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Rev Cubana Enfermer 1996; 12(1)

Sección de Historia

Facultad de Ciencias Médicas "General Calixto García"

Margarita Nuñez, la Florence Nightingale cubana

Lic. María del Carmen Amaro Cano1

1 Profesora de Historia de la Medicina y la Enfermería. Facultad de Ciencias Médicas "General Calixto García".

RESUMEN

Se realiza una revisión bibliográfica, de la que se obtienen los aspectos más relevantes de la vida profesional de la destacada enfermera cubana, Margarita Nuñez, enfatizando en la función protagónica desarrollada en la fundación de la Asociación de Enfermeras de Cuba -primera organización de los profesionales de Enfermería del país- así como sus dotes de dirigente administrativa en los servicios asistenciales y docentes de la profesión. Se señalan además, los vínculos existentes entre su actuación y el legado histórico de Florence Nightingale. Por último, se engarza su propio legado con los objetivos, propósitos y estrategias de la actual organización profesional de Enfermería.

INTRODUCCION

El desconocimiento de gran parte de los enfermeros graduados y de la mayoría de los estudiantes de Enfermería, tanto del nivel técnico como universitario, con respecto a la historia de la Enfermería en Cuba, hace necesario abordar, desde las páginas de la Revista Cubana de Enfermería, los acontecimientos más sobresalientes y las personalidades más destacadas de esta historia.

Es propósito de este trabajo y de otros que en el futuro se publicarán en esta Sección de Historia, propiciar el acercamiento de graduados y estudiantes de Enfermería con lo más importante del desarrollo histórico de la profesión en el país.

Entre los objetivos fundamentales se encuentra la necesidad de contribuir al fortalecimiento de la identidad profesional, como elemento imprescindible para lograr una atención de Enfermería con calidad. Quien conoce su pasado y se siente orgulloso de él hará todo lo posible porque su presente y futuro no lo desmerezcan.

La figura paradigmática de Florence Nightingale no sólo ha despertado admiración y respeto en el mundo entero, sino que ha despertado el interés de cientos de miles de enfermeras y les ha incitado a imitar su ejemplo.

En el plano nacional, la figura de una enfermera excepcional, Margarita Núñez, puede servir de acicate a las actuales enfermeras cubanas para crecerse ante las dificultades y brindar lo mejor de sí mismas.

La revisión bibliográfica sobre el tema no ha sido exhaustivo y, por tanto, otros aspectos sobre el mismo asunto podrán ser abordados en el futuro.

DESARROLLO

En el año 1900, una joven estudiante nombrada Margarita Núñez ingresaba en la Escuela de Enfermeras del Hospital Número Uno, bajo la dirección de la Superintendente Miss Gertrudis Moore, y del doctor Enrique Diago, director del hospital.

En 1903 recibía su título de enfermera e iniciaba sus labores en el propio Hospital Número Uno. Seis años más tarde, cuando cesaba la Segunda Intervención Norteamericana en la Isla de Cuba, y ocupaba la Secretaría de Sanidad y Beneficiencia el Coronel del Ejército Libertador de Cuba, doctor Matías Duque, la joven enfermera Núñez era ascendida inmediatamente al cargo de Superintendente de Enfermeras en el propio hospital que la había formado profesionalmente.

Al mismo tiempo que ella, era ascendida a igual responsabilidad en el Hospital Reina de las Mercedes, la enfermera graduada en la primera jornada de la Escuela fundada en este hospital -primera del país- Martina Guevara.

Ambas jóvenes Superintendentes de los dos hospitales docentes de la capital del país iniciaron las acciones necesarias para crear una Asociación Nacional de Enfermeras, y ese propio año 1909 lograban su propósito.

Ese año de 1909 fue rico en emociones para Margarita Núñez: de una parte, el ascenso al cargo de Inspectora General de las Escuelas de Enfermeras de la República, y de otra, su elección al cargo de Presidenta de la recién constituida Asociación Nacional de Enfermeras de Cuba, que no sólo fue la primera organización profesional de Enfermería en el país, sino también una de las primeras organizaciones sociales femeninas de Cuba.1

El año de 1909 marcaba la retirada del segundo gobierno interventor norteamericano y el inicio de la segunda república. La dirección del país volvía a manos cubanas, aunque lamentablemente no totalmente independientes. En el sector de la salud este acontecimiento propició la elevación de un grupo de enfermeras cubanas que se habían distinguido por sus méritos y competencia, a los cargos más responsables, en sustitución de las enfermeras norteamericanas, quienes habían llegado con la primera intervención norteamericana, en 1899, y habían fundado las primeras Escuelas de Enfermeras, ocupando los cargos de Superintendentes.2

Poco tiempo después Margarita Núñez organizaba el Servicio de Enfermeras del Municipio y, bajo su competente dirección se equipó y organizó el Servicio del Hospital Municipal de Emergencias "General Freyre de Andrade", y de las Casas de Socorros.

Más tarde, la Señorita Núñez ocupaba la Superintendencia del Hospital Freyre de Andrade y, por último, desempeñó el cargo de Jefa del Negociado de Enfermeras de la República de Cuba.3

Como Presidenta de la Asociación Nacional de Enfermeras de Cuba, recién fundada la organización y, por tanto, recién estrenada en su cargo, viajó a Londres en el propio año 1909, al III Congreso del Consejo Internacional de Enfermeras, y en ese viaje llevó consigo una mantilla para ofrecer de regalo a Miss Florence Nightingale, fundadora de la Enfermería profesional, quien desde hacía años se encontraba enferma, postrada en su cama; pero aun lúcida y capaz.

Esa mantilla, homenaje de las enfermeras cubanas a la distinguida inglesa, llegaba a sus manos apenas un año antes de su muerte. Fue así, pues, Margarita Núñez, el enlace de las enfermeras cubanas con Florence Nightingale, y también con el Consejo Internacional de Enfermeras, organización a la que se afiliaría la Asociación Nacional de Enfermeras de Cuba, años después, en 1925, cuando ya Margarita Núñez había dejado de ser la Presidenta de la Asociación, por motivos de salud, desde siete años atrás, y había dejado de existir apenas dos años antes; pero aun perduraba la fuerza de su ejemplo, de su constancia, de su abnegación y de su capacidad intelectual.4

La organización profesional a la que trasladó el amor y entusiasmo con los que abrazara su profesión, se había fundado el 29 de marzo de 1909, año en el que apenas llegaba a 300 el número de enfermeras graduadas en el país; sin embargo, ya existía espíritu de asociación.

La primera Directiva de la Asociación quedó constituida por las siguientes enfermeras:

Las bases de la Asociación descansaban en principios de sólida moral, similares propugnados por Florence Nightingale en su propia escuela, y diferentes de los presentes en el sistema de valores de la sociedad cubana de la época.

A pesar de que las enfermeras que tenían responsbilidades en la asociación debían cumplir primero con sus obligaciones laborales -la mayor parte de las veces excesiva por la falta de personal necesario para el trabajo asistencial- fueron resonantes los éxitos iniciales: construcción y equipamiento de una caseta para enfermeras tuberculosas, la construcción de un panteón, y el auxilio que inmediatamente empezó a prestarle la Asociación a los socios enfermos.

En 1910, un grupo de asociadas pedían que se estudiarse el proyecto para la fabricación de una Casa Club, que sirviese al mismo tiempo de alojamiento a las enfermeras sin familia, cuando no tuvieran plazas. Como no era posible llevar a cabo esa propuesta, se acordó sustituir ese proyecto por el de construcción de una caseta para enfermeras tuberculosas, en el Sanatorio "La Esperanza", la que quedó lista para su uso el 17 de abril de 1912, y que llevó el nombre de su promotora, Martina Guevara, quien había resultado electa como Tesorera de la Asociación, bajo la Presidencia de Margarita Núñez.

Terminada la Caseta para enfermeras tuberculosas se puso en práctica la construcción de un Panteón en la Necrópolis de La Habana. El panteón costó cerca de 2 000 pesos y en él reposan las enfermeras fallecidas en la Ciudad de La Habana y los alrededores, de aquellos tiempos.

En el período de 1913 a 1918 se incorpora a la Directiva de la Asociación, la enfermera Pelegrina Sardá y Sardá, en el cual ocupó el cargo de Vicetesorera. En las elecciones de junio de 1918, resultó electa Presidenta la Señora Sardá, en sustitución de Margarita Núñez, que se veía obligada a abandonar la dirección de la organización, por serios problemas de salud.6

En noviembre de 1921 fue organizada la Federación Nacional de Asociaciones Femeninas, lo cual quedó constituida por cinco Asociaciones, una de las cuales era la de las enfermeras. Del 1ro al 6 de abril de 1922 se celebró en La Habana el I Congreso Nacional de Mujeres, y la Asociación de Enfermeras envió a dos delegadas, una de las cuales fue Pelegrina Sardá.7

En agosto de 1923, durante el gobierno fraudulento de Zayas, se solicitó la aprobación de una enmienda a la Ley de Jubilaciones de Empleados, a fin de que las enfermeras que arribaran a edades inmediatamente anteriores a los 55 años de edad pudieran retirarse, con veinte años de servicios. Esta ley no fue nunca aprobada.

Al año siguiente, se solicitó autorización para celebrar el "Día de la Enfermera" y se realizó una colecta pública a fin de dedicar sus fondos a la edificación de un viejo ideal de las enfermeras socias: la Casa Hogar de la Enfermera. El 3 de junio de 1924 se celebraba por primera vez ese día.

Para la organización de los festejos y la colecta se formó un Comité Ejecutivo Central que colaboraba con los Comités de provincias. Entre los integrantes del Comité Central se encontraban distinguidas enfermeras norteame-ricanas que habían sido fundadoras de las Escuelas de Enfermeras cubanas, las cuales habían dirigido hasta el término de la segunda intervención norteamericana en el país, en que pasaron a ocupar otras responsabilidades, al ser relevadas de sus cargos por la primera promoción de jóvenes enfermeras cubanas.

La Presidenta de Honor del Comité Ejecutivo Central, y Asesora del mismo, fue Miss Eugenia Hibbard, quien había sido fundadora y Superintendente de la Escuela de Enfermeras del Hospital Santa Isabel, en Matanzas; la Presidenta del Ejecutivo era Pelegrina Sardá y Sardá; la delegada en el Sanatorio "La Esperanza" y sus contornos, Miss Mary O'Donnell, fundadora y superintendente de la primera Escuela de Enfermeras del país, inaugurada en el Hospital "Reina de las Mercedes", en La Habana; y la delegada en el Hospital de Mazorra y sus contornos, Miss Elizabeth Walker. Destacada, labor realizó, entre otras, Martina Guevara, en Santa Clara, prestando también su cooperación en la organización del Día de la Enfermera en La Habana.8

En Junta celebrada el propio año 1924, se celebraron elecciones en la Asociación y resultaron electas nuevas dirigentes, encabezadas por Martina Guevara, como Presidenta. La Asociación celebró una Junta General el día 21 de octubre de 1924, tomando un grupo de acuerdos, entre los cuales merecen ser destacados los siguientes:

Margarita Núñez había fallecido el 11 de noviembre de 1923, tras cinco años de enfermedad que la obligaron a abandonar el cargo de Presidenta de la Asociación Nacional de Enfermeras de Cuba, que había promovido, fundado y dirigido, en su condición de Presidenta, desde su fundación en 1909, hasta 1918.

El homenaje rendido a la memoria de Margarita Núñez, organizado por la Asociación, se llevó a efectos en la Academia de Ciencias Físicas y Naturales de La Habana, y tuvo a su cargo el panegírico, el Dr. Federico Torralbas, en aquellos momentos director del Hospital "General Calixto García". En el acto hizo uso de la palabra el entonces Senador de la República, doctor Manuel Varona Suárez.10

Al materializarse una de las grandes aspiraciones de las enfermeras cubanas, al poder construir y amueblar un Pabellón para enfermeras enfermas en el hospital "General Calixto García", este Pabellón llevó el nombre de la enfermera más distinguida de esos tiempos, quien pasaría a convertirse en la figura casi legendaria y paradigmática de los años venideros. Desde esa época se viene formando la identidad profesional de las enfermeras cubanas. En ese empeño dejó su salud y su vida Margarita Núñez, la Florence Nightingale cubana.

Podemos, para concluir expresar sin duda de algún tipo que Margarita Núñez puede ser comparada, en el plano nacional, a la extraordinaria inglesa, Florence Nigtingale, por los motivos siguientes:

El legado de Margarita Núñez tiene su continudad histórica en la labor que realiza la actual Sociedad Cubana de Enfermería, heredera de aquella Asociación Nacional de Enfermeras de Cuba. Su propósito de rescatar el orgullo profesional y propiciar la unidad de las enfermeras; sus objetivos de elevar la calidad de la atención de Enfermería y promover el ejercicio de la ética profesional, forman parte de la estrategia para la acción de los años venideros.

REFERENCIAS BIBLIOGRAFICAS

  1. Sardá y Sardá P. Tema de la Asociación Nacional de Enfermeras de Cuba a la II Conferencia Panamericana de Mujeres. Imprenta y papelería de Rambla, Bouza y Cía. Pi y Margall. La Habana, 1924. Nros. 33 y 35.
  2. Hibbard E. The establishment of schools for nursing in Cuban. Am J Nurs 1902;2:985-91.
  3. Sardá y Sardá, P. Ibidem.
  4. Cuba. (Notas y Revistas: Enfermería). Bol Of Sanit Panam 1943;(22):846.
  5. Sardá y Sardá, P. Obra citada.
  6. Sardá y Sardá, P. Op. cit.
  7. La Enfermera Nacional. Revista Organo Oficial Asociación de Enfermeras. 1929;1-4 y 7.
  8. La Enfermera Nacional. Ibidem.
  9. Sardá y Sardá, P. Obra citada.
  10. Sardá y Sardá, P. Op. cit.
Recibido: 6 de marzo de 1996. Aprobado: 3 de mayo de 1996.

Lic. María del Carmen Amaro Cano. Facultad de Ciencias Médicas "General Calixto García" 27 y J, Vedado, Ciudad de La Habana, Cuba.

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