Hospital Ginecoobstétrico "Tamara Bunke". Santiago de Cuba
En nuestro país como en muchos otros, el embarazo ocurre con mayor frecuencia que en el pasado en edades cada vez más tempranas, con los consabidos riesgos y complicaciones para la salud.1
Desde que una hembra descubre su gravidez, conjuntamente con las transformaciones físicas, en ellas opera un cambio psíquico involuntario.2
Cuando una adolescente embarazada realiza los trámites para interrumpir la gestación, no sólo se ve acosada por la presión social, sino por los propios perjuicios que este proceder le ocasiona, pues en general el aborto puede menoscabar la salud de la mujer, como consecuencia de varias complicaciones, pero en las adolescentes el daño puede ser mayor, ya que no han alcanzado el pleno desarrollo de sus condiciones físicas y psíquicas.
Dichas complicaciones suelen presentarse tanto en el aborto provocado como en el espontáneo, aunque en el primero suelen ser más frecuentes y graves e incluso a veces hasta mortales.3
Según algunos autores, en la historia emocional de una mujer que ha tenido un aborto inducido se pueden identificar 3 fases: un período de angustia que ocurre desde el momento en que se decide a recurrir al aborto, ya que en ella surge un conflicto de honda significación sentimental, pues la paciente siente su embarazo como fruto de una unión deseada; la segunda fase está representada por el aborto en sí, el cual constituye una experiencia desagradable, por cuanto se llega a ella con temor y consciente del riesgo; a éste le sigue una tercera fase, o sea, el intervalo después del aborto durante el cual ocurren ciertas reacciones.2,3
Motivados por la alta incidencia de adolescentes que solicitan interrupción de embarazo, decidimos realizar este trabajo, con el propósito de analizar las respuestas del estado psicológico momentos antes de que se lleve a cabo el proceder.
Momentos antes del legrado uterino, a las integrantes de la muestra en estudio se les efectuó una entrevista directa que recogía las siguientes variables: edad, estado civil, edad gestacional, interrupciones anteriores, causas que motivaron el aborto y estado psicológico momentos antes del legrado, el cual se comprobó mediante la observación de las pacientes de acuerdo con una guía (anexo) que reflejaba los siguientes elementos psicológicos: irritabilidad, ansiedad, tristeza, depresión, angustia, indiferencia, hiperestesia afectiva, agresividad verbal, miedo y autodominio. También se tuvo en cuenta el conocimiento sobre métodos anticonceptivos y las vías de información.
Los datos obtenidos se procesaron por medios computadorizados utilizando
el sistema estadístico Microstat y con el empleo de frecuencias
absolutas y porcentajes.
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En la tabla 3 se evalúan las causas que motivaron la interrupción
del embarazo, donde sobresale que 51 adolescentes no deseaban tener hijos
(29,2 %) y que 42 querían continuar estudiando (24 %).
| Motivo |
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| No desean tener hijos |
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| Desean seguir estudiando |
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| Inestabilidad matrimonial |
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| Desean trabajar |
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| Hijos pequeños |
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| Problemas económicos |
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| Problemas de vivienda |
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| Enfermedad asociada |
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| Problemas familiares |
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| Fallo de anticonceptivo |
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| Estado psicológico |
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| Ansiedad |
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| Miedo |
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| Angustia |
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| Autodominio |
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| Depresión |
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| Irritabilidad |
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| Tristeza |
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| Indiferencia |
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| Hiperestesia afectiva |
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| Agresividad verbal |
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| Anticonceptivos |
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| Preservativos |
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| Tabletas orales |
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| T de cobre |
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| Anillo |
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| ASA |
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| Coito interrupto |
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| Calendario del ritmo |
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| Otros |
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| Vías |
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| Medios de difusión |
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| Por amigos |
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| Enfermeros |
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| Médicos |
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| Profesores |
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| Padres |
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| Libros |
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| Otros |
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El estado civil constituye un factor relevante en la determinación de interrumpir una gestación, así como en el estado psicológico en torno al acto en sí del aborto, pues la mujer casada disfruta de una mayor estabilidad emocional y de mejores condiciones ambientales y familiares, lo que les brinda una imagen social más aceptada, de todo lo cual carecen las solteras embarazadas.5 En nuestra serie sólo el 14,2 % de las adolescentes estaban casadas.
El tiempo de embarazo guarda estrecha relación con las reacciones psicológicas de la adolescente en el momento del aborto, debido a que la etapa de angustia o indecisión puede ser más larga, y de esta forma se ve sometida por más tiempo a la crítica social, factores que condicionan un peor estado psíquico.6 En el caso de que la muchacha tenga experiencia de interrupciones anteriores, independientemente de que sobre ella puedan pesar o no condicionamientos negativos, generalmente se trata de situaciones desagradables y en algunos casos psicotraumatizantes.6
Entre los estados psicológicos presentes en el grupo investigativo
momentos antes de la interrupción del embarazo, prevalecieron la
ansiedad, el miedo y la angustia. Para la mujer, todo proceder ginecológico
tiene una particular significación, ya que la agresión a
sus genitales, el miedo a perder su sexualidad, el temor a ver afectada
su función reproductiva, el riesgo que implica la anestesia, etc.,
alteran su estado psíquico.6
Un paciente acepta mejor las consecuencias de cualquier proceder, si
se encuentra debidamente preparado y convencido de porqué lo hace.
Así, una adecuada preparación psicológica y un amplio
apoyo emocional del personal que lo atiende -en particular del enfermero,
que permanece más tiempo a su lado y se ha ganado su confianza-
logra disminuir la ansiedad, estado caracterizado por sentimientos de miedo
e impresión afectiva de temor inespecífico, síntoma
nuclear de los síndromes ansiosos.5,6
Entre las vías por las que obtuvieron la información sobre métodos anticonceptivos se destacan los medios masivos de difusión, las amistades, las enfermeras y los médicos. El conocimiento adquirido al respecto le permite a la pareja evitar o espaciar los embarazos cuando existan enfermedades en la mujer o aún no están preparados física o psicológicamente.4
Ansiedad Intranquilidad, movimientos innecesarios, verbalización de expectativas (puede suceder expresión facial). Referencia de taquicardia, nudo en la garganta, molestias epigástricas, referencias de trastornos digestivos sin causa justificada.
Tristeza Expresión facial (líneas desendidas) expresión corporal predominio de flexión. Disminución de la actividad y el ritmo de movimientos.
Depresión Expresión facial, expresión corporal,
hipoactividad, verbalización de contenido
depresivo, lentificación motora, lentificación de pensamiento.
Angustia Expresión facial. Verbalización intensa, inquietud, desasosiego, demanda de aten- ción, protección.
Indiferencia Verbalización restando importancia a alternativas predomina la pasividad, la aceptación de situaciones, verbalizaciones que restan importancia a la situación.
Hiperestesia afectiva Respuesta exaltada a estímulos afectógenos, emociones intensas evidentemente exagerados.
Agresividad verbal Palabras, fraces, elevación del tono de la voz. Verbalización de rechazo.
Miedo Temor, inquietud, expresión facial de alarma, verbalización de temor específico, referencia de manifestaciones como enfriamiento, aflojamiento de rodillas.
Autodominio Ante estímulos afectógenos, la persona mantiene control sobre la presión emocional.
Subject headings: ABORTION INDUCED/psychology; EMOTIONS; ADOLESCENT PSYCHOLOGY.
Lic. Miriam Barriera Quiala. Hospital Ginecoobstétrico
"Tamara Bunke". Santiago de Cuba, Cuba.
1 Licenciada en Enfermería. Profesora Principal
de la asignatura Enfermería Ginecoobstétrica. ISCM-Facultad
2, Santiago de Cuba.
2 Licenciada en Enfermería. Hospital Materno Norte, Santiago de Cuba.
3 Especialista de I Grado en Ginecoobstetricia. Hospital Materno Norte,
Santiago de Cuba.