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Revista Cubana de Estomatología, julio-diciembre, 1995

De la Literatura Médica Mundial

Apuntes de la Conferencia dictada por el Dr. Harold Löe en 1992, con motivo de 400 años de la Universidad de Dublin

"Los profesionales odontológicos necesitarán una comprensión mucho mayor sobre enfermedades sistémicas y los tratamientos de éstas. Necesitarán historias médicas y de medicación más detallada de estos pacientes, conocimiento sobre comportamiento y factores de riesgo. Los dentistas bien pueden ser el principal profesional de salud que consultan muchos pacientes y por lo tanto, deben estar preparados para hacer referencias cuando observen signos y síntomas orales de problemas médicos. También pueden estar en la mejor posición para combatir hábitos destructivos mediante programas de asesora miento y reducción del riesgo.

La cuestión es podrán los programas de educación odontológica proporcionar ese conocimiento? Aquí no estamos hablando de otra cosa que de la noción básica de que la boca está relacionada con el resto del cuerpo -un precepto que las Facultades de Odontología ya conocen desde hace mucho tiempo-. Ahora es necesario algo más que aparentar estar de acuerdo con el concepto. Los prestadores de atención de salud oral, con responsabilidad por la seguridad y bienestar de sus pacientes, necesitarán un mejor fundamento en las ciencias básicas y clínicas; más biología integrada, inmunología, más genética, más medicina interna, gerontología y farmacología clínica.

Será necesario que comprendan el enfoque científico, el poder de la ciencia y el uso de bioestadísticas.

Esta comprensión no debe provenir necesariamente de la propia actividad, pero sí de aprender, escuchar, estar expuesto a la literatura y a clínicos expertos. En particular, necesitan saber bastante sobre el diseño y la realización de ensayos clínicos, para poder comprender y apreciar los beneficios y riesgos de los nuevos enfoques procesales de prevención, diagnóstico y tratamiento, incluyendo la selección de materiales, instrumentos y equipos nuevos, en razonamiento y juicio crítico, los cuales, junto con la experiencia clínica, le permitirán a los prestadores de atención de salud oral de mañana, manejarse sabia y correctamente en la práctica, formarse un opinión cabal de sus pacientes y desarrollar opciones de planes de atención oral a medida de las necesidades y aptitudes del paciente.

El desarrollo de estas habilidades exigirá un cuerpo docente bien informado y dedicado, individuos imbuidos de una visión de la atención de salud oral como ciencia y como tecnología; un esfuerzo intelectual y una pericia procesal. El cuerpo docente debe estar capacitado para presentarse como modelos en el aula, en la clínica y en el laboratorio. En estos días de especialización, no todos pueden o necesitan ser un disertante, preceptor clínico o investigador magnífico -dicha clase de ejecutante triple es rara- pero deben existir suficientes representantes de cada tipo de habilidad para crear un medio que enriquezca, inspire e informe los años predoctorales.

De esta forma, la profesión evolucionará y surgirá una nueva raza de profesionales: ya los he descrito anteriormente, serán hombres y mujeres convertidos en los nuevos 'médicos de la boca,' aceptados como pares por sus colegas de las otras especialidades biomédicas. Su filosofía comprenderá no sólo no causar daño y proporcionar el máximo de seguridad a sus pacientes, sino también, maximizar la conservación y preservación de los tejidos craneales, faciales y orales. Estos profesionales de la atención de la salud oral, de intelecto y capacidad tecnológica reconocidas, crearán los nuevos desafíos y nuevos horizontes del mañana, a medida que encienden la próxima revolución de la odontología."

Fuente: Löe Harold. Clínica del Sano en odontología. Santafé de Bogotá, Colombia: ECOE, 1993:130-1.

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