Instituto Nacional de Angiología y Cirugía Vascular
Dr. Armando H. Seuc1 y Dra. Emma Domínguez2
La cardiopatía isquémica es una de las enfermedades crónicas no transmisibles de mayor impacto por su morbilidad y mortalidad. En Cuba, con respecto a la morbilidad, este impacto no se ha cuantificado en un único índice que tenga en cuenta la severidad de esta enfermedad. La esperanza de vida ajustada por discapacidad (EVAD) es un indicador relativamente reciente que permite cuantificar el efecto de la morbilidad por cualquier enfermedad, particularmente la cardiopatía isquémica, sobre la esperanza de vida. En este trabajo se aplica la EVAD para el caso específico de la cardiopatía isquémica, en los años 1990, 1995 y 2000, lo que facilita el estudio comparativo del impacto de la morbilidad por esta enfermedad entre hombres y mujeres y a lo largo del período abarcado por estos 3 años. Se observa que el efecto negativo de la morbilidad por cardiopatía isquémica sobre la esperanza de vida aumenta de manera importante a lo largo del período estudiado; la morbilidad tiene un impacto ligeramente mayor en las mujeres que en los hombres en los 3 años analizados. La carga de la morbilidad por cardiopatía isquémica tiende a aumentar con la edad en cada uno de los 3 años que se estudian.
Palabras clave: Cardiopatía isquémica, morbilidad, esperanza de vida, calidad de vida.
En trabajos previos hemos argumentado la importancia de evaluar el desempeño y la eficiencia de nuestro sistema nacional de salud, sobre todo cuando se toma en cuenta el contexto hostil en el que se desarrolla nuestro país, lo que nos obliga a ser eficientes en todos los terrenos, en particular en el sector de la salud (Lage C. Discurso pronunciado en el VI Seminario Internacional de Atención Primaria de Salud. Ciudad de La Habana, 26 de noviembre de 1997); por otro lado, distintas organizaciones internacionales, entre las que se encuentra la Organización Mundial de la Salud, están promoviendo metodologías, sus aplicaciones y en general debates acerca de la evaluación del desempeño de los sistemas nacionales de salud,1 lo cual representa una oportunidad que puede y debe aprovecharse en nuestro país.
Dos de los indicadores más importantes utilizados en la evaluación de los
sistemas de salud son: 1) las medidas resúmenes del estado de salud de la
población y 2) las medidas de la (in)equidad de salud en la población. Esto se
corresponde con el hecho de que 2 de los más importantes objetivos de un sistema
de salud son lograr que el estado de salud (promedio) de su población sea lo más
alto posible por un lado, y por el otro que la distribución de esa salud en la
población sea lo más equitativa posible.1
Dentro de las distintas medidas resúmenes del estado de salud de la población
que se han propuesto en la última década, una de las más utilizadas (y debatidas)
es el AVAD (años de vida ajustados por discapacidad), conocido en la literatura
inglesa por DALY (disability adjusted life years),2-5
y su complemento, la esperanza de vida ajustada por discapacidad (EVAD) conocido
en la literatura inglesa por DALE (disability adjusted life expectancy).6,7
Estas medidas fueron propuestas y utilizadas por la OMS y el Banco Mundial en
el World Health Report 2000,1 junto
con otras medidas más, para evaluar el desempeño y la eficiencia de los sistemas
nacionales de salud, lo que llevó a la confección de un ranking de los
países según su calificación en estas.
Debemos reiterar que la EVAD es una medida resumen del estado de salud de la población, que tiene como especial atractivo expresarse en términos familiares, es decir, de esperanza de vida, un concepto cercano tanto a legos como a especialistas. Usualmente, la EVAD se ha calculado para cuantificar la carga, en una determinada población, de todas las enfermedades en su conjunto, cuantificando, de esta manera, cuánto se modifica (reduce) la esperanza de vida usual cuando se toma en cuenta la pérdida de calidad de vida asociada a la morbilidad por todas las enfermedades.7
Alternativamente se puede utilizar la EVAD para cuantificar la carga de enfermedades
específicas, en el sentido de que se descuenta de la esperanza de vida usual
aquella que se pierde por vivir con una enfermedad particular que tiene una
severidad particular. Con esta manera de emplear la EVAD hemos cuantificado
hasta ahora la carga por morbilidad de la diabetes,8 el asma,9 el cáncer10
y la enfermedad cerebrovascular.
La cardiopatía isquémica es una de las enfermedades crónicas que más contribuyen
a la mortalidad y morbilidad general en nuestro país11-14 y en otras regiones del mundo.1
En Cuba la carga de la mortalidad por cardiopatía isquémica se ha reportado
en reiteradas ocasiones, ya sea por las correspondientes tasas o más recientemente
por los "años de vida potencial perdidos" que estas muertes (prematuras) generan
(Ministerio de Salud Pública. Dirección Nacional de Estadísticas. Anuario Estadístico
de Salud 1990:35; Ministerio de Salud Pública (Dirección Nacional de Estadísticas).
Anuario Estadístico de Salud 1995:42; Ministerio de Salud Pública. Dirección
Nacional de Estadística. Anuario Estadístico de Salud 2000:49). La carga de
la morbilidad asociada a la cardiopatía isquémica se ha cuantificado usualmente
en nuestro país mediante las tasas de prevalencia desglosadas por edad y sexo,
las cuales no facilitan la evaluación integral del efecto negativo de la morbilidad
por esta enfermedad sobre la calidad (y cantidad) de vida a la que aspiramos
socialmente. Entre otras causas, esta limitante responde fundamentalmente a
que las tasas de prevalencia no incorporan la preferencia (severidad) que la
población le confiere a la cardiopatía isquémica.5
En el presente trabajo pretendemos resolver esta limitante calculando la EVAD para la cardiopatía isquémica en Cuba en los años 1990, 1995 y 2000. Esto nos permite, de una manera relativamente sencilla, evaluar la tendencia general de la carga por morbilidad de la cardiopatía isquémica entre distintos grupos en un momento determinado (en el caso de este trabajo "hombres" y "mujeres"), y a lo largo del tiempo ( el decenio 1990-2000).
La justificación y el procedimiento para el cálculo de la EVAD se ha descrito en otros trabajos.15 En resumen, el procedimiento consiste en descontar, de los años vividos, aquellos que se pueden considerar "perdidos por la enfermedad y sus secuelas" (en este caso la cardiopatía isquémica); estos años "perdidos" se calculan a partir de indicadores epidemiológicos que estiman la cantidad de años vividos con esa enfermedad y sus secuelas, y a partir de las severidades que se consideren pertinentes para estas (Mathers C. Gains in health expectancy from the elimination of disease: a useful measure of the burden of disease? Tenth Meeting of the International Network on Health Expectancy (REVES), Tokyo, 9-11 October 1997; Mathers C. Estimating gains in health expectancy due to elimination of specified diseases. Fifth Meeting of the International Network on Health Expectancy (REVES): Ottawa; 1992).
La cantidad de años vividos para cada grupo de edad, independientemente de la calidad, se tomaron de la tabla de vida actual, a partir de la cual se obtuvieron también las esperanzas de vida. Los datos utilizados para la construcción de esta tabla fueron fundamentalmente las tasas de mortalidad específicas por edad, que se obtuvieron de los datos de población total (años 1990, 1995 y 2000) y de los de mortalidad total para Cuba (años 1990, 1995 y 2000), ambos de la Oficina Nacional de Estadísticas. Las prevalencias de cardiopatía isquémica desglosadas por edad y sexo para los años 1990, 1995 y 2000 se obtuvieron directamente de la Dirección Nacional de Estadísticas del MINSAP.
Es importante señalar que estas prevalencias (en número de casos) se adecuaron a la cohorte hipotética de 100 000 sujetos considerada para la construcción de la tabla de vida. La severidad de la cardiopatía isquémica, necesaria para el ajuste de la esperanza de vida en el cálculo de la EVAD para esta enfermedad, se obtuvo según Murray & López,6 por lo que usamos 0,1065 (en la escala de severidad 0 equivale a salud perfecta y 1 a muerte).
Las prevalencias de cardiopatía isquémica para los años 1990, 1995 y 2000 aparecen en la tabla 1; las tasas de mortalidad específicas por edad para estos años se han presentado en trabajos previos,8-10 así como la esperanza de vida y los años vividos para cada grupo de edad, a partir de una cohorte hipotética inicial de 100 000 individuos.
Tabla 1. Prevalencia de cardiopatía isquémica*. 1990 - 1995 - 2000
|
1990 |
1995 |
2000 | ||||
| Grupo edad |
Masculino |
Femenino |
Masculino |
Femenino |
Masculino |
Femenino |
| <1 año |
34 |
24 |
16 |
16 |
15 |
20 |
| de 1 a 4 |
99 |
97 |
115 |
111 |
67 |
59 |
| de 5 a 9 |
136 |
86 |
191 |
155 |
118 |
109 |
| de 10 a 14 |
141 |
112 |
196 |
166 |
126 |
182 |
| de 15 a 24 |
593 |
610 |
971 |
1 069
|
1 073
|
1 236
|
| de 25 a 59 |
11 118
|
14 300
|
22 508
|
28 920
|
33 353
|
41 991
|
| de 60 a 64 |
6 998
|
8 398
|
14 325
|
15 608
|
22 862
|
26 868
|
| 65 y + |
16 207
|
20 503
|
30 571
|
39 111
|
50 242
|
66 066
|
| Total |
35 326
|
44 130
|
68 893
|
85 156
|
107 856
|
136 531
|
* En toda la población cubana.
Fuentes: Anuario Estadístico de Salud; DNE-MINSAP 1995 - 2000;
Dirección Nacional de Estadísticas del
MINSAP.
Tabla 2. Esperanza de vida bruta no ajustada (Ex) y esperanza de vida ajustada (EVADx) por cardiopatía isquémica
| Tabla de vida 1990 | ||||||
|
Grupo edad |
Hombres
|
Mujeres
|
Diferencia relativa* | |||
|
Esperanza de vida Ex |
EVADx |
Esperanza de vida Ex |
EVADx |
Hombres %
|
Mujeres %
| |
|
<1 año |
73,02 |
72,29 |
74,43 |
73,50 |
1,01
|
1,26
|
|
de 1 a 4 |
72,92 |
72,18 |
74,12 |
73,17 |
1,02
|
1,27
|
|
de 5 a 9 |
69,12 |
68,38 |
70,29 |
69,34 |
1,08
|
1,35
|
|
de 10 a 14 |
64,23 |
63,49 |
65,39 |
64,44 |
1,16
|
1,45
|
|
de 15 a 24 |
59,39 |
58,64 |
60,49 |
59,55 |
1,26
|
1,57
|
|
de 25 a 59 |
50,13 |
49,37 |
50,93 |
49,98 |
1,50
|
1,86
|
|
de 60 a 64 |
19,57 |
19,20 |
19,01 |
18,57 |
1,88
|
2,32
|
|
65 y + |
16,00 |
15,65 |
15,00 |
14,59 |
2,20
|
2,76
|
| Tabla de vida 1995 | ||||||
|
Grupo edad |
Hombres
|
Mujeres
|
Diferencia relativa* | |||
|
Esperanza de vida Ex |
EVADx |
Esperanza de vida |
EVADx |
Hombres %
|
Mujeres %
| |
|
<1 año |
73,20 |
71,75 |
77,24 |
75,40 |
1,98
|
2,38
|
|
de 1 a 4 |
72,98 |
71,52 |
76,87 |
75,02 |
2,01
|
2,41
|
|
de 5 a 9 |
69,22 |
67,75 |
73,07 |
71,21 |
2,12
|
2,55
|
|
de 10 a 14 |
64,35 |
62,88 |
68,17 |
66,31 |
2,29
|
2,73
|
|
de 15 a 24 |
59,49 |
58,01 |
63,26 |
61,40 |
2,48
|
2,95
|
|
de 25 a 59 |
50,24 |
48,76 |
53,69 |
51,82 |
2,95
|
3,48
|
|
de 60 a 64 |
19,64 |
18,94 |
21,82 |
20,99 |
3,56
|
3,81
|
|
65 y + |
16,00 |
15,34 |
18,00 |
17,22 |
4,12
|
4,36
|
| Tabla de vida 2000 | ||||||
|
Grupo edad de vida |
Hombres
|
Mujeres
|
Diferencia relativa* | |||
|
Esperanza de vida Ex |
EVADx |
Esperanza de vida Ex |
EVADx |
Hombres %
|
Mujeres %
| |
|
<1 año |
73,30 |
71,07 |
77,28 |
74,43 |
3,05
|
3,69
|
|
de 1 a 4 |
72,92 |
70,67 |
76,74 |
73,87 |
3,09
|
3,73
|
|
de 5 a 9 |
69,07 |
66,81 |
72,86 |
69,99 |
3,27
|
3,94
|
|
de 10 a 14 |
64,17 |
61,91 |
67,94 |
65,07 |
3,52
|
4,23
|
|
de 15 a 24 |
59,28 |
57,02 |
63,01 |
60,14 |
3,82
|
4,56
|
|
de 25 a 59 |
49,77 |
47,50 |
53,30 |
50,42 |
4,57
|
5,40
|
|
de 60 a 64 |
18,86 |
17,73 |
21,10 |
19,71 |
5,98
|
6,58
|
|
65 y + |
15,00 |
13,94 |
17,00 |
15,71 |
7,04
|
7,60
|
* Diferencia relativa = Ex - EVADx/Ex.
FIG. Diferencias relativas (%) entre esperanza de vida con y sin ajuste.
Los resultados antes expuestos dependen de algunos supuestos hechos en este trabajo tales como:
Ischemic heart disease, is one of the noncommunicable chronic diseases of highest impact due to its morbidity and mortality. In Cuba, as regards mortality, this impact has not been quantified by a unique index that takes into account the severity of the disease. The disability adjusted life expectancy (DALE) is a relatively recent indicator that allows to quantify the effect of morbidity from any disease, mainly ischemic heart disease, on life expectancy. In this paper, DALE is specifically applied to ischemic heart disease in 1990, 1995 and 2000, which makes easy the comparative study of the impact of morbidity from this disease between males and females and along these 3 years. It is observed that the negative effect of morbidity from ischemic heart disease on life expectancy increases in a significant way in the studied period, and that morbidity has a slightly greater impact on females. The burden of morbidity from ischemic heart disease tends to rise with age in each of the analyzed years.
Key words: Ischemic heart disease, morbidity, life expectancy, quality of life.
Recibido: 5 de septiembre de 2004. Aprobado: 26 de octubre de 2004.
Dr.
Armando H. Seuc Jo. Instituto Nacional de Angiología y Cirugía Vascular,
Calzada del Cerro 1551, Cerro, Ciudad de La Habana, Cuba. Email: metodoli@infomed.sld.cu
1 Doctor en Ciencias
Matemáticas. Investigador Titular.
2 Especialista en Bioestadística. Investigadora
Agregada. Instituto Nacional de Endocrinología (INEN).