Instituto de Hematología e Inmunología
Dr. Porfirio Hernández Ramírez
El diagnóstico de leucemia linfoide crónica (LLC) depende fundamentalmente de la comprobación de linfocitosis en sangre periférica y médula ósea. Para su diagnóstico, el International Workshop on CLL, recomendó una cifra absoluta de linfocitos de al menos 10 x 109/L, mientras que el National Cancer Institute - Sponsored Working Group (NCI-WG) planteó un valor mayor de 5x 109/L mantenido durante 4 semanas. Según los criterios del IW - CLL, se pueden aceptar cifras inferiores de linfocitos siempre y cuando coexistan con un patrón inmunofenotípico de linfocitos B CD 5+ e infiltración de la médula ósea ³30 % de linfocitos. En general, los factores pronósticos pueden correlacionarse al menos con 4 elementos fundamentales: las características del enfermo, la magnitud de las masa neoplásica, la malignidad del clon leucémico y la respuesta terapéutica. Recientemente se ha mostrado que la configuración de los genes de la región variable de la cadena pesada de las inmunoglobulinas (IgVH), permite dividir a la LLC en 2 subgrupos: uno con mal pronóstico y rápida progresión, en que estos genes se encuentran en estado germinal, y otro con hipermutaciones en los genes IgVH, en que los pacientes presentan un estado más estable, una evolución lenta y probabilidades de mayor supervivencia.
DeCS: LEUCEMIA LINFOCITICA CRONICA/diagnóstico; PRONOSTICO; GENES DE INMUNOGLOBINAS; ESTADIFICACION DE NEOPLAAMAS; LINFOCITOS B.
La leucemia linfoide crónica (LLC) es un síndrome linfoproliferativo
crónico que se manifiesta por la acumulación progresiva en sangre
periférica, médula ósea, ganglios linfáticos, bazo
y otros tejidos, de linfocitos morfológicamente maduros, pero con características
inmunológicas y moleculares diferentes a las de los linfocitos normales.
Se presenta generalmente en personas de edad avanzada y es el tipo de leucemia
más frecuente después de los 50 años. Se considera que
solo el 10 % tiene menos de esa edad en el momento del diagnóstico.
1,2 En los últimos 50 años, se ha apreciado un aumento
en la incidencia de esta leucemia, lo que se ha relacionado con el perfeccionamiento
de los métodos diagnósticos.3 La
variedad más frecuente es la de linfocitos B, que es a la que nos referimos
en el presente artículo. Para una adecuada atención de esta enfermedad
deben tenerse en cuenta importantes aspectos, entre ellos:
I. Diagnóstico.
II. Estado de la enfermedad.
III. Factores pronósticos.
El diagnóstico de LLC depende fundamentalmente de la comprobación
de linfocitosis en sangre periférica y médula ósea.
En el pasado, para su diagnóstico se requería un conteo absoluto
de linfocitos de al menos 15 x 109/L, pero
con posterioridad se han aceptado cifras inferiores. El International Workshop
on CLL, (IW- CLL) recomendó una cifra absoluta de linfocitos de al
menos 10 x 109/L, mientras que el National
Cancer Institute - Sponsored Working Group (NCI-WG), planteó
un valor mayor de 5x 109/L mantenido durante
4 semanas.4,5 Según los criterios del
IW-CLL, se pueden aceptar cifras inferiores de linfocitos siempre y cuando coexistan
con un patrón inmunofenotípico de linfocitos B CD 5+
e infiltración de la médula ósea ³30
% de linfocitos.
En general, se puede diagnosticar LLC cuando hay un aumento del número
absoluto de linfocitos en sangre periférica, con características
citomorfológicas e inmunofenotípicas que apoyan ese diagnóstico.
El estudio molecular complementa estas investigaciones y permite confirmar la
naturaleza clonal de la enfermedad. 6
Se ha señalado que ante la presencia de estos criterios no es necesario
el examen de la médula ósea. Sin embargo, suele hacerse rutinariamente,
ya que resulta útil para valorar el pronóstico de la enfermedad
y la respuesta al tratamiento.
En algunas ocasiones, es necesario diferenciar la LLC de otros procesos linfoproliferativos crónicos con expresión leucémica. Entre estos tenemos la leucemia prolinfocítica, la leucemia de células peludas, el linfoma esplénico con linfocitos vellosos, el linfoma folicular, el linfoma del manto y el linfoma linfoplasmocitoide. El examen cuidadoso de la morfología de los linfocitos circulantes asociado con la evaluación del inmunofenotipo celular, son los 2 elementos básicos para establecer el diagnóstico diferencial. Sin embargo, en algunos casos, es necesario acudir a los estudios histopatológicos, la citogenética y la biología molecular.7 Se plantea que no hay un marcador inmunológico individual que sea completamente específico para la LLC, pero el examen de varios marcadores resulta de utilidad en la mayoría de los casos para diferenciarla de los otros procesos (tabla 1). La existencia de linfocitos B CD 5+ diferencia a la LLC de la leucemia prolinfocítica, de la leucemia de células peludas, del linfoma folicular, del linfoma esplénico con linfocitos vellosos y del linfoma linfoplasmocitoide. El linfoma del manto tiene linfocitos que expresan CD5, pero estos son CD23 negativos, FMC7 positivos. Aunque los linfocitos de la LLC expresan inmunoglobulinas en su superficie (IgS) , la intensidad de su expresión es muy baja, lo que es muy útil para distinguirla de los otros procesos linfoproliferativos donde el nivel de intensidad es invariablemente alto. 8 Para mayor precisión en el diagnóstico diferencial se ha desarrollado un sistema de puntuación basado en el perfil antigénico de las células de la LLC y que incluye la expresión de CD5, CD23, FMC7, IgS y CD22 / CD79b. Este sistema da 1 punto cuando el resultado del marcador es típico de la LLC y 0 punto cuando no lo es (tabla 2). La mayor parte de las LLC alcanzan una puntuación de 4 a 5, y raramente 3, mientras que los otros síndromes linfoproliferativos crónicos varían entre 0 y 2. Se ha planteado que este es un método útil, robusto y objetivo para el diagnóstico de la LLC. 8, 9
Tabla 1. Inmunofenotipo de los síndromes linfoproliferativos crónicos con expresión leucémica
LLC: leucemia linfoide crónica; LPL: leucemia prolinfocítica;
LCP: leucemia de células peludas; vLCP: variante de leucemia de células
peludas; LELV: linfoma esplénico con linfocitos vellosos; LF: linfoma
folicular; LCM: linfoma de células del manto; LLP: linfoma linfoplasmocitoide;
IgS: inmunoglobulina de superficie; IgC: inmunoglobulina citoplasmática;
d: débil expresión; +: > 80 % de los casos positivos; ±:
40-80 % de los casos positivos;
:
20-40 % de los casos positivos; -: < 20 % de los casos positivos.
Tabla 2. Sistema de puntuación para el diagnóstico de la LLC-B
|
Marcador
|
Puntos
|
|
| 1 | 0 | |
| IgS | + d | + m / f |
| CD 5 | + | - |
| CD 23 | + | - |
| FMC 7 | - | + |
| CD 22 / CD 79b | + d / - | + m / f |
IgS: inmunoglobulina de superficie; d: expresión débil; m
/ f: expresión moderada o fuerte.
Se usa el marcador CD 22 ó el CD 79b, que en la LLC-B tienen expresión
débil o
son negativos.
1. A partir del concepto de que las manifestaciones de la LLC se relacionan
con la acumulación progresiva de linfocitos, se han propuesto diferentes
sistemas de estadificación que reflejan lo más directamente posible
la magnitud de la masa tumoral y permiten evaluar los estados menos y más
avanzados de la enfermedad. 3 Los 2 esquemas
más ampliamente utilizados son el de Rai 10
y el de Binet. 11
El sistema de Rai se fundamenta en la linfocitosis presente en sangre periférica
y en médula ósea, la existencia de organomegalias (adenopatías,
hepatomegalia, esplenomegalia) y de citopenias (anemia, trombocitopenia). El
sistema de Binet se basa en el número de áreas afectadas (ganglionares,
hepática, esplénica) y en la presencia de citopenias (anemia,
trombocitopenia). En total se consideran solo 5 áreas, pues de las 3
ganglionares (cervical, axilar e inguinal), cada una se evalúa como un
solo grupo, independientemente que esté afectada unilateral o bilateralmente.
En ambos sistemas los estados más avanzados están definidos por
la presencia de citopenias. La mayor ventaja que se le atribuye a estos sistemas
de estadificación es su valor en el pronóstico de la evolución
de la enfermedad .
En la clasificación de Rai, la LLC se estadifica en 5 etapas, que van desde la menos avanzada (estadio 0) hasta la más avanzada (estadio IV), mientras que la de Binet solo incluye 3 estadios (A, B y C), que igualmente van de un estado temprano poco avanzado (A) a uno más avanzado (C) (tabla 3).
Tabla 3. Sistemas de estadificación de la LLC
|
Sistema
|
Riesgo
|
Pronóstico
|
Estadio
|
Características
|
Supervivencia Mediana (años)
|
|
Rai
|
Bajo
|
Mejor
|
0
|
Linfocitosis periférica y medular |
12
|
|
I
|
Linfocitosis y adenopatías |
9
|
|||
| Intermedio | Intermedio | ||||
|
II
|
Linfocitosis con esplenomegalia, hepatomegalia o ambas. Puede haber o no adenopatías |
5
|
|||
|
III
|
Linfocitosis Hb < 11g/dL.Puede haber o no organomegalias |
2
|
|||
| Alto | Peor | ||||
|
IV
|
Linfocitosis plaquetas < 100 x 109/L. Puede haber o no organomegalias o anemia |
2
|
|||
| Binet | Bajo | Mejor |
A
|
< 3 áreas linfoides afectadas, no anemia ni trombocitopenia |
12
|
| Intermedio | Intermedio |
B
|
³3 áreas linfoides afectadas, no anemia ni trombocitopenia |
5
|
|
| Alto | Peor |
C
|
Hb < 10g/dL y/o plaquetas < 100 x 109/L, independientemente del número de áreas linfoides afectadas |
2
|
En el sistema de Binet se consideran 5 áreas linfoides:
el hígado, el bazo y los ganglios linfáticos de las regiones cervicales,
axilares e inguinales, independientemente que su afectación sea unilateral
o bilateral.
2. Enfermedad indolente, larvada o quiescente (smouldering).
En los últimos años se ha establecido el importante concepto
de LLC indolente, también llamada larvada o quiescente. Este concepto
surgió de la observación de que mientras en los estadios menos
avanzados de la enfermedad hay pacientes que muestran progresión evolutiva,
otros se mantienen en ese estado con una incidencia muy baja de progresión
y con una supervivencia similar a la de una población control de igual
sexo y edad. 3 Montserrat y colaboradores,
definieron la LLC indolente como un subgrupo de LLC en estadio A, con patrón
histológico de infiltración no difusa de la médula ósea,
hemoglobina ³ 13g/dL, linfocitos en sangre periférica
<30 x 109 /L y un tiempo de duplicación
linfocitaria >12 meses. 12 Otros autores
han incluido en este criterio a los enfermos en estadio 0 de Rai, que cumplan
los parámetros hematológicos y cinéticos establecidos por
Montserrat y colaboradores.
Por otra parte, el grupo cooperativo francés ofreció criterios
ligeramente diferentes y constituyó 2 subestadios A: el A1 con linfocitos
<30 x 109 /L y hemoglobina >12 g/dL,
y el A2 con linfocitos <30 x 109 /L, hemoglobina
>12 g/dL, < 80 % de linfocitos en el aspirado medular y menos de 2 áreas
afectadas. 3,13,14
3. Enfermedad activa. 15,16
La presencia de actividad se considera ante la expresión al menos de
uno de los siguientes criterios:
a) Uno o más de los siguientes síntomas:
b) Insuficiencia medular progresiva manifestada por establecimiento o acentuación
de la anemia, trombocitopenia o ambas.
c) Anemia autoinmune, trombocitopenia autoinmune o ambas, que no responden a
los corticosteroides.
d) Esplenomegalia masiva (>6 cm por debajo del reborde costal izquierdo)
o progresiva.
e) Ganglios masivos o fusionados (>10 cm en el diámetro mayor) o adenopatías
progresivas.
f) Linfocitosis progresiva con un aumento >50 % en un período de 2
meses o un tiempo de duplicación de los linfocitos <6 meses.
La existencia de una hipogammaglobulinemia acentuada o la aparición
de una proteína monoclonal en ausencia de cualquiera de los anteriores
criterios, no indica un estado de enfermedad activa.16
4. Enfermedad progresiva.
De acuerdo con los criterios del NCI-WG, 15 este
estado se manifiesta cuando se observa al menos una de las siguientes características:
a) Aumento (³50 %) en la suma del tamaño
de al menos 2 ganglios linfáticos en 2 determinaciones sucesivas separadas
por 2 semanas (al menos uno de los ganglios debe ser ³
2 cm); o aparición de nuevas adenopatías.
b) Aumento (³50 %) del número absoluto
de linfocitos circulantes hasta al menos 5 x 109/L.
c) Transformación en un proceso más agresivo como el síndrome
de Richter o la leucemia prolinfocítica (>55 % de prolinfocitos).
Para el IW-CLL la progresión sería el paso de la enfermedad a
un estadio clínico hematológico más avanzado que el que
presentaba previamente.
5. Enfermedad estable.
Se define cuando no existen criterios de actividad o progresión y se
mantiene sin cambios en su estadio clínico hematológico.
6. En relación con el tratamiento, la LLC puede alcanzar los
siguientes estados: remisión completa, remisión parcial, enfermedad
refractaria, recaída y enfermedad mínima residual.
a) Remisión completa (RC).
La definición de RC ha evolucionado a través de tiempo desde
la derivada simplemente de una evaluación clínico-hematológica
elemental hasta la que toma en consideración criterios de laboratorio
más refinados.2,17 Esto hace que los
porcentajes de RC no sean comparables cuando no se han utilizado los mismos
criterios diagnósticos. Para tratar de hacer comparables los resultados,
se emitieron criterios por el NCI - WG y el IW- CLL, aunque tampoco estos fueron
similares.4,5 En el NCI - WG la definición
inicial de RC requería que las siguientes condiciones estuviesen presentes
por un período de al menos 2 meses:
Examen físico normal, ausencia de síntomas sistémicos,
linfocitos £4 x 109/L,
neutrófilos ³1,5 x 109/L,
plaquetas >100 x 109/L, hemoglobina >11g/dL
(en ausencia de transfusiones), linfocitos en médula ósea <30
% y en la biopsia de médula ósea podía haber persistencia
de nódulos linfáticos. A esta última situación se
le llamó RC nodular (RCn), para diferenciarla de la RC con una médula
ósea normal.17
Posteriormente, se observó que los pacientes con RCn presentaron una
progresión de la enfermedad en un tiempo más corto que los que
tenían RC, por lo que se recomendó que los casos con persistencia
de nódulos se clasificaran como remisiones parciales nodulares (RPn)
y no se incluyeran en las RC.15 Por su parte,
la definición de RC del IW - CLL requiere un examen físico normal,
ausencia de síntomas sistémicos, linfocitos <4 x 109/L,
neutrófilos >1,5 x 109/L, plaquetas
>100 x 109/L y médula ósea
que puede tener nódulos linfoides o infiltración focal.
Recientemente se ha señalado que el grado real de la citorreducción,
y por lo tanto, la persistencia o no de la enfermedad, se puede investigar más
profundamente por procederes avanzados, como son el inmunofenotipaje celular
mediante citofluorometría de flujo, la técnica citogenética
de hibridación in situ con sondas moleculares fluorescentes (FISH) y
otros estudios moleculares, 15,17,18 pero que
en el momento actual solo se han recomendado en trabajos de investigación.
Esto nos permitiría precisar cuándo la remisión ha alcanzado
el nivel inmunofenotípico y molecular.
b) Remisión parcial (RP).
La RP, de acuerdo con las recomendaciones revisadas del NCI - WG, comporta
la reducción de al menos 50 % de la linfocitosis periféricas y
de la organomegalia, así como al menos 50 % de mejoría en uno
o más de los siguientes parámetros: neutrófilos, plaquetas
y hemoglobina. Estas modificaciones deben mantenerse al menos por 2 meses. A
estos criterios se ha sugerido añadir la RPn.
Según el IW - CLL, solo se requiere el retorno de la enfermedad a un
período menos avanzados de la estadificación clínica. 15
Cuando la RC y RP se evalúan por los criterios convencionales, sin tomar
en cuanta el estado de enfermedad mínima residual, algunos autores usan
el término de respuesta en lugar de remisión.
c) Enfermedad refractaria.
Se plantea cuando no se logra alcanzar al menos la RP o hay progresión
durante la fase terapéutica. 15
d) Recaída.
Se evidencia por la progresión después de al menos 6 meses de
haberse alcanzado RC o RP. 15
e) Enfermedad mínima residual.
Hasta el momento su evaluación solo se ha realizado en trabajos de investigación
y para ello se usan pruebas citofluorométricas, FISH y análisis
moleculares. La positividad de estas pruebas en un paciente en RC indica la
existencia de enfermedad mínima residual. Se ha señalado que la
desaparición de la población que coexpresa CD5/CD19 ó CD20
(o la reducción <10 % de esta población), la normalización
de la relación de cadenas ligeras k/l,
y la desaparición del reordenamiento de los genes de las inmunoglobulinas,
con retorno a la configuración germinal, haría más preciso
el criterio de RC. Los pacientes en RC, pero con enfermedad mínima residual
detectada mediante estas pruebas, han tenido un intervalo libre de enfermedad
menor que aquellos con las pruebas negativas. 17
La terapéutica óptima en casos con enfermedad mínima residual
no está aún definida, por lo que se hace necesario ampliar los
estudios en este campo. Indudablemente, estas investigaciones contribuirán
en el futuro a una mejor definición de la RC y a tomar decisiones terapéuticas
oportunas sobre bases más objetivas.
La LLC es una enfermedad heterogénea cuya evolución clínico-hematológica
puede variar ampliamente de un paciente a otro, por lo que se han planteado
diferentes factores para predecir el curso de la enfermedad y poder seleccionar
la conducta más adecuada en cada caso.
En general, los factores pronósticos pueden correlacionarse al menos
con 4 elementos fundamentales: las características del enfermo, la magnitud
de las masa neoplásica, la malignidad del clon leucémico y la
respuesta terapéutica: 3,8,9,14,16,17,19
De los factores pronósticos clásicos, la edad, el sexo, la estadificación
clínica y la respuesta terapéutica conservan su valor. Sin embargo,
se ha señalado que la menor supervivencia en los pacientes de mayor edad
es consecuencia de enfermedades no relacionadas con la LLC, y si se excluyen
estas causas, no hay diferencia entre la sobrevida de los pacientes viejos y
jóvenes. Por otra parte, las mujeres con LLC mantienen mejor pronóstico
que los hombres aún después de la exclusión de otros factores
como la edad y el estadio clínico. La causa de este comportamiento no
está bien esclarecida. 17
La estadificación clínica se mantiene hasta el momento como uno
de los métodos más simples y de mayor valor pronóstico.
Para optimizar el impacto de su sistema, Rai reagrupó los 5 grupos originalmente
propuestos en solo 3: el de bajo riesgo, que es el de mejor pronóstico
y que comprende el grupo 0; el de riesgo y pronóstico intermedio, que
incluye los grupos I y II; y el de alto riesgo o de peor pronóstico,
que une a los grupos III y IV. Los grupos A, B y C del sistema propuesto por
Binet corresponderían a los grupos de mejor pronóstico, pronóstico
intermedio y peor pronóstico, respectivamente 20
(tabla 3). Con respecto a las formas más avanzadas de la enfermedad,
definidas por la existencia de citopenias, no se establece ninguna distinción
según el mecanismo de la anemia o la trombocitopenia: infiltración
medular, hiperesplenismo o inmune. Se ha sugerido que los enfermos con citopenias
de origen inmune tendrían mejor pronóstico que aquellos en que
son causadas por infiltración de la médula ósea. 21
Consideramos que los casos con hiperesplenismo también pueden
incluirse en los de mejor pronóstico, pues en muchos, después
de la esplenectomía, la enfermedad retorna a uno de los grupos de menor
riesgo.
La histología de la médula ósea se ha señalado
como el parámetro independiente con mayor valor pronóstico en
la LLC, 14,19 aunque esto no se ha evidenciado
en todos los estudios. 17 Cuando hay una infiltración
medular difusa se ha observado una supervivencia entre 2 y 4 años, mientras
que en los casos con un patrón no difuso (nodular, intersticial, mixto),
esta ha variado de 8 a 11 años. El patrón difuso generalmente
se correlaciona con un estadio clínico avanzado y cuando se observa en
un estadio clínico precoz, se considera un indicador de rápida
progresión. 16,17
Entre los parámetros biológicos indicadores de la masa neoplásica,
los niveles séricos de LDH y de ß2M se han considerado con un gran
valor pronóstico, así valores LDH > 1,25, la cifra normal y
de ß2M > 4mg/L, representan factores pronósticos adversos. El
nivel sérico de ß2M se correlaciona fuertemente con el volumen
de la masa tumoral, el estadio clínico de la enfermedad, el grado de
infiltración y el patrón histológico de la médula
ósea. Los niveles séricos elevados del receptor soluble de la
IL-2 se correlacionan con estadios avanzados de la enfermedad y por lo tanto,
son de mal pronóstico.
La importancia de la morfología linfocitaria atípica como factor
pronóstico, se ha mantenido controvertida. En general se ha señalado
qua la LLC con incremento (10 - 55 %) de prolinfocitos (LLC / PL), se asocia
con peor pronóstico. También se ha referido que los casos con
más de 5 prolinfocitos presentan una menor supervivencia.8
Sin embargo, se ha comentado que los pacientes con LLC / PL tienden a
tener una evolución similar a los que tienen LLC, mientras que los casos
con más de 55 % de linfocitos en periferia, son los de una supervivencia
más corta.3 Por otra parte, se ha indicado
que aunque en los estudios univariados la morfología atípica se
correlacionó con una supervivencia más corta, este hecho no se
corroboró en análisis multivariados.19
La introducción de las técnicas de citogenética molecular, particularmente la de FISH, ha permitido precisar las alteraciones cromosómicas existentes en la LLC. Los pacientes con un cariotipo normal tienen un mejor pronóstico que los que tienen una o más aberraciones cromosómicas. Cuanto mayor es el número de alteraciones cromosómicas que se identifiquen, mayor es la probabilidad de una disminución de la supervivencia.3 Mediante la técnica de FISH se han identificado en orden decreciente de frecuencia las anomalías cromosómicas siguientes: deleción 13q (51 -55 %), deleción 11q 22 -23 (18 - 20 %), trisomía 12 (15 - 16 %) y deleción 17p (7 -15 %). 3,22 Las anomalías 17p y 11q se han planteado como factores de mal pronóstico asociados con una supervivencia más corta. Algunos estudios sugieren que la trisomía 12 es también un factor adverso. 14,17
No está totalmente definido si la deleción 13q tiene valor pronóstico,
aunque se ha referido que los pacientes con aberraciones del cromosoma 13 parecen
tener un pronóstico favorable. 22
Desafortunadamente, se sabe muy poco sobre estas lesiones genéticas
en la LLC, excepto que el gen oncosupresor p53 puede estar alterado en la deleción
17 p13. Se ha indicado que la mutación o deleción del gen p53
predice una resistencia al tratamiento estándar con agentes alquilantes
o con análogos de la purina. 22 Además,
se piensa que la deleción 11q identifica a pacientes con alto riesgo
de mantener enfermedad mínima residual, aún después de
un trasplante autólogo de células progenitoras hematopoyéticas.
22
Un tiempo de duplicación rápido de la cifra de linfocitos en
sangre periférica (<12 meses) se considera un parámetro confiable
para predecir la rápida progresión de la enfermedad. A este indicador
dinámico se le da particular importancia, fundamentalmente en los estadios
menos avanzados de la LLC, para discriminar a los pacientes que son candidatos
a un tratamiento precoz. 16
Los niveles séricos de CD23s están frecuentemente elevados en los pacientes con enfermedad activa, por lo que la comprobación de su aumento en los estadios clínicos iniciales de la LLC, tiene un fuerte valor pronóstico de progresión precoz de la enfermedad. 16 Se ha planteado que los valores séricos de CD23s resultan más sensibles que los de ß2M y de LDH. 14
Por otra parte, se ha comentado que los valores altos de CD23s se correlacionan
con los de ß2M en los pacientes con un estado avanzado de la enfermedad,
e identifican un subgrupo con menor supervivencia. 3
También se ha informado que los casos en estadios iniciales con niveles
séricos de timidincinasa > 7 U/L tienen una progresión más
rápida que aquellos con resultados inferiores. 23
Recientemente se ha mostrado que la configuración de los genes de la
región variable de la cadena pesada de las inmunoglobulinas (IgVH) permite
dividir a la LLC en 2 subgrupos: uno en que estos genes se encuentran en estado
germinal, en el cual la célula leucémica tendría un estado
más inmaduro y un origen pregerminal, y otro en que la célula
tendría un origen posgerminal y características moleculares más
maduras, con hipermutaciones en los genes IgVH. Una característica del
estado mutacional de estos genes es que se mantiene sin variación durante
la evolución de la enfermedad. Estos 2 grupos poseen diferente valor
pronóstico, puesto que mientras que a las LLC con estos genes en estado
germinal se les confiere mal pronóstico con rápida progresión,
las LLC con hipermutaciones presentan un estado más estable, una evolución
lenta y probabilidades de una mayor supervivencia. 24,25
Sin embargo, recientemente se ha visto que esto no es siempre así, pues
se ha detectado un nuevo subgrupo de LLC con mutaciones somáticas, pero
con unas características moleculares que hacen que los pacientes expresen
una secuencia muy similar de la tercera región determinante de la complementaridad
(CDR III). Este subgrupo, a pesar de tener mutaciones, ha mostrado una curva
de sobrevida semejante a la del subgrupo sin mutaciones. Por lo tanto, las futuras
investigaciones en este campo son las que permitirán definir si existen
otras excepciones y cuál es su comportamiento.23
En estudios iniciales se pudo apreciar que en las células leucémicas
con mutaciones en los genes IgVH, la expresión de CD38 era baja (<
30 %), mientras que en los casos en estado germinal el CD38 se encontró
aumentado (>30 %). 26 Esto llevó
a que se considerara la expresión del CD38 como un factor pronóstico
y la posibilidad de usar su determinación en lugar del estudio, mucho
más complicado, de la configuración de los genes IgVH.
27 Otros autores han encontrado que aproximadamente en la tercera parte
de los casos, la expresión de CD38 falló en la predicción
del estado mutacional de los genes IgVH, y que el hallazgo de más del
30 % de células CD38+ no se asoció significativamente con la probabilidad
de menor supervivencia. 22,27 Por otra parte,
la expresión de CD38 puede cambiar en el 25 % de los casos durante el
curso de la enfermedad, por lo que los estadios iniciales de la LLC no ofrece
una predicción tan confiable como la del estado mutacional de los genes
IgVH. 23 Seguramente los estudios futuros definirán
mejor esta situación.
El valor pronóstico de otros marcadores inmunofenotípicos de
la membrana del linfocito leucémico no está totalmente esclarecido.
Así se planteó que altos niveles de IgM de superficie (IgMs) conferían
un buen pronóstico, pero en otro estudio se observó que la IgMs
alta se relacionó con un peor pronóstico. Igual sucede con la
expresión CD23, pues mientras algunos han encontrado que una expresión
baja se relacionaba con mal pronóstico, otros han planteado que su expresión
elevada se asocia también con indicadores de mal pronóstico. 3,28
Esto último estaría más de acuerdo con el pronóstico
negativo que se da al aumento sérico del CD23s. Al FMC7+ también
se le atribuye mal pronóstico, aunque en estos casos, deben siempre descartase
otros procesos linfoproliferativos crónicos en fase leucémica.
3
Se ha comentado que una buena respuesta terapéutica se asocia con una
mayor supervivencia independientemente de la edad, sexo o el estadio clínico
de la enfermedad; 17 además se ha señalado
que el mejor factor pronóstico en la LLC es la respuesta al tratamiento.
14 Se ha podido observar que con los nuevos
tratamientos más agresivos se puede lograr una significativa mejoría
de la duración de la remisión de la LLC en los casos en que no
se detecta enfermedad mínima residual, mediante citofluorometría
de flujo y estudios moleculares. 18,29,30
Aunque la LLC se manifiesta en general de una forma heterogénea tanto en su aspecto clínico como evolutivo, en los últimos años se han logrado avances en su diagnóstico, que han contribuido a un mejor conocimiento de la enfermedad y al pronóstico de su evolución. Si tomamos en consideración los rápidos progresos en las ciencias médicas, se puede predecir que en los próximos años deben perfeccionarse los procederes diagnósticos y se podrán seleccionar los factores pronósticos con mayor impacto, todo lo cual contribuirá a la aplicación de los esquemas terapéuticos más apropiados en cada caso, para poder llevar los enfermos a una remisión molecular prolongada. Mientras tanto, el uso juicioso de los factores pronósticos clásicos continuará siendo un auxiliar indispensable al alcance del hematólogo para el tratamiento convencional de la LLC.
The diagnosis of chronic lymphoid leukemia depends mainly on the verification of lymphocytosis in blood. For its diagnosis, the International Workshop on CLL recommended an absolute figure of lymphocytes of at least 10 x 109/L, whereas the National Cancer Institute - Sponsored Working Group (NCI-WG) stated a higher value of 5 x 109/L maintained for 4 weeks. According to the criteria of IW - CLL, lower figures of lymphocytes may be accepted provided that they coexist with an immunophenotypical pattern of B-lymphocytes CD5+ and infiltration of the bone marrow ³ 30 % of lymphocytes. In general, the prognostic factors may correlate themselves with at least 4 fundamental elements: the patient's characteristics, the magnitude of the neoplastic mass, the malignity of the leukemic clone and the therapeutic response. Recently, it has been demonstrated that the configuration of the genes of the variable region of the heavy strand of immunoglobulins (IgVH) allows to divide CLL in 2 subgroups: one with poor prognosis and fast progression, in which these genes are found in germinal state, and other with hypermutations in the IgVH genes, where the patients present a steadier state, a slow evolution and possibilities of longer survival.
Subject headings: LEUKEMIA, LYMPHOCYTIC, CHRONIC/ diagnosis; PROGNOSIS;
GENES, IMMUNOGLOBULIN; NEOPLASM STAGIG; B-LYMPHOCYTES.
Recibido: 2 de agosto del 2003. Aprobado: 10 de agosto del 2003.
Dr. Porfirio Hernández Ramírez. Instituto de Hematología
e Inmunología.
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