Instituto de Hematología e Inmunología
Dr. Juan Carlos Jaime Fagundo, Dra. Elvira Dorticós Balea, Dra. Valia Pavón Morán y Dr. Lázaro Cortina Rosales
El traspalnte de células progenitoras hematopoyéticas, consiste en la infusión de estas células obtenidas de la médula ósea, la sangre periférica, el cordón umbilical o el hígado fetal, a un paciente que ha sido previamente acondicionado para recibir el injerto. Este proceder se ha convertido en una modalidad terapéutica para una gran variedad de enfermedades, como hemopatías malignas, anemia aplástica, inmunodeficiencias y gran número de tumores sólidos. En la actualidad se trasplantan más de 30 000 pacientes al año en todo el mundo. La selección de la fuente y el tipo de trasplante están determinados por diferentes factores. Se lleva a cabo una revisión de algunos aspectos básicos del trasplante de células hematopoyéticas como su historia, tipos, fuentes, e indicaciones.
Palabras clave: trasplante hematopoyético, fuentes, tipos, manipulación.
El trasplante de células progenitoras hematopoyéticas (TCPH),
consiste en la infusión de precursores hematopoyéticos a un receptor
que ha sido previamente acondicionado para recibir el injerto y constituye una
terapéutica útil, en ocasiones única, para una gran variedad
de enfermedades hematológicas y no hematológicas.
Tras las primeras experiencias con el trasplante de médula ósea
(TMO) realizado por E. Donnall Thomas en la década de los 50,
comenzó su expansión mundial en la década de los 70,1
para experimentar un espectacular desarrollo en los años 80 y 90. En
el año 2000 se realizaron cerca de 30 000 trasplantes en el mundo, de
ellos el 70 % fueron autólogos y el 30 % alogénicos. La sangre
periférica (SP) fue la fuente de progenitores hematopoyéticos
en el 90 % de los trasplantes autólogos y en el 30 % de los alogénicos.2
En la actualidad, el TCPH se ha expandido a un amplio grupo de modalidades terapéuticas,
al ampliar las fuentes de obtención de células progenitoras hematopoyéticas
(CPH). La fuente clásica de los progenitores hematopoyéticos para
el TCPH es la médula ósea (MO), pero no es la única, y
también se emplean para este fin CPH de la SP, del cordón umbilical
(CU) o del hígado fetal. De ahí que el término trasplante
de células progenitoras hematopoyéticas sea preferible al de trasplante
de médula ósea.
En el momento actual, se han ampliado los objetivos del TCHP y se utiliza además,
como una forma de inmunoterapia adoptiva. La morbilidad y mortalidad del proceder
ha mejorado en los últimos años gracias a un mejor conocimiento
del sistema de histocompatibilidad, al desarrollo de la terapia anti-infecciosa,
al uso de ambientes con escasa contaminación microbiana, al soporte hemoterapéutico
y a la administración de inmunosupresores potentes.
La introducción de este proceder en la práctica clínica
no ha sido una tarea simple, pues a pesar de que la técnica para la obtención
y administración de la médula ósea es un procedimiento
relativamente sencillo, los problemas relacionados con el acondicionamiento
del receptor, los estudios de histocompatibilidad, las alteraciones inmunes
que aparecen en el período postrasplante, la prevención y el tratamiento
de la enfermedad de injerto contra huésped (EICH) y de las infecciones
que pueden ocurrir después del trasplante, así como las medidas
de aislamiento del enfermo, hacen del TCHP uno de los más complejos dentro
del campo de la trasplantología moderna.
Los experimentos en los que se basó el TMO humano se efectuaron en ratones
hace más de 40 años, aunque se plantea que los inicios de este
proceder comenzaron en el siglo pasado en 1891, cuando Brown le administraba
a sus pacientes MO por vía oral, como tratamiento para trastornos hematológicos.3
En 1939, Rasjek y Osgood administraron a sus pacientes MO intramedular
y endovenosa para el tratamiento de leucemias y aplasia medular. También
en este año se realizó el primer intento de recuperar la hematopoyesis
mediante la administración de transfusiones en un paciente con anemia
aplástica, así como una pequeña cantidad de MO de su hermano,
sin mediar ningún tratamiento condicionante previo. 4
En 1949, con los estudios de Jacobson y otros, se demostró que
los ratones irradiados letalmente, podían recuperar su hematopoyesis
normal si se protegía el bazo de las radiaciones, lo que demostraba el
papel de este órgano como parte del sistema hematopoyético. 5
Después que se identificó a la aplasia medular producida por irradiación
como una causa importante de muerte en la población japonesa expuesta
a los efectos radiactivos de las explosiones de las bombas atómicas,
se aceleraron las investigaciones en animales relacionadas con la cantidad de
irradiación corporal que era necesaria para provocar aplasia medular,
y se establecieron las bases para una aplicación clínica más
racional del TMO. Poco tiempo después, en 1951, Lorenz y otros
describieron que con la infusión de células de la MO de otro ratón,
se podían rescatar los ratones sometidos a irradiación letal.6,7
Estos experimentos iniciales parecían demostrar que la protección
a las radiaciones se debía a factores humorales. Sin embargo, Barnes
y Loutit en 1954, revisando sus propios experimentos y otros realizados,
concluyeron que la hipótesis química debía ser remplazada
por la celular.8
Los intentos iniciales de aplicar este método a pacientes con enfermedades
hematológicas graves fueron un fracaso, ya que se desconocía la
importancia de la similitud de los antígenos de histocompatibilidad entre
el donante y el receptor, y la necesidad de tratamiento inmunosupresor intenso.
Los anticuerpos inducidos por transfusiones y embarazos que reaccionaban con
los antígenos presentes en los leucocitos humanos, fueron descritos inicialmente
por Miescher y Fauconnet en 19549.
Más tarde, Dausset y Van Rood en 1958, utilizaron estos
anticuerpos para describir los grupos de antígenos de leucocitos humanos(HLA).10,11
En los años 50 se realizaron casi 200 trasplantes alogénicos de
MO en humanos, sin éxito a largo plazo. Sin embargo, durante este tiempo,
se obtuvieron resultados satisfactorios con el trasplante de gemelos idénticos,
que sirvieron de base para el desarrollo de este proceder.12
En 1959 se utilizaron dosis letales de irradiación corporal total (ICT)
y MO de un gemelo idéntico, para trasplantar 2 pacientes con leucemia
linfoide aguda (LLA) avanzada, con recuperación de la hematopoyesis en
algunas semanas, pero los pacientes murieron de enfermedad progresiva. 13
En 1965, Santos y Owens 14 comunicaron
que la ciclofosfamida (CFM) era un potente inmunosupresor en modelos murinos.
Como este medicamento era conocido por su efecto antileucémico, el grupo
de Seattle administró 60 mg/kg durante 2 días antes de administrar
la ICT, y con este régimen se obtuvieron los primeros receptores con
sobrevida a largo plazo.
El primer intento de trasplante alogénico de MO en humanos se llevó
a cabo en los años 60 por E. Donnall Thomas,15
por lo que recibiría el premio Nobel de Medicina en 1990.
A finales de la década de los 60, existía ya un soporte adecuado
de plaquetas, una mejoría en el tratamiento antibiótico y un desarrollo
mayor de agentes antineoplásicos efectivos. Los primeros trasplantes
alogénicos exitosos ocurrieron en 1968 y 1969, donde 2 pacientes que
sufrían de inmunodeficiencias congénitas y uno con enfermedad
de Wiskott Aldrich sobrevivieron al proceder.16, 17
Posteriormente hubo una aceptación gradual de esta práctica durante
los años 70.18
Los primeros trasplantes autólogos en humanos se realizaron en 1950 por
Kurnick y otros,19 y por McGovern
y otros en 1959.20 Estos implantes parecían
proteger contra la toxicidad medular, pero su beneficio clínico era incierto,
debido a la inefectividad en la erradicación de la enfermedad de base.
El trasplante autólogo fue utilizado exitosamente, primero en pacientes
con linfomas en los años 70, y su uso se amplió en todo el mundo
en la década de los 80.21
Los inicios del trasplante de SP fueron en 1962, cuando Goodman y Hodgson
demostraron la existencia de CPH en la sangre de los ratones,22
las que podían recolectarse de forma exitosa, cuando comenzó
a desarrollarse la tecnología de la citocentrifugación.
Esta fuente de CPH se comenzó a utilizar en pacientes en los que no se
podían obtener células progenitoras medulares, debido a su enfermedad
de base o a irradiación previa, y su uso se amplió después
de descubrir que los factores de crecimiento hematopoyéticos causaban
una liberación transitoria de CPH en la SP. De esta forma, en 1981 se
introdujo la SP como fuente de CPH.23
La demostración de la presencia de CPH en el CU sugirió el uso
de estas células para la realización de los TCPH y el primer trasplante
exitoso de esta fuente se publicó por Gluckman y otros en 1989.24
Debido a la poca probabilidad de encontrar un donante familiar compatible, se
realizaron los primeros TCHP no relacionados en los años 70.25
La heterogeneidad de los haplotipos HLA hizo necesaria le realización
de grandes paneles de donantes, hasta la existencia hoy del registro internacional
de donantes, no familiares.
Una de las hipótesis para realizar los TCPH en las leucemias, es que la curación depende en gran medida del efecto injerto contra leucemia, más que del régimen de acondicionamiento, y por lo tanto, es posible lograr un control de la enfermedad a largo plazo, con regímenes menos agresivos. Esto sentó las bases para la introducción en la década de los 90, del trasplante no mieloablativo o también llamado ''mini-trasplante''.26-28
El TCPH está indicado en 2 situaciones fundamentales:
Como ejemplo de entidades en las que se utiliza esta variedad terapéutica tenemos las siguientes:
Neoplasias hematológicas.Las indicaciones más comunes para el alotrasplante y el autotrasplante
difieren, y las más comunes para el primero son las leucemias agudas
y crónicas, mielodisplasias y enfermedades no malignas (aplasia medular,
deficiencias inmunes y trastornos metabólicos hereditarios).
Los autotrasplantes son generalmente usados para linfomas, MM y tumores sólidos.
En el año 2000, los LNH y el MM fueron las causas principales de trasplante
en los Estados Unidos.2 La tabla 1 muestra
las principales indicaciones de los TCHP según el Grupo Europeo para
el Trasplante de Médula Ósea (1998).
TABLA 1. Principales indicaciones de los trasplantes de células progenitoras hematopoyéticas (TCHP) según grupo europeo para el trasplante de médula ósea (1998)
|
Trasplante alogénico
|
Trasplante autólogo
|
|
Indicaciones establecidas
|
|
|
Anemia aplástica severa
|
Leucemia linfoide aguda en primera recaída (algunos
subtipos)
|
|
Leucemia mieloide crónica
|
Enfermedad de Hodgkin en segunda recaída
|
|
Leucemia mieloide aguda (pacientes menores de 50 años)
|
Linfomas no-hodgkinianos en segunda recaída
|
|
Síndromes mielodisplásicos (pacientes menores 50 años) |
Mieloma múltiple
|
|
Leucemia linfoide aguda en primera recaída (algunos
subtipos)
|
Tumores sólidos como el neuroblastoma
|
|
Inmunodeficiencias combinadas graves
|
|
|
Leucemias agudas mieloides y linfoides en segunda recaída
|
|
|
Talasemia
|
|
|
Indicaciones recientes
|
|
|
Mieloma múltiple
|
Enfermedades autoinmunes, como esclerosis múltiple
|
|
Anemia drepanocítica
|
Leucemia linfoide crónica
|
|
Osteopetrosis |
Leucemia mieloide aguda
|
|
Enfermedades metabólicas hereditarias
|
Tumores sólidos como ovario y mama
|
|
Enfermedad de Hodgkin
|
Leucemia mieloide crónica
|
|
Linfomas no-hodgkinianos
|
Enfermedad de Hodgkin en primera recaída
|
|
Linfomas no hodgkinianos en primera recaída
|
|
|
Experimental
|
|
|
Leucemia linfoide crónica
|
Amiloidosis
|
|
Carcinoma renal
|
Otros tumores sólidos
|
|
Cáncer de mama |
Artritis crónica juvenil
|
Por otra parte, en 1996 se definieron las diferentes categorías de los TCPH, aunque estas definiciones han estado en discusión, y se incluyen:
Los tipos de TCPH puede clasificarse como:
FIG. 1. Esquema de los pasos seguidos en el trasplante alogénico.
A pesar de que la pareja donante-receptor sea idéntica para el sistema HLA, existen antígenos de compatibilidad menores, lo que provoca que en este trasplante exista una doble barrera inmunológica, y puede ocurrir que:
Ventajas de este tipo de trasplante:
Desventajas:
Este tipo de trasplante comprende las siguientes variantes:
El material a infundir en el trasplante no relacionado debe ser congelado y
transportado al centro de trasplante donde este se va a realizar. En general,
no hay efectos deletéreos de las células en las primeras 24 horas
previas a la infusión. Se pueden eliminar los hematíes y el plasma
en caso de incompatibilidad ABO, o los linfocitos T, para disminuir las posibilidades
y severidad de la EICH.
Aunque la indicación de los trasplantes no relacionados debe ser analizada
en cada caso en particular, las más aceptadas se resumen en la tabla
2.
TABLA 2. Principales indicaciones aceptadas del transplante no relacionado
|
Entidad
|
Grupo
|
Indicaciones
|
|
Leucemia mieloide crónica
|
Frase crónica
|
Pacientes menores 40 años y en los 2 primeros
años del diagnóstico
|
|
Leucemia linfoide aguda
|
Cromosoma Filadelfia
|
Primera y segunda remisiones completas, edad menores
45 años
|
| Leucemia mieloide aguda |
Secundaria o pos mielodisplásicos
|
Primera remisión completa edad 45 años
|
|
Síndromes mielodisplásicos
|
Factores de mal pronóstico
|
Menores 45 años
|
|
Aplasia medular
|
Formas muy graves
|
Menores 45 años, no respuesta a la inmunosupresión
|
Los criterios para la selección de un donante no familiar han variado.
En los años 80 y a principios de los 90, la mayoría de los trasplantes
compatibles no relacionados se basaban en estudios serológicos del HLA.
Después, el desarrollo de técnicas moleculares reveló que
muchos casos aparentemente compatibles no lo eran, y en la actualidad, los estudios
de HLA-DR de alta resolución han eliminado el uso del cultivo mixto de
linfocitos.
Para seleccionar un donante no relacionado, se deben tener presentes algunas
premisas:
Sin dudas, el trasplante no relacionado es más difícil y costoso que el trasplante de donantes compatibles, y el riesgo de complicaciones postrasplante es más alto. La EICHA se mantiene como una de las complicaciones inmunológicas más frecuentes después del TCPH y se produce en el 75 % en pacientes sometidos a este tipo de trasplante.33
Ventajas de este tipo de trasplante:
Desventajas:
En este caso, el donante y el receptor son gemelos homocigotos y, por lo tanto,
no existen entre ellos diferencias genéticas ni inmunológicas.
Como todo tipo de trasplante tiene sus ventajas y desventajas:
Ventajas:
Desventajas:
La experiencia acumulada con el trasplante alogénico, permitió
comprobar in vivo el efecto curativo sobre algunas neoplasias hematológicas
del uso de megadosis terapéuticas. Sin embargo, el aumento de la dosis
se encuentra limitado por la aparición de toxicidades graves. Resulta
especialmente crítica la provocada en la médula ósea, que
conduce a una mielosupresión prolongada. De esta forma, la necesidad
de garantizar una función hematopoyética correcta tras un tratamiento
quimiorradioterápico en dosis elevadas, junto con las limitaciones del
trasplante alogénico, ha sido la causa del desarrollo del autotrasplante
en los últimos años.
Este tipo de trasplante consiste en obtener células progenitoras hematopoyéticas
del propio paciente, conservarlas y reinfundirlas, después de administrar
dosis de quimioterapia y/o radioterapia ablativa, como se observa en la figura
2. Aunque su uso comenzó más tardíamente, en la actualidad
es el tipo de trasplante más utilizado2.
Sus diferencias con el trasplante alogénico se muestran en la tabla 3.
FIG. 2. Esquema de los pasos seguidos en el trasplante autólogo.
TABLA 3. Comparación entre trasplante hematopoyético alogénico y autólogo
|
Parámetro
|
Autólogo
|
Alogénico
|
|
Necesidad de donante
|
No
|
Sí
|
|
Contaminación con células tumorales
|
Sí
|
No
|
|
Recuperación hematopoyética
|
Más rápida
|
Más lenta
|
|
Facilidad del proceso
|
++
|
+
|
|
Efectos adversos
|
Ligeros
|
Frecuentemente severos
|
|
Hematopoyesis duradera
|
Sí
|
Sí
|
|
Enfermedad injerto contra huésped
|
No
|
Sí
|
|
Inmunosupresión postrasplante
|
No
|
Sí
|
|
Necesidad de criopreservación
|
Sí
|
No
|
|
Efecto injerto contra leucemia
|
No
|
Sí
|
|
Edad límite para los candidatos (años)
|
60-70
|
40-55
|
El régimen de acondicionamiento y la extracción de la médula
se realizan de forma similar al trasplante alogénico, pero la inmunosupresión
postrasplante no es necesaria. Es importante la criopreservación en este
tipo de trasplante. 34
En la actualidad, la fuente más utilizada para el autotrasplante son
las células obtenidas de la SP por medio de procedimientos de aféresis.2
Ventajas de este tipo de trasplante:
Desventajas:
Existen diferentes factores que determinan la fuente de CPH a utilizar, tales como la patología para la que se va a realizar el trasplante, la disponibilidad de donantes y el interés investigativo de la institución que realiza el proceder.
La mayoría de los equipos que realizan el TMO siguen la técnica de Thomas, que se describe brevemente a continuación. Al donante (o al paciente en el caso de un autotrasplante), se le administra en el quirófano anestesia general o raquídea y se practican entre 100 y 200 punciones aspirativas en las crestas ilíacas, con las que se obtienen en el adulto normal entre 800 y 1 200 mL de sangre medular con un contenido de entre 1,5 y 3,5 X10 8 células /kg del receptor. En el niño se debe obtener una muestra de 10-20 mL por kg del receptor.
A medida que se extrae la médula se deposita en un medio heparinizado
para al final, pasarla a través de filtros de 200 a 300 nm de luz. De
esta forma, los grumos medulares se convierten en suspensiones celulares y se
eliminan las esquirlas óseas. En el TMO alogénico (fig. 1) esta
sangre medular se transfunde 24 horas después de finalizado el régimen
de acondicionamiento por vía intravenosa.
Las células progenitoras hematopoyéticas son capaces de llegar
o regresar a la médula en un día. Las moléculas de adhesión,
tales como VLA-4 y otras, son importantes en el anidamiento celular.
En el TMO autólogo la sangre medular se criopreserva hasta el momento
de la transfusión ( fig. 2).
Las células pueden ser recolectadas después de la utilización
de varios métodos como el uso de quimioterapia, de factor estimulador
de colonias (FEC) o de ambos, así como de una combinación de FEC,
o el uso de estos factores de forma secuencial. Para el trasplante alogénico
de SP exclusivamente se emplean los FEC para la movilización de las células
del donante, ya que se trata de un individuo sano y éticamente no es
aceptable el uso de quimioterapia.
Por lo general después del 4to. ó 5to. día de la movilización,
las células se recolectan con una máquina separadora, con la que
se obtienen las células mononucleares, y se reinfunden al donante los
otros componentes de la sangre. Para este proceder se requieren 2 accesos venosos,
para permitir un proceso continuo.
En muchos pacientes o donantes preparados para movilizar células hematopoyéticas,
generalmente la extracción de un solo día no es suficiente para
lograr el implante, ya que el número de células es pequeño,
por lo que se requiere repetir el proceso durante varios días. Es necesario
obtener un gran volumen de leucaféresis, que representa aproximadamente
20 L en un adulto o de 2 a 4 volúmenes sanguíneos en un niño.36
Para esto se necesitan realizar 2 o más días de aféresis,
sobre todo cuando se va a efectuar un trasplante autólogo y en pacientes
tratados previamente con quimioterapia. En los enfermos no tratados con quimioterapia
intensiva, así como en donantes sanos para un trasplante alogénico,
generalmente se requiere una sola sesión.36
La movilización inducida por quimioterapia, que se emplea en los trasplantes
autólogos, se puede lograr con el uso de varios regímenes mieloablativos,
siendo uno de los utilizados es el que emplea la Ciclofosfamida (CFM) generalmente
en una dosis total de 2 g/m2 durante 2 días.
Actualmente los estudios muestran que el uso combinado de FEC granulocítico
(G-CSF) junto con el etopósido, moviliza diferentes subtipos de células
dendríticas, lo que favorecería una mejor generación de
respuesta inmunológica, dado a que estas células están
reconocidas como células presentadoras de antígenos.37
Se ha observado respuesta con el uso de G-CSF, en una dosis de 2-10 µc/kg,
aunque con dosis tan altas como 24 µc/kg/día la respuesta ha sido
superior, pero con la desventaja del alto costo y los efectos secundarios, principalmente
el dolor óseo.
Se ha empleado el FEC gránulo-monocítico (GM-CSF) de igual modo,
aunque se ha descrito una menor actividad de linfocitos T cooperadores, lo que
tendría un impacto en la recuperación inmunológica después
del trasplante, aunque no ha sido probado en ensayos clínicos. 38
La combinación de ambos factores puede ser superior al uso de uno solo,
pero la mayoría de los pacientes responden bien solo a uno de ellos.
A continuación se detallan algunos regímenes utilizados para la
movilización de CPH:
Si no se consigue la celularidad necesaria con un solo proceso de aféresis,
los requisitos para las donaciones subsiguientes deben ser: hemoglobina ³10
g/L y recuento plaquetario ³ 70X109/L.
La edad no constituye una limitante.
La ventaja principal del TCH de SP sobre el trasplante de MO, es que el primero
contiene un mayor número de células y se logra un mejor implante.
Por otro lado, también comprende un mayor número de linfocitos
T, fenómeno que podría favorecer EICHA. A pesar de que la infusión
de linfocitos T es unas 10 veces mayor con el trasplante de células de
SP, el riesgo de EICHA no parece aumentar significativamente, aunque sí
se eleva el riesgo de la EICHC. 38
Las razones por las cuales la EICH-A no es frecuente no se conocen bien, pero
estudios recientes muestran que las células dendríticas producen
interleucina 10 (IL-10), la que estimula a las células Th1 a transformarse
en Th2, que segregan IL-4 e IL-5, las cuales actúan como inhibitorias
de la respuesta inmune.40 El G-CSF estimula
las células T auxiliadoras, e induce células dendríticas.
Otras posibilidades planteadas para explicar la ausencia de EICHA, a pesar del
gran número de linfocitos T, es que los monocitos infundidos junto con
los linfocitos, pueden producir IL-10 inmunoinhibitoria y puede haber un incremento
de las células NK inmunoinhibitorias. Por lo tanto, el balance de Th1/Th2
de los linfocitos CD4 es importante. La EICHA puede ser causada por un exceso
de Th1 sobre los Th2 y el dominio de estos últimos inhibe la EICHA. 40,41
El empleo de esta fuente celular tiene problemas éticos derivados del
uso de FEC en donantes sanos para la movilización celular, ya que persiste
la duda de si se puede lograr o no una permanente reproducción de las
células hematopoyéticas. El otro problema ético está
relacionado con la posibilidad de alto riesgo de EICH, causado por el mayor
contenido de células T. 38,40
La administración de FEC, causa la mayoría de los síntomas
en el donante. Estos incluyen dolor lumbar, óseo y muscular, cefalea,
hipotensión, malestar general, somnolencia, pérdida de apetito,
erupción, náuseas, fiebre, retención de líquidos,
etc.
Se han descrito casos de parada cardíaca e infarto del miocardio durante
la aféresis en donantes con antecedentes de enfermedades cardiovasculares.
Otras complicaciones incluyen aumento de tamaño del bazo y ruptura esplénica,
así como signos de hematopoyesis extramedular. También se puede
presentar epiescleritis e iritis. El sangramiento por trombocitopenia producido
después de la administración del G-CSF en pacientes que comienzan
con un número de plaquetas bajo, es debido al aumento de la agregación
plaquetaria. 38,41
Ventajas de esta fuente de CPH:
Desventajas:
Las CPH muestran un amplio rango de moléculas de adhesión, que
incluye miembros de la familia de las integrinas, selectinas y la súper
familia de las inmunoglobulinas, entre otras.42
Entre estas moléculas de adhesión, el VLA-4, conocida como CD49d,
utiliza importantes moléculas, cuyos ligandos, la fibronectina y el VCAM-1,
son expresados en el estroma de la médula ósea.43
La expresión CD49d sobre las células CD34 puede estar involucrada
en el proceso de movilización y muestran una co-expresión más
baja en las células, dado el efecto producido por la administración
de factores estimuladores de colonias. El uso de FEC permite una migración
hacia la periferia de las células hematopoyéticas, ya que es capaz
de escindir las moléculas de adhesión y permitir la salida de
las células de su nicho, por lo que se piensa que esta es una de las
razones por las cuales las células CD34+ se movilizan fácilmente
desde la MO hacia la SP.42
Las células son fácilmente reconocidas por el estroma medular,
y en este proceso está involucrado el factor 1 derivado del estroma producido
por la MO, que se une con el receptor CXCR4 y activan varias moléculas
de adhesión como la VCAM-1 a través de varias señales intracelulares.
Otro factor involucrado en el proceso de anidamiento y en el implante es la
presencia del c-Kit , el que permite al stem cell adherirse al estroma
medular.43
A pesar de que no existe un criterio uniforme en cuanto al número de
CPH a recolectar, se considera necesario un mínimo de células
CD 34+ > 2X106 /kg del receptor.41
Se ha demostrado, que el CU de recién nacidos tanto a término
como pretérminos, contiene un número determinado de progenitores
hematopoyéticos inmaduros y comprometidos, capaces de producir el implante
en niños y adultos. Su eficacia en estos últimos está por
probar, ya que el número de células es muy pequeño para
proveer un implante duradero. 45
Es la actualidad, es la tercera fuente de células para trasplante en
adultos y la segunda en niños.2 Se ha
empleado en enfermedades genéticas y malignas y se ha utilizado en pacientes
con compatibilidad total o parcial, familiares y no familiares.
Para la obtención de estas células se necesitan una serie se requisitos
como: mujeres con historia obstétrica normal, controles serológicos
negativos durante la gestación, ausencia de antecedentes médicos
maternos o paternos que supongan un riesgo de trasmisión de enfermedades
infecciosas o genéticas a través de la sangre del cordón,
desarrollo normal del parto y consentimiento informado firmado por la madre.
Se deben excluir partos antes de las 32 semanas, fiebre en el momento del parto
mayor que 38 oC , inmunización feto-materna
y signos de sufrimiento fetal.
Durante el embarazo se realiza una historia clínica y se efectúan
determinaciones serológicas de enfermedades infecciosas a la madre, así
como cultivo de la sangre del cordón. Al nacimiento se repiten estos
exámenes serológicos y se hace un examen minucioso del recién
nacido.
Los resultados serológicos, junto con el volumen, celularidad, estudio
HLA y grupo sanguíneo, se guardan en un registro confidencial autorizando
el uso terapéutico de la donación. Si no cumple las características
requeridas, la sangre del cordón será desechada.
Una unidad se sangre del cordón se considera apta para el trasplante cuando presenta las condiciones siguientes:
Se sabe que las células progenitoras del CU poseen una expansión
ex vivo mayor que las células de la MO cuando son estimuladas
con factores de crecimiento. La expansión de las células CD34+
del CU durante 14 días con interleucina 11 (IL-11) y G-CSF, es significativamente
mayor que la realizada en células de la MO.46
Se ha demostrado una alteración significativa en el número de
citocinas y linfocinas hematopoyéticas en la sangre obtenida del CU,
tales como G-CSF, GM-CSF, así como de IL-3 comparado con el adulto, lo
que explica que el neonato esta más propenso a infecciones. Esto lleva
a la demora en la recuperación hematológica e inmune después
del trasplante. 45
Existe una disminución del número absoluto de células CD4+,
CD 8+ y CD3+, pero una relación CD4+/CD8+ más alta que en las
células de la SP.45
El volumen de sangre recolectada de cada placenta está entre 40-240 mLy
el número de células nucleadas de una sola muestra varía
entre 4,7 X 108 a 4,6 X 109.
Con el objetivo de aumentar el número de células, se utilizan
múltiples cordones umbilicales en combinación para lograr el injerto.
Barkers y otros 47 describieron un estudio
en pacientes con hemopatías malignas de alto riesgo, que no poseían
donantes relacionados y fueron trasplantados usando 2 cordones umbilicales,
después de un acondicionamiento intenso, demostrando que el injerto ocurre
más rápidamente que cuando se usa un solo CU.
El fácil y pronto acceso, la ausencia de riesgo en el proceder (tanto
para la madre como para el recién nacido) y la no necesidad de una compatibilidad
rigurosa, hacen este tipo de trasplante muy prometedor.
Ventajas de esta fuente de CPH:
Desventajas:
Se conoce que la primera hematopoyesis extravascular detectable en el feto
humano, ocurre en el hígado en las primeras 6 semanas, y se mantiene
como el mayor sitio con esta función hasta el nacimiento. 48
Esto motivó al uso de este órgano como fuente de CPH. Para la
obtención de estas células del hígado fetal, se disgrega
el material hepático obtenido de fetos procedentes de abortos espontáneos
entre 16 y 24 semanas. Se separa el tejido conectivo de las suspensiones celulares
por gravedad, los hematíes se lisan y las células mononucleares
se separan por centrifugación, se coleccionan, se lavan y se criopreservan.
49
Métodos de evaluación del producto obtenido por cualquiera de las fuentes
Al finalizar el proceso de recolección de las células progenitoras,
se realiza la cuantificación de las GM-CFU, pero estas técnicas
son muy laboriosas, necesitan al menos 14 días para tener el resultado
y las cifras varían de acuerdo con diferentes laboratorios.
Para tener una cifra de células con mayor rapidez, se cuenta el número
de células CD34+, marcador presente en las células progenitoras
y se considera como útil la presencia de al menos 2 X 106
células CD34+/ kg de peso del receptor. Por debajo de este valor, aumenta
la posibilidad de demora del implante de neutrófilos y especialmente
de plaquetas. 51
Después de la obtención de las CPH, estas se mantienen en refrigeración
hasta su posterior infusión. Una vez que el producto se ha obtenido e
identificado, debe ser conservado a una temperatura de 4
0C si es por un tiempo menor de 48 horas, ya que la viabilidad desciende
un 5 % en 24 horas, y del 50 al 70 % en 7 días. 20Se
debe criopreservar a -80 0C si se va a utilizar
antes de 6 meses y después de este tiempo debe ser a una temperatura
de -196 0C en nitrógeno líquido
y pueden mantener la capacidad de producir un adecuado implante hasta 10 años
después. 34
La criopreservación es un factor importante para los trasplantes autólogos,
ya que permite el mantenimiento a largo plazo de la viabilidad y la función
reconstructiva, con un mínimo de riesgo de contaminación microbiana.
En el caso de los trasplantes alogénicos, estas células son obtenidas
en el momento en que van a ser usadas, y no es necesaria la criopreservación.
En ocasiones es necesario actuar sobre la muestra obtenida antes de administrarla
al paciente. En la selección de las células a infundir puede haber
eliminación de las células malignas (selección negativa)
u obtención de células CD34+ (selección positiva).
También se puede lograr una proliferación de células diana
específicas, tales como células progenitoras o dendríticas
y depleción de linfocitos T, entre otros procederes. A continuación
se muestran métodos de purgado:
Separación física:
Separación farmacológica:
Separación por métodos inmunológicos y anticuerpos
monoclonales:
Cultivos:
Físico-químicos:
Selección positiva de CD 34:
En general, después de la recolección, las células pueden ser sometidas a los procesos siguientes:
Las células CD34+ movilizadas a la SP, proliferan con la presencia de
IL-1, IL-3 e IL-6, Eritropoyetina (Epo), GM-CSF,G-CSF y SCF. El propósito
de la llamada expansión, es lograr una capacidad reconstructiva hematopoyética
suficiente, con pequeños volúmenes de material de cultivo o para
pacientes que movilizan pocas células, con el objetivo de acortar la
duración de la citopenia.51
En el trasplante alogénico, el tratamiento más frecuente, consiste
en la depleción de los linfocitos T, con la finalidad de prevenir la
EICH. Desafortunadamente, este procedimiento se acompaña de un aumento
en el número de los fallos del implante, de recidivas leucémicas
por un menor efecto injerto contra leucemia y un retraso en la reconstitución
inmunológica. Por ello, la depleción linfoide T no mejora de forma
global la supervivencia libre de enfermedad de los pacientes trasplantados.
En los trasplantes autólogos, el tratamiento ex vivo tiene como
objeto eliminar la celularidad neoplásica residual que pueda existir,
que es la mayor limitación de este tipo de trasplante. Se utilizan varios
métodos para eliminar o purgar las células malignas de las colecciones
de CPH con el objetivo es separar las células normales de las malignas
existentes en el inóculo, sin provocar un daño sustancial de las
CPH y así no afectar la potencialidad de un injerto exitoso.
Estos métodos están basados tanto en una selección negativa
como positiva.
La selección positiva más utilizada es aquella que se basa en
el uso de un medio enriquecido para conservación de las CPH y la selección
de las células CD34+.
Esta técnica está basada en la presencia de antígenos de
superficie expresados por los precursores hematopoyéticos y requiere
la inmunoselección de la célula progenitora mediante el uso de
antígenos de superficie como el CD34. La principal ventaja de este método
es que no depende de características especificas de las células
tumorales, tales como expresión de antígenos o sensibilidad a
drogas citotóxicas, mientras la célula tumoral sea negativa para
el antígeno de superficie celular. Otra ventaja de la selección
positiva sobre la negativa es que la primera puede ser aplicada fácilmente
a gran número de células mononucleares.
La selección negativa se basa en técnicas que depletan las células
tumorales en una mayor cuantía que a las células normales. Esto
incluye el uso de agentes farmacológicos tales como la mafosfamida (ASTA-Z),
la 4-hidroperoxiciclofosfamida (4HC), la mostaza nitrogenada y el VP-16. Estas
drogas tienen un respeto relativo a las células progenitoras hematopoyéticas
no comprometidas, pero destruyen las células leucémicas. Las células
a infundir se incuban con la droga por un período de tiempo apropiado
y luego se lavan y se criopreservan. 52
Los agentes inmunológicos, en el caso de los anticuerpos monoclonales,
actúan sobre determinados antígenos celulares, como es el caso
del Campath 1.53
Las propiedades que debe tener un agente depurador, inmunológico o farmacológico
son las siguientes:
Key words: hematopoietic transplant, sources, types, handling.
Recibido: 25 de mayo de 2004. Aprobado: 15 de
julio de 2004.
Dr. Juan Carlos Jaime Fagundo. Instituto de Hematología e Inmunología.
Apartado 8070, CP 10800 Ciudad de La Habana, Cuba. Tel (537) 578268, 544214.
Fax (537) 442334. e-mail:ihidir@hemato.sld.cu