Instituto de Hematología e Inmunología
Dra. Dunia de la C. Castillo González, Dra. Delfina Almagro Vázquez y Lic. Alina Díaz Concepción
El tromboembolismo venoso es una complicación reconocida en diferentes enfermedades autoinmunes. Se ha establecido que la detección del anticoagulante lúpico (AL) y posiblemente los anticuerpos anticardiolipina (AAC) tipo Ig G en título alto y medio, ayuden a identificar pacientes con riesgo de trombosis. Estudiamos el AL en 81 pacientes con enfermedades autoinmunes: 25 pacientes con lupus eritematoso sistémico (LES), 28 pacientes con púrpura trombocitopénica idiopática (PTI), 15 con anemia hemolítica autoinmune (AHAI) y 13 que se incluyeron en el grupo de otras enfermedades, que comprendían vasculitis cutánea de pequeños vasos, enfermedad mixta del tejido conectivo, artritis reumatoidea y esclerodermia. El AL se encontró en el 19,7 % del total de los estudiados: 16 % en pacientes con LES, 21,4 % en pacientes con PTI y 40 % en la AHAI. En el grupo de otras enfermedades no se halló ningún paciente con el AL positivo. El 56,3 % de los pacientes con AL positivo presentaron alguna manifestación atribuible al síndrome antifosfolípido (SAF).
Palabras clave: anticoagulante lúpico, síndrome antifosfolípido, enfermedades autoinmunes, trombosis.
Los anticuerpos antifosfolípido (AAF): anticoagulante lúpico
(AL) y anticuerpos anticardiolipinas (AACs), son autoanticuerpos con especificidad
por complejos de proteínas y fosfolípidos aniónicos. La
unión que se establece entre ellos es indirecta, ya que requieren de
diferentes proteínas enlazantes, entre las cuales se encuentran la anexina
V, proteína C, trombomodulina, proteinglicanos, aunque son la protrombina
y la b2 glicoproteína
I (b2 GP I) las más
frecuentemente involucradas.1,2
EL AL es una inmunoglobulina que bloquea el complejo protrombinasa, y por lo
tanto, la generación de trombina, lo que provoca in vitro una
prolongación de las pruebas de coagulación dependientes de fosfolípidos:
tiempo de coagulación con caolín, tiempo parcial de tromboplastina
activada, tiempo del veneno de víbora de Russell y muy raramente el tiempo
de protrombina. Estos anticuerpos con actividad de AL reconocen específicamente
fosfatidiletanolamina en fase hexagonal y no bicapas (fase lamelar), requiriendo
la bivalencia del anticuerpo (isotipo Ig G) para aumentar el enlace de la protrombina
a vesículas de fosfolípidos.3
El AL y Los AACs son inmunológicamente diferentes, pero las manifestaciones
clínicas asociadas con su presencia son muy similares. Cada día
es más importante reconocer la presencia de los AAF y fundamentalmente
el AL por su marcada asociación con eventos trombóticos de tipo
venoso, que junto con las pérdidas recurrentes de embarazo y la trombocitopenia
inmune, constituyen el síndrome antifosfolípido (SAF), entidad
autoinmune en la cual los AAF desempeñan un papel fisiopatológico
fundamental. Se incluyen en este síndrome otras manifestaciones clínicas
como son: livedo reticularis, migraña severa e hipertensión
arterial maligna, entre otras.4
En la definición de SAF deben tenerse en cuenta tanto los criterios clínicos,
mencionados anteriormente, como los de laboratorio: un hallazgo de título
medio o alto de anticuerpos anticardiolipina (AACs) o anticoagulante lúpico(AL)
positivo en 2 o más ocasiones separadas al menos en 6 semanas.5
Podemos realizar el diagnóstico de SAF primario en aquellos pacientes
donde no se reconozca enfermedad subyacente o SAF secundario a diferentes estados
patológicos como enfermedades autoinmunes, malignas, infecciones o inducido
por drogas. Se ha descrito la presencia de AAF en individuos sanos, donde se
encuentran títulos bajos entre el 1y14 % de los casos, con mayor frecuencia
en mujeres jóvenes y en personas de la tercera edad.6
También es reconocido el síndrome antifosfolípido catastrófico
caracterizado por una enfermedad multiorgánica severa aguda.
Se han descrito múltiples acciones de los anticuerpos con actividad de
AL que crean un ambiente permisivo para que se produzca un evento trombótico:
La existencia del AL positivo es un factor de riesgo esencial para la trombosis
en pacientes con enfermedades autoinmunes; junto con los AACs ha sido objeto
de estudio por diferentes grupos de investigadores con una frecuencia notablemente
variable por las diferentes series, pero el AL individualmente no ha sido investigado
ampliamente, por lo que no se conoce bien la prevalencia de este anticuerpo
en este tipo de enfermedades ni su participación en el comportamiento
clínico y en su pronóstico.
Por todo lo anterior nos propusimos evaluar la presencia del AL en un gr prevalencia
y el impacto sobre el cuadro clínico, así como la respuesta al
tratamiento. Además investigamos la presencia de manifestaciones del
SAF asociadas con la existencia del AL en estas entidades clínicas.
En 16 enfermos (19,7 %) se encontró la presencia del AL positivo, 40 % en la AHAI, 21,4 % en la PTI y 16 % en el LES. En el grupo de otras enfermedades no se halló ningún paciente con AL positivo (tabla 1).
TABLA 1. Resultados del anticoagulante lúpico (AL) por enfermedades
|
Enfermedad
|
Pacientes
|
AL positivo
No. (%) |
AL negativo
No. (%) |
|
Lupus eritematoso sistémico
|
25
|
4 (16)
|
21(84)
|
|
Púrpura trombocitopénica idiopática
|
28
|
6 (21,4)
|
22 (78,5)
|
|
Anemia hemolítica autoinmune
|
15
|
6 (40)
|
9 (40)
|
|
Otras*
|
13
|
0
|
13 (100)
|
|
Total
|
81
|
16 (19,7)
|
65 (68,2)
|
* Vasculitis cutánea de pequeños vasos, esclerodermia, enfermedad mixta del tejido conectivo, artritis reumatoidea.
En el 56,3 % de los pacientes con AL positivo y en el 15,4 % de los AL negativos se observó alguna manifestación atribuible al SAF: pérdida recurrente de embarazos (7), trombosis venosa superficial (5), déficit de factores plasmáticos de la coagulación (4), neuropatía periférica (3), trombocitopenia (2), neuritis óptica (1) y migraña (1). Se encontraron diferencias significativas (p=0,002) cuando se compararon los resultados del estudio del AL con la presencia de manifestaciones del SAF (tabla 2).
TABLA 2. Relación entre el anticoagulante lúpico (AL) y las
manifestaciones del síndrome antifosfolípido (SAF)
|
AL
|
Pacientes
|
Con manifestaciones del SAF
No. (%) |
Sin manifestaciones del SAF
No. (%) |
|
Positivo
|
16
|
9 (56,3)
|
7(43,7)
|
|
Negativo
|
65
|
10 (15,4)
|
55 (84,6)*
|
|
Total
|
81
|
19 (23,4)
|
62 (76,5)
|
*p=0,002.
Cinco pacientes con AL negativo y algún parámetro
atribuible al SAF se encontraban bajo tratamiento corticoesteroideo.
En 13 pacientes con AL positivo (81,2 %) se observó una respuesta desfavorable
al tratamiento, para una significación estadística de p=0,0007
(tabla 3).
TABLA 3. Relación el anticoagulante lúpico (AL) y la respuesta al tratamiento
|
AL
|
Pacientes
|
Respuesta favorable
No. (%) |
Respuesta desfavorable
No. (%) |
|
Positivo
|
16
|
3 (18,7)
|
13 (81,2)*
|
|
Negativo
|
65
|
45 (69,2) *
|
20 (30,7)
|
|
Total
|
81
|
48 (59,2)
|
33 (40,7)
|
*p= 0,0007.
Comparando la presencia del AL y las manifestaciones del SAF en
las diferentes entidades se encontraron diferencias significativas en la PTI
(p=0,001), en el resto de las enfermedades no fueron significativos los hallazgos
encontrados (tabla 4).
La trombosis venosa superficial en el 9 % de los pacientes fue la más
frecuentemente hallada.
TABLA 4. Relación entre el anticoagulante lúpico (AL) y la presencia o ausencia de manifestaciones del síndrome antifosfolípido por grupo de enfermedades
|
AL
|
LES1
|
PTI2
|
AHAI3
|
|||
|
Presencia
|
Ausencia
|
Presencia
|
Ausencia
|
Presencia
|
Ausencia
|
|
|
No. (%)
|
No. (%)
|
No. (%)
|
No. (%)
|
No. (%)
|
No. (%)
|
|
|
Positivo
|
2 (50)
|
2 (50)
|
5 (83,3)*
|
1(16,6)
|
3 (50)
|
3 (50)
|
|
Negativo
|
5 (23,8)
|
16 (76,2)
|
2 (9,09)
|
20 (90,9)
|
3 (33,3)
|
6 (66,6)
|
|
Total
|
7(28)
|
18 (72)
|
7(25)
|
21(75)
|
6 (40)
|
9 (60)
|
1
Lupus eritematoso sistémico.
2
Púrpura trombocitopénica autoinmune.
3
Anemia hemolítica autoinmune.
*p=0,001.
Cuando se relacionó el AL y la respuesta al tratamiento por grupo de enfermedades, encontramos que en la AHAI, de los 6 pacientes con AL positivo, ninguno presentó respuesta favorable al tratamiento, y de los 9 enfermos con AL negativos, 7 mostraron una respuesta favorable. Estos resultados fueron estadísticamente significativos (p=0,016) (tabla 5). En el resto de las enfermedades no se encontró que la presencia del AL influyera en la respuesta al tratamiento.
TABLA 5. Relación entre anticoagulante lúpico
(AL) y la respuesta al tratamiento, por grupo de enfermedades
|
LES1
|
PTI2
|
AHAI3
|
||||
|
AL
|
RF No. (%)
|
RD No. (%)
|
RFNo. (%)
|
RD No. (%)
|
RF No. (%)
|
RD No. (%)
|
|
Positivo
|
1(25)
|
3(75)
|
4 (66,6)
|
2 (33,3)
|
0
|
6 (100)*
|
|
Negativo
|
15 (71,4)
|
6 (28,6)
|
15 (68,2)
|
7(31,8)
|
7 (77,7)
|
2 (22,2)
|
|
Total
|
16 (64)
|
9 (36)
|
19 (67,8)
|
9 (32,1)
|
7 (46,6)
|
8 (53,3)
|
1
Lupus eritematoso sistémico.
2
Púrpura trombocitopénica autoinmune.
3
Anemia hemolítica autoinmune.
RF: respuesta favorable; RD:
respuesta desfavorable
*p=
0,016.
La asociación entre AL y enfermedades autoinmunes ha sido objeto de
interés en los últimos años, particularmente en relación
con el papel fisiopatológico de este tipo de anticuerpos y su influencia
en el curso clínico de estos trastornos.15
La prevalencia del AL en procesos autoinmunes es muy variable, y con excepción
de las investigaciones realizadas en el LES, los estudios en otras enfermedades
carecen del número suficiente de casos, y en muchas ocasiones, los resultados
se refieren a los AAFs en general que pueden incluir o no el AL. Bartolomew
y colaboradores16 observaron que del 6-30 %
de los pacientes con SAF tenían el AL como único anticuerpo.
La presencia de AAF ha sido ampliamente estudiada en el LES, en la que se ha
comunicado una prevalencia entre 10 y 60 %,17
lo que coincide con nuestros resultados.
La relevancia clínica del AL en el LES aún no está bien
establecida y existen criterios divergentes en cuanto a su influencia en la
evolución y respuesta al tratamiento en estos enfermos. Para Amigo
y colaboradores 18 el hallazgo de AAF en pacientes
determinaría un peor pronóstico. En nuestros casos no encontramos
diferencias significativas en cuanto a la respuesta al tratamiento y pronóstico
de los enfermos, lo que apoya el criterio de que la presencia del AL no tiene
influencia importante en la evolución clínica de los portadores
de LES.
La frecuencia del AL en los pacientes con PTI fue menor que la comunicada por
otros autores.19 No hallamos diferencias significativas
en cuanto a presencia de manifestaciones del SAF; uno de nuestros pacientes
presentó una trombosis venosa. Consideramos que la frecuencia de eventos
trombóticos fue menor en los pacientes con PTI y AAF que otros trastornos
autoinmunes, ya que los pacientes con trombocitopenia severa muestran una reducción
significativa de las complicaciones trombóticas. Ha sido muy discutida
si la frecuencia de los AAF tiene alguna influencia en la evolución y
pronóstico en pacientes con PTI, algunos autores consideran que estos
enfermos tienen un pronóstico desfavorable, sin embargo, Stasi
y colaboradores 20 demostraron que estos anticuerpos
no tienen ningún papel fisiopatológico en la PTI.
Por otra parte, Murray y colaboradores 21
no hallaron relación entre la presencia de AAF y la respuesta a los corticoesteroides,
aunque sugieren la posibilidad de que los AAF podrían estar implicados
en la patogenia de la trombocitopenia que se observó en otras enfermedades
autoinmunes. En nuestros pacientes se encontró que el AL no influyó
en el comportamiento clínico ni en la respuesta en la terapéutica,
por lo que no fue necesario adoptar un tratamiento diferente en estos casos.
En los pacientes con AHAI se detectó el AL con mayor frecuencia que en
el resto de las enfermedades. Las escasas investigaciones que relacionan la
AHAI y los AAF que aparecen en la literatura, particularmente a AACs, muestran
resultados similares a los nuestros. En un estudio donde se incluyeron 30 pacientes
con AHAI, se encontró el AL positivo en el 30 % y los AACs en el 57 %;
la incidencia de tromboembolismo venoso fue del 27 %, y la mayoría los
pacientes fueron AL positivos (63 %).22 En
nuestro estudio no observamos diferencias entre la presencia del AL y las manifestaciones
atribuibles al SAF.
Nuestros resultados, al igual que los de Long y colaboradores23
sugieren que estos anticuerpos forman parte del mecanismo patogénico
de destrucción eritrocitaria, ya que se observaron diferencias significativas
entre la positividad del AL y la respuesta terapéutica desfavorable.
El AL no fue detectado en el grupo de otras enfermedades autoinmunes, lo que
se debió a que incluía un grupo heterogéneo de enfermedades
con un pequeño número de casos. El hallazgo de un paciente con
artritis reumatoidea y déficit de factor VIII ha sido comunicado por
otros autores.24
La trombosis se ha encontrado entre el 9 y 46 %25
de los pacientes con AL positivo; en ninguno de nuestros casos hallamos trombosis
venosa profunda o fenómenos embólicos, probablemente por el número
insuficiente de casos. También se ha señalado que el AL puede
presentarse de forma transitoria en un grupo de pacientes, y que en estos casos,
no está asociada con mayor riesgo de trombosis. Estudiamos el AL en una
ocasión y no periódicamente durante la evolución de la
enfermedad.
Este estudio corrobora la amplia variabilidad de la prevalencia del AL, de otras
manifestaciones atribuibles al SAF, así como de la influencia sobre el
comportamiento clínico y pronóstico en las enfermedades autoinmunes.29
Se demuestra además, que la presencia del AL aislado y posiblemente AACs
en títulos alto y medio, ayuden a identificar a pacientes con riesgo
de trombosis,26 primera causa de muerte en
países desarrollados.
Para definir las implicaciones clínicas de estos anticuerpos, no solo
es necesario ampliar el número de casos, particularmente en aquellas
enfermedades poco estudiadas, sino también la investigación de
otros AAF como los AACs anti IgG, IgM, IgA, anticuerpos antifosfatidilserina
y antifosfatidilinositol.
Venous thromboembolism is a well-known complication in different autoimmune diseases. It has been established that detection of lupus anticoagulant (LA) and possibly IgG type anticardiolipin antibodies (AAC) in high and medium titers help to identify patients with thrombosis risk. We studied LA in 81 patients with autoimmune erythomatous lupus, 28 patients with idiopathic thrombocytopenic purpura, 15 with autoimmune hemolytic anemia and 13 patients who were included in the group covering other diseases such as small vessel skin vasculitis, combined disease of the connective tissue, rheumatoid arthritis and sclerodermia. LA was found in 19,7 % of the total number of cases, in 16% of patients with LES, 21,4 % of those with ITP and 40 % of cases with AIHA. In the group of other diseases, there was no patient with positive LA. 56,3 % of patients with positive AL showed some manifestations related to antiphospholipid syndrome.
Key words: Lupus anticoagulant, antiphospholipid syndrome, autoimmune
diseases, thrombosis.
Recibido: 6 de junio del 2004. Aprobado: 2 de julio del 2004.
Dra. Dunia de la C. Castillo González. Instituto de Hematología
e Inmunología. Apartado 8070, CP 10800, Ciudad de La Habana, Cuba. Tel
(537) 578268, 544214. Fax (537) 442334. e-mail: ihidir@hemato.sld.cu