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El Verdadero Caduceo de la Medicina*

por el

Dr. Arturo Sansores y López de Quintana**

Cumpliendo lo acordado con el Teniente Coronel Dr. Rodolfo García Navarro, M. M. y con el Comandante Médico Dr. Luis Muñiz Angulo M. M., procedí a estudiar detalladamente el actual caduceo de Mercurio o insignia que se usa por los señores oficiales médicos como distintivo de la clase médica, desde la creación de la Guardia Rural y el Ejército de nuestra Patria.

Como consecuencia de ese estudio, muy modesto y pobre, ya que por otros más capacitados y mejor documentados, podrá hacerse mejor, tengo el honor de informarle lo siguiente:

Este trabajo, en concordancia con lo acordado, lo leí en el Staff Meeting del Hospital Militar "Dr. Carlos J. Finlay" celebrado el pasado sábado y mereció la atención y aprobación de los compañeros médicos que allí estaban.

Ese, el que se usa, es el Caduceo de Mercurio, Insignia del Comercio, no es, el caduceo de la Medicina y Cirugía o Insignia Médica, no revela que quien lo ostenta, quien lo lleva, es un Médico Cirujano, un Diplomado en Medicina y Cirugía.

El Reglamento de los uniformes de los Médicos de la Guardia Rural y del Ejército de la República de Cuba, lo dispuso y esa disposición sigue en vigor y debe usarse mientras otra cosa no se disponga. Las órdenes militares deben cumplirse sin excusa ni pretextos, salvo aquellas que constituyan o entrañen un delito o falta.

A mi modesto entender, es un error que debe y puede subsanarse, ya que este error pudiera constituir y constituye una infracción penal fijada en los Códigos vigentes, tanto civil, penal como militar.

Cuando en 1912, se transformó el Servicio de Guarda Costa en la Marina de Guerra Nacional, se crearon cuatro plazas de Oficiales Médicos, dos de Capitán y dos de Teniente Médicos. Fui honrado con una de Teniente Médico, y, se me informó que debía ostentar en el cuello de mi guerrera esa insignia, el Caduceo de Mercurio, por ser la que usaban los Señores Oficiales Médicos del Ejército y de la Guardia Rural.

Al que fue nombrado Jefe de Sanidad Naval, Capitán Federico Arias y Sagrera, le informé que a mi humilde juicio, el procedía del Ejército, esa no era  la Insignia Médica o Caduceo de la Medicina y Cirugía, que aquello que se nos ordenaba poner, era la Insignia del Comercio o Caduceo de Mercurio. Que yo había estudiado en el Código Penal vigente (vigente en aquella época), Español, en la forma que se hizo extensivo a Cuba, por R. O. de 23 de Mayo de 1879 y al cual se le introdujeron modificaciones y enmiendas que la nueva situación política del país había hecho prácticamente necesarias y las directamente producidas por otras leyes de otro orden, con notas aclaratorias y concordancias con otros cuerpos legales vigentes, que en su Capítulo vii, decía: "De la usurpación de funciones, calidad y títulos, y uso indebido de nombres, trajes, insignias y condecoraciones", que en su Art. 344, muy explícito por cierto, preveía el caso del uso indebido de insignias "que no estuviere autorizado para llevar" y esto nos amparaba hasta cierto punto (en aquella época), pero no nos amparaba del ridículo. Hoy, nuestros códigos, especialmente la Ley Penal Militar y Ley de Procedimientos, y, ya lo veremos ampliamente, hace constar entre otros detalles, éste: "el que usare públicamente insignias, o condecoraciones que no le correspondan de acuerdo con su grado o tenga derecho a usar, será castigado con pena de arresto". Esto está claro y correcto; a los Oficiales Médicos, NO les corresponde el uso de ese Caduceo de Mercurio, signo del comercio, el que les corresponde, es el Caduceo de la Medicina y Cirugía, el que tiene el Bastón de Esculapio, con la serpiente enroscada y mirándose en un pseudo espejo, colocado entre dos Ramas, una de roble y de laurel la otra. Desde luego, éste es un criterio muy personal mío, como también lo es de otros médicos más preparados que yo en esta materia, pero amparado y robustecido por el estudio que hemos realizado merced a una amplia documentación médica legal, aceptada por la clase médica de Cuba y otros países, que la usan y la tienen prescrita, ordenado su uso después de un amplio y concienzudo estudio.

En aquella época, no fuí entendido, comprendido en mi deseo de tener lo que nos pertenecía, lo que nos honraba o no se me quiso entender y atender y por eso insistí, como lo hago ahora. Más tarde, esa insignia del comercio fue cambiada por una que tenía en el centro de dos ramas, una de roble y otra de laurel, un ancla en el centro en cuyo eje central o árbol tenía una Cruz de Malta, las ramas se cruzan por abajo y por arriba, una es de roble como dije, la de la derecha, con seis hojas y ocho botones de flor, y la otra de laurel, la de la izquierda, con tres hojas y tres bellotas. Tampoco estuve conforme con esto, y lo dije, desde luego, cumplí lo dispuesto y la usé.

Merced de las enseñanzas de mi padre, el Dr. Arturo Sansores y García, médico forense que fue y las lecciones y prédicas del Profesor Raimundo de Castro y Bachiller, Profesor de Medicina Legal y Secretario de la Academia de Ciencias Médicas, Físicas y Naturales de La Habana, había llegado a la conclusión de que era necesario ostentar un emblema, una insignia que dijera lo que éramos, médicos y cirujanos. ¿Somos médicos y cirujanos? NO comerciantes, profesión muy honorable, pero, que no es la nuestra.

Hoy, la Marina de Guerra ostenta (me refiero a los Señores Oficiales Médicos), una hoja de roble y sobre ella una cruz de plata, plateada. En el uniforme de invierno están bordadas en hilo de oro y de plata respectivamente.

Estas insignias fueron copiadas de los uniformes de los señores oficiales médicos de la Armada Americana, con perdón de ellos, de los cuales tengo un alto concepto, consigno mi opinión en contrario. Allí, tendrá esa insignia el significado que quieran, pero difiero de ese criterio y será para mi un honor que me demuestren lo contrario.

En justo honor a la verdad histórica, consigno dos detalles que son a mi juicio de gran significación. Una mañana, al embarcar en el "Muelle de la Machina" [se llamaba así porque allí se colocó en tiempos de España, de la dominación española, una enorme machina (grúa), para levantar objetos de gran peso y depositarlos en tierra firme], me encontré con el General y Dr. Hugo Roberts, cosa que ocurría a diario, Jefe de Cuarentenas, hombre valeroso y de altos valores médicos y personales y le planteé el problema de la insignia médica, le fijé los conceptos del Dr. R. de Castro y Bachiller y de mi padre y, me dijo: "Eso, es de comerciantes, es una enormidad, hay que quitar eso, cuente conmigo, Ud. ya me conoce..." Le prometí trabajar porque la verdad resplandeciera y no desmayaré hasta conseguir que la verdad resplandezca o que me prueben que estoy equivocado. Quiero que llevemos el verdadero Caduceo Médico, el correcto Emblema Médico.

En horas de aquella tarde, me encontré con aquella figura inolvidable y sugestiva, el Dr. Diego Tamayo y Figueredo, grande de la Medicina Cubana, que fue Presidente de la Cruz Roja Nacional Cubana, insigne patriota, clínico excelso, y, hombre ponderado, conocedor de estas materias, que abundó siempre en estas cuestiones y tesis y me contestó que había que hacer resplandecer la verdad y dar a conocer a propios y extraños el error en que se estaba incurriendo, por lo que debido al respeto y a la profunda admiración que me inspiró siempre el ilustre bayamés, he considerado el problema de trascendencia e importancia.

El recuerdo de aquellos grandes cubanos y médicos a quienes me dirigí en busca de amparo y consejos, me da nuevos bríos para volver a tratar de hacer resplandecer la verdad y triunfar una idea que debe ser sagrada para todos los verdaderos cubanos que amen su profesión y las tradiciones magníficas de un pasado glorioso y excelso. Es preciso que los Señores Oficiales de las Fuerzas Armadas de la República de Cuba, de nuestra Patria, Ejército, Marina, Cruz Roja (que ya la usa), Policía y Bomberos (que usan uniforme), ostenten en ellos el verdadero caduceo de la medicina y la cirugía, cuya heráldica es tan hermosa y cuyo estudio magnífico ha sido hecho por hombres tan honorables, tan cultos, tan médicos...

La Cruz Roja Nacional Cubana, después del Colegio Médico Nacional y los Colegios Médicos Municipales, es la única institución médica que ha dispuesto el uso del verdadero caduceo médico, de la medicina y cirugía, ello, se debió a un informe que presenté ante la Asamblea Suprema y el Comité

Ejecutivo, cuando pertenecí a ellos. Este Acuerdo se le comunicó al Colegio Médico Nacional y a los Colegios de La Habana. Estos mostraron su beneplácito a la Cruz Roja y a mí.

Este informe, este estudio tiene dos finalidades: recordar que el uso del caduceo de Mercurio por los Señores Oficiales Médicos es un error que, representa y es una transgresión de la leyes vigentes y suplicar que por el Estado Mayor General del Ejército, se ordene, se disponga el uso del verdadero caduceo de la medicina y cirugía, ese que revela de manera clara y precisa que quien lo lleva, es un médico y cirujano diplomado.

Al ideal médico, se agrega el conocimiento que tengo de que son delitos o faltas, las acciones voluntarias penadas por la ley, y que conforme al Art. Octavo del Código Civil, comprendido en el mismo Título Preliminar del mismo, que se refiere a todas las leyes en general, las Penales, de Policía y de Seguridad Pública, que obligan a todos los ciudadanos, a todos los que habitan en el territorio nacional cubano a cumplirlas sin excusa ni pretextos.

Este precepto, está de acuerdo con nuestra Constitución vigente, en cuanto a los nacionales porque uno de sus artículos establece que todos los cubanos ante la Ley, son iguales, que, la Constitución no reconoce fueros ni privilegios personales, y en cuanto a los extranjeros, porque, según un inciso de otro artículo de la misma, los extranjeros, residentes en el territorio nacional de la República, están equiparados a los cubanos en cuanto a la obligación de obedecer y cumplir las Leyes, Decretos, Reglamentos y demás disposiciones que estén en vigor en ella.

Tan explícito como el artículo citado del Código Civil, y como él, concordando con la Constitución, es el artículo 41 de la Ley de Extranjería del año de 1870, según creo vigente a la sazón, se previene que "los extranjeros están sujetos a las Leyes y Tribunales nacionales por los delitos que cometan en nuestro territorio".

Las acciones y omisiones penadas por la Ley, se reputan siempre voluntarias, a no ser que conste lo contrario.

En mi sencillo trabajo "La receta médica es fe de vida", traté, de acuerdo con mis pobres conocimientos de Derecho, las acciones y omisiones de los preceptos legales y allí se puede encontrar amplia literatura.

Estas y otras razones muy poderosas a más de las que he señalado, son las que me animan a suplicar, a rogar el cambio de insignias y que se ordene y disponga el uso del verdadero caduceo de la medicina.

Nuestro Código de Defensa Social, de 1949, Tercera Edición, en su Capítulo V, dice: "Usurpación de funciones públicas o capacidad legal y uso indebido de nombres, trajes, insignias o condecoraciones". A nosotros nos importa su artículo 37, que dice: "El que usare pública e indebidamente, trajes, insignias, distintivos o uniformes propios de una autoridad o sus agentes, será sancionado con privación de libertad de un mes y un día, a seis meses o multa de treinta y una cuotas a ciento ochenta cuotas o ambas".

El inciso B) en su número cinco dice: "Los que con infracción del artículo primero del Decreto 718 de 15 de enero de 1910, usen indebidamente el uniforme de las Enfermeras Graduadas (entiendo que en igual caso está el uniforme de los Enfermeros Graduados) o el de las Alumnas de la Escuela de Enfermeras". En igualdad de condiciones están los alumnos de enfermeros en las distintas escuelas.

"Los que con infracción del Artículo primero del Decreto 718 de 15 de Agosto de 1910, usen el nombre, distintivo o emblema de la Cruz Roja Cubana, salvo la jurisdicción de la Ley Penal Militar en caso de Guerra".

Este precepto punitivo, está revelando que, las insignias de la Cruz Roja, tienen una eficacia y jerarquía, y, por consiguiente su determinación trasciende a estas disposiciones de carácter legal, mejor dicho, penal, y, en tal sentido, la modificación que propugno es de innegable importancia, a los fines no sólo de verdadera significación, sino también de su indebido uso, erigido entonces en una infracción penal.

El inciso C), nos dice: "En igual sanción incurrirá el que públicamente usare otro traje, insignias, uniformes o distintivos de un cargo que no constituya autoridad, será sancionado con multa de treinta y una cuotas a cien cuotas". Este inciso C es aplastante, terminante.

La "Ley Penal Militar o Código Penal de las Fuerzas Armadas", y, "Código de Procedimientos de la Jurisdicción de Guerra", en vigor por la O. G. 19 E. M. Ciudad Militar 151150, Feb. 1955, "Año del Centenario del General Emilio Núñez". 1.-La Ley-Decreto número 1930 (Copia Corregida) de 18 de Enero último, publicada en la G. O. núm. 13. Edición Extraordinaria correspondiente al día cuatro, en su parte dispositiva última, entre otras cosas dice: pág. 47, Capítulo VIII: "Uso indebido de uniformes, distintivos, insignias o condecoraciones". -Art. 140.- "El que usare públicamente uniformes, distintivos, insignias o condecoraciones que no le corresponda de acuerdo con su grado y cargo o tenga derecho a usar, será castigado con pena de arresto". Nosotros no tenemos derecho a usar el "Caduceo de Mercurio", signo o emblema del comercio.

Nosotros no somos comerciantes, somos médicos y cirujanos y ese es el emblema que debemos usar, el caduceo de la medicina y cirugía.

Como vemos, estos párrafos son claros y concluyentes, no deben ni pueden ofrecer dudas de ninguna clase, de ningún género, por lo menos esta es modesta opinión nuestra y pensamos y actuamos como médicos.

Claro está que, poseemos un cuerpo jurídico muy capacitado que interpretará mejor que nosotros esos preceptos legales que estimamos que nos amparan y compelen a este trabajo, desde luego, modesto, sencillo, pero lleno de buena fe y de anhelos de superación.

Desde luego: el cuerpo médico, que cuenta con elementos tan valiosos expresará mejor que yo la verdad real, médica y ética profesional. Somos médicos, debemos decirlo y ostentar nuestro emblema, ante el cual hay que descubrirse. No somos comerciantes.

Si la clase médica cubana, se ha agrupado al amparo de preceptos legales vigentes en este momento y en una Asamblea General Nacional, aceptó el trabajo meritísimo del Dr. Raimundo de Castro y Bachiller, y, en virtud de él, adoptó y dispuso el uso nacional del caduceo de la medicina por él estudiado y por otros profesores que le precedieron, como emblema oficial para sus personas y documentos oficiales, no me parece justo ni legal, ni moral, que conociendo nosotros que el actual Caduceo de mercurio, símbolo del comercio, no nos pertenece, no es el que debemos usar, insistamos en el error y tanto más, cuanto que, otras naciones, entre ellas, Francia, usan el verdadero caduceo de la medicina y cirugía, ése que brillantemente estudió y describió el eminente Profesor Louis Lenouty y cuyos estudios patentizó nuestro Profesor el Dr. Raimundo de Castro y Bachiller.

El trabajo del Dr. Raimundo de Castro y Bachiller, fue publicado en "La Tribuna Médica", que se editó en la Ciudad de la Habana, Octubre 15 y 30 de 1934, págs. 321 a 334. Ese trabajo también se publicó en la interesante, honora-ble y valiosa revista mensual de medicina y cirugía y ciencia auxiliares, "Vida Nueva", publicada bajo la Dirección de los Dres. Octavio Montoro e Israel Castellanos, en La Habana, Enero 15 de 1933, Año vii (2a. época) No. 1, Tomo xxxi.

Este trabajo mereció la aprobación de la Asamblea Nacional de la Federación Médica de Cuba, celebrada en la Ciudad de Sancti Spíritus, en Diciembre del año 1932. He aquí, lo que escribió y leyó el Dr. Raimundo de Castro y Bachiller en aquella Sesión:

"El nombre de Caduceum que viene de cadere, caer, por la virtud que tenía de apaciguar las discordias, es decir, hacerlas decaer. A su vez, esta palabra caduceum se deriva por un simple cambio de letras del griego Kerukion (knpvketov, kapvketov, katov un báculo heráldico).

Fué aplicado el nombre pues, a una caña o vara divinatoria como insignia de autoridad, cualidad y oficio, emblema de la paz y la prosperidad, poder mediador entre los dioses y los hombres, porta-estandarte de todas las negociaciones".
Nosotros en el Diccionario de "Selecciones del Reader Digest", leemos: Vara rodeada de dos culebras, atributo de Mercurio.

En el Novísimo Diccionario de la Lengua Castellana, 1920, leemos: "Caduceo, M. (Gr. Kerukelos) Vara simbólica delgada, lisa y cilíndrica, adornada con dos alitas en una de sus extremidades (la superior), ceñida por dos culebras simétricamente entrelazadas o enroscadas, que es la insignia, distintivo y atributo principal de Mercurio". Mercurio era un Dios de primer orden. Esculapio, Dios de la Medicina era también de primer orden.

The American Illustred Medical Dictionary, Twenty-Second Edition, nos dice: Caduceus (Kah-du´se-us). The wand of Hermes or Mercury, the messenger of the goods: used as a symbol of the medical profession and as the Emblem of the Medical Corps, U. S. Army. The medical caduceus is the

Ataff os Aesculapius, q. V., Trae el grabado del Caduceo de Mercurio ya descrito.

No estoy de acuerdo con esta definición, pero no me extraña y la estimo un error.

En el Larousse, en francés leemos: "Caducee (del Latín Caduceum). Varilla de laurel o de oliva, con dos alas en su punta superior y rodeada de dos serpientes entrelazadas".

"El Caduceo es el atributo de Mercurio, y, simboliza la paz o el comercio. (Las serpientes son el símbolo de la prudencia y la audacia, y, las alas significan la actividad). La fábula cuenta que Mercurio separó un día con su vara a dos serpientes que reñían".

El Caduceo formado por la vara y las dos serpientes, se consideró desde entonces como el emblema de la concordia; el Caduceo es el atributo del Cuerpo Médico en Francia. Este atributo como podemos verlo en la portada del "Bulletin International des Services de Sante des Armes de Terre, de Mer et de L"Air", Revue Mensuelle, nos ofrece: El Bastón de Esculapio, terminado en un pseudo espejo y la serpiente enroscada a lo largo de él, mirándose en el espejo; este bastón está rodeado de dos ramas, la de la izquierda es de laurel con seis hojas y cuatro botones en flor y la de la derecha es una rama de roble con tres hojas y tres bellotas. Esta vara es el Tirso de Baco, que es el Caduceo actual, definitivo, es el que usa hoy el Cuerpo Médico de Francia, Alemania, etc.

En Stedman´s Diccionario Práctico de Medicina, por Stanley Thomas Garber, Tratado traducido por Gustavo Pitaluga, dice: "Caduceo (L. caduceus, vara de Mercurio). Una vara con dos serpientes entrelazadas, rematada por dos alas, que se usa en los Estados Unidos como símbolo de la profesión médica. La vara de Esculapio (que es el verdadero símbolo de la profesión médica), tiene sólo una serpiente que la rodea". Aquí tienen ustedes un detalle de gran significación y de reafirmación de mi opinión.

Al evolucionar el tiempo, a través de las edades, como se verá, ya que el Caduceo podemos encontrarlo en su origen en la más remota antigüedad desde que hay tradición humana, ha sufrido muchas transformaciones en sus motivos de composición; pero, al llegar al siglo ix de nuestra era, se desprende del tronco común que sirvió hasta entonces como emblema o símbolo de los dioses, de la autoridad y del poder, primero de la Paz y el Comercio, después portado por embajadores y heraldos como un nuevo Caduceo, símbolo o emblema éste último de la Medicina.

Como vemos, hoy, hay dos Caduceos, uno, el del Comercio o tráfico entre las naciones (Contemplemos la Cúpula de nuestra "Lonja del Comercio" y nos convenceremos ampliamente), el símbolo del comercio tiene en una de sus manos el bastón o vara que tiene enroscadas a sus lados dos serpientes y está rematado por dos alas correctamente colocadas en su extremidad superior. Este hecho habla por sí solo. El otro, el que deseamos que se disponga su uso, es el verdadero Caduceo de la Medicina y Cirugía, el de la Profesión Médica o de las relaciones entre el médico y el paciente, el enfermo o la enferma.
 

Desde luego: ambos tuvieron un origen común, subdividiéndose este último en dos, después.
El verdadero origen del Caduceo, debemos buscarlo, fijarlo, ya que por algún tiempo todos los estudiosos y el mundo entero aceptó su origen en la Mitología Griega, como atributo del Dios Hermes, llamado por los romanos Mercurio; pero, los Arqueólogos en sus interesantísimos trabajos, muy pacientes, fueron sorprendidos al encontrar, hallar, símbolos semejantes en pueblos que florecieron mucho antes que los griegos, así Sarzec y Heusey describen cierto vaso usado para libaciones, descubierto en Caldea y que tiene esculpido en una de sus aristas salientes la maza y dos serpientes enroscadas en él, con una inscripción que dice: "A NIN-GHIH-ZI-DA su dios por la prolongación de su vida, Goudea, Parisi, de Sirpoula, consagra esta ofrenda". Este vaso pertenece a tres mil años a.n.e y que según la autoridad del Dr. Baudouin es la prueba de que "el Caduceo no es más que la representación simbólica, estilizada, artificial, de un asta sagrada erguida Achera o árbol de la vida caldea, a lo largo del cual trepan las serpientes fecundantes" y es de notar este vaso consagrado a una divinidad que tenía un poder de orden médico: "la conservación de la salud para la prolongación de la vida".
Los arqueólogos en sus constantes trabajos encontraron Caduceos de épocas más remotas; tres bastones de mando en astas de reno, descubiertos en las célebres excavaciones de las grutas de los Pirineos, teniendo algunas esculpida la cabeza de la serpiente y el célebre Bastón de Mando de San Miguel de Araudy, más antiguo todavía, con cabeza de serpiente esculpida, muy típico. Todavía en época más prehistórica, en la Magdalena en Dordogne se han encontrado bastones de reno, no ya esculpidos sino grabados. (Edad de la Piedra Tallada, treinta mil años a.n.e).
 Si  recordamos que en  la serpiente han visto sucesivamente los pueblos primitivos el símbolo de la cola de una de las constelaciones polares, que han servido a los sacerdotes para establecer el meridiano celeste, que tiene por base la Estrella Polar y que ha sido al menos en Oriente, al iniciarse la Edad de Fuego, el símbolo del Dios Sol, fecundante del Equinoccio de Primavera, símbolo a su vez de la vida y en Egipto, la serpiente viene a ser el Dios PHTA-OPHI, que corresponde al Equinoccio de Otoño, símbolo de la muerte.
Además, si con respecto al vástago del Caduceo en su inicio, el Bastón de Mando de los Jefes y Pastores primitivos representaban el meridiano celeste, el centro del Equinoccio de Primavera, no puede  extrañarnos y debe afirmarse que el origen del Caduceo Médico actual, no es más que el símbolo del culto estelo-solar prehistórico, el más antiguo que se conoce o sea en la Edad de la Piedra tallada.
Si aceptamos este origen del Caduceo, no nos será difícil llegar en su evolución a través de las edades de la humanidad, desde los tiempos pretéritos de la prehistoria hasta la época actual y sobre todo si en esta peregrinación tenemos presentes las palabras sabias y acertadas de Legrand al interpretar sus variaciones de forma y significado. El, dijo: su forma y significado han sufrido un sello que le ha impreso el genio o carácter de los pueblos que se lo han trasmitido, su significado se ha perdido, ha sido aquel que sucesivamente le han atribuído las generaciones, que ignorando el origen de éstos, los adaptaron a sus diversas creencias y a sus costumbres. Lo que ha debido hacer que la prodigiosa fortuna de esta insignia, sea el olvido por la ignorancia en que se estaba de su origen, por el misterio de su significación.

Se dice que en los tiempos primitivos, y, esto lo conocemos todos, una rama fuerte de árbol, era la defensa del hombre, cosa que le permitía protegerse a sí mismo y a su valiosa compañera con más seguridad que confiarse a su musculatura y destreza; realmente, en un sentido figurado, ésta fue una de las primitivas indumentarias del ser primitivo en su vida nómada, como fue una rama flexible, adornada de hojas y de flores, la que la mujer primitiva usó como adorno colocada alrededor de su cuello, símbolo indudablemente de su coquetería, de su deseo de atracción, de la incitación al hombre, de su provocación de amor y de deseo. En su pelo lucía flores silvestres polícromas. Indudablemente, esto la hacía intensamente atractiva, llamaba la atención del hombre. He aquí el origen de los collares y diademas actuales. En sus orejas hacían pender conchitas y caracoles, plumas de aves canoras de policromo plumaje cazadas a veces por ellas mismas con ese objeto. Hoy, tenemos los aretes de diferentes formas, tamaños y valores. En este momento, los aretes de plumas están en voga y por medios artificiales se les dan distintos colores y se le intercalan perlitas artificiales y piedras de brillo imitando las naturales de brillantes, rubíes, amatista, granate, etc. Los que hemos pasado algún tiempo en los campos de Cuba y otros países, hemos contemplado el espectáculo magnífico de la mujer campesina que lleva en su pelo, orejas y cuello, adornos florales que aumentan su belleza de manera extraordinaria. Los collares de peonías, caracoles, conchas, etc., son de todos conocidos y por nuestras calles no son poco abundantes los vendedores de estas prendas que verdaderamente asaltan a los turistas que nos honran con su visita. Los comercios de esta clase de adornos femeniles, son muy abundantes y variados. La espiritualidad de la mujer se revela perfectamente por el tipo de aretes o joyas que ostenta, muchas van cantando el tipo de su psicosis.

La psiquiatría tiene en estos instantes un amplio panorama para llenar sus páginas; las puertas de las clínicas de psiquiatría, están entornadas, si no abiertas de par en par esperando el nuevo caso.

Como vemos claramente, el tipo de adorno usado por el hombre y la mujer, revelaba la superioridad del hombre sobre la mujer, superioridad física desde luego, porque yo soy de los que creo y afirmo que la superioridad mental de la mujer es muy seria. En los tiempos primitivos, la fuerza física era la que causaba admiración y daba grandeza, más tarde, cuando los seres humanos se asociaron para vivir, cuando se reunieron en tribus y defenderse contra las fieras y a veces contra otros seres humanos, fue un hombre el que asumió el puesto de jefe para ordenar y dirigir, siendo por supuesto, el más fuerte y valeroso, el más decidido, el que primitivamente usó esta rama de árbol, que era fuerte, pesada

 
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Fig. 4: Insignia hebrea, 1 500 años a.n.e. Símbolo de terapéutica contra la mordedura de la serpiente.

y que manejaba fácilmente gracias a su fortaleza física y destreza. Más tarde, el más sapiente, el más preparado, el más agradable fue el que se designó jefe y entonces hubo que distinguirlo de los demás y entonces fue la diferenciación de esta rama, vástago o tronco (y he aquí el origen del bastón o báculo) el que sirvió para ese objeto, que ya podemos adivinarlo, más fuerte, más grueso, con un remate más voluminoso o doblado en forma de Cayado, apareciendo ya, el primer báculo, como lo encontramos en las manos de los pastores jefes de rebaños. Fue ésta, la primera propiedad casi, del hombre y se le dió esa forma de cayado pastoral para poder recoger las ovejas del rebaño que caían en alguna zanja, hoyo o agujero del camino y salvarla de una muerte segura.

Colocados en esta senda, podemos concebir perfectamente que a medida que la civilización, la religión, la ciencia y las artes fueron avanzando y siendo adquisiciones del ser humano, se fue modificando este signo, emblema o símbolo del poder y de la autoridad, llevando a él, los atributos bien religiosos, artísticos o de otra índole, que impresionando o deslumbrando a los inferiores, le hicieran reconocer la Autoridad del Jefe, reconociendo su superioridad y su trato con los dioses y el hecho de ser un puente entre ellos y éstos para obtener su mejor salud, su dicha, bienestar y felicidad.

Es de esta manera que vemos en la Edad de la Piedra Tallada, treinta mil verlos después, en la Edad de la Piedra Pulida, seis mil quinientos años a.n.e, esculpidos, para entonces en la época Caldea, tres mil años a.n.e, que, marca ya una época, una fecha determinada del caduceo, puesto que sus líneas generales se conservarán definitivamente, aunque sus motivos cambien también, como lo vemos en el vaso de Goudea, ya descrito, y, que será con el tiempo, el Caduceo de Mercurio, siendo de notar que, en época como ésta, era conocido en México este símbolo, al que se le designaba con el nombre de signo astrológico de la serpiente, como se puede ver en las figuras de aquella época, culto que se conserva todavía por los indios en las orillas del Amazona, llamado Anaconda. Este detalle, lo conozco personalmente, por haber pasado un largo tiempo de mi infancia en ese México magnífico, vergel risueño de lindas y fragantes flores, de encantadoras e inteligentes mujeres y hombres cultos, talentosos, gentiles, enérgicos y patriotas y, en Haití, entre los naturales adiptos al Voudou. Aquí, en Cuba, en nuestra patria hermosa, como señala el Prof. Lenury, citando a Livet, no observamos eso, pues como dice nuestro gran Fernando Ortiz, catedrático de la Universidad de la Habana, Miembro del American Institute of Criminal Law and Criminology (Estados Unidos) y de la Société Génerale des Prisions (Francia), que tanto vale y que ha sabido enseñarnos mucho y más le debemos, ése que ha sabido honrar siempre a nuestra Cuba, "esta secta, nunca vino a Cuba".

En la época egipcia, encontramos el mango de un cuchillo de sílice tallado, que presentaba en un lado una serie de animales típicos y del otro, un magnífico Caduceo constituido por dos serpientes y que desde el punto de vista médico representa las relaciones del Caduceo con los Astros (ya que las figuras de animales son típicamente estelares) y con la Cirugía, instrumentos destinados a la práctica de la Circuncisión de ritual. En nuestros días y desde que conozco los calendarios, la Iglesia Católica, consigna en los mismos en primero de enero de cada año la circuncisión del Señor.

La época fenicia hace una pequeña distinción hasta ahora no vista y es que la cabeza de las serpientes desaparecen y un botón o puntas agudas las substituyen, es decir, se estilizan las serpientes, y, en Batna se encuentra por primera vez, al lado de un Caduceo típico fenicio, una maza con una serpiente enroscada, grabada en una bandeja de plata. No es todavía la maza de Esculapius, que, queda reservada a los griegos para dotar al Dios de la Medicina.

Ya aquí, llegamos a la época grecorromana que todos conocemos y es donde todos los estudiosos han podido empezar la Historia del Caduceo de la Medicina y Cirugía, desconociendo como muy bien señalan los Profesores Raimundo de Castro y Bachiller y Lenoury, sus etapas primitivas, sobre todo, esas que hemos señalado, aunque no son señaladas con detalles de lujo; la caldea, egipcia y la fenicia, tan importantes, y que, ésta última, gracias al comercio de un pueblo emprendedor de numerosas colonias propias, lo propagaron extensa y rápidamente, como se han encontrado en Cartago y Sicilia.

En el período griego, la evolución del Caduceo da por resultado que aparezcan dos Caduceos de tipo distinto, cada uno evoluciona a su modo en la forma, uno, más acentuado que el otro; pero, ambos conservan su significación y se  dan atributos de las dignidades divinas paganas, de las cuales vienen a ser un símbolo característico y así lo encontramos en las manos de Hermes-Mercurio, de Baco, Ceres, Venus, de la felicidad, la paz, la concordia, etc., significando una síntesis de poderes propios.

El primero, que será desde luego el atributo de Hermes-Mercurio, que sigue el caldeo y fenicio, cambiado muy poco, viene a ser el emblema por excelencia del Comercio. Muy rudimentario al principio, ya que, los artistas no reconocen las serpientes estilizadas de los fenicios, y, se convierte en un simple bastón sin ornamentos, donde la cabeza nudosa da nacimiento a dos ramas que bifurcándose, se enroscan para acercarse en sus extremidades. Pero, poco a poco y a medida que el arte progresa, reaparecen las dos serpientes, primero la cabeza y luego aparecen completas, a las cuales se les agregan las alas (dos), en la parte más alta de la vara de laurel o de olivo, característico de la época Grecorromana, exactamente igual a como ha llegado a nuestra época. He aquí, el por qué cuando estudiamos más intensamente esta materia, nos encontramos con que esta vara es el Tirso de Baco, que es el Caduceo actual, definitivo, es el que usa hoy Francia, Alemania, etc.

Al lado del Caduceo de Mercurio, evoluciona otro, distinto en su imagen y en su significación: éste es el Caduceus de Esculapius que aparece en el siglo ix a.n.e., la época de Apolo, que no es otro que el Dios del Equinoccio de Primavera del culto estelo-solar, es un tronco o maza de cabeza nudosa donde se enrosca a lo largo de ella una serpiente que exterioriza su cabeza y queda erguida, levantada.

Como vemos, este símbolo, no es absolutamente nuevo, recordemos el que describimos en la bandeja de Batna; la diferencia está en que la serpiente es única y se exterioriza al salir de la base de la maza, y, la extremidad nudosa de ésta, está para arriba y por lo tanto para el Prof. Baudouin, no es más que el "Tronco del Arbol de la Vida de Caldea," del cual, ya hemos hablado. Si unificamos esta opinión de Maury en su Historia de las Religiones de la Grecia Antigua, cuando señala el curioso detalle de que Esculapius es adorado a veces bajo la figura de una serpiente saludable y nutrida, en su Santuario de Epidaurio, a diferencia de los otros dioses griegos que, no han representado jamás en forma de animales, y he aquí, que estos son los lazos que unen al Caduceo de Esculapio a los fenicios y caldeos.

Tanto el Prof. Lenoury, como el Prof. Raimundo. de Castro y Bachiller, en sus brillantes trabajos y como ellos otros Profesores, hacen resaltar el detalle de que este Caduceus de Esculapius posteriormente se ha ido transformando al recibir las influencias de las costumbres y las creencias de los seres humanos, especialmente del hombre, entre ellos, la magia y sortilegio que, jugó tanto papel en los primeros médicos, en sus prácticas ocultas de taumaturgos y que al separarse del estado sacerdotal tuvieron que valerse de otras insignias distintas; pero, al mismo tiempo, necesarias a la mente de los antiguos, y, he aquí, que el basto ritual prehistórico se ha transformado, como dijimos antes, en una fina vara (el Tirso de Baco), rematada por un pseudo espejo que, para  algunos, no es tal, ni tampoco una piña, ni una manzana, sino un ramo de uvas estilizado, con la famosa serpiente, fiel compañera de Esculapius, enroscada en la varas y rodeada de dos palmas, cada una de naturaleza diferente, la de la izquierda, como hemos dicho, es una rama de laurel con seis hojas y cuatro botones de flor y la de la derecha, es una rama de roble con tres hojas y tres bellotas.

Sinceramente confieso que me encanta estudiar la interpretación que se ha ido dando a cada uno de estos componentes de los Caduceos desde la época grecorromana hasta nuestros días. Esta confesión, está respaldada por la valiosísima opinión de los grandes profesores.

En la mitología griega, según la Fábula de Ovidio, el Caduceus fue una varilla con incrustaciones de oro, con la cual Apolo, exilado de la Tierra había cuidado los rebaños del rey Admete de Tesalia, un día, para terminar una disputa existente entre él y Mercurio, le regaló ésta, y, a su vez, Mercurio, le regaló a Apolo la lira de siete cuerdas que había inventado, y, se dice que, al encontrar Mercurio en Arcadia o en el Monte Citarón, a dos enormes serpientes que se estaban peleando, para separarlas, lanzó en medio de ellas una varita o bastón y vió con gran sorpresa que sin hacerse ningún daño, se enroscaron y se entrelazaron alrededor de la vara, de manera que la parte más alta de sus cuerpos formaron un arco, quedando sus cabezas separadas frente a frente, sin revelar ninguna señal de enemistad; para otros, estas serpientes eran Rea y Júpiter.

No es de extrañar que después de esto, Mercurio se sirviera de este bastón o vara para sus funciones, ya que resultaba un intermediario entre los dioses y los seres humanos y por medio de esta vara, con poder maravilloso, adormecía, hipnotizaba y despertaba a los mortales, atraía hacia ellos las almas de los muertos, de los desaparecidos, de los que estaban en el más allá o, las conducía a la "morada de la felicidad" o al infierno, abogaba en su favor, sujetaba, detenía los vientos, disipaba las nubes, convertía en oro cuanto tocaba y parece que era el símbolo de la abundancia y la riqueza minera, análoga, dice Decharme, a la vara mágica de las leyendas germánicas, en contraposición del cuerno de la abundancia para la vegetación. Era pues, esta vara en poder de Mercurio, el talismán mágico con que transformaba las tinieblas en luz, en claridad, siendo su presencia fuente magnífica de toda prosperidad, de todo beneficio, de toda felicidad para los seres humanos.

Cuando esta vara era llevada, portada por una matrona, simbolizaba la felicidad, la paz, la concordia, la seguridad, la fortuna, la dicha, la bienaventuranza, la idealidad, etc.

Como consecuencia de todo esto, los griegos hicieron de este emblema el sello distintivo de los heraldos y embajadores, asegurando la inviolabilidad de los encargados de las misiones pacíficas y las suplicantes, al atravesar las tierras de sus enemigos. Los portadores de esta vara o bastón eran respetados y atendidos, ella o él, eran un "salvo conducto", licencia para poder transitar sin peligro y con todo respeto.

En la edad media, el rey de armas y los heraldos, la llevaban en las grandes ceremonias dando lugar a respetos y consideraciones, a honores de todo género. Como consecuencia de todo esto, el Caduceo entró en la composición del blasón (M. Heráldica. -Escudo de Armas.- Honor o gloria), es uno de sus componentes, hoy forma parte del escudo.

Sin temor a ser exagerados, podemos afirmar que los artistas en su fecunda imaginación y los poetas en sus elucubraciones y fantasías, según los tiempos fueron avanzando, compusieron este Caduceo y lo desdoblaron, lo rehicieron luego a su capricho, dándole a cada parte diversos significados, así, en su tipo primitivo en una vara de olivo que los romanos solían reemplazar por una rama de verbena. Otras veces, éste era simplemente de laurel o de olivo de cabeza nudosa, se bifurcaba en dos y se encorvaba para juntar, reunir sus extremos; estas ramas, después, ya más artísticamente confeccionadas, se cambiaban por las dos serpientes y en la parte superior se le colocaban dos alas, símbolo que Mercurio quiso poner para indicar la actividad, la diligencia y la rapidez en el ejercicio de sus funciones.

De este modo, fue en esta forma que quedó formado definitivamente, el Caduceo del Dios Mercurio, del Dios del Comercio, ya que Mercurio es su Dios para los romanos. He aquí, las razones de las distintas definiciones que encontramos en los diccionarios que hemos consultado. Mercurio era ladrón, por eso lo botaron del Olimpo.

Entre los griegos, lo encontramos en sentido figurado como "báculo heráldico", representado por una caña o vara, entrelazada con hilos de lana; en la edad media, se le dió la forma de bastón cubierto, forrado de terciopelo o flordelisado. Y, con toda probabilidad, fue éste el cetro de los reyes; la vara del alcalde; el báculo de los obispos y altos dignatarios de la religión, sostén del caminante, apoyo; bastón del mariscal de las autoridades, con puño de oro, plata, etcétera, algunos muy artísticos y valiosos.

En NE, estos bastones, eran de caña de India, de ébano, de distintas maderas preciosas, de carey y el regatón estaba en concordancia con el tipo de puño con que se le adornaba. Mi padre, tenía un precioso bastón de caña de India que le regalaron en Yucatán a su padre el Dr. José Matilde Sansores, médico, en cuyo puño estaban grabadas a mano, las artes, las ciencias, las letras y las leyes, no faltando el célebre bastón de Esculapius y la serpiente exquisitamente tallada, muy correcta, por cierto y mirándose en el pseudo espejo como se supone que fue; los ojos de la serpiente eran de rubí. Además ese puño ostentaba otras piedras preciosas de gran valor. Esa caña estaba perforada en su porción superior y con dos preciosas boquillas para pasar por ellas un cordón de seda que terminaba en dos borlas y entrelazado en el bastón. Ese cordón estaba entretejido con hilos de oro. Cuando emigramos a Yucatán, una buena persona nos lo robó de la casa que dejamos puesta en la calle Suárez número 31, altos. Hoy, conservo algunos bastones valiosísimos que representan reliquia sagrada y que en este momento contemplo en el armario de recuerdos. Los cordones eran de color de la Facultad de Medicina,  cada cual usaba en sus bastones el color de la Facultad a que pertenecían y fueron usados esos bastones hasta muy cerca de la centuria xix. Aún me parece estar mirando a los capitanes generales, los magistrados, jueces, autoridades militares y los celadores del barrio, muchos de ellos con sus zapatos de chilladera (ruido especial que producían los zapatos al andar la persona). Las varas, batuta del director de orquesta, tienen su origen aquí, suelen ser de marfil, carey, oro, plata, etc.

He aquí, también, el origen de la vara del prestidigitador y aun el palo mecongo de nuestros ñáñigos, cubierto de piel de chivo y rematado en un gallo plateado y a veces ostentan estos palos mecongos entrelazados hilos plateados para darles mayor realce; los jefes de comparsa en los carnavales usan un gran bastón adornado y que indudablemente tienen el mismo origen de divinidad, de poder mediador. En muchas obras teatrales el personaje director o principal, se caracteriza por portar un báculo o largo bastón, a veces adornado con cintas, etc.

La diosa Higea, hija de Esculapius, diosa de la salud, se representa junto a un tronco de árbol (vara o bastón) en el que está enroscada una serpiente que viene a vomitar en un plato que le presenta la diosa (medicamento curador que hoy más que nunca, es innegable), significando el dominio del veneno para fines terapéuticos o manejo del antídoto, y, permítaseme decir que: he aquí el origen del Caduceus o símbolo de la farmacia y que, hoy vemos representado por una serpiente enroscada en lo alto del pie de una copa y la cabeza colocada en el recipiente de la misma, en actitud de verter el veneno de sus glándulas. En ese emblema ha desaparecido la diosa y el bastón de Esculapius.

Hemos fijado estos detalles, por entender que debemos agotar al máximo nuestro tema y ofrecer cuantos datos puedan ser de utilidad en pro o en contra de nuestro criterio.

No debo dejar de consignar que para unos cuantos, y, según nuestro criterio sin argumentos sólidos y sin base correcta, el Caduceo de Mercurio típico, es el de la medicina; ellos dicen que la presencia de las alas, se debe a que Mercurio, no es más que Hermes, dios egipcio, adoptado por los griegos, el tres veces grande, inventor fabuloso de la alquimia, ciencia médica por excelencia, y que siempre tiene entre sus atribuciones el llevar pileus o casco con alas y que entonces estaría representada la vieja máxima médica Curate tuto, cito et jacunde, que significa:

Curate - Curar.

Tuto - Todo.

Bastón - poder.

Cito - Pronto. Alas -celebridad, rapidez.

Et Jacunde - placenteramente, agradablemente.

La serpiente - el juicio, el tino, facultad de acertar, destreza para dar en el blanco, juicio, cordura. Facultad que nos permite distinguir el bien del mal. Operación del entendimiento que compara dos ideas.

Para otros, las alas representan sin dudas, a los médicos que al dispersarse el colegio de Pitágoras en Santos, no escogieron residencia fija y se trasladaron de un país a otro sin rumbo fijo, era los periodentos o ambulantes.

Como comprenderán, nada de esto nos convence, al contrario, nos permite sentar definitivamente que el Caduceo de Esculapius, no es el Caduceo de la Medicina y Cirugía actual y que aquél ha quedado como símbolo de Esculapio, padre o dios de la medicina, hijo de Apolo y padre de Hipócrates, y el actual Caduceo que pasamos a estudiar es el que hoy representa el ejercicio de la Medicina y Cirugía, ése que ha sido adoptado como emblema o símbolo de los Oficiales de Sanidad del ejército francés y de otros países.

El Prof. Raimundo de Castro y Bachiller, señala en su trabajo el hecho curioso de que el Caduceo de Mercurio se ve todavía en el Uniforme de los Ujieres de la Facultad de Medicina de París.

El Caduceo que vamos a describir es según nuestro criterio, el que dice que el que lo lleva, es un Médico Cirujano Diplomado (si lo lleva con derecho), es el que estudió en su tesis para su doctorado en París, el Prof. Louis Lenoury, el siete de marzo de 1899, con el título de Le Caducée au cours des Ages. Simbolisme Religieux. Tipes divers de cet embleme. President M. le Prof. Menetrier). Histoire de la Medicine et de la Chirurgie), París, 1925. En ella, encontramos una amplia Bibliografía. a); M. Boigey: On de caducée de Mercure et le baten serpentaire d´ Esculape. (Presse Medicale, 9 Février, 1924). b) M. le Dr. Marcel Baudouin: Le Préhistoire du caducée. La Medecine inter-nationale, année 1917, Nos. 9, 11, 12; année 1913, Nos. 3 et 4. c) M. le Dr. Louis Livet: Le caducée éscterique. (Bulletin de la Société de la Medecine, année 1922, pag. 127, Nos. Mars-Avril). d) M. le Dr. Raymond Neveu. (Bulletin de la Société d´Histoire de la Medecine): 1. Le culte d´ Esculapeen Sicile, pag. 260 année 1910: 2. Note sur quelques statues d´Esculape, d´Hygie, qui sont aun Palais des Doges a Venise, pag. 340, année 1909, et au Musée du Vatican, pag. 429, année 1912. 3. Le culte d´Esculape dans les iles de la Mer Egée, année 1921, pag. 189.

Esta tesis, como vemos fácilmente, es notable, es un precioso documento que enaltece a quien lo redactó y a la clase médica francesa, que tanto vale y a la cual el mundo entero le ha rendido siempre tributo y pleitesía, como lo hacemos nosotros en estos momentos en que nuestra alma vuela a esa Francia, Cuna de la Libertad, de la Fraternidad y de la Legalidad, a esa Patria de héroes y hombres de ciencia, de aquellos grandes médicos y cirujanos que escribieron en el firmamento celeste sus nombres y sus glorias imperecederas.

La maza de Esculapius o sea su bastón, dió origen a todo el Caduceo, naturalmente, derivado del de Mercurio. Su leyenda, es ésta: estando Esculapius en casa de Glaucus, que se encontraba seriamente enfermo, vió venir una preciosa serpiente que se enroscó en su bastón y la mató, le dió un golpe, pero entonces, vió que apareció otra que traía en su boca unas hierbas y con ellas, volvió a la vida la primera, y entonces Esculapius aprendió a conocer y manejar la hierba que resucitaba a los muertos. He aquí el simbolismo  de la muerte vencida por Esculapius. Para otros, la serpiente al cambiar a menudo su piel significa, quiere decir que se rejuvenece, es signo, símbolo de rejuvenecimiento. La serpiente es animal profético (en el Museo Nacional de México, con el número 274 se conserva una cabeza colosal de serpiente y que representa al dios de los plateros, tiene una solemnidad egipcia, fue encontrada en 1881 en el atrio de la catedral, por lo que algunos creen que formaba parte de coatepantli o cerca que limitaba el Teocalli Mayor; según otros autores (historiadores), hallábase en la meseta o terraza superior del templo, constituyendo uno de los adornos del almenado. Es una serpiente maravillosamente artística, de fantástico aspecto y elegantísimo. Por los atributos, figura esta joya al dios Quetzalcoatl, la estrella vespertina. La serpiente es uno de los motivos principales del arte santuario azteca, el que más se han encontrado por doquier. Los indígenas veneraban a este reptil; probablemente por su abundancia en el Anáhuac, le temían grandemente y los encantadores decían que alejaban los males y las enfermedades con ellas. Otros sostienen que la serpiente es símbolo del poder y de la virilidad, del amor y de la fidelidad.

Para el Prof. Baudouin, el bastón de Esculapius no es otra cosa, no es más que el árbol de la vida caldea como ya hemos dicho antes, donde ha aparecido una serpiente al principio y que luego desapareció por atrofia y es lógico suponer que debemos colocar el árbol de la vida en manos del dios de la medicina. Estas serpientes indican sabiduría, prudencia, signo divino en las figuras cabalísticas, augurios, carácter sagrado.

En la edad de hierro, toma un significado de sol fecundante, de la fecundación por su semejanza con el miembro viril del hombre, con la verga de éste y de los animales, símbolo de la vida misma.

La vara, símbolo del poder, se ha afinado toda ella en sí, para convertirse en el Tirso de Baco que usaban los gentiles en los sacrificios a Baco, era una enramada cubierta de flores, hojas de parra y hiedra, emblema de los reyes, del centurión (jefe de una centuria.- Centuria f. Siglo.- Grupo de cien soldados romanos) romano, poder mágico, de autoridad de jefe, de bienes, atributo de mariscales, de los guardas del rebaño (hato de ganado, fig. Congregación de los fieles). Atributo divino de los prestidigitadores, de los encantadores, de las brujas, de las hadas, de los descubridores, de los embaucadores.

Coronada la vara por algo que para algunos era una piña, para otros era un racimo de uvas estilizado.
El vino produciendo la embriaguez, utilizado con fin profético y adivinador en vaticinios oníricos, en las prácticas misteriosas de los taumaturgos y en terapéutica como medicamento preciado y la vid, planta trepadora que produce las uvas, árbol cuyos frutos adornan la vida y conducen a los brazos del amor sin barreras.

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Fig. 5. En tiempos de Esculapio esta vara romana simbolizaba la medicina y al mismo tiempo significaba fertilidad.

La estilización en este remate de la vara para algunos, ha llegado a parecer un espejo en óvalo alargado de tipo galoromano, rodeado de bolas decorativas.

Por el contrario, otros, admiten que ya hoy, el espejo ha sido aceptado modernamente porque en Egipto, el espejo, era considerado como mágico y al tomar un débil narcótico, el que se mira en él, ve en sus reflejos naturales seres sobrenaturales, del otro mundo. Claro está que, esto sólo es la consecuencia de la acción de las bebidas ingeridas.

El roble, era el árbol sagrado en la Galia y en la Grecia. Las sacerdotisas especialmente dedicadas a este oficio, interpretaban en el ruido de las hojas de este árbol, batidas por el viento del bosque, cosas extraordinarias. Ellas, aseguraban interpretar y conocer su idioma, lo hablaban correctamente...

El laurel, por las propiedades ligeramente narcóticas de sus hojas, era empleado por la pitonisa, mujer que predice el futuro, para provocar sus divagaciones.

Indudablemente que podemos concluir diciendo como los grandes autores que hemos consultado y seguido: el caduceo médico actual tiene por origen el culto estelo-solar prehistórico, el más antiguo que se conoce, época de la Edad  de Piedra, del cual es un símbolo y que sobre esa base se confeccionó, para responder a la aspiración de los primeros médicos taumaturgos, que lo empleaban para significar al pueblo, la ocupación, la profesión, a que se dedicaban, evitando por medio de este distintivo ser confundidos con los que practicaban la religión y que tenían otro emblema, reservado para los sacerdotes, de los cuales se habían independizado.

Así, de esta manera, definitivamente, estos prácticos, decían al pueblo con el Caduceo: "Aquí, se emplea la adivinación por los mismos medios usados en los santuarios: el mago cuyo caduceo ven aquí, con medios misteriosos y con su vara mágica, desarrolla un poder oculto, sobrenatural, él puede disciplinar y dominar a su antojo, puede levantar el velo del porvenir y leer en el espejo de la vida, los acontecimientos que se cumplirán, puede predecir aún también, augurios de vuestra elección. El roble de Zeus durmiente, o el laurel de Apolo el Délfico, el vino de Dionisio de Tracia, el rito secreto de la serpiente y la magia negra, le dan las palabras que conjuran la suerte y los medios de curar las enfermedades".

Esta, es la verdadera historia del Caduceo de la Medicina y la Cirugía, tal cual nos la han presentado los estudiosos y como nos la han presentado los Profesores Dres. L. Lenoury, Marcel Baudouin, Raimundo de Castro y Bachiller, nuestro gran Profesor de Medicina Legal y otros muchos profesores que quisiéramos tener a nuestra disposición para ofrecer sus sabias y jugosas lecciones sobre tema tan interesante y subyugador. Estamos animados de los mejores deseos y trazamos estas líneas pensando como médicos, como modestos trabajadores de la ciencia médica, como ciudadanos deseosos de ofrecer un granito de arena al altar sagrado de la patria.

En la ciudad de Mónaco-Nice, se celebró la 13 eme Session de Conférences du Comitée Internationale de Medecine et de Pharmacie Militaires, 3-7 Mai 1950 y allí se presentó un Proyecto de Insignia indentificativa international de los cuerpos de sanidad militar, por el Médico General Jean Bercher y el Médico, Coronel J. Hassenforder (Armada Francesa, Ejército Francés), cuya traducción sometí y obtuve de Mr. Joe Messulam, mi gran amigo y compañero de esgrima y que dice:

"La importancia de la Reunión de Mónaco para estudiar un Estatuto Mundial de la Medicina en tiempos de guerra, nos sugiere la idea de proponer a esta Asamblea la adopción por los Servicios de Sanidad de todos los países que participen (integren) la nueva Convención de Ginebra, de una Insignia Médica única. Nosotros sugerimos el uso del Caduceo de la Medicina y Cirugía por todos los Médicos del Mundo".

Es curioso observar la ausencia de concordancia entre los atributos por los cuales se ha convenido representar actualmente esta marca o insignia simbólica para hacer conocer (reconocer) a los Médicos Militares.
 
El emblema de la Medicina, nos viene del culto de Esculapius, padre de Podalirio y de Macahon, Médicos del Ejército Griego en el Sitio de Troya; según la tradición de La Ilíada, estaba representado teniendo en la mano su inseparable bastón nudoso alrededor de cual se enroscaba una serpiente. A menudo, figuraba también un gallo; era el animal que se sacrificaba al Dios Esculapius. El bastón, nudoso, significaba la potencia, el mando y la serpiente la adivinación, el poder curador, y, también la prudencia. Un bastón nudoso, rodeado de la serpiente es el único que solamente conviene por lo tanto como la insignia de los Oficiales del Cuerpo de Sanidad, porque son del Linaje de Macahon y de Podalirio, los hijos de Esculapius.

Ese emblema de Pidaure ha sido trasmitido al Occidente por los romanos; y la serpiente de Esculapius, apareció en Francia por primera vez, sobre el botón del uniforme de los Oficiales de Sanidad, en el año vi (Reglamento del 20 Thermidor). El se presenta bajo la forma de un conjunto de tres botones, en forma de bastón, que era la insignia del Estado bajo la Revolución. Estaba rodeado de la serpiente de Epidaure y sobremontado con un gallo con las alas desenvueltas (abiertas) en cruz. Alrededor de los botones llevaba una corona de roble. El Reglamento del día primero del vendimiario Año xii reemplazó el flagrante y decorativo gallo de Esculapius por el espejo y la prudencia; el bastón llevaba esta vez, por un lado un ramo de roble, y, por el otro, un ramo de laurel, símbolo de las virtudes militares y cívicas.

Este atributo de los Oficiales de Sanidad, emblema de tradición de la medicina francesa, ha sido conservado hasta ahora sobre los botones del uniforme, el conjunto habiendo sido reemplazado un solo botón, sobre escudo cuyo fondo es de terciopelo del uniforme; (en el cuello o en la manga).

El bastón sapiente presentado sobre un armonioso motivo decorativo fue adoptado después, pero mucho más tarde, en 1898 por el ejército inglés, con la noble divisa in arduis fidelis que ha sido reemplazado desde 1914 por la inscripción Royal Army Medical Corps.

Los médicos del Arma Belga (Ejército), han escogido también una insignia sensiblemente parecida a la del ejército francés.

El bastón, con la serpiente figura también sobre la pata del hombro (hombreras) de los Oficiales de Sanidad de varios ejércitos extranjeros. Ha sido usado en particular por los médicos del ejército alemán.

Los suizos acaban de dar a sus médicos militares el bastón de Esculapio, representado bajo al forma singular de una "Cruz de San Antonio", en forma de T, rodeada por la serpiente.

No hay que confundir este bastón con la serpiente con el atributo de Hermes, el verdadero Caduceo de Mercurio, Insignia del Subastador, con las dos alas y dos serpientes. Símbolo de la fecundidad, por las dos serpientes fusionadas en la cola, y de los intercambios por las alas; llegó a ser para los romanos el Caduceum Paces Signum, el símbolo de la concordia y de la neutralidad.

El ejército americano lo adoptó por tal motivo en 1902, como emblema del Cuerpo Médico.

En el momento en la internacionalización se desarrolla o se desenvuelve bajo nuevas formas en el mundo entero, parece haber legado el momento de la unificación de las insignias médicas. El bastón serpentario o de la serpiente de Esculapius, cuyo origen remonta a la antigüedad griega, si fuese adoptado universalmente, simbolizaría mejor que cualquier otro, la solidaridad que une a todos los médicos en una misión misma de desinterés y caridad.

La Sociedad de Medicina Militar Francesa, en su reunión del ocho de diciembre de 1949, al presentar uno de nosotros la nueva insignia distintiva del Cuerpo del Ejército Suizo, ha expresado deseo, bajo la iniciativa (sugerencia) del Señor Doctor General Tombert, que la solidaridad, que la estandarización de un emblema internacional para el Servicio de Sanidad Militar sea objeto de un estudio de conjunto, de todos.

El Proyecto de Insignia que presentamos, fue hecho bajo nuestras indicaciones por el señor Claude Tolmer, diseñador y dibujante publicista de París.

El dibujo representa el bastón de Esculapius centralizado en el polo terrestre. Defiere de la insignia de la Organización Mundial de Sanidad por sus hojas de roble y de laurel y los colores (tonos) vivos adoptados, escogidos, para hacerlo bien visible.

Este atributo deberá ser de metal, metálico y movible, cambiable (un pasador con un alfiler para sujetarlo). Conviene a nuestro parecer llevarlo de preferencia sobre el pecho para facilitar su reconocimiento. Todos los grabados (rama de roble y laurel, mapa y emblema), están en oro, fondo blanco esmaltado, la cruz está esmaltada en rojo. Esta insignia no fué aprobada definitivamente.

Como todos sabemos Apolo fue el padre de Esculapius, quien a su vez lo fue de Podalirio (uno de los héroes de Homero) etc., y la historia continúa en esta forma por doce generaciones hasta que aparece el primer Hipócrates, abuelo del segundo Hipócrates, llamado el Grande. No puede negarse que una gran parte de esta genealogía es mitológica, pero no es menos cierto que Hipócrates fue un sujeto real, un ser humano que vivió, actuó, lo vieron, lo conocieron y lo reverenciaron.

Sin lugar a dudas, se puede afirmar que de entre los héroes médicos numerosos de que se habla, el único que podemos citar y reverenciar, es Hipócrates. Ni las nebulosidades, ni las divagaciones, ni las hipótesis interesan a la mayor parte de los estudiosos modernos, pero no puede decirse lo mismo de los hechos realizados y de las teorías bien enunciadas de ese grande de la medicina y la cirugía, al que tanto le debemos.

Hipócrates, el Padre de la Medicina, fue también cirujano, y el gran Herófilo, posterior a él, sólo fue cirujano; lo mismo podemos decir de Asclepíades de Prusa, Sorano de Efeso, Galeno de Pergamo, Pablo de Egina y otros muchos que han sido estudiados por distintos profesores, a cual más notable y culto.

Hipócrates (siglos v a iv A. de J. C), nació y vivió en Cos, isla griega, situada cerca de las costas del Asia Menor, en la misma latitud de Esparta próximamente. Por esa época decrecía el avance de la invasión persa; los atenienses, bajo Cimón, restablecían las supremacías de Grecia en los países levantinos, en las playas orientales y en el Mar Egeo, y al mismo tiempo, en Atenas se desarrollaba la época de la grandeza social e intelectual que conocemos con el nombre de Era de Pericles y que duró los setenta años que siguieron a la Batalla de Salamina (480 años A. de J. C.).

Hipócrates, se hizo hombre, es decir, creció en una isla ateniense, de ella, conservó siempre gratos recuerdos, le tuvo mucho cariño subsistiendo esta influencia durante toda su vida. Procedía Hipócrates de una familia de médicos, adiestradores, instruidos, desde largos tiempos en las prácticas de medicina, que trasmitían sus conocimientos de padres a hijos, y debemos observar que aún en aquella época, poco adelantada en cultura y conocimientos, esa profesión era muy apreciada, inspiraba respeto y admiración.

Hacía más de mil años que la cirugía de Egipto se había extendido muchísimo por el mundo y la costumbre de los médicos egipcios de embalsamar los cadáveres les había permitido adquirir algunos conocimientos, aunque imperfectos de anatomía. Ellos trepanaban el cráneo en casos de neuralgias y epilepsias, extirpaban tumores superficiales y curaban fracturas óseas y las operaban.

Existía ya el Antiguo Testamento israelita que contenía conocimientos quirúrgicos adquiridos de los maestros egipcios; se suturaban heridas, se practicaba el sondaje uterino, indudablemente, se practicaban abortos; hay datos fehacientes de haberse operado casos de imperforación del ano y hasta se dice que se conocían anestésicos débiles y se empleaban. Había odontólogos (dentistas), y, entre ellos, algunos llegaban a poseer el arte de colocar piezas dentarias artificiales, así mismo existían artífices que construían piernas de madera. Todos estos detalles nos hacen suponer la existencia de un gran progreso científico médicoquirúrgicos de muchos siglos anteriores a nuestra era.

Los cirujanos egipcios, se hicieron célebres: viajaron y visitaron toda clase de países y pueblos, operando en la persona de árabes, persas, asirios y griegos, casos muy difíciles y notables. Los griegos no permanecieron ociosos durante esos años, realizaron algunas operaciones de recia envergadura y peligrosísimas, salvando muchos casos. Como dice el Prof. James Gregory Munford, M. D. en su "Resumen Histórico de la Cirugía" de Boston, que comienza su trabajo aparecido en la extraordinaria obra de cirugía publicada bajo la dirección del Prof. Dr. William Williams Keen, L. D. Profesor de Patología y Clínica Quirúrgicas en el Jefferson Medical College de Filadelfia, hasta cierto punto podían considerarse como los Yanquis del pasado mundo antiguo. Eran viajeros, comerciantes, marinos, literatos, siempre inquietos, ardientes, curiosos; iban a la caza de mercados nuevos, fundaban colonias y buscaban nuevos conocimientos.

Mucho tiempo antes de que naciera Hipócrates, pasado largo tiempo después de la deificación de Esculapius y muerto Podalirio, los conocimientos egipcios empezaron a abrirse camino en el continente griego y en las islas del Mar Egeo. Los griegos consideraban a los cirujanos como hombres inteligentes, el pueblo los tenía por valientes, y, más adelante, en la época de los héroes de Homero, se le concedían honores a los que curaban a los lesionados y heridos. Los estudiosos, posteriormente, nos han señalado como estaban establecidas las familias de los Esculapius (Asclepiades) y la formación de escuelas médicas o sistemas de curación en las diversas regiones del país griego; si eran o no descendientes de Esculapius, poco nos importa, pero téngase presente que esos eran médicos y cirujanos, no sacerdotes o curas ni monjes, aún cuando los sacerdotes de los templos egipcios, de los templos de Esculapius, ocuparon un lugar muy preponderante en los sentimientos del pueblo.

La carrera de médico se hizo hereditaria en ciertas familias. Los que la ejercían vivían juntos, formando reducidas comunidades a las que acudían los enfermos para ser tratados. En estas comunidades se crearon escuelas, se archivaron datos, se acumularon experiencias, y, de generación en generación, se iban trasmitiendo los conocimientos adquiridos.

Sin lugar a dudas de ninguna especie, os digo que, la Historia de la Medicina y Cirugía, es intensamente atrayente, subyugante, extraordinariamente interesante, es algo que fija la imaginación, hace surgir el deseo vehementísimo de estudiarla, de conocer íntimamente su desenvolvimiento y de hablar de ella. La vida de aquellos hombres que nos precedieron y nos legaron tantos conocimientos médico-quirúrgicos y culturales, de esos que supieron sacrificar su vida a la ciencia médica (recordemos la Historia de la Fiebre Amarilla), es sencillamente extraordinaria, magnífica, extremecedora...

Hipócrates, creció y estudió su carrera de médico cirujano en Cos y luego emprendió sus viajes a distintos lugares, llevando su Ciencia y su abnegación al máximun. De él, se cuentan muchas cosas y un día, hablaremos del Padre de la Medicina y Cirugía de manera amplia, él se lo merece.

Cuando estudiamos Medicina Mental, nos encontramos con que se considera a Hipócrates el fundador de ella, si bien parece que tomó de la tradición homérica las palabras manía, melancolía y mal sagrado que aparecen escritas en sus memorias. El concepto manía coincide en cierto modo con el actual de los síndromes paranoicos y paranoides; caracteriza la melancolía por temor o tristeza, con ansiedad o sin ella, según sea producida por la bilis o la pituita. Observa algunos casos de psicosis alcohólicas y puerperales, describe la epilepsia y expone algunas nociones sobre la histeria. Atribuye los espasmos, sofocaciones y otros fenómenos histéricos a los cambios de posición uterina. Observa que las lesiones del cerebro producen anestesia y otras perturbaciones sensoriales. Tiene Hipócrates un mérito extraordinario al oponerse a las supersticiones prácticas de adivinos y sacerdotes en el tratamiento de las enfermedades mentales, cuya terapéutica inicia con el empleo empírico del Eléboro, la Mandrágora, los baños y la sangría. En este momento, viene a mi memoria el recuerdo de mi Profesor de Farmacología y Terapéutica Dr. Rafael Cowley y Valdés Machado, que si tengo el honor de que lea este trabajo el Dr. Braulio Sáenz y Ricart, ilustre especialista de Enfermedades de la Piel, mi gran compañero, Profesor de esa Cátedra en la Universidad de La Habana, sentirá surgir en sus oídos la voz del sapiente profesor y patriota magnífico.

Igualmente se considera al inolvidable Hipócrates como el fundador de la Psiquiatría, como merece Aristóteles (384-322 a.J.C.) que se le tenga por fundador de la Psicología, en cuanto ciencia sistemática de los procesos psíquicos y de sus condiciones, así como predecesor en el estudio de las sensaciones y de la inteligencia. Fue Aristóteles el que sentó la teoría de que las operaciones psíquicas son funciones de los órganos materiales, con lo cual planteó la cuestión de la localización de las funciones psíquicas superiores.

Hipócrates, hizo medicina y cirugía verdaderamente científicas y, a él, le debemos muchos y muy correctos conocimientos. Murió en aquella Larisa de donde había salido medio siglo antes, para curar y atender al enamorado Perdicas. Se dice que había muerto a la edad de cien años (algunos pretenden que fueron 109 años). La mayor parte de los escritores (historiadores), admiten que vivió desde el año 460 al 370 a.J.C. Este dato, no me parece poderlo afirmar de un modo positivo.

Pasar por alto su teoría humoral y su magnífico e imperecedero Juramento Hipocrático, sería imperdonable. El revela su grandeza espiritual, su dignidad personal y médica y su gran amor a la medicina, a la cirugía y al ser humano.

Aquí, en nuestra Cuba, hemos tenido ejemplos magníficos de lo que es y significa un médico y cirujano. Recordemos la conducta del médico y patriota Dr. Emilio Ceulino y Madrazo que, murió en los campos de las libertades cubanas, defendiendo en Sagua su hospital de sangre, y sus heridos contra el ataque bárbaro e inaudito de las tropas españolas ebrias de sangre y de rencor.

En este momento, al referirnos a ese hecho, tendríamos que decir: He ahí., a un cruz roja, a un médico, a un émulo de Henry Dunant.

En este sencillo trabajo, humilde, pobre y mal hilvanado, hay muy poco de este médico que solo ha imitado y copiado un pasado hermoso, lleno de policromías y actos hermosos, humanitarios, fraternales, en que en todos ellos brilla la luz hermosa de amor y de la justicia.

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* Revista Vida Nueva. Año XXXI. 2a Época 80(4-5):69-99. Octubre-Noviembre,1957.

** Teniente Coronel Médico de la antigua Cruz Roja Nacional Cubana.

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