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Nuevo Emblema para Médicos Veterinarios*

(Presentado a la consideración del Comité Ejecutivo del Colegio Médico Veterinario Nacional.
Medicina animalium peritus: Sabio en Medicinade los animales. La Historia, la Heráldica y la Mitología

por el

Dr. Jaime Cervera Vila**

El emblema o distintivo de una corporación no es un objeto de adorno, sino un sello que representa una clase. Es pues, por esto, que debe confeccionarse con gran esmero, atendiendo en primer lugar a los dos requisitos indispensables a todo emblema o distintivo: que su simbolismo guarde una estrecha relación con el gremio que representa, y que el conjunto y cada uno de los atributos que figuren en él (singularmente si se trata de una clase universitaria) denoten cultura.

Todo emblema se compone de tres elementos esenciales: forma, color o colores y figuras. Y cada uno de estos elementos debe significar algo relacionado con la colectividad que lo ostenta. Para lograr esto, al elaborarlo debemos tener en cuenta la Historia, la Heráldica, las Mitologías (en nuestro caso la Griega), etc., sin olvidar la Pintura, que nos dará la armonía de formas y colores, y si las hay (en nuestro caso las hay), las últimas disposiciones o acuerdos nacionales e internacionales de interés al respecto.

Cuando se crea un emblema no basta con dibujarlo, sino que tiene que ir acompañado de su correspondiente heráldica o narración explicativa de todo el simbolismo contenido en él.

Vamos ahora a estudiar nuestro emblema, empezando por la forma, luego el color y por último las figuras:

I. Nuestro emblema o distintivo, debe tener forma ovalada, porque habiendo tenido un origen eclesiástico la Universidad de La Habana, conserva en su insignia la forma oval del blasón clerical, y como nuestra Facultad es integrante de la misma, debemos respetar dicha forma. Por esto tienen esa forma los emblemas de casi todos los colegios de profesionales universitarios.

El origen de nuestra Universidad data de más de dos siglos, cuando los religiosos de la Orden de Predicadores (Padres Dominicos), solicitaron autorización apostólica, para erigir una universidad en su convento de San Juan de Letrán, en esta ciudad, el que se hallaba en la manzana encuadrada por las calles que hoy se nombran: O?Reilly, Mercaderes, Obispo y San Ignacio.

La autorización fue concedida por el Papa Inocencio xiii, mediante un "Breve" fechado el 12 de septiembre de 1721 (existe una copia auténtica de este documento en el salón de sesiones del Consejo Universitario). El 5 de enero de 1728, el gobernador D. Dionisio Martínez de la Vega, firmó la disposición para la inauguración de esta universidad, puesta por los P.P. Dominicos bajo la advocación de San Gerónimo, patrono de educadores y estudiantes.

El Rey Felipe v de Borbón, el 26 de junio de 1734, firmó los estatutos por los que habría de regirse esta universidad (este documento con el autógrafo del rey, se guarda en la Biblioteca General del Alma Mater), que se llamó: Real y Pontificia Universidad de San Gerónimo, de La Habana.

En estos estatutos, el Título Vigesimocuarto (sic.) en su inciso viii, habla de la formación del escudo universitario: "Que fe difcurre para Sello mayor un Efcudo de figura obal, que es el que compete a lo Eclefiaftico...", etc.

En 1761 el primer historiador Arrate, describe el escudo universitario como sigue: "Compónese de un escudo ovalado, partido en tres cuarteles: en los dos superiores: el de la derecha tiene en campo rojo la figura del Agnus Dei, puesta sobre un libro, alusiva a la iglesia de San Juan de Letrán, que es el título de los Predicadores de esta ciudad; en el de la izquierda, en campo azul, está la figura de un can o mastín con un hacha encendida en la boca, y en la llama un mundo y sobre éste una estrella de oro, que simboliza al Convento Dominicano en que está erigida; en el último e inferior, entre lejos de nubes y peñas, está una imagen penitente de su sagrado patrono con el león a los pies; sobre el escudo tiene corona real y por orla esta letra: Acad. S. Hier. Conv. Joan Later. Ord. Predic. Havana".

Ya en la época republicana se suprime la corona real, se le asigna un color azul claro a la orla y la inscripción latina es sustituida por el lema: "Universidad de La Habana-1728". (En el arco superior de la orla conserva aún la cruz pontificia).

II. El fondo o campo ha de ser amarillo (oro), porque este color es el aceptado internacionalmente para representar la Medicina. Las figuras que superponemos en él requieren esmalte, pues de los contrario, como el amarillo es considerado como metal en Heráldica, violentaríamos la ley fundamental de esta, que dice: "No se colocará esmalte sobre esmalte ni metal sobre metal".

Hay quienes suponen que debido a las tendencias políticas actuales, la Heráldica ha quedado reducida a un mero elemento ornamental de la cultura. Esto no se ajusta a la realidad. La Heráldica en un aspecto etimológico es la ciencia de los heraldos. Eran estos unos oficiales encargados de dirigir los torneos y lograr la identidad de los caballeros combatientes, por medio de las "armas" de sus blasones. Más tarde, y por mandato de los reyes, se dedicaron a determinar los escudos que correspondían a cada familia.

Al principio la Heráldica era considerada como el arte que enseñaba las normas propias y correctas para componer un blasón. Después y debido a las influencias clásicas, se la llamó ciencia: "la ciencia heroica".

La Heráldica luce hoy cual ciencia viva, con su lenguaje propio y mereciendo el estudio de filólogos y arqueólogos. Al estudiar sus atributos notamos que unas simples líneas o puntos representan colores: de derecha a izquierda "sinople" (verde); de izquierda a derecha "púrpura"(morado); puntos esparcidos con regularidad "oro" (amarillo); etc. Y que un objeto, un animal, una figura quimérica, etc., pueden representar la historia de una familia o de una colectividad.
Debese, pues, tener en cuenta, las leyes de este arteciencia, cuando se trate de confeccionar emblemas, que servirán en los círculos sociales para identificar a los representantes de una corporación profesional.

 
figura 9
Fig. 9: Emblema del antiguo Colegio Médico Veterinario Nacional
 
 

II. Debe ir bordeado de morado (púrpura), porque en nuestro país este color simboliza también la Medicina, y así lo ostentan en sus correspondientes emblemas los otros colegios de profesiones médicas, Farmacia, Odontología y Medicina. Además, bajo el punto de vista de la armonía de colores, cuadra perfectamente, pues resultando el morado de la fusión del rojo y el azul que son dos de los tres colores básicos, complementa con el amarillo que es el tercero. En el arco superior con letras doradas para que resalte, dirá: "Colegio Médico Veterinario Nacional" y en el arco inferior dirá "Cuba".

III. En el centro del emblema o en la porción superior de éste (que ambos lugares son los "preferentes"), debe haber un cayado pastoril (lituus, agolum) con una sola serpiente enrollada en él. Este es el verdadero símbolo de Esculapio, dios helénico de la Medicina. El cayado con una sola serpiente enrollada en él ha sido propuesto ya en las Naciones Unidas,1 para distintivo del Cuerpo Médico en general (médicos, veterinarios, farmacéuticos, etc.) y será, por tanto, este símbolo condición sine qua non de todo emblema de una clase médica. Debo hacer notar, que para que este símbolo guarde relación, que debe guardarla, con el propuesto en las Naciones Unidas, la serpiente ha de enrollarse al cayado en tres vueltas, empezando en su porción más inferior a la diestra y terminando en su porción más superior a la diestra también. En cuanto al color, personalmente seleccionaría el nogal para el cayado (por parecerme el más natural) y el morado para la serpiente, para que resalte y armonice con el borde del emblema.

Una vetusta leyenda nos cuenta que la celebridad de Esculapio cundió rápidamente por todo Grecia y aún lejos de sus fronteras; y cómo fue instituido su símbolo médico: En una oportunidad en que la peste había viciado el aire en los pueblos de la hermosa Italia, fueron enviados delegados a Delfos, a fin de implorar de Apolo (representante de la Farmacia) remedio a esos males. Pero éste en su oráculo se disculpa y recomienda a su hijo Esculapio como el verdaderamente indicado para remediar tales miserias.

Los delegados latinos se dirigen entonces a Epidauro, para lograr por medio de los Asclepiadas ("sacerdotes de aquél que cura", Asclepios: Esculapio), que Esculapio visitara a Italia. Mientras estos magistrados deliberan, durante la noche, el Jefe de la delegación ve surgir en sueños a Esculapio, el que trae arrollada a su cayado una gruesa serpiente, (Serpiente: enfermedad). Este símbolo aparece en el templo que más tarde los romanos erigieron en su honor.

Como dato curioso he de agregar, que los griegos acostumbraban inmolar gallos a este dios, por lo que, además del cayado y la serpiente, solían representarlo con este animal. El gallo es también símbolo de Minerva, diosa de la sabiduría.

La insignia que actualmente aparece en el centro de nuestro emblema es el llamado caduceo o cadúceo de Mercurio (dios del Comercio). Dice la leyenda que errando una vez este dios por los bosques, encontró dos pequeñas serpientes riñendo. Para separarlas, extendió la ramita de olivo que traía en su diestra; las dos serpientes se enrollaron en ésta y se encontraron en los alto, frente a frente. Sobre éstas, las dos alas que Mercurio ostenta en sus talones (símbolos de rapidez, pues era también el mensajero del Olimpo), completan el caduceo. El caduceo era considerado antiguamente como símbolo de la paz y actualmente como emblema del comercio. (Cuando entre dos entidades en discordia, se logra establecer el comercio, adviene la paz). A Mercurio, además, se le encomendaba los asuntos funerarios.

El haber confundido el Caduceo de Mercurio con el símbolo de Esculapio, lo copiamos probablemente (en 1899) de los norteamericanos, quienes usaron y aún usan en el Cuerpo Médico de su Ejército, el distintivo de Mercurio, en vez del de Esculapio, que es el que usan como insignia de sus respectivos cuerpos médicos, los ejércitos de casi todos los países europeos.2
IV. Ahora llegamos a lo concerniente a las figuras que nos van a simbolizar, no ya como una clase médica en general, sino como una Clase Veterinaria en particular. Y es aquí donde debemos pormenorizar más cuidadosamente.
Probablemente en casi todas las religiones encontraríamos algún símbolo capaz de representarnos cabalmente, pero como nuestra clase es de credo libre, no podemos atar nuestro emblema a ninguna religión. Este es uno de los motivos por el que las clases cultas prefieren el simbolismo helénico; el otro, en honor a la Antigua Grecia, donde se crearon los cimientos de nuestra civilización.

Si rebuscáramos en otras mitologías, también encontraríamos sin duda, algo alegórico a la veterinaria. Pero como los símbolos equivalen a palabras, y teniendo que aceptar el símbolo médico helénico, si a su lado le colocáramos, por ejemplo, un símbolo veterinario azteca, sería como escribir las palabras médico-cirujano, la primera en chino y la segunda en español.

Nos vemos, pues, obligados a buscar en la propia Mitología Griega una alegoría veterinaria.

 
Figura 10
Fig. 10. Emblema pro-puesto al Comité Eje-cutivo del Colegio Vete-rinario Nacional en 1953 por el doctor Jaime Cervera Vila
La leyenda de Esculapio nos dice que este dios era hijo de Apolo-Febo y la ninfa Coronis. Y que fue dado en pupilaje al más viejo de los centauros del Olimpo, el centauro Quirón (Chirón), el que inició a Esculapio en las "ciencias médicas".3

Quiero hacer resaltar el significado de esta leyenda helénica: "Si el centauro, que es un ser mitad hombre y mitad caballo, está versado en ciencias médicas, tiene que ser por fuerza veterinario. Y al ser maestro del dios de la Medicina, tendremos: que la Mitología Griega nos enseña cómo la Ciencia Veterinaria fue creada primero y maestra después de la Ciencia Médica".
Si ahondamos en la prehistoria irania, el velo místico de esta leyenda parece que se transparenta con facilidad. (Ver sacrum):
En los albores de nuestra civilización, en la meseta del Irán (el legítimo Olympus), las tribus arias disgregadas ya, con sendos rebaños ávidos de mejores pastos, se aprestaban para emigrar hacia el oeste (hacia Europa).
 Pero fue allí, en los frescos prados, frente al espeso verdor de los bosques y la inmensidad de las montañas donde hubo nacido el politeísmo ario, en el que sus dioses habían sido hombres, hombres que al destacarse notablemente por alguna condición, eran agigantados por sus compatriotas a la magnitud de divinidades (Et qui olim nominabuntur). Y es allí, indudablemente, donde yace el verdadero ancestro de nuestra civilización.

    De esas tribus las pelasgas (luego helenos), las primeras en emigrar a Europa, cuidaban de sus rebaños con gran celo, pues éstos eran su principal sustento. Y quizá, en una de estas tribus (en la Tesalia o Emonia), un viejo pero ágil y fuerte pastor llamado Quirón, se destacaba entre todos sus compañeros en el arte de hacer sanar las bestezuelas, con sus hábiles procedimientos médico-quirúrgicos. Y a su lado, con gran vocación, su joven pupilo Esculapio aprendió el arte de hacer sanar las bestias, aplicándolo más tarde con éxito a los hombres, los que lo elevaron a la magnitud de dios.
    Mientras tanto, en las soleadas tierras de la Mesopotamia que surca el fertilizante Eufrates, la otra raza civilizadora (la semítica) se dedicaba a la agricultura. Pero su medicina (según numerosos pasajes bíblicos), se nos muestra inspirada en un curanderismo de tipo más o menos profético (hechiceros, astrólogos, etc.) lo que mucho más tarde fue importado a Europa.
    Nuestra ciencia médica actual no tuvo su origen en la astrología ni la hechicería, y si en la medicina experimental, de la que Quirón (según los griegos), fue su primer intérprete. Dice Plutarco, que a Quirón se le atribuye el primer tratado de enfermedades del caballo.
    El Centauro Quirón es pues el verdadero símbolo de la veterinaria helénica, debiendo figurar en nuestro emblema, él o algo alegórico a él.
     Sugiero la idea de un pequeño centauro esmaltado en blanco o plata, que es su equivalente (color que simbolizará la antigüedad y pureza de nuestra ciencia), y que se colocará "pasante a la diestra" en el justo centro del cayado y la serpiente (brochante) descritos anteriormente.
    Esto nos hará innecesario el uso de la "v", signo de poco gusto y que nos inferioriza como clase. Nótese como ningún otro colegio de profesionales universitarios recurre a las siglas para simbolizarse.
    La superposición del centauro sobre el distintivo médico, facilitará la conversión de nuestro emblema a insignia de uso militar. Así tendrán que hacerlo, sin duda, los farmacéuticos con su copa y los dentistas con su murciélago, aprobado el emblema internacional para las "ciencias médicas".
     (Siendo el centauro un símbolo no es admisible un segundo símbolo. No obstante, por convencionalismo, puede sustituirse por su inicial griega en verde (el agro). Quirón es derivada del  latín Chiron; y del griego Kheir (mano). Q: (fi): ph, f.; K: (Kappa): k.c.qu.; X: (ki): k.).
    Como somos una clase cubana, entiendo que debe figurar en nuestro emblema, además de la palabra "Cuba", algún atributo de nuestro Escudo Nacional. Sugiero la idea de los dos ramos verdes, que cruzándose por debajo del ovalo se eleven a sus lados en forma de "v" romana, el laurel a la siniestra y la encina a la diestra (como en nuestro Escudo), y que además, como clase colegiada podemos asimilar bien su simbolismo. "En la unión la fuerza y el triunfo". (Nótese  que estos ramos no son los mismos que figuran en el emblema del Colegio Médico, y cuyo significado es diferente).
Para cerrar la porción superior y formar un óvalo con los ramos: sugiero colocar una cinta blanca cuyos extremos ondean descendiendo a derecha e izquierda, y en ella, con letras de oro la divisa en latín: Medicina Animalium Peritus, que quiere decir: sabio en medicina de los animales.

 

Bibliografía consultada

 

Boletín del Colegio Médico Veterinario. Epoca XIV. No. 3. Pp. 3-4 y 25. La Habana. Abril. 1953.

* Boletín del Colegio Médico Veterinario. Epoca XIV. No. 3. Pp. 3-4 y 25. La Habana. Abril. 1953.

**  Doctor en Medicina Veterinaria, Graduado en la Facultad de Medicina Veterinaria de la Universidad de La Habana
 
1 Consiste éste en dos círculos concéntricos: el inferior y mayor contiene la cruz roja (símbolo de los acuerdos de Ginebra) y dos ramos verdes: uno de olivo y otro de lauresl: en el superior y menor, sobre el mapa de las naciones unidas, una serpiente arrollada a un cayado estilizado. Todo en amarillo más y menos intenso, excepto la cruz y los ramos.

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