El juramento profesional, el primero de los cánones perpetuos de la decencia médica, era impuesto por el Padre de la Medicina a todos los discípulos de la Escuela de Coos; y por su inalterable magnificencia, por su elevada idea de la dignidad médica, por su augusto concepto de la moral, ha llegado hasta nuestros días como hereditaria reliquia merecedora de sacrosanta veneración, y, con recuerdo imperecedero a su memoria, a situado al Viejo Maestro en la pináculo de la prasología médica.
El Juramento Hipocrático, catecismo del ejercicio de la medicina, es de tal intrínseca grandeza, que no ha tolerado ni la más ligera modificación en todo su recorrido por el Universo a través de cien generaciones. ?Orgullosa puede sentirse Grecia de haberle dictado al mundo, valiéndose de su gran Hipócrates, las normas de la ética profesional!
De nueve artículos consta este código de moral médica:
Este juramento -explícito, porque se invoca la divinidad como testigo; solemne, por el grave ritual en el acto de jurar; asertorio, porque se afirma la verdad de lo presente; provisorio, porque se trata de una cosa futura que se promete; contestatorio, por la fórmula invocatoria a la deidad testifical; imprecatorio, porque no sólo se le invoca como testigo sino como juez y vengador del perjurio; y, por último, conminatorio, porque el daño recae sobre el mismo perjurador -sin una enmienda ha llegado hasta nosotros: con la misma delicadeza y elevación de sentimientos, con las mismas obligaciones y la misma sanción. Por eso la Federación Médica de Cuba, compenetrada con los dogmas y la liturgia de la antigua escuela griega, redactó su Código de Moral conforme los cánones hipocráticos; y sus miembros formularon solemne y espontáneo Juramento de Honor, verbal y escrito.
Un grupo de traidores, incapaces de justipreciar la magnitud de su compromiso, han dejado incumplido su Juramento de Honor. Estos perjuros, considerados jure et de juris al margen de la ley moral, "no podrán gozar de la vida, y alcanzar, como médicos, perpetua celebración en la memoria de los hombres" y "no han menester -según el certero decir de un eminente tratadista- de un purgatorio de ultratumba donde pagar sus fechorías, puesto que acá mismo en la Tierra, llevan en sus propios pecados su penitencia".
La responsabilidad moral de la profesión médica conduce a menudo a compararla con el ejercicio de un sacerdocio. En algunas escuelas de medicina se ha establecido la costumbre de leer a los estudiantes, antes de entregar los títulos, el viejo Juramento Hipocrático que encierra una ordenación de normas éticas y conducta.
El Juramento Hipocrático, además de este valor de guía en la acción, presenta calidades de gran belleza literaria. A continuación lo reproducimos en una traducción del Dr. José E. González, sabio con amplias curiosidades humanísticas, y director que fue, en el pasado siglo, de la Escuela de Medicina de Monterrey, en México.
Dice así:
"Juro por Apolo Médico, por Esculapio, Higea
y Panacea, y por todos los Dioses y Diosas, a quienes pongo por
testigos de que cumpliré, lisa y llanamente, con todas mis fuerzas
e inteligencia el siguiente juramento y obligación escrita: Tendré
a mi maestro de medicina en el mismo lugar que a mis padres, partiré
con él mis haberes y, si necesario fuere, yo proveeré a sus
necesidades, a sus hijos los tendré como a mis hermanos, y si ellos
quisieren aprender el arte de curar se lo enseñaré sin paga
de ningún género y sin obligación escrita: instruiré
con preceptos, con lecciones orales y con los demás medios de enseñanza
a mis hijos, a los de mi maestro y a los demás discípulos
que se me unan por convenio y juramento, conforme esta determinado en la
ley médica, y a nadie más. Estableceré el régimen
de los enfermos de la manera que les sea más provechoso, según
mis facultades y mi entender, absteniéndome de cometer todo mal
y toda injusticia. A nadie daré veneno, y si alguno me propone semejante
cosa, no tomaré en consideración la iniciativa de una tal
sugestión. Igualmente me abstendré de aplicar a las mujeres
pesarios abortivos. Pasaré mi vida y ejerceré mi profesión
con inocencia y pureza. No haré la operación de la talla,
sino que dejaré esta obra a los maestros que de ella se ocupan.
En cualquiera casa que yo entre lo haré para utilidad de los enfermos,
absteniéndome de toda falta voluntaria y de toda acción injuriosa
o corrupta, y, sobretodo, de la seducción de las mujeres y de los
jóvenes, ya sean libres ya esclavos. Cualquiera cosa que yo vea,
oiga ó entienda en la sociedad, sea en el ejercicio de mi profesión
o fuera de él, y que sea conveniente que no se divulgue, la guardaré
en secreto con el mayor cuidado, considerando el ser discreto como un deber
en semejantes casos. Si observo con fidelidad mi juramento, séame
concedido gozar felizmente de mi vida y de mi profesión, honrado
siempre entre los hombres; y si lo quebranto y soy perjuro, que caiga sobre
mi la suerte contraria".
Muchos siglos después, el judío cordobés, Maimónides,
sobre la dura experiencia de su vida, formuló en líneas más
breves la guía moral del médico. Maimónides
nació en 1135, y se vió obligado a emigrar por la intransigencia
mahometana. Pasó al Africa del Norte, se estableció en Fez,
y más tarde se trasladó a Palestina y a Egipto. Fue en Acre
durante las cruzadas médico de Ricardo Corazón de León;
luego éste ofreció a Maimónides el puesto permanente,
que fue rehusado por el médico.
Sus escritos cuentan entre los mejores documentos de medicina medieval. Este es el Juramento de Maimónides:
¡Dios de la bondad! Me has elegido para velar sobre la vida y la muerte de las criaturas; héme aquí que me dispongo a mi vocación".

*Revista Roche. Julio, 1946.
*Crónica Médico-Quirúrgica de La Habana.
58(10):385-387. La Habana, Octubre de 1938
*Habana, Diciembre 3 de 1955. Día del médico
y año Maimónides. (Esta plegaria notable, es digna de figurar
al lado del juramento médico de Hipócrates, y podía
servir de guía a los que ejercen el arte de curar; figura entre
los escritos del famoso médico, filósofo, matemático
y astrónomo judío Rabbi Moshe ben Maimon, más
conocido por Maimónides, y constituyó el juramento
de éste, en el acto de recibir su investidura como médico.
Maimónides nació en Córdoba "España" en el
año 1135 y falleció el 1204. Fue uno de los sabios más
eminentes de la Edad Media y sus obras de carácter científico-religioso
ocupan muchos volúmenes).