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Fig. 1. Comandante Dr. Ernesto Che Guevara de la Serna.  Símbolo de la más alta expresión del Internacionalismo Médico Cubano.Fig. 1. Comandante Dr. Ernesto "Che" Guevara de la Serna. Símbolo de la más alta expresión del Internacionalismo Médico Cubano.

Prólogo

El carácter solidario de nuestra medicina más que una determinación coyuntural ante urgentes necesidades de otros países, a veces sin relaciones diplomáticas con Cuba, constituye uno de los principios y quizás el que más la ha caracterizado, de nuestra salud pública en el período revolucionario socialista.

En mayo de 1960 ante intensos terremotos y maremotos sufridos en Chile, en los que perdieron la vida miles de ciudadanos de ese hermano país, entonces bajo el gobierno nada amistoso del presidente Jorge Alessandri, Cuba antes que ninguna otra nación del mundo, le hizo llegar su ayuda desinteresada, para dar comienzo a la primera manifestación de su solidaridad internacional en el campo de la medicina.

El doctor Salvador Allende Gossen, entonces Senador de la República de Chile, de visita en La Habana, saludaría con palabras de agradecimiento ese gesto inicial, que por su belleza y sentido de la justicia, no puedo dejar de citar:

"Yo vi a Cuba movilizarse. Oí la palabra fraternal y humana de Fidel Castro llamando a todos los gobernantes del mundo y vi al presidente Dorticós, a los líderes de la Revolución, como Raúl Castro y el Che Guevara preocupados, interesados con lo que sucedía en Chile y conversé con ellos y pude darme cuenta como más allá de la obligación que tienen los gobernantes, estaba la actitud de ustedes, del pueblo de Cuba.

Vi los camiones pasando por las calles de La Habana y vi la generosidad anónima del que entrega lo que le hace falta y que vale mucho más que lo que entregan los países ricos como Norteamérica, que nos da migajas que ha arrancado de nuestras propias riquezas; y yo fui testigo principal del trabajo sacrificado de hombres del Ejército Rebelde que llegaron con el primer autogiro y que fueron destacados en la zona más austral de Chile, y llegué hasta allí con mi compañero, colega y amigo, Oscar Fernández Mell, en su calidad de presidente del Colegio Médico de Cuba.

Alcanzó el doctor Fernández Mell la provincia más lejana, donde hay un clima tan distinto al de ustedes, en donde la lluvia y el frío y el viento implacablemente mojan el cuerpo y entumecen el alma y allí estaban símbolo de esta Cuba nueva [...] También a lo largo de las otras provincias, el doctor Roberto Guerra y otros colegas fueron dando, junto con enfermeras de ustedes, la fraternidad nueva, con el nuevo lenguaje de los pueblos nuevos" (Allende S. Charla ante los trabajadores de salud pública. Ed. MINSAP. La Habana, 1961).

Esta forma de colaboración solidaria completamente desinteresada se hará constante con países de tres continentes a lo largo de estos últimos cuarenta años.

A partir de 1963 la Revolución Cubana, segura ya de su futuro, pero sin haber alcanzado aún el desarrollo que su salud pública lograría unos años después, comienza una colaboración sistemática completamente gratuita con países subdesarrollados del Tercer Mundo, iniciándola con la entonces recién liberada República Argelina Democrática y Popular, que se iría incrementando con otros países de África, Asia y América Latina, que se mantiene hasta el presente y que no sólo comprende actividad asistencial sino también de asesoramiento higiénico-epidemiológico, de promoción de salud y de organización y planificación del trabajo.

El prestigio que la medicina revolucionaria cubana ha ido adquiriendo en el mundo, evidentemente puesto de manifiesto en gran parte por esta labor internacionalista, ha hecho que estados con recursos económicos suficientes para pagarla a países desarrollados, con larga tradición médica, prefieran solicitar colaboración a nuestro gobierno, lo que comenzó en 1978 con Irak y se mantiene en la actualidad con numerosas naciones.

La enseñanza de la medicina también ha estado presente en nuestra colaboración internacionalista y ha adoptado diferentes modalidades.

Aunque el médico cubano, como parte de su labor en la mayoría de los países, había brindado docencia, principalmente en Argelia y Angola, en septiembre de 1977, Cuba funda una escuela de medicina en la República Popular Democrática de Yemen, atendida por profesores cubanos y médicos yemenitas adiestrados en nuestro país en la enseñanza de las ciencias básicas, que va a dar sus primeros frutos en 1982, con la graduación de 52 médicos.

En 1980 se inició colaboración docente con Etiopía, República Popular de Angola y Nicaragua y poco después con la República Arabe Saharaui Democrática. En estos dos últimos países en 1982 se adoptó una nueva modalidad al llevar junto a los profesores, alumnos del sexto año de medicina (internos) que prestaron también labor asistencial bajo la supervisión de sus maestros. Ese año se graduaron los primeros 106 médicos cubanos en la república centroamericana y ocho en la Saharaui. Unos años más tarde se funda otra escuela de medicina en Guinea Bissau.

Desde la segunda mitad de la década de 1960, Cuba había comenzado a prestar una colaboración médica en la docencia de enorme importancia para los países del Tercer Mundo, mediante el otorgamiento de becas a estudiantes extranjeros que ha abarcado más de ochenta países. Estas becas comprenden el estudio de carreras universitarias, como las de medicina, estomatología y enfermería; otras de medios auxiliares de diagnóstico de nivel no universitario y la enseñanza de posgrado en las diferentes especialidades.

A partir de 1999, después de los desastres producidos en Centroamérica por el paso de ciclones, Cuba se propuso una ayuda, sin precedentes en el mundo, a esos países, que se ha extendido al resto de Latinoamérica y que es la fundación en La Habana de la Escuela de Medicina Latinoamericana, completamente gratuita para estudiantes de nuestro continente, a la que se le ha unido en Santiago de Cuba la Escuela de Medicina Caribeña para estudiantes de los países de habla inglesa del Caribe, también completamente gratuita.

Y no es posible dejar de nombrar como otra modalidad de solidaridad internacional de nuestra medicina la presencia del personal de salud en la ayuda que Cuba ha prestado en las luchas de numerosos pueblos por alcanzar su independencia y del que es paradigma el doctor Ernesto Guevara de la Serna, verdadero símbolo de la más alta expresión del internacionalismo médico cubano.

El Ministerio de Salud Pública deseoso de estimular la producción de testimonios sobre parte tan importante de nuestra historia médica, convocó en 1998 a un concurso en el que se contemplaron las diferentes modalidades de la solidaridad médica cubana. Se recibieron a finales de ese año 24 trabajos, todos de gran interés y fueron galardonados los siguientes: con el primer premio "Memorias de una misión médica internacionalista" del doctor Víctor Pagola Bérger, modalidad misión militar; con el segundo "Vivencias internacionalistas. Anecdotario médico" del doctor Ezequiel Bueno Barreras, donde se narran tres misiones que abarcan modalidades como las de, ante desastres naturales, asistencial civil y asistencia militar y con premio especial "Pase de visita" de la doctora Martha Larrea Fabra, misión asistencial civil. Estos tres trabajos serán publicados en edición especial por el Centro Nacional de Información de Ciencias Médicas en fecha próxima.

Cuadernos de Historia de la Salud Pública, órgano publicitario de la Oficina del Historiador del Ministerio de Salud Pública, ha querido incluir en su volumen número 88, otros cinco trabajos de los concursantes no premiados, por su importancia testimonial, con la intensión de enriquecer la bibliografía sobre el tema.

Con el título Solidaridad internacional de la medicina cubana. Testimonios, comprende: "Recuerdos de aquel primer viaje" del doctor Washington Rosell Puig, sobre la primera misión asistencial civil en la República Argelina Democrática y Popular; "Misión en Nicaragua. Diario de un médico internacionalista" por el doctor Romelio Quirce García; "Internacionalista: el mayor orgullo de este cubano" por el doctor Luis Valdés García; "Memorias de un matrimonio internacionalista en Angola" por los doctores Dagoberto García Moreno y Noris Pompa Martínez y "Sudáfrica: Cuba en el milagro" por el doctor Felipe Delgado Bustillo.

Por razones de espacio hemos tenido que suprimir en estos trabajos acápites relacionados con la historia de los países en que se han cumplido las misiones y otros aspectos no estrictamente testimoniales. Seguros estamos que con este volumen Cuadernos de Historia de la Salud Pública cumple una vez más con la razón primera de su existencia, incrementar la bibliografía sobre aspectos fundamentales del desarrollo de la historia de la salud pública y la medicina cubanas.

Dr. Gregorio Delgado García
Director de Cuadernos de Historia de la Salud Pública
La Habana, febrero 28 del 2000


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