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RECUERDOS DE AQUEL PRIMER VIAJE

por el

Dr. Washington Rosell Puig*

Introducción

El jueves 23 de mayo de 1963 partió de Cuba la Primera Misión Médica Cubana de Ayuda Internacionalista, que laboró durante 13 meses en la República Democrática y Popular de Argelia, dando inicio a una de las más bellas páginas en la historia de la Revolución Cubana en el campo de la salud pública y la solidaridad con otros pueblos.

El XXXV Aniversario de aquel suceso se conmemoró en 1998, con un sencillo acto en la Facultad de Estomatología "Raúl González Sánchez", del Instituto Superior de Ciencias Médicas de La Habana, organizado por la Dirección de esta Facultad y presidido por su decano, el doctor Luis Suárez Rosas. La actividad se desarrolló en forma de conversatorio en el que participaron los doctores Eberto Cué Reyes, Eduardo Llanes Llanes y Washington Rosell Puig, integrantes de esa misión, quienes relataron algunos aspectos interesantes de la estancia en Argelia al auditorio allí reunido, constituido por profesores, trabajadores y estudiantes de este centro de estudio.

Antes de iniciar la actividad, los integrantes de la misión nos reunimos para intercambiar opiniones y precisar los tópicos que se debían tratar en el conversatorio. Como es natural cada vez que se reúnen viejos amigos, comenzamos a indagar por los otros compañeros de la misión a los que consideramos como una gran familia, quienes se encuentran dispersos y a muchos de ellos, no vemos desde hace tiempo. Todos pasan del medio siglo de vida. De algunos no sabemos nada en estos momentos, otros están enfermos o padecen de los achaques propios de la edad. Hay quienes ya se han jubilado y unos cuantos han fallecido.

A estos últimos, que ya nunca podrán estar físicamente junto a nosotros, dedicamos este modesto trabajo en el que siempre estarán presentes, como un grato recuerdo de aquel primer viaje.

Antecedentes y preparativos del viaje

El día 17 de octubre de 1962, días antes de estallar la "Crisis de Oc-tubre", se crea el Instituto de Ciencias Básicas y Preclínicas "Victoria de Girón", que se instala en el edificio del antiguo colegio privado "Sagrado Corazón".

En el acto de inauguración de este Instituto, nuestro comandante en Jefe, Fidel Castro Ruz, entonces primer ministro del Gobierno Revolucionario, pronunció un discurso en el que trató varios aspectos relacionados con los problemas de la salud pública existentes en esos momentos en nuestro país, como el éxodo masivo de médicos estimulados por la propaganda imperialista y el ejercicio mercantilista de la profesión, planteando además, la necesidad de formar médicos en cantidades masivas y mejores, con una nueva concepción en sus funciones, despojados de todo sentimiento egoísta, y casi al final de su discurso expresó:

Quiero decirles otra cosa: además de los médicos cubanos, tenemos médicos en distintos países, así como profesores de distintos países, trabajando en nuestro país. Por lo tanto, estos tiempos podemos capearlos perfectamente bien.

No sólo creo, sino que aún podemos hacer algo "aunque tenga sobre todo carácter simbólico más que otra cosa" para ayudar a otros países.

Por ejemplo, tenemos el caso de Argelia. En Argelia la mayor parte de los médicos eran franceses y muchos se marcharon. Con cuatro millones más de habitantes que nosotros y gran número de enfermedades que dejó allí el coloniaje, disponen de la tercera parte "de menos aún", de los médicos que tenemos nosotros. En el campo de la salud tienen una situación verdaderamente trágica.

Por eso nosotros, conversando hoy con los estudiantes, les planteamos que hacen falta cincuenta médicos voluntarios para ir a Argelia, a ayudar a los argelinos.

Estamos seguros de que esos voluntarios no faltarán. Cincuenta nada más. Estamos seguros que se van a ofrecer más, como expresión del espíritu de solidaridad de nuestro pueblo con un pueblo amigo que está peor que nosotros, mucho peor que nosotros.

Claro, hoy podemos mandar cincuenta, dentro de 8 ó 10 años no se sabe cuántos y podremos darle ayuda a nuestros pueblos hermanos. Porque cada año que pase tendremos más médicos y cada año que pase más estudiantes ingresarán en la Escuela de Medicina y porque la Revolución tiene derecho a recoger lo que siembra, derecho a recoger los frutos de lo que ha sembrado.

Nuestro país muy pronto, muy pronto, "y podemos proclamarlo con orgullo", tendrá mayor número de técnicos que ningún país de América Latina y nuestras Universidades irán creciendo y los estudiantes en nuestras Universidades se contarán por decenas y decenas de miles y nuestros cuerpos de profesores serán cada vez más experimentados. Los años pasan y pasan rápidamente y el esfuerzo de la Revolución tiene cada día resultados más elocuentes.

De esta manera, Fidel da a conocer por primera vez, la idea de la ayuda internacionalista como un gesto de solidaridad de nuestro pueblo con otros pueblos hermanos que la necesitaban. Esta idea surge de su entrevista con Ben-Bella, cuando este último visitó La Habana y le explicó la dramática situación del pueblo argelino.

En respuesta al llamado de Fidel, numerosos hombres y mujeres de distintas ramas de la medicina, presentaron la solicitud de forma voluntaria para prestar sus servicios en Argelia, por lo que no fue fácil confeccionar el grupo, prolongando el tiempo para fijar la fecha de salida.

Ya conformado el grupo se hicieron los preparativos del viaje rápidamente. Todos tenían problemas que resolver, como el de garantizar la estabilidad de la familia, dejar la responsabilidad del trabajo a otros compañeros, posponer planes concebidos con gran interés, otros esperaban un hijo o los tenía pequeños y la pareja que decidió adelantar la boda para partir juntos convertidos en matrimonio.

Antes de la partida, el doctor José Ramón Machado Ventura, Ministro de Salud Pública, reunió al grupo ya formado y le explicó la importancia de la misión, que trabajarían por un período no menor de un año, a las órdenes del Ministerio de Salud Pública de Argelia, en el lugar que fuera necesario y en condiciones que podrían ser muy difíciles. También explicó la compleja situación existente en esos momentos en Argelia, que se encontraba amenazada por la contrarrevolución, sin haber cumplido aún el primer año de su liberación. Ante estas palabras, la totalidad del grupo reafirmó su decisión de cumplir la tarea encomendada.

En la prensa de nuestro país la noticia del viaje fue divulgada ampliamente. En un artículo que se publicó en esos días se expresa entre otras cosas:

El gesto de Cuba, sin duda, merece destacarse como ejemplo, porque no se ignoran las dificultades que también enfrenta nuestro país, por la escasez de médicos y la insuficiencia del personal auxiliar... A pesar de estas dificultades, pues no hemos vacilado en acudir en ayuda del pueblo argelino, porque sus dificultades son mayores y sus necesidades son más urgentes que las nuestras.

Componentes de la Delegación

La Primera Misión Médica Cubana de Ayuda Internacionalista que laboró en la República Democrática y Popular de Argelia, desde mayo de 1963 hasta junio de 1964, estaba integrada por 56 personas, presidida por el doctor José Ramón Machado Ventura, Ministro de Salud Pública y como jefe de la delegación el doctor Gerald Simón Escalona, director de la Empresa de Clínicas Mutualistas del MINSAP. Después de los primeros meses continuó en esta responsabilidad el doctor Mario Escalona Reguera, Viceministro Primero de Salud Pública, le siguió el doctor Eberto Cué Reyes, miembro de la Delegación y finalizó el doctor Pablo Resik Habid de la Dirección Regional de Salud Pública en La Habana.

El grueso de la Delegación estaba formado por 28 médicos, 3 estomatólogos, 15 enfermeros y 8 técnicos (posteriormente se incorporó una estomatóloga).

En la misma se incluían 12 mujeres y casi todos procedían de Ciudad de La Habana, con el objetivo de no afectar los servicios asistenciales de las provincias, ya que en esos momentos la mayor parte de los médicos y técnicos con que contaba el país se concentraba en la capital (60 %).

Viaje hacia Argelia y primera semana en Argel

A las 2:00 p.m. del jueves 23 de mayo de 1963 partió desde La Habana rumbo a Argelia, la Primera Misión Médica Cubana de Ayuda Internacionalista, en un vuelo especial de la Compañía Cubana de Aviación, a bordo de un avión Britannia al mando de los capitanes Luis Álvarez Tabío y César Alarcón.

La Delegación presidida por el doctor José Ramón Machado Ventura, Ministro de Salud Pública, fue despedida en el Aeropuerto "José Martí" por familiares y amigos. Además estaban presentes, el doctor Mario Escalona Reguera, Viceministro Primero de Salud Pública; Mohamed Khaled Khae, Encargado de Negocios de la Embajada de Argelia en Cuba; dirigentes del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Medicina; funcionarios del Ministerio de Salud Pública y argelinos residentes en nuestro país.

Durante la espera en el aeropuerto, los periodistas allí presentes entrevistaron a algunos miembros de la Delegación, quienes en general mostraron su entusiasmo y alegría por la misión encomendada, la que consideraron como una tarea más de la Revolución y expresaron su disposición de cumplir con la promesa que le hicieron a Fidel, de realizar el mayor esfuerzo en el trabajo que se les asigne por las autoridades de Argelia, ya que estaban conscientes de las necesidades del pueblo argelino, al que admiraban por su heroica lucha para alcanzar la independencia.

Antes de abordar el avión los miembros de la Delegación se despidieron de sus familiares y amigos, entre bromas y abrazos, reflejando la emoción por la responsabilidad que asumían y la tristeza por la separación de sus seres queridos, por lo cual, no pocas fueron las lágrimas derramadas en aquel "hasta luego".

Posteriormente apareció publicada en un periódico de nuestro país una poesía escrita por Amparo Hernández, familiar de uno de los miembros de la Delegación, la que dedicaba "A los médicos cubanos en Argelia" y que decía: "La patria es el mundo entero/ para esos nobles galenos/ que hoy se ven de gloria llenos/ al partir al extranjero/. Son ejemplo verdadero/ de cualquier humanismo/ y de recio patriotismo/ pues fueron de corazón/ y por su Revolución;/ despojados de egoísmo.

Después de 19 horas de viaje, con una breve escala técnica en Gander, la Delegación Médica Cubana llegó a Argel. A pesar de que la noticia fue sólo conocida con una hora de anticipación, la Delegación fue calurosamente acogida en el aeropuerto de "Maison Blanche", por funcionarios de los Ministerios de Salud Pública, Defensa, Relaciones Exteriores y Juventud de Argelia y el compañero Juan Antonio García, Consejero de la Embajada de Cuba en ese país.

Los doctores Machado Ventura y Gerald Simón, acompañados por dos miembros de la Delegación que hablaban bien el francés, fueron hospedados en el "Palacio del Pueblo" y los demás integrantes de la Misión en distintos hoteles de Argel, la mayoría de ellos en el "Hotel de Geneve", en espera de conocer los lugares donde serían designados.

Nuestra primera impresión de Argel fue la de una hermosa ciudad de gran tamaño y densamente poblada, construida en una zona costera, con un puerto artificial y que se extiende por la ladera de las elevaciones que la rodean, por lo cual, se encuentran numerosas calles de escalera. Tiene el aspecto de una ciudad europea, afrancesada, llamándonos la atención la Casbah, barrio típico árabe con sus callejuelas tortuosas.

Otro aspecto que nos impresionó fue la vestimenta a la usanza árabe que portaba parte de la población, pero lo más significativo fueron las muestras de simpatía de las personas que encontrábamos cuando deambulábamos por las calles, las que al identificarnos como cubanos nos saludaban con alegría, exclamando dos palabras, " ¡Cuba! y ¡Fidel!", lo cual nos enorgullecía y como es natural respondíamos al saludo con los mismos sentimientos.

El sábado 25 de mayo asistimos a un banquete de bienvenida en los jardines del Palacio del Pueblo, en el que degustamos de una comida típica árabe que fue preparada y servida con esmero y que compartimos con los hermanos argelinos en un ambiente de amplia camaradería.

El resto de la semana, mientras esperábamos la ubicación del trabajo, lo pasamos recorriendo las áreas cercanas al hotel y tratando de aprender las palabras y frases más usuales de los idiomas utilizados en el país, para podernos comunicar, ya que la inmensa mayoría de los miembros de la Delegación desconocíamos el francés y mucho menos el árabe, por lo que teníamos que recurrir frecuentemente al idioma universal, la gesticulación con las manos y el rostro. Era evidente que nuestro mayor problema era el idioma, lo que dio lugar a numerosas anécdotas.

En el transcurso de esa semana visitamos el Hospital Universitario "Mustafá", que nos recordó al Hospital Universitario "General Calixto García" de La Habana en cuanto a la forma de su construcción por pabellones, pero de mayor tamaño, el cual estaba atendido por un reducido número de médicos, la mayoría de ellos extranjeros. Al igual que en Cuba antes del triunfo de la Revolución, encontramos enfermos en el suelo por falta de camas. Allí nos explicaron las dificultades que tenían, resaltando que en el resto del país, sobre todo en las zonas rurales, la situación era más grave.

El jueves 30 de mayo, exactamente una semana después de nuestra salida de La Habana, asistimos a una recepción que se nos ofreció en la Embajada de Cuba. Durante la actividad nos sorprendió la visita de Ahmed-Ben-Bella, primer ministro de Argelia. Según refirió posteriormente Machado Ventura a los periodistas, esta visita fue enteramente informal, pues al terminarse una entrevista que había sostenido con Ben-Bella, éste le preguntó dónde estaba la Delegación Médica y él le contestó que se encontraba en la Embajada de Cuba y hacia allí se dirigió para saludarlos. La llegada del líder argelino fue recibida con gran júbilo, al estilo árabe, emitiendo gritos agudos, intermitentes, provocados por un movimiento rápido de la lengua. Ben-Bella expresó en aquel momento: "La presencia de los médicos cubanos en Argelia forma parte de la fraterna hermandad y de la amistad indestructible entre los pueblos de Cuba y Argelia". En la recepción también se encontraban los Ministros de Salud Pública, Trabajo y del Interior de Argelia, altos funcionarios argelinos, representantes diplomáticos extranjeros y miembros de la prensa. Los invitados fueron atendidos por Juan Antonio García, Encargado de Negocios de la Embajada de Cuba y el personal de la misma.

Ubicación de los miembros de la misión en Argelia

En la fecha que la Delegación Médica Cubana llegó a Argelia, ya se encontraban laborando en el país otros grupos de profesionales y técnicos procedentes de diferentes países que brindaban su ayuda al pueblo argelino en distintos sectores de la producción y los servicios, pero en general éstos eran pagados por el gobierno argelino, lo que los diferenciaba de la ayuda brindada por Cuba que era completamente gratuita, o sea, que era costeada por el pueblo cubano, en un gesto digno de alabar, pues la situación económica de Cuba en aquellos momentos era difícil, en que se iniciaba el férreo bloqueo de los Estados Unidos contra nuestro país, que fue posible capear gracias a las relaciones de cooperación recién establecidas con el campo socialista y en especial con la Unión Soviética, pero sobre todo, a la firme decisión de la inmensa mayoría de nuestro pueblo de defender la Revolución.

El viernes 31 de mayo los miembros de la Delegación Médica Cubana salieron de Argel hacia los lugares donde habían sido designados, situados en distintas regiones del extenso territorio de Argelia, a gran distancia unos de otros. De acuerdo con la ubicación de los miembros de la Delegación, se organizaron 5 grupos: Sanidad Militar, Tebessa, Setif, Constantina y Sidi-Bel-Abbes, quedando en la capital un solo compañero (estomatólogo).

Al llegar los miembros de la Delegación a los lugares donde habían sido ubicados, fueron recibidos con muestras de alegría y afecto por las autoridades de cada región, de modo que todos nos sentimos halagados y comprometidos a cumplir con esmero nuestro trabajo.

En el transcurso del tiempo que estuvo la Delegación Médica Cubana en Argelia se produjeron algunos movimientos del personal que la integraba, por necesidades de trabajo y a petición de las autoridades argelinas, siendo los más significativos, el del grupo de Tebessa que al cabo de unos meses fue trasladado hacia Biskra y el de la Sanidad Militar que por las características de éste sector, sufrió varios cambios.

Grupo de la Sanidad Militar

En la Sanidad Militar los argelinos contaban con pocos recursos, el personal calificado de profesionales y técnicos era limitado y sólo disponían de algunos sanitarios con poca preparación. En esos momentos un grupo pequeño de búlgaros colaboraba con ellos y la estrategia era de ir ocupando los hospitales militares en la medida que el ejército francés los abandonaba, en su retirada escalonada de oriente a occidente, según los acuerdos establecidos al independizarse el país. Generalmente estos hospitales eran edificios antiguos, construidos en el siglo pasado y situados en el interior o cerca de los cuarteles militares.

El grupo de cubanos ubicados en la Sanidad Militar estaba formado por 8 personas (5 médicos, 1 estomatólogo y 2 enfermeros) y fue enviado inicialmente al hospital militar de Constantina, nombrado "Alfonso Laverán", porque allí trabajó como médico militar este insigne bacteriólogo francés (1845-1922), que realizó estudios sobre el paludismo y fue Premio Nobel en 1907. En el patio de este hospital se levantaba un modesto monumento que perpetuaba su memoria.

En la primera semana de estar allí, dos miembros de esta misión fueron trasladados para el hospital militar de Medea, ciudad situada en una zona montañosa a unos 40 km al sur de Argel. Este hospital fue el primero entregado por los franceses y fungía como hospital central, que en la práctica ingresaba casos crónicos, principalmente tuberculosos.

En la misma semana otros dos cubanos fueron trasladados para el hospital militar de Setif, y en octubre cuando se produce el conflicto fronterizo con Marruecos son movilizados hacia el hospital militar de Sidi-Bel-Abbes, antigua base de la Legión Extranjera.

Por último, en enero de 1964, todos los cubanos que trabajaban en la Sanidad Militar se vuelven a unir, pero en otro lugar, el Hospital Militar "E. Ducrós" de Blida, ciudad situada a unos 20 km al sur de Argel, que funcionaría como hospital central, siendo designado como director del mismo, el doctor Martín I. Noa Socarrás. Este grupo se refuerza con cuatro cubanos más procedentes del sector civil y posteriormente se agrega un grupo de médicos búlgaros recién llegados al país.

La labor fundamental de los cubanos ubicados en este sector, fue la de poner en funcionamiento los hospitales militares entregados por el ejército francés y organizar sus servicios, preparar al personal sanitario disponible, prestar la atención médica a los soldados argelinos en las regiones correspondientes y coordinar otros servicios brindados por los hospitales civiles, recibiendo un gran apoyo de los cubanos que trabajaban en los mismos.

Grupo de Tebessa

Tebessa es una pequeña ciudad situada en la parte oriental de Argelia, cerca de la frontera con Túnez, en cuyos límites fronterizos el terreno estaba sembrado de minas y aún se podían observar las alambradas colocadas por los franceses para evitar el paso de los guerrilleros argelinos durante la guerra.

El grupo de Tebessa era el menor, constituido por 4 personas (2 médicos cirujanos, 1 técnico de radiología y 1 enfermero). En las primeras semanas este grupo atendía un hospital en el que trabajaba un pediatra extranjero, pero pasado un tiempo tenían tres hospitales con 550 camas en total, correspondientes a un extenso territorio y una población numerosa.

El trabajo en este lugar fue muy intenso, tanto de día como de noche, pues la mitad de los casos que atendían en cirugía eran víctimas de las minas, siendo la mayoría de ellos, pastores que cuidaban sus ovejas y resultaban heridos cuando alguna de éstas hacía contacto con una mina y explotaba.

En una ocasión un periodista cubano los visitó y uno de los integrantes del grupo le dijo, refiriéndose al problema de las minas: "Esto es un infierno", pero inmediatamente un ciudadano argelino que se encontraba cerca, manifestó: "Estos muchachos son unos bravos, créame, unos bravos de verdad".

Al cabo de unos meses, este grupo fue reemplazado por otro grupo más numeroso de médicos procedentes de la Unión Soviética y trasladados hacia Biskra, pequeña ciudad situada al suroeste de Argelia, a las puertas del desierto del Sahara por este lugar, cuyo hospital era atendido por monjas que realizaban una eficiente labor, lo que garantizaba mejores condiciones de trabajo.

Grupo de Setif

Setif es una ciudad pequeña, capital del Departamento del mismo nombre, situada en la parte oriental del país sobre una amplia meseta que estaba sembrada principalmente de trigo y la atravesaba la carretera extendida entre Argel y Constantina, constituyendo un centro comercial de cierta importancia en esta región.

El grupo de Setif estaba compuesto por 7 personas (3 médicos, 2 técnicos y 2 enfermeros). El hospital civil donde trabajaban tenía buenas condiciones y era atendido por monjas con excelentes resultados.

Las monjas confraternizaron rápidamente con los cubanos, después de tratarlos y valorar su trabajo, al extremo que en una ocasión invitaron al grupo completo a almorzar en el apartamento donde vivían, para festejar el nacimiento del primer hijo del doctor Manuel Cedeño Llovet, responsable del grupo y expresar sus simpatías por todos los integrantes. Al terminarse aquel banquete la Madre Superiora manifestó como despedida: "Dicen que son comunistas, pero aún así, irán al cielo".

Grupo de Constantina

Constantina (Antigua Cirtas, capital de la provincia romana en África llamada Numidia). Es la tercera ciudad de Argelia en importancia, capital del Departamento del mismo nombre, situada hacia la parte noreste del territorio argelino, construida en una zona montañosa con grandes desfiladeros, por lo cual en sus vías de acceso se observan numerosos puentes y túneles, siendo realmente una ciudad muy pintoresca y con una rica historia.

El grupo de Constantina estaba formado por 11 personas (5 médicos, 2 técnicos y 4 enfermeros). Los integrantes de este grupo trabajaban en dispensarios distribuidos por la ciudad en íntima relación con el hospital civil de esa localidad, donde realizaron una magnífica labor, y junto con el grupo de cubanos que trabajaba en la Sanidad Militar, constituían una fuerza muy entusiasta que participaba fuera de su trabajo en diversas actividades, promoviendo algunas iniciativas que luego eran secundadas por los otros grupos.

Grupo de Sidi-Bel-Abbes

Sidi-Bel-Abbes es una ciudad situada en la parte occidental del país, cerca de la frontera con Marruecos, y de donde parte una vía hacia el desierto del Sahara por este lugar. En la zona rural la agricultura estaba bien desarrollada y la ciudad representaba un centro comercial importante en esta región, en la que tenía su sede la Legión Extranjera.

El grupo de Sidi-Bel-Abbes era el más numeroso, integrado por 24 personas (13 médicos, 2 estomatólogos, 3 técnicos y 6 enfermeros). Una parte del grupo trabajaba en consultorios situados en la periferia de la ciudad y el resto en dispensarios relacionados con el hospital civil que tenía buenas condiciones, con el servicio de ginecoobstetricia atendido por monjas que se caracterizaban, como en los otros lugares, por su eficiente labor.

Este grupo también se destacó por la calidad en su trabajo y el buen trato a los pacientes, llegando a establecer excelentes relaciones humanas con sus compañeros de trabajo y con la población en general. Además, este grupo brindó un gran apoyo a las tropas cubanas que arribaron a Argelia, a raíz del conflicto fronterizo con Marruecos.

Primer gran problema: el idioma

El primer gran problema que presentamos fue el desconocimiento del idioma, lo que nos dificultaba la comunicación con la población, agregando el inconveniente de que en Argelia se hablan dos idiomas, el árabe utilizado por la mayoría de la población y el francés impuesto por los colonialistas, en el transcurso del tiempo que ejercieron su dominación. Naturalmente que la lengua francesa era más fácil de aprender por nosotros debido a sus raíces latinas, pero también era conveniente conocer, por lo menos, las palabras y frases más usuales del árabe para facilitar nuestra labor.

Como referimos anteriormente, durante la primera semana de estancia en Argel, ante la necesidad de comunicación comenzamos a aprender rápidamente el idioma en el contacto directo con la población; pero ya en la segunda semana nos encontrábamos trabajando, por lo cual, fue imprescindible acelerar este aprendizaje, adquiriendo manuales de conversación y diccionarios y organizando círculos de estudio con este objetivo.

Al principio realizamos las consultas con los pacientes ayudados por un traductor (sanitario o enfermero), con quien "chapurreábamos" en francés y éste hablaba en árabe con el paciente, requiriendo a veces de una tercera persona para esclarecer alguna palabra o frase no comprendida. Al segundo mes ya nos desenvolvíamos de forma aceptable y posteriormente podíamos sostener satisfactoriamente en árabe, parte del interrogatorio con los pacientes.

Experiencia adquirida

Es indudable que el trabajo realizado por la Delegación Médica Cubana de Ayuda Internacionalista en Argelia reportó beneficios mutuos, tanto al pueblo argelino que la recibió, como a los miembros de la Delegación que la brindó, ya que estos últimos tuvieron la oportunidad de aprender un idioma, de conocer otro país interesante por su naturaleza y al heroico pueblo argelino con sus costumbres, tan diferentes a las nuestras, pero con una historia y situación política similar. Además, cada uno de los integrantes de la Misión, en su especialidad, adquirió una experiencia práctica extraordinaria que sólo el trabajo la puede proporcionar, y una experiencia personal de convivir con personas ajenas a su familia, que les inculcó aún más, el sentimiento de solidaridad y la satisfacción del deber cumplido, al ayudar a este pueblo que atravesaba momentos tan difíciles.

Al principio el trabajo no fue fácil, había expectación y duda, pues algunos pensaban que en Cuba, país pequeño y subdesarrollado, no contaba con el personal suficiente calificado para poder afrontar esta tarea, pero a medida que los cubanos demostraron su calidad científica, afán en el trabajo y espíritu de sacrificio, la cooperación y la simpatía crecieron.

En aquellos momentos muchos médicos se habían marchado y la mayoría de los que se encontraban en el país eran extranjeros que percibían salarios altísimos, y los que ya estaban establecidos ejercían la medicina privada con un evidente afán de lucro. Incluso en el sector estatal, la asistencia hospitalaria se cobraba, aunque a precios módicos y sólo las consultas en los barrios más humildes eran gratuitas. Por estas razones, los cubanos tenían ante ellos un trabajo enorme y eran considerados como competidores por aquellos que hacían de la medicina un negocio. Esta situación impactó a los cubanos, que estaban imbuidos por otras concepciones más humanas sobre el ejercicio de la medicina.

Aún después de la guerra, el pueblo argelino seguía sufriendo sus horrores, pues además de las secuelas invalidantes de aquellos que resultaron heridos en las acciones bélicas, se sumaban en la etapa de paz, las víctimas inocentes por las minas sembradas en las zonas fronterizas con Túnez y Marruecos, que frecuentemente explotaban despedazando los cuerpos de quienes hacían contacto con ellas. Muchos de estos casos fueron atendidos por los cubanos que trabajaban cerca de estos lugares, en Tebessa hacia el Este y en Sidi-Bel-Abbes al Oeste.

La herencia dejada por el colonialismo en Argelia fue la de un país subdesarrollado, con grandes problemas socioeconómicos, en los que predominaban la miseria, el analfabetismo, la insalubridad y la desnutrición, entre otros tantos males. Esta situación de pobreza era la verdadera causa del grave cuadro de salud que presentaba el país, afectado por numerosas enfermedades que bien podían ser erradicadas o disminuidas en otras condiciones, como ya se podía vislumbrar en Cuba por aquella época, gracias a las modificaciones del sistema político social que se generaba en nuestro país después del Triunfo de la Revolución. Los factores socioeconómicos en Argelia determinaban la frecuencia de enfermedades transmisibles, como la tuberculosis, paludismo, difteria, poliomielitis, tétanos, enfermedades venéreas, parasitosis, gastroenteritis e infecciones de la piel. Algunas enfermedades transmisibles eran prácticamente desconocidas en Cuba, como el dengue, el quiste hidatídico y el tracoma o conjuntivitis granulosa.

En una ocasión, el compañero Moreno Luna, responsable del grupo de Sidi-Bel-Abbes, atendió un caso extraordinario de un niño que sangraba por la nariz y la boca. Cuando lo examinó apareció un cuerpo extraño, sanguinolento, del tamaño de un frijol, adherido a la orofaringe (garganta), por lo que trató de sacarlo con una pinza, pero ofrecía resistencia y sólo después de un gran esfuerzo pudo arrancarlo. Al observarlo se sorprendió, pues era una sanguijuela. Al indagar sobre este suceso con los vecinos del lugar, éstos le informaron que era bastante frecuente entre los niños de las montañas aledañas, que al tomar agua de arroyos, ingerían las sanguijuelas en estado embrionario y luego comenzaban a crecer, trasladándose desde el estómago hacia la faringe y cavidades nasales, donde se adherían fuertemente y vivían chupando la sangre del portador, provocando con el tiempo desgarraduras y el consiguiente sangramiento.

Algunas costumbres de la población también constituían factores de riesgo. Era bastante frecuente que los pacientes más humildes acudieran primero al curandero, y al no obtener mejoría consultaban al médico como última instancia. En estos casos no era raro ver en la pared anterior del abdomen (vientre), una serie de quemaduras pequeñas, circulares, producto de botones de fuego impuestos por algún curandero al aplicar su "tratamiento", lo que incrementaba el sufrimiento del paciente y empeoraba su estado de salud. Además, era muy frecuente la atención urgente de niños con hemorragia del prepucio del pene, después de habérsele practicado la circuncisión en el acto del bautismo, que se hacía de forma masiva, o sea, varios niños en la misma ocasión, y otros casos eran atendidos posteriormente por infección de la zona operada.

Durante el Ramadán se hacían más evidentes las crisis ulcerosas y las úlceras pépticas perforadas, debido al ayuno prolongado. El Ramadán es el noveno mes del año lunar musulmán, que está consagrado al ayuno, de manera que durante ese tiempo los que profesan el mahometismo deben guardar la más completa abstinencia, desde la salida hasta la puesta del sol.

Determinados factores de la naturaleza del país también influían en el cuadro de salud de la población. Por ejemplo, el clima cálido y seco favorecía la aparición de epistaxis o hemorragia de las cavidades nasales, sin embargo, se observaba poco el asma bronquial. También era bastante frecuente el bocio simple, de tipo endémico por una deficiencia de yodo en el agua que consume la población en algunas regiones del territorio argelino. La fauna del país era otro factor de riesgo, pues las picaduras de escorpiones y serpientes eran muy dolorosas y provocaban grandes inflamaciones en la región del cuerpo lesionada, que generalmente era en los miembros.

Trabajo realizado

El trabajo realizado por la Delegación Médica Cubana en Argelia fue considerable en cuanto a la cantidad de pacientes atendidos y exámenes médicos practicados. Baste decir, que en general, los cirujanos ubicados en el sector civil efectuaron un promedio de 200 operaciones mensuales percápita, y de ellas unas 50 eran de cirugía mayor.

La calidad científica de sus integrantes fue demostrada rápidamente. En general, cada uno en su especialidad se destacó por los conocimientos que poseía, la habilidad en el manejo de los instrumentos y equipos de trabajo, la confiabilidad de los exámenes y diagnóstico que realizaba, las medidas de higiene que trataba de inculcar en la población que atendía y sobre todo, por el buen trato a los pacientes.

El doctor Reinaldo de la Nuez García (estomatólogo), fue el único miembro de la Delegación ubicado en Argel, la capital, donde realizó un excelente trabajo, por lo que en noviembre de 1963 fue designado para la Cátedra de Ortodoncia de la Escuela de Estomatología, convirtiéndose de esta manera en el primer cubano profesor de la Universidad de Argel.

Los anestesiólogos introdujeron las técnicas de la anestesia raquídea y regional que no eran usuales en aquel medio, y aplicaban la anestesia general con la maestría que sólo la experiencia de un personal altamente calificado podía hacer.

Los cirujanos ejecutaron operaciones complejas e incursionaron en el campo de otras especialidades afines, como la traumatología y la obstetricia, al tener que intervenir en numerosos casos que presentaban diversas lesiones traumáticas del aparato locomotor y realizar las cesáreas por indicación obstétrica, obteniendo resultados realmente exitosos.

Algunos compañeros también trabajaron en otras especialidades que nunca habían practicado antes, como el estomatólogo Eberto Cué Reyes y el optometrista Oscar Armada Pierrúguez, quienes desempeñaron las funciones de ayudantes de Cirugía en determinadas ocasiones.

Argelia fue para los miembros de la Delegación Médica Cubana, una verdadera escuela, desde el punto de vista técnico, político y humano. Muchas anécdotas se podrían citar, algunas de ellas conmovedoras y otras jocosas, pero sería extender demasiado este trabajo. Sólo citemos una de ellas, que fue motivo de investigación periodística 27 años después de ocurrido el hecho.

Un día de noviembre de 1963, el doctor José Ramón Linares Delgado, cirujano del hospital de Sidi-Bel-Abbes, atendió de urgencia a un niño que aparentaba tener menos de 10 años de edad, cuando en realidad era un adolescente de pequeña estatura y muy delgado, que presentaba un cuadro clínico de abdomen agudo, con un síndrome peritoneal, presuntivo de una apendicitis aguda; pero al realizarse un examen físico minucioso, se planteó el diagnóstico definitivo de una colecistitis aguda.

El niño nombrado Amine Haisa, procedía de una humilde familia que vivía en la zona rural de Tlemcen, pequeña ciudad situada cerca de la frontera con Marruecos y tenía el antecedente de haber sufrido semanas antes, fuertes dolores abdominales que lo obligaron a mantenerse acostado durante varios días.

Ante el estado de gravedad del enfermo se decidió operar, lo cual fue comunicado inmediatamente al familiar acompañante, quien recibió la noticia con gran inquietud, y el grupo de cubanos que atendía al niño se puso en función de garantizar todo el proceso que requería esta intervención quirúrgica.

La operación fue laboriosa, confirmándose el diagnóstico de colecistitis aguda por litiasis vesicular, pero además presentaba varios cálculos en el conducto colédoco, procediéndose a realizar la colecistectomía o extirpación de la vesícula biliar y la exploración del colédoco extrayéndose algunos cálculos, pero debido al mal estado del niño se dejó para un segundo tiempo la extracción del resto de los cálculos, que se efectuó varias semanas después.

Todo esto fue posible, porque el grupo de cubanos en esta ciudad, había creado las condiciones mínimas necesarias para realizar este tipo de operación, incluso, el doctor Linares y el técnico de radiología José O. Mulkay Moreno, idearon un diafragma antidifusor Bucky, que construyeron con láminas de plomo para utilizarlo en la mesa de operaciones, con lo cual mejoraban las imágenes de las radiografías que se hacían en la unidad quirúrgica.

Mientras el niño se recuperaba de las operaciones se le realizaron otros exámenes complementarios, detectándose una seria infestación por parásitos que también fue tratada. Durante el tiempo que estuvo ingresado en el hospital, prácticamente todos los cubanos que laboraban en el mismo, lo habían atendido de una u otra forma y lo cuidaban con cariño, hasta el día que fue dado de alta completamente restablecido y la alegría reflejada en el rostro.

Pasados 27 años, el periodista cubano Roberto Gilí, pudo localizar y entrevistar a aquel niño ya convertido en hombre, en la misma región donde vivía, preguntándole como saludo: "¿Te acuerdas, Amine Haisa?" De esta manera, Gilí tituló el relato que escribió con elegancia sobre este hecho y que encabeza su libro: Cazando tigres con la mano, el cual, según expresó Marta Rojas en su prólogo: "Es el resultado de la labor de un profesional de la noticia cuya sensibilidad le ha permitido escrutar y ver el alma verdadera de los pueblos por donde ha transitado y penetrar el sentimiento personal de sus componentes, tocados " estremecidos a veces", por brigadas de hombres que han llegado a ellos procedentes de otras latitudes a ofrecerles su colaboración, e incluso a salvarles la vida".

Otras actividades de los cubanos en Argelia

La función de la Delegación Médica Cubana en Argelia no sólo se limitó al ejercicio de la atención médica de la población, sino que también realizó labores docentes brindando sus conocimientos al personal argelino con quienes trabajaban. Además, participó, fuera de su trabajo habitual, en actividades cívicas, culturales y políticas.

Los argelinos siempre contaron con la presencia de los cubanos en cada uno de los lugares donde estaban ubicados, para celebrar las fechas patrias de ambos países. El 5 de julio de 1963, "I Aniversario de la Independencia de Argelia", se celebró por todo lo alto en cada región del país, efectuándose el acto central en la capital, que contó con la presencia del comandante Ernesto "Che" Guevara en representación de Cuba. El 26 de julio de ese año, "X Aniversario del Asalto al Cuartel Moncada", fue festejado por todos los cubanos en sus centros de trabajo, junto al personal argelino y se efectuó una recepción dada por la Embajada de Cuba en Argelia. El 1ro. de noviembre de 1963, "IX Aniversario del Inicio de la Insurrección Argelina", también se celebró con desfiles militares y mítines en cada región, a los que asistieron los cubanos ubicados en las mismas, en compañía de sus hermanos argelinos. El 1de enero de 1964, "V Aniversario del Triunfo de la Revolución Cubana", la mayoría de los miembros de la Delegación Médica Cubana nos reunimos en Bedout (al sur de Sidi-Bel-Abbes), donde se llevó a cabo un acto con la Misión Militar Cubana que allí se encontraba, al que asistió el Presidente de la República, y el 4 de enero partimos hacia Argel para concurrir a una recepción organizada por la Embajada de Cuba, en el Hotel Aletti, la cual fue muy emotiva desde sus inicios, pues al llegar el tren que nos condujo a la capital vimos desde lejos la bandera cubana ondeando en el asta del hotel, y durante la actividad compartimos con los asistentes a la misma, quienes alababan constantemente la ayuda brindada por Cuba al pueblo argelino.

Fig. 2. En 1963 la Revolución Cubana comenzó una colaboración sistemática, completamente gratuita, en el campo de la salud pública con países del Tercer Mundo que se mantiene hasta el presente. El primer país favorecido lo fue la República de Argelia. En la composición fotográfica. Parte superior: los primeros Ministros de Cuba y Argelia, Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz y Ahmed Ben-Bella. Parte inferior: los Ministros de Salud Pública, doctores José R. Machado Ventura y Mohamed Seghin Nekkache.
Fig. 2. En 1963 la Revolución Cubana comenzó una colaboración sistemática, completamente gratuita, en el campo de la salud pública con países del Tercer Mundo que se mantiene hasta el presente. El primer país favorecido lo fue la República de Argelia. En la composición fotográfica. Parte superior: los primeros Ministros de Cuba y Argelia, Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz y Ahmed Ben-Bella. Parte inferior: los Ministros de Salud Pública, doctores José R. Machado Ventura y Mohamed Seghin Nekkache.

Otras fechas también fueron motivo de recordación por los cubanos en Argelia. El 3 de diciembre, el doctor Mario Escalona Reguera ofreció una conferencia en el anfiteatro del Hospital Universitario "Mustafá", de Argel, con la asistencia de galenos y estudiantes de medicina, en la que explicó la significación histórica del sabio cubano Carlos J. Finlay en el descubrimiento del mosquito como transmisor de la fiebre amarilla y luego se refirió a los logros alcanzados por la medicina cubana después del triunfo de la Revolución, declarando al final que en Cuba se graduarían anualmente más de 700 médicos, a partir de 1968.

El 19 de abril de 1964, "III Aniversario de la Victoria de Girón", se celebró en Blida con un acto público en el que se congregaron millares de personas, a quienes les dirigió algunas palabras el compañero Roberto Capote Mir, miembro de la Delegación Médica Cubana en esa ciudad, explicándoles la significación de esta fecha como primera derrota del imperialismo en América. Este hecho mereció la atención del periódico argelino "Le Peuple", el que después de relatar los sucesos de Girón, expresó su opinión, al considerar: "Este día, se inscribe en la historia de América como una experiencia para los pueblos de ese continente y para las pequeñas naciones del mundo que se disponen a marchar por el camino de la liberación".

El 1ro. de mayo, "Día Internacional de los Trabajadores", también se sintió la presencia de los cubanos en Argelia. En el desfile que se efectuó en Sidi-Bel-Abbes, algunos trabajadores portaban carteles alusivos a la gestión de los cubanos en esa ciudad, relacionados con la gratuidad de determinados servicios como las consultas en los policlínicos y las urgencias del hospital, así como en la donación de sangre, que aunque limitados, los consideraban como conquistas alcanzadas en beneficio del pueblo.

La constante actividad de los cubanos en Argelia promovió la creación de los Comités de Amistad Argelina Cubana. El primero que se creó fue el de Constantina, el 12 de noviembre de 1963 con la asistencia del doctor Machéri, director del Departamento de Salud Pública en esa ciudad, del doctor Mario Escalona Reguera, Jefe de la Delegación Médica Cubana y de Teresa Orizondo, representante de la Federación de Mujeres Cubanas en los festejos del 1ro. de noviembre. Durante su intervención, el doctor Machéri se refirió a la revolución cubana, a la lucha del pueblo contra la agresión imperialista, y a los avances logrados en la edificación socialista, mientras que el doctor Escalona resaltó la gran amistad existente entre los pueblos cubano y argelino. Posteriormente se crearon otros Comités de Amistad en las regiones donde trabajaban los cubanos, los cuales desarrollaban reuniones periódicas y organizaban distintos tipos de actividades en las que participaban conjuntamente cubanos y argelinos.

Entre las actividades que realizó la Delegación Médica Cubana en Argelia hay que destacar la del trabajo voluntario, tanto en la atención médica de la población mediante visitas especiales en las zonas rurales y urbanas más humildes, como en la siembra de árboles, apoyando la gran campaña argelina de reforestación que ya habían iniciado. En una ocasión en que un grupo de cubanos nos encontrábamos sembrando árboles en las montañas cercanas a Blida, un compañero que abría los huecos donde se colocarían las posturas, desenterró un cráneo humano que presentaba una perforación en uno de sus lados. Inmediatamente se nos acercaron los argelinos que nos acompañaban y explicaron que estos hallazgos eran relativamente frecuentes, debido a la gran cantidad de guerrilleros muertos y desaparecidos en estas montañas arrasadas por los bombardeos durante la guerra.

El 13 de noviembre de 1963 se proyectó en el Teatro Rex de Argel, una película sobre el viaje de Fidel a la Unión Soviética, a la que asistieron algunos miembros de la Delegación Médica Cubana. A pesar de que se habilitaron los pasillos del teatro para acomodar al público que deseaba ver la película, muchas personas no pudieron entrar por lo abarrotada que se encontraba la sala, y los centenares de argelinos que colmaron el teatro, aplaudieron delirantemente la aparición de Fidel en la misma, lo cual resultó realmente emocionante.

Cuando se recibió la noticia del ciclón Flora que azotó las provincias orientales de Cuba en octubre de 1963, provocó gran consternación entre todos los cubanos que se encontraban en Argelia, pero inmediatamente se movilizaron y se creó un Comité de Ayuda a los damnificados, donando parte del sueldo de cada uno, con el que se compraron 40 000 latas de leche condensada que fueron enviadas a Cuba en el barco cubano "González Lines", en los primeros días de diciembre.

Visita del "Che" Guevara

Con motivo de la celebración del "Primer Aniversario de la Independencia de Argelia", el 5 de julio de 1963, el comandante Ernesto "Che" Guevara visitó el país, asistiendo al acto central que se efectuó en la capital, del cual se publicaron postales posteriormente, que recogían gráficamente este hecho histórico.

Durante su estancia en Argelia, el "Che" realizó un recorrido por todo el territorio argelino y visitó algunos grupos de cubanos que se encontraban prestando sus servicios en este país, propiciando reuniones con ellos en la Embajada de Cuba en Argel, en Sidi-Bel-Abbes y en Constantina.

El lunes 15 de julio llegó a Constantina y almorzó en la Comandancia del Cuartel Militar, acompañado de las autoridades de la región y de algunos cubanos. Luego visitó el Hospital Militar "Alfonso Laverán", que fue mostrado por el grupo de cubanos que allí trabajaban.

Al día siguiente el "Che" debía partir a las 8:00 a.m. para continuar su recorrido, de acuerdo con el programa establecido, por lo cual propuso realizar un encuentro con todos los miembros de la Delegación Médica Cubana que se encontraban laborando en esta ciudad, bien temprano en la mañana, a las 6:30 a.m.

A esa hora todos estaban allí, ante la figura del legendario guerrillero, con su recia personalidad. Al terminar el desayuno comenzó a conversar, más bien a preguntar, indagando sobre el desarrollo del trabajo que estaban realizando. Algunos contestaron concretamente y otros se extendieron un poco, explicando los problemas existentes relacionados con la organización y disciplina laboral, así como de la escasez de recursos.

Después de oír pacientemente estos planteamientos el "Che" preguntó con su habitual agudeza, si en Cuba era distinto, si no había problemas similares, si no había mucho que hacer todavía, y a continuación planteó que estaban allí para ayudar al pueblo argelino y compartir sus problemas, pero si alguien no se sentía bien o no era capaz de adaptarse a estas condiciones de vida, podía regresar a Cuba, donde había mucho trabajo que realizar para solucionar nuestros problemas y apoyar los planes de desarrollo que se proponía impulsar la Revolución.

Todos comprendieron el mensaje transmitido en aquella breve lección, dada por el guerrillero heroico.

En esos días recibimos la triste noticia de la muerte de Ángel Boán Acosta, corresponsal de Prensa Latina y autor del libro La cortina de chicle, quien murió en un accidente automovilístico cuando acompañaba al "Che" en su recorrido por el sur del país.

Los cubanos junto al ejército argelino

En octubre de 1963 se produce el conflicto fronterizo con Marruecos. Ante esta situación el presidente Ben-Bella hace un llamado a la población y ésta acude en masa a las oficinas de reclutamiento, donde se inscribían como voluntarios para ir a combatir contra la agresión extranjera.

La respuesta de los cubanos no se hizo esperar, el 16 de octubre los miembros de la Delegación Médica Cubana en Constantina, tomaron la iniciativa y se presentaron en el Centro de Reclutamiento de esta ciudad, ofreciéndose como voluntarios para combatir junto al pueblo argelino. Al llegar los cubanos a este lugar dando vivas a la Revolución Argelina y la tradicional consigna de "Patria o Muerte", "Venceremos", fueron recibidos con desbordante entusiasmo por las masas allí reunidas.

Casi al unísono, los otros grupos de cubanos que trabajaban en distintas regiones del país, también manifestaron la disposición de sumarse al ejército argelino para defender la soberanía nacional de este país, al que ya consideraban como su propia patria.

En el mismo mes de octubre, arribó al puerto de Orán el barco cubano "Aracelio Iglesias" que transportaba un numeroso grupo de militares cubanos con su armamento, comandados por Efigenio Ameijeiras, con la Misión Militar de Ayuda Internacionalista para el pueblo argelino.

Para los cubanos que vivimos esta experiencia, fue realmente emo-cionante ver cómo nuestros coterráneos se trasladaban en caravana por la carretera de Sidi-Bel-Abbes hacia el sur, en dirección a la zona árida de Bedout, donde establecieron el campamento, prestos a combatir si la situación lo requería y el gobierno argelino lo ordenaba.

Rápidamente, la Delegación Médica Cubana en Sidi-Bel-Abbes en coordinación con las autoridades argelinas, creó las condiciones necesarias para el aseguramiento médico de la tropa y organizaron la Base Hospitalaria con una reserva de camas suficientes en el Hospital Civil, en previsión de cualquier contingencia. Al mismo tiempo, otro grupo de cubanos que trabajaba en la Sanidad Militar, es movilizado hacia esta ciudad y habilita el Hospital Militar con capacidad para 200 camas, el cual había sido entregado por la Legión Extranjera.

En el transcurso de las operaciones militares, los soldados argelinos con heridas leves y menos graves, fueron ingresados en el Hospital Militar y los más graves se trasladaron hacia Argel, mientras que en el Hospital Civil se operaban algunos casos de traumatología.

En el breve tiempo que duró el conflicto bélico, las tropas cubanas no intervinieron directamente, al considerar el gobierno argelino que no era necesario, pero siempre estuvieron listas para combatir y brindaron su apoyo a las tropas argelinas, a las que entrenaron en el uso del armamento que poseían.

El 1ro. de Enero de 1964, con motivo del V Aniversario del Triunfo de la Revolución Cubana, se efectuó un acto en la zona de Bedout, en el que las tropas cubanas entregaron oficialmente al Ejército Argelino, el armamento donado por el gobierno cubano. A este acto asistió el presidente Ben-Bella, quien pronunció un discurso hablando en tres lenguas (árabe, francés y español). Luego, bajo un frío tremendo se realizaron algunos ejercicios de habilidades militares y al final, la tropa argelina desfiló con el armamento recibido.

La Delegación Médica Cubana fue invitada a este acto y casi todos sus miembros asistieron al mismo. Al terminarse la actividad militar se efectuó un almuerzo presidido por Ben-Bella en un ambiente de gran alegría, amenizado con música y danzas típicas árabes. En esta oportunidad la compañera Irene Beausoleil Delgado, la más joven de la Delegación Médica Cubana, mostró sus habilidades danzarias ejecutando un baile argelino en honor al Presidente, quien quedó gratamente impresionado, apreciando la compenetración de los cubanos con el pueblo argelino, que asimilaba sus costumbres y cultura.

Reconocimientos

Muchas fueron las muestras de reconocimiento del pueblo argelino hacia los miembros de la Delegación Médica Cubana, las que se manifestaron de diversas formas.

En reiteradas ocasiones, las autoridades argelinas de las regiones donde trabajaban los cubanos, expresaron su satisfacción por la labor que desarrollaban. Estas opiniones también fueron reafirmadas públicamente en varias oportunidades por los líderes de la Revolución Argelina.

Sin embargo, qué mayor reconocimiento que el de aquel ciudadano argelino, quien al referirse al grupo de cubanos ubicados en Tebessa, exclamó: "Estos muchachos son unos bravos, créame, unos bravos de verdad", o de la monja que emitió su criterio sobre el grupo de Setif, manifestando: "Dicen que son comunistas, pero aún así, irán al cielo", o la de aquella muchedumbre enardecida en el Centro de Reclutamiento de Constantina, que recibió con desbordante entusiasmo al grupo de cubanos que fueron a inscribirse para combatir junto al pueblo argelino contra la agresión extranjera, o la de aquel niño completamente restablecido de su dolencia y con la alegría reflejada en el rostro, que daba las gracias a los cubanos que le habían salvado la vida en el hospital de Sidi-Bel-Abbes.

Estos son algunos ejemplos de los muchos que podrían citarse y que representaban para los miembros de la Delegación Médica Cubana, el reconocimiento más preciado por su labor, pero además recibió la amistad sincera del pueblo argelino, que agradeció la ayuda brindada.

Al culminar la estancia en Argelia se efectuaron despedidas en cada centro de trabajo donde laboraban los cubanos, en las que, entre una mezcla de alegría y tristeza, compartieron todos, cubanos y argelinos, unidos por la amistad surgida en el trabajo diario y exclamando continuamente:

El regreso

Para dar continuidad al trabajo iniciado por la Primera Delegación Médica Cubana de Ayuda Internacionalista en Argelia se conformó una nueva Delegación Médica Cubana más numerosa, constituida por 69 personas (24 médicos, 4 estomatólogos, 21 enfermeros, 12 técnicos y 8 familiares en funciones de colaboradores). La mayoría de sus integrantes también procedían de La Habana y serían ubicados hacia la parte occidental del país, en la región de Orán, donde existía gran influencia española, por lo que algunas personas también hablaban el idioma castellano. Esta nueva distribución del personal facilitaba el trabajo, que tenía el objetivo de formar una red de Salud Pública en un territorio limitado geográficamente, en el que además del servicio asistencial se harían labores preventivas de higiene y epidemiología.

Esta nueva Delegación llegó a Argel en la noche del viernes 26 de junio de 1964, siendo recibida en el aeropuerto por funcionarios del Ministerio de Salud Pública de Argelia, miembros de la Embajada de Cuba e integrantes de la primera Delegación.

Ambas Delegaciones se unieron el domingo 28 de junio en un área cercana a la Embajada, donde después de los saludos iniciales entre conocidos y amigos, los recién llegados fueron informados de las características del trabajo a realizar y la experiencia acumulada por los que regresaban. En el transcurso de la actividad llegó el presidente Ben-Bella para darle la bienvenida al nuevo grupo y despedir al primero, expresando:

"Me enteré que los médicos y profesionales de la medicina cubana se marchaban hacía su país y quise venir a despedirlos y agradecerles en nombre del pueblo sus servicios, que con tanto entusiasmo y desinterés nos han brindado".

Luego habló el embajador cubano, comandante Jorge Serguera, quien hizo un balance de la actividad médica desplegada.

Al regresar, la Primera Delegación Médica Cubana contaba entre sus filas con una nueva integrante, Ileana Fátima Báez Domínguez, la más joven del grupo, pues apenas tenía 4 meses de edad, hija del matrimonio formado por el doctor Pedro A. Báez Muñiz y la auxiliar de enfermería Valeria L. Domínguez Alfonso, quienes se habían casado en La Habana días antes del viaje hacia Argelia. Los esposos Báez-Domínguez trabajaron en un pueblecito de unos 2 000 habitantes a unos 5 km de Sidi-Bel-Abbes, donde desempeñaron las funciones de médico y enfermera de familia, siendo muy apreciada por la población de este lugar, la labor que realizó la pareja. Cuando Valeria tenía 6 meses de embarazo se le propuso la posibilidad de regresar a Cuba, pero ella prefirió quedarse hasta el final, naciendo la niña el 6 de marzo de 1964, requiriendo una operación cesárea por indicación obstétrica que fue realizada por el doctor Linares en el hospital de Sidi-Bel-Abbes.

El lunes 29 de junio los miembros de la Primera Delegación emprendieron el viaje de regreso hacia Cuba, vía Madrid, donde hicieron una escala de 24 horas, las que aprovecharon para visitar algunos lugares de interés en esta ciudad y al día siguiente continuaron viaje en un avión de Cubana de Aviación, arribando al Aeropuerto Internacional "José Martí" de Rancho Boyeros en la mañana del miércoles 1ro de julio de 1964, siendo calurosamente recibidos por familiares y amigos. En la bienvenida también estaban presentes los doctores José M. Miyar y Daniel Alonso, viceministros de asistencia y docencia del Ministerio de Salud Pública respectivamente y otras autoridades de este ministerio, dirigentes del Sindicato Nacional de la Medicina y representantes de distintas instituciones y organismos del país.

Al bajar del avión, en muchos se asomaban lágrimas de alegría por pisar de nuevo tierra cubana y encontrarse entre sus seres queridos después de 13 meses de separación, pero a la vez expresaban cierta tristeza al recordar los lazos de amistad que habían establecido durante la estancia en Argelia. Algunos miembros de la Delegación fueron entrevistados por los periodistas y en general manifestaron que después de esta experiencia se sentían más cubanos, más socialistas y más revolucionarios, y que estaban dispuestos a brindar de nuevo sus servicios en cualquier lugar que les asignaran. Además, dijeron que habían aprendido mucho del pueblo argelino, el cual sentía gran admiración por la Revolución Cubana y Fidel. También afirmaron la necesidad de seguir ayudando a Argelia y la confianza que tenían en la Segunda Delegación, asegurando que harían un buen papel.

El jueves 9 de julio se efectuaron numerosos actos de homenaje a los miembros de la Delegación en las cuadras de sus respectivas residencias, organizados por los Comités de Defensa de la Revolución (CDR). En cada uno de estos actos usó de la palabra el presidente del CDR y el homenajeado explicó a sus vecinos la labor desplegada en Argelia, resultando de gran interés para todos los asistentes.

En la noche del sábado 11 de julio se realizó un acto masivo de homenaje al Primer Contingente Internacionalista de la medicina cubana, en el Teatro "Chaplin" (actual "Karl Marx"). Este acto fue organizado por el Ministerio de Salud Pública, Comités de Defensa de la Revolución, Sindicato Nacional de Trabajadores de la Medicina, Federación de Mujeres Cubanas, Federación Estudiantil Universitaria, Colegio Médico Nacional, Colegio Estomatológico Nacional y Cruz Roja.

Al principio del acto usó de la palabra el doctor Antonio Moreno Luna en nombre de la Delegación Médica Cubana, quien hizo un breve recuento del trabajo realizado, de las dificultades presentadas, de las muestras de cariño del pueblo argelino hacia los cubanos y al finalizar manifestó: "Venimos con la firme decisión de luchar y trabajar por el triunfo del socialismo en nuestra patria".

El segundo orador fue el doctor Amine Zirout, embajador de Argelia, que destacó la ayuda brindada por Cuba a su país y agradeció en nombre de su pueblo y gobierno, los servicios prestados por la Delegación, manifestando en una parte de su discurso: "Los trabajadores de la medicina cubana compartieron la vida cotidiana de nuestro pueblo, vieron sus dificultades, sus errores, pero ustedes también conocieron sus victorias, porque ustedes tuvieron parte en ellas también".

El resumen del acto estuvo a cargo del doctor José Ramón Machado Ventura, ministro de Salud Pública, quien declaró: "Hay razones que justifica toda la atención que nuestro pueblo le prestó a la Delegación. Una de ellas es el gran cariño que siente Cuba por Argelia; otra el conocimiento por parte del pueblo de lo que se crea cuando grupos de médicos, técnicos y profesionales, abandonan el país; pero hay otra que es explícita, la de que esta Delegación fue enviada a instancia de nuestro compañero Fidel Castro". Finalmente manifestó: "Todos estos compañeros, miembros activos de la Revolución Cubana, hoy son, según palabras del presidente Ahmed Ben-Bella, militantes de la Revolución Argelina... En nombre del gobierno y de las organizaciones que han integrado este acto, felicitamos calurosamente a los compañeros que supieron cumplir con su deber".

Aniversarios

En el transcurso de estos 35 años después del viaje, los miembros de la Primera Brigada Médica Internacionalista Cubana se han reunido en dos ocasiones, para festejar el XV y el XXV Aniversario de aquella jornada.

En 1978 se conmemoró el XV Aniversario con un acto que se efectuó en el salón "Camilo Cienfuegos" del Ministerio de Salud Pública, que estuvo presidido por el doctor José Antonio Gutiérrez Muñiz, ministro del ramo. Al inicio del acto el doctor Roberto Capote Mir, la enfermera Marta Kuscevic Horvath y el técnico José O. Mulkay Moreno, recibieron simbólicamente en representación de sus compañeros de la Brigada, un diploma acreditativo de aquel acontecimiento y fueron evocados los nombres de los que habían fallecido. Posteriormente algunos integrantes del Contingente narraron sus experiencias durante el tiempo transcurrido en Argelia. Las conclusiones de este emotivo homenaje correspondieron al doctor Gutiérrez Muñiz, quien felicitó a los miembros de la Delegación por conservar aún el entusiasmo y el espíritu internacionalista e informó que en ese momento el personal de la salud que estaba cumpliendo misión en el extranjero, sobrepasaba la cifra de 1 500, y la actividad desplegada por ellos le proporcionaba a Cuba un sólido prestigio.

En 1988 se celebró el XXV Aniversario con un acto público en el salón "Camilo Cienfuegos" del Ministerio de Salud Pública, presidido por el doctor José Ramón Machado Ventura, miembro del Buró Político del Partido y en el que también estaban presentes el doctor Julio Teja, ministro de Salud Pública, y el doctor Ernesto Meléndez, ministro presidente del Comité Estatal de Colaboración Económica. Dando inicio al acto se escucharon fragmentos del discurso de Fidel en la inauguración del Instituto de Ciencias Básicas y Preclínicas "Victoria de Girón", en el que planteó por primera vez la necesidad de formar un grupo de médicos que fueran voluntariamente a ayudar al pueblo argelino. Estas palabras fueron saludadas con un fuerte aplauso por todos los que allí se encontraban y a continuación los miembros de la Delegación recibieron placas acreditativas de aquel hecho histórico. El doctor Plablo Resik en nombre de los internacionalistas, agradeció este gesto expresando: "Recibimos muchísimo más de lo que dimos" y luego agregó: "Realmente somos deudores de la Revolución". El doctor Jorge Antelo, viceministro de Salud Pública, dirigió unas palabras de felicitación a los homenajeados e informó que en ese momento unos 2 000 trabajadores de la salud prestaban servicio en 30 países. En las conclusiones del acto, el doctor Machado Ventura hizo un recuento de la situación imperante en nuestro país, a cuatro años del Triunfo de la Revolución, cuando Fidel anunció la necesidad de formar la Primera Brigada Médica Internacionalista: "En aquellos momentos el imperialismo yanqui alentaba el éxodo masivo de profesionales y técnicos, 3 000 médicos abandonaron entonces su patria, lo que no impidió la ayuda solidaria de Cuba a un país como Argelia", y con legítimo orgullo Machado Ventura declaró: "Sólo en este año de 1988 se graduarán más de 3 000 médicos".

En el marco de esta actividad la compañera Valeria L. Domínguez Alfonso fue entrevistada por un periodista, a quien le manifestó: "El internacionalismo es sinónimo de amor, es lo más humano que conozco". En aquel viaje, Valeria y su esposo Pedro, obtuvieron un tesoro no menos apreciado: el nacimiento de una hija, Ileana Fátima, quien ya era, 25 años después, una joven graduada de ingeniería química en alimentos, militante de la UJC, la que dijo emocionada: "Me siento orgullosa de mis padres".

35 años después

La Primera Misión Médica Cubana de Ayuda Internacionalista, que inició su trabajo en Argelia en el año 1963, abrió las puertas de la colaboración de Cuba con otros países hermanos.

A partir de esta fecha se amplió el horizonte solidario de nuestro país, no sólo en el campo de la salud pública, sino en otros sectores de la producción y los servicios, como los de la construcción, petróleo, agricultura, ganadería, avicultura, pesca, industria azucarera, educación, deportes, comunicación, transporte, etcétera. Sin olvidar a los heroicos combatientes de nuestras Fuerzas Armadas Revolucionarias, a los que se sumaron miles de voluntarios de nuestro pueblo que lucharon y derramaron su sangre en otras tierras, donde también dejaron su vida numerosos compañeros, defendiendo la bandera de la solidaridad, del internacionalismo, que constituye un principio de nuestra formación.

Con la intención de no atiborrar estas líneas con cifras, veamos sólo algunos datos que son bien elocuentes del esfuerzo que ha realizado Cuba en estos aspectos.

Durante estos 35 años, han participado 30 158 colaboradores en el campo de la salud de los cuales son médicos el 51 %, técnicos medios 25 %, enfermeros 22 % y estomatólogos 2 %, siendo 1982 el año en que se brindó mayor colaboración con 2 924 internacionalistas.

Esta colaboración se ha realizado en 37 países, principalmente de África, siendo los países donde más internacionalistas cubanos han participado: Angola (9 000), Etiopía (3 000) y Libia (2 000). En Argelia la colaboración se extendió hasta 1991 participando en esos 28 años 1 570 colaboradores.

En estos momentos (1998) se brinda colaboración en 13 países fundamentalmente africanos (República Arabe Saharaui, Bostwana, Burkina Fasso, Cabo Verde, Gambia, Ghana, Guinea Bissau, Guinea Conakry, Namibia, Tanzania, Uganda, Guyana y Nicaragua).

Nuestro país también ha brindado colaboración en la educación especializada en el campo de la salud, ayudando a fundar Escuelas de Medicina en otros países como Yemen, Etiopía y Guinea Bissau, y ha enviado profesores a colaborar en diversas Instituciones Docentes en otros lares.

Además, numerosos estudiantes de diferentes países han sido becados y se han graduado en nuestros Centros de Estudios a nivel universitario o de técnicos medios, en las distintas ramas de las Ciencias Médicas.

Que esta ayuda haya servido de alguna utilidad nos satisface, pero lo más importante es que perdure este espíritu de solidaridad y se extienda entre todos los pueblos del mundo, quedando para las nuevas generaciones, el recuerdo de aquél primer viaje.

Miembros de la Primera Brigada Médica Internacionalista Cubana

Relación de nombres por orden alfabético, de los miembros de la Primera Brigada Médica Internacionalista Cubana, consignando la especialidad, procedencia, ubicación en Argelia y situación actual.
  1. Alderete Fernández, Omaida: Enfermera de la clínica "La Inmaculada". Ubicada en Constantina. Fallecida.
  2. Alfonso Mir, Rolando: Enfermero de la clínica "Camilo Cienfuegos". Ubicado en Tebessa y Biskra. Fallecido.
  3. Alonso Bermúdez, Pedro Luis: Médico (clínico) de Isla de Pinos. Ubicado en la Sanidad Militar (Constantina, Medea y Blida). Trabaja como otorrinolaringólogo en el Hospital "Julio Trigo".
  4. Anglada Corales, Ana María: Enfermera de la clínica "Centro Benéfico Jurídico". Ubicada en Sidi-Bel-Abbes. Jubilada.
  5. Armada Pierrúguez, Oscar: Optométrista del Hospital Militar "Carlos J. Finlay" y responsable de la óptica "El Telescopio". Ubicado en Constantina y luego en la Sanidad Militar (Blida). Jubilado.
  6. Báez Muñiz, Pedro Antonio: Médico (pediatra) del Hospital Pediátrico "Ángel Arturo Aballí". Ubicado en Sidi-Bel-Abbes. Fallecido.
  7. Beausoleil Delgado, Irene: Instrumentista del Hospital Oncológico "Marie Curie". Ubicada en Sidi-Bel-Abbes. Trabaja en Centro de Inmunología Molecular.
  8. Beausoleil Tobierre, Lilliam: Médico (ginecóloga) del Hospital Oncológico "Marie Curie". Ubicada Sidi-Bel-Abbes. Fallecida.
  9. Cabrera Carballo, José: Médico (cirujano) del "Instituto Nacional de Cirugía y Anestesiología" (Hospital de Emergencias "General Freyre de Andrade"). Ubicado en Setif. Trabaja como cirujano en el Hospital "V. I. Lenin" de Holguín.
  10. Capote Mir, Roberto: Médico (cirujano), Director de la clínica "Camilo Cienfuegos". Ubicado en la Sanidad Militar (Constantina y Blida). Trabaja en Organismo Central del MINSAP.
  11. Cárdenas Sotelo, Juan de Dios: Médico (anestesiólogo) del Hospital de Neurología. Ubicado en la Sanidad Militar (Constantina y Blida). Trabaja en Comité de Revisión de Recetas Médicas en Municipio 10 de Octubre.
  12. Cedeño Llovet, Manuel: Médico (cirujano), profesor del Instituto Nacional de Cirugía y Anestesiología (Hospital de Emergencias "General Freyre de Andrade"). Ubicado en Setif. Jubilado.
  13. Cué Reyes, Eberto: Estomatólogo del Hospital Universitario "General Calixto García" y profesor de la Escuela de Asistentes Dentales del Instituto "Carlos J. Finlay". Ubicado en la Sanidad Militar (Constantina, Medea y Blida). Trabaja en Relaciones Internacionales del MINSAP.
  14. De la Nuez García, Reinaldo: Estomatólogo de ejercicio privado. Ubicado en Argel. Fallecido.
  15. Díaz Alcorta, Alfredo: Médico (anestesiólogo) del Hospital Clínico Quirúrgico "Joaquín Albarrán". Ubicado en Setif. Abandonó el país.
  16. Diez Bueno, Isidel: Enfermero del hogar de ancianos "28 de Enero". Ubicado en Setif y luego en la Sanidad Militar (Blida). Fallecido.
  17. Diez Sarasola, Ricardo: Técnico de radiología del "Instituto Nacional de Cirugía y anestesiología" (Hospital de Emergencias "General Freyre de Andrade"). Ubicado en Setif y luego en la Sanidad Militar (Blida). (?).
  18. Domínguez Alfonso, Valeria Lirina: Auxiliar de enfermería del Hospital Pediátrico "Ángel Arturo Aballí". Ubicada en Sidi-Bel-Abbes. Jubilada.
  19. Fernández Estrada, Amalio: Enfermero del Hospital Clínico Quirúrgico "Joaquín Albarrán". Ubicado en la Sanidad Militar (Constantina, Blida). Fallecido.
  20. Figueredo Domínguez, Aramís: Médico (psiquiatra) de Camagüey. Ubicado en Sidi-Bel-Abbes y luego en la Sanidad Militar (Blida). Jubilado.
  21. García Cancio, Julio: Enfermero del Hospital Psiquiátrico de Rancho Boyeros. Ubicado en Setif. Fallecido.
  22. García Menéndez, Ángel: Enfermero de la clínica "Camilo Cienfuegos". Ubicado en Sidi-Bel-Abbes. Jubilado.
  23. Hernández Socarrás, Julio: Médico (cirujano) del "Instituto Nacional de Cirugía y Anestesiología" (Hospital de Emergencias "General Freyre de Andrade"). Ubicado en Tebessa y Biskra. (?).
  24. Huete Figueroa, Cosme: Médico (laboratorista clínico) del Hospital de Maternidad "América Arias", La Habana. Ubicado en Sidi-Bel-Abbes. Abandonó el país.
  25. Italia Suárez, Zoila: Médico (pediatra) del Hospital Pediátrico "William Soler". Ubicada en Constantina. Trabaja como pediatra en Hospital "William Soler".
  26. Jara Casco, Eugenio: Paraguayo radicado en Cuba, médico (oftalmólogo) del Hospital Oftalmológico "Pando Ferrer". Ubicado en Sidi-Bel-Abbes. Trabaja en Centro Nacional de Información de Ciencias Médicas.
  27. Jeréz Dreke, Pedro: Técnico de radiología del policlínico antituberculoso de Marianao. Ubicado en Tebessa y Biskra. Jubilado.
  28. Kuscevic Horvath, Marta Elisa: Enfermera del Hospital "Manuel Fajardo". Ubicada en Sidi-Bel-Abbes y Constantina. Jubilada.
  29. Lahens Delgado, Gustavo: Médico (anestesiólogo) del Hospital Clínico Quirúrgico "Joaquín Albarrán". Ubicado en Sidi-Bel-Abbes. Jubilado.
  30. Lara Rodríguez, Norma del Carmen: Incorporada posteriormente. Estomatóloga de Morón. Ubicada en Sidi-Bel- Abbes. Jubilada.
  31. León Calvo, Julio: Técnico de laboratorio clínico de la clínica "Centro de Dependientes" (10 de Octubre). Ubicado en Constantina. Jubilado.
  32. Leyva Parra, José Ramón: Enfermero del "Instituto Nacional de Cirugía y Anestesiología" (Hospital de Emergencias "General Freyre de Andrade"). Ubicado en la Sanidad Militar (Constantina, Setif, Sidi-Bel-Abbes y Blida). (?).
  33. Linares Delgado, José Ramón: Médico (cirujano) del Hospital Naval "Luis Díaz Soto". Ubicado en Sidi-Bel-Abbes. Trabaja como cirujano en Hospital Militar "Carlos J. Finlay".
  34. Llanes Llanes, Eduardo: Estomatólogo, subjefe del Departamento Nacional de Estomatología del MINSAP. Ubicado en Sidi-Bel-Abbes. Trabaja en Facultad de Estomatología del ISCM-Habana.
  35. Martínez Pereda, Rolando: Enfermero del Hospital Militar "Carlos J. Finlay". Ubicado en Constantina. (?).
  36. Morejón Benítez, Ángela: Médico (pediatra) del Hospital Pediátrico "Ángel Arturo Aballí". Ubicada en Constantina. Trabaja como pediatra en Policlínico de 15 y 18, Vedado. La Habana.
  37. Moreno Luna, Antonio: Médico (clínico) de la clínica "Centro Benéfico Jurídico" y profesor del Instituto "Carlos J. Finlay". Ubicado en Sidi-Bel-Abbes. Fallecido.
  38. Mulkay Moreno, José Orestes: Técnico de radiología del Hospital Clínico Quirúrgico "Joaquín Albarrán" y del Hospital de Maternidad "Dr. Eusebio Hernández" de Marianao, La Habana. Ubicado en Sidi-Bel-Abbes. Jubilado.
  39. Noa Socarrás, Martín Israel: Médico (ortopédico) del Hospital Clínico Quirúrgico "Joaquín Albarrán". Ubicado en la Sanidad Militar (Constantina, Sidi-Bel-Abbes y Blida). Trabaja en Hospital "Manuel Fajardo".
  40. Nuñez Pillot, Rigoberto: Médico (clínico) del Departamento Médico del Ministerio de Obras Públicas. Ubicado en Sidi-Bel-Abbes. Fallecido.
  41. Oviedo Hernández, Juan Antonio: Médico (clínico) del Hospital Antituberculoso "Julio Trigo". Ubicado en Sidi-Bel-Abbes. Jubilado.
  42. Pereira Soto, Manuel: Técnico de laboratorio clínico de la clínica "Centro de Dependientes" (10 de Octubre). Ubicado en Setif. Abandonó el país.
  43. Perelló Perelló, Sara: Médico (pediatra) del Hospital Pediátrico "William Soler". Ubicada en Sidi-Bel-Abbes. Trabaja en Facultad de Ciencias Médicas "Enrique Cabrera".
  44. Rodríguez Docal, Julio: Médico (otorrinolaringólogo) del Hospital Naval "Luis Díaz Soto". Ubicado en Constantina y Sidi-Bel-Abbes. Fallecido.
  45. Rosell Puig, Washington: Médico (cirujano) del "Instituto Nacional de Cirugía y Anestesiología" (Hospital de Emergencias "General Freyre de Andrade"). Ubicado en la Sanidad Militar (Constantina, Setif, Sidi-Bel-Abbes y Blida). Trabaja como Profesor Titular de Anatomía en Facultad de Ciencias Médicas "Enrique Cabrera".
  46. Saíz Arana, Miguel: Enfermero de la clínica "La Benéfica" (actualmente Hospital "Miguel Enríquez"). Ubicado en Constantina y luego en la Sanidad Militar (Blida). Abandonó el país.
  47. Sanguineti Junco, Carlos: Enfermero de la clínica "Centro de Dependientes" (10 de Octubre). Ubicado en Sidi-Bel-Abbes. Fallecido.
  48. Serrano Nuñez, Lucía: Enfermera del Hospital de Neurología. Ubicada en Sidi-Bel-Abbes. Fallecida.
  49. Strachan Estrada, Jaime: Médico (cirujano) del "Instituto Nacional de Cirugía y anestesiología" (Hospital de Emergencias "General Freyre de Andrade"). Ubicado en Tebessa y Biskra. Trabaja como cirujano en Hospital "Enrique Cabrera".
  50. Taquechel Maymir, Arturo: Médico (oftalmólogo) del Hospital de Neurología. Ubicado en Constantina. Fallecido.
  51. Torres Armas, Eduardo: Técnico de laboratorio clínico del Hospital Nacional "Enrique Cabrera". Ubicado en Sidi-Bel-Abbes. Fallecido.
  52. Ugarte Valdés, Olga: Médico (clínica), directora del policlínico del Cerro. Ubicadda en Constantina. Jubilada.
  53. Valdés Orobio, Armando: Enfermero del Hospital Antituberculoso "Julio Trigo". Ubicado en Constantina. (?).
  54. Valdés Rolandi, Juan Plácido: Médico (clínico) de la clínica "La Benéfica" (Hospital "Miguel Enríquez"). Ubicado en Sidi-Bel-Abbes. Fallecido.
  55. Villar Suárez, Manuel: Médico (otorrinolaringólogo) del Hospital Clínico Quirúrgico "Joaquín Albarrán". Ubicado en Sidi-Bel-Abbes y Constantina. Trabaja como otorrinolaringólogo en Hospital "Hermanos Ameijeiras".

Fuentes de Información

    1. Relatos orales, apuntes y cartas personales aún conservadas por algunos miembros de la Misión.
    2. Notas de la prensa escrita de la época (El Mundo, Hoy, La Tarde, Revolución, Trabajo, Granma, Bohemia, Tribuna Médica de Cuba e Información Corriente del MINSAP.
    3. Sarusky, Jaime: "Los médicos cubanos en Argelia". Periódico Revolución. La Habana, 16 de diciembre 1963.
    4. Molina, Gabriel: "La asistencia médica de Cuba a Argelia". Periódico Revolución. La Habana, 23 de junio de 1964.
    5. Gilí, Roberto: "Cazando tigres con la mano". Editora Política. La Habana, 1991.
    6. Diccionario Larousse. Ed. Revolucionaria. Instituto del Libro. Cuba, 1968.
    7. Diccionario Terminológico de Ciencias Médicas. Oncena edición en español. Edición Revolucionaria. Ed. Científico-Técnica. Cuba, 1984.

     
     
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