Inicio Anterior Siguiente
Formato PDF

SUDÁFRICA: CUBA EN EL MILAGRO

Memorias y experiencias del primer médico cubano en la colaboración Médica. Algunos apuntes para contar la historia.

Por el

Dr. Felipe Delgado Bustillo*

INTRODUCCIÓN

En la mañana del 20 de julio de 1992, no muy fría para estar en pleno apogeo el invierno austral, dos médicos de la mayor de las Antillas llegaron al Aeropuerto Internacional de Johannesburgo, África del Sur. Ellos eran los primeros cubanos en desembarcar allí después de las conversaciones entre Sudáfrica, Cuba y Angola para lograr la paz en este último y en Namibia.

Llegaban con la misión de asesorar al recién formado Departamento de Salud del Congreso Nacional Africano (ANC), partido político de mayor pujanza dentro de la mayoría negra, que tras más de 40 años en la ilegalidad emergía a la luz pública en febrero de 1990, cuando Nelson Mandela ?acumulando el mérito de ser el preso político de más años en la cárcel? era liberado por el gobierno del Apartheid después de 27 años de encierro. Mandela siempre mantuvo una posición inclaudicable de no aceptar condiciones del régimen para su excarcelación.

En pleno 1998, en que se cumplen 35 años de la Colaboración Médica Cubana en el Exterior, período largo de tiempo en que miles de trabajadores del sector han prestado sus servicios en muchos rincones del mundo, y cuando justamente más de 400 médicos de nuestro país trabajan en la República de África del Sur, merecen reseñarse algunos acontecimientos de la participación cubana en lo que la comunidad internacional acostumbra llamar, desde abril de 1994, cuando tuvieron lugar las primeras elecciones democráticas y multirraciales en la historia de ese país (26-04-94), "el milagro sudafricano" o "el milagro Mandela".

En ese escenario de la nueva y democrática Sudáfrica se insertaron los médicos cubanos, los primeros de cualquier otra parte del planeta que fueron llamados a trabajar y cooperar con ellos. Veamos como Cuba participó en ese "milagro".

Primeros pasos de las relaciones en la paz

En julio de 1991 el Presidente del ANC, Nelson Mandela, visita Cuba. Recordemos que desde su liberación ha visitado muchos lugares del mundo. Es un gran acontecimiento acoger a Mandela, lo veneran y admiran. La comunidad internacional y sus propios paisanos aún no saben el potencial y reservas que tiene como estadista este hombre. El Presidente Fidel Castro se encuentra con el líder africano y surge la amistad personal que ya tenían los pueblos, forjada en la trinchera. Mandela dice en su discurso, en el acto por el 26 de julio de ese año en Matanzas,... "¿Quiénes son ellos para decirnos quiénes tienen que ser nuestros amigos?" En franca alusión anticubanos y voceros del gobierno norteamericano que en Miami lo han criticado por expresar amistad a Cuba. Mandela es fiel a aquellos que dieron su sangre por la liberación. Es condecorado en la ocasión con la Orden José Martí.

De las conversaciones surge en qué campo puede cooperar en esos momentos en que él es libre y el ANC es partido legal y ha comenzado el proceso de negociaciones para alcanzar una Sudáfrica democrática y unida. Mandela sabe que hay que mirar al futuro de la reconstrucción y reunificación, y el sector sanitario es una franca prioridad en el programa político de su partido. La asesoría en el campo de la salud es lo más inminente y comienza la preparación para enviar a dos funcionarios cubanos a la tierra que promete paz e igual vida para todos.

Primer viaje a África del Sur

Como un privilegio y un honor, que pocos han tenido, consideré la selección de mi persona para formar parte de la primera avanzada cubana a África del Sur. El jefe del dúo lo fue mi condiscípulo el Dr. Carlos Mas Zabala, en aquellos momentos funcionario de Relaciones Internacionales del Comité Central del PCC. El día de nuestra partida por espacio de más de tres horas dialogamos con un alto funcionario del Partido y Estado Cubano. Si lográbamos permanecer en la potencia racista un día y quedar a salvo ya era un éxito, si una semana, habíamos triunfado. Si algo pasaba el Estado Cubano sería responsable de nuestras familias. Fue algo dramático al oírlo, pero éramos hijos de este pueblo y seguidores de los ejemplos de nuestros héroes y mártires.

Por un período de siete meses permanecimos en África del Sur. Fuimos testigos de excepción de aquellos días convulsos, donde las negociaciones entre el ANC, PC y la Unión de Sindicatos con el gobierno y su partido en el poder y aliados, matizaban el escenario nacional. Vimos enfrentamientos políticos, actos de violencia, diálogos, acuerdos y desacuerdos. Negociar en pos de elecciones democráticas y no raciales con un enemigo de clase tan antagónico fue tarea de hombres tremendos, inteligentes y sagaces, todos encabezados por Mandela. Los amigos y compañeros del ANC nos brindaron apoyo, orientaban nuestras visitas y tareas, nos protegían pues existía peligro real. Eramos los representantes de la pequeña isla que doblegó a la potencia racial, una revancha se podía esperar.

Exploramos aquel país y muchas de sus instituciones sanitarias asistenciales, académicas y no gubernamentales, también del sector de la Industria Farmacéutica y de Investigaciones. Asimismo establecimos vínculos con organizaciones cívicas y religiosas. Nuestro contacto y comunicación fue variado y constante. Pretoria (capital política), Johannesburgo (capital financiera), Ciudad del Cabo (capital parlamentaria), Grahamstown, East London, Bloemfontein, Umtata, Durban, Pietermaritzburg, Port Shepstone, Soweto, Lenasia, y otras muchas localidades y pueblos, negros, indios, mulatos y blancos, fueron visitados por nosotros.

Participamos en congresos científicos, brindamos charlas, conferencias, clases, coloquios y entrevistas sobre el sistema sanitario de Cuba, su estructura y funciones, sobre programas especiales como lo es el Maternoinfantil. Un gran énfasis pusimos en la Epidemiología y su alcance; Vigilancia Epidemiológica e Información Estadística, programa del SIDA puesto que eran de desconocimiento total las estadísticas vitales del país. Mencionamos los logros y dificultades, sobre todo arreciados por el comenzante Período Especial. Todo terminaba en cómo Cuba resistiría y sobreviviría la caída del campo socialista y el arreciamiento del bloqueo por la potencia más poderosa del mundo. Convencíamos con lo que explicábamos. Tenían confianza en Fidel.

Ese fue el primer contacto de Sudáfrica con el Sistema de Salud de Cuba. Muchos de los indicadores sanitarios y sociales de principios de los noventa (superados al terminar esta década gloriosa para nuestro país) les resultaban una utopía, algo increíble. Les decíamos que con voluntad política se podía lograr. Cuba, pequeña y pobre, lo había logrado y estaba dispuesta siempre a compartir sus experiencias y recursos con otros pueblos del mundo.

Muchas instituciones sanitarias del gobierno se interesaron en saber de Cuba ?que para muchos de ellos era un "monstruo comunista" ? y ver como sus representantes la defendían con argumentos sólidos y precisos. La sorpresa fue reacción común en estas personas ya que llegaban a creer, soportado por reportes de organismos internacionales, los adelantos sociales y sanitarios de nuestra patria. Nuestros amigos del ANC estaban encantados. No solo se ganaba en Cuito, también con la palabra y el diálogo.

Un acontecimiento marcó nuestras vidas personales. Fuimos invitados a participar en la reunión conjunta del Comité Ejecutivo del ANC, presidida por su Grupo de Trabajo (equivalente a nuestro Buró Político del PCC). Eso fue el 31 de agosto de 1992, faltaban poco menos de 2 años para las elecciones pero aquel momento nadie lo sabía con exactitud. Mandela presidía y ahí junto con él estaban todas las legendarias figuras del ANC que por décadas lucharon dentro y fuera de Sudáfrica contra el Apartheid. También estaban los cuadros más jóvenes de la organización pero ya formados por el temprano fogueo de la lucha.

Estrechar la mano de Mandela (Presidente), Walter Zisulu, Oliver Tambo, Goban y Tabho Mbeki, Cyril Ramaphosa (Secretario General), Joe Slovo y Chris Hani (Presidente y Secretario General del PC respectivamente, ambos fallecidos), Amhed Khatarada, Jacobs Zuma, Raymond Sutner, Jay Naidoo, Trevor Manuel, Tokyo Sexwale, Ronney Casrryl, Cheryl Carolus, los hermanos Paha y Jeremy Cronin, Radebe, Nkosazana Zuma, Sam Shilowa y otros muchos líderes de la organización ?que posteriormente ocuparían puestos claves en el Gobierno de Unidad Nacional?, así como escuchar sus discursos por Cuba y sus vítores por la Revolución y Fidel, y su agradecimiento por el aporte desinteresado de la causa de la independencia del África, fueron hechos que recibíamos emocionados a nombre de todo el pueblo cubano. Posteriormente compartiríamos momentos de trabajo con muchos de ellos.

Esa noche Mandela nos invitaba a cenar con él. Fue una velada que siempre recordaré y donde pude ver al gran hombre en la sencillez de su hogar. Lo que me decían de su amor por los niños era cierto, gozaba las preguntas inocentes de un pequeño nieto. La conversación fue variada y los recién concluidos Juegos Olímpicos de Barcelona tema obligado traído por Mandela, que como todos conocemos ama al deporte. Le explicamos que el quinto lugar de Cuba en realidad era un primero al establecer la proporción de medallas por habitantes. Mandela disfrutó genuinamente aquello. Aprovechó para enviar saludos a Teófilo Stevenson.

En el marco de nuestra estancia en Ciudad del Cabo, gracias a gestiones de la dirección del ANC, visitamos Robben Island, isla ubicada a unas 8 millas náuticas al noroeste de la ciudad. Un mediodía de la primavera austral del noviembre de ese año arribamos a lo que sería luego museo histórico del continente africano: la cárcel donde Nelson Mandela permaneció 19 de sus 27 años en prisión. Fueron esas horas, en lo que fue una isla tenebrosa, un encuentro con la dignidad. La sala de mi casa conserva entre otros recuerdos una gran concha que traje como trofeo de aquella visita.

Las autoridades carcelarias nos dieron una atención protocolar ajustada a ambas posiciones, nosotros los cubanos de la Cuba de Castro, ellos las autoridades del gobierno del Apartheid. No obstante a ello ya en la despedida, tomando el ferry de regreso, el alto y rubio oficial que nos guió nos dijo en tono bajo de voz: ¿how is the big man?, es decir ¿cómo está el gran hombre?, en evidente reconocimiento a nuestro Comandante en Jefe. Está muy bien, siempre luchando, contestamos aproximadamente.

Fue ahí también, en Ciudad del Cabo, donde se constituyó en noviembre de 1992, la primera organización de amistad con Cuba, se le llamó FOCUS, y un destacado abogado del ANC y luego Ministro de Justicia en el gobierno de Mandela, D. Omar, refrendó legalmente su formación. Nuestra presencia fue una motivación propicia para que aquellos amigos de nuestro país dejaran patentado el apoyo a la patria de los cubanos de Angola, de Cuito Cuanavale y de la ayuda al África por muchos años.

Aquella exploración inicial por el vasto país dejó ver una sociedad injusta de ricos muy ricos y pobres muy pobres. El sistema de salud se presentaba dividido y fragmentado, concentración de recursos y tecnologías médicas en centros urbanos, para ser brindados a la minoría blanca y paupérrimos servicios para la población negra, especialmente en zonas rurales y apartadas. Desigualdades abismales que eran marcadas por la falta de agua y sanidad básica, vivienda y caminos. Identificamos lugares donde soñamos ?junto con los hermanos sudafricanos? que algún día pudieran trabajar nuestros médicos, tanto curando como previniendo enfermedades y enseñando en escuelas de medicina. Esos sueños serían realidad a menos de cuatro años de aquella primera mirada al panorama sanitario sudafricano.

Sudáfrica había transitado por un desarrollo científico en el campo de las Ciencias Médicas con un marcado carácter elitista. Poderosos y ricos centros de investigaciones, junto con universidades de primer nivel, se dedicaron a estudiar para obtener beneficios para la población blanca. Muchos recursos fueron dedicados a estudios que en nada beneficiaron al pueblo humilde.

Recuerdo que en el Cuartel General del "Consejo para las Investigaciones Médicas" ?la institución más renombrada en investigaciones médicas en el país? con sede en Ciudad del Cabo, nos presentaron un super sofisticado estudio sobre la estructura bioquímica del bacilo de la tuberculosis. Cuando preguntamos cómo eran las condiciones socioeconómicas de la población que aportaba el microbio recordaban y comprendían que alimentos, salubridad, empleo, agua y vivienda son algunos de los determinantes más importantes en el control de esa enfermedad social.

El Apartheid introdujo en la mente de la población de minoría blanca la supuesta supernatalidad de la población africana y el supuesto riesgo que esto entrañaba para esa minoría. Hubo programas, algunos ocultos de la luz pública, de esterilizar a las mujeres negras. Ese sentimiento perduraba en la población sudafricana cuando la conocí en 1992. Preguntaban como era en Cuba la natalidad y su control, contestábamos que Cuba tenía una "vacuna" que se le aplicaba a más del 95 % de la población: electricidad. Esto siempre provocaba risas, pero entendían que el desarrollo parejo y armónico, sostenible, era una solución para la natalidad desenfrenada.

Y como médicos sensibles formados por la Revolución nuestra indignación y malestar afloraba con frecuencia. Valga esta anécdota para que lo comprenda el lector. Visitábamos el Hospital Opnheimer, institución privada del consorcio Angloamerican, en la ciudad de Welkom (significa Bienvenido en Afrikaner), antigua provincia de Orange Free State, que da la atención médica a los obreros de sus minas de oro. Su director mostró su flamante hospital y sobre todo el sistema de información, con computadoras superrápidas, última generación. La tuberculosis es afección común en los mineros así que frente a nuestra pregunta sobre el tratamiento el seudocientífico director menciona una píldora que reunía a todos los fármacos contra la TB, por lo que era una sola y simple ingestión diaria por un mes (comúnmente se tienen que ingerir hasta 10 tabletas o cápsulas al día durante los dos meses iniciales del tratamiento en el mundo subdesarrollado). ?Muy moderno todo! Lo sorprendente fue oír que después de un mes de tratamiento antituberculoso mediante ingreso hospitalario el enfermo volvía a la mina, a las entrañas de un mundo húmedo y oscuro, donde la enfermedad cobraba vida de nuevo. Eso nos ratificó, visto por nuestros propios ojos, lo dicho a nuestra joven generación, que no lo vivió: el capitalismo es devorador de hombres, los usa como mercancía para dar riqueza a los ricos. Es cierto que para creer bien hay que ver mucho mejor.

Como resultado de contactos con la Organización no Gubernamental de Francia-Unión Europea "Médicos del Mundo" y el Departamento de Salud del ANC surgió la posibilidad de cubrir algunas plazas que tenían en un proyecto rural con especialistas de MGI (Medicina General Integral) de Cuba en el township de Bostshabelo, zona rural de Free State. Habíamos explicado los valores y alcance de la experiencia cubana en Atención Primaria de Salud y esas autoridades, junto con el ANC local, apoyaron la idea. En mayo de 1993 comenzó un especialista cubano en la materia ?Dr. Víctor Figueroa, Ciudad Habana? y poco después el primer Diagnóstico de Salud Comunitario era presentado por primera vez en esta zona pobre y marginada del país.

En febrero de 1993 regresábamos a la Patria después de cumplir la misión encomendada. Fue una tarea de la Revolución que hicimos con orgullo, pero más que ello, insisto, como un privilegio que pocos han tenido. Quedaba abierta la puerta para el futuro de la colaboración, que sabíamos sería estrecha, particularmente en el campo de la salud. Para ello había que esperar la aparición de la nueva Sudáfrica en el escenario internacional. Traíamos en nuestro equipaje un valioso trofeo para nuestras esposas: una carta firmada por Mandela dándoles las gracias por haber permitido a sus esposos compartir tanto tiempo con ellos separados de sus familias.

Entre 1993 y 1994 la República de Transkei quiso llevar médicos cubanos a su tierra. Transkei ?una de las "Repúblicas Independientes" del Apartheid? es una de las zonas más atrasadas y pobres del país, a pesar de ser la patria chica de Nelson Mandela y estar muy necesitada, la decisión de que esto ocurriera bajo un gobierno democrático de mayoría negra ?para una Sudáfrica Unida y Democrática? hizo esperar un tiempo más esos deseos. Ambas partes coincidieron en ello.

Segundo viaje a África del Sur

El nuevo Ministerio de Salud comenzó a reestructurarse inmediatamente después del surgimiento del nuevo gobierno de Unidad Nacional (mayo/1994) y por ello, en esos primeros momentos, pidieron ayuda y cooperación a Organismos Internacionales de las Naciones Unidas y de otras instituciones como la Unión Europea y la Agencia Americana para el Desarrollo. Recuérdese que existió un "embargo" para Sudáfrica y habían estado "aislados" del mundo.

A un pedido de la nueva Ministra de Salud, Nkosazana C. Dlamini Zuma, fui contratado por la Organización Mundial de la Salud (OMS) en calidad de Asesor para el Ministerio de Salud Sudafricano con base en Pretoria.

Esta nueva etapa en mi carrera profesional fue un reto tremendo. Iría a trabajar a un país que comenzaba a erguirse después de abolir el régimen odiado del Apartheid. Participar en el reordenamiento y nuevo crecimiento del Sistema de Salud, además del reto señalado, era un nuevo privilegio, que como profesional de la salud, formado en y por Cuba, se me ofrecía otra vez. Me convertía de nuevo, pues, en el primer médico cubano en ir a asistir al país hermano después de su triunfo democrático.

En 1992 trabajé junto con un valioso colega, ahora solo, pero con la ventaja de tener ?desde 1994? una Misión Estatal Cubana, cuyo Embajador, Ángel Dalmau, y demás funcionarios me brindaron su apoyo en el desempeño de esta nueva tarea. Permanecí por un período de tres años (1995-1997) en Sudáfrica. Me acompañaba la ventaja de conocer el país y tener muchos amigos y camaradas de la primera visita que ahora eran funcionarios del emergente y único Sistema de Salud. No puedo dejar de mencionar a los doctores Reshman Badal, Refik Bismilla y Yogan Pillay entrañables amigos y camaradas.

Para que se tengan una idea del panorama social y sanitario que heredó el gobierno de Mandela permítanme tratar de hacer un breve resumen de la situación imperante en ese momento en el país austral.

La población a mediados de 1995 se estimaba en 40 millones de habitantes (32 millones africanos, 5,5 blancos; 1,5 mulatos y 1,0 indios, entre el 65 y el 70 % rural). El censo de octubre de 1996 hizo un estimado de algo más de 38 millones de personas. Otra fuente fija la población en 42 millones. Un gobierno central (Presidencial) y 9 gobiernos provinciales (Primer Ministro) con sus correspondientes Asambleas Provinciales rigen los destinos de la recién parida nación. Antes ?en la Era del Apartheid? eran cuatro provincias: Transvaal, Orange Free State, Natal y Cape Province y 10 bantustanes donde estaban insertadas las cuatro "Repúblicas" negras.

Las provincias hoy son, descendiendo desde el norte, en la frontera con Zimbabwe: Northern Province (Pietersburg), Mpumalanga (Neslspruit), North West Province (Mmabhato), Gauteng (Johannesburg), KwaZulu-Natal (Pietermasritzburg), Free State (Bloemfontein), Eastern Cape (Bisho), Northern Cape (Kimberly) y Western Cape (Ciudad del Cabo). Entre paréntesis aparecen las capitales de las provincias. Las provincias de KwaZulu-Natal y Western Cape son dominadas por los Partidos de la Libertad Inkhata y Nacional respectivamente, el resto de ellas por el Congreso Nacional Africano.

La infraestructura de comunicaciones, electricidad, carreteras, agua, alcantarillado y viviendas es de la primera calidad para la población blanca, cuyas ciudades son verdaderas joyas de diseño y arquitectura, calco del Primer Mundo. Imaginemos todo lo opuesto para la población africana, Tercer Mundo atrasado. Recuerdo ?porque lo vi en el terreno visitando comunidades rurales? muchos casos donde una pila de agua debía abastecer a más de 500 familias distribuidas en un radio de 10 kilómetros cuadrados y el fecalismo al aire libre (excretas libres por doquier) era una práctica común. Un niño pequeño, una mujer o un anciano llevando en su cabeza un depósito de agua continúan formando parte del panorama periurbano o de la campiña rural.

La mortalidad infantil de la población blanca es de 13 por mil nacidos vivos, en la población africana es mayor de 60, en determinadas áreas rurales y remotas es de más de 100. Las estadísticas son poco confiables ya que no existen o cubren sectores parciales de la sociedad, todo ello debido a la no presencia de un Sistema de Información Estadístico. La tuberculosis es un verdadero flagelo, en ciertas áreas la tasa de incidencia anual es de 100 por cien mil habitantes o más. El SIDA es otro flagelo emergente como el resto del continente africano. Ciertos estudios nacionales estiman entre 300 y 500 nuevos infectados cada día.

En 1995 se estimó entre 20 y 25 mil médicos en el país, el 55,0 % ubicados en las grandes ciudades, áreas urbanas, y el 51,0 % de todos ellos en el sector privado. Recordemos entonces la mayoritaria población negra existente, pobre y rural, para comprender las diferencias en el acceso a los servicios de salud. El otro trabajador de gran peso en el Sistema Sanitario, las enfermeras, se estimaban en el orden de las 160 y las 180 mil y ellas soportan el peso fundamental de la prestación de servicios a la población africana.

El enfoque predominante del sistema heredado es curativo en vez de ser preventivo. Cuantiosos recursos, podemos decir que millonarios, se asignaban a los hospitales para curar mucho de lo que se puede prevenir o paliar. Aún tiene que ser así pues los servicios curativos asimilan mucho capital y más ahora en que todos tienen derecho a ser curados. El hospital "Cecilia Makiwane", ?1100 camas para población africana? en la provincia de Eastern Cape, tiene en estos momentos un presupuesto anual superior al del Ministerio de Salud Pública de Cuba en moneda convertible. De hecho el presupuesto del Ministerio de Salud de Sudáfrica es de unos 8 billones de Rand (sectores estatal y privado), equivalentes a 1,6 billones de dólares cada año (cambio monetario a mitad de 1997). Progresivamente la política del Gobierno y su Ministerio de Salud ha sido de desplazar parte de ese capital a las acciones de promoción y prevención, es decir, a la Atención Primaria de Salud.

Se ha puesto particular énfasis en la prevención de enfermedades por medio de vacunas. Las acciones de beneficencia, donde "altruistas" donantes entregan sillones de ruedas, bastones y otros aditamentos para niños y jóvenes afectados por la poliomielitis son cada vez menos y sí vemos con más frecuencia a figuras claves del nuevo gobierno depositando las goticas inmunizantes en la boca de los bebitos. Así vi hacer al Presidente de la República de Sudáfrica, Nelson Mandela, y a su Ministra de Salud, Nkosazana C. Dlamini Zuma, el Día Mundial de la Salud de 1995, en un barrio negro y pobre en las afueras de Johannesburgo.

En mi condición de asesor estuve envuelto en múltiples análisis y discusiones sobre políticas de salud. El tema de las prioridades era muy traído en los debates. Usando nuestra experiencia y la de ellos para demostrar que era prioridad usaba el siguiente ejemplo: mientras en 1967 Sudáfrica realizó el primer transplante de corazón en el mundo, cuyo escenario, el hoy museo del hospital Groote Skuir, Ciudad del Cabo, pude visitar; en 1961 Cuba reportaba su último caso de poliomielitis y hacía su primer trasplante de corazón en 1985. Pasarían 18 años para hacer una acción similar a la de Sudáfrica pero ya el país no tenía por espacio de 24 años un solo caso de la deformante e invalidante enfermedad.

A los recorridos de 1992 añado los de estos tres años, así pues conocí Port Elizabeth, Brandfort, Queenstown, Bisho, Nelspruit, Pietersbur, Roodeport, Klesdorp, Upington, Kronstad, Ladysmith, Edendale, Phuthadtihaba, White River, Thohoyandou, Bethlehem, Spring, Benoni, Brits, Newcastle, Lewowakgomo, Harrismith, Krugersdorp y otras muchas ciudades y pueblos. Miles de kilómetros por carretera o avión me llevaron a los destinos donde tenía que cumplir mi trabajo, y de esta manera pude conocer al inmenso y fantástico país, su variada geografía. El curso fantástico del río Orange, dentro de zonas desérticas, deja ver, desde la altura que propicia el viaje en avión, sus márgenes verdes por los cultivos de vegetales, frutas y viandas. El agua del río da la vida.

Uno de los retos más grandes del Ministerio de Salud fue la creación de los Distritos de Salud, unidad básica para el desarrollo de la salud pública. Un territorio determinado con su población y recursos e infraestructura sanitarios reunidos en un todo es el Distrito de Salud. Al cierre de 1997 su implementación era parcial en el país.

El Distrito deberá ser equivalente en nuestra estructura nacional al Municipio de Salud. Colaboré estrechamente en ese objetivo, principalmente en su implementación práctica. Recuerdo las provincias de Gauteng y KwaZulu-Natal. Con frecuencia intermedié entre las Autoridades Locales de Salud (responden a los gobiernos locales) y las Autoridades Provinciales (gobiernos provinciales) con tal de lograr la unificación de los recursos de que ambos disponen y eliminar los últimos vestigios de división y fragmentación heredados del Apartheid.

Trabajé con especial ahínco en el desarrollo de un proyecto de Atención Primaria de Salud con los Médicos de Familia cubanos. Éste fue presentado al Ministerio de Salud y aprobado para su implementación que comenzó en cuatro áreas seleccionadas del país en octubre de 1996. Es quizá mi mayor orgullo profesional después de tres años de trabajo, ya que la experiencia cubana, ajustada a las realidades concretas de ese país y en lo particular a cada territorio, se le trasmitió a los colegas sudafricanos. Ekombem Shongwe, Meadowland y Umtata tienen vigente en estos momentos ese proyecto.

Se acerca la colaboración médica con Sudáfrica

En marzo de 1995, en reunión del Ministerio de Salud, se discutió la necesidad de traer médicos a Sudáfrica. Fueron valoradas opciones y posibles fuentes emisoras: Alemania, la Unión Europea y Cuba. Es una necesidad llevar médicos a las áreas remotas, pobres, rurales. Ahí no los hay y el nuevo gobierno tiene que cumplir lo prometido a su pueblo. Los médicos nativos no van a dejar su bienestar y comodidad citadinos, no tienen motivaciones sociales y menos vocación filantrópica que les haga perder sus jugosas ganancias. La medicina es una profesión humanista pero capitalizada al máximo en esas sociedades de consumo.

El Ministerio de Salud y Gobierno han apostado por la colaboración con Cuba, por lo que para ese entonces han expresado a la Embajada Cubana su intención de contratar médicos cubanos. El día 7 de julio de 1995 se lleva a cabo el primer encuentro técnico entre la parte Sudafricana y la Cubana. A pedido de los primeros la Organización Mundial de la Salud (OMS) autoriza mi participación en las conversaciones. En ese encuentro exploratorio participaron el compañero Emilio Pérez Galdo, Consejero Económico de la Embajada Cubana, y el Dr. Tim Wilson, asesor especial de la Ministra de Salud. En mi pequeña agendita quedaron para mis memorias los primeros puntos abordados sobre lo que después llegaría a ser una de las cooperaciones médicas en el exterior más sólidas y estrechas que nuestro país haya tenido.

En agosto de 1995 una delegación del Comité Estatal de Colaboración Económica visitó Sudáfrica. Hubo encuentros que comenzaron a allanar el camino para una visita a Cuba. En ese marco recuerdo la siguiente anécdota: el Dr. Jaime Davis Wright, a la sazón Director de la Unidad Central de Cooperación Médica Internacional, y quien formaba parte del grupo, no pudo dejar de exclamar, usando una palabra fuerte en nuestro idioma, como Cuba había sido capaz de derrotar en franca lid militar a Sudáfrica. El doctor Davis estaba observando en ruta a Johannesburgo la magnífica y gigantesca ciudad, símbolo del poder del régimen del Apartheid. Davis había viajado mucho y conocía muchas ciudades así que podía comparar y entender lo que Cuba había logrado.

Primera Delegación a Cuba. Firma de Convenios

En noviembre de ese año el Gobierno Sudafricano y el Ministerio de Salud envían la primera delegación para iniciar las negociaciones con Cuba. La preside la Ministra y la integran su Vicedirector General de Salud, el doctor Ayanda Ntsaluba, un viejo amigo y camarada de Durban, y Profesores representantes del Consejo Médico y Dental (CMD). A pedido de la Ministra se me incluyó en la citada delegación en función de avanzadilla para explicar a las autoridades cubanas detalles de los objetivos de la visita y las posiciones de las partes. Esto me proporcionó una gran alegría pues además de faltar por 10 meses de mi país, tendría la oportunidad de trabajar con dos bandos en una lucha común: mi patria que daría la ayuda y Sudáfrica ?por quien ya sentía ligazón espiritual? que la necesitaba.

Permítanme otro análisis informativo sobre el Consejo Médico y Dental de Sudáfrica para que también se comprenda la contradicción y conflicto que introdujo ?en el inicio de la Colaboración Médica? esta institución no gubernamental o paraestatal, elitista, que fue de absoluto predominio blanco. Quizá sea extenso en la explicación pero lo merece pues era el escollo más importante a neutralizar.

El Ministerio de Salud es depositario de los destinos administrativos y de gerencia del sistema sanitario del país, tiene los recursos, el presupuesto y decide la plantilla, el CMD rige la práctica de la profesión médica. Ellos son los que dicen qué tipo de médico puede trabajar, por su preparación, formación y nivel técnico demostrado, en una institución determinada, privada o estatal. En resumen: El Ministerio de Salud y sus estructuras provinciales, regionales y distritales dicen o piden cuantos médicos necesitan, pero es el CMD quien dice si ese médico que se necesita puede trabajar.

Se comprende pues que el Ministerio de Salud quería a nuestros médicos pero eso debía ser aprobado por el CMD, ellos tenían que entrevistarlos y examinarlos. El objetivo específico de la parte Sudafricana en esa primera visita, entre otros, era que el CMD explorara el Sistema Académico Cubano, es decir, el Área de Docencia Médica. Cómo, dónde y por quién eran formados nuestros profesionales sería su objetivo básico. Se presentaba un reto a nuestro Sistema de Salud que fue aceptado sin temor.

El CMD se había "democratizado" en 1995, ahora estaba integrado por profesionales de todos los grupos étnicos, existía un nuevo presidente interino, nombrado por la Ministra por tener la facultad para ello conferida por la ley, y su visión era más nacional en cuanto a los objetivos de la nueva Sudáfrica, no obstante muchos intereses de grupos élites perduraban y aún perduran. Y algo nuevo iba a ocurrir en la historia de esta añeja organización: primero, irían a explorar el Sistema de Salud de un país que hasta poco tiempo atrás había sido antagónico al gobierno anterior, el del Apartheid, para contratar a sus médicos, y segundo que por primera vez el CMD examinaría a médicos, candidatos a trabajar en su país, fuera de sus fronteras.

El CMD era representado en este viaje por cuatro profesores lidereados por el Profesor Dr. Cornelius Nel (Cirujano), Decano de la Escuela de Medicina de la Universidad de Bloemfontein y Presidente del Comité Académico del CMD. Participaba también el Profesor Dr. Green Thompson (Ginecobstetra), exjefe de servicio en la Universidad de Natal, Durban, KwaZulu-Natal y actual Director Provincial de Salud de ese territorio. Visitaron el Instituto de Ciencias Médicas de La Habana y las Facultades de Ciencias Médicas de Pinar del Río y Cienfuegos. Recorrieron las Facultades, Hospitales, Policlínicos y Consultorios de Médicos y Enfermeras de la Familia, observaron la vinculación de la teoría con la práctica en la formación de nuestros profesionales y su engranaje, conversaron con trabajadores de la salud y tuvieron acceso a los programas de formación del médico en Cuba.

El Profesor Nel estuvo en Cienfuegos, visita en que participé. Nel desde su llegada había sido muy cauto, ninguna expresión que denotara algo positivo o negativo sobre el objetivo de la visita, no había expresado ninguna impresión de lo que había visto, tomaba muchas notas y punto. Por tal razón en un momento oportuno, junto con la que era la Decana de la Facultad de Cienfuegos en aquellos momentos, Dra. Yamila de Arma, le pregunté finalmente que opinaba del proceso de formación del médico en Cuba. No fue sorpresa lo que dijo pero sí que lo dijera él: estaba muy impresionado con la calidad del proceso docente, con el método teórico y práctico en que preparaba a nuestros estudiantes. Expresó que ellos tenían que aprender de nosotros muchas cosas, que tenían que compartirlas. Fue abierto y franco en decir lo que sentía, quizá esperara algo que le diera oportunidad de desbordar sus impresiones. Para mí en lo personal entendí que parte de la batalla, de la posible resistencia del CMD, estaba ganada, la otra, los exámenes, tenía que ganarse médico a médico, frente al "tribunal" del CMD.

La visita concluyó con la firma de un convenio entre ambos Ministros, el Comandante en Jefe recibió a la Delegación, que quedó marcadamente impresionada al entender que el Jefe de la Revolución Cubana es un experto en la Salud Pública. La Ministra Zuma volvía a Cuba con alegría y cierta nostalgia ya que en 1978 conoció nuestro país durante el Festival de la Juventud y los Estudiantes como miembro de la representación de la Sudáfrica que luchaba contra el Apartheid. La Delegación regresó a finales de noviembre para volver en las postrimerías de enero de 1996, con el objetivo de hacer los primeros exámenes a los médicos cubanos. Nuestro sueño de 1992 se acercaba a la realidad y poco faltaba también para que Cuba se insertara en la continuación del "milagro".

Segunda Delegación a Cuba. El Consejo Médico y Dental hace los primeros exámenes. Inicio de la Colaboración Médica A finales de enero y principios de febrero de 1996 fue el primer encuentro entre dos Escuelas de Medicina, la Sudafricana y la Cubana. Este enfrentamiento, visto desde un ángulo académico, fue un reto en que salió victoriosa nuestra Escuela pero a la postre el ganador definitivo sería el pueblo humilde y pobre. Participé en aquellos momentos, y luego en Sudáfrica, en reuniones o actividades de trabajo con el Ministro Cubano de Salud, Dr. Carlos Dotres Martínez, quien dedicó su energía en llevar a cabo el inicio y luego el mantenimiento de la colaboración.

Una vez más el Ministerio de Salud de Sudáfrica pidió mi participación en el proceso de selección de médicos, proceso que viví en toda su intensidad y tensión por dos semanas. Noventa y seis especialistas cubanos, en las ramas de Medicina Interna, Cirugía, Obstetricia, Pediatría, Anestesiología y Medicina General Integral, la presentación más numerosa, salían llenos de alegría a empezar una nueva etapa de ayuda internacional. Llegaban a Sudáfrica el 22 de febrero de 1996. Ya el sueño era realidad.

El arribo de mis colegas estuvo marcado por una campaña contra ellos, que por desleal no era inesperada. Desde antes de su llegada ya la prensa reaccionaria o impulsada por sectores reaccionarios los atacaba. Esgrimían falta de preparación y competencia, desconocimiento del idioma inglés y otros argumentos que de tan ridículos no merecen mencionarse. Luego veríamos cómo todo eso se derrumbaba al poco tiempo de ellos brindar sus servicios y cuidados médicos al pueblo agradecido.

Fig. 6. Médicos internacionalistas cubanos en un hospital rural de la región de Transkey, Sudáfrica.
Fig. 6. Médicos internacionalistas cubanos en un hospital rural de la región de Transkey, Sudáfrica.

A pedido de nuestro Ministerio de Salud Pública viajé de regreso a Sudáfrica para cooperar en la preparación del recibo e implantación de los grupos médicos en las provincias del país, luego continuaría con mi misión de asesoramiento. Cooperaba así con el doctor Jaime Davis Wright recién nombrado Jefe de la Cooperación Médica en el hermano país. Ese día aquel aeropuerto, que conocí con mi compañero el doctor Carlos Mas Zabala, menos de 4 años atrás, que estaba solitario y silencioso una mañana invernal, ahora era un hervidero, en medio de un caluroso día de verano, pues representantes del ANC, del PC y de otros grupos de Amistad con Cuba habían traído a su gente a recibir a los representantes de la pequeña isla del caribe que en su época y momento oportuno lucharon contra el Apartheid. Cantos, danzas y vítores rompieron el frío y organizado protocolo.

Y como es propio en estos casos, después de un período de tiempo de orientación y adiestramiento empezaron a trabajar. Pronto su profesionalidad y humanismo se impuso. Miles de anécdotas, que tristemente no están escritas y que deberían serlo, corrieron por los pueblos, aldeas, lomeríos y toda la campiña sudafricana. Ciertamente lo que le dijo la jefa de enfermeras del hospital de Ekombe al periodista Edelberto López del Periódico Juventud Rebelde es lo que siente ese pueblo humilde y hasta hace poco olvidado y marginado: los médicos cubanos fueron una bendición para ellos. Ekombe es un hospital rural en medio de las montañas más intrincadas de Zululandia.

Recuerdo de cirujanos, ortopédicos y anestesiólogos que en un inicio no podían desempeñarse pues no los dejaban. Sólo hizo falta una coyuntura, una necesidad ocasional, una emergencia, para que "calzaran el guante" y su posición de regulares en el equipo se convirtiera en vital. Muchos se hicieron consultantes y otros superintendentes de hospitales. En Bostshabelo, Ekombe, Umtata y sus clínicas rurales, en Shongwe, Soweto y particularmente en Meadowland, en Jubilee Hospital, en los llanos de Northen Province o en las serranías de KwaZulu-Natal, cerca de las costas del Índico o en medio de los calores tórridos de Kimberly, nuestros médicos se insertaron como lo que son, dignos ejemplos de un sistema que los formó en la solidaridad humana.

La inserción en el nuevo ámbito fue progresiva y acompasada. Organizaciones religiosas de distintas denominaciones (en Kimberly dijeron que Fidel era un Mesías), cívicas y de amistad, en fin comunitarias, aceptaron y trabajan con nuestros médicos.

Con los curanderos locales, organizados en distintas escuelas y reconocidos por el estado, que por cientos están dispersos por toda Sudáfrica, se mantiene un vínculo adecuado. Esto tuvo y tiene connotación política importante pues fueron estos quienes históricamente "curaron" al pueblo pobre y humilde. La posición de los médicos es acercarse a ellos. Que no vean competencia y sí asesores que les enseñen a evitar incurrir en malas prácticas. Anualmente muchas personas de áreas remotas, pobres y cargadas de ignorancia, incluso urbanas, fallecen envenenadas por estos curanderos.

Un hecho, desde mi punto de vista, trascendente pero en el campo académico, fue lo manifestado por estudiantes irlandeses del quinto año de la carrera de Medicina. Estaban en Sudáfrica en un curso de verano, ubicados en el hospital de Jubilee, provincia de North West, donde trabajan cinco especialistas cubanos lidereados por mi coterráneo cienfueguero doctor Orestes Álvarez. Manifestaron los estudiantes que en dos meses de trabajo junto con los médicos cubanos habían aprendido más que en cinco años de carrera en su país. Lo reafirmaban. La vinculación de la enseñanza teórica con la práctica, método docente universal en nuestro país y aplicado por nuestros profesionales allá, permitió que aquellos estudiantes lograran un rápido aprendizaje. En la ocasión sugerí que trasmitieran sus criterios al Consejo Médico y Dental de Sudáfrica (esto era un aval evidente de la calidad del trabajo, no sólo asistencial sino también académico), a la Ministra de Salud y la Jefatura de la Cooperación Médica Cubana. Así se hizo y la Ministra Zuma lo valoró como un hecho muy positivo.

Igualmente todos los Internos Sudafricanos de la carrera de medicina se favorecen con la presencia de sus colegas cubanos, quienes trasmiten sin reservas sus conocimientos y habilidades a aquellos que deberán ser los verdaderos guardianes de la salud de su pueblo.

Así comenzó la cooperación de Cuba con el pueblo de Mandela en la paz: por el campo de la Salud. Fue el primer convenio del Ministerio de Salud en esta esfera, Cuba el primer país para asistirlos. Hubo retos y se aceptaron, hubo riesgos y se afrontaron. Posteriormente llegaron médicos en agosto de ese año, en febrero de 1997 y en enero y febrero de 1998. La Colaboración se estableció y creció. Hay 402 médicos en estos momentos, repartidos en 121 puntos de 7 provincias, de ellos 24 son profesores en la Universidad de Transkei. Ellos asisten a comunidades pobres, en lugares lejanos, remotos. No están ahí para favorecer a minorías ni a personas ricas. Yo los vi cumpliendo su trabajo humanista, con dedicación, seriedad y alta profesionalidad.

EPÍLOGO

Pude asistir, desde mi modesta y privilegiada condición de médico cubano, al nacimiento de una nueva nación en el contexto universal y moderno de nuestro planeta, contribuí en la reestructración e integración de su nuevo sistema de salud y por ende fui testigo día a día, por espacio de tres años, de la concreción del "milagro sudafricano". Mis experiencias previas en los Estados Unidos de América, en Sri Lanka y en Perú, cumpliendo tareas académicas y de trabajo, aunque siempre se recuerdan, quedaron opacadas por las vivencias increíbles y tremendas que tuve en la República de África del Sur.

Gracias al apoyo del Ministerio de Salud Pública de Cuba y la Empresa Cubatécnica del MINVEC, de los compañeros Sudafricanos ubicados a distintas instancias del Ministerio de Salud y sus dependencias, de la Oficina Local de la OMS en Pretoria, de la Embajada de Cuba y de mi familia, que representó un gran acicate, pude tener los estímulos y motivaciones necesarios para cumplir la tarea que se me encomendó.

Todo, como es en la vida real, no es color de rosas. En ciertas ocasiones tuve contradicciones o divergencias profesionales, conflictos, pero siempre dejé claro, desde posiciones honestas, que mis enfoques técnicos provenían de mi formación en las instituciones de mi país, matizado con otras experiencias internacionales que tenía acumuladas, que mi posición de Asesor de la OMS lo veía como una cobertura o fachada técnica pues me sentí siempre un funcionario y representante del Ministerio de Salud Pública de Cuba.

El "milagro Mandela" no vino del cielo, vino de la lucha del pueblo sudafricano, de la lucha de sus amigos y aliados del África, de los países de la Línea del Frente, de Cuba. Ese fue el milagro del "Triunfo del Bien sobre el Mal". En el milagro de establecer la democracia en la paz ?igual que se hizo en la lucha? está Cuba con sus más de 400 médicos, en el momento que nuestro Comandante en Jefe hace su segunda visita a Sudáfrica y a su hermano Nelson Mandela, después de la Reunión Cumbre de los No Alineados a la cual asistió. Fidel habla del milagro político que representa la nueva Sudáfrica y todos ellos allá saben que en ese milagro está Cuba modestamente.

Democracia es derecho a la salud, a la educación, a la vivienda, al agua para la vida. Eso lo sabe el Gobierno de Mandela que trata de revestir la miseria y desigualdades de siglos, acrecentada por más de cuatro décadas de política de Apartheid. Ese es el interés del Ministerio de Salud, de borrar desigualdades, de reducir o eliminar indicadores negativos y ahí están los médicos cubanos para ayudar en el empeño.

Ahora se me ocurre ver este proceso como el cierre de un ciclo de 10 años, desde Cuito Cuanavale (Angola, guerra, Fidel, sangre, Apartheid) a Durban (Sudáfrica, paz, No Alineados, Mandela y Fidel, médicos, desaparición del Apartheid) y veo también ese encuentro como si el Líder del África invitara al Líder de las Américas.

Fidel era reclamado por el gobierno y pueblos sudafricanos. Una legítima pasión y respeto por nuestro presidente y su pueblo hay allá, así que no por gusto su discurso en el Parlamento fue aplaudido más de 30 veces. Ellos son agradecidos pues como dijo Fidel en su Conferencia Magistral en la Universidad de Santo Domingo recientemente, cito las ideas: "el Apartheid tuvo muchos cómplices, no lo bloquearon, 55 000 combatientes cubanos estuvieron presentes en momentos decisivos y críticos, los líderes africanos lo conocen y no lo olvidan, Cuba no ha ido a invertir en Sudáfrica, sólo a dar nuestro sudor, sangre y vidas".

Lo que un día me pareció un sueño lejano o incierto se hizo material, los profesores cubanos hablan de ciencia en las aulas de la Universidad de Transkei, las manos de los médicos curan y salvan vidas en las clínicas y hospitales más remotos del vasto país, sus consejos previenen enfermedades, su ejemplo de humanidad se siembra en el entorno social y su presencia es cotidiana en la vida de la nueva sociedad sudafricana.

Eso es lo más hermoso que dan nuestros médicos en la República de África del Sur, su humanidad, su solidaridad. Por ello cuando veía por la televisión a nuestro Comandante en Jefe dirigirse a los más de 300 médicos y sus familiares en Pretoria, al final de su visita, un sentimiento de alegría y tristeza me embargaba. Alegría por ver la obra en ejecución y tristeza por no estar allá viviendo ese otro instante sublime del cierre de un ciclo de la historia.

En ese "milagro sudafricano", "milagro Mandela" o "milagro político" estuvo y está Cuba. Y yo como humilde testigo de algunas de esas gestas en la paz no puedo sustraerme a la obligación de escribir estas incompletas notas para un día poder contar la historia de lo que aconteció. Convencido estoy de lo dicho por Fidel a Mandela cuando le impusieron la Orden de la Buena Esperanza: "Seguiremos junto a ustedes hasta la victoria siempre".

* Médico, Epidemiólogo, en el Centro Provincial de Higiene y Epidemiología (CPHE), Cienfuegos.
 
Inicio Anterior Siguiente