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Desarrollo histórico de la enseñanza médica superior en Cuba desde sus orígenes hasta nuestros días*

Introducción

Una de las ramas más importantes de la historia de las ciencias en general y de la medicina en particular la constituye, sin lugar a dudas, la historia del desarrollo de su enseñanza.

Dedicado a la docencia, por vocación de hondas raíces familiares, desde hace más de tres décadas y media en el pregrado de medicina, en cursos de técnicos medios y de postgrado y en los últimos tres lustros, además, a la enseñanza de la historia de la salud pública en Cuba en la Facultad de Salud Pública, actual Escuela Nacional de Salud Pública, no puede parecer raro que como parte de mis actividades de investigador en el Departamento de Problemas Teóricos de la Salud Pública e Historia de la Medicina del lamentablemente desaparecido, Instituto de Desarrollo de la Salud de La Habana, emprendiera en 1981 una investigación documental sobre el desarrollo histórico de la enseñanza médica superior en Cuba en el período colonial, cuyo informe final fue publicado con el título de Historia de la enseñanza superior de la medicina en Cuba. 1726-1900, Ed. Ciencias Médicas, La Habana, 1990, 320 páginas (Cuaderno de Historia de la Salud Pública No. 75).

Desde entonces he llevado la investigación hasta la reforma de estudios de 1962, de la que he presentado informes parciales, aprobados, en 1992 y 1993; publicado varios artículos y que razones ajenas a mi voluntad, no me han permitido completar su informe final, que comprende treinta capítulos.

Sobre las últimas cuatro décadas, de las que he sido testigo alerta, he recopilado planes de estudio, programas de asignaturas, bibliografía docente y sobre todo bibliografía analítica sobre su desarrollo, principalmente del profesor Fidel Ilizástigui Dupuy, sin lugar a dudas la máxima figura de la pedagogía médica cubana de todos los tiempos, a quien tanto debemos los médicos cubanos actuales y a quien dedico esta modesta conferencia, en la que pretendo exponer a grandes rasgos los aspectos más relevantes del desarrollo de la enseñanza médica superior cubana desde sus orígenes hasta nuestros días, como aporte personal a éste, nuestro II Congreso Nacional de Historia de la Medicina.

Origen histórico de las Escuelas o Facultades de Medicina

Del filósofo griego Platón (427-347 a. C.) proviene la idea de la enseñanza pública, lo que no va a convertirse en realidad hasta 1500 años más tarde en las universidades de Occidente.

Las escuelas griegas se extendieron con la cultura helénica y adquirieron cada vez más importancia, pero desaparecieron con la caída del mundo antiguo. Las escuelas romanas de rétores, que estaban muy bien organizadas, florecieron aún durante el siglo iii y brindaban a sus alumnos una enseñanza general, sobre todo filosófica y teórica, que abarcaba las siete artes liberales agrupadas en el Trivio (Gramática, Retórica y Dialéctica o Lógica) y el Cuadrivio (Aritmética, Música, Geometría y Astronomía).1

A partir del siglo iv el cristianismo sustituye paulatinamente al mundo occidental greco-romano. Los conventos salvan en la Edad Media las ideas de la antigüedad, pero ya no existe la forma antigua de la enseñanza. La iglesia se hace cargo de las obras de los filósofos griegos y romanos pero los interpreta según sus nuevas concepciones humanistas.

En el siglo IX   la norma de que cada convento abriera una escuela propia, condujo a la fundación de importantes centros de enseñanza que mucho van a influir en el desarrollo de la medicina conventual.2 De tal forma llega a ser esta actividad patrimonio de la iglesia que los concilios de Châlon -sur-Saône (813), Aquisgrán (817) y especialmente el de París (829) exigieron que todo obispo fundara una escuela y de este modo surgieron en la totalidad de las sedes episcopales o diócesis centros de enseñanza capitulares. Ya en el siglo xi se distinguieron sobre todo las escuelas de las sedes episcopales que fueron las precursoras de las universidades.

Los maestros de las diversas disciplinas, en dichos colegios, celebraban asambleas generales, llevaban a cabo exámenes en conjunto, se reunían para admitir en su agrupación o expulsar de ella a miembros, para llegar a constituir los Consortia magistrorum. En la primera mitad del siglo xiii se introduce en París la costumbre de calificar de facultas a la ciencia enseñada dentro de una disciplina y esta denominación en el año 1250 la adoptan cada uno de los Consortia magistrorum.

En la segunda mitad del propio siglo XIII se forman independientemente facultas o facultades como corporaciones de maestros de cada una de las disciplinas con sus estatutos, exámenes, etc., principalmente de filosofía (philosophiam), teología (theologiam), jurisprudencia (jurisperitam) y medicina (medicinam).3

La reunión de los maestros de las cuatro facultas en una Universitas o institución de estudios generales o universales, es el primer paso que condujo a la formación de la universidad, la cual va a recibir orden de creación y estatutos administrativos como prerrogativas de papas y reyes.

A partir de las diversas escuelas existentes en París se origina en 1110 el primer Studium Generale del mundo cristiano, después universidad,4 al que siguieron en 1158 el de Bologna, el de Oxford en 1167 y el de Cambridge en 1209.5 Por fundación real, el primero lo fue el Estudio General de Salamanca creado por Alfonso IX, rey de León, en 1218, confirmado como la cuarta universidad de la cristiandad por el papa Alejandro vi en 1254.6 Le continuaron las universidades de Padua (1222),7 Nápoles (1224), Lisboa (1240), Siena (1246), Coimbra (1288)8 y Montpellier (1289).9 Las primeras universidades de Europa central lo fueron las de Praga (1347), Viena (1365), Erfurt (1379) y Heidelberg (1385).10

Las escuelas propiamente de medicina van a surgir fuera de las universidades o como una de sus facultades o se incorporarán a ellas. Como ejemplo de las primeras está la más antigua, la Escuela de Salerno, con la cual la medicina medieval comenzó a tener carácter laico y una formación anatómica y clínica más científica.

El hecho que desde el año 500 fuera Salerno sede episcopal y que desde el 820 contara con un importante monasterio benedictino con hospital, a lo que se agregaba su reputación de lugar saludable y puerto abierto al comercio de navegantes mediterráneos de cualquier procedencia, contribuyó todo ello a la creación de una Civitas Hippocrática en la ciudad italiana, con influencia de las cuatro grandes culturas médicas de la antigüedad, representadas en los orígenes de la escuela, por otros tantos maestros fundadores como: Helenius, judio; Ponto, griego; Adela, árabe y Salernus, latino, aunque todo parece indicar, según modernas investigaciones históricas, que la Escuela de Salerno no fue fundada, en el sentido recto de la palabra, sino que se formó poco a poco y se desarrolló orgánicamente en el siglo XI.11

Con el descubrimiento y conquista de América a finales del siglo xv y principios del xvi comienzan tempranamente las fundaciones de universidades, con escuelas de medicina o sin ellas, por órdenes religiosas, principalmente, la de Predicadores o Dominicos. La primera será la de Santo Domingo en 1538, pero ya desde 1532 incorporó médicos el convento de la Orden fundadora sin haber recibido, aún, el privilegio pontificio12 y las de México y Lima creadas en 1551, tuvieron cátedras de medicina en 1578 y 1634 respectivamente.13, 14

Las demás universidades de América contaron con cátedras o facultades de medicina en los siguientes años: Guatemala en 1681; Quito 1693; Caracas 1727; La Habana 1728, pero ya se enseñaba medicina desde 1726 en el convento de la Orden que la creó por tener desde 1721 el Breve Pontificio que aprobaba su erección; Bogotá 1733; Santiago de Chile 1756; Guadalajara de México 1791; Buenos Aires 1798; León de Nicaragua 1807; Bahía y Río de Janeiro 1808 y San Juan de Puerto Rico 1816.15

La primera escuela de medicina en lo que hoy es Estados Unidos de Norteamérica se fundó en 1765 en el Pennsylvania Hospital de Philadelphia y se adscribió como un Medical Departament al College of Philadelphia, que era una institución de enseñanza secundaria. La segunda se creó en 1767 en New York, en el King’s College, que después de la independencia se convirtió en la Columbia University y la tercera en Cambridge, cerca de Boston, en el Harvard College, en 1782, hoy Harvard University.

Fig. 2. Convento de Santo Domingo, donde fue fundada la Universidad de La Habana y con ella su Facultad Mayor de Medicina, el 5 de enero de 1728.

La primera escuela de medicina canadiense se inauguró en 1822 en el Montreal Medical Hospital, con profesorado inglés protestante, hoy Medical Faculty de la Mc Gill University y la segunda se creó en Quebec en el Marine and Emigrant Hospital, en 1830, con profesorado francés católico, incorporada desde 1847 a la Université Laval de Quebec.15

La enseñanza superior de la medicina en el Período Colonial

Los Dominicos que habían fundado las primeras universidades de América llegaron a nuestra Isla desde el inicio de la conquista y el Obispado de Cuba, aunque se creó oficialmente en 1518 en la ciudad de Baracoa, no vino a tener obispo residente en la Diócesis, ya con sede en Santiago de Cuba, hasta el quinto designado, fray Miguel Ramírez de Salamanca, de la Orden de Predicadores.16

De esta manera se daban tempranamente en nuestro país dos de las condiciones para fundarse una institución de estudios generales o universidad, la que faltaba era la tercera, a la que el profesor Francisco Guerra, de la Universidad de Alcalá de Henares, ha llamado factor demográfico o sea el aumento de la población española que justificara tal escuela, pues los únicos que tenían acceso a ella eran los peninsulares y sus descendientes blancos.17

Esta condición estaba ya presente cuando los Hermanos de la Orden de Predicadores comenzaron sus gestiones en 1670 para crear en Cuba una universidad como la de Santo Domingo con las prerrogativas de la de Salamanca, las que culminarían medio siglo después cuando el papa Inocencio xiii, después de obtener informe favorable del obispo de Cuba, fray Gerónimo de Nosti y de Valdés, emitiera el Breve Apostólico de 12 de diciembre de 1721 por el cual se autorizaba la fundación de nuestra primera universidad en el convento de San Juan de Letrán en La Habana.18

Las discrepancias entre el obispo y la Orden demoraron siete años la fundación de la Universidad, pero quizás esto influyó para que en 1722 el prelado Valdés creara en Santiago de Cuba el Real Seminario Conciliar de San Basilo el Magno, primer centro de estudios generales o de enseñanza superior en la Isla.

Por tener ya la Orden de Predicadores en su poder el Breve Apostólico, autorizado por el rey desde el 27 de abril de 1722, es que en 1726 comienzan a dictarse lecciones de medicina en su convento, como primero de los estudios generales a que ya tenía derecho a impartir.

Es cierto que desde años antes, en una fecha que hemos calculado que pudo ser cercana al año 1711, en que se funda por segunda vez el Real Tribunal del Protomedicato de La Habana, los Hermanos de la Orden de San Juan de Dios (Juaninos) comenzaron a preparar, en su convento y hospital, a aspirantes al título de Cirujano Romancista, pero estas lecciones en modo alguno pueden ser consideradas de enseñanza médica superior.19

Por lo tanto las primeras, sin lugar a dudas, fueron las dictadas por el bachiller en medicina de la Real y Pontificia Universidad de San Hipólito de México, Francisco González del Álamo y Martínez de Figueroa, en el Convento de San Juan de Letrán a partir del 12 de enero de 1726, las cuales al ser fundada la Real y Pontificia Universidad del Máximo Doctor San Jerónimo de La Habana el 5 de enero de 1728 se incorporaron a su Facultad Mayor de Medicina y sus tres únicos alumnos, los primeros graduados de bachiller en medicina con estudios realizados enteramente en La Habana.

En 1734 se pusieron en vigor los estatutos de la Universidad y con ellos el primer plan de estudios de medicina, del cual se ha dicho que carecía de enseñanza práctica, pero esto no es enteramente cierto. Al igual que los de las principales universidades de América (México y Lima) constaba de cuatro años de estudios teóricos, pero para realizar los grados de bachiller en medicina tenían que cursar dos años de práctica junto a un médico examinado en el Real Tribunal del Protomedicato y para los de licenciado y doctor cuatro años, los que hacían en total ocho, cuatro teóricos y cuatro de prácticas, pero estos últimos podían ser junto a un médico, profesor o no de la Facultad Mayor de Medicina. Con muy ligeros cambios se mantuvo el plan de estudios durante ciento catorce años, pero en 1842 se lleva a cabo, lo que considero el hecho más importante de la historia de la enseñanza médica superior en Cuba, la secularización de la Real y Pontificia Universidad de La Habana y con ella la reforma de estudios más profunda realizada en nuestro país.

Las cinco cátedras del viejo plan dieron paso al doble de asignaturas, se crearon diez nuevas y se le dio un ordenamiento mucho más científico y didáctico. Se incorporó la disección anatómica que se hacía fuera de la Universidad, se inició la enseñanza clínica al lado del enfermo durante los tres últimos años de la carrera, se comenzó el estudio de la obstetricia y de las enfermedades del sexo, de los niños y sifilítica, se le dio una proyección social y humanista al plan de estudios con la inclusión de asignaturas como las de Higiene Pública y Privada, Medicina Legal, Jurisprudencia Médica, Policía Médica e Historia de la Medicina, se creó el antecedente más lejano del año del internado al exigirse a los graduados de medicina un año de prácticas, sin cursar ninguna asignatura, antes de realizar los ejercicios para el grado de doctor y se actualizaron los contenidos de todas las materias a impartir. En conclusión se pasó de la Edad Media al siglo XIX en la enseñanza médica.

En 1863 se crean los institutos de segunda enseñanza con lo que se saca el bachillerato en artes o filosofía de la Universidad. Se pone en vigor un nuevo plan de estudios de medicina que incluye un curso de ampliación para reforzar los conocimientos adquiridos en el bachillerato en artes, se mantienen los tres períodos de bachillerato en facultad, licenciatura y doctorado con ocho años de duración en total y se suprime el año de práctica o intersticio.

Como consecuencia de la guerra independentista de 1868, el mismo día que se cumplían tres años de su inicio, se suprimió el doctorado en todas las carreras de la Universidad, lo que trajo como consecuencia las protestas estudiantiles que llevaron a la represión dentro del recinto universitario y al fusilamiento de ocho estudiantes de medicina el 27 de noviembre de 1871.

Con el final de la guerra en 1878 se restituyó el período del doctorado y tres años más tarde se puso en vigor un nuevo plan de estudios que suprimió el bachillerato en facultad y el curso preliminar, extendió la licenciatura a seis años y dejó en uno el doctorado.20

En 1887 se establece el último plan del período colonial español en el cual se restituye el año preparatorio, se mantienen con igual tiempo la licenciatura y el doctorado, se independiza como asignatura el Curso Especial de Enfermedades de la Infancia, se refuerzan las enseñanzas clínicas y se crea una asignatura en el período del doctorado de enorme importancia para la formación salubrista del futuro médico, que es la de Ampliación de la Higiene Pública con el estudio histórico y geográfico de las enfermedades endémicas y epidémicas.

No obstante todas estas mejoras la enseñanza de la medicina presentaba serias deficiencias, principalmente en la actualización de sus materias, lo que trató de ser remediado fuera de la Universidad por un grupo de jóvenes médicos cubanos, graduados casi todos en universidades europeas, con la fundación de una Escuela Práctica de Medicina en La Habana en 1893, pero este noble empeño se vería frustrado con la nueva guerra indepedentista de 1895-1898, en la que casi todos los profesores de la nueva institución docente abandonaron sus tareas académicas para cumplir con el llamado de la Patria, así como algunos de la Facultad de Medicina, estos últimos sustituidos por médicos militares españoles sin preparación ni vocación para la enseñanza.21

La enseñanza superior de la medicina en el Período Republicano Burgués

Con el país completamente arrasado por la última de nuestras guerras independentistas contra España, a lo que tanto contribuyeron la criminal reconcentración de población rural en pueblos y ciudades decretada por el poder colonial hispano y el bloqueo naval de los Estados Unidos de Norteamérica, llegaba el pueblo cubano a su triste etapa de primera ocupación militar por “nuestros vecinos del norte”, como preámbulo al período de república burguesa.

Nombrado en 1899 el ilustre jurisconsulto y profesor universitario, doctor José A. González Lanuza, Secretario de Instrucción Pública del gobierno de ocupación, puso en vigor nuevos planes de estudios en las carreras de la universidad habanera que tuvieron como característica la profusión de cátedras, el aumento del número de profesores y la falta de visión sobre la realidad económica del país. El plan de estudios de medicina se aumentó a ocho años de duración, pues el período preparatorio se extendió a dos, con asignaturas de utilidad tan discutible como: Anatomía y Fisiología Animales, Anatomía y Fisiología Vegetales y Fitología, se suprimieron las de Ampliación de la Higiene Pública e Historia Crítica de la Medicina y no se incluyó la de Antropología, creada en otras carreras como las de Derecho Civil y Ciencias Naturales.

Un año después el doctor González Lanuza era sustituido como Secretario de Instrucción Pública por el eminente pedagogo y filósofo, doctor Enrique José Varona Pera, quien va a llevar a cabo una verdadera y profunda reforma de la enseñanza general en Cuba que abarcará los estudios secundarios y universitarios.

Inspirado en las más modernas concepciones del pensamiento positivista aplicadas a la enseñanza superior, tomando en cuenta las más urgentes necesidades del pueblo cubano para salir de la crisis económica de la posguerra independentista y asesorado por pedagogos eminentes, como entre otros: Alfredo M. Aguayo Sánchez, Carlos de la Torre Huerta, Esteban Borrero Echeverría, Claudio Mimó Cava, José Varela Zequeira y José M. Valdés Rodríguez, su reforma suprimió cátedras obsoletas, dejó para más adelante la inclusión de otras, dio paso en todas sus formas a la enseñanza práctica para que predominara sobre la teórica, creó carreras tan necesarias al país como las de Ingenierías, Arquitectura, Pedagogía y Estomatología y la de Medicina, de ocho años de duración la redujo a cinco, con evidente superioridad en la enseñanza práctica de la física y química aplicadas a las ciencias médicas, la disección anatómica y las clínicas, pero su gran error fue limitar el enfoque salubrista a una sola asignatura, la de Higiene, pensando más en el médico en su ejercicio individual, que en su labor social.22

El Plan Varona en medicina hecho para cubrir un momento coyuntural de nuestra historia va a durar, sin embargo, más tiempo de lo necesario. Un hecho que estremeció la enseñanza médica de Occidente influirá sobre él y lo cambiará.

El estado anárquico de la enseñanza de la medicina en Estados Unidos, en la primera década del siglo xx, llevó a la Asociación Médica Estadounidense a pedir a la Fundación Carnegie para el Progreso de la Enseñanza que realizara un estudio de la educación médica del país, que se extendió también a Canadá y nombró para esa tarea al entonces joven y brillante educador doctor Abraham Flexner.

El doctor Flexner publicó su hallazgo en 1910 después de visitar personalmente 155 escuelas médicas en el curso de dieciocho meses y el impacto de su honesto y profundo estudio fue responsable directo de la clausura de 29 de dichas escuelas y sentó las bases que se seguirían en el resto, para la formación de un médico en el ejercicio privado de la profesión, pero sin grandes preocupaciones sociales.23

La influencia flexneriana va a llegar a Cuba con el plan de estudios médicos de 1919 con el que se extiende a seis años la carrera, dejándose establecido en él las tres agrupaciones que se harán clásicas en todo el mundo, las de ciencias básicas, preclínicas y clínicas. Pero un año antes en la universidad argentina de Córdoba se lleva a cabo una profunda reforma de la enseñanza con una gran proyección social, mucho más acorde a los grandes problemas de Latinoamérica, que se hará sentir en todas nuestras universidades.

Con motivo del I Congreso Nacional Estudiantil en 1923, inspirado en las prédicas y el pensamiento revolucionario de Julio Antonio Mella, se lleva a cabo una verdadera revolución estudiantil universitaria que exigirá una reforma inspirada en la de la Universidad de Córdoba. En estos hechos va a jugar un papel muy importante el joven doctor Gustavo Aldereguía Lima, entonces ayudante graduado de una de las cátedras de clínica médica, quien conocedor profundo de la reforma de Córdoba invitó al rector de la Universidad de Buenos Aires, doctor José Arce, de visita en La Habana, para que dictara una conferencia en la que explicara dicha reforma, lo cual se llevó a cabo en el Aula Magna de la Universidad el 4 de diciembre de 1922 y el mismo doctor Aldereguía participará en el congreso estudiantil, a pesar de ser graduado, como delegado de la Asociación de Estudiantes de Manzanillo.24

Presionado por estos hechos el claustro de la Facultad de Medicina redactó y aprobó el ejecutivo de la nación en 1924 un nuevo plan de estudios que aunque agregó nuevas asignaturas de la importancia de las de Radiología y Fisioterapia, Parasitología y Enfermedades Tropicales, Patología Clínica e Higiene Terapéutica de las Enfermedades Tuberculosas, Enfermedades de las Vías Urinarias y Ortopedia, dejó igual la proyección social de la medicina, como el Plan Varona, inspirado más en la reforma flexneriana que en la de Córdoba.

En 1928 se agregó un séptimo año a la carrera de Medicina al incluirse un curso de premédica, pero dos años después el gobierno dictatorial del general Gerardo Machado Morales, clausuraba la Universidad de La Habana, la que se mantuvo inactiva hasta la caída de la dictadura el 12 de agosto de 1933.

Empieza entonces una etapa de crisis en los estudios universitarios en general y en particular de los de medicina. Se ponen en práctica dos planes de estudios (1934 y 1937) de cinco años de duración, más que de transición de compromiso con las exigencias del estudiantado, perjudicado por un nuevo cierre de la Universidad entre 1935 y 1937 y violentos atropellos contra la Facultad de Medicina por parte de la nueva dictadura del entonces coronel Fulgencio Batista Zaldivar.

Esta situación caótica se resolverá en parte con la puesta en vigor, en 1942, del llamado Plan Vieta, por ser en esos momentos decano de la Facultad de Medicina el doctor Angel Vieta Barahona, inspirado en las concepciones flexneriana para formar a un médico en el ejercicio privado de la profesión, pero innegablemente de superior calidad al resto de los establecidos en el período republicano burgués.

Este plan de estudios, que también consolidó los primeros pasos de la carrera docente con sus etapas de adscriptos, instructores y asociados y creó la carrera hospitalaria con las de alumnos internos y médicos internos y residentes, se mantuvo en vigor hasta noviembre de 1956 en que el Consejo Universitario acordó la suspensión de las actividades de la Universidad de La Habana, ante las violentas agresiones de la segunda dictadura del ya general Fulgencio Batista.

La enseñanza superior de la medicina en el Período Revolucionario Socialista

La alborada revolucionaria del 1 de enero de 1959 desató en el Alma Mater habanera todas las ansias reprimidas de reformas radicales de enseñanza en parte del profesorado y del estudiantado. La impaciencia por realizarla llevó a momentos de extrema tensión como el llamado “colinazo universitario” de febrero del propio año, en que un grupo de profesores y alumnos tomaron el alto centro docente y destituyeron al resto del profesorado y a la dirección universitaria.

Vuelta la normalidad se lleva a cabo una depuración del profesorado, entorpecida por lo más reaccionario del claustro, lo que provoca un cambio de estructura en la dirección del centro, por la que se sustituyen el Consejo Universitario por una Junta Superior de Gobierno y los Decanatos por Juntas de Gobierno en las Facultades.

Convocadas reuniones de todos los claustros para discutir estas medidas, la de la Facultad de Medicina se celebró el 29 de julio de 1960, convirtiéndose en una borrascosa sesión en que más de la mitad de los profesores presentes votaron en contra de la aprobación de las medidas, en una franca actitud contrarrevolucionaria, a la que por cartas se solidarizaron después otros profesores ausentes de la misma, por lo que unos días más tarde todos fueron suspendidos de empleo y sueldo y sometidos a consejos disciplinarios, a lo que se unirían numerosas renuncias para acogerse a jubilación y una inoportuna resolución de la Junta Superior de Gobierno decretando la jubilación forzosa por edad, todo lo cual dejó al claustro de la Facultad con sólo 23 profesores de los 161 existentes cuando se suspendieron las actividades docentes en noviembre de 1956.

Estas ausencias, sin embargo, van a ser cubiertas rápidamente por concursos de méritos, principalmente, entre adscriptos, instructores y asociados de las diferentes cátedras, por lo que apenas se afecta el proceso docente y los servicios hospitalarios de las cátedras. El plan de estudios de 1942 vigente en enero de 1959 sufre algunos cambios en las asignaturas, las que se agrupan en planes de liquidación de seis años de duración para los alumnos de cada curso, que habían sufrido el cese de las actividades de la universidad desde 1956.

Con el nuevo profesorado ya fue más fácil emprender la reforma universitaria que pedía el momento histórico que vivía el país y ella reflejará el cambio de la medicina capitalista a la medicina socialista, con un gran enfoque humanista y social, como se pedía en la revolución universitaria de 1923, lo que permitió proclamar la nueva reforma en la histórica colina universitaria el 10 de enero de 1962, aniversario 33 del asesinato en México de Julio Antonio Mella, a manos de criminales a sueldo de la dictadura machadista.25

El plan de estudios médicos de la reforma estará vigente solamente en el curso de 1961-1962 pues ya en 1963, a consecuencia de la diáspora contrarrevolucionaria que sacó del país en los cuatro primeros años del período revolucionario 1554 médicos, se pone en vigor un plan de estudios, emergente, de cinco cursos de duración, incluyendo el año de práctica o internado, obligatorio para todos los alumnos, una de las grandes conquistas de la reforma y se permite el ingreso por examen, sin el título de bachiller en ciencias.26

Este plan conocido como Plan Baeza, por ser entonces director de la Escuela de Medicina el inolvidable Maestro doctor Pedro M. Baeza Vega, sólo alcanzará tres cursos, pues limitadas las salidas médicas y estudiado mejor el fenómeno, se vio que en los mismos primeros cuatro años se graduaron 1497 nuevos galenos por lo que la diferencia era sólo de 57 profesionales y es preciso aclarar que el año que menos médicos hubo en Cuba fue en 1961 con 5996 y nunca quedaron tres mil, pues esa cifra errónea es producto de restar las salidas a los 6405 existentes en 1958 y no sumarle los nuevos graduados por años.27

Por lo tanto en 1966 se pone nuevamente en vigor el plan de estudios de la reforma con ligeros cambios y en 1969 se establece el más novedoso de todos estos ensayos médico-pedagógicos, el plan integrado, producto de la vocación, el talento y la dedicación a estos estudios del doctor Fidel Ilizástigui Dupuy, quien como el doctor Flexner en su tiempo, estudió todas las formas de enseñanza de la medicina existente en los países de una larga tradición en el mundo, adaptando esas ideas a las características y necesidades concretas de nuestro país.28

No es posible en el espacio de tiempo de que dispongo para esta conferencia extenderme más en consideraciones sobre este magnífico plan de estudios, demasiado complejo para ser aplicado con éxito en las múltiples facultades de medicina que se iban creando a lo largo del país, con profesorados jóvenes, sin gran experiencia pedagógica, aunque con sólida preparación científica en sus especialidades.

A partir de 1978 se vuelve al plan por asignaturas, lo que se mantiene en los de 1986 y 1994, todos de seis años de duración y bajo la orientación del profesor Ilizástigui se pone especial énfasis en la formación del médico que en cada momento necesita nuestro Sistema Nacional de Salud Único para cumplir cabalmente los principios de la salud pública socialista cubana que son: marcado acento preventivo, de promoción y rehabilitación en las acciones de salud; accesibilidad y gratuidad de dichas acciones; participación del pueblo organizado en el cumplimiento de las mismas y la solidaridad internacional de nuestra medicina.29

Para el cumplimiento de esos objetivos Cuba, que al inicio del período revolucionario socialista tenía una sola Facultad de Medicina, cuenta hoy ante el asombro del mundo con 5 Institutos Superiores de Ciencias Médicas, 22 Facultades de Medicina que abarcan todas las provincias del país, el Instituto de Ciencias Básicas y Preclínicas “Victoria de Girón”, una Escuela Nacional de Salud Pública de posgrado, la Escuela de Medicina Latinoamericana y la Escuela de Medicina Caribeña y un plan de estudios enfocado a la atención médica primaria, que ha hecho posible la dispensarización de acciones de salud a casi la totalidad de la población del país con el modelo de atención médica primaria del médico y la enfermera de la familia.30

Referencias Bibliográficas

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  30. Ilizástigui Dupuy F. Experiencia cubana en la formación del Médico General Básico como Médico de la Familia. En: Ilizástegui Dupuy F. La Educación Médica Superior y las necesidades de salud de la población. Ed. Inst. Sup. Cien. Med. Habana, La Habana [sin fecha de edición]: 73-90.

 

* Conferencia leída en II Congreso Nacional de Historia de la Medicina. La Habana, marzo 2 del 2000.

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