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Raíces históricas del pensamiento bioético en Cuba*

A la memoria del profesor Francisco Lancís Sánchez, símbolo de la Ética Médica en Cuba

La bioética es una rama muy moderna del conocimiento que abarca, sin embargo, materias tan antiguas como la ética médica, que ya era gran preocupación del hombre en época de Hipócrates, Padre de la Medicina, cinco siglos ANE.

Por eso no es raro que al desarrollar el tema que se me ha pedido para este Taller, tenga por fuerza que mencionar muchas veces conceptos tan antiguos como moral o ética médica, filosofía moral, deontología y diceología médicas.

Las manifestaciones más lejanas del pensamiento bioético en nuestro país habría que encontrarlas derivadas del establecimiento en la isla del Real Tribunal del Protomedicato.

Creada dicha institución, la más antigua de la salud pública española, por Real Cédula de Juan II de Castilla en 1422, tuvo desde sus inicios, la facultad de “actuar contra los crímenes y excesos que cometían los médicos, cirujanos, licenciados, farmacéuticos y otros, en el ejercicio de la profesión y con la autoridad suficiente para castigar conforme a derecho”.1 El cumplimiento de tal facultad llevaba aparejado la puesta en vigor de normas que reglaran los deberes y derechos del médico y demás profesionales o no de la medicina como: médico-cirujanos, médicos, cirujanos latinos, cirujanos romancistas, flebotomianos, boticarios, comadronas, dentistas, algebristas, callistas, barberos y herbolarios.

Fundado por primera vez muy brevemente en La Habana (1634-1637), muy poco debió hacer en esos años, pero en su segundo y largo período (1711-1833) sí pudo ejercer plenamente sus funciones de regular la conducta ética del personal de la salud en sus actividades y muy sonados fueron los pleitos establecidos en este sentido por el protomédico doctor Francisco de Teneza y Rubira.2

Al cerrar sus puertas dicha institución en 1833 y ser sustituida ese año, por las Reales Juntas Superiores Gubernativas de Medicina y Cirugía y de Farmacia, fueron ellas las herederas de su función de tribunal de ética médica, aunque por poco tiempo, pues sólo durarían hasta 1842 y no hemos encontrado que ninguno de los organismos que las continuaron en sus múltiples funciones –las Juntas de Sanidad, las Juntas de Caridad y Beneficencia y la Facultad de Medicina de la Real y Literaria Universidad de La Habana- ejercieran en algún momento como tribunales de moral médica.

Sin embargo a partir de la desaparición de las dos Juntas Superiores Gubernativas y por la gran reforma universitaria de 1842, comienza una nueva etapa de la ética médica en Cuba, como fue la de su enseñanza en la Real y Literaria Universidad de La Habana.

Aunque la cátedra de Vísperas de Medicina o Patología impartida en la vieja universidad de 1730 a 1842 se basaba fundamentalmente, entre otras, en la enseñanza de las obras de Hipócrates y principalmente de sus Aforismos,3 algunos de cuyos preceptos, sobre todo el primero, y su Juramento constituyen la base de la ética médica tradicional en Occidente, no podemos decir que esta materia se enseñara en dicha época en nuestra primera universidad.

En el proyecto de reforma de la enseñanza universitaria para Cuba de 1828, promovido por don Francisco Arango y Parreño, que aunque nunca llegó a implantarse, sirvió de base a la reforma de 1842, en el plan de la carrera de medicina, al describirse cómo sería la enseñanza, junto a la cama del enfermo, de la clínica externa o quirúrgica en el quinto y sexto años y de la clínica interna o médica en el sexto y séptimo, se dice que “los Deberes del Médico serán objeto de instrucción en todo este tiempo”,4 incluyéndose con ello en el plan la más moderna concepción de la deontología médica en boga entonces en Europa.

Al ponerse en vigor la reforma universitaria de 1842 no se cumplió el proyecto del plan de estudios médicos de Arango y Parreño en lo tocante a la asignatura Deberes del Médico en el ejercicio de la profesión, pero contenidos de ella se impartieron en la nueva cátedra, de diversas asignaturas y largo nombre, Medicina Legal, Toxicología, Jurisprudencia Médica, Policía Médica, Historia, Biografía y Bibliografía Médicas.

Cuarenta años después ocurre un hecho de extraordinaria importancia en el desarrollo histórico del pensamiento ético en general en Cuba como fue el dictar en la Real Academia de Ciencias Médicas, Físicas y Naturales de La Habana el doctor Enrique José Varona y Pera, entre 1880 y 1882, sus célebres Conferencias Filosóficas o tres cursos de filosofía, uno de ellos, el último, sobre Fundamentos de la Moral, en el que se sistematiza por primera vez en Cuba todo el pensamiento ético y se analizan críticamente sus corrientes más modernas.5

Coincidiendo con este auge en nuestro medio del conocimiento de la filosofía moral, un nuevo plan de estudios médicos puesto en vigor en el mismo año de las conferencias de Varona va a retomar el viejo anhelo de los que redactaron la reforma de estudios de Arango y Parreño, entre ellos el ilustre doctor Tomás Romay Chacón, para poner en práctica junto a las asignaturas de Clínica Médica 1º. y 2º. cursos en quinto y sexto años de la carrera de medicina, la enseñanza al lado de la cama del enfermo de Deberes del Médico en el ejercicio de la profesión, explicadas todas por el doctor Antonio Jover Puig, profesor español que dejó en nuestra universidad gratos recuerdos por su ciencia, su elocuencia y su cultura humanística.

Debemos añadir también que en la cátedra de Historia de las Ciencias Médicas se explicaron por esta época temas como: la moral médica según Hipócrates; el médico, el enfermo y la práctica médica; el Juramento Hipocrático y el primer aforismo.

Como sustituto del doctor Jover explicó las materias de deontología médica el doctor Raimundo de Castro Allo, otra de las grandes figuras de la clínica médica en Cuba y modelo de virtudes cívicas, políticas y morales, quien tuvo a su cargo esta enseñanza hasta su destierro, en plena guerra independentista, por sus actividades revolucionarias.6

La obra más antigua escrita por un cubano sobre moral médica es posible lo sea De los deberes que el médico tiene contraídos con la humanidad, Madrid, 1864, tesis doctoral discutida y aprobada en la Universidad Central de Madrid por el doctor Eduardo Lastres y Juiz.

Otras obras, de las primeras impresas en Cuba lo son. Moción acerca del secreto médico, presentada y ampliamente discutida en 1886 por el doctor Claudio Delgado Amestoy en la Real Academia de Ciencias Médicas, Físicas y Naturales de La Habana y publicada en sus Anales al siguiente año; dos memorias premiadas en concurso sobre moral médica celebrado en La Habana en 1901, las dos con el mismo título de ¿Cuáles son los deberes de los médicos con sus compañeros en el ejercicio profesional?, la que obtuvo el primer premio, del doctor Arístides Agramonti Simoni y el segundo, del doctor José R. Avellanal, ambas publicadas en La Habana en el propio año 1901 y el folleto Moral Médica. Estudio crítico del charlatanismo profesional del doctor José A. López del Valle, publicado en La Habana en 1904.

Finalizada la dominación española en Cuba, al ocupar el doctor Enrique José Varona la Secretaría de Instrucción Pública durante el gobierno de la primera intervención norteamericana y llevar a cabo la profunda reforma de la enseñanza secundaria y universitaria de 1900, que lleva su nombre, se reservó el ilustre filósofo para explicarla en la Facultad de Letras y Ciencias, junto a otras, la asignatura de Filosofía Moral.7 De sus continuadores en la cátedra, son dignos de mencionar al doctor Roberto Agramonte Pichardo, que publicó Programa del curso de Filosofía Moral (1929), único libro de texto de dicha materia escrito por un cubano en el presente siglo y el doctor Rafael García Bárcenas, uno de los iniciadores y forjadores de nuestro actual proceso revolucionario, autor de obras tan importantes de la cultura nacional como: Sed, Premio Nacional de Poesía (1935); los ensayos Estructura de la estructura y La estructura del mundo biofísico, este último Premio Nacional de Filosofía (1950) y únicos aportes cubanos a la filosofía estructuralista; su polémico libro Redescubrimiento de Dios, primer aporte cubano a la filosofía neotomista y el notable ensayo de filosofía moral Esquema de un correlato antropológico en la jerarquía de los valores. El doctor García Bárcenas fue, además de un gran pensador y profesor de filosofía moral, uno de los hombres más dignos de la vida pública cubana.

Hasta el arribo a la cátedra de Medicina Legal y Toxicología, como profesor titular, del doctor Raimundo de Castro y Bachiller en 1923 no se enseñaron, en el presente siglo, contenidos de ética médica en ninguna de las asignaturas de la Facultad de Medicina de la Universidad de La Habana. El doctor Castro Bachiller quizá influido por el recuerdo de su padre, el profesor Castro Allo, fue un apasionado de la ética médica y en todos sus Programas de Medicina Legal y Toxicología de 1923 a 1954, año de su fallecimiento, incluyó invariablemente en su V parte, con el nombre Deontología y Diceología Médicas cuatro lecciones de Jurisprudencia Médica y seis lecciones de Moral o Ética Médica. Como apéndices, para ser mostrados en clases y explicada su importancia, incluyó también, seis códigos de moral médica: Juramento original de Hipócrates; Juramento Hipocrático adaptado a los graduados de la Escuela de Medicina de la Universidad de La Habana, redactado por el doctor Castro Bachiller; Juramento del American College of Surgeons; Juramento de la Sociedad Nacional de Cirugía; Código de Moral del Colegio Médico Nacional y Juramento de Honor del Colegio Médico Nacional redactado por los doctores Julio Ortiz Cano y Raimundo de Castro y Bachiller. No conforme con todo esto se reservaba la lección de despedida a los graduados de cada promoción, verdaderas conferencias antológicas de moral médica, de las que conservamos una con el título de “A mis alumnos del curso académico de 1949-1950”, que siempre leemos y releemos con verdadera emoción.8

Otra institución de gran importancia en Cuba en el desarrollo del pensamiento ético en la medicina lo fue la más alta institución gremial médica del país, primero Federación Médica de Cuba (1925-1944) y después Colegio Médico Nacional (1944-1966). En esta última etapa se crearon sus Consejos Disciplinarios Nacional y Provinciales (1944), verdaderos tribunales de honor o tribunales de ética médica para juzgar la conducta moral en la actividad profesional de sus colegiados, que llegaron a ser la totalidad de los médicos del país. En dicha actividad se destacaron dos de mis más queridos Maestros dentro y fuera de la Facultad de Medicina de la Universidad de La Habana, los doctores Arturo Curbelo Hernández, quien presidió el Consejo Disciplinario Nacional por muchos años y Federico Sotolongo Guerra, que fue secretario del mismo todo el tiempo que existió. Por indicación del Colegio Médico Nacional se redactaron dos documentos que reflejan el pensamiento ético médico en Cuba en los años de las décadas de 1940 y 1950: el Código de Moral y el Juramento de Honor del Colegio Médico Nacional, de indiscutida vigencia en la época, en nuestro país.

Por estos años aparecieron en la revista Bohemia, artículos sobre ética médica del doctor José Chelala Aguilera en su sección sobre medicina social (1940-1951), pero el verdadero paladín de la ética médica llevada al campo de la lucha social lo fue el doctor Gustavo Aldereguía Lima, quien defensor como nadie del enfermo tuberculoso frente a la práctica médica privada y a los desmanes de los gobiernos de la época, fundó en 1929 en la Casa de Salud Covadonga, con sus enfermos del pabellón José García la “Fraternidad de Enfermos Tuberculosos J. G.” y en 1949 la “Unión Nacional de Enfermos Tuberculosos y Exenfermos”, la que contó como órgano oficial la revista UNETE. Sus artículos aparecidos en la revista Bohemia y el periódico Alerta, principalmente, constituyen la mejor muestra del pensamiento ético llevado a la práctica médica y recopilados y prologados por mí en un libro, con el título de “Letra de Combate”, verán la luz algún día.

Con el triunfo revolucionario de enero de 1959, a mediados del siguiente año, asciende a profesor titular jefe de la cátedra de Medicina Legal y Toxicología el doctor Francisco Lancís Sánchez. El profesor Lancís discípulo predilecto del profesor Castro Bachiller y su colaborador más asiduo no sólo en la cátedra sino también en su libro Lecciones de Medicina Legal y Toxicología, en 5 tomos, se va a convertir a partir de entonces en verdadero impulsor y símbolo viviente de la ética médica en Cuba.

En sus oposiciones a cátedra en 1954, en el programa que presentó en forma de libro extenso y metódico de 386 páginas, había incluido 6 lecciones de Moral o Ética Médica y en sus posteriores libros de texto, Conferencias de Medicina Legal (1960); Lecciones de Medicina Legal (1962), dos tomos y Lecciones de Medicina Legal (1964), un tomo, dedicó siempre un capítulo a deontología y diceología médicas. En el libro Temas de Ética Médica editado, sin fecha, por el Departamento de Psicología del Instituto de Ciencias Básicas y Preclínicas “Victoria de Girón” su colaboración fue muy importante. Por esta labor continuada en dichos estudios y por el ejemplo de su vida limpia, es que al crearse en 1986 las Comisiones de Ética Médica Nacional, Provinciales y de Centros Asistenciales con el aplauso de todos los médicos cubanos, fue nombrado el profesor Lancís, presidente indiscutido de la Comisión Nacional, cargo que ocupó hasta su fallecimiento el 3 de marzo del presente año. De sus trabajos publicados sólo citaremos: “La Ética dictado supremo de la medicina cubana”, “Importancia de la Ética Médica para el logro del objetivo de convertir a Cuba en una potencia médica mundial” y “La Ética Médica en la formación de los estudiantes de medicina”, los tres aparecidos en 1987.9

Como basamento teórico de estas Comisiones se había publicado en 1983 el folleto Principios de la ética médica, orientado fundamentalmente en el pensamiento ético marxista-leninista y redactado por delegados del Comité Central del Partido Comunista de Cuba, el Ministerio de Salud Pública y el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Salud. En 1978 al ponerse en vigor un nuevo plan de estudios para la carrera de medicina en todas las Facultades Médicas del país se creó la asignatura de Ética y Deontología Médicas en el primer semestre del segundo curso y al siguiente año salía de la imprenta el libro de texto provisional Ética y Deontología Médicas, redactado por un colectivo de autores presidido por el doctor Daniel Alonso Menéndez, profesor titular del Instituto Superior de Ciencias Médicas de La Habana y presidente del Consejo Científico del Ministerio de Salud Pública.10

En este último período de nuestra historia se van a producir también numerosos Juramentos Médicos, no sólo de gran contenido ético sino político, como el Juramento de los graduados del curso 1963-1964, en que se renuncia por primera vez al ejercicio privado de la medicina en Cuba; el Juramento de los graduados del curso 1964-1965, en el Pico Turquino, primeros médicos que realizaron sus estudios totalmente en el período revolucionario y el Juramento del Centenario del Grito de Independencia o Muerte firmado en el Hospital “V. I. Lenin”, de Holguín, el 25 de mayo de 1968.

Son éstas en apretada síntesis las raíces históricas principales, a nuestro juicio, del pensamiento bioético en Cuba, el cual, en el día de hoy con este Taller sobre Problemas Bioéticos Actuales da muestras convincentes de la pujanza con que se proyectará en el futuro de la salud pública cubana.

Referencias Bibliográficas

  1. Santovenia Echaide E S. El Protomedicato de La Habana. Cuad. Hist. San. No. 1. La Habana. Ed. Neptuno, 1952.
  2. Zayas Bazán H. Contribución al estudio de las ciencias médicas en la época del Protomedicato. Rev. Med. Cub. 70(3): 103-126. La Habana, marzo 1959.
  3. Hipócrates. Aforismos en latín y castellano. Barcelona. Ed. Pubul. 1923.
  4. Arango y Parreño F. Obras. Tomo II. La Habana. Talleres Tipográficos Alfa. 1952.
  5. Varona Pera E J. Conferencias sobre el fundamento de la Moral. New York. Ed. D. Appleton y Cia. 1906.
  6. Delgado García G. Historia de la enseñanza superior de la medicina en Cuba. 1726-1900. Cuad. Hist. Sal. Pub. No. 75. La Habana. Ed. Cien. Med. 1990.
  7. Vitier Guanche M. Varona, Maestro de Juventudes. La Habana. Ed Trópico. 1937.
  8. Delgado García G. Dr. Raimundo de Castro y Bachiller (1878-1954), creador de la Escuela Cubana de Medicina Legal. Pub. Hosp. Gen. Calixto García. La Habana, 1922.
  9. Delgado García G. El profesor Francisco Lancís Sánchez y la medicina legal en Cuba. Cuad. Hist. Sal. Pub. No. 76. La Habana. Ed. Cienc. Med. 1991.
  10. Alonso Menéndez D y colbs. Ética y Deontología Médicas. La Habana. Colección Estudiante de Medicina. 1979.

 

* Conferencia leída en Taller “La Universidad Médica y los problemas bioéticos actuales”, CENAPEM, La Habana, octubre 5 de 1993 y en sesión de presentación de la nueva Comisión Nacional de Ética Médica en XII Forum Nacional Ramal de la Salud, Pabellón Anfiteatro, EXPOCUBA. La Habana, abril 10 de 1998.

 

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