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Apuntes para una historia de la enseñanza de la Ética en Cuba *

Introducción

El tema que yo debo desarrollar en este “Taller” debía circunscribirse a la historia de la enseñanza de la ética médica en Cuba, pero pienso que es imposible dar una idea cabal del tema propuesto, sino partimos de la historia de la enseñanza de la ética en general en nuestro país y vamos situando dentro de ella en que momentos se impartió la ética médica, en que consistió esta enseñanza y quiénes la desarrollaron.

Titulamos nuestra conferencia como “Apuntes”, pues tema tan ambicioso como el que nos proponemos es imposible desarrollarlo con la extensión deseada en el corto espacio de tiempo de que disponemos. Por lo tanto solo “apuntaremos” brevemente cuando comenzó la enseñanza de la ética, moral o teoría de las costumbres en Cuba, en que lugares se llevó a cabo, características de su contenido, manera de enseñarse y quiénes la impartieron hasta nuestros días.

Para ello hemos dividido el tema, con criterio personal, en cuatro períodos: primero, desde sus orígenes hasta 1882, en que el doctor Enrique José Varona y Pera, pronuncia en La Habana su tercer ciclo de conferencias filosóficas sobre fundamentos de la moral; segundo, desde esta fecha hasta 1928 en que publica el doctor Roberto Agramonte Pichardo su libro Programa del Curso de Filosofía Moral; tercero, hasta la implantación de la reforma universitaria de 1962 y cuarto, hasta el presente.

La enseñanza de la Ética en Cuba desde sus orígenes hasta 1882

Las primeras formas de enseñanza de la ética comienzan en Cuba cuando por cláusula testamentaria del rico colonizador español capitán Francisco de Paradas se construye en Bayamo, en pleno siglo xvi, una “obra pía” o colegio donde sacerdotes imparten lecciones de moral y latín1 y se continúan en otros colegios de religiosos que se crean con posterioridad, principalmente en La Habana.

No obstante este innegable antecedente, la enseñanza formal de la ética, como disciplina del conocimiento, podemos decir que comienza en 1722 cuando el Obispo de Cuba, Gerónimo de Nosti y de Valdés, antiguo fraile de la Orden de San Basilio, funda en Santiago de Cuba el Real Seminario Conciliar de San Basilio el Magno, con facultades de Filosofía y Teología, donde se imparten cátedras de Prima y Vísperas de Moral2

Pocos años después y tras una larga disputa entre el obispo Valdés y los frailes de la Orden de Predicadores, el 5 de enero de 1728 abre sus puertas la Real y Pontificia Universidad del Máximo Doctor San Jerónimo de La Habana, con cinco facultades, entre ellas la de Artes o Filosofía, por la que debían pasar, para obtener el grado menor de Bachiller en Artes o Filosofía, todos los estudiantes que aspiraran a ingresar en las otras cuatro.

En dicha Facultad se cursaban en tres años, para alcanzar el referido grado, las cátedras de Súmulas (o introducción a la lógica formal), Lógica, Física, Metafísica y Ética, además de otra de gran importancia ideológica que servía de base a las demás y que se impartía en dos cursos con el nombre de Cátedra de Texto Aristotélico o Cátedra del Filósofo. En ella se enseñaba la filosofía de Aristóteles adaptada a la doctrina cristiana por los máximos doctores de la Iglesia, principalmente, San Ambrosio, San Agustín y Santo Tomás de Aquino. Esta cátedra la impartieron, entre otros, dos médicos notables los doctores José Arango-Barrios y Siscara y Tomás Romay Chacón.3

En la Facultad de Teología, otra de las cinco de la Universidad, a cargo exclusivamente de los frailes dominicos, se enseñaba junto a las cátedras de Teología Dogmática y Teología Escolástica, una de Teología Moral.

Tanto los contenidos de la cátedra de Ética como la de Teología Moral se basaban en las concepciones morales de la filosofía tomista o de Santo Tomás de Aquino, extraídas de sus dos obras mayores: Suma contra los gentiles (1261-1264) y Suma teológica (1265-1273). Ejemplo de una de estas obras adaptadas lo es el libro Instituciones teológicas para uso de escolares del Maestro Tomás de Aquino por fray Tomás María Cerboni, de la Orden de Predicadores, Roma, 1797. A los profesores que las impartían se les llamaba no catedráticos sino lectores, porque su forma de enseñanza consistía en la lectura de los textos y algunos comentarios sobre ellos.

Al notable historiador de las ciencias en general y en particular de la historia de la Universidad de La Habana, doctor Luis F. Le Roy Gálvez, debemos el conocimiento de los lectores de Ética entre 1757 y 1838, pues al investigar los que enseñaban Física en la Facultad de Artes o Filosofía detectó que un mismo profesor impartía en años sucesivos las cátedras de Súmulas, Lógica, Física, Metafísica y Ética y hoy podemos asegurar que la impartieron los frailes dominicos siguientes: José de Ozeguera y Borrego, Miguel José Morejón y Biedma, Mariano Igueregui o Eguérregui, Joaquín de Acosta, José María Rivas, José Mariano Casaverde, José Ignacio Calderón y Berchi, Tomás Pascual y Villegas, Rafael Rioentero y Suárez, Ambrosio Pérez, Félix Rivas, José Liberato García, Manuel Casaverde y Valladares, Juan Bautista Govín y Grovas, Nicolás de la Parra y Burón de Avilés, Agustín Román Royé y de León, Antonio Andréu Zamora, José María Espinosa, Dámaso de Inestrosa, Remigio Cernádas y de Hita Salazar, Antonio Hipólito Pérez de Guzmán y González, Ángel Reyes, José de los Santos Sarmiento, Juan López, Vicente Buitrago, Pedro Infante, Diego de Salazar y José de la Luz Miranda y Jiménez4 y los doctores Ignacio Antonio Domenech5 y Nicolás Calvo de la Puerta y O’Farril.

Por Real Cédula de 9 de junio de 1769 se funda el Real y Conciliar Seminario de San Carlos y San Ambrosio de La Habana, estando al frente de la diócesis por fallecimiento del obispo en propiedad doctor Pedro Agustín Morell de Santa Cruz, primero de nuestros historiadores, el culto obispo auxiliar cubano doctor Santiago José de Hechavarría Elguesúa y Nieto de Villalobos. Con el Seminario se fundaron las Facultades de Filosofía y Teología, en la primera se enseñaba Ética y en la segunda Teología Moral.6

En su llamado ciclo de oro (1811-1824) impartieron sucesivamente en la Facultad de Filosofía el grupo de asignaturas de Lógica, Física, Metafísica y Moral tres de las más grandes figuras del pensamiento y la cultura cubanos, el presbítero Félix Varela Morales y los licenciados José A. Saco López y José de la Luz y Caballero, por lo que muchos estudiantes de la Universidad preferían cursarlas en el Seminario, ya que tenían similar valor académico.7-11

En los años de la década de 1790 las impartió el presbítero José Agustín Caballero y Rodríguez de la Barrera12, verdadero iniciador en Cuba del pensamiento filosófico y Maestro de Félix Varela y en los de la década de 1830 las enseñaron los presbíteros Francisco Javier de la Cruz13 y Francisco Ruiz.14

En el Convento de la Purísima Concepción de la Orden de San Francisco en La Habana se impartían con gran calidad cátedras para el Bachillerato en Artes o Filosofía y en los años finales de la década de 1780 enseñaba Ética fray Mariano Villegas15 y en los de la década de 1810 fray Antonio Morales.16

A partir de 1840 y sobre todo después de la reforma universitaria de 1842 se pone de texto tanto en la Universidad como en los Seminarios el libro Ética, del sacerdote y filósofo catalán Jaime Luciano Balmes. En su pensamiento Balmes fue un inconforme dentro de los límites de las escuelas filosóficas de su tiempo y aunque en lo general fue fiel al tomismo, no aceptó las adaptaciones de la filosofía aristotélica, compartió la concepción de la armonía universal de Gottfried Leibnitz y fue un incansable estudioso de René Descartes. Sus obras El Criterio, Lógica, Filosofía fundamental e Historia de la Filosofía, entre otras, dejaron profunda huella en los pueblos de habla hispana, pero en Cuba, ninguna como Ética, que se mantuvo como texto hasta finales de siglo.17

En la Universidad enseñaron por el libro de Balmes figuras de la importancia en la filosofía cubana del pasado siglo de los doctores Manuel González del Valle Cañizo y José Manuel Mestre Domínguez.18 En el Seminario de San Carlos en los años de la década de 1860 dictó la Cátedra de Ética por la obra de Balmes el presbítero Luis Marrero y la de Teología Moral el presbítero Bernardo Andrés García por el Compendio de Moral de los Salmanticenses o frailes de la Orden Carmelitas Descalzos del Convento de Salamanca.19

En muchos colegios laicos particulares, principalmente en La Habana, se daba enseñanza secundaria antes y después de la reforma de 1842 y en sus aulas se impartió ética. Paradigma de ellos lo fue el colegio “El Salvador” (1848-1869) de don José de la Luz y Caballero, donde enseñó ética por el libro de Balmes el licenciado Juan Francisco Funes.20

Desde su fundación hasta la reforma universitaria de 1842, en la Facultad de Medicina no se enseñó nada relacionado con la ética salvo en la cátedra de Vísperas de Medicina o Patología en la cual al estudiar las obras de Hipócrates se incluía el primer Aforismo y su Juramento, base de la ética médica tradicional en Occidente.21

En 1828 el licenciado don Francisco Arango y Parreño promovió un plan de reforma de la enseñanza universitaria para Cuba, que aunque no llegó a implantarse sirvió de base a la reforma de 1842. En dicho plan, al referirse a la carrera de medicina y en ella al describirse como sería la enseñanza, junto a la cama del enfermo, de la clínica externa o quirúrgica y de la clínica interna o médica, se dice que “los Deberes del Médico serán objeto de instrucción en todo ese tiempo”, incluyéndose con ello en el plan la más moderna concepción de la deontología médica en boga entonces en Europa. En lo tocante a la enseñanza de la Moral en la Facultad de Filosofía la reforma recomendaba el libro Ética del padre Jaquier, que llegó a ponerse como texto antes de la obra de Balmes y en la de Teología Moral, en la Facultad de Teología, se aconsejaba continuar con el Compendio de los Salmanticenses.22

Al ponerse en vigor la reforma universitaria de 1842 no se cumplió el proyecto del plan de estudios médicos de Arango y Parreño en lo referente a la asignatura Deberes del Médico en el ejercicio de la profesión, pero contenidos de ella se impartieron en la nueva cátedra de diversas materias y largo nombre: Medicina Legal, Toxicología, Jurisprudencia Médica, Policía Médica, Historia, Biografía y Bibliografía Médicas.

En 1863 al quedar establecido un nuevo plan de estudios en la Universidad de La Habana y crearse los Institutos de Segunda Enseñanza, pasan a estos, las asignaturas que antes se impartían en la Facultad de Filosofía, entre ellas la Ética y se crea la nueva Facultad de Filosofía y Letras en la Universidad, en la que sin embargo no habrá cátedra de Moral, aunque el pensamiento ético se impartirá en la cátedra de Historia de la Filosofía. Desde 1842 la Facultad de Teología existirá solamente en los Seminarios y en ella la cátedra de Teología Moral.

La enseñanza de la Ética en Cuba desde 1882 a 1928

A principios de 1880 el doctor Enrique José Varona y Pera había refutado sólidamente los argumentos del presbítero y catedrático universitario doctor Teófilo Martínez Escobar, quien en su discurso inaugural del curso 1879-1880 había expuesto sus ideas sobre los principales sistemas acerca del criterio de la moralidad desde un punto vista estrictamente metafísico.23

El ensayo de Varona con el título “La metafísica en la Universidad de La Habana” apareció publicado en su Revista de Cuba y en folleto, causando tanta admiración, por su profunda argumentación científica, que sus amigos lo conminaron a que expusiera sus ideas filosóficas en forma de conferencias docentes, lo que hizo el Maestro camagüeyano ese mismo año al inaugurar en junio su primer curso con el título de “Conferencias Filosóficas. Primera Serie. Lógica”, al que siguieron en 1881 “Conferencias Filosóficas. Segunda Serie. Psicología” y en 1882 “Conferencias Filosóficas. Tercera Serie. Moral”.

Todas las conferencias fueron publicadas en su Revista de Cuba entre 1880 y 1884 y en libros, la primera serie en 1880 y la segunda y tercera en 1888. Tal importancia tienen estas obras que se ha dicho con sobradas razones que la filosofía en Cuba tiene dos épocas, antes y después de las “Conferencias” de Varona.

Su libro Conferencias Filosóficas. Tercera Serie. Moral. Imp. Establecimiento Tipográfico, La Habana, 1888, 281 págs., recoge sus quince conferencias dictadas en el local de la Real Academia de Ciencias Médicas, Físicas y Naturales de La Habana y mereció ser reeditado con el título de Conferencias sobre el Fundamento de la Moral, por la Editorial D. Appleton y Cía, New York y Londres, en 1903, 1906, 1918, 1920 y una edición especial para México en 1925.

La obra constituye la culminación del pensamiento ético en Cuba y es, como afirma su autor, no un tratado de ética sino un ensayo para establecer científicamente el fundamento de la moral.24 De ella nos diría el historiador de las ideas filosóficas en Cuba, doctor Medardo Vitier Guanche: “En [sus lecciones] escruta los factores biológicos, los psíquicos y los sociales, para explicar el fenómeno ético. Con lo cual ya nos avisa que no parte de ningún ‘imperativo categórico’; que no se funda en una conciencia moral implantada universalmente en el hombre; que su teoría de la conducta en fin, surge del examen de los hechos sociales, donde lo primordial es biológico, lo subsecuente, es psicológico, y lo último -como si dijéramos el estrato superior más visible-, es el hecho de la asociación humana, de cuyas formas y grados se deriva la noción de moralidad”.25

Como habíamos dejado escrito, por estos años la ética sólo se enseñaba en Cuba en los Institutos de Segunda Enseñanza y los Seminarios Conciliares y esta situación va a continuar hasta 1900 en que el propio doctor Enrique J. Varona, en esos momentos Secretario de Instrucción Pública en el gobierno de la primera intervención norteamericana, implanta su plan de reforma de la enseñanza desde la primaria a la universitaria que lleva su nombre, con la cual suprime la impartición de la ética en los Institutos y la lleva nuevamente a la Universidad de La Habana y se reserva su explicación al incluirla en su cátedra de Sociología, Psicología y Filosofía Moral en la Facultad de Letras y Ciencias y pone como texto su libro Conferencias sobre el Fundamentos de la Moral.

La asignatura se cursaba en primer año de la carrera de Filosofía y Letras, en segundo de Pedagogía y en primero de las de Derecho Civil y Derecho Público. La impartió de 1900 a 1913 el doctor Varona, los lunes, miércoles y viernes de 9 a 10 am. a los alumnos de las cuatro carreras que debían asistir a ellas.26 A partir de 1913, al ser electo el doctor Varona vicepresidente de la República la dictó el doctor Sergio Cuevas Zequeiras, patriota cubano-portorriqueño y profesor auxiliar de la cátedra, quien siguió las enseñanzas de su Maestro hasta su fallecimiento, ocurrido en La Habana el 6 de marzo de 1926.27 Después de la reforma universitaria de 1924 la asignatura se cursó en segundo año de Filosofía y Letras, en cuarto de Pedagogía y continuó en el primero de las de Derecho Civil y Derecho Público.

Coincidiendo con la primera serie de las Conferencias de Varona, en 1880 se pone en vigor un nuevo plan de estudios en la carrera de medicina que va a retomar el viejo anhelo de los que redactaron la reforma de estudios de Arango y Parreño, entre ellos los médicos Tomás Romay Chacón y Ángel J. Cowley Alvirdes y se lleva a la práctica en las asignaturas de Clínica Médica 1º. y 2º. cursos la enseñanza al lado del enfermo de Deberes del Médico en el ejercicio de la profesión, explicada por el profesor español doctor Antonio Jover Puig, que dejó en nuestra universidad gratos recuerdos por su ciencia, su elocuencia y su cultura humanística.28

Debemos añadir que en la cátedra de Historia de las Ciencias Médicas se explicaron por esta época temas como: la moral médica según Hipócrates; el médico, el enfermo y la práctica médica; el Juramento Hipocrático y el primer Aforismo.29

Como sustituto del doctor Jover explicó las materias de deontología médica el doctor Raimundo de Castro Allo, otra de las grandes figuras de la clínica médica en Cuba y modelo de virtudes cívicas, políticas y morales, quien tuvo a su cargo esta enseñanza hasta su destierro en 1896, en plena guerra independentista, por sus actividades revolucionarias.30

Hasta el arribo a la cátedra de Medicina Legal y Toxicología, como profesor titular, del doctor Raimundo de Castro y Bachiller en 1923, no se enseñaron, en el presente siglo, contenidos de ética médica en ninguna de las asignaturas de la Facultad de Medicina de la Universidad de La Habana y sólo a partir de ese año en la de Patología Quirúrgica se dedicaba la última lección del curso a Ética Profesional, impartida indistintamente por sus profesores titular y auxiliar, los doctores Enrique Fortún André y Ernesto R. Aragón del Pozo.31

El doctor Castro Bachiller quizá influido por el recuerdo de su padre, el profesor Castro Allo, fue un apasionado de la ética médica y en todos sus Programas de Medicina Legal y Toxicología de 1923 a 1954, año de su fallecimiento, incluyó invariablemente en su V Parte, con el nombre de Deontología y Diceología Médicas cuatro lecciones de jurisprudencia médica y seis lecciones de moral o ética médica. Como apéndices, para ser mostrados en clases y explicada su importancia, incluyó también, seis códigos de moral médica: Juramento original de Hipócrates; Juramento Hipocrático adaptado a los graduados de la Escuela de Medicina de la Universidad de La Habana, redactado por el doctor Castro Bachiller; Juramento del American College of Surgeons; Juramento de la Sociedad Nacional de Cirugía; Código de Moral del Colegio Médico Nacional y Juramento de Honor del Colegio Médico Nacional redactado por los doctores Julio Ortiz Cano y Raimundo de Castro y Bachiller.32

No conforme con todo esto se reservaba la lección de despedida a los graduados de cada formación, verdaderas conferencias antológicas de moral médica, de las que conservo una con el título de “A mis alumnos del curso académico de 1949-1950”, que siempre leo y releo con verdadera emoción.33

La enseñanza de la Ética en Cuba desde 1928 a 1962

La cátedra de Sociología, Psicología y Filosofía Moral de la Universidad de La Habana vacante desde 1926 por la muerte del doctor Cuevas Zequeiras y ocupada interinamente durante un curso por el doctor Salvador Massip Valdés, geógrafo eminente, va a ser ocupada a partir de 1927 por el entonces joven y brillante profesor, doctor Roberto Agramonte Pichardo, quien rápidamente se convierte en un verdadero tratadista de las materias de su cátedra, principalmente de Sociología y Psicología y sus libros serán de texto no solo en Cuba, sino en numerosas universidades de Latinoamérica.

A sólo un año de su llegada a la cátedra, publica el doctor Agramonte su libro Programa del Curso de Filosofía Moral, Cultural S. A. , La Habana, 1928, 303 págs., con el que da un cambio completo al método y al contenido de la enseñanza de la Filosofía Moral en Cuba. El doctor Varona exponía en su curso una extensa investigación de los fundamentos de la moral cuyas conclusiones sometía a una comparación crítica con los sistemas éticos modernos.34 El doctor Agramonte desiste del análisis de las ideas morales para exponer un largo recorrido histórico del pensamiento ético, que comienza con el estudio de las doctrinas clásicas desde Sócrates hasta las ideas éticas medioevales; le sigue con una exposición del pensamiento moral de la época de los grandes sistemas hasta la ética de Augusto Comite, de Arturo Schopenhauer y de Federico Nietzsche, la continua con un estudio de la moral formal que es completado con otro sobre los principios de la ética material de los valores y cierra el curso con una exposición sobre los problemas ético-sociales del presente.

Como el contenido de la asignatura resultaba muy largo se estudiaba en cada curso un sistema ético o grupo de sistemas. La enseñanza era en base, principalmente, a seminarios y se recomendaba como obra de texto el libro, del doctor Agramonte y como textos complementarios la Ética del filósofo alemán Nicolás Hartmann y la Filosofía Moral de Warner Fite.35

A partir de 1937 la asignatura de Filosofía Moral se cursaba en cuarto año de la carrera de Filosofía y Letras, sección de la especialidad de estudios filosófico-sociales, en cuarto año de la de Pedagogía, en su sección de especialidad en ciencias sociales y se quitó de las carreras de Derecho Civil y Derecho Público.36 En los años de la década de 1950 sólo se enseñaba en el cuarto año de la carrera de filosofía y Letras.

La asignatura se impartió hasta 1960 por el doctor Agramonte, quien en ese año viajó invitado a la Universidad de San Juan de Puerto Rico a dictar cursos y no regresó a Cuba, para continuar en dicha universidad su labor como profesor, principalmente de Sociología. Fue auxiliado en algunos cursos por los doctores Alfonso Bernal del Riesgo e Inés Segura Bustamante, profesores auxiliar y agregado, respectivamente, de la cátedra, aunque estaban más dedicados a la enseñanza de la Psicología y por el doctor Rafael García Bárcenas, instructor, una de las figuras más importantes del pensamiento filosófico en general en Cuba, que además impartió varios cursos de Filosofía Moral en la Escuela Superior de Guerra antes de 1952. Tanto el doctor Agramonte como el doctor García Bárcenas no dejaron una obra extensa en materias de filosofía moral. Del primero se puede citar, además de su libro, su importante ensayo El pensamiento ético de Varona (1934) y del segundo Esquema de un correlato antropológico en la jerarquía de los valores (1950), de gran contenido científico.

Con la fundación en los años de las décadas de 1940 y 1950 de la Universidad Católica de Santo Tomás de Villanueva, la Universidad de Oriente, la Universidad Central Marta Abreu de La Villas, el Seminario Conciliar de San Alberto Magno de Matanzas y la Universidad Nacional Masónica José Martí, se lleva a sus Facultades de Filosofía y Letras, en las universidades y de Filosofía, en el seminario, la enseñanza de la ética. En la universidad católica y en los tres seminarios conciliares, incluyendo el de El Buen Pastor en Arroyo Arenas, que sustituyó en 1941 al de San Carlos y San Ambrosio, se seguirán orientaciones neotomistas y tomistas en la ética a enseñar y las cuatro universidades laicas del país se regirán por el libro del doctor Agramonte, ligeramente actualizado, con su método histórico aplicado a la enseñanza del pensamiento ético.

En la Facultad de Medicina de la Universidad de La Habana la enseñanza de la ética médica se circunscribirá, en este período, a lo referido en el período anterior en la cátedra de Medicina Legal y Toxicología, bajo la regencia hasta 1954 del doctor Raimundo de Castro Bachiller y después por sus seguidores los doctores Juan Blanco Herrera, Esteban Valdés-Castillo Moreiras y Francisco Lancís Sánchez.

La enseñanza de la Ética en Cuba desde 1962 hasta el presente

Con la reforma general de la enseñanza puesta en vigor en las universidades cubanas el 10 de enero de 1962 comienza un período de silencio en la docencia de la ética en el país, pues no se incluye como materia de estudio, ninguno de sus sistemas, ni aún la ética marxista-leninista, en las diferentes carreras de humanidades.37,38

En los seminarios conciliares ocurren también cambios por los años de la década de 1960. Cierra sus puertas el de San Alberto Magno de Matanzas y se traslada el de El Buen Pastor a su viejo local, ahora remozado, de La Habana Vieja, con su antiguo nombre de San Carlos y San Ambrosio y continua el de San Basilio el Magno de Santiago de Cuba. El largo plan de estudios de once años se reduce a ocho, pero desconocemos el lugar que ocupan en el y el contenido de la enseñanza de la Ética y la Teología Moral.

En la Facultad de Medicina de la Universidad de La Habana en la segunda mitad de 1960 asciende a profesor titular jefe de la cátedra de Medicina Legal y Toxicología el doctor Francisco Lancís Sánchez, discípulo predilecto del profesor Castro Bachiller y su colaborador más asiduo no sólo en la cátedra sino también en su libro Lecciones de Medicina Legal y Toxicología, en cinco tomos, quien se va a convertir a partir de entonces en un verdadero propulsor de la enseñanza de la ética médica en Cuba.

En sus oposiciones a cátedra en 1954, en el programa que presentó en forma de libro extenso y metódico de 386 páginas, había incluido el profesor Lancís seis lecciones de moral o ética médica y en sus posteriores libros de texto Conferencias de Medicina Legal (1960); Lecciones de Medicina Legal (1962), dos tomos y Lecciones de Medicina Legal (1964), un tomo, dedicó siempre un capítulo a deontología y diceología médicas. En el libro Temas de Ética Médica, editado, sin fecha, por el Departamento de Psicología del Instituto de Ciencias Básicas y Preclínicas “Victoria de Girón” su colaboración fue muy importante. Entre sus numerosos artículos publicados sobre el tema no podemos dejar de citar: La Ética dictado supremo de la medicina cubana, Importancia de la Ética Médica para el logro del objetivo de convertir a Cuba en una potencia médica mundial y La Ética Médica en la formación de los estudiantes de medicina, los tres aparecidos en 1987.39

Al ponerse en vigor en 1978 un nuevo plan de estudios para la carrera de medicina en todas las Facultades Médicas del país, se creó la asignatura de Ética y Deontología Médicas en el primer semestre del segundo curso y con ello se hacía realidad el viejo anhelo, forjado siglo y medio antes, de los redactores del proyecto de reforma universitaria de 1828 cuando pedían la creación de un asignatura con dichos contenidos.40

Un año después veía la luz el libro de texto provisional Ética y Deontología Médicas, redactado por un colectivo de autores presidido por el doctor Daniel Alonso Menéndez, uno de los más importantes salubristas cubanos de nuestro actual período histórico de revolución socialista, quien apasionado como pocos de la enseñanza de la ética médica, falleció el 18 de septiembre de 1979, mientras impartía una de sus clases en el Instituto de Ciencias Básicas y Preclínicas “Victoria de Girón”.41

Sin lugar a dudas fueron los profesores Lancís Sánchez y Alonso Menéndez los principales forjadores del resurgir de la ética médica entre nosotros, ahora como bioética o ética aplicada a los complejos problemas sociales del desarrollo de las ciencias médicas en el presente, que ya deja ver sus frutos, no sólo en la enseñanza, sino también con la publicación de una obra teórica tan importante como lo es el libro Bioética, desde una perspectiva cubana, Centro Félix Varela, La Habana, 1997, 334 págs., redactado por un numeroso grupo de estudiosos de la ética médica moderna, bajo la dirección editorial del profesor doctor José Ramón Acosta Sariego.

Referencias Bibliográficas

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  3. Epoca. 18(1): 76-77. La Habana, enero-abril, 1976.
  4. Le Roy y Gálvez, Luis F.: Aristóteles en la Universidad de La Habana. Rev. Bib. Nac. 3º. Epoca. 18(1): 67. La Habana, enero-abril, 1976. (Los segundos apellidos de algunos frailes fueron tomados de la lista de rectores de la Real y Pontificia Universidad de La Habana que aparece en: Armas, R. de; Torres-Cuevas, E. y Cairo Ballester, A.: Historia de la Universidad de La Habana. 1728-1929. Ed. Cien. Soc. La Habana, 1984. Tomo I. pp. 91-92).
  5. Universidad de La Habana. Archivo Histórico. Exped. Est. Antig. No. 78.
  6. Le Roy y Cassá, Jorge: Historia del Hospital San Francisco de Paula. Imp. El Siglo XX. La Habana, 1958. pp. 218-219.
  7. Universidad de La Habana. Archivo Histórico. Exped. Est. Antig. No. 3333.
  8. Universidad de La Habana. Archivo Histórico. Exped. Est. Antig. No. 5942.
  9. Universidad de La Habana. Archivo Histórico. Exped. Est. Antig. No. 5615.
  10. Universidad de La Habana. Archivo Histórico. Exped. Est. Antig. No. 4320.
  11. Universidad de La Habana. Archivo Histórico. Exped. Est. Antig. No. 2929.
  12. Universidad de La Habana. Archivo Histórico. Exped. Est. Antig. No. 892.
  13. Universidad de La Habana. Archivo Histórico. Exped. Est. Antig. No. 6327.
  14. Universidad de La Habana. Archivo Histórico. Exped. Est. Antig. No. 1835.
  15. Universidad de La Habana. Archivo Histórico. Exped. Est. Antig. No. 6619.
  16. Universidad de La Habana. Archivo Histórico. Exped. Est. Antig. No. 10293.
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  18. Dihigo Mestre, Juan M.: La Universidad de La Habana. Bosquejo Histórico. Imp. El Siglo XX. La Habana, 1916. p. 149.
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  21. Cowley Valdés-Machado, Rafael: Breves noticias sobre la enseñanza de la medicina en la Real y Pontificia Universidad del Máximo Doctor S. Jerónimo. Imp. y Librería de A. Pego. La Habana, 1876. pp. 206-220.
  22. Arango y Parreño, Francisco: Plan de Estudios. En: Arango y Parreño, F.: Obras. Talleres Tipográficos Alfa. La Habana, 1952. pp. 445-520.
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  25. Vitier Guanche, Medardo: Varona. Maestro de Juventudes. Ed. Trópico. La Habana, 1937. pp. 210-211.
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  27. Universidad de La Habana. Memoria Anuario correspondiente al curso académico de 1925 a 1926. Imp. y Papelería Rambla, Bouza y Cía. La Habana, 1927. p. 15.
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  32. Curso de Medicina Legal y Toxicología que explica en la Facultad de Medicina y Farmacia de la Habana, el profesor Raimundo de Castro Bachiller. Imp. Universidad de La Habana. La Habana, 1924. Nuevas ediciones con modificaciones o no en 1926, 1927, 1928, 1929, 1934, 1937, 1939, 1940, 1942 y 1952.
  33. Castro y Bachiller, Raimundo de: A mis alumnos del curso académico de 1949-1950. En: Memorias de Graduados de la Facultad de Medicina. 1950. Talleres Litográficos Isidro Hernández. La Habana, 1952.
  34. Universidad de La Habana. Memoria Anuario correspondiente al curso académico 1903 a 1904. Imp. y Papelería M. Ruiz y Cía. La Habana, 1905. p. 76.
  35. Universidad de La Habana. Catálogo General y Memoria correspondiente al curso 1937-1938. Ed. “Alfa”. La Habana, 1949. p. 89.
  36. Universidad de La Habana. Catálogo General. Imp. y Papelería “Alfa”. La Habana, 1940.
  37. Consejo Superior de Universidades. La reforma de la Enseñanza Superior en Cuba. Colección Documentos [Sin pie de imprenta]. La Habana, 1962.
  38. Universidad de La Habana. Memoria Anuario. Curso 1976-1977. Imp. Andre Voisin. La Habana, 1978.
  39. Delgado García, Gregorio: Profesor Francisco Lancís Sánchez y la Medicina Legal en Cuba. Cuad. Hist. Sal. Pub. 76: 7-43. Ed. Cienc. Med. La Habana, 1991.
  40. Ilizástigui Dupuy, Fidel: Fundamentos de la formación teórico-práctica del médico general (1979). En: Salud, Medicina y Educación Médica por F. Ilizástigui Dupuy. Ed. Cienc. Med. La Habana, 1985. pp. 351-372.
  41. Delgado García, Gregorio: Precursores y forjadores de la salud pública cubana. Dr. Daniel Alonso Menéndez (1917-1979). Rev. Cub. Sal. Pub. 17(2): 126-130. Julio-diciembre, 1991.

 

* Conferencia leída en sesión inaugural del I Taller Nacional de Bioética. La Educación e Investigación en Bioética. Salón de actos del Hospital Clínico Quirúrgico Docente “General Calixto García”, La Habana, abril 28 de 1998.

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