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Huelga del 9 de abril de 1958.
Aquel día se luchó y murió en todo el país*

por el
Dr. Faustino Pérez Hernández **


(...)AQUEL DÍA se luchó y murió en todo el país.

Sería prácticamente imposible no solo enumerar, sino ni siquiera conocer la cantidad y diversidad de acciones de todo tipo y magnitud, los paros e intentos de paros, los sabotajes y combates que, sin alcanzar los objetivos propuestos de derrocar la tiranía, mostraron una vez más la irreductible decisión de lucha y sacrificio de nuestro pueblo revolucionario y su voluntad de victoria.

Sin contar las numerosas acciones de los frentes guerrilleros en apoyo a la huelga, que incluyeron la intrépida presencia de Camilo Cienfuegos en los llanos del Cauto, podemos mencionar como hechos mas significativos a través del país: el asalto a las emisoras nacionales y la transmisión por sus canales del llamamiento a la huelga general revolucionaria, el asalto a la armería de La Habana Vieja, la voladura de registros de electricidad, los paros y sabotajes en varias terminales del transporte, la quema de gasolineras y de vehículos, la interrupción del transito de entrada y salida de la capital, los sabotajes, acciones y paros en Guanabacoa, el Cotorro, Madruga, el asalto a la emisora de Matanzas dirigido por Enrique Hart, el descarrilamiento de trenes en Jovellanos, el ataque al cuartel de Quemado de Güines y la interrupción de la Carretera Central en Manacas, las acciones del Condado en Santa Clara, la paralización y el dominio absoluto de Sagua la Grande, el asalto y sabotaje a la planta eléctrica de Vicente en Ciego de Ávila, acciones diversas en Camagüey, y la paralización prácticamente completa de todo Oriente por la acción combinada de las fuerzas guerrilleras y de la clandestinidad, incluido el ataque al Cuartel de Boniato por las milicias de Santiago de Cuba dirigidas por René Ramos Latour, "Daniel", sustituto de Frank en la Jefatura Nacional de Acción en la Sierra Maestra durante el ultimo combate del Movimiento, que después cayo heroicamente contra la ofensiva de la tiranía.

Una consecuencia inmediata de los hechos del 9 de abril fue la formación de nuevas columnas guerrilleras como la Pepito Tey que, luego del combate victorioso de Ramón de las Yaguas, se incorporó, bajo la jefatura del compañero Belarmino Castilla, al II Frente Frank País, y la que dirigida por Víctor Bordón pasó a operar en las montañas del Escambray. Igualmente, decenas de grupos precariamente armados permanecieron alzados y muchos se fueron incorporando a los distintos frentes guerrilleros. Debemos registrar también, no obstante su descalabro posterior, el arribo de una expedición a las costas de Pinar del Río, integrada entre otros por Jesús Suárez Gayol, quien cayera combatiendo junto al "Che" en las selvas bolivianas.

La conmoción producida en todo el país por los hechos del 9 de abril fue intensificada por la brutal represión desatada por el régimen, que dejó el saldo doloroso de mas de un centenar de combatientes caídos, entre ellos Marcelo Salado, dirigente de acción en la capital en esos momentos, y uno de los más valiosos y prometedores cuadros del Movimiento 26 de Julio.
A pesar de su magnitud, aquella respuesta del 9 de abril no tuvo aun suficiente alcance y sincronización como para desencadenar la huelga general revolucionaria y provocar el colapso final de la tiranía. La frustración de aquel objetivo situó al movimiento revolucionario en uno de sus momentos más difíciles de todo el proceso.

Factores del fracaso

¿Por qué con aquel clima de insurgencia revolucionaria, con aquellas condiciones políticas y organizativas, y con el antecedente incluso del paro espontaneo por la muerte de Frank, no se logró que la huelga cristalizara totalmente?.

Evidentemente fueron varios y diversos los factores del fracaso, y no es fácil determinar el peso relativo de cada uno en aquel costoso revés. Personalmente creo que a los errores de apreciación y de conducción en que incurrimos los que tuvimos la tarea más inmediata de dirigir y desencadenar aquellos hechos, corresponde también la mayor responsabilidad. Muy pronto empezamos a adquirir conciencia de ello, y ya en carta del 13 de abril, a solo cuatro días de aquel duro golpe, decíamos a los compañeros responsables del exilio lo siguiente:

Como ustedes sabrán, el día 9 fue convocada la huelga, cuando creíamos que las condiciones y la organización nos permitían esperar una respuesta vigorosa por parte del pueblo en general. Pero lo que esperábamos no se produjo. Aquí en La Habana no prendió la huelga y las acciones iniciadas con el escaso equipo de que se disponía fueron prontamente dominadas por las fuerzas represivas (... ).

Al analizar los factores del fracaso, llegamos a la conclusión de que no son imputables al pueblo y ni siquiera a la organización, sino a lo siguiente:

a) Falta de clima previo, que debió ser producido por una serie de hechos violentos que hicieran que el paro no fuera mas que la culminación lógica del mismo.

b) Método inadecuado para la convocatoria. Por querer mantener en secreto la fecha; para evitar que la dictadura tomara medidas especificas, no pusimos nuestros cuadros organizados a funcionar para que la consigna fuera llevada a todos los sectores y personas, creando con ese solo hecho cierta agitación y expectación indispensables.

c) La escasa intensidad que presentó el sabotaje eléctrico y de las plantas de radio, cuando se esperaba la supresión total de ambos servicios.

d) La actitud un poco cerrada que se mantuvo frente a la posibilidad de coordinación o colaboración por parte de otros factores.

A nuestro criterio, todos estos factores sumados tuvieron mucho que ver en este fracaso momentáneo del movimiento de huelga en La Habana.

En cuanto al resto de las provincias, hubo bastante respuesta en algunas, y en otras, como Oriente, la cosa fue casi total. Allí, y también en lugares de Las Villas y Pinar se mantiene e incrementa la lucha de guerrillas además de las columnas ya bien nutridas de las montañas orientales (...).

Fig. 4. Cmdte Dr. Faustino Pérez Hernández.

Si esa apreciación hecha en el 58 añadimos la precariedad de las armas disponibles, la no llegada de otras en las fechas previstas y el profundo quebranto recién sufrido por el Movimiento en La Habana por la caída de cuadros fundamentales de la organización como Gerardo Abreu "Fontán", Sergio González, Arístides Viera y muchos otros, así como la débil gestión y voluntad unitaria del FON, tendremos, a nuestro juicio, las causas fundamentales de aquella trágica derrota (...).

Los grandes reveses expresan quizás, mejor que las victorias, la magnitud de la lucha. Así de grandes los reveses, mayores aun las voluntades de convertirlos en victorias. En el camino ascendente del pueblo cubano nunca un revés fue ni será definitivo; nunca trajo la parálisis, nunca significó el abandono de la lucha. Las tinieblas del revés jamás apagaron la certidumbre de victoria de los revolucionarios (...)

El duro revés del 9 de abril no es una excepción de esa regla de nuestras luchas centenarias, sino que se inscribe entre los momentos críticos en que con el espíritu de lucha de nuestro pueblo, el heroísmo de los combatientes y la certera conducción del Comandante en Jefe, transformaron una vez mas la derrota en victoria (...).

*TRABAJADORES. Lunes 6 de abril de 1998.
* SEMILLA DE FUEGO. La Habana. Editorial de Ciencias Sociales. 1989.
** Comandante del Ejército Rebelde.

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