Refiriéndose a los trabajos de conspiración en Cuba, Martí
le aseguró, en cierta ocasión, al Coronel Martín Marrero,
médico de Jagüey Grande:
"Los médicos son los más apropiados, y, por lo tanto,
serán los mejores delegados. Sus pasos en ninguna hora, ni en ninguna
parte llaman la atención: siempre son bien recibidos. Todos les
deben algo: unos la vida, otros dinero. El médico es quien mejor
conoce los secretos de todos: por eso, esta será la revolución
de los médicos".
