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Las primeras cuatro décadas de la Cátedra de Antropología en la Universidad de La Habana*

Introducción

El afecto hacia mi persona del profesor Armando Rangel Rivero y demás profesores de la Cátedra de Antropología, y Museo "Montané" de la Facultad de Biología de mi querida Universidad de La Habana, que hace poco más de un año los llevó a pedirme que dictara una conferencia en su importante Evento en Conmemoración del Centenario de la Cátedra de Antropología de la Universidad de La Habana, los ha llevado nuevamente a prodigarme el gran honor, que es para mí, de invitarme a pronunciar otra conferencia en su no menos importante VII Simposio de Antropología Física "Luis Montané" y III Congreso Primates como Patrimonio Nacional en la Universidad de La Habana donde, como en el pasado evento, se le ha rendido homenaje al eminente antropólogo cubano, Profesor de Mérito doctor Manuel Rivero de la Calle, a quien desde esta tribuna le ratifico mi gran admiración e infinito respeto.

En mi anterior conferencia desarrollé el tema "Los médicos y la antropología en Cuba" en el que expuse el aporte muy temprano llevado a cabo en nuestro país por los profesionales de las ciencias médicas en la divulgación, investigación y enseñanza de la antropología, siguiendo las diversas ramas en que se separaba entonces esta importante ciencia del conocimiento del hombre, como lo eran las de antropología general, física, fisiológica, arqueológica, comparada, cultural y criminal.

Me lamentaba en aquella ocasión de que a pesar de esta razonable preeminencia médica en el desarrollo de dicha ciencia, nunca se había explicado como asignatura en nuestras facultades de medicina, ni en el pasado ni en el presente, lo que indiscutiblemente ha dañado la formación científica integral de nuestros médicos, quienes tan dignos son del reconocimiento de nuestro pueblo en particular y de la humanidad en general, por el ejemplo que siempre han dado y que reafirman en el presente de abnegación, de sacrificios y de entrega total al ejercicio de la profesión en cualquier lugar del mundo en que sean necesarios.1

En la presente conferencia me propongo exponer, dentro de la brevedad pertinente, la etapa de la enseñanza de la antropología en la Universidad de La Habana, que se me ha antojado calificar como etapa médica (1899-1941), por haber sido impartida casi exclusivamente por dos grandes personalidades de nuestra medicina, los doctores Luis Montané Dardé y Arístides Mestre Hevia.

Fig.3. Dr. Luis Montané Dardés (1849-1936).

Inclusión de la enseñanza de la Antropología en la Universidad de La Habana

Aunque la enseñanza superior en la isla comienza oficialmente con la fundación en 1722, por el obispo de Cuba fray Gerónimo de Nosti y de Valdés, del Real Seminario Conciliar de San Basilio el Magno en Santiago de Cuba, no es hasta el 5 de enero de 1728 en que abre sus puertas la Real y Pontificia Universidad del Máximo Doctor San Jerónimo de La Habana, que se inician en nuestro país los verdaderos estudios universitarios o universales con las Facultades de Filosofía, Medicina, Leyes, Cánones y Teología.2

Estos estudios se mantuvieron en general con un marcado atraso hasta la reforma universitaria de 1842, hecho de una extraordinaria importancia en nuestra historia docente, por la cual se secularizó la ya entonces más que centenaria Universidad de La Habana y se le colocó en el ámbito cultural y científico del siglo XIX, sobre todo en el campo de las ciencias médicas. Con ella desaparece la Facultad de Teología, que a partir de ese momento se enseñará solamente en los Seminarios Conciliares de Santiago de Cuba y de La Habana; se unen las de Cánones y Leyes en la Facultad de Derecho y se agregan los estudios de farmacia a la Facultad de Medicina.

En 1863 se llevaron a cabo importantes mejoras como fueron la creación de los Institutos de Segunda Enseñanza, con lo cual se situaron fuera de la Universidad dichos estudios medios; la Facultad de Filosofía se transformó en Facultad de Filosofía y Letras; se independizaron de la de Medicina, como nueva Facultad, los estudios de farmacia y quizás el hecho más importante fue la creación de la Facultad de Ciencias con carreras de ciencias físico-químicas y físico-matemáticas. El pensamiento científico del siglo XIX llegaba a la Universidad de La Habana.3

La guerra de 1868-1878 por nuestra independencia produjo una gran represión dentro de la Universidad, cuyo hecho más representativo lo constituyó el fusilamiento de los ocho estudiantes de medicina el 27 de noviembre de 1871, lo que determinó un éxodo de estudiantes, principalmente a España y Francia y un retraso de la enseñanza en todas las Facultades, que no lograron remediar cambios en los planes de estudio en 1881 y 1887.

Los graduados en universidades europeas, con escasas posibilidades de acceso a las cátedras universitarias habaneras ocupadas por antiguos maestros de conocimientos poco actualizados, se harán escuchar en la Real Academia de Ciencias Médicas, Físicas y Naturales de La Habana, la Real Sociedad Patriótica de Amigos del País, en nuevas asociaciones científicas como la Sociedad de Estudios Clínicos de La Habana, la Sociedad Antropológica de la Isla de Cuba, la Sociedad de Odontología o la Sociedad de Higiene y hasta fundarán escuelas preparatorias o de enseñanza libre como la Escuela Práctica de Medicina en La Habana, inaugurada en 1893.

La guerra independentista de 1895-1898, como la anterior, una verdadera catástrofe epidemiológica para nuestro pueblo, acentuada por la criminal reconcentración de campesinos en poblados y ciudades, decretada por el gobierno colonial español y el bloqueo naval de los Estados Unidos, dejará a Cuba envuelta en la mayor pobreza de su historia, ocupada militarmente por una potencia extranjera y completamente desorganizada la enseñanza universitaria.4

Nombrado el 12 de enero de 1899 Secretario de Instrucción Pública del gobierno interventor, el doctor José A. González Lanuza, profesor eminente de Derecho Penal de la Universidad de La Habana y fervoroso patriota que había pasado la guerra prisionero en cárceles de la península ibérica y del norte de África, se propuso organizar la enseñanza superior con planes de estudio en las diversas carreras, que si bien no tuvieron en cuenta el estado de pobreza del país, dieron paso a numerosas cátedras de indiscutido gran valor como, entre otras, la de Antropología y se creó la Escuela de Ingenieros, Electricistas y Arquitectos.

El 1ro de mayo de 1900 fue nombrado en igual cargo el doctor Enrique José Varona Pera, eminente filósofo, pedagogo y ensayista, hombre de conocimientos enciclopédicos y no menos fervoroso patriota a lo largo de toda su existencia, que había sustituido a José Martí en la dirección del Periódico Patria, cuando éste marchó a encontrar la muerte en la guerra que había organizado para independizar a Cuba.

Desde tan importante cargo, el doctor Varona, conocedor como nadie de los problemas de la enseñanza general en la Isla, dio inicio a una profunda reforma de métodos y contenidos en ésta, que comprendió le enseñanza primaria, secundaria y universitaria, tomando en cuenta para ello el estado real de la economía del país y sus verdaderas necesidades.

Pero dejemos que sea el propio doctor Varona quien nos diga lo que encontró en la Universidad de La Habana al llegar a su cargo:

"Realizado el brusco cambio que ha roto los lazos de Cuba con su antigua metrópoli, se imponía un cambio de orientación en la enseñanza pública, para preparar á las nuevas generaciones mejor que habíamos sido preparados nosotros. Desde los primeros días, la Universidad misma quiso responder á esa necesidad y redactó un plan de reformas, que sirvió luego de base á la que implantó á afines del pasado año el Sr. Lanuza. Era un plan de proliferación. Aumentaba las cátedras y las subdividía. Pero todo dentro de las antiguas líneas y respetando el antiguo método de enseñanza. Con el se enseñaría mucho más en la Universidad, pero se enseñaría del mismo modo [...]. Sin embargo daba un paso considerable en el buen camino, porque abría campo á las nuevas carreras, que está demandando el estado del país".5

De su plan de reformas, conocido como Plan Varona, nos dejó escrito:

"Lo concebí de modo que sirviera desde luego para una Universidad modesta, como tiene que ser ahora la de La Habana, y que pudiera servir para una gran Universidad cuando tengamos más población, más riqueza y más sosiego [...]. He pensado que nuestra enseñanza debe cesar de ser verbal y retórica; para convertirse en objetiva y científica. A Cuba le bastan dos o tres literatos; no puede pasar sin algunos centenares de ingenieros. Aquí está el núcleo de mi reforma. He pensado que á nuestros escolares convenía leer menos y observar más, comparar más, meditar más, experimentar más; en una palabra interrogar más á la naturaleza que oír al maestro. He pensado que nuestros profesores debían ser solamente profesores, y serlo en el sentido más moderno: hombres dedicados a enseñar como se aprende, como se consulta, como se investiga; hombres que provoquen y ayuden el trabajo del estudiante; no hombres que den recetas y fórmulas al que quiera aprender en el menor tiempo la menor cantidad de ciencia, con tal que sea la más aparatosa. Hoy un colegio, un instituto, una universidad deben ser talleres donde se trabaja, no teatros donde se declama. A obtener esa clase de estudiantes y esa clase de maestros va encaminada toda la reforma".6

En este ámbito de cambios profundos y de grandes esperanzas en nuestra enseñanza superior es que se funda y da sus primeros pasos la Cátedra de Antropología, mediante la Orden Militar Número 212 de 4 de noviembre de 1899, que puso en vigor al ya mencionado Plan Lanuza.

La enseñanza de la antropología por el doctor Luis Montané Dardé

Creada la Cátedra de Antropología, no hubo dudas en la designación de su profesor, el doctor Luis Montané Dardé, dado el prestigio científico alcanzado por éste en Europa y en Cuba.

El doctor Montané nació en La Habana el 7 de abril de 1849.7 Llevado por sus padres a Francia desde los dos años, se graduó de Bachiller en Tolosa y de Doctor en Medicina en París, con muy una original tesis de grado titulada "Estudio anatómico del cráneo de los microcéfalos", París, 1874, 70 páginas y seis láminas, la cual le valió una mención honorífica de la Facultad de Medicina y la felicitación del tribunal compuesto por Broca, Charcot y Cruvelhier. En ella dio a conocer los cráneos intermediarios y dividió los microcéfalos en clásicos y semi-microcéfalos. Según el erudito bibliógrafo cubano, académico Carlos M. Trelles y Govín,8 esta obra es citada en importantes libros de anatomía.

En París realizó estudios sobre antropología con los eminentes profesores Broca, Hamy y Quatrefages, de quienes fue discípulo distinguido y mereció siempre una alta consideración. De ahí que al fundarse la Sociedad Antropológica de París se le nombrara miembro fundador.9

Después de revalidar su título en Barcelona viajó a Cuba en 1874, donde va a desarrollar una importantísima obra de investigación antropológica; ejercer la medicina en el Hospital de San Felipe y Santiago, después Nuestra Señora de las Mercedes; fundar la Sociedad Antropológica de la Isla de Cuba (1877) y dirigir su Boletín, del que desgraciadamente sólo vieron la luz siete números.

En la Academia de Ciencias Médicas, Físicas y Naturales de La Habana fue académico de número (1875), honorario (1894) y de mérito (1895), su vicesecretario (1887-1893) y secretario general (1893-1895).10 También fue miembro fundador de la Academia de la Historia de Cuba (1910) y de la Sociedad Cubana de Historia Natural "Felipe Poey" (1913).

Entre sus obras más importantes se encuentran las publicadas en folletos o como artículos en revistas científicas cubanas y extranjeras: "Perforación olecraneal del húmero" (1876); "El cráneo en el concepto antropológico" (1877); "La Antropología en Cuba " (1877); "Monstruo doble hetetípico" (1879); "Un cráneo guanche. Estudio craneológico" (1885); "Un cráneo caribe. Estudio craneológico" (1885); "Monstruo heteródimo" (1885); "La cirugía en Cuba en 1877" (1887); "La orquiotomía en Cuba" (1889); "La pederastia en Cuba" (1890); "Los mound-builders en Cuba" (1892); "Excursión antropológica a las cavernas de la Sierra de Banao" (1899); "El cráneo de Antonio Maceo. Estudio antropológico" (1899), en colaboración con los doctores Carlos de la Torre Huerta y José R. Montalvo Covarrubias; "Notas sobre arqueología cubana" (1901); "El ídolo de la Gran Tierra de Maya" (1906); "Informe sobre el estado de las ciencias antropológicas en Cuba" (1909); "El hombre fósil de Cuba" (1911); "Nota sobre el hombre de Sancti Spiritus" (1911); "El indio cubano de la Ciénaga de Zapata" (1914)- una versión ampliada de éste artículo constituye el capítulo III de su libro inédito titulado "Los indios de Cuba"-, capítulo que fue publicado en la monumental obra Evolución de la cultura cubana, tomo XVII "La ciencia en Cuba" (1928), del doctor José M. Carbonell Rivero, presidente que fuera de la Academia Nacional de Artes y Letras; "El mound de Guayabo Blanco" (1915); "El hombre prehistórico cubano" (1916) y "Un diagnóstico antropológico" (1916).

Al crearse la Cátedra de Antropología para el curso 1899-1900, se le destinó a la Escuela de Ciencias de la Facultad de Letras y Ciencias, en cuyo plan de estudios fue determinante la labor del sabio naturalista, médico y pedagogo doctor Carlos de la Torre Huerta, compañero de investigaciones del doctor Montané y en las Escuelas de Derecho Civil y de Derecho Público de la Facultad de Derecho el criterio del ilustre penalista doctor José A. González Lanuza, autor de la reforma e imbuido de las ideas más modernas de la Escuela Italiana de Derecho Penal, logró también su inclusión.

Con la implantación del Plan Varona en el siguiente curso 1900-1901, se creó la Escuela de Pedagogía en la Facultad de Letras y Ciencias y la opinión de uno de sus fundadores, el ilustre médico, literato y pedagogo doctor Esteban Borrero Echeverría, amigo de la infancia del doctor Varona y su más asiduo colaborador en la reforma, llevó la enseñanza antropológica a su plan de estudio.

Llama poderosamente la atención que profesores como los doctores Eusebio Hernández Pérez, impulsor en Cuba de los estudios sobre homicultura y José Varela Zaqueira, notable anatomista de fuerte vocación por la antropología, que jugaron un importante papel en la elaboración de los dos planes de estudios de la Escuela de Medicina, no lograran incluirla en ellos.

En las carreras de ciencias y de pedagogía el profesor Montané impartía el Curso de Antropología, que a partir de 1907 se llamó de Antropología General, en la primera de dichas carreras en el tercer año y en la última en el segundo; en ambas con lección alterna los martes, jueves y sábados de 7:00 a 8:00 a.m. y en las carreras de derecho civil y de derecho público el Curso de Antropología Criminal, que ya en 1904 recibía el nombre de Antropología Jurídica, en el primer año de las dos carreras; con lección alterna los lunes, miércoles y sábados, también de 7:00 a 8:00 a.m., todas impartidas en el local de la cátedra en la Escuela de Ciencias, que constaba de aula, laboratorio y museo.11

Durante los veinte años (1899-1919) en que dictó las asignaturas de su cátedra como profesor titular, el doctor Montané no contó con plaza de profesor auxiliar y siempre acompañado de su inseparable sirviente don Julio Martínez Malo, dispuso a partir de 1906 de un alumno ayudante para el museo y laboratorio de la cátedra, el primero lo fue Diego Vicente Tejeda García, hijo del renombrado poeta y patriota Diego Vicente Tejera Calzado, después magistrado de la Audiencia de Matanzas y del Tribunal Supremo.12

Otros que ocuparon el cargo bajo la dirección del doctor Montané fueron los entonces estudiantes Salvador Massip Valdés,13 uno de los más eminentes geógrafos cubanos de todos los tiempos; Eusebio Adolfo Hernández Mesa, 14 hijo del doctor Eusebio Hernández Pérez, la figura más alta de la obstetricia cubana y General de Brigada del Ejército Libertador y Carlos de la Torre Pie, 15 hijo del sabio naturalista doctor Carlos de la Torre Huerta, años más tarde diplomático talentoso muerto prematuramente.

El doctor Montané no escribió nunca el libro de texto que todos esperaban de él, ni conocemos que se publicaran apuntes de sus clases. Recomendaba como bibliografía docente para Antropología General: Broca Memorias de Antropología; Topinard La Antropología y Elementos de Antropología General, Hamy Précis de Paleontologie, Quatrefages La unidad de la especie humana e Introducción al estudio de las razas humanas; Quatrefages y Hamy Crania étnica; Mortillet La Prehistoria; Cartailhac La edades prehistóricas de España y Portugal; Verneau Las razas humanas y Hoyos de Sainz Etnografía tomos II y III.16

Para Antropología Jurídica recomendaba: Topinard La Antropología; Broca Instrucciones craneológicas y craneométricas; Hoyos de Sainz Técnica antropológica; Bertillon Instructions signalétiques; Vucetich Identificación para las impresiones digitopalmares y La Cassagne Précis de medicine legale.16

Aunque no publicó libros de texto, el doctor Montané dio a la imprenta sus programas en dos folletos: Curso de Antropología, La Habana, 1900, 16 páginas y Curso de Antropología 1907-1908. Programa del curso de Antropología Jurídica y ejercicios antropométricos, La Habana, 1907, 6 páginas. Un extracto de estos programas apareció siempre en las memorias anuarios que la Universidad publicaba con gran regularidad y por los que podemos darnos cuenta de la evolución del contenido de dichas asignaturas.

El Curso de Antropología General que impartía a los alumnos de Ciencias y Pedagogía el doctor Montané, lo dividía en cuatro grandes partes con el siguiente contenido:

I. Nociones de antropología zoológica. Lugar que el hombre ocupa en la naturaleza. El hombre y los monos: caracteres diferenciales. Caracteres generales de la especie humana. Monogenismo. Poligenismo.

II. Nociones de antropología prehistórica. Prehistoria europea. Prehistoria americana. Prehistoria cubana.

III. Nociones de antropología étnica. Caracteres generales de las razas. Caracteres morfológicos y fisiológicos.

IV. Nociones de etnografía. Repartición general de las razas. Los americanos.

El curso de Antropología Jurídica que dictaba a los alumnos de primer año o año preparatorio de las dos Escuelas de la Facultad de Derecho, también la dividía en cuatro partes con el siguiente contenido:

I. Definición de la antropología: sus divisiones. Lugar que ocupa en la clasificación de los conocimiento humanos. Relaciones de la antropología con el derecho. Bosquejo de las principales cuestiones relativas a la antropología general. Técnicas de laboratorio. Craneología. Craneometría. Craneografía. Osteometría.

II. Antropología criminal: ideas generales sobre la criminalidad. El tipo criminal según Lombroso. Evolución de la teoría del criminal nato. Los factores de la criminalidad. Morfología del delincuente. Psicología del criminal. Las manifestaciones de la criminalidad. Estado actual de nuestros conocimientos sobre la anatomía, la fisiología, la psicología y la sociología de los criminales. Investigaciones antropológicas y sociales sobre las clases pobres.

III. La policía y la investigación judicial científica. Inspección del lugar del suceso. Inspección del cadáver de la víctima o del cuerpo del delito. Investigación de huellas de toda especie. Detención e identificación del culpable. Reconstrucción de los móviles psicológicos del delito.

IV. Los actos del Estado Civil. Relaciones de la antropología con el derecho civil. Bosquejo médico-legal de las principales cuestiones que se relacionan con el nacimiento, el matrimonio y con la muerte.11

Sobre la cultura médica y general de este profesor nos dejaría una interesante opinión el doctor Bernardo Escobar, médico cubano contemporáneo suyo, en su curioso humorístico libro Nuestros Médicos, La Habana, 1893. Allí dice: "Laringólogo, antropoligista, médico de reputación, es el doctor Luis Montané una verdadera ilustración. Hizo su educación en Francia, pero no estérilmente. Fue a París para volver ilustrado. Dicen que tiene sangre francesa en las venas. Agrego que tiene modales franceses, cultura parisién, estilo parisién y ...hasta ciencia francesa. Y perdonen sus envidiosos. Los que envidian en Montané su gallardía, su facilidad en hablar de asuntos no médicos, sus conocimientos generales, su cultura de hombre enciclopédico. Nada más fácil que un médico entienda de cosas de medicina y un ingeniero de ingeniería; lo difícil, lo que tiene mérito, es hablar y entender, como habla y entiende Montané, de cosas ajenas al arte médico. En eso ningún médico de La Habana lo supera. Montané sabe de ciencias morales y políticas, de literatura y de pintura. Es médico de la colonia francesa y el médico oficial del Consulado Francés de La Habana. Cultiva con fruto la especialidad de enfermedades de la garganta y fosas nasales. Posee extensos y profundos conocimientos de antropología".17

En 1919, con setenta años de edad y veinte de docencia universitaria, el doctor Montané se retiró de la enseñanza de la antropología para fijar su residencia en Chatou, París, donde falleció a la avanzada edad de 87 años el 1ro. de diciembre de 1936. En 1922 lo eligieron presidente de la Sociedad Antropológica de París y poseyó la Legión de Honor y el grado académico de Officier d' Academie de Francia.9

La enseñanza de la antropología por el doctor Arístides Mestre Hevia

Para sustituir al doctor Montané como Profesor Titular de la cátedra, fue nombrado, mediante ejercicios de concurso-oposición, el doctor Arístides Mestre Hevia. Al igual que en el caso del doctor Montané, no pudo haber mejor elección para el puesto.

El doctor Mestre provenía de una familia que dio a Cuba grandes figuras en la filosofía, como el doctor José M. Mestre Domínguez, su tío y en la medicina, el doctor Antonio Mestre Domínguez, su padre. Nació en La Habana el 28 de diciembre de 1865 y en la universidad de la propia ciudad se graduó, con notas brillantes, de Licenciado y Doctor en Ciencias Naturales, Ciencias Físico-Químicas y Medicina y Cirugía, en esta última con la tesis titulada "Del método anátomoclínico y su influencia en el conocimiento del mecanismo del lenguaje" (1895).18

De estudiante ocupó el cargo de ayudante del Jardín Botánico y en 1887 el sabio naturalista, licenciado Felipe Poey Aloy, entonces Decano de la Escuela de Ciencias, lo propuso como profesor auxiliar interino sin sueldo y en esas condiciones desempeñó las cátedras de Geología y Paleontología Estratigráfica; Mineralogía; Zoografía de Articulados y Zoografía de Vertebrados, estas dos últimas en sustitución de su Maestro el licenciado Poey. En la Escuela Práctica de Medicina de La Habana dictó la cátedra de Fisiología durante toda su corta existencia de 1893 a 1896. Después de la reforma de Varona ocupó por concurso-oposición la plaza de profesor auxiliar y conservador del Museo de Historia Natural y sustituyó en sus ausencias al doctor Carlos de la Torre en la cátedra de Biología, Zoología y Zoografía y al doctor Montané en la de Antropología.19

Como médico se dedicó al estudio de las enfermedades nerviosas y mentales y fue jefe de las salas de dicha especialidad, así como de la medicina de mujeres en el entonces Hospital Número Uno, actual Hospital Universitario "General Calixto García", donde también ocupó el cargo de redactor jefe de su Boletín Clínico Mensual. En la Clínica de Enfermedades Mentales del doctor José A. Malberti Delgado desempeñó el puesto de jefe de servicio.

En la Academia de Ciencias Médicas, Físicas y Naturales de La Habana se le otorgaron las categorías de académico de número (1892) y honorario (1894). Fue miembro fundador de la Sociedad Antropológica de la Isla de Cuba, en la ocupó el cargo de secretario y de la Sociedad Cubana de Historia Natural "Felipe Poey"; miembro de número de la Sociedad de Estudios Clínicos de La Habana y correspondiente de la Sociedad Antropológica de París.20

En su numerosa bibliografía científica se destacan su libro Curso de Biología (1917), dos ediciones y sus folletos Apuntes para la biografía de Manuel Vargas Machuca (1888); Reparo a la oración inaugural, leída por el doctor Juan Vilaró Díaz en la apertura del curso académico de 1890-91" (1890), en la que refuta las ideas de dicho profesor sobre el transformismo; De las relaciones entre los diversos estados patológicos considerados en el individuo y en la serie ancestral y hereditaria (1893), monografía presentada como trabajo de ingreso en la Academia de Ciencias Médicas, Físicas y Naturales de La Habana, en cuya sesión el discurso de recepción estuvo a cargo del doctor Montané; "Elogio del Dr. José I. Torralbas" (1905); "La imitación como factor de defensa en el reino animal" (1905); "Neurología y Psiquiatría" (1907), opúsculo editado en la Clínica Malberti; "El profesor Dr. Luis Montané" (1907) y "Las ciencias zoológicas en nuestra Universidad" (1915).

Entre sus artículos científicos no podemos dejar de citar: "La antropología en Cuba" (1894); "Nota sobre el atavismo en el hombre" (1895); "La acromegalia en Cuba" (1895); "La clinoterapia en las enfermedades mentales" (1901); "El concepto de la especie en biología" (1902); "Primera observación en Cuba de la osteoartropatía hipernéumica" (1904); "La enseñanza de la antropología en nuestra Universidad" (1905); "Las inteligencias anómalas y el problema de la educación" (1906); "Un caso de ortofrenopedia" (1907); "Un caso de enajenación asociado a la eritromelalgia y a la Enfermedad de Reynaud" (1911), en colaboración con el doctor José A. Malberti, en que se presenta la primera observación en Cuba de la Enfermedad de Weir-Mitchel y los tres importantes trabajos de historia científica cubana: "Sobre la historia de la medicina en Cuba" (1932); "La medicina de los indios de Cuba" (1936) y "La enseñanza de la anatomía comparada en la Universidad [de La Habana] desde Poey a nuestros días" (1937).

Desde 1920, el doctor Mestre continuó impartiendo los cursos de Antropología General en las Escuelas de Ciencias y Pedagogía con igual disposición en los planes de estudios, con lección diaria de 4:00 a 5:00 p.m. y de Antropología Jurídica en primer año de las carreras de derecho civil y derecho público; con lección alterna los lunes, miércoles y viernes de 2:00 a 3:00 p.m. en el mismo local de la cátedra, además de llevar siempre que le fue posible los alumnos al presidio, al manicomio, a los asilos correccionales y al necrocomio de La Habana.

Después del cierre de la Universidad por la dictadura del general Gerardo Machado Morales de 1930 a 1933 y la posterior reorganización de los estudios universitarios en el curso 1936-1937, se suprimió la enseñanza de la Antropología Jurídica en la carrera de derecho público, entonces en la nueva Escuela de Ciencias Sociales y de Derecho Diplomático y Consular, pero se creó la asignatura de Antropología de América a impartirse en el cuarto año del Doctorado en Ciencias Naturales, precedida de la de Antropología General en el tercero.

A partir de ahí los programas de las tres asignaturas quedaron de la siguiente forma, para Antropología General:


I. Preliminares, II. Antropología física, III. Antropología filosófica y zoológica, IV. Prehistoria y V. Etnología, con ejercicios prácticos de antropología física, sobre craneografía, craneometría, osteografía y osteometría.

Para Antropología de América

:I. Preliminares: el americanismo, II. Prehistoria americana, III. Principales civilizaciones aborígenes, IV. Antropología física de los indios, V. Relaciones taxonómicas y poblamiento de América, VI. Etnografía, etnología y etiología de los amerindios, VII.

Los indios de Cuba y de las Antillas y VIII. Elementos étnicos de otras procedencias que han contribuido a formar la población actual del continente americano.

Y para Antropología Jurídica:


I. Preliminares, II. Nociones de Antropología General, III. Antropología de los criminales, con temas sobre la antropología y el derecho, historia de la criminología, criminogenia y criminalística, IV. Medicina Legal y V. Psiquiatría Forense, con ejercicios prácticos sobre craneografía, craneometría, osteografía, osteometría y práctica de bertillonaje.21

En su trabajo docente el doctor Mestre contó como ayudante para el Museo Antropológico con personal graduado, tales como los doctores Pelayo Casanova Parets; 22 Carlos Masó Vázquez, 23 hermano del notable historiador doctor Calixto Masó Vázquez y Carlos García Robiou, hijo del médico finlaísta Carlos M. García Fernández, después de una de las figuras más prestigiosas de la antropología cubana y maestro de muchas generaciones de antropólogos en nuestro país. 24

De 1920 a 1924 el doctor Víctor J. Rodríguez Torralbas, profesor auxiliar y conservador del Museo de Historia Natural, fungía también como conservador del Museo Antropológico y sustituía al doctor Mestre en sus ausencias. 25 Después de la reforma de estudios de 1924 tuvo la cátedra sus propios profesores auxiliares, los doctores Casanova Parets, Julio Morales Coello y García Robiou. En 1937 se crearon las plazas de profesores agregados en la Universidad y la cátedra contó con tres de ellas, que ocuparon los doctores Luis Howell Rivero, René Herrera Fritot y Teresa Gurri Aguilera,26 todos figuras importantes de la antropología cubana, no médicos.

A diferencia del doctor Mantané, el doctor Mestre elaboró sus propios libros de texto desde el principio de su labor docente. Ya en 1887 había publicado su Programa para el curso de Mineralogía, con una segunda edición en 1889. Más tarde publicó en la Revista de Medicina y Cirugía de La Habana "Biología y el programa de su enseñanza" (1906), de gran valor didáctico, y en las memorias anuarios de la Universidad aparecieron regularmente los programas de sus asignaturas durante los veinte años de su docencia en la cátedra.

Un año después de iniciada su labor dio a la imprenta la primera edición de su libro Antropología Jurídica (1921). En 1922 publicó Antropología General. Notas de clase, que corregido y ampliado vio la luz como verdadera primera edición en 1924 con el título Curso de Antropología General y una segunda edición en 1929. De 1926 a 1927 el señor Carlos M. Morán publicó con el título Antropología Jurídica una versión taquigráfica, en seis fascículos, de las explicaciones dadas en clase por el doctor Pelayo Casanova Parets, profesor auxiliar, quien en 1937 editó la obra corregida con igual título.27

Entre la numerosa bibliografía que recomendaba de consulta se encontraban las obras cubanas: La identificación dactiloscópica (1916), del doctor Fernando Ortiz Fernández; Manual del médico forense cubano (1919), de los doctores Antonio Barreras Fernández y Raimundo de Castro Bachiller, y Desarrollo físico del escolar cubano (1919), del doctor G. Rouma.28

En 1941 el doctor Mestre a punto de cumplir 75 años de edad, fue elevado a la categoría especial de Profesor de Investigaciones, alejándose de la docencia activa, en cuyo cargo falleció en La Habana el 5 de septiembre de 1952.20

Es ésta a grandes rasgos la etapa que he llamado médica de la historia de la Cátedra de Antropología de la Universidad de La Habana, cuyo posterior desenvolvimiento ha sido tan laborioso y brillante como el que acabamos de reseñar, lo que se ha puesto de manifiesto en este VII Simposio de Antropología Física "Luis Montané" y III Congreso Primates como Patrimonio Nacional que se clausura el día de hoy.

Referencias bibliográficas

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  6. Idem. p.13.
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  10. Castro Bachiller R. Le Roy Gálvez LF. Historia de los sillones de la Academia de Ciencias Médicas, Físicas y Naturales de La Habana. La Habana, 1956:25,42.
  11. Universidad de La Habana. Memoria Anuario correspondiente al curso académico de 1908 a 1909. La Habana: Imp. "Avisador Comercial", 1910:147-148.
  12. Memoria Anuario correspondiente al curso académico de 1905 a 1906. La Habana: Imp. Manuel Ruiz S. en C, 1907:21.
  13. _____ . Correspondiente al curso académico de 1913 a 1914. La Habana: Imp. El Siglo XX, 1915:31.
  14. _____ . Correspondiente al curso académico de 1914 a 1915. La Habana: Imp. El Siglo XX, 1916:33.
  15. _____ . Correspondiente al curso académico de 1917 a 1918. La Habana: Imp. El Siglo XX, 1919:31.
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  17. Escobar B. Nuestros médicos. La Habana: Tip. "La Lucha". 1893:130-131.
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  20. Álvarez Conde J. Arístides Mestre Hevia (1865-1952). En: Historia de la Zoología en Cuba. La Habana: Editorial Lex, 1958: 306-308.
  21. Universidad de La Habana. Catálogo General y Memoria correspondiente al curso 1937-38. La Habana: Editorial Alfa, 1939: 128-129.
  22. _____ . Correspondiente al curso académico de 1920 a 1921. La Habana: Imp. Pap. Rambla, Bouza y Cía, 1922:44.
  23. _____ . Correspondiente al curso académico de 1924 a 1925. La Habana: Imp. Pap. Rambla, Bouza y Cía, 1926:50.
  24. _____ . Correspondiente al curso académico de 1926 a 1927. La Habana: Imp. Pap. Rambla, Bouza y Cía, 1929:56.
  25. Obra citada en (22): 43.
  26. Universidad de La Habana. Memoria Anuario correspondiente al curso académico de 1936 a 1937. La Habana: Imp. Cárdenas y Cía, 1938:82.
  27. Trelles Govín CM. Bibliografía de la Universidad de La Habana. La Habana: Imp. Rambla, Bouza y Cía, 1938:127, 313.
  28. Obra citada en (24): 360-361.

* Conferencia leída en sesión de la clausura del VII Simposio de Antropología Física " Luis Montané" y III Congreso Primates como Patrimonio Nacional. Aula Magna de la Universidad de La Habana, marzo 2 de 2001.

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