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Las Cátedras Especiales de la Universidad de La Habana*

Las cátedras especiales o libres en la Universidad de La Habana tienen su antecedente más lejano en el tiempo en las Academias Dominicales de Medicina creadas después de la reforma universitaria de 1842, las que se impartían fuera de los programas oficiales de estudios de las asignaturas de la carrera de medicina, en días no laborables como los domingos y los jueves, de ahí también su nombre de "juevinas".

Estas verdaderas cátedras libres complementaban la enseñanza oficial y eran impartidas por profesores jóvenes que así daban muestras de sus conocimientos y cualidades docentes. Fueron siempre muy recordadas las Academias Dominicales dictadas, sobre muy diferentes materias, por el enciclopédico doctor Ramón Zambrana Valdés.

Ya en el presente siglo la Universidad Popular José Martí, verdadero conjunto de cátedras libres, fundada por iniciativa de Julio Antonio Mella y surgida como consecuencia de la revolución estudiantil universitaria de 1923, desempeñó sus funciones desde ese año hasta 1927 y llevó la enseñanza universitaria a locales obreros como la Federación Obrera de Bahía, el Sindicato Tranviario, la Sociedad de Torcedores, la Sociedad de Constructores de Carros y Camiones y otros y a diversas poblaciones fuera de antiguo municipio de La Habana como Guanabacoa, Regla, San Antonio de los Baños y Santiago de las Vegas.

Entre sus fundadores estaba el doctor Gustavo Aldereguía Lima, como profesor de Medicina Social durante todo el tiempo que existió la institución, junto a otros jóvenes docentes como el propio Mella, Rubén Martínez Villena, José Zacarias Tallet, Alfonso Bernal del Riesgo, Sarah Pascual y Juan Marinello, por citar algunos.

Fig.12. Dr. Gustavo Aldereguía Lima (1895-1970).

La Escuela de Verano creada en 1940, también como un verdadero conjunto de cátedras libres o especiales, donde se impartían cursos de postgrado de las materias de las trece facultades, existentes entonces, por profesores o no de la Universidad y por invitados extranjeros. Recuerdo que el doctor José López Sánchez, que preside esta sección, dictó cursos de medicina del trabajo por los años finales de la década de 1940.

El Seminario Martiano fundado por el inolvidable Gonzalo de Quesada y Miranda en 1941, primero con un curso introductorio al que el 1944 se le agregó un curso superior, los que funcionaron ininterrumpidamente hasta la muerte del Maestro en 1976. El Seminario contó como órgano publicitario con la Revista Patria, al servicio de sus alumnos y exalumnos, con la Asociación de Antiguos Alumnos del Seminario Martiano y como local propio con la Fragua Martiana, construida con dinero de la Asociación, principalmente.

En 1950 se fundó la Cátedra Martiana, independiente del Seminario y en ella impartieron cursos figuras prominentes de la Universidad como Jorge Mañach, Raimundo Lazo, Ramón Infiesta, Pablo F. Lavín, Elías Entralgo, Gonzalo de Quesada, Juan Marinello y José Antonio Portuondo. Del curso dictado por el doctor Marinello conservo mimeografiadas la totalidad de sus conferencias, material completamente inédito que desde hace años he puesto en manos de la Fragua Martiana para su publicación.

Después del triunfo revolucionario de 1959 las cátedras especiales han sido muy numerosas en la Universidad de La Habana, al Seminario y Cátedra Martianos se les unió el Instituto Mella, de tan grata recordación, fundado por los doctores Gustavo Aldereguía y Gregorio Berman, este último profesor eminente de Psiquiatría de la Universidad de Córdoba, Argentina, que había sido presidente de la asociación de alumnos de dicha universidad cuando la famosa reforma universitaria de 1918. El Instituto dejó una labor extraordinaria de verdadero aporte al conocimiento de la vida y obra de Julio Antonio Mella y de su época y nunca podremos olvidar las conferencias que allí escuchamos de Berman, Aldereguía, Gaspar Mortillaro, Pedro Serviat, Sarah Pascual, José Zacarías Tallet, Alfonso Bernal del Riesgo y Erasmo Dumpierre.

Al Instituto han seguido cátedras de muy útil presencia como la Alejandro de Humboldt, la de la Mujer y la Alejo Carpentier, entre otras, a las que se han unido en los últimos años, ya en el rectorado del doctor Juan Vela Valdés, las de Colombia, Voltaire, Ernesto "Che" Guevara y Eloy Alfaro, de las que mucho se espera en aportes de conocimientos sobre el país sudamericano y de tan grandes figuras de la historia y la cultura universales.

La cátedra que hoy se funda tiene un valor especial para la medicina cubana. En 1976 al quedar constituido el Instituto Superior de Ciencias Médicas de La Habana la medicina abandonada la vieja universidad capitalina de la que había formado parte en sus dos siglos y medio de existencia. Dieciséis años después, en 1992, volvía a su Alma Mater habanera al comenzar sus actividades el Centro de Estudios de Salud y Bienestar Humanos, dirigido por la doctora Ruth Daysi Henríques viuda de Aldereguía, el que en su corta vida ha dado ya muestras de su labor en el campo de la sanología, demostrando lo mucho que se puede esperar de él en futuro bien cercano.

La cátedra Gustavo Aldereguía Lima para el estudio y divulgación de la vida y obra del gran revolucionario e higienista social que lleva su nombre y para el estudio de las raíces históricas en Cuba y de las modernas corrientes de ideas de la medicina social, viene a reafirmar más la presencia médica en la Universidad de La Habana, como parte muy importante y como cátedra especial del Centro de Estudios de Salud y Bienestar Humanos.

Para que dé lectura a su resolución No. 90/97 con la que se crea la cátedra Gustavo Aldereguía Lima, en la que están expuestos sus objetivos y nombrados sus integrantes, damos la palabra al doctor Juan Vela Valdés, Rector de la Universidad de La Habana y figura representativa del salubrismo cubano actual.

* Palabras pronunciadas (reconstruidas) en la inauguración de la cátedra especial " Gustavo Aldereguía Lima" el 21 de marzo de 1997 en el Salón de los Mártires de la FEU de la Universidad de La Habana.

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