CUADERNOS DE HISTORIA DE LA SALUD PÚBLICA 106

 

Cátedra de Patología Médica con su clínica

1. La asignatura de Patología Médica en los planes de estudio de 1899 y 1900. La cátedra y asignatura de Patología Médica en los planes de estudio de 1919, 1923 y 1928. La cátedra y asignatura de Patología Médica con su clínica en los planes de estudio de 1934, 1937 y 1941. Cambio de nombre en 1959. La asignatura de Enfermedades Tropicales e Infectocontagiosas en el plan de estudios de 1937. 2. Locales en los que se impartieron. 3. Frecuencia y horarios de clase. 4. Dispensario Tamayo. 5. Profesores titulares. 6. Profesores auxiliares. 7. Ayudantes graduados. 8. Adscriptos, instructores y asociados. 9. Servicios anexos a la cátedra. 10. Cambios de profesores de 1959 a 1962. 11. Programas de la asignatura. 12. Libros de texto y de consulta extranjeros recomendados durante el período estudiado. 13. Bibliografía docente producida por los profesores de la cátedra. 14. Consideraciones finales. Referencias bibliográficas y documentales.

1. La asignatura de Patología Médica, un curso, independiente como cátedra desde el 15 de febrero de 1866, se mantuvo como tal al implantarse el Plan Lanuza (1899) y se impartía en el cuarto año del Período de la Licenciatura.

En el Plan Varona (1900), la asignatura formó la cátedra No. 5 con las recién creadas asignaturas de Trabajos de Microscopía y Química Clínica, un curso y Patología de las Afecciones Intertropicales con su clínica, medio curso y se explicaba en el cuarto año, ahora de la carrera.

Al siguiente año, al reagruparse, la de Patología de las Afecciones Intertropicales con su clínica pasó a la cátedra No. 4 al igual que Patología General con su clínica y en la No. 5 quedaron las de Patología Médica y Trabajos de Análisis de Microscopía y Química Clínica. La asignatura de Patología Médica continuó explicándose en el cuarto año.

Al crearse, por Decreto del Gobierno Provisional Norteamericano de 23 de mayo de 1907, el Curso Complementario de Enfermedades de la Laringe, Oídos y Fosas Nasales, se le unió la cátedra No. 5 como tercera asignatura.

Por Decreto No. 88 del Gobierno Provisional de 26 de enero de 1909 se separaron estas asignaturas, para formar la de Patología Médica la cátedra No. 5 y las de Trabajos de Análisis de Microscopía y Química Clínica y Curso Complementario de Enfermedades de la Laringe, Oídos y Fosas Nasales, la No. 6.

En el plan de estudios de 1919, la Patología Médica continuó como cátedra No. 5 impartida en el cuarto año, pero en el de 1924, a pesar de que siguió en el mismo año, cambió de número.

Como cátedra No. 12 se explicó en el cuarto año en los planes de estudio de 1929, 1934 y 1937. Desde 1934 a su nombre se le añadió "con su clínica".

En el plan de 1937 se le unió una nueva asignatura, Enfermedades Tropicales e Infectocontagiosas, la que en realidad nunca se cursó como asignatura independiente, sino como parte del programa de Patología Médica con su clínica y se extendía una nota única. Solamente apareció en este plan.

En el de 1941, la Patología Médica con su clínica se impartió en el quinto año y conservó como cátedra el No. 12, hasta su desaparición en el plan provisional de 25 de mayo de 1959 en que pasó a ser Medicina Interna 1er curso.

2. La Patología Médica como asignatura teórica se explicó, desde su fundación en 1842, en las aulas del Convento de San Juan de Letrán hasta el 17 de noviembre de 1899 en que se trasladó la Facultad de Medicina al edificio del antiguo cuartel de caballería de la Guardia Civil española, situado entre las calles Zanja y Belascoaín y en dicho lugar se continuó impartiendo.

El aula en la que se explicaba era la denominada de Terapéutica que se encontraba en la planta baja, ala derecha, donde se brindaban las clases teóricas, mientras que las prácticas se llevaban a cabo en la consulta externa de medicina interna del Dispensario Tamayo.1 Por ser el profesor titular Diego Tamayo y Figueredo jefe de la sala Santa Cruz, de medicina interna en el Hospital "Nuestra Señora de las Mercedes", dicho servicio estuvo también a disposición de la cátedra para la enseñanza práctica, aunque no de manera oficial.

Desde finales de los años de la década de 1910, las materias teóricas se impartieron en el aula de clases del Hospital "Nuestra Señora de las Mercedes" y las prácticas siguieron en iguales locales hasta la reapertura de la Universidad de La Habana, después del cierre decretado por el dictador Gerardo Machado, en que desde 1934 pudo contar con su servicio clínico propio en las 2 salas de medicina interna, nombradas "Cabrera Saavedra" y "Tamayo", planta baja del Pabellón "Gutiérrez", Hospital "General Calixto García", conocida como "Clínica Bajos".

Las clases teóricas se brindaron desde entonces en el salón de actos del propio hospital y en dichos locales continuó hasta su cambio de nombre en 1959, en los cuales se siguió impartiendo como Medicina Interna 1er curso.

3. A partir de 1900, las clases teóricas se dictaban todos los días hábiles del curso durante una hora, por las tardes, primero de 4 a 5 p.m., después de 2 a 3 p.m., y por último, de 1 a 2 p.m. Tres veces a la semana se impartían en la Escuela de Medicina y las otras 3, en el Hospital "Nuestra Señora de las Mercedes" para, con el auxilio de algunos enfermos, darles a las conferencias un carácter algo práctico.2

Las clases prácticas comenzaron en 1903 en el Dispensario Tamayo, durante los primeros años 2 veces por semana, martes y viernes de 4 a 6 p.m. y más tarde una vez a la semana, los sábados, de 3 a 6 p.m. La sala "Santa Cruz" sólo se utilizaba para mostrar algunos enfermos que el profesor tuviera especial interés de que fueran examinados por los alumnos para completar sus explicaciones teóricas, hasta que pudo contar con el servicio de "Clínica Bajos".3

Al implantarse el plan de estudios de 1941, la materia teórica se explicaba durante la primera mitad del curso, al final de la mañana, en clases diarias de una hora, de 11 a.m. a 12 m. y las prácticas, en la segunda mitad del curso, durante las mañanas, dividiéndose los alumnos en tantos grupos como lo permitiera la capacidad docente de la cátedra, cada grupo recibía, por lo menos, una práctica semanal.4

4. Al ocupar el doctor Diego Tamayo Figueredo la Secretaría de Estado y Gobernación, durante la primera ocupación militar de los Estados Unidos, se propuso crear el Dispensario de Pobres, que poco después llevaría su nombre.5

El 22 de agosto de 1900 quedó constituido su Consejo de Dirección integrado por los doctores Carlos J. Finlay Barrés, presidente; Emilio Martínez Martínez, secretario y vocales Carlos E. Finlay Shine, Manuel Delfín Zamora, Eugenio Sánchez Agramonte, Gaspar Rafael Weis Versón y Antonio Díaz Albertini Mojarrieta. Ese mismo día tuvieron conocimiento de las bases y reglamento aprobados por la Secretaría de Estado y Gobernación.

En reunión de 9 de septiembre siguiente, el Consejo de Dirección acordó darle el nombre de Dispensario Tamayo y el 1 de noviembre de ese año se llevó a cabo la inauguración con el calificativo de Dispensario de Pobres, en un acto en el que el doctor Tamayo Figueredo tuvo a su cargo el discurso central.

Algo más de 3 meses después, el 12 de febrero de 1901, recibió el Consejo de Dirección comunicación de la Superintendencia de Beneficencia, con un endoso del Gobierno Militar, autorizando el cambio de nombre por el de Dispensario Tamayo, con el que se mantiene hasta el presente, como Policlínico "Tamayo".

El Dispensario, al ser inaugurado, tomó la casa No. 74 de la calle Monte. En junio de 1902, el doctor Tamayo Figueredo, que desempeñaba entonces la Secretaría de Gobernación en el gabinete del presidente don Tomás Estrada Palma, cedió una casa del Arsenal, propiedad del Estado Cubano, situada a la izquierda de la calzada frente a la antigua capilla, hacia donde se le trasladó ese mes.

Años más tarde, al dinamismo del propio doctor Tamayo, director en esos momentos de la institución, se debió la construcción de un nuevo edificio en la esquina de las calles Zulueta (actual Agramonte) y Apodaca, inaugurado en diciembre de 1908, lugar que todavía ocupa.

Los servicios médicos y los facultativos que integraban el Dispensario al ser inaugurado eran los siguientes:

- Medicina Interna: doctores Antonio Díaz Albertini Mojarrieta, Enrique Saladrigas Lunar y Juan B. Fuentes Hernández.

- Cirugía General: doctores Gustavo G. Duplessis Aispurua, Enrique Fortún André, Julio Carrera Angulo y José A. Presno Bastiony.

- Ginecología: doctores Gaspar Rafael Weis Versón, Enrique Nuñez de Villavicencio Palomino y Alejandro Lainé Borga.

- Vías Urinarias: doctores Francisco Domínguez Roldán y Enrique Portuondo Portuondo.

- Enfermedades Nerviosas: doctores Arístides Mestre Hevia, Rafael Pérez Vento Nín y José A. Malberti Delgado.

- Oftalmología: doctores Carlos E. Finlay Shine y Jorge Dehogues Michelena.

- Otología: doctores Emilio Martínez Martínez y Carlos E. Finlay Shine.

- Nariz y Garganta: doctores Emilio Martínez Martínez y José León Mendoza Cachún.

- Niños: doctores José R. Montalvo Covarrubias, Enrique Ferrán Farrulla e Isidoro Creci Valdés.

- Ortopedia: doctor Enrique M. Porto del Castillo.

- Piel: doctor Enrique Robelín Allex.

Posteriormente, a medida que fueron surgiendo nuevas necesidades, se establecieron las consultas de otras especialidades, como las de Corazón y Pulmones, Partos, Radiología, Laboratorio Clínico y el Departamento de Cirugía Dental.

A pesar de que a este Dispensario, por lo general, se le consideraba dedicado exclusivamente a las enfermedades pulmonares, error nacido de la gran cantidad de enfermos de dichas afecciones que acudieron en los primeros tiempos a las consultas, consecuencia lógica de las necesidades y miserias de gran parte del pueblo y la ausencia durante los primeros años de la república burguesa de dispensarios y sanatorios antituberculosos, desde su inauguración fue un verdadero policlínico general con los diferentes servicios que hemos enumerado antes.

Poco después de renunciar el doctor Tamayo a su cargo de Secretario de Gobernación, en noviembre de 1902, ofreció al Consejo de Dirección del Dispensario, el 9 de enero del siguiente año, dar gratuitamente una consulta de Medicina General lo que le fue aceptado ese día. A partir de entonces, el doctor Tamayo pudo contar con un servicio de atención médica primaria para su cátedra, que no disponía de servicio clínico.

El 7 de marzo de 1907 entró a formar parte dicho profesor del Consejo de Dirección como vocal y en la misma sesión fue nombrado Director interino, hasta el 13 de julio siguiente que fue elegido, por unanimidad, Director en propiedad, cargo que ocupó hasta su fallecimiento.

Durante su larga ejecutoria al frente de la institución, el profesor Tamayo Figueredo le dio un sentido de orientación francamente docente al Dispensario, con lo que se adelantó en mucho la enseñanza médica de su época. Los estudiantes no sólo practicaban en él mientras cursaban la asignatura de Patología Médica, sino que continuaban como ayudantes, según su vocación, en otros servicios hasta el final de la carrera.

Por este policlínico, pionero en Cuba de la enseñanza médica en la atención primaria, pasaron otras grandes figuras de la medicina o de la docencia como los doctores José Varela Zequeira, Gonzalo Aróstegui del Castillo, Juan B. Landeta Fernández de Córdova, Julio Ortíz Cano, Ángel A. Aballí y Arellano, Clemente Inclán Costa, Raimundo de Castro Bachiller, Oscar Jaime Elías, Jorge G. Horstmann Varona, Francisco Suárez Gutiérrez, Roque Sánchez Quirós, Luis F. Rodríguez Molina, Francisco Solano Ramos Delgado (hijo), Ernesto R. de Aragón del Pozo, Rodolfo Pérez de los Reyes, Manuel Martínez Domínguez, José M. Martínez Cañas y muchos más.

Después de la muerte del doctor Tamayo, fue develado en el patio central del Dispensario, el 24 de febrero de 1927, un hermoso busto de su efigie, obra del escultor Ramón Mateu.6

En los Anuarios Universitarios ha quedado reflejada la actividad docente que se llevaba a cabo en la institución. En el de 1904 se dice que 2 veces por semana, martes y viernes, el doctor Tamayo daba consultas de 4 a 6 p.m. en las cuales "Los alumnos después de examinar los enfermos, hacen el diagnóstico y formulan tratamiento apropiado en presencia del profesor. Por término medio los alumnos ven cada mes de ochenta a noventa enfermos nuevos".7

En el de 1906 se expone que, con igual periodicidad y horario, se daban las 2 consultas en las que los estudiantes realizaban las mismas actividades y se agrega: "En este Dispensario, al que han concurrido durante el último año 7,820 enfermos que han recibido 22 967 consultas, encuentran los alumnos un material clínico y variado, al que se agrega la asistencia a domicilio de determinados enfermos de afecciones agudas, que realizan los estudiantes bajo la inmediata dirección y vigilancia del profesor".8

En el de 1910 se habla de una sola consulta, los sábados de 3 a 6 p.m. donde el alumno tiene a su disposición de 30 a 40 enfermos y todos los elementos necesarios para un diagnóstico científico.9 De esta forma se continuó hasta la clausura de la Universidad en diciembre de 1930, pues hasta esa fecha la cátedra de Patología Médica contó con el Dispensario.

5. Al terminar la dominación colonial española en Cuba en enero de 1899, ocupaba la cátedra de Patología Médica el doctor Joaquín L. Jacobsen y Cantos,10 profesor auxiliar de la Facultad de Medicina, al cual se le nombró por Orden Militar No. 250 de 28 de diciembre de 1899 (Plan Lanuza) catedrático numerario de la asignatura y tomó posesión de ella el 1 de enero de 1900.

El doctor Jacobsen y Cantos era un antiguo docente de la Facultad de Medicina. Se graduó en la Universidad de La Habana de Licenciado en Medicina y Cirugía, en 1881, con el premio extraordinario de dicho grado y de Doctor en 1882.11 Desempeñó la cátedra de Química en la Escuela Preparatoria de Artes y Oficios de La Habana antes de ser nombrado catedrático auxiliar honorario de la Facultad de Medicina el 4 de octubre de 1887. En este cargo impartió interinamente asignaturas tan disímiles como Anatomía Descriptiva, Disección, Enfermedades de la Infancia, Patología Quirúrgica, Clínica Médica y Medicina Legal y Toxicología, esta última durante los cursos completos de 1891-92 y 1892-93. Desde el año académico de 1893-94 desempeñó la cátedra de Patología Médica como catedrático auxiliar encargado de la misma hasta su nombramiento en el Plan Lanuza. Fue académico de número y de honor de la Academia de Ciencias Médicas, Físicas y Naturales de La Habana y miembro titular de la Sociedad de Estudios Clínicos de La Habana. Ocupó importantes cargos, como los de Presidente de la Comisión de Higiene Especial y de la Liga Antituberculosa y vocal de la Junta Superior de Sanidad.

Por Orden Militar No. 266 de 5 de julio de 1900 fue dejado cesante el doctor Jacobsen y Cantos y por Orden Militar No. 280 de 12 de julio de ese año fue nombrado profesor titular de la cátedra No. 5 el doctor Diego Tamayo y Figueredo.12

Por estar desempeñando el doctor Tamayo la Secretaría de Estado y Gobernación, del gobierno de ocupación norteamericano, desde el 20 de diciembre de 1899, fue nombrado para sustituirlo el doctor Emilio Martínez y Martínez,13 profesor auxiliar jefe del laboratorio de la cátedra No. 5.

Al finalizar oficialmente la ocupación militar norteamericana y comenzar el primer período presidencial de don Tomás Estrada Palma, el 20 de mayo de 1902, ese mismo día fue nombrado el doctor Tamayo Secretario de Gobernación y continuó el doctor Martínez y Martínez en el desempeño de la cátedra.

Al renunciar el doctor Tamayo dicha Secretaría y aceptársele la renuncia el 28 de noviembre de 1902, se reintegró a la cátedra de la que tomó posesión el 1 de diciembre de ese año.

El doctor Tamayo Figueredo fue una de las personalidades más importantes de la medicina y la política cubana de su época. En plena adolescencia participó en la Guerra Independentista de los Diez Años. Hecho prisionero salvó la vida por su corta edad. Deportado a España se graduó de Licenciado en Medicina y Cirugía en la Universidad de Barcelona en 1878. En la Universidad de La Habana obtuvo los grados de Licenciado en Ciencias Físico-Matemáticas en 1887 y Doctor en Medicina en 1899, con tesis sobre "Inmunidad morbosa".14 Se entrenó en París (1887) con Louis Pasteur en la preparación de la vacuna antirrábica, que introdujo en Barcelona y Cuba y con el profesor André Chantemesse tomó un curso de bacteriología, para ser de los precursores de esta rama de la medicina en Cuba. Presidió la Sociedad de Estudios Clínicos de La Habana (1890-1894), desde la que promovió el primer congreso médico celebrado en nuestro país (1890). Presidió la Academia de Ciencias Médicas, Físicas y Naturales de La Habana (1899-1901).

Miembro de la dirección nacional del Partido Liberal Autonomista, al comenzar la Guerra Independentista de 1895-1898 marchó al exilio cubano donde ocupó importantes responsabilidades en la Delegación del Partido Revolucionario Cubano en New York. Al final de la guerra, elegido por el Segundo Cuerpo delegado a la Asamblea de Representantes del Ejército Libertador, ocupó su vicepresidencia. Delegado a la Asamblea Constituyente de 1901 integró en ella la importante comisión que se entrevistó con el presidente de los Estados Unidos, Mr. William Mc. Kinley, para conocer la interpretación exacta de la Enmienda Platt. Desde su cargo de Secretario de Gobernación durante el gobierno de don Tomás Estrada Palma tuvo el extraordinario acierto de nombrar al sabio doctor Carlos J. Finlay como Director Nacional de Sanidad y renunció a dicha Secretaría por solidaridad con los obreros del puerto de La Habana en huelga y como protesta por la forma en que fue reprimida por órdenes del ejecutivo de la nación. Postulado a Representante a la Cámara en 1912, por el Partido Moderado, renunció a tal postulación y a todos sus cargos en dicha organización política como protesta por los rejuegos politiqueros de la época. Decano de la Facultad de Medicina y Farmacia (1917-1922) y Rector de la Universidad de La Habana (1922), mereció reconocimiento público del estudiantado cubano por su postura digna durante la reforma universitaria de 1923. Miembro de honor y vicepresidente de la Sociedad Económica de Amigos del País. Ocupó la vicepresidencia primera del Congreso Internacional de la Tuberculosis, celebrado en Barcelona en 1910, en el que, por su actuación, puso muy alto el nombre de la medicina cubana.

Con fecha 3 de diciembre de 1902, la Junta de Profesores de la Escuela de Medicina y Farmacia acordó por unanimidad la propuesta del doctor Tamayo de ceder la asignatura de Trabajos de Análisis de Microscopía y Química Clínica, que formaba parte de su cátedra, al profesor auxiliar doctor Emilio Martínez y Martínez, quien tomó posesión de ella acto continuo.

El doctor Tamayo fue electo Senador de la República por la provincia de La Habana (Partido Moderado) en las elecciones generales del 1 de diciembre de 1905. Al ser proclamado como tal el 9 de abril de 1906 pidió a las autoridades universitarias que se corrieran los trámites para su sustitución temporal.

El Rector doctor Leopoldo Berriel Fernández, que había sido cesanteado en su puesto de profesor de la Facultad de Derecho por el Plan Varona, al no haber obtenido su cátedra por oposición, opinó que el cargo de Senador era incompatible con el de profesor y que por no haber obtenido el suyo el doctor Tamayo por oposición debía cesar en el mismo.

El doctor Tamayo, inmediatamente presentó la renuncia como catedrático y le fue aceptada por Decreto Presidencial de 17 de abril de 1906. Por otro Decreto Presidencial de ese día fue ascendido a profesor titular de la cátedra No. 5 el doctor Martínez y Martínez, quien tomó posesión 2 días después.

En agosto de ese año se produjo la guerra civil que llevó a la caída del gobierno de Estrada Palma y a la segunda intervención militar de los Estados Unidos. Los Senadores electos en los comicios de 1905 fueron declarados cesantes por Decreto del Gobernador Interventor, Mr. Charles Magoon, de 12 de octubre de 1906.

El doctor Tamayo, al dejar de ser Senador de la República, reclamó su cargo de profesor titular de la cátedra No. 5, pero demoró algo más de 2 años en ser atendida su solicitud.

Por Decreto No. 88 del Gobierno Interventor de 26 de enero de 1909, las asignaturas que integraban la cátedra No. 5 fueron separadas en 2 cátedras. La de Patología Médica, un curso, quedó como No. 5 y se nombró al frente de ella como titular al doctor Tamayo Figueredo y las de Trabajos de Análisis de Microscopía y Química Clínica, medio curso, y de Enfermedades de la Laringe, Oídos y Fosas Nasales, medio curso, formaron la No. 6 y se nombró como titular de ella al doctor Martínez y Martínez. Tomó posesión el doctor Tamayo el 2 de febrero de 1909.

Desde ese momento desempeñó la enseñanza de Patología Médica como único docente, pues la cátedra no contaba con profesor auxiliar ni ayudante graduado.

Al obtener el doctor Tamayo licencia electoral en su cátedra por estar postulado para alcalde de La Habana en las elecciones del 1 de noviembre de 1922, fue nombrado para desempeñarla interinamente, el 6 de octubre de ese año, el doctor José M. Martínez Cañas,15 que ya en esos momentos era auxiliar de Patología Médica. Al no resultar electo se reincorporó el doctor Tamayo a su cargo docente hasta el 1 de junio de 1923, en que presentó su renuncia y le fue aceptada para acogerse a jubilación.

Tres años más tarde, el 2 de octubre de 1926, fallecía en La Habana tan ilustre figura de la medicina cubana, asistido por su discípulo y continuador el doctor Martínez Cañas, quien certificó como causa de muerte anemia hipoplástica, sin poder prolongar su vida, tras desesperados esfuerzos, en los que le administró 7 transfusiones sanguíneas.16

Por Decreto Presidencial de 31 de octubre de 1923 y en virtud de notables ejercicios de concurso- oposición fue nombrado el doctor José M. Martínez Cañas profesor titular de la cátedra No. 12 de Patología Médica.

El doctor Martínez Cañas fue una figura eminente de la medicina cubana. Se graduó de Doctor en Medicina en la Universidad de La Habana (1917) con el segundo expediente de su curso.17 Amplió estudios en los Estados Unidos con los profesores Bischopo y Harold. Se especializó en cardiología, entonces una naciente rama de la medicina, con el doctor Selian Neuhof de la Universidad de Fordham, EE.UU.; con el afamado profesor Thomas Lewis de Londres y en el Instituto de Cardiología Experimental de Bad-Nauheim, Alemania, con el profesor A. Weber. De regreso a Cuba introdujo la electrocardiografía, al traer de los Estados Unidos un electrocardiógrafo y realizar el primer electrocardiograma en septiembre de 1919, dedicado a "un maestro inolvidable, el doctor Grande Rossi". Su trabajo "Electrocardiografía: su valor en clínica" (Rev Med Cub. 7:1, Julio de 1919) fue el primero que se publicó en Cuba sobre tal Materia. También introdujo en la Isla la fonocardiografía o estenografía, según el informe preliminar presentado ante la Sociedad de Estudios Clínicos el 19 de octubre de 1922 y, posteriormente, en el VI Congreso Médico Latinoamericano, en noviembre de ese año. Las notables aportaciones del profesor Martínez Cañas a la fonocardiografía recibieron el homenaje del profesor René Lutembacher, de París, al ser incluidas entre los avances de la cardiología en 1936 ("Le Monde Medical", mayo de 1937) y calificadas como "las mas fundamentales" en el continente americano por el profesor A. Weber, su antiguo maestro, director del Instituto Cardiológico de la Universidad de Giessen, en Bad-Nauheim, Alemania, al hablar ante el Congreso Germano-Ibero-Americano celebrado en Berlín en 1937.18 Sin lugar a dudas fue el pionero de los modernos estudios sobre cardiología y fundador de esa especialidad en nuestro país. Académico de número de la Academia de Ciencias Médicas, Físicas y Naturales de La Habana, presidente de la Sociedad de Estudios Clínicos de La Habana y fundador y presidente de la Sociedad Cubana de Cardiología, poseía una vasta cultura humanista y artística y dominaba los idiomas inglés, francés, alemán, italiano y portugués.

Lamentablemente, tan eminente profesor no ejerció la docencia por muchos años. Cerrada la Universidad de La Habana de 1930 a 1933 y de 1935 a 1937, al reabrirse en éste último año presentó su renuncia irrevocable, que por no encontrarse en su expediente administrativo la carta que la contiene, desconocemos los motivos que lo llevaron a tan infeliz decisión para la enseñanza médica superior cubana. A ella, sin embargo, se refirieron 2 de sus más íntimos amigos, los eruditos profesores y críticos literarios doctores José M. Chacón y Calvo y Juan J. Remos Rubio, al escribir sobre él con motivo de su fallecimiento.

El doctor Chacón y Calvo diría "Las impurezas de la realidad lo llevaron a renunciar, cuando aun era muy joven, a una cátedra, ganada en muy honrosa lid, aunque en honor de su Facultad debemos decir que nunca esta aceptó su renuncia y siempre consideró a Martínez Cañas como uno de sus timbres de gloria"19 y el doctor Remos, que "su entereza le llevó a renunciar su cátedra universitaria, obtenida por oposición, para sustituir la venerable personalidad científica y patriótica del doctor Diego Tamayo, cuando entendió que su honor como profesor no le permitía continuar en su desempeño".20

Quizá su renuncia se debió a los dolorosos sucesos ocurridos por esos años al ser intervenido militarmente el Hospital "General Calixto García", por la dictadura del entonces coronel Fulgencio Batista, al negar a los profesores universitarios desempeñar las jefaturas de sus servicios en dicha institución que, aunque no oficialmente docente en aquellos momentos, de hecho lo era desde la reforma universitaria de 1923. Pero ello no justifica que mantuviera su renuncia cuando la situación se normalizó y todos los profesores volvieron a sus servicios.

Por no tener la cátedra otro profesor fue designado interinamente en su cargo el doctor José J. Centurión Maceo,21 auxiliar de la cátedra No. 7 de Clínica Médica, por Resolución del Decano de 29 de marzo de 1937. El doctor Centurión Maceo desempeñó la enseñanza de la Patología Médica hasta que ganada la plaza de auxiliar en propiedad de dicha cátedra por el doctor Pedro Iglesias Batancourt,22 por Resolución del Decano de 13 de enero de 1937 regresó el doctor Centurión a su cargo en propiedad y el doctor Iglesias Betancourt ocupó interinamente la plaza de titular de Patología Médica con su clínica.

Como la Facultad de Medicina nunca le aceptó la renuncia al profesor Martínez Cañas, esta situación anormal se mantuvo hasta su fallecimiento en La Habana el 7 de junio de 1952, tras prolongado padecimiento cardíaco, como un cruel imponderable para quien había sido el padre de esos estudios en Cuba.

Por Decreto Rectoral de 14 de junio de 1952 fue nombrado profesor titular en propiedad, por ascenso, el doctor Pedro Iglesias Betancourt, que fue el último en ocupar dicho cargo.

6. Por Orden Militar No. 439 de 21 de octubre de 1900 fue nombrado el doctor Emilio Martínez y Martínez, por oposición, en la recién creada plaza de catedrático auxiliar jefe del laboratorio de la cátedra No. 5.

Como expusimos con anterioridad, por estar el doctor Tamayo con licencia, el doctor Martínez y Martínez se hizo cargo de la enseñanza de las 2 asignaturas de la cátedra hasta el 1 de diciembre de 1902 que tomó posesión el doctor Tamayo de su cargo de titular.

El 3 de diciembre siguiente la Junta de Profesores de la Facultad de Medicina y Farmacia, por unanimidad, adoptó el acuerdo, a propuesta del titular de la cátedra, de que el doctor Martínez y Martínez se hiciera cargo de la enseñanza de la asignatura de Trabajos de Análisis de Miscroscopía y Química Clínica.

Al renunciar el doctor Tamayo como titular y aceptársele la renuncia el 17 de abril de 1906, por Decreto Presidencial de ese día, fue ascendido a dicho cargo el doctor Martínez y Martínez, quien tomó posesión el 19 de abril siguiente.

Para ocupar la plaza de auxiliar, interinamente fue nombrado, por Decreto de la Secretaría de Instrucción Pública y Bellas Artes de 23 de abril de 1906, el doctor Leonel Plasencia y Montes.23

A finales de ese año, por Decreto del Gobernador Provisional de Cuba de 6 de noviembre de 1906, en virtud de haber realizado oposiciones, fue nombrado el doctor Plasencia y Montes, profesor auxiliar en propiedad y tomó posesión el 16 de noviembre siguiente.

Algo más de 2 años después, por Decreto No. 88 del Gobernador Provisional de Cuba de 26 de enero de 1909, fue dividida la cátedra No. 5 en las de Patología Médica con el mismo número, para la que fue nombrado como titular el doctor Tamayo y de Trabajos de Análisis de Microscopía y Química Clínica y Enfermedades de la Laringe, Oídos y Fosas Nasales con la No. 6, para la que se nombraron, como titular el doctor Martínez Martínez y como auxiliar, el doctor Plasencia Montes.

Desde ese momento, oficialmente la cátedra No. 5 no contó con profesor auxiliar, aunque es preciso decir que el doctor Plasencia Montes nunca realizó actividad alguna en la asignatura de Patología Médica ni en la de Enfermedades de la Laringe, Oídos y Fosas Nasales.

Por falta de presupuesto adecuado, la enseñanza de la Patología Médica contaba, 12 años después, con un solo profesor. El 8 de abril de 1921, el doctor Tamayo le escribe al Rector de la Universidad la siguiente carta:

Señor.

Por acuerdo unánime de la Facultad de Medicina y Farmacia en sesión de 23 de febrero próximo pasado a propuesta del Profesor Titular de Patología Médica, se acordó proponer para Auxiliar, de la expresada cátedra, al Dr. José M. Martínez Cañas, que hace cinco años es Ayudante de la Escuela de Medicina. En la actualidad el Dr. José M. Martínez Cañas es Ayudante de Patología Médica y el Profesor Titular necesita darle carácter de Auxiliar para que le supla en algunas de sus funciones, por las siguientes razones: 1º El Profesor Titular de Patología Médica tiene la obligación de dar una hora de lección oral diaria. 2º Tiene a su cargo dos de las salas del Hospital Mercedes para la enseñanza, cuyos enfermos no siempre puede atender como desea. 3º Una vez a la semana tiene una consulta externa, por la tarde, en el Dispensario Tamayo donde los alumnos ven veinte enfermos por término medio. 4º Es el Decano de la Facultad y además de las obligaciones administrativas del cargo tiene anexas las de Vicepresidente de la Junta de Sanidad y Beneficencia. 5º y último, es la única cátedra de la Escuela de Medicina, que no tiene Auxiliar, quizás porque es de las que tiene más trabajo.

Al reiterar la propuesta para que el Dr. José M. Martínez Cañas sea nombrado Auxiliar de Patología Médica, me permito indicarle al Sr. Rector la urgencia del caso por que de prevalecer la circunstancia actual el servicio y la enseñanza se harán difícilmente.

Respetuosamente.

Dr. Tamayo

Decano.24

La situación de la docencia en la cátedra era tan crítica que el 21 de abril de 1921 el Presidente de la República extendió el siguiente Decreto No. 615.

Por cuanto: el Rector de la Universidad de La Habana, atendiendo a necesidades urgentes del servicio y a petición del Decano de la Facultad de Medicina y Farmacia, ha recomendado a la Secretaría de Instrucción Pública y Bellas Artes, el nombramiento de un Profesor Auxiliar para la Cátedra "5" (Patología Médica, un curso), de la Escuela de Medicina.

Por tanto: en uso de las facultades que me están conferidas y a propuesta del Secretario de Instrucción Pública y Bellas Artes,

Resuelvo:

Crear el cargo de Profesor Auxiliar interino de la Cátedra "5" (Patología Médica, un curso) de la Escuela de Medicina, de la Facultad de Medicina y Farmacia, de la Universidad de La Habana, y a nombrar para el desempeño del mismo, también con carácter de interino, al Dr. José M. Martínez Cañas, actual Ayudante de la expresada Cátedra, debiendo devengar el haber correspondiente con cargo al crédito para "Personal Facultativo" de la expresada Universidad, y quedando suprimido el cargo de Ayudante de que se ha hecho mención.

Mario G. Menocal, Presidente.
Dr. Gonzalo Aróstegui. Secretario Instrucción Pública y Bellas Artes.25

El doctor Martínez Cañas tomó posesión el 22 de abril de 1921, pero al cesar como Presidente del General Menocal, el 20 de mayo de ese año su sustituto, el doctor Alfredo Zayas Alfonso, tuvo a bien hacer ahorros a la República a costa de la enseñanza universitaria y por Decreto de 29 de junio siguiente dejó cesante algunos profesores interinos, entre ellos al de Patología Médica.

Nuevas gestiones del Decano de la Facultad y del Rector de la Universidad hacen que por Decreto Presidencial de 6 de julio de 1921 se reconozca que la plaza de Profesor Auxiliar de Patología Médica es necesaria a la enseñanza y que "el Dr. Martínez Cañas la viene desempeñando con regularidad y por no contar con otro profesor", resuelve el Presidente,

Dejar sin efecto [el] Decreto de 29 de junio próximo pasado, en cuanto se refiere al Profesor Auxiliar interino de la Cátedra "5" (Patología Médica, un curso), de la Escuela de Medicina, de la Facultad de Medicina y Farmacia de la Universidad de La Habana, Dr. José M. Martínez Cañas, quien continuará sirviendo dicha plaza con el haber que a la misma corresponde, y con cargo al crédito de "Personal Facultativo" de dicha Universidad, durante el corriente año fiscal.

Alfredo Zayas, Presidente.
Dr. Francisco Zayas. Secretario Instrucción Pública y Bellas Artes.26

Como la plaza debía cesar, el Consejo Universitario en sesión de 1 de abril de 1922 acordó, al pasar el doctor Domingo Ramos Delgado de profesor auxiliar interino de la cátedra No. 4, de Patología General y Patología de las Afecciones Intertropicales a profesor auxiliar en propiedad y quedar una plaza de profesor auxiliar interino vacante, nombrar al doctor Martínez Cañas en ella y se adscribe dicho cargo a la cátedra No. 5 de Patología General. Tomó posesión el 4 de abril.

Al ganar por oposición el doctor Martínez Cañas, la plaza de titular y ser nombrado en ella por Decreto Presidencial de 31 de octubre de 1923 desapareció nuevamente el cargo de auxiliar interino y quedó el titular como único docente de la cátedra.

Esta situación se mantuvo hasta casi 6 años después que se logró el Decreto Presidencial No. 1154 de julio de 1929 que dice textualmente:

Por cuanto: el crecido número de alumnos que cursan Patología Médica en la Escuela de Medicina de la Universidad de La Habana, requiere los servicios de un Profesor Auxiliar;

Por cuanto: no existe crédito en los vigentes Presupuestos Generales de la Nación para dicho cargo;

Por tanto: en uso de las facultades que me están conferidas y a propuesta del Secretario de Instrucción Pública y Bellas Artes,

Resuelvo:

Crear el cargo de Profesor Auxiliar de la Cátedra "12" (Patología Médica) de la Escuela de Medicina, de la Facultad de Medicina y Farmacia de la Universidad de La Habana, y nombrar para el desempeño del mismo, en comisión, al actual Ayudante Graduado de Patología General de la misma Escuela, doctor Jesús Govantes y Fuertes, sin derecho a percibir otro haber que el que tiene señalado su cargo de Ayudante en los Presupuestos Generales de la Nación, correspondientes a la Secretaría de Instrucción Pública y Bellas Artes.

Gerardo Machado, Presidente.
José B. Alemán. Secretario Instrucción Pública y Bellas Artes.27

El doctor Govantes y Fuertes tomó posesión de su cargo el 27 de julio de 1929, pero 2 meses después entraría nuevamente en crisis la plaza pues el 30 de septiembre de ese año cesaba su tiempo reglamentario como ayudante graduado de la cátedra de Patología General y por tanto, debía cesar también su comisión.

Otro decreto presidencial vino a solucionar el problema, pero con el sacrificio económico del profesor. Dicho Decreto de 1 de octubre de 1929 dice textualmente:

Por cuanto: por Decreto No. 1154 de 11 de julio del corriente año fue nombrado en comisión, el doctor Jesús Govantes y Fuertes para el cargo de Profesor Auxiliar de la Cátedra "12" (Patología Médica) de la Escuela de Medicina, creada por el propio Decreto, sin percibir otro haber que el de Ayudante Graduado de Patología General de la misma Escuela, que venía desempeñando;

Por cuanto: según informes suministrados por la Universidad el día 30 de septiembre último cesó en dicho cargo de Ayudante Graduado el doctor Govantes y Fuertes, debiendo quedar sin efecto la referida comisión;

Por tanto, en uso de las facultades que me están conferidas y a propuesta del Secretario de Instrucción Pública y Bellas Artes,

Resuelvo:

Dejar sin efecto la comisión conferida al doctor Jesús Govantes y Fuertes por Decreto No. 1154 de fecha 11 de julio último y nombrarlo Profesor Auxiliar, interino de la Cátedra "12" (Patología Médica) de la Escuela de Medicina, de la Facultad de Medicina y Farmacia de la Universidad de La Habana, sin derecho a percibir haber alguno por el referido cargo, en tanto no se provea el crédito necesario para su atención.

Gerardo Machado, Presidente.
José B. Alemán. Secretario Instrucción Pública y Bellas Artes.28

El doctor Govantes y Fuertes desempeñó su cargo hasta la clausura de la Universidad el 15 de diciembre de 1930. Aunque no recibía sueldo por la Universidad, este profesor desempeñaba y cobraba otro puesto como Jefe de Higiene Infantil del Municipio de La Habana, plaza que no renunció al ser clausurada la Universidad, lo que pasó a ser una causal de depuración a la caída de la dictadura del General Machado, el 12 de agosto de 1933.

Al efectuarse la reapertura de la Universidad en noviembre de ese año, fue sometido a proceso de depuración académica por los Claustros de la Facultad y el General de Profesores, así como también por las Asambleas de Estudiantes de la Facultad de Medicina y la General de Estudiantes Universitarios. En dicho proceso fue absuelto por todas esas agrupaciones de profesores y estudiantes, no obstante lo cual el Claustro General de Profesores de la Universidad en la sesión celebrada el 19 de diciembre de 1933 adoptó el siguiente acuerdo: "Queda aprobada la acción de la Facultad no juzgando a los Profesores que ingresaron por nombramiento del Gobierno, sin convocarse a concurso y no siendo propuesto por la Facultad, considerándolos como no Profesores, en cuyo caso se encuentran los doctores Jesús Govantes y Fuertes, Saturnino G. Chirino y Rogelio Sopo Barreto".29 De esta forma quedaba nuevamente la cátedra sin profesor auxiliar.

Al renunciar el doctor Martínez Cañas como titular tuvo que ser sustituido interinamente por el doctor José J. Centurión Maceo, profesor auxiliar de la cátedra de Clínica Médica, el 29 de marzo de 1937, por no haber profesor auxiliar de Patología Médica.

Un año después, la plaza de auxiliar en propiedad fue sacada a ejercicios de concurso-oposición y concurrieron a los mismos los doctores Enrique Saladrigas Zayas y Pedro Iglesias Betancourt. El doctor Saladrigas era en esos momentos profesor agregado en funciones de auxiliar de la cátedra de Clínica Médica No. 7. Hijo del fallecido profesor titular de dicha cátedra, doctor Enrique Saladrigas Lunar,30 llevaba 15 años como docente y había realizado 4 oposiciones como ayudante graduado de la cátedra de Clínica Médica. El doctor Iglesias Betancourt no ocupaba cargos docentes.

El doctor Saladrigas obtuvo en el concurso 6,75 puntos de 20 posibles y en los 4 ejercicios de la oposición 70,76 de 80 para un total de 77,51 puntos, mientras que el doctor Iglesias Betancourt obtuvo 3,84 en el concurso y 75,50 en la oposición para 79,34 de total. El 31 de diciembre de 1938, el tribunal compuesto por los doctores Ángel A. Aballí y Arellano, presidente; Rodolfo J. Guiral González, secretario y vocales Pedro A. Castillo Martínez, José J. Centurión Maceo y Carlos F. Cárdenas Pupo, le concedió la cátedra al doctor Iglesias Betancourt. Por Decreto Rectoral de 4 de enero de 1939 se le nombró profesor auxiliar en propiedad y tomó posesión al siguiente día.

Por Resolución del Decano de 13 de enero de 1939 fue reintegrado a su cátedra el doctor José J. Centurión Maceo y se nombró al doctor Iglesias Betancourt como profesor titular interino de Patología Médica.

El doctor Pedro Iglesias Betancourt31 fue un notable médico internista de su época en Cuba. Su padre, el capitán del Ejército Libertador, Pedro Iglesias Saguñolas, combatió durante la guerra independentista de 1895-98 como miembro del Cuartel General del General en Jefe Máximo Gómez Báez. Cuando cursaba la carrera de medicina en la Universidad de La Habana, el doctor Iglesias Betancourt desempeñó, por oposición, la plaza de alumno ayudante de la cátedra de Fisiología. Al terminar el quinto año poseía uno de los mejores expedientes de su promoción, con 25 sobresalientes en 28 asignaturas, 12 premios ordinarios y el premio extraordinario doctor Leonel Plasencia Montes. Al siguiente curso, por solidarizarse con los estudiantes revolucionarios expulsados por sus protestas contra la dictadura de Machado fue también juzgado y expulsado de la Universidad en 1927. Continuó sus estudios en París donde se graduó de Doctor en Medicina y ocupó, por oposición, los cargos de externo e interno de los hospitales de dicha capital francesa. Caída la dictadura regresa a Cuba y cursa las 7 asignaturas que le faltaban para graduarse de Doctor en Medicina en la Universidad de La Habana y se le expide el título el 19 de octubre de 1937. Profesor de gran vocación y cualidades para la enseñanza hizo todo cuanto pudo para mejorar la docencia y el servicio clínico de su cátedra en las 2 décadas en que la desempeñó.

Como la Facultad de Medicina nunca le aceptó la renuncia al doctor Martínez Cañas, faltaba uno de los profesores de Patología Médica. Para cubrir esta imprescindible plaza, sin afectar el presupuesto universitario, por Resolución del Decano de 13 de marzo de 1939 fue nombrado profesor auxiliar interino el doctor Rafael A. Cowley Campodónico,32 que era en esos momentos profesor agregado de la cátedra de Terapéutica con aplicación a la clínica. Por esta resolución, el doctor Cowley dejaba de cobrar su sueldo de agregado para devengar el de auxiliar.

Al fallecer el doctor Martínez Cañas, el 7 de julio de 1952, queda libre la plaza de titular que ocupa por ascenso el doctor Iglesias Betancourt. Tres meses después el doctor Cowley Campodónico participa en los ejercicios de concurso-oposición para la plaza de auxiliar en su cátedra de Terapéutica con aplicación a la clínica, la obtiene y es nombrado en ella por Resolución Rectoral de 2 de octubre de 1952. Al tomar posición ese mismo día, queda de nuevo vacante el cargo de auxiliar de Patología Médica el cual es sacado ahora a concurso-oposición.

La convocatoria para dichos ejercicios se publicó el 15 de octubre siguiente. Aspiraron a la plaza los doctores César E. Carvallo Aragón, Armando E. Ruiz Leiro, Virgilio I. Beato Núñez, Juan M. Portuondo de Castro y Reinaldo Muñiz Cano. El tribunal compuesto por los doctores Pedro Iglesias Betancourt, presidente; Guillermo García López, secretario y vocales José Bisbé Alberni, Carlos F. Cárdenas Pupo y Rafael A. Cowley Campodónico, le otorgó unánimemente la cátedra al doctor Portuondo de Castro, el 21 de mayo de 1953. Obtuvo en el concurso, por unanimidad, 8,83 puntos de 20 y en la oposición el que mayor calificación le otorgó fue de 76,30 puntos. Por Decreto Rectoral de 9 de abril de 1953 se le nombró profesor auxiliar por oposición.33

El doctor Portuondo de Castro provenía de 2 familias de patriotas y eminentes científicos e intelectuales cubanos: su padre el ingeniero José Portuondo Tamayo, alcanzó el grado de coronel del Ejército Libertador; sus tíos, el general de brigada Rafael Portuondo Tamayo, abogado distinguido, desempeñó altas funciones en la República en Armas, el teniente coronel, ingeniero Juan M. Portuondo Tamayo, fue miembro de la Academia de Ciencias Médicas, Físicas y Naturales de La Habana y el profesor Raimundo de Castro y Bachiller, es considerado la más importante figura de la medicina legal en Cuba; su abuelo, el doctor Raimundo de Castro y Allo sufrió exilio por su patriotismo en las 2 guerras independentistas y fue notable profesor de Clínica Médica y su bisabuelo, el doctor Antonio Bachiller y Morales, sabio polígrafo, jurisconsulto y bibliógrafo, es uno de los patriarcas de la cultura cubana.

El doctor Portuondo de Castro34 se graduó de Doctor en Medicina en la Universidad de La Habana en 1940 como Alumno Eminente y con el premio Beca de Viaje, que disfruto por 2 años en las universidades John Hopkins y Harvard, EE. UU. Fue alumno interno y médico interno, por expediente y médico residente, por oposición, del Hospital Universitario "General Calixto García". Ocupó las plazas de adscripto, instructor y asociado, por concurso, de la cátedra de Patología Médica.

7. Por Decreto Rectoral de 10 de diciembre de 1901 fue nombrado el doctor Leonel Plasencia y Montes ayudante graduado de la cátedra No.5, encargado del laboratorio de Trabajos de Análisis de Microscopía y Química Clínica.

El doctor Plasencia desempeñó su cargo hasta que le fue aceptada la renuncia el 1 de abril de 1905. Para sustituirlo ocupó la plaza el doctor Juan Díaz de Villegas35 quien la entregó al doctor Alberto Recio Forns36 el 18 de septiembre de 1907, fecha en la que había sido nombrado éste por Decreto Rectoral, en virtud de oposiciones.

El doctor Recio Forns ocupaba el cargo al dividirse la cátedra en enero de 1909, pero en realidad ninguno de estos ayudantes lo fue de la asignatura de Patología Médica.

La plaza de Ayudante Facultativo de la cátedra No. 5, cuando ésta solo contaba con la asignatura de Patología Médica, fue creada por Decreto Presidencial de 2 de marzo de 1920 y la ocupó por Decreto Rectoral de 16 de mazo siguiente, por oposición, el doctor José M. Martínez Cañas.

Al ser nombrado el doctor Martínez Cañas profesor auxiliar interino, continuó cobrando como ayudante hasta el 31 de marzo de 1922, cuando se quitó dicha plaza del presupuesto universitario y no se volvió a crear con posterioridad. La cátedra tampoco contó con cargo de profesor agregado cuando se establecieron éstos a partir de 1937.

8. Con la puesta en vigor de la carrera profesoral, el Claustro Pleno de la Facultad de Medicina en sesión de 17 de mayo de 1940, a propuesta de la Comisión Permanente de Adscripción, acordó el ingreso, como adscriptos, en la cátedra de Patología Médica, de los doctores Manuel García de Soria Vázquez, Reinaldo Geerken Saladrigas, Manuel Peláez del Casal y César Carvallo Aragón.37

En sesión de 22 de octubre de 1941 ingresaron los doctores Rafael O. Pedraza Rodríguez y Sergio Álvarez Mena;38 en la del 27 de abril de 1944, los doctores Juan M. Portuondo de Castro, Enrique J. Casares Escarrá, Eladio H. Armengol Alonso, Francisco Barreras Cañedo y Benny Nocedo Pous;39 en la de 14 de agosto de 1946, los doctores Ada M. Kourí Barreto, Jesús Meléndez Bergillo , Idelfonso Zarzuela Alonso y Antonio Fuello Ferrer.40 En sesión de 25 de noviembre de 1948, el doctor Ramón Barrera Cacicedo;41 en la de 3 de noviembre de 1950, los doctores Juan A. Enríquez Elesgaray, Luis E. Pérez Montes y Reinaldo Muñiz Cano;42 en la del 5 de febrero de 1953, los doctores Carlos L. Blattner Escarrá y Carlos M. Llanes Robayna43 y, por último, en la del 20 de marzo de 1956, el doctor Luis O. Valls Angulo.44 Fueron también adscriptos aunque sin precisarse fecha, los doctores Salomón Mitrani Russo y Ángeles Buch García-Vieta.

La Junta de Gobierno de la Facultad de Medicina, en sesión de 5 de octubre de 1938, acordó reconocer el trabajo total del antiguo instructor de la cátedra de Patología Médica doctor Carlos Gómez González,45 primero que desempeñaba el cargo desde 1934 y a quien el Claustro de la Facultad de Medicina en sesión de 6 de marzo de 1947 consideró que había dejado tácitamente su cargo de instructor indefinido.46

El propio claustro, en sesión ordinaria de 21 de noviembre de 1947, concedió certificado de aptitud al instructor doctor Sergio Álvarez Mena;47 en sesión de 15 de marzo de 1948, a los doctores César Carvallo Aragón y Rafael O. Pedraza Rodríguez;48 en la de 25 de noviembre de ese mismo año, a los doctores Juan M. Portuondo de Castro y Enrique J. Casares Escarrá;49 en la de 8 de febrero de 1949, a los doctores Benny Nocedo Pous y Francisco Barreras Cañedo;50 en la de 31 de julio de 1952, a la doctora Ada M. Kourí Barreto;51 en la de octubre de 1956, a los doctores Reinaldo Muñiz Cano, Luis E. Pérez-Stable Carreño y Ramón A. Barrera Cacicedo52 y el 23 de octubre de 1959, al doctor Carlos L. Blattner Escarrá.53

Muchos de estos médicos fueron también asociados al servicio de clínica de la cátedra. Documentalmente sabemos que lo fueron los doctores Sergio Álvarez Mena, Rafael O. Pedraza Rodríguez, Juan M. Portuondo de Castro, Enrique J. Casares Escarrá, Ada M. Kourí Barreto, Reinaldo Muñiz Cano, Manuel García de Soria Vázquez, Jesús Meléndez Bergillo, César Carvallo Aragón y Ramón A. Barrera Cacicedo.

9. Al ocupar la cátedra el doctor Iglesias Betancourt, en enero de 1939, encontró como único material perteneciente a ésta, un electrocardiógrafo marca Hendle, que no funcionaba y un fluoroscopio con dispositivo para ortodiograma que tampoco funcionaba y como presupuesto de gastos anuales la cantidad de $ 175.00.54

Con gran dinamismo, muy propio de su carácter, se dio a la tarea de cambiar las condiciones de su servicio de clínica en las salas "Cabrera Saavedra" y "Tamayo" (Clínica Bajos), planta baja del pabellón "Gutiérrez" del Hospital Universitario "General Calixto García". Logró por activas gestiones suyas y del Decano, doctor Ángel A. Aballí y Arellano, que el director de dicha institución, doctor Manuel Costales Latatú, le adaptara un local, anexo al servicio, para laboratorio clínico de la cátedra.55

Este laboratorio fue dirigido por el doctor Antonio Palacín Aranda, después profesor agregado, por oposición, de la cátedra de Bacteriología y una de las principales figuras de la microbiología en Cuba. Durante los 3 años (1945-1948) que el doctor Palacín permaneció en Europa, como médico contratado por la Asociación para la Recuperación de las Naciones Unidas (UNRRA), lo sustituyeron, al frente del laboratorio, primero el doctor José F. Márquez de la Cerra y después, el doctor José A. García Otero.56

Logró también abrir una consulta externa anexa al servicio de clínica y obtener equipos, en diferentes momentos, para crear las secciones de cardiología, radiología y fluoroscopía y anatomía patológica. En la sección de cardiología contó con los médicos asociados doctores Sergio Álvarez Mena, Melquiades Lamelas Fernández y Ángel Pando González; en la de radiología y fluoroscopía con la médico asociada María del Pilar Goicoechea Quirós y en la de anatomía patológica, con el médico asociado doctor Raúl Morffi Iglesias.

Para darle mayor calidad al servicio de clínica y, por lo tanto, a la enseñanza de la cátedra, el doctor Iglesias Betancourt nombró como médicos asociados a diversos especialistas, como los doctores Carlos M. Rojas López, psiquiatra y neurólogo; Jorge B. Mac Cook Martínez, después la máxima figura cubana en angiología, y Zoilo Marinello Vidaurreta, más tarde patólogo y oncólogo de prestigio internacional.

A pesar de las grandes limitaciones dadas por un presupuesto más que insuficiente, el doctor Iglesias Betancourt logró, con su personal docente y asistencial, llevar a su cátedra una calidad científica que no sólo benefició a los alumnos que cursaban la asignatura sino también a los médicos internos y residentes que se formaban en su servicio, entre los que sobresalieron en los últimos años de la década de 1950, los doctores Fidel Ilizástigui Dupuy y Luis Rodríguez Rivera, más tarde notables internistas.

10. La cátedra de Patología Médica con su Clínica, al reanudar sus actividades la Universidad de La Habana con el triunfo revolucionario del 1 de enero de 1959, contaba como profesores con los doctores Pedro Iglesias Betancourt, titular y Juan M. Portuondo de Castro, auxiliar.

El doctor Iglesias Betancourt que como militante del Partido del Pueblo Cubano (Ortodoxo), fundado por el popular líder político Eduardo R. Chivás Rivas, de quien fue médico hasta su trágica muerte el 16 de agosto de 1951, había mantenido una consecuente conducta contraria a la dictadura batistiana, va a figurar destacadamente en los acontecimientos que se llevaron a cabo en la Facultad de Medicina en todo el año 1959 y primera mitad de 1960.

En una comparecencia ante la televisión, la noche del 10 de febrero de 1959, increpó enérgicamente el doctor Iglesias al grupo de profesores y alumnos que ilegalmente habían tomado el 3 de febrero anterior, los locales de la Facultad de Medicina y de la Junta de Gobierno del Hospital Universitario "General Calixto García", nombró nuevos funcionarios en las mismas, alegando como justificación para hacerlo, la lentitud y tolerancia del Consejo Universitario en el proceso de depuración del profesorado. El doctor Iglesias, en su comparecencia, llamó a este hecho "el colinazo", nombre con el que desde entonces se le ha conocido.

El doctor Portuondo de Castro, que era miembro de la Junta de Gobierno del Hospital Universitario renunció dicho cargo para facilitar soluciones y le fue aceptada la renuncia en sesión especial del claustro de la Facultad de Medicina de 12 de marzo de 1959. En esa misma sesión fue elegido, con el doctor Iglesias Betancourt, miembro de la Junta de Gobierno de dicha Facultad.

Al llegar a un acuerdo entre las partes en discordia, el 30 de abril siguiente, fueron elegidos ambos docentes miembros del Tribunal Depurador de Profesores, Alumnos, Funcionarios y Empleados de la Universidad de La Habana y se nombró como presidente al doctor Iglesias. Los 2 profesores renunciaron en igual fecha a sus cargos en la Junta de Gobierno de la Facultad.

El doctor Iglesias Betancourt, desde la dirección de tan difícil tarea, llevó a cabo sus funciones con gran justicia y energía.

Al convertirse el Hospital "Nuestra Señora de las Mercedes", ya en su nuevo local de la calle D esquina a Zapata, El Vedado, en Hospital Universitario, por disposición del Gobierno Revolucionario en marzo de 1959 y crearse el Servicio de Medicina Interna, de él se hizo cargo el doctor Carlos F. Cárdenas Pupo y sus docentes de la cátedra No. 8 de Clínica Médica, pero unas semanas más tarde se reintegró a su servicio de la sala "Landeta" del Hospital Universitario "General Calixto García" y tomó posesión el doctor Iglesias Betancourt, con su personal auxiliar, del servicio de medicina interna del nuevo hospital universitario.

Por acuerdo del claustro de la Facultad de Medicina de 25 de mayo de 1959, a la cátedra No. 12 de Patología Médica con su clínica, se le denominó de Medicina Interna No. 10 y a sus profesores se les mantuvo con sus mismas categorías docentes y sus servicios hospitalarios.57 Este acuerdo fue aprobado, a su vez, por el Consejo Universitario el 18 de junio del propio año.58

Los antiguos adscriptos, instructores y en esos momentos asociados a la cátedra, doctores Sergio Álvarez Mena y Reinaldo Muñiz Cano fueron nombrados, por concurso, profesores agregados interinos de la cátedra de Patología General con su clínica, por Decreto Rectoral de 15 de marzo de 1960 y por otro de 5 de mayo siguiente, profesor agregado interino de la cátedra de Física Biológica, el doctor Luis E. Pérez Montes.

El doctor Iglesias Betancourt, hombre de ideas conservadoras, a medida que se radicalizaba el proceso revolucionario dentro y fuera de la Universidad, se fue paulatinamente alejando de él. Unos días antes de que la crisis universitaria desembocara en la abolición del Consejo Universitario el 15 de julio de 1960, dirigió la siguiente carta renuncia al Rector doctor Clemente Inclán Costa:

La Habana, 11 de julio de 1960

Sr. Rector de la Universidad de La Habana.

(Por conducto del Sr. Decano de la Facultad de Medicina)

Ciudad.

Por la presente ratifico con carácter irrevocable mi renuncia como Profesor de la Escuela de Medicina presentada verbalmente ante el Claustro en la noche del 6 de julio; por escrito, el 7 de julio, dirigida al Sr. Decano de nuestra Escuela.

Lo que comunico a los fines pertinentes.

Atentamente de Ud.

Dr. Pedro Iglesias Betancourt59

El 14 de julio, el doctor Amador Guerra Sánchez, la envía al Rector, doctor Inclán y éste, el 29 de julio, a la Facultad de Medicina para su informe pertinente. Ese día se produce la tumultuosa reunión del Claustro en que se declara en rebeldía contrarrevolucionaria un grupo de profesores entre los que se encuentra el doctor Portuondo de Castro, de conocida ideología ultraconservadora, por lo que la Junta Superior de Gobierno de la Universidad lo suspendió de empleo y sueldo y lo sometió a expediente disciplinario el 1 de agosto siguiente.

Solidarizados con el grupo de profesores contrarrevolucionarios presentan sus renuncias los doctores Álvarez Mena y Muñiz Cano. La Junta Superior de Gobierno de la Universidad se la aceptó al primero, el 12 de agosto de 1960, en igual fecha que al doctor Iglesias Betancourt y 3 días después, al segundo. Este mismo organismo universitario el 13 de enero de 1961 resolvió separar definitivamente de su cargo docente al doctor Portuondo de Castro.

Para cubrir las plazas vacantes, la Junta Superior de Gobierno de la Universidad, el 12 de septiembre de 1960, nombró como profesores interinos de Medicina Interna a los antiguos docentes de la cátedra de Patología Médica doctores Rafael O. Pedraza Rodríguez, Salomón Mitrani Russo y Juan A. Enríquez Elesgaray y a los ex residentes del servicio de clínica, doctores Fidel Ilizástigui Dupuy y Luis Rodríguez Rivera.60

Al proclamarse la reforma universitaria el 10 de enero de 1962 figuraban en el claustro de la Facultad de Ciencias Médicas en el Subdepartamento de Propedéutica Clínica, como profesor (equivalente a titular) el doctor Pedraza Rodríguez y en el Subdepartamento de Medicina Interna, también como profesores, los doctores Ilizastigui Dupuy, Rodríguez Rivera, Enríquez Elesgaray y Mitrani Russo. Ya no figuraba como profesor el doctor Pérez Montes.

Años más tarde se alejaban de la docencia y se marchaban del país los doctores Mitrani Russo y Enríquez Elesgaray. En 1981 se le confirió a los doctores Pedraza Rodríguez, Ilizástigui Dupuy y Rodríguez Rivera, la más alta condecoración científica del país, la Orden "Carlos J. Finlay" y la entonces recién creada Comisión Nacional de Grados Científicos les otorgó el Doctorado en Ciencias Médicas en acto solemne llevado a cabo en el Aula Magna de la Universidad de La Habana, junto a las más relevantes figuras de las ciencias y la cultura cubanas del presente.

11. Sobre el programa de Patología Médica desarrollado por el doctor Tamayo Figueredo se lee en las Memorias Anuarios de la Universidad de La Habana:

Como una necesidad didáctica el curso se ha dividido en tres partes:

1º De enfermedades que se originan por parásitos: no determinados todavía, bacterias, protozoarios, hongos y grandes parásitos.

2º De enfermedades que se originan por trastornos de la nutrición.

3º De enfermedades por auto-intoxicación.

Como corolario se estudian en cada grupo, las diversas localizaciones viscerales.

El íntimo enlace de esta asignatura con la de Enfermedades Nerviosas y Mentales, con la de Patología Intertropical y hasta con la Patología Quirúrgica, obliga a dejar de lado algunos procesos patológicos que á estas mas propiamente le pertenecen, y en esos casos sólo se hacen las reflexiones á que obliga la armonía del conjunto.61

Es interesante transcribir lo que dicen las Memorias Anuarios sobre la metodología empleada por el doctor Emilio Martínez pues se puede identificar en ella la aplicación de la enseñanza sobre la base de problemas:

El profesor adopta un sistema mixto de conferencias cortas y preguntas á los alumnos sobre las materias explicadas; intercalando con frecuencia problemas de Patología Médica bajo la forma de historias clínicas que los alumnos han de resolver. El objeto que se propone es que el alumno domine por completo, pero de un modo sólido aunque suscinto, toda la patología médica y que estos conocimientos lo pongan en aptitud para utilizar la enseñanza clínica en el próximo año.62

El programa desarrollado por el doctor Martínez Cañas no lo hemos podido consultar y en las Memorias Anuarios de la Universidad de La Habana, en los años que explicó la asignatura, aparece el mismo del doctor Tamayo.

En la etapa profesoral del doctor Iglesias Betancourt, las materias se explicaban en 2 partes que se evaluaban en 2 exámenes parciales. La primera parte comprendía las enfermedades del aparato respiratorio, del aparato circulatorio, renal y sangre y la segunda las enfermedades endocrinas, del aparato digestivo e infecciosas.63

Sobre este programa insistiremos al comentar las obras de texto del doctor Iglesias Betancourt.

12. Las obras recomendadas como texto por los profesores Tamayo y Emilio Martínez fueron: el "Manual de Patología Médica", en 4 tomos, del célebre profesor de clínica médica de la Facultad de Medicina de París George Dieulafoy, discípulo preferido y continuador en la cátedra del gran Armand Trousseau, de la cual se habían publicado hasta 1903, 13 ediciones francesas y 4 españolas y el muy gustado, por los estudiantes, "Manual de Patología Interna" de Frederick J. Collet, profesor de la Facultad de Medicina de Lyon, en 2 tomos, muy ilustrados.

Estas obras, en sucesivas ediciones, estuvieron de texto hasta la clausura de la Universidad en 1930. Además de ellas, el profesor Tamayo recomendaba como libros de consulta los siguientes: "Patología Interna" de Carl von Liebermeister; "Tratado de Medicina" de Brouardel, Gilbert y Girode; "Tratado de Medicina" de Charles Joseph Bouchard Brissaud; "Patología Interna" de Balthazard, Nicolás y Macaigne y "Tratado de Medicina" de Enriquez, Laffite, Bergé y Lamy.

El profesor Martínez Cañas, además de la obra de Dieulafoy, indicaba el "Tratado de Patología y Terapéutica Especiales de las Enfermedades Internas", en 2 tomos, del profesor y director de la clínica médica de la Universidad de Leipzig, doctor Adolf von Strümpell, traducido del alemán por el doctor Farreras, jefe del Laboratorio de Bacteriología y Análisis del Hospital Militar de Barcelona.

Al hacerse cargo de la cátedra, el profesor Iglesias Betancourt recomendaba estudiar los temas del programa por una obra más gustada por él, la "Patología Médica", en 8 tomos, de los profesores de la Universidad de París, Fernand Bezancon, Marcel Labbé, León Bernard, Joseph A. Sicard y A. Clerc, pero los estudiantes preferían el "Manual de Patología Médica" de M. Bañuelos, editado por Isidro Hernández. Como obra de consulta insistía en la monumental "Encyclopedie Medico-Chirurgicale".

13. El doctor Tamayo Figueredo fue un consumado publicista que ejerció el periodismo médico durante toda su labor profesional en Cuba. Primero en la revista "Crónica Médico-Quirúrgica de La Habana" y después en "Vida Nueva". Esta última fundada por él en 1909 estuvo bajo su dirección hasta 1926 en que falleció. En ella escribió de todo: editoriales, noticias, anécdotas, comentarios bibliográficos, reseñas de eventos científicos, además de artículos médicos y sobre problemas político-sociales y universitarios.

Le ganaron gran reputación su serie de 8 artículos publicados entre 1909 y 1913 titulada "Patología Social. La República enferma". Cuando la crisis universitaria se hacía evidente pronunció una conferencia en la Sociedad Económica de Amigos del País, el 10 de julio de 1922, en la cual analizaba sus causas en la Facultad de Medicina y Farmacia, titulada "La Universidad de La Habana y la enseñanza de la medicina" que apareció publicada en la revista "Cuba Contemporánea" y en plena crisis escribió "La asamblea universitaria" y "La renuncia del Decano de la Facultad de Medicina y Farmacia" para definir su posición ante los acontecimientos y publicó 7 artículos entre febrero y diciembre de 1923, todos en su revista "Vida Nueva", bajo el título de "Los conflictos universitarios", que consolidaron su prestigio ante el claustro y el estudiantado de la Universidad.

Sobre la designación para pronunciar el discurso de apertura del curso académico en la Universidad de La Habana, había escrito el sabio Maestro Enrique José Varona y Pera, en 1903, que "el honor de hablar desde [esa] cátedra, no es de los que se solicitan, ni de los que se rehúsan".64 Desde 1856, lo pronunciaron las más destacadas figuras de las ciencias y la cultura dentro del claustro universitario, pero solo 4 de esas personalidades lograron repetir tal honor: los profesores Felipe Poey Aloy, Ramón Zambrana Valdés y Antonio Caro Cerecio en el siglo pasado y Diego Tamayo Figueredo en el presente siglo. Sus discursos correspondieron a las aperturas de los cursos de 1905-1906 y 1917-1918, el primero un hermoso ensayo sobre "La prosperidad de los países y la necesidad de las ciencias médicas" y el segundo, un profundo estudio sobre "Patología Social".

Cuando falleció su querido amigo el doctor Raimundo de Castro y Allo, profesor eminente de Clínica Médica, leyó en la Facultad de Medicina y Farmacia el 5 de noviembre de 1904, su emotivo y documentado "Elogio del doctor Raimundo de Castro", recogido en folleto, imprescindible para el conocimiento de tan destacada personalidad médica cubana.

Su extensa y profunda cultura científica y humanística le permitió dejar una numerosa bibliografía que abarca aspectos tan poco tratados en su época como la geografía médica, "Distribución geográfica de la lepra en Cuba" (1911) y la sociología médica, "Reflexiones sociológicas sobre las causas de mortalidad en La Habana" (1893) y "La vivienda en procomún (Casa de vecindad)" (1904). No obstante todas estas cualidades, el doctor Tamayo no dejó obra de texto alguna para su cátedra y solamente publicó, aunque mucho más de carácter divulgativo que docente, 8 artículos en su revista, titulados "Lecciones sencillas sobre tuberculosis" (1909-1910), enfermedad por cuyo estudio sintió siempre una gran predilección y de la que llegó a ser uno de los más destacados conocedores en Cuba.

El doctor Martínez y Martínez, cuya tesis para el Doctorado en Medicina en la Universidad de La Habana trató sobre "Curabilidad del íctero grave primitivo" (1888) y que escribió 3 obras de texto para su cátedra de Trabajos de Análisis de Microscopía y Química Clínica, no recogió tampoco en libro sus conferencias de Patología Médica.

Algo parecido ocurrió con el doctor Martínez Cañas que dejó una bibliografía extensa y de muy alta calidad sobre cardiología, en la que sobresale, además de los trabajos citados en páginas anteriores, su monografía "Los ruidos diastólicos. Estudio estetográfico", La Habana, 1937; que era poseedor de notorias cualidades de escritor, lo que dejó demostrado en ensayos como: "Elogio del doctor Joaquín Albarrán" (1924), "La medicina contemporánea" (1929), "El corazón y los deportes" (1929), "Educación y relaciones sexuales" (1929) o "Leonel Plasencia Montes" (1952) y que como obra de texto solamente publicó "Curso de Patología Médica. Sección de Cardiopatología", La Habana, 1926, 143 págs, que comprende lecciones sobre procedimientos de exploración clínica y las arritmias, tomadas en clase por el alumno Carlos Pérez Lamar y corregidas por el autor.

El doctor Iglesias Betancourt, formado en la Facultad de Medicina de París y apasionado defensor de la enseñanza médica francesa, publicó 2 interesantes artículos sobre el tema: "Comentarios sobre organización de los estudios de medicina en París" (1935) e "Influencia de la medicina francesa sobre la medicina cubana. Su justificación" (1958).

Desde los inicios de su labor docente, el doctor Iglesias Betancourt se propuso dar a la imprenta un libro de texto que satisficiera las exigencias del programa de su asignatura, ya que era de opinión que no existía en español ninguno que se adaptara enteramente a él. Así apareció en 1944, para uso exclusivo de los estudiantes de la Facultad de Medicina de la Universidad de La Habana, la primera edición de "Conferencias de Patología Médica".

Dos años después (1946) veía la luz pública la segunda edición ampliamente revisada y enriquecida con nuevas conferencias, que pudo ilustrar, en gran parte, con el material pacientemente recogido en el servicio hospitalario anexo a la cátedra desde enero de 1939. La obra de texto comprende, totalmente desarrollado, el programa de la asignatura por lo que nos detendremos en su descripción.

La forman 3 tomos, con las siguientes partes y capítulos:

-Tomo I: Aparato Respiratorio: 1. Neumonía a neumococos; 2. Congestiones pulmonares y bronco-neumonías no tuberculosas del adulto; 3. Asma bronquial; 4. Bronquitis; 5. Dilatación de bronquios; 6. Los abscesos del pulmón; 7. Gangrena pulmonar; 8. Cáncer del pulmón; 9. Diagnóstico de un síndrome mediastinal por compresión; 10. Neumotórax espontáneo; 11. Pleuresías sero-fibrinosas de la gran cavidad; 12. Tuberculosis pulmonar; 13. Diagnóstico y tratamiento de las hemoptisis.

Aparato Circulatorio: 1. Lesiones del orificio mitral; 2. Lesiones de las válvulas aórticas; 3. Lesiones del orificio tricuspídeo; 4. Hipertensión arterial permanente; 5. Formas clínicas de la asistolia; 6. Las arritmias; 7. Angina de pecho; 8. Edema agudo del pulmón; 9. Las aortitis sifilíticas; 10. Aneurisma del cayado de la aorta; 11. Pericarditis agudas; 12. La pericarditis crónica constrictiva; 13. Endocarditis maligna; 14. Síndromes miocárdicos (Miocarditis); 15. Las gangrenas por arteritis de los miembros inferiores y 16. Las tromboflebitis.

Nefropatias: 1. Clasificación de la nefritis; 2. Las nefritis crónicas; 3. Las nefritis agudas y 4. Las pielonefritis agudas.

-Tomo II. Sangre u órganos hematopoyéticos: 1. Las anemias; 2. Las leucemias (Leucemia mieloide); 3. Leucemia linfoide; 4. Leucemia aguda; 5. Las púrpuras; 6. Las agronulocitosis y 7. Enfermedad de Hodgkin.

Endocrino: 1. Diabetes azucarada; 2. Coma diabético; 3. Hipertiroidismo; 4. Mixedema; 5. Insuficiencia suprarrenal; 6. Síndromes hipofisiarios y 7. Síndromes hiperparatiroideos.

Aparato digestivo: 1. Las gastritis; 2. Las úlceras gastroduodenales; 3. Cáncer del estómago; 4. Cáncer del esófago; 5. Las colitis; 6. Las diarreas; 7. Amebiasis; 8. Las colecistitis litiásicas; 9. Las colecistitis no litiásicas; 10. Las cirrosis hepáticas; 11. Los ícteros; 12. Diagnóstico de las esplenomegalias; 13. Cáncer del páncreas; 14. Cánceres del hígado; 15. Peritonitis tuberculosas y 16. Tuberculosis intestinal.

-Tomo III. Enfermedades infecciosas: 1. La infección (Nociones generales); 2. Paludismo; 3. Fiebres tifoidea y paratifoidea; 4. La escarlatina; 5. Sarampión; 6. Paperas; 7. Las varicelas; 8. La difteria; 9. El reumatismo articular agudo o enfermedad reumatismal (Enfermedad de Bouillaud); 10. Reumatismo blenorrágico; 11. Las septicemias; 12. Las rickettsiosis; 13. Las brucelosis y 14. La poliomielitis anterior aguda (Enfermedad de Heyne-Medin).

Sistema nervioso: 1. Examen clínico de un tabético; 2. Diagnóstico de una ciática; 3. Diagnóstico de una paraplejía; 4. Diagnóstico de una parálisis facial; 5. Diagnóstico de las hemiplejías; 6. Diagnóstico de las epilepsias; 7. Reblandecimiento cerebral; 8. Hemorragia cerebral; 9. Las hemorragias meníngeas no traumáticas; 10. La meningitis tuberculosa; 11. Diagnóstico de un coma; 12. Diagnóstico de los tumores cerebrales y 13. La histeria.

La tercera edición de esta obra (1958) es verdaderamente la labor de conjunto de todo el personal docente formado en la cátedra en los últimos 18 años. El libro profusamente ilustrado fue planeado en 4 tomos y su autor principal, el profesor Iglesias Betancourt, distribuyó en ellos el contenido del programa de la asignatura de la siguiente forma:

-Tomo I. Afecciones de los aparatos respiratorios, renal y circulatorio, que en conjunto constituyen la patología del gran órgano universal de distribución e intercambio.

-Tomo II. Enfermedades del aparato digestivo, de la nutrición y hematológicas, que integran en conjunto la patología del gran órgano de captación, elaboración y alimentación en su doble aspecto de asimilación y desasimilación.

-Tomo III. Enfermedades del sistema endocrino, nervioso, locomotor y enfermedades mentales, que en conjunto constituyen la patología del control, regulación e integración del individuo y de su relación con el ambiente.

-Tomo IV. Enfermedades infecciosas, neoplasias en su aspecto general y colágenas, que conjuntamente con las enfermedades tóxicas y alérgicas representan la respuesta del sujeto a las agresiones ambientales."65

Con el título de "Patología Médica (Conferencias)", apareció el primer tomo, impreso en el sistema de encuadernación de hojas renovables en la Imprenta Universitaria, La Habana, 1958, sus autores, los profesores Iglesias Betancourt y Portuondo de Castro con la colaboración de los instructores y adscriptos de la cátedra y médicos asociados y residentes del servicio hospitalario anexo a la misma: doctores Sergio Álvarez Mena, Ramón Barrera Cacicedo, César Carvallo Aragón, Enrique Casares Escarrá, Juan A. Enríquez Elesgaray, Francisco García Bengochea, Manuel García de Soria Vázquez, Pilar Goicoechea Quirós, Fidel Ilizástigui Dupuy, Ada Kourí Barreto, Melquiades Lamelas Fernández, Jorge Mac Cook Martínez, Zoilo Marinello Vidaurreta, Jesús Meléndez Bergillo, Salomón Mitrani Russo, Raúl Morffi Iglesias, Reinaldo Muñiz Cano, Antonio Palacín Aranda, Ángel Pando González, Rafael O. Pedraza Rodríguez, Luis Pérez Montes, Luis Rodríguez Rivera y Carlos M. de Rojas López.

El primer tomo comprende 2 volúmenes, el primero de ellos consta a su vez de 2 partes:

La primera parte, "Enfermedades del Aparato Respiratorio" cuyos capítulos fueron redactados por los siguientes autores: doctor Iglesias Betancourt, "Las neumonías atípicas primarias virales"; doctor Muñiz Cano, "Neumonías a neumococos", "Congestiones pulmonares no tuberculosas del adulto", "Las bronconeumonías agudas no tuberculosas del adulto", "Los abscesos del pulmón", "Gangrena pulmonar", "Cánceres de pulmón y de la pleura", "Neumotórax espontáneo", "Asma bronquial", "Dilatación de bronquios", "Bronquitis", "Pleuresias serofibrinosas de la gran cavidad", "Pleuresias purulentas de la gran cavidad" y "Diagnóstico de un síndrome mediastinal por compresión"; doctor Pedraza Rodríguez, "Tuberculosis pulmonar" y doctor Carvallo de Aragón, "Diagnóstico y tratamiento de las hemoptitis".

La segunda parte, "Enfermedades del Aparato Renal", cuyos capítulos fueron redactados por el doctor Portuondo de Castro con la colaboración de los doctores Quirós y Palacín Aranda, "Clasificación de las nefropatías", "Nefrosis hiperaguda", "Glomerulonefritis difusa aguda", "Glomerulonefritis difusa crónica", "Nefrosis lipoidea", "Amilosis renal" y "Pielonefritis no tuberculosa".

El segundo volúmen del primer tomo consta a su vez de una sola parte dedicada a "Enfermedades del aparato circulatorio", cuyos capítulos fueron redactados por los siguientes autores: doctor Álvarez Mena, "Endocarditis agudas", "Endocarditis bacteriana subaguda", "Endocarditis no bacteriana", "Endocarditis verrugosa atípica o síndrome de Libman-Sacks", "Insuficiencia mitral", "Estenosis mitral", "Insuficiencia aórtica", "Estenosis aórtica", "Insuficiencia tricuspidea", "Estrechez tricuspídea", "Insuficiencia pulmonar", "Pericarditis agudas", "Pericarditis crónicas", "Las miocarditis", "Angina de pecho", "Insuficiencia coronaria aguda", "Infarto miocárdico", e "Hipertensión arterial"; doctor Pando González, "Aortitis sifilítica" y "Aneurisma del cayado de la aorta"; doctores Pérez Montes y Lamelas Fernández, "Las arritmias"; doctores Iglesias Betancourt y Kourí Barreto, "Las cardiopatías congénitas"; doctor García de Soria, "La insuficiencia cardíaca" y doctor Mac Cook Martínez, "Arteriopatías periféricas" y "Trombosis venosas y sus secuelas".

Los restantes 3 tomos de la obra no llegaron a ser enviados a la imprenta pues los profesores Iglesias Betancourt y Portuondo de Castro abandonaron sus actividades docentes, por renuncia el primero y por separación de su cargo el segundo, como dejamos escrito en epígrafe anterior.

El doctor Portuondo de Castro publicó varias obras en relación con su cátedra: "Mis oposiciones a la cátedra auxiliar de Patología Médica con su clínica. Facultad de Medicina. Universidad de La Habana", La Habana, 1954; "Hepatopatía y anemias", La Habana, 1946, tesis de adscripción a la cátedra; "Anemia macrocítica. Estudio de 40 casos", La Habana, 1950, monografía con la que obtuvo el premio Diego Tamayo de la Academia de Ciencias Médicas, Físicas y Naturales de La Habana en 1947, premio que obtuvo también en 1951 y recogió en un volumen extractos de sus conferencias de clases, "Temas de Medicina. Aparato Respiratorio", La Habana, 1954.

El doctor Álvarez Mena, que pasó por las categorías de adscripto, instructor y asociado de la cátedra y su servicio hospitalario anexo, publicó por esos años 2 libros: "Electrocardiografía clínica", La Habana, 1947 y "Balistocardiografía clínica", La Habana, 1955.

 

14. La cátedra de Patología Médica pasó por grandes vicisitudes para su enseñanza durante el período que venimos estudiando. Del siglo pasado arrastraba el grave mal de no contar con un servicio clínico para la docencia práctica lo que la hacía casi enteramente inoperante.

La puesta en vigor de 2 planes de estudio en los años finales del siglo, Plan Lanuza (1899) y Plan Varona (1900), no resolvió su capital problema.

El hecho de ser su profesor titular jefe de la sala "Santa Cruz" del Hospital "Nuestra Señora de las Mercedes" le permitió contar con dicho servicio aunque de forma no oficial y solo para la enseñanza demostrativa de algunos casos de interés en la materia del programa de la asignatura.

Un hecho muy importante lo constituyó el habérsele incorporado, desde principios de 1903, el Dispensario Tamayo, fundado y después dirigido por el jefe de la cátedra doctor Diego Tamayo Figueredo, el cual con ello se convirtió en precursor en Cuba de la más moderna concepción de la enseñanza de la medicina, al llevar ésta a la atención médica primaria.

Otro hecho que resulta curioso es que el doctor Emilio Martínez y Martínez, que sustituyó al doctor Tamayo Figueredo al frente de la cátedra durante varios años, utilizara en tan lejana época la enseñanza en forma de problemas que hoy es de gran actualidad.

La falta de un número adecuado de docentes fue otra de las grandes deficiencias de la cátedra a lo largo de casi todo el período estudiado. Durante más de 10 años, el doctor Tamayo Figueredo se mantuvo solo para la enseñanza de su asignatura a pesar de ser una persona de múltiples ocupaciones políticas y científicas, lo cual redundó negativamente en la calidad de la docencia impartida.

Lo mismo ocurrió con el doctor Martínez Cañas que solo durante unos pocos años contó con un profesor auxiliar y al final de su etapa docente, en 1934, fue que se le facilitó un servicio de clínica en el Hospital "General Calixto García".

El doctor Iglesias Betancourt fue de todos el que mejor labor docente pudo realizar pues desde sus inicios recibió el decisivo apoyo del Decano de la Facultad de Medicina, doctor Ángel A. Aballí y Arellano y del director del Hospital "General Calixto García", doctor Manuel Costales Latatú, quienes le facilitaron locales, equipos y dinero para el mejor desarrollo de su labor docente y hospitalaria.

A su lado se forjó un grupo numeroso de aspirantes a la docencia, que le permitió no sólo brindarla con mayor calidad en el pregrado sino impartir una enseñanza de posgrado como no se llevaba a cabo en ninguna otra cátedra de la Facultad de Medicina, a pesar de contar con un servicio hospitalario de solo 2 salas y muy pequeños servicios anexos de investigación.

Su voluntad creadora, siempre en aumento, se vio objetivamente plasmada en la calidad de sus alumnos colaboradores y en la de sucesivas ediciones de su obra de texto, que primero, de un esfuerzo titánico del profesor, se convirtió después en la labor colectiva de un grupo científico coherente y capaz.

Sobre las cualidades para la docencia de algunos de los primeros profesores de la cátedra dejaron escritas sus impresiones distinguidos discípulos. El doctor José A. Martínez-Fortún diría de los doctores Diego Tamayo Figueredo y Emilio Martínez y Martínez, que fueron sus profesores en el curso de 1902 a 1903 lo siguiente:

El profesor Diego Tamayo Figueredo es el titular de la asignatura pero como está metido en asuntos políticos se hizo cargo de las explicaciones el doctor Emilio Martínez y Martínez. En diciembre dejó Tamayo la Secretaría de Gobernación y se puso al frente de su Cátedra. Hombre de respetable y simpática figura es todo un caballero al estilo de los doctores Miguel Sánchez Toledo y Eusebio Hernández. Son los tres "mosqueteros" de la Escuela. Tamayo, excelente, ameno y entusiasta conferenciante resulta ser un Profesor poco práctico. Consumió como dos meses al tratar de la Tuberculosis. Por fortuna para nosotros, meses antes de terminar el curso, volvió a entregar las explicaciones al doctor Martínez, aunque de mente menos brillante, y de palabras menos galana, es mucho mas práctico, claro y conciso que es lo que necesitamos. Gracias a él, aprendimos teóricamente casi todas las enfermedades más corrientes y los síntomas y signos más importantes para diagnosticarlas. Sin él, no hubiéramos salido de cuatro grandes afecciones y lo demás hubiera quedado en el tintero... Sin dudas el recio y pequeño auxiliar huye de toda palabrería soporífera y va siempre directo al grano.66

El doctor Mario Dihigo Llanos, que cursó la asignatura de 1915 a 1916, ha dejado un interesante testimonio del doctor Tamayo en su labor docente en el Dispensario de su nombre:

A las cuatro salía tan de prisa como había llegado [el doctor Enrique Fortún André, profesor de Patología Quirúrgica] y dejaba su puesto en la venerable y patriarcal figura del doctor Diego Tamayo que explicaba Patología Médica... Con su andar grave y sin afectación e imponiendo con su sola presencia un cariñoso respeto, avanzaba el doctor Tamayo hasta alcanzar su bufete... Ese aplomo, esa calma del doctor Tamayo era la del marino que habiendo capeado durante su vida grandes tempestades, no era susceptible al mareo... Los alumnos que asistíamos a las consultas de los sábados en el Dispensario Tamayo y vimos al doctor derramar su ciencia y su bondad sobre tanto desheredado no podemos olvidar aquella sala rectangular, provista de bancos donde aguardaban los enfermos y al extremo de la cual estaba situada la mesa del doctor Tamayo, rodeado de sillas ocupadas por sus alumnos.

Allí aprendimos a recetar las píldoras del doctor Blancard, el agua de la salud y el vino de quina y cola. Allí nos enteramos de lo que era el "precepto hipocrático".

Cuando un enfermo le decía que estaba muy aliviado, el doctor Tamayo le preguntaba si se habían terminado las medicinas que estaba tomando. Si contestaba afirmativamente, se dirigía al alumno que hacía las recetas y le ordenaba:

—Aplica el precepto hipocrático.

Y, por si había algún alumno nuevo, aclaraba:

—Decía Hipócrates: "lo que aplicado mejora, continuado cura".

Era tal la afluencia de pacientes y, por otra parte, se detenía tanto en el examen de los mismos, que fue necesario desviar a algunos de ellos hacia la consulta que se ofrecía simultáneamente en un cuarto contiguo.

Hacia allí se enviaban los pacientes que aún no habían sido tratados por el doctor Tamayo y que habían de ser atendidos por dos alumnos de quinto año.

Desde que estaba en el cuarto año solicité una de esas plazas y, al comenzar el último año de la carrera, comencé a desempeñarla. Como las recetas se despachaban en la farmacia del propio dispensario y nosotros no teníamos personalidad profesional, por orden del doctor Tamayo firmábamos con su nombre.67

El después brillante profesor de la Facultad de Medicina y su Decano, doctor Amador Guerra Sánchez, que fue alumno del doctor Tamayo en el curso 1918-1919, dejó el siguiente testimonio:

Titular de la Cátedra de Patología Médica, fue mi profesor de esta materia, cuando cursaba el cuarto año de mis estudios médicos, y, como interno, trabajé a sus órdenes en la sala Santa Cruz, del Hospital Nuestra Señora de las Mercedes. Por aquella época el doctor Diego Tamayo y Figueredo encarnaba, para mí, el tipo ideal del Profesor Universitario.

Han transcurrido, desde entonces, treinta y tres años, llevo más de veintisiete de ininterrumpida labor docente y de experiencia profesoral y mi opinión sobre el Maestro sigue siendo la misma. El tiempo, la reflexión y el estudio, han reafirmado el juicio que intuyera la admiración y la simpatía... Literato, orador elocuente, "periodista atildado y castizo", como lo llamara el doctor Rodolfo Pérez de los Reyes, el doctor Diego Tamayo y Figueredo puso a contribución de la enseñanza médica, su estilo diáfano, su palabra pulcra y clara y su dialéctica brillantez. Sus lecciones de Patología Médica fueron, para su época, modelos en su clase.68

De las cualidades del doctor Martínez Cañas diría su condiscípulo en el Instituto de Segunda Enseñanza de La Habana, después erudito historiador y crítico de las letras cubanas doctor José M. Chacón y Calvo:

(...) cuando andaba en los treinta años, había ganado ya una cátedra por oposición en la Facultad de Medicina. Fue en su tiempo `el profesor más joven' de la Facultad... Había en él, además un maestro de la elocuencia de cátedra. Cuando hizo sus oposiciones universitarias se adiestró en unos cursos de oratoria y tomó también lecciones de impostación de la voz. Las condiciones externas las conquistó plenamente y lo demás lo ponía su espíritu. Así pronto fueron sus lecciones universitarias, un modelo en su clase: por su brillantez, por su seriedad, por sus logros espirituales. Y como él decía del doctor Plasencia, su insigne maestro, creaba en torno suyo el peculiar ambiente de la investigación.69

 

Referencias bibliográficas y documentales

1. Martínez-Fortún Foyo, José A. La enseñanza de la Medicina en la Universidad de La Habana a final del siglo XIX y principios del XX. Edición mimeografiada. La Habana, 1949. p. 22.

2. Idem. p. 22.

3. Universidad de La Habana. Memoria Anuario correspondiente al curso académico de 1902 a 1903. Imp. M. Ruiz y Cía. La Habana, 1904. p. 119.

4. Universidad de La Habana. Escuela de Medicina. Carnet de Quinto Año. Reglamento de la Cátedra de Patología Médica con su clínica. La Habana, sin fecha. p. 22.

5. Fuentes Fernández, César. Tamayo, fundador del "Dispensario Tamayo". Rev Vida Nueva. 72(1-3). La Habana, Julio-Septiembre. 1953.

6. Mañana será develado un busto de Tamayo. Periódico El Mundo, 23 febrero 1927.

7. Loc. cit. en (3). p. 119.

8. Universidad de La Habana. Memoria Anuario correspondiente al curso académico de 1904 a 1905. Imp. M. Ruiz. S. en C. La Habana, 1906. pp. 138-9.

9. Universidad de La Habana. Memoria Anuario correspondiente al curso académico de 1908 a 1909. Imp. "Avisador Comercial". La Habana, 1910. p. 175.

10. Universidad de La Habana. Archivo Histórico. Exped. Adm. No. 359.

11. Universidad de La Habana. Archivo Histórico. Exped. Est. Ant. No. 6828.

12. Universidad de La Habana. Archivo Histórico. Exped. Adm. No. 84.

13. Universidad de La Habana. Archivo Histórico. Exped. Adm. No. 236.

14. Universidad de La Habana. Archivo Histórico. Exped. Est. Ant. No. 13354.

15. Universidad de La Habana. Archivo Histórico. Exped. Adm. No. 7155.

16. Ha muerto el Dr. Diego Tamayo y Figueredo. Periódico Diario de la Marina. Octubre 3 de 1926.

17. Universidad de La Habana. Archivo Histórico. Exped. Est. No. 5316.

18. González Martín, Diego. Profesor Martínez Cañas, fundador de la moderna cardiología en Cuba. Revista Bohemia. La Habana. Diciembre 2 de 1951. pp. 106-8.

19. Chacón y Calvo, José M. Un duelo de Cuba: la muerte del Dr. Martínez Cañas. Periódico Diario de la Marina. La Habana. Junio 10 de 1952.

20. Remos Rubio, Juan J.¡Y falló el corazón! Periódico Diario de la Marina. La Habana. Junio 12 de 1952.

21. Universidad de La Habana. Archivo Histórico. Exped. Adm. No. 9145.

22. Universidad de La Habana. Archivo Histórico. Exped. Adm. No. 9475.

23. Universidad de La Habana. Archivo Histórico. Exped. Adm. No. 498.

24. Loc. cit. en (15).

25. Idem.

26. Idem.

27. Universidad de La Habana. Archivo Histórico. Exped. Adm. No. 4919.

28. Idem.

29. Idem.

30. Universidad de La Habana. Archivo Histórico. Exped. Adm. No. 8377.

31. Universidad de La Habana. Archivo Histórico. Exped. Est. No. 11666.

32. Universidad de La Habana. Archivo Histórico. Exped. Adm. No. 9464.

33. Portuondo de Castro, Juan M. Mis oposiciones a la cátedra auxiliar de Patología Médica con su clínica. Imp. Pérez Sierra y Hno. La Habana, 1953. pp. 9-11.

34. Universidad de La Habana. Archivo Histórico. Exped. Est. No. 22545.

35. Loc. cit. en (8). Pag.19.

36. Universidad de La Habana. Archivo Histórico. Exped. Adm. No. 4643.

37. Boletín Oficial Universitario. 7 (4). Julio 1 de 1940.

38. Boletín Oficial Universitario. 8 (17). Noviembre 15 de 1941.

39. Boletín Oficial Universitario. 11 (7). Mayo 15 de 1944.

40. Boletín Oficial Universitario. 13 (19). Octubre 31 de 1946.

41. Boletín Oficial Universitario. 15 (20). Diciembre 31 de 1948.

42. Boletín Oficial Universitario. 17 (18). Diciembre 31 de 1950.

43. Boletín Oficial Universitario. 20 (4). Marzo 13 de 1953.

44. Boletín Oficial Universitario. 23 (7). Abril 16 de 1956.

45. Boletín Oficial Universitario. 5 (8). Octubre 31 de 1938.

46. Boletín Oficial Universitario. 14 (5). Abril 15 de 1947.

47. Boletín Oficial Universitario. 14 (17). Diciembre 31 de 1947.

48. Boletín Oficial Universitario. 15 (6). Abril 15 de 1948.

49. Boletín Oficial Universitario. 15 (20). Diciembre 31 de 1948.

50. Boletín Oficial Universitario. 16 (4). Marzo 17 de 1949.

51. Boletín Oficial Universitario. 19 (15). Agosto 30 de 1952.

52. Boletín Oficial Universitario. 23 (20). Octubre 30 de 1956.

53. Boletín Oficial Universitario. 26 (17). Noviembre 16 de 1959.

54. Loc. cit. en (22).

55. Idem.

56. Universidad de La Habana. Archivo Histórico. Exped. Adm. No. 12244.

57. Boletín Oficial Universitario. 26 (8). Junio 30 de 1959.

58. Boletín Oficial Universitario. 26 (9). Julio 15 de 1959.

59. Loc. cit. en (22).

60. Designan profesores. Periódico Revolución. Septiembre 14 de 1960.

61. Universidad de La Habana. Memoria Anuario correspondiente al curso académico de 1913 a 1914. Imp. El Siglo XX, La Habana, 1915. pp. 206-7.

62. Universidad de La Habana. Memoria Anuario correspondiente al curso académico de 1905 a 1906. Imp. M. Ruiz. S. en C. La Habana, 1907. p. 196.

63. Loc. cit. en (4).

64. Varona Pera, José E. Discurso leido en la apertura del curso académico de 1903 a 1904. En Crítica y Reforma Universitaria por autores varios. Imp. Universidad de La Habana, La Habana, 1959. p. 23.

65. Iglesias Betancourt, Pedro y Juan Miguel Portuondo de Castro. Prólogo. En: Patología Médica (Conferencias). Imp. Universitaria, La Habana, 1958. pp. III-IV.

66. Loc. cit. en (1). p. 25.

67. Dihigo Llanos, Mario E. Recuerdos de una larga vida. Cuad Hist Sal Pub. No. 60. Ed. Orbe. La Habana, 1974. pp. 127-8.

68. Guerra Sánchez, Amador. El Dr. Diego Tamayo, profesor universitario. Vida Nueva. 72 (1-3): 4 y 6. La Habana, Julio-Septiembre, 1953.

69. Loc. cit. en (19).