Prólogo

 

El doctor Gustavo Aldereguía Lima, médico eminente e incansable luchador revolucionario durante más de medio siglo de nuestra historia, pre­senta entre sus notables facetas la de haber sido uno de los más temi­dos panfletarios y polemistas políticos de todo nuestro período republicano burgués.

Desde sus días de estudiante en el Instituto de Segunda Enseñanza de Matanzas (1909-1913) se pone de manifiesto su espíritu inquieto y rebelde que lo convierte en dirigente de sus compañeros al ser elegido presidente de su Asociación de Estudiantes. Ya en la Facultad de Medicina de la Universidad de la Habana (1913-1918) colabora en la Revista de la Asociación de Estudiantes de Medicina, donde aparecen sus primeros ­artículos.

Graduado en 1918 permanece, durante 4 años, como médico del central azucarero Santa Gertrudis, situado en los alrededores de Banagüises, pequeño caserío de la provincia de Matanzas. Y es aquí donde verdaderamente se enfrenta el doctor Aldereguía a la tragedia médico-social del campesinado y el obrero azucarero cubanos, para llegar a ser en poco tiempo un destacado higienista social y donde puede palpar la marcada diferencia económica existente entre la ciudad y el campo, así como la profunda significación de la explotación de las clases más oprimidas de la sociedad capitalista en nuestro país, que lo llevan a abrazar tempranamente el marxismo-leninismo como doctrina de lucha para la redención del hombre.


De regreso a La Habana combate la penetración norteamericana en la economía y la política cubanas y las inmoralidades del gobierno del Dr.
Alfredo Zayas Alfonso (1921-1925). Su participación en la revolución universitaria de ­ 1923 no solo es destacada, sino también iniciadora. Por su cultura política, su prestigio como profesional de la medicina y su arrojo ilimitado influye sobre destacados líderes revolucionarios como Julio Antonio Mella Mac Partland y Rubén Martínez Villena
y es su colaborador más decidido.


Durante la dictadura del General Gerardo Machado Morales (1925-1933) labora clandestinamente en el Primer Partido Comunista Cubano, opta por la lucha insurreccional al desembarcar con las armas en la mano en las costas de Gibara, donde es herido, sufre la cárcel y es obligado al exilio político hasta la caída del dictador, en que regresa a La Habana para enfrentar­se a los que traicionan la Revolución y combatir desde el primer momento la mediación de la Embajada Norteamericana y al nuevo "hombre fuerte", el sargento ascendido a coronel Fulgencio Batista y Zaldívar.

Época terrible para el movimiento revolucionario cubano, en que, al decir del Dr. Raúl Roa García "la Revolución del 30 se fue a bolina", se abren profundas divisiones entre los hombres de pensamiento más avanzado al adoptarse estrategias políticas, muy discutidas, que legalizan electoralmente al dictador en el poder y provocan que la corriente más conservadora del movimiento revolucionario de 1930 llegue al poder por la voluntad mayoritaria del pueblo, para defraudarlo rápidamente en ocho años de gobierno (1944-1952), donde se frustran los más caros anhelos del estudiantado revolucionario, la clase obrera y el campesinado cubanos.

Durante todos estos años, en que la desilusión llevó al ostracismo o al acomodamiento a tantos hombres valiosos, el doctor Gustavo Aldereguía combatió desde su tribuna insobornable e inclaudicable en la prensa, sin dejarse confundir por ningún canto de sirena, los verdaderos males de la república burguesa, sus causas internas y foráneas y denunció ante la opinión pública, por sus nombres, adornados con los más duros calificativos, a los grandes culpables y a sus sostenedores.

Cuando la república fue arrastrada nuevamente a la noche de los cuar­teles, el doctor Aldereguía arreció sus ataques sin temor a las bayone­tas, fue de los primeros en saludar la alborada del Moncada y solo su ­precario estado de salud pudo impedir que acudiera al llamado a la lucha guerrillera, que desde la Sierra Maestra le hiciera el Comandante en Je­fe Fidel Castro Ruz y que ya él había intentado en su juventud.

El triunfo revolucionario del 1 de enero de 1959 no le trajo el repo­so al que por su edad tenía derecho. A la construcción del socialismo en el campo de la medicina y a la defensa de la Revolución dedicó los últimos 12 años de su agitada y fecunda vida, que finalizó en La Habana el 7 de septiembre de 1970.

Su obra de panfletario político insobornable acumula tal caudal de experiencias y de sabiduría revolucionarias, que no es posible sea desconocida por los estudiosos de nuestra historia, ni por la presente y futuras generaciones de cubanos dignos.

En 1984 publicamos como Cuaderno de Historia de la Salud Pública No. 68 con el título "Revolución y tuberculosis", una recopilación de 20 de sus trabajos en que uni­mos de por mitad, estudios médicos-sociales, principalmente sobre tuberculosis y ensayos políticos.

Iniciamos aquel Cuaderno con el primer artículo que entonces le conocíamos, de su etapa en el central Santa Gertrudis, "La crisis de un sistema político" (marzo de 1921) y lo cerramos con el último que salió de su pluma, 4 meses antes de morir, "Carlos Aponte in memorian".

Creemos de gran importancia que su obra medico-social sea recopilada íntegramente y publicada en edición crítica, pues el conocimiento acerca de esta obra nos dará la visión más acabada sobre lo que fue la defensa social del enfermo en general y del tuberculoso en particular en Cuba, durante las 3 décadas finales del período republicano burgués mediatizado.

En el presente Cuaderno No. 115, bajo el titulo sugerente de "Letra de combate", hemos recopilado 36 de sus artículos que nos permiten acercamos, como muestra significativa, a una visión panorámica de su obra periodística política.

El primero de ellos apareció publicado en la Revista de Medicina y Cirugía de La Habana, de 10 de diciembre de 1917, cuando cursaba el quinto año de la carrera de medicina. No hemos podido localizar, hasta el presente, ningún número de la Revista de la Asociación de Estudiantes de Medicina en la que publicó sus primeros artículos, según dejó escrito en su breve autobiografía "Relato histórico y currículum vitae". El último que incluimos es "Guevara, comandante de los pueblos" publicado en el periódico El Mundo, el 26 de octubre de 1967. Por lo tanto, se abarca un período de 50 años de labor periodística.

No hemos querido incluir ninguno de los artículos publicados en «Re­volución y tuberculosis» porque la obra es de muy fácil consulta en todas nuestras bibliotecas. La mayoría de los que recogemos ahora aparecieron principalmente en la revista Bohemia y en el periódico El Mundo en los años de las décadas de 1940, 1950 y 1960.

Esperamos con "Letra de combate" contribuir una vez más al conocimiento, por nuestro pueblo, de una de las figuras mayores del pensamiento revolucionario cubano en el siglo XX.

 

 

Dr. Gregorio Delgado García
Historiador del Ministerio de Salud Pública
Director de Cuadernos de Historia de la Salud Pública