Girón, símbolo y estrella*

 

 

Girón se clavó a nuestra historia y costado de modo indeleble, con caracteres de fuego, parábolas de metralla y proyectiles, y angustias de sufrimientos inenarrables que no diluyen lágrimas ni ayes lastimeros. Y sin embargo, por encima del dolor y duelo nacionales, cristalizó en Girón en grito estentóreo de victoria, repercusión y eco internacionales; la fusión de nuestro orgullo y espíritu patrióticos, —doblados con la tradición y valor legendarios de extracción mambisa en sus luchas por la libertad— con el deber histórico, irrenunciable, de combatir hasta la última gota de sangre, y defender hasta la última pulgada de tierra cubana, esta extensión geográfica que se proclamó un día inmortal, por la decisión conjunta de su pueblo y gobierno revolucionarios, Primer Territorio Libre y Socialista de América.

Esto fue Girón en la síntesis de su expresión perenne y victoria inmarcesible, clavadas en oro, para siempre, en las páginas más graníticas de la historia de América: el primero y gran triunfo, definitivo, alcanzado por las fuerzas populares de una nación pequeña, enfrentada al poderío, las fuerzas agresivas y brutales, regresivas y bárbaras, del imperialismo yanqui, el gigante que se figura omnipotente y omnisciente.

Nuestro Gobierno Revolucionario se preocupa y ocupa de que Girón sea todo un símbolo; de que su nombre y recuerdo vivan perdurables en las generaciones de ahora y por venir; de que sea Girón ejemplo a seguir y repasar, y espejo al que puedan mirarse limpiamente, sin dolor, enojo ni sonrojo. Quiere el Gobierno, y quiere bien porque bien quiere, que Girón se torne dínamo y fuerza motriz autogeneradora de la energía cubana encauzada por el socialismo, dentro de los principios y normas, filosofía y leyes que identifican y señalan al marxismo- leninismo, sin enmarcar, y menos constreñir, porque rutas abiertas, dialécticas en su integración y devenir, adecuación y examen, entienden y atienden, con singular estimación, a las características económicas, políticas, culturales, etnográficas, y de todo tipo, en que se precisa y define, y fija el reloj de su tiempo histórico, y desarrollo de cada pueblo y nación, y por la hora y momento en que arranca desde sí, por y para sí, porque ya funciona y gobierna el sistema único, y civilización nueva, en que puede expandirse a plenitud su libertad conquistada, y puede el pueblo saberse soberano y disfrutar de su absoluta independencia.

Y si es Girón dínamo y símbolo, atracción y destino, también es estrella rutilante y guía, que se arrancó del triangulo de sangre de nuestra bandera para fijarse en el cielo de la América Nuestra y recorrerlo sin declinación, por encima de los picachos más altos que se empinan desafiantes sobre el macizo y vértebras andinos, y para atraer a su ruta de victoria, y señalar el camino a los pueblos enfeudados y tristes, hambrientos de todas las hambres deficitarias y tróficas, explotados y humillados por el imperialismo yanqui, sus gorilas y servidores, con libreas más o menos rameadas, y genuflexos nativos. La estrella de Cuba, pueblos hermanos de América, los llama a la acción, y les dice su fe que acrecienta y rubrica el mensaje de su ejemplo. Encendida que arde la antorcha de lucha en los bosques y cerros, montañas y selvas americanas en brazos de tropas guerrilleras, que se expanden y crecen en tensión de buscarse y juntarse sobre el suelo infinito; en la medida que crepita la tea incendiaria, y signo de Revolución, que gana los países y amenaza ya asomarse a las fronteras, y violentarlas, aumenta la responsabilidad, y deber, de cuantos fatigaron la palabra sin levantar nunca el gesto condigno hasta su altura y mandatos inexcusables. ¡Ahora o nunca pueblos de América! ¡A la guerrilla y al monte, dirigentes revolucionarios, para alcanzar la verdadera libertad, independencia y soberanía, de las naciones aherrojadas y de los pueblos oprimidos y explotados de América! Ahora es más que nunca cierta aquella frase penetrante del Maestro José Ingenieros: «Mañana es la mentira piadosa en que naufragan las voluntades moribundas».

Girón es símbolo y estrella, y Bolivia, el Altiplano que rememora el nombre del Gran Capitán y rayo de la guerra, encendió ya el penúltimo foco guerrillero en que ha de quemarse, y calcinarse, y extinguirse, la explotación del hombre americano autóctono y nativo, indios, mestizos, criollos de todos los orígenes, por el sistema de fuerzas, anemiante y torturador, que representan de consumo el imperialismo yanqui y sus gorilas, alabarderos y arlequines del clero, ejércitos mercenarios, aupados y mandones, y burguesía rastacuera, mientras el pueblo gime y malvive en "ciudades callampas", "villas-miserias" y "favelas" de asco, enfermedades evitables, y muertes seguras y tempranas.

 

 

* Periódico "El Mundo", abril 16 de 1967.