CUADERNOS DE HISTORIA DE LA SALUD PÚBLICA

 

Apuntes para la historia de la neurología y la neurocirugía en Cuba

 

 

El nacimiento de la neurología como especialidad clínica es relativamente reciente, aunque sus antecedentes son remotos; surge en el tiempo como necesidad de la práctica médica y constituye la rama de la neurociencia que profundiza en los conocimientos sobre las funciones y las enfermedades del sistema nervioso, estrechamente relacionada con el desarrollo tecnológico en cada época.

 

ANTECEDENTES DE LA NEUROLOGÍA Y LA NEUROCIRUGÍA

 

Referencias más antiguas

El comunicado más antiguo de esa palabra destinada a denominar el encéfalo nos llega de la cultura del antiguo Egipto, según encontramos en el papiro de Edwin Smith, datado del siglo XVII a.C.; en el caso No. 6 con su glosa B, leemos: “Si examina a un hombre que tiene una herida abierta en la cabeza, que ha partido el hueso y dejado expuesto su cerebro podrá sentir al palpar su herida… encontrará en la rotura de su cráneo algo parecido al corrugado que aparece en el cobre fundido en el crisol y algo allá dentro palpita y pulsa bajo sus dedos, como la parte débil en la coronilla de un niño cuando aún no se ha cerrado”.

En la misma cultura egipcia, entre los años 3000–2500 a.C., era común para los médicos hablar de lesiones en la cabeza con pérdida del lenguaje, según anotaciones evidenciadas en el papiro de Breasted; en este se puede leer, también, que el aliento de un dios de la muerte entraba en la persona lesionada y la dejaba muda en su tristeza, con igual razonamiento explicaban las convulsiones.

En este documento escrito se fundamenta que establecieron una relación del contenido de la cabeza con estructuras somáticas asociadas a lo que conocemos hoy como afasias. Se describen distintas afecciones en 48 enfermos.

En el papiro de Ebers se hace referencia a las parálisis, las cefaleas y los temblores.

En la India, en el libro “Ciencia de la vida” (Ayur-veda) no encontramos elementos que indiquen la existencia de algún conocimiento sobre enfermedades del sistema nervioso.

En el “Canon de la Medicina China” se refieren conocimientos de la situación del cerebro en la cavidad craneana. Huang Ti y Nei Ching (2968-2598 a.C.).

En Grecia, Pitágoras (580-489 a.C.) sitúa en el cerebro el asiento del intelecto; Alcmeón de Trotona (560-? a.C.) disecó el cerebro e identificó los nervios ópticos; Empédocles de Agrigentum, señaló el carácter espiral de la cóclea y su relación con los sonidos; Anaxágora, distinguió los órganos periféricos de los sentidos y los centrales de la percepción; Aristófanes, comentó sobre las membranas del cerebro; Némesius, diferenció los tendones de los nervios; Demócrito (460-? a.C.) empleó el término de duramadre, diferenció el habla del lenguaje e identificó que la sordera congénita se acompaña de mudez; Serófilo (344-? a.C.) disecó por primera vez en público el cerebro y el cuerpo humanos y describió los nervios; Aristóteles (s IV a.C.) señaló: “Nada está en la mente que no haya pasado a través de los sentidos”; Hipócrates (460-377 a.C.) reconoció las convulsiones como una enfermedad del encéfalo y refutó su origen divino (enfermedad sagrada). Describió las suturas y 5 lesiones traumáticas del cráneo. Señaló que los golpes en la cabeza pueden provocar convulsiones del lado contra-lateral, identificó la neuralgia facial y las atrofias secundarias a las parálisis, lo que hoy conocemos como respiración de Cheyne-Stokes, etc.

En Roma, Celso (30 a.C.) escribe: “De Re Medica” el libro latino más antiguo que se conoce sobre medicina. Describió el fenómeno convulsivo, las parálisis, las apoplejías, las neuralgias faciales, la hidrocefalia con compresión medular y las cefaleas.

Rufus de Efeso (98 a.C.) identificó que el encéfalo era el más voluminoso en su totalidad y diferenció el cerebelo.

Aretaeus de Capadocia (30-90 a.C.) describió las pupilas midriáticas, la ptosis palpebral, las parálisis del paladar, las auras convulsivas y las alucinaciones, hizo referencia a las cefaleas tipo migraña y las nombró heterocrania.

Galeno (131-200 a.C.) se ha considerado como el primer “neurofisiólogo experimental”; practicaba con secciones de la médula espinal para provocar hemiplejías en animales, también seccionaba los nervios laríngeos para producir afonías. Después describió numerosas estructuras del encéfalo, como fueron los ganglios simpáticos y siete pares craneanos. Señaló que las lesiones de los nervios producían parálisis y pérdida o disminución de la sensibilidad cutánea.


Durante el Renacimiento

Leonardo Da Vinci (1452-1519) realizó estudios anatómicos del encéfalo mediante cortes y moldes de parafina, así como el análisis de la función de los músculos antagonistas.

Vesalio (1514-1564) provocó una renovación en los estudios anatómicos, disecó el cuerpo humano, repitió los experimentos de Galeno, en animales, y publicó su obra inmortal “De Humani Corporis Fabrica”.

Eustaquio (1522-1574) describió los nervios óptico y motor ocular externo.

Falopio (1523-1562) describió los nervios glosofaríngeo, auditivo, trigémino y cuerda del tímpano.

Varolio (1530-1589) estudió el encéfalo, principalmente la protuberancia anular y los pedúnculos cerebrales. Localizó en el cerebro las funciones perceptivas y en el cerebelo, las motoras.

Charles Etienne (1504-1564) describió las características anatómicas de lo que conocemos como siringomielia.

Jean Fernel (1497-1559) señaló que el encéfalo y la médula son insensibles, mientras que en las meninges se puede provocar dolor.


Siglo XVII

Thomas Willis (1621-1675) clasificó los nervios craneanos, describió el círculo arterial de la base del encéfalo (polígono) y publicó un excelente libro sobre neuroanatomía.

Viussens (1641-1716) describió la sustancia blanca del cerebro enmarcada en el centro oval y corona radiada.

Antonio Pacchioni (1665-1726) estudió la duramadre y describió los corpúsculos que llevan su nombre.

Thomas Sydeham (1624-1689) detalló lo que conocemos como corea menor.


Siglo XVIII

Giovanni Morgagni (1682-1771) inicia los estudios neuropatológicos, principalmente los referidos a las lesiones hemorrágicas del encéfalo. Fue el primero que comprobó las lesiones supuradas intracraneales secundarias a procesos inflamatorios del oído.

Robert Whytt (1714-1766) hace referencia al edema del encéfalo en las meningitis tuberculosas, la ausencia de los reflejos pupilares luminosos en las lesiones de los tubérculos cuadrigéminos y la persistencia de los reflejos en las secciones de la médula espinal.

Carlos Linnaeus (1707-1778) describe las afasias.

Domenico Cotugno (1736-1822) identifica la ciática y el líquido cefalorraquídeo.


Siglo XIX

Charles Bell (1774-1842) demostró la función motora de las raíces anteriores de la médula espinal y la relación del trigémino con las sensaciones.

Francois Magendie (1783-1855) confirmó la función motora de las raíces anteriores y demostró la función sensitiva de las posteriores, en la médula espinal.

Flourens (1794-1867) realizó importantes investigaciones sobre la función del cerebelo y los conductos semicirculares.

Marshall Hall (1790-1857) estableció la teoría de las acciones reflejas esbozadas por Descartes.

Augustus Volney Waller (1816-1870) describió la degeneración de las fibras nerviosas.

Camilo Golgi (1884-1926) introdujo el método de impregnación argéntica. Resultó Premio Nobel en 1906.

Santiago Ramón y Cajal (1852-1934) realizó descripciones extraordinarias de la estructura del sistema nervioso y sus relaciones de conducción. Fue Premio Nobel en 1906.

Claude Bernard (1813-1878) describió las funciones del simpático cervical.

Emil Dubois-Reymond (1817-1896) realizó estudios fundamentales de la actividad eléctrica en las preparaciones músculo-nervio.

Hermann LF. Von Helmholtz (1821-1894) midió la velocidad de conducción nerviosa e inventó el oftalmoscopio.

Edgard Hitzia (1838-1907) demostró la excitabilidad de la corteza cerebral a los estímulos eléctricos.

Ivan M. Sechenow (1829-1905) llevó a cabo importantes estudios sobre la función refleja del sistema nervioso.

Ivan P. Pavlov (1849-1936) inició el estudio científico de las funciones mentales, en el descubrimiento de los reflejos condicionados.

Moritz H. Romberg (1795-1893) publicó, en 1840, el primer libro de texto sobre enfermedades del sistema nervioso.

Guillaume B.A. Duchesne (1806-1875) realizó extraordinarias descripciones de las enfermedades neuromusculares e introdujo en la medicina el método de las biopsias para el diagnóstico.

Jean M. Charcot (1825-1893) legó a la medicina brillantes descripciones de numerosas enfermedades, entre otras: esclerosis lateral amiotrófica (ELA), neuropatía de Charcot-Marie-Tooth, artropatía de Charcot. Además, fue fundador de los estudios psicopatológicos (histeria).

John Hughtings, Jackson (1835-1911) realizó importantes estudios sobre los fenómenos convulsivos y manifiestó la teoría de los tres niveles: funcionales, sensoriales y motores. Fue editor fundador de Brain, en 1878.

William R. Gowers (1845-1915), brillante maestro de la neurología, publicó el extraordinario libro: Clinical Lectures Diseases of the nervous system.


Siglo XX

Con el advenimiento del nuevo siglo se produce un extraordinario desarrollo de las ciencias neurológicas y formación de numerosas especialidades que se agrupan a mediados del siglo, en el término neurociencia: neurología clínica, neurocirugía, neuroanatomía, neurobioquímica, neuropatología, neurofisiología, neurocardiología (imagenología), neuropsicología, por citar algunas. Igualmente se incrementan de forma notable las publicaciones relacionadas con la neurociencia, surgen numerosas instituciones de investigación de ciencias básicas, clínicas y docentes, así como la introducción de métodos terapéuticos efectivos y novedosos.

 

APROXIMACIÓN AL DESARROLLO DE LA NEUROLOGÍA EN DIFERENTES PAÍSES


Estados Unidos de Norteamérica

La primera asociación de neurólogos se fundó en New York, en 1872, la New York Neurological Society y la primera sociedad nacional se estableció tres años después en esa ciudad, la American Neurological Society. Los pioneros de la neurología en este país fueron: Weir Mitchell, Mills, Spiller, Starr y Sachs.

En 1862 se estableció en Filadelfia un hospital militar para enfermedades del sistema nervioso, The Special Military Hospital for Nervous Disease.

Las primeras salas especializadas se crearon en 1900.

La primera plaza de profesor de neurología se estableció en 1876, en la Universidad de Pensilvania.

La idea de crear el New York Neurological Institute asociado a la Universidad de Columbia surgió en 1909, la administración de la ciudad de New York se interesó en el proyecto en 1911, la organización comenzó a desarrollarse en 1918 y los primeros nombramientos médicos se efectuaron simultáneamente con la creación del Departamento de Radiología, en 1920. El laboratorio de Patología se creó en 1925 y alcanzó su estado actual entre 1925 y 1929. Los iniciadores del proyecto que más se destacaron fueron: Foster Kennedy, J. Ramsa y Hunt, Frederick Tilney y Charles A. Elsberg.

La psiquiatría se inició y desarrolló en Filadelfia con Adolf Meyer.

La neurocirugía se inició con Harvey Cushing como figura principal y la contribución de Fracier, Elsberg, Peet, Adson y Dandy. En 1947 se fundó el National Institute of Neurological Disease and Blindness, existían 32 residentes, repartidos en 12 hospitales y ya en 1950, eran 628 residentes en 126 hospitales.


Gran Bretaña

En este país, la primera monografía en el campo de la neurología fue Essay on the shaking, escrita por James Parkinson, en 1817.

Los pioneros en la especialidad fueron Aber Crombie, Marshall Hall y Charles Bell.

La historia de la neurología inglesa, desde 1860, se puede identificar con el desarrollo de The Nacional Hospital Queen Square, de Londres. Los fundadores de esa prodigiosa institución, hasta 1877, fueron: Víctor Horsley, J. Hughlings Jackson, WR. Gowers y, posteriormente, Kinner Wilson, Gordon Holmes y otros.

El Institute of Neurology incorporado a The British Postgraduate Medical Federation y a la London University fue creado en 1950 y tenía como hospitales el Queen Square y el Maida Vale Hospital.

En este siglo existían solamente tres departamentos universitarios de neurología clínica, en Londres, Oxford, Glasgow; un profesor de neurología en New Castle y “lectores” con la categoría de consultante en Edimburg, Dundae, Manchester y Hammersmilh.


Francia

Los precursores y pioneros: Magendie, Laennec, Bourneville, Broca, Deferine, Babinski, Baillanger, Fourens, Claude Bernard, Charcot, Duchesne de Boulogne, Vulpian y otros.

La primera plaza de neurología la ocupó, en 1882, Jean M. Charcot en la Salpetierre, más tarde, Pierre Marie Guillain Barre.

La Sociedad de Neurología de Paris se fundó en 1899.


Alemania

Von Romberg publica su libro de texto sobre enfermedades del sistema nervioso en 1854.

Uno de los problemas que más repercutió sobre el desarrollo de la neurología clínica y que la disminuyó extraordinariamente fue su dependencia administrativa y académica de la Psiquiatría. Este factor no pudo ser compensado por los excelentes representantes de esta disciplina en dicho país. En los últimos 20 años del siglo XX esta situación cambió; se crearon varias plazas de profesores de Neurología en diferentes universidades, se nombraron profesores consultantes en las principales ciudades y se fundaron departamentos de esta especialidad en casi todos los hospitales importantes del país.

La contribución alemana a la neuropatología fue notabilísima; se destacan: Nissl, Vogt, Alzheimer y Brodmann, entre otros.

En Austria, la estructura universitaria es muy similar a la de Alemania. En Bélgica, el primer neurólogo que tuvo camas en su servicio fue Von Gehuchten, en la ciudad de Lovain. En Suiza, un hombre brillante de la neurología fue Von Monakow.

Es a partir de la segunda mitad del siglo XIX que comienza a considerarse la neurología clínica como una especialidad médica independiente, liberada de sus ataduras con la psiquiatría y la cirugía; pero no es hasta finales de la década de los 40 del siglo XX que esta disciplina se viste de largo en el ámbito internacional en los escenarios médicos de Francia, Inglaterra, Italia y Alemania, con Charcot, Romberg, Jackson, Freud, entre otros fundadores, que marcan el desarrollo de estos conocimientos.


Aproximación a una historia de la neurología en Cuba

Escribir la historia es una tarea muy grande y requiere frialdad, talento y perspectiva y nosotros carecemos de esas virtudes por lo que, en ocasiones, se verán limitados el alcance y la validez de nuestras apreciaciones y reflexiones.


Es por ello que preferimos titular este trabajo como apuntes (aproximación) y no iremos más allá de brindar, en forma sintética, una panorámica de los aspectos más sobresalientes de la evolución histórica de la neurología en Cuba.

En Cuba, la historia de la neurología clínica es compleja, a veces matizada por factores e incidencias aún no estudiadas en la historiografía médica cubana.

Sus antecedentes los encontramos en la vida y obra del doctor Manuel González Echeverría (1833-1898) así como en el trabajo presentado en reunión ordinaria de la Real Academia de Ciencias Médicas, Físicas y Naturales de la Habana, celebrada el día 25 de noviembre de 1877, donde el doctor Franca Mazorra, reporta una paciente con el diagnóstico de “corea de mediana intensidad”, según clasificación de la época. La paciente era una niña mestiza de 12 años nombrada Sofía […] (tomo 14 pág. 469, Anales de la Academia), en la segunda mitad del siglo XIX. A partir de 1840 se publican, en revistas y folletos no especializados, trabajos sobre temas neurológicos escritos por destacadas figuras de nuestra práctica médica, sin dudas nuestra prehistoria en neurología.

En los albores del siglo XX, el doctor José A. Valdés Anciano crea la Cátedra de Patología y Clínica de las Enfermedades Nerviosas y Mentales (1906) que junto a la fundación de la Sociedad Cubana de Neurología y Psiquiatría, en 1925, marcan un hito en el desarrollo de la neurología clínica en lo asistencial, docente e investigativo.

No es hasta finales de la década de 1930 que se dan los primeros pasos en la neurorradiología, la electroencefalografía y la neuropatología en el ámbito internacional; en 1937 se inicia la práctica de la neurocirugía y en 1955, el doctor Jesús L. Cornide Salvá escribe una extensa obra de neuroanatomía con estilo clásico descriptivo, junto a otras colaboraciones aisladas.

La práctica y la docencia de la neurología clínica, como especialidad independiente, no existieron en el país hasta la segunda mitad del siglo XX.

Hablar de los primeros pasos de la neurología clínica en Cuba nos lleva al profesor Rafael Estrada González cuya orientación hacia la patología del sistema nervioso central fue muy precoz.

Durante el año 1955, el profesor Estrada desarrolló un sistemático trabajo en neuropatología en el antiguo Hospital Psiquiátrico de Mazorra, también en lo referente a las enfermedades neuromusculares, con lo cual dio un sostenido impulso a la neurología clínica y sus medios complementarios de diagnóstico.

Esta especialidad, en los inicios de la década de los 60 del siglo XX, no se ejercía de manera independiente, imbricaba su labor con la psiquiatría y la neurocirugía, con pocas perspectivas de desarrollo.

A partir de 1959, con el triunfo de la Revolución, es que realmente la salud pública cubana adquiere prioridad, dada la voluntad política de desarrollarla, en beneficio de todo el pueblo.

En lo referente a la neurología y la neurocirugía, en 1960 se conformó la Cátedra de Neuroanatomía Funcional en la Escuela de Medicina de la Universidad de la Habana; en 1961, el profesor Estrada González y los doctores Jesús Pérez González y Fernando Gasset Chepus escriben el texto básico de esa asignatura. En enero de 1962, se agrupan 16 profesionales de estas disciplinas, entre ellos 2 extranjeros, y se funda el Hospital de Neurología en lo que había sido el Centro Médico Quirúrgico; se inicia también el Sistema de Educación de Post-grado y se aprueban estas especialidades (Decreto 13).

El Hospital de Neurología, como institución sede, reagrupó los escasos recursos humanos y materiales existentes entonces; de hecho se convierte en el embrión del desarrollo docente, asistencial, investigativo, preventivo y de rehabilitación en el ámbito del conocimiento de las enfermedades de sistema nervioso central y periférico.

En este instante histórico para la medicina se define la neurología como la especialidad médica que se ocupa de la prevención, diagnóstico y tratamiento de los procesos y desarrollo de las enfermedades neurológicas y neuroquirúrgicas.

Es así que estas disciplinas quedan con personalidad propia, al igual que la Psiquiatría, la Psicología y las técnicas y ciencias auxiliares para el diagnóstico, como núcleo central de un gran complejo disciplinario que, tomando como soporte las ciencias básicas, integran el sistema de la “neurociencia”.

Tan solo apenas un lustro después, el 25 de noviembre de 1966, quedó oficialmente inaugurado el Instituto de Neurología y Neurocirugía, al frente de la dirección se mantuvo quien lo fuera antes del Hospital Neurológico, creador de la Escuela Cubana de Neurología y pionero de esta ciencia en Cuba, desde 1950, el profesor doctor Rafael Estrada González, responsabilidad que desempeñó activamente hasta su muerte en 1991. Esta institución ostenta su nombre como elogio, al Gran Maestro.

La generación fundacional de la neurología clínica en Cuba, ha tenido abundante y significativa participación en la contribución, junto al colectivo de trabajo del Instituto de Neurología y Neurocirugía en su quehacer preventivo, asistencial y docente–investigativo, y no son pocos y meritorios los aportes a la Neurociencia y a la Salud Pública en Cuba y al espacio internacional, en más de 50 años de dedicación ejemplar.


A los jóvenes neurólogos y neurocirujanos de hoy, que conociendo quienes han sido sus maestros, encuentren en la vida y la obra de ellos y de las instituciones que con su ejemplo de laboriosidad fundaron y nos legaron su sabiduría, les resta hallar el estímulo de ser mejores alumnos en el ejercicio de su práctica médica, donde puedan expresarse el arte y la ciencia de esa profesión.

Resulta de vital importancia del estudio de la bibliografía médica para el conocimiento de la historia de cualquier rama de las ciencias médicas en Cuba.

Habida cuenta de este comentario, hagamos un breve recorrido por la bibliografía cubana y veremos en ella reflejados los rasgos principales y los protagonistas en el quehacer neurológico de más de 85 años de nuestra historia médica.

El profesor Rafael Estrada González, con la gentileza proverbial del profesor José Bisbé Alberni, acometió la revisión y examen de las colecciones de 23 publicaciones médicas que cubren un período que va desde 1875 hasta 1960, algunas de ellas abarcan períodos de hasta 60 años ininterrumpidos, como el caso de la Crónica Médica Quirúrgica, cuyo primer número revisado corresponde al año 1875.

En la presente revisión encontramos 535 trabajos sobre temas neurológicos, a pesar de que ninguna de estas revistas tenía un carácter especializado.

Creemos que resulta de gran interés que hagamos algunas referencias especiales sobre este material.


Publicaciones revisadas, correspondientes al período de 1875 a 1899

— Archivos de la Sociedad de Estudios Clínicos de La Habana, en la cual encontramos 28 trabajos referentes a temas neurológicos.

— Crónica Médico-Quirúrgica, se encontraron 33 trabajos.

Los principales autores de estos informes fueron distinguidos médicos de aquella época cuyos nombres han pasado a nuestra historia y, en muchos casos, han sido símbolo vivo de nuestros pabellones hospitalarios:Juan Santos Fernández, Gustavo López, Julio San Martín, Francisco Suárez, Carlos J. Finlay, Eduardo Plá y Joaquín L. Dueñas.

La temática principal era: el tétanos, la tifoidea, temas neuroftalmológicos, las convulsiones, la histero-epilepsia.


Publicaciones revisadas, correspondientes al período de 1900 a 1920

— Boletín Científico de Cienfuegos.

— Revista de la Policlínica.

— Revista de Medicina y Cirugía de La Habana.

— Crónica Médico–Quirúrgica.

— Revista Médica Cubana.

— Asclepios.

En total hubo 103 trabajos, cuyos autores principales fueron: Enrique López, José M. Valdés Dapena, Enrique Pérez Vento, Luis Perna, Elpidio Stincer, Rodolfo J. Guiral, Armando de Córdova, Juan Santos Fernández, Antonio Díaz Albertini, Esteban Valdés Castillo, Enrique Acosta, Clemente Inclán, Américo de Feria, Ramón Grau San Martín, Angel Vieta y Francisco Solano Ramos.

La temática principal:

— Consideraciones fisiológicas sobre el sueño.

— Ataques convulsivos.

— Acción de la cafeína sobre el músculo de la rana.

— Sífilis del sistema nervioso central.

— Opoterapia nerviosa.

— Neuritis alcohólica.

— Neurotomía por neuralgia.

— Tétanos.

— Exoftalmia pulsátil por aneurisma.

— Parálisis y tratamiento antirrábico.


Publicaciones revisadas, correspondientes al período d
e 1921 a 1939

— Cirugía Ortopédica.

— Boletín de la Asociación de Damas de la Covadonga.

— Crónica Médica Quirúrgica.

— Revista Cubana de Oto-neuro-oftalmología.

— Revista Cubana de Oftalmología.

— Revista Cubana de Oftalmología y Otorrinolaringología.

— Boletín de la Liga contra el Cáncer.

— Revista Médica Cubana.

— Boletín de la Sociedad Cubana de Pediatría.

— Revista Asclepios.

En ellas encontramos más de 60 trabajos sobre temas neurológicos y los autores más destacados fueron: Manuel Galigarcía, Manuel Villaverde, José A. Presno, José C. Gros, José A. Valdés Anciano, Rafael Inclán, Emilio Fiterre, Teodosio Valledor, José A. Martínez Fortún, Alberto Inclán, José Lastra, Carlos M. Ramírez Corría, Julio Martínez Páez, Nicolás Puente Duany, Ángel A. Aballí, Antonio Abril, Antonio Selleck, Alejandro Frade, Rodolfo J. Guiral, Luis F. Rodríguez Molina y Antonio Mestre.

Los temas neurológicos más tratados fueron: los traumatismos craneales, las malformaciones craneales, la compresión medular, la sífilis del sistema nervioso central, la curva de Lange y otras reacciones en el líquido céfalo raquídeo, la localización de los tumores cerebrales, el vértigo, la cronaxia, la neuropatología y la psiquiatría, la miastenia pseudoparalítica, las meningoencefalitis y los tumores cerebrales en la infancia.


Publicaciones revisadas, correspondientes al período de
1940 a 1960

— Boletín del Colegio Médico de Camagüey.

— Boletín del Colegio Médico de la Habana.

— Revista Cubana de Tuberculosis.

— Revista Médica Quirúrgica de Oriente.

— Infecciones Médicas.

— Revista de la Sanidad Militar.

— Boletín del Colegio Médico de Holguín.

— Revista Médica Cubana.

— Boletín de la Sociedad Cubana de Pediatría.

— Archivos del Hospital Universitario.

Encontramos más de 113 artículos referentes a temas neurológicos cuyos autores principales fueron:Julio Martínez Páez, Alberto Barba Inclán, Gustavo Bestard, Orlando Rodríguez León, Jiménez Malgrat, Francisco Martínez de la Cruz, Antonio Guernica, Rafael Pedraza, Rafael Meneses, Sánchez Acosta, Manuel Castellanos, Jorge Picaza, José Galigarcía, José Reyes Cos, Luis Viamontes, José A. Bustamante, Gustavo Cardelle, Mario Cárdenas, Francisco Marrero, Rafael Valdés Díaz, Luis Expósito, Sosa Bens, Rafael Estrada, Ignacio Macías Castro, Rafael Cabanas y Raimundo Llanio.

La temática principal tratada por estos autores se refería a: tumores cerebrales, traumatismo craneal, meningoencefalitis tuberculosa, sífilis del sistema nervioso central, polineuritis agudas, menigoencefalitis bacterianas, estudios histopatológicos del sistema nervioso central, hipertensión intracraneal, angiografía y neumoencefalografía, trastornos del lenguaje, cronaxia y otras investigaciones neurofisiológicas, poliomielitis, síndrome de Guillain-Barré, epilepsia y electroencefalograma, hemorragia cerebral espontánea etc.

Con estos antecedentes, los trabajos más próximos en el tiempo fueron:


Trabajos más próximos en el tiempo

— Índice de trabajos publicados sobre neurociencias en Cuba, de los licenciados María del Carmen Severo Ortega y José Antonio López Espinosa.

— Resumen de la producción científica, de los primeros 20 años (1962-1982), en el Instituto de Neurología y Neurocirugía, de los licenciados Luis Oliva Ruiz y Clemente Trujillo Matienzo.

— Algunos comentarios sobre bibliografía cubana de neurología en el siglo XIX, del Dr. Gregorio Delgado García.


Así tenemos que los especialistas del país, en las distintas ramas de las neurociencias, han generado un considerable número de trabajos científicos salidos a la luz en diferentes publicaciones y épocas de su quehacer profesional.

Estas contribuciones en forma de artículos constituyen de hecho una clara manifestación de la cultura científica nacional, en general, y de la evolución que ha tenido la neurociencia, en particular, en el tiempo.

Los anteriores elementos, junto a otros relacionadas con la evolución del pensamiento médico en Cuba, justificaron la necesidad de elaborar un producto informativo que, por una parte, sirva para la localización corriente y retrospectiva de los documentos publicados por los profesionales cubanos que ejercen la especialidad desde principios del siglo XIX hasta nuestros días y, por otra, sea un seguro vehículo para la búsqueda, hallazgo y acotación de parámetros útiles a la hora de hacer una evolución objetiva de sus regularidades.

De ahí que surgiera la iniciativa de crear un índice acumulativo, apoyado en una base de datos bibliográficos donde se pretende agrupar, de manera sistemática, la producción científica sobre neurología y neurocirugía muy dispersa en diferentes y variadas publicaciones.


Publicaciones revisadas hasta septiembre del 2013

— Repertorio Médico Habanero.

— El Observador Habanero.

— Revista Médica de la Isla de Cuba.

— El Eco de París.

— La Emulación Médica.

— Anales de la Academia de Ciencias Médicas, Físicas y Naturales de la Habana.

— Crónica Médico Quirúrgica de La Habana.

— La Enciclopedia.

— Revista de Medicina y Cirugía de La Habana.

— Boletín de la Secretaria de Sanidad y Beneficencia.

— Archivos de Medicina Infantil.

— Cuaderno No. 73 de Historia de la Salud Pública.

— Boletín de Sanidad y Beneficencia Municipal.


Publicaciones revisadas desde septiembre a diciembre de 2013

— Archivos del Hospital Universitario “Gral. Calixto García”

— Revista Cubana de Medicina.

— Revista Cubana de Cirugía.

— Boletín Médico Municipal de La Habana.

— Revista Medicina de Hoy.

— Revista Finlay.

En la tabla se muestra la cantidad de artículos de neurología referidos en las publicaciones revisadas.

 

Para un total inicial de 726 trabajos publicados en esos períodos.

El esfuerzo de los profesionales cubanos dedicados a la neurología y la neurocirugía, para dar a conocer los resultados de su labor asistencial, docente e investigativa mediante la publicación de trabajos científicos, ha acumulado un volumen de información cada vez más creciente que, dada su importancia y trascendencia, bien merece ser compilada y registrada, con el objetivo de obtener un conjunto organizado de conocimientos que nos permita realizar estudios de valor sobre su historia, donde encontremos la vida y la obra de quienes han escrito y escriben hermosas páginas de la historia de la medicina cubana en la que tienen un espacio para ser ocupado, por derecho propio, destacado y singular.

El profesor J. Solé Llenas, neurorradiólogo español en su trabajo titulado: “Reseña histórica de las instituciones neurológicas más destacadas” nos dice:


Sería totalmente incorrecto e injusto dejar de mencionar el Instituto de Neurología y Neurocirugía de La Habana. En este centro se han formado la mayoría de los neurocientíficos cubanos y de muchos países vecinos de América Central, bajo la dirección del que fue su gran promotor, el Profesor J. Rafael Estrada y su equipo de colaboradores en todas las ramas de la Neurología especialmente en la Neurología Clínica, las Neuropsicología y la Neurocirugía.

Es imposible dejar de mentar su Departamento de Neuroradiología, que alcanzó un notable prestigio, gracias a la personalidad científica de su directora Esperanza Barroso, bandera de la especialidad en Cuba, conocida en todo Latinoamérica a través de su publicación “Radiología de la silla turca”. (La Habana. Editorial Científico-Técnica 1980) que considero como un clásico dentro de la literatura neuroradiológica.

El Instituto de Neurología y Neurocirugía de La Habana a mi entender puede sentir el orgullo de mantener un elevado nivel científico a pesar de la precariedad de sus instalaciones tecnológicas poco actualizadas, fruto del mal entendido bloqueo económico que sufre Cuba; quizá sea este hecho el que ocasiona que en el Instituto de La Habana se mantenga más intenso contacto humano médico-paciente, tan olvidado hoy, en muchos hospitales y que tanta ayuda presta al diagnóstico y la terapéutica de las enfermedades del sistema nervioso.

Tener en cuenta que los datos referentes a la evolución de las ciencias neurológicas a partir de mediados del siglo XIX demuestran que el progreso alcanzado hasta la actualidad está estrechamente vinculado a la fundación de instituciones dedicadas exclusivamente al estudio de las enfermedades del sistema nervioso.

 

Bibliografía consultada

1. Duque Parra JE. Elementos neuroanatómicos y neurológicos asociados con el cerebro a través del tiempo. Rev Neurol. Barcelona. 2002;34(3):282-6.

2. Moreno Martínez JM. La neurociencia en Al andaluz y su influencia en la medicina escolástica medieval. Rev Neurol. Barcelona. 2002;34(9):877-92.

3. Sole-Llenas J. Reseña histórica de las instituciones neurológicas más destacadas. Rev Neurol. Barcelona. 2000;30(1):828.

4. Vernet J. Los médicos del califato de Córdova. Barcelona: Lab. Sandoz; 1967.

5. Pérez González J. La historia de las ciencias neurológicas. Copia mecanografiada. Sin fecha.

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Nota: Se ha respetado la forma original de presentación de las bibliografía.