CUADERNOS DE HISTORIA DE LA SALUD PÚBLICA

 

 

CRONOLOGÍA SECULAR EN LA HISTORIA DEL CÁNCER EN CUBA

 

Siglo XVI (1500-1599)

Bajo este encabezamiento hacemos una breve incursión sobre algunos hechos que, a nuestro juicio, tienen importancia en la historia del cáncer en Cuba.

Las potencias europeas empezaron la colonización de manera general, inmediatamente después del descubrimiento de los territorios del nuevo mundo. Primero ocuparon el territorio y, seguidamente o simultáneamente, iniciaron la colonización. En Cuba no ocurrió así, pues Diego Velázquez comenzó la ocupación y la colonización 18 años después de su descubrimiento, es decir, en 1510. En este siglo XVI, no podía esperarse la sucesión de hechos relacionados con la salud y la atención de los problemas sanitarios ya que los encargados de la colonización estaban enfrascados en los problemas propios de la misma colonización, problemas administrativos, políticos, guerreros y religiosos. Recuérdese el lema de las conquistas españolas: por la espada y por la cruz. En esta época gobernaba en España Carlos I, que sucedió a Fernando el Católico, fallecido en 1516. Antes de tomar Carlos posesión de la gobernación de España, hubo una breve regencia del Cardenal Cisneros.

La población en Cuba era escasa por razones conocidas, la conquista de México iniciada por Hernán Cortes, la llegada de pocos españoles de los cuales muchos se enrolaban en las expediciones a México, disminución de la población india, etc.

No había datos concretos sobre la población de Cuba. Se conoce solo un estimado de la población por lo que suponía el Cardenal Sarmiento quien había recorrido la Isla, con fines religiosos, comisionado por la Corona Española para esta misión (Visita Pastoral). Este era un dato de estimación no de documentación. El Cardenal citado estimó la población de Cuba en 3 000 habitantes, en 1544. Estaba muy lejos de la realidad.

En este siglo XVI, en el año 1555, ocurrió la toma e incendio de La Habana por el pirata Jacques de Sores, un hecho de piratería que redujo a cenizas la villa de La Habana. Quemó casas, cabildo e iglesias y llenó de pánico a la población. Fue uno de los hechos más importantes del siglo. Los cabildos y las iglesias atesoraban los actos de la vida administrativa, política y social de La Habana del primer medio siglo de su fundación. Este hecho constituyó una pérdida irreparable para la ciudad, pues se desconoce cómo se desarrollaba la vida en la villa en los primeros años de su fundación. Después no se volvieron a registrar los enterramientos en las iglesias hasta el siglo XVII, no se sabe por qué. El Registro Civil no se creó en Cuba hasta el año 1885.


Siglo XVII (1600-1699)

En este siglo se reinició la costumbre de registrar los enterramientos que se realizaban en las iglesias, lo que no ocurría desde que desaparecieron, consumidos por el fuego provocado por Jacques de Sores, los documentos que guardaban las iglesias. El primer enterramiento registrado fue en la iglesia de San Agustín, el día 24 de enero de 1613, de la que en vida se llamó María Magdalena Comadre. Esta costumbre de enterrar en las iglesias fue abolida en el año 1806, luego de grandes luchas y campañas del obispo Juan José Díaz de Espada y Fernández de Landa y del doctor Tomás Romay y Chacón. El primer cementerio que se creó en La Habana llevó el nombre de Cementerio Espada, en recordación del citado obispo. Desde el punto de vista de cáncer no aparece ningún dato en este período.


Siglo XVIII (1700-1799)

Este siglo es muy importante en la historia del cáncer en Cuba, en el apareció el dato fehaciente de la primera persona que falleció de cáncer en el país, acreditado por una certificación de enterramiento en una iglesia, hallado inesperadamente. Este es hasta hoy el reporte del primer caso de cáncer ocurrido en Cuba. Cómo sucedió este hecho: el Doctor Jorge Le Roy Cassá, notable estudioso de la historia de la medicina cubana y fecundo escritor, buscando datos sobre la introducción de la fiebre amarilla en La Habana fue autorizado por el Arzobispo Monseñor Manuel Ruiz para revisar los archivos parroquiales de La Habana (pues el Registro Civil no fue creado en Cuba hasta 1885, como ya hemos dicho) y como uno muchas veces cuando investiga encuentra lo que busca, pero puede encontrar otra cosa, el Doctor Jorge Le Roy Cassá descubrió inesperadamente el dato real, fidedigno, sobre el primer caso de cáncer ocurrido en Cuba hasta los días de hoy.

Por la importancia histórica que tiene esta partida de enterramiento, la transfirió literalmente, con su ortografía original, y dice lo siguiente:

Al margen: Antonio Hernández Portugués

En quatro de marso de mil seiscientos y treinta y siete años se enterró / en esta sta yglesia Antonio Hernandes Portugues enfermo de noli me tangere, pobre, no testó por no tener de que, dixose era casado en por-tugal, por verdad lo firmo, fecho ut supra ut / Pedro Verdugo / de Casi Lmgr. (firma y rubrice).


Esta partida está asentada en el Libro Primero de Entierro de Españoles, folio 134, vuelto, tercera partida de la página, que se conserva en el Archivo de la Santa Iglesia Metropolitana de San Cristóbal de la Habana.

Por esta partida de enterramiento se conoció que el primer caso de cáncer registrado en nuestra ciudad, data del 4 de marzo de 1637.95 En ella, en vez de cáncer, aparece la frase noli me tangere, que se aplicaba entonces a esta enfermedad. Esta es una frase latina bíblica que recoge las palabras que Jesús de Nazaret profirió a la Magdalena y quiere decir, no me toques, no te me acerques.

Es una expresión sacada de los Evangelios de San Juan (XX, 17). Se recuerda cuando se habla de una cosa que nos impide tocar, una religión o una costumbre.


Siglo XIX (1800-1899)

Este siglo fue muy importante para la historia, la ciencia y la cultura cubanas. A fines del siglo anterior se produjeron acontecimientos históricos muy importantes en el Caribe que influyeron en el desarrollo económico y cultural de la Isla. Entre estos hechos se produjo la Revolución de Haití, que ocurrió en el año 1791, hecho que empobreció extraordinariamente a ese país mientras enriqueció notablemente a Cuba, al ocupar esta la posición que ocupaba la vecina nación en el mercado mundial de la época. Otro hecho significativo fue la designación por la Corona Española de Don Luis de Las Casas y Aragorri para gobernar la isla de Cuba. Las Casas, hombre culto, inteligente y de ideas liberales, se rodeó de ilustres patriotas cubanos, gobernó con la colaboración de estos. Ya entrado el siglo XIX se destacaron Tomás Romay, gran colaborador de Las Casas, el Padre José Agustín Caballero y otros. Más adelante surgieron José Antonio Saco, Félix Varela, Francisco de Arango y Parreño. Empezó a perfilarse la conciencia de una patria cubana. Surgieron movimientos políticos e ideológicos que fueron integrando el concepto de la nacionalidad cubana: anexionismo, abolicionismo, autonomismo, independentismo.

En el tercio final del siglo tuvieron lugar tres guerras que culminaron con la independencia de la metrópoli. Así transcurrió el siglo XIX y el nuevo siglo encontró una nación diezmada y en plena ruina económica, independizada de la metrópoli, pero gobernada por otra nación extraña.

Regresemos años atrás, hacia el año 1860, para destacar un hecho, tal vez el más importante de la centuria para la ciencia cubana, me refiero a la fundación de la Real Academia de Ciencia Médicas, Físicas y Naturales de la Habana (RACMFNH) y cuatro años después, en 1864, apareció la publicación de los Anales de la Academia de Ciencias (ACC) donde los científicos cubanos pudieron manifestar y publicar sus ideas, sus investigaciones, estudios y el resultado del ejercicio de sus profesiones. Así, Cuba logró una tribuna alta y prestigiosa, donde los profesionales cubanos (médicos y otros científicos), difundieron sus conocimientos y sus discusiones. La aparición de los Anales de la Academia de Ciencias (AAC) fue un faro que proyectó su potente luz fundamentalmente sobre la Medicina. Cuando leemos la revista, observamos su calidad científica y podemos valorar el calibre intelectual de los científicos cubanos de su época. Sentimos respeto, admiración y orgullo por tanta sabiduría, que es desconocida por muchos cubanos actuales. Esto nos compromete a superarnos, a tratar de emularlos y a elevar la antorcha científica e intelectual que nos entregaron para que no decaiga el brillo y el fulgor de esa llama luminosa.

Es aquí, en los AAC, donde aparecieron las primeras informaciones sobre el cáncer; se ofrecieron datos documentados y acreditados, fehacientes, referidos por médicos y científicos de aquella época. Estos datos no son muy abundantes si los comparamos con los datos que aparecieron sobre la fiebre amarilla, el cólera, la viruela, la lepra y otros. Pero esto es explicable porque esas enfermedades señaladas eran epidémicas y, a veces, endémicas, mientras el cáncer no tenía esa virulencia. Alrededor del último tercio del siglo XIX empezaron a aparecer noticias sobre el cáncer en la literatura científica cubana.

Aunque no es mucho material. Como hemos dicho, la publicación científica periódica más importante del siglo fue los AAC. Posteriormente aparecieron varias publicaciones, la mayoría de ellas sobre diferentes especialidades médicas. En el período en que apareció el primer número de los AAC, año 1864, y hasta el último año del siglo, publicaron noticias sobre el cáncer en solo 18 años, que fueron los siguientes: 1868, 1870, 1871, 1872, 1873, 1874, 1875, 1877, 1881, 1883, 1886, 1887, 1890, 1893, 1894, 1895 y 1896. Analizando estas informaciones aparecidas en esta revista, por años sucesivos, encontramos lo siguiente:


Año 1868

En este año apareció uno de los primeros estudios médicos, presentado por un profesional del ramo ante una tribuna médica, de un caso clínico de cáncer. Esto ocurrió el día 11 de octubre de 1868, en la Real Academia de Ciencias Médicas, Físicas y Naturales de la Habana, apenas transcurridas 24 horas del histórico Grito de Yara, donde resonaron los clarines que anunciaban el inicio de una guerra, la Guerra de los Diez Años o Guerra Grande, que aspiraba a construir la patria cubana, liberando la Isla del dominio español. En el siglo XVII, año de 1637, es decir, 231 años antes, había aparecido el primer dato oficial de cáncer en Cuba (dato informativo) y en el siglo XIX, en el año 1868 apareció un segundo dato sobre cáncer (primer dato científico). Dos siglos y casi un tercio después: el doctor Horstman presentó el caso de un paciente con un tumor en la región posterior de la cabeza.96


Año 1870

En este año apareció la segunda publicación sobre cáncer (dos años después de la primera), realizada por el doctor José Guillermo Díaz, sobre cáncer del maxilar inferior (AAC).97


Año 1871

Apareció publicada en los AAC una lectura del académico S. Sauvalle sobre un nuevo medicamento que pretendía curar el cáncer, llamado cundurango. Refirió Sauvalle que el mismo se estaba ensayando con apariencia de buenos resultados y que se decía era infalible para curar el cáncer, las úlceras y las enfermedades escrofulosas, lo que había causado sensación en los Estados Unidos en virtud de una comunicación oficial de la Legación de los Estados Unidos desde Quito (Ecuador), lugar de procedencia del cundurango, donde se consideraba esa sustancia como específica y que no fallaba en controlar el cáncer y las enfermedades similares. Sauvalle informaba sobre los datos ofrecidos por medio de Ecuador y del Instituto Smithsoniano y sobre el modo de administrarlo. Concluyó que no había encontrado en ninguna parte la definición botánica de esa planta. El académico Fenández de Castro consideró que dada la importancia del asunto debían hacerse gestiones con el Ecuador y con el Instituto Smithsoniano sobre el cundurango.98 Esto apareció en el tomo VIII de los AAC y en ese mismo tomo, en la página 243, aparecen más datos sobre el cundurango. El académico doctor Babé leyó una memoria remitida por el doctor Cayetano del Toro, de Cádiz, España, donde se refería que el cundurango se presentaba en forma de polvos, en extracto y jarabe y que además era útil en enfermedades fibroquísticas, úlceras escrofulares y en sífilis. La proporción del medicamento era de dos dracmas de la corteza de la planta, cocerla en seis tazas de agua hasta reducirla a dos tazas y se tomaban cuatro onzas por la mañana y por la tarde.

Refería tres casos:

- Caso 1. Cáncer de cuello de útero. Mejoró unos meses, pero falleció de septicemia.

- Caso 2. Cáncer de cuello de útero. Mejoría de cuatro meses, falleció un mes después.

- Caso 3. También un cáncer de cuello de útero. Mejoró el apetito y estado febril, disminuyó el sangramiento, pero falleció.


El medicamento lo procesaba la Farmacia de Mr. Lefevre, Rue Mayerbear, París. Una Comisión de médicos ingleses de los hospitales St. Bartolome y Middlesex informó que no modificaba la enfermedad a pesar de haberla usado en varios tipos de cáncer.99

En el mismo tomo de la referencia anterior, que corresponde al año 1871, apareció una memoria del académico Fernando González del Valle sobre 40 observaciones hechas por él en casos operados de cáncer. Se estableció una polémica en la que intervinieron los académicos Rodríguez, del Valle, Lebredo, Estévez y Hernández.100


Año 1872

En la sesión de la RACMFNH, del 21 de octubre de este año, el doctor Castillo informó sobre el tratamiento del cáncer de cérvix por medio de la galvano - cauteriotérmica y señaló sus ventajas.101 En este mismo tomo apareció un detallado informe sobre la mortalidad general en la ciudad de La Habana, pero no apareció nada sobre la mortalidad por cáncer.


Año 1873

En la sesión del día 11 de agosto, de la RACMFNH, se presentó una información sobre los casos de cáncer tratados por el doctor Guillermo Díaz,37 pacientes en el período de 1826 a 1877, donde informó que solo curaron dos, cinco se perdieron del seguimiento y los restantes murieron por recidivas. Señaló que no era tan frecuente el tétanos asociado a la cirugía como se creía. En la discusión intervinieron el doctor Francisco González del Valle y otros colegas.102 En el mismo tomo correspondiente a este año (tomo X), se presentó un caso de cuerno cutáneo del labio inferior. En la discusión intervinieron varios académicos que hicieron referencias a cinco casos vistos por ellos. El doctor Pujadas dijo que él trató uno de localización poco frecuente, en el pene por detrás de la corona.103

En este año de 1873 hubo una sesión sobre el tratamiento de cáncer del cuello uterino mediante lavados vaginales con clorato de potasio. En la discusión intervinieron los académicos Mestre, F. Díaz y S. Sauvalle.104


Año 1874

El académico Oxamendi presentó un trabajo sobre el tratamiento del cuerno cutáneo donde era necesaria la extirpación con la matriz de su base y cauterizaciones repetidas con aplicación de pomadas en su superficie.105

En la sesión de la RACMFNH, del día 24 de julio de este año, el académico Francisco González del Valle ofreció una disertación sobre "Afecciones cancerosas y su tratamiento".

Informó de un caso que operó por tener condiciones favorables para realizar la intervención quirúrgica, la enfermedad recidivó a los 58 días y se produjo la muerte seis meses y medio después. Consideró que los resultados quirúrgicos eran desfavorables en muchos casos. Presentó un caso, Doña N. Capaz, vecina de Guanabacoa, de 60 años de edad, casada, de temperamento linfático, con cinco hijos; notó una dureza en la mama derecha, consultó a un médico que le dijo era un lobanillo y no necesitaba cuidado. A los tres meses tomo baños de mar en Cojimar para recuperar su debilidad y el tumor mejoró, era redondo y móvil. Este creció, le producía dolor y tenía el pezón hundido. Visitó al doctor L. Rey que le diagnosticó un tumor fibroso, cumplió las medidas terapéuticas del momento sin obtener curación. Meses después consultó al doctor Francisco González del Valle. En ese momento tenía un tumor del tamaño de una naranja; móvil, el pezón hundido en el centro y adherido a la piel.

Presentaba abolladuras, rubicundez y erisipela. Ganglios axilares sin dureza. Debido a tener el tumor aislado, móvil y sin diátesis cancerosa, decidió amputarle el pecho (el día 8 de diciembre). Extirpó el tumor aislándolo del tejido vecino profundizando hasta el músculo pectoral mayor. No tuvo gran hemorragia, lavó con agua fresca y esperó ver terminado el flujo de sangre de los capilares y cerró la herida. A los 20 días cicatrizó la herida y la convalecencia fue satisfactoria. En el examen del tumor encontró reblandecimiento y jugo canceroso rodeado de endurecimiento lardáceo y restos de inflamación con adherencias al pezón.106


Año 1875

Se presentó en la RACMFNH un trabajo sobre cáncer renal encefaloide.107

El doctor Bemal presentó un trabajo sobre el cáncer del útero y la preñez.108

El doctor Francisco González del Valle ofreció una disertación en la Academia sobre el tratamiento quirúrgico del cáncer renal. En la discusión intervienen los académicos Mestre, Oxamendi, Santos Femández y otros.109

El doctor Julio Valdés Castro ofreció una nota sobre el cáncer del riñón.110


Año 1877

El académico Juan Santos Fernández leyó un trabajo sobre el sarcoma de las coroides donde abogó por la cirugía siempre que fuera posible. Presentó un caso controlado durante tres años. Sugirió que en ausencia de histología, el médico debe guiarse por la edad del paciente, porque estos tumores en menores de 15 años generalmente son gliomas.111


Año 1881

El doctor Plasencia presentó un caso en el que realizó una resección maxilar inferior por un osteosarcoma.112

En un número correspondiente a este año, la Revista de Cuba, magnifica publicación que circuló en el siglo XIX, impresa en el establecimiento tipográfico de la viuda de Salas, publicó un estudio estadístico de mortalidad en La Habana, del doctor Ambrosio González del Valle; en él aparecieron las cifras siguientes: 148 muertes por cáncer en 1881, 98 blancos (51 varones y 47 hembras); 39 de color (6 varones y 33 hembras) y 10 asiáticos (sin especificar sexo).113


Año 1882

En la misma Revista de Cuba, del año 1882, aparecieron las estadísticas de mortalidad por cáncer en la ciudad de La Habana, recopiladas por el mismo autor, que son las siguientes: blancos, 27 muertes (13 varones, 14 hembras); de color, 8 muertes (1 varón, 7 hembras); asiáticos, 2. De ser veraces estos datos, no nos explicamos la gran diferencia en la mortalidad por cáncer en dos años consecutivos (una diferencia de 111 muertes).114


Año 1883

En la sesión de la RACMFNH, del 9 de septiembre, el académico Plasencia presentó un caso del hospital de Paula, cama 27 de la sala San Antonio, mestizo, de 20 años, de profesión chapeador, operado de un tumor inguinal. Se usó como anestésico el cloroformo. La operación fue un éxito, estuvo de alta a los 25 días. El diagnóstico fue un tumor fibroso.115


Año 1887

En una estadística de mortalidad por cáncer del hospital "Reina Mercedes", se señalaron 10 muertes por cáncer: tres del estómago, tres del hígado y cuatro del paladar.


Año 1889

En una información estadística sobre muertes por cáncer en la ciudad de La Habana, en el año 1887, se reportaron 87 muertes en el primer semestre (72 blancos y 15 negros) y 180 en el segundo semestre (129 blancos y 31 negros).


Año 1890

El doctor Montalvo ofreció una disertación sobre el estado actual de las intervenciones quirúrgicas por cáncer.116


Año 1894

En la sesión del 23 de julio de la RACMFNH, el doctor Juan Santos Fernández presentó un trabajo sobre las dificultades para diagnosticar los tumores intraorbitarios.117


Año 1895

En este año se presentó en la RACMFNH un notable trabajo sobre la serología en el cáncer, por los doctores Dávalos y Acosta. Hicieron referencia a los sueros anticancerosos empleados por primera vez por Richet y Henri Court en la Academia de Medicina de París, obtenidos de un osteosarcoma de un hombre e inyectado en asnos y perros. Se usó en cáncer de amígdala, de testículo, de mama y otros. Los doctores Dávila y Acosta obtuvieron suero de un paciente con un osteosarcoma proporcionado por el doctor Casuso y lo inyectaron en un caballo. A los 15 días extrajeron suero del caballo y lo usaron en un caso de cáncer de labio humano, los doctores Carlos Miró y Calvo. No obtuvieron la curación del paciente, pero si observaron mejoría evidente. El suero lo inyectaron en la lesión y en la región peritumoral.118

Aquí termina lo que hemos encontrado sobre cáncer en Cuba durante el siglo XIX, lo que no quiere decir que aparezcan otros datos en otras publicaciones menores.

Terminó el siglo y finalizando ya, ocurrieron tres hechos científicos extraordinarios debido al genio humano, a la inteligencia del hombre en su afán de desentrañar los misterios inconmensurables, las complejas marañas de la Naturaleza y de la vida. Estos hechos trascendentales fueron el descubrimiento de una radiación desconocida que llamaron rayos X, por el físico alemán Guillermo Conrado Roentgen, en 1895; el descubrimiento de la radiactividad natural por el físico francés Henri Becquerel en 1896 y el descubrimiento del radium por la física polaca María Curie y su esposo el físico francés Pierre Curie, en 1898. Estos notables descubrimientos de finales de siglo permitieron diagnosticar el cáncer y tratarlo con éxito en el siglo siguiente.


Siglo XX (1900-1999)

Según el calendario que nos rige, el 1 de enero del año 1900, se inició un nuevo siglo, el vigésimo de nuestra era. Siglo dorado de la ciencia. Siglo de avances científicos. La lentitud pasmosa del desarrollo científico de todos los siglos anteriores dio un giro extraordinario e imprimió una velocidad vertiginosa al desarrollo científico y técnico en el mundo. Lo demuestran el desarrollo y la evolución de la computación, la astronáutica, los medios de transportación de comunicación y de información, la biotecnología, la física nuclear, entre otros.

Fue un siglo de grandes retos para la humanidad. El hombre mientras más sabe, más le espolea el ansia y la necesidad de saber. El hombre busca y si no encuentra precisamente lo que busca, lo que ocurre muchas veces, siempre encuentra algo. El dilema es buscar. El que busca siempre encuentra y el hombre busca.

El descubrimiento de los rayos X, de la radiactividad natural y del radium, a fines de la centuria pasada, alumbraron el oscuro firmamento de la oncología. Aparecieron modalidades terapéuticas nuevas que refuerzan los métodos quirúrgicos.

Ya ese enemigo solapado y mortal que es el cáncer, puede diagnosticarse tempranamente y se puede curar. En Cuba, como en casi todos los países, fue notable el desarrollo y la solidaridad del pueblo en la lucha contra el cáncer, la creación de centros anticancerosos especializados, el aumento de los profesionales que se dedicaron a su tratamiento y la calidad de todos ellos.

En Cuba se destacaron, entre otros, los siguientes hechos ocurridos en este siglo en el campo de lucha contra el cáncer.


Año 1900

De acuerdo con los datos que tengo en mi poder, recopilados de las principales publicaciones médicas de la época, uno de los primeros trabajos sobre el cáncer, correspondiente a este año se tituló: "Cáncer del píloro, enterostomía precólica" y fue presentado por el doctor Agustín de Varona, señalado en el índice de los AAC, aparecía en la página 26, pero en esa página, ni en ese tomo aparece ese trabajo, ni ninguna aclaración al respecto.119 Tengo otra información de este año, que refiere que los doctores E. Nuñez y F. Fortún operaron un caso de cáncer de ovario en una niña. Esta información no he podido corroborarla.


Año 1901

En el III congreso Pan Americano de Cirugía celebrado en La Habana, en la sesión de clausura se pronunció un discurso sobre cáncer.120


Año 1902

En el ámbito internacional se creó, en Inglaterra, el Fondo Internacional para la Investigación sobre el Cáncer.


Año 1903

El académico Juan Santos Fernández Hernández publicó un artículo, en los AAC, sobre los tumores intraorbitarios. Tema que trató en varias ocasiones en sus múltiples trabajos científicos.121

En este año, los esposos Curie recibieron el Premio Nobel de Física, en la Academia de Ciencias de Suecia, en Estocolmo, Pierre Curie pronunció las siguientes sabias palabras: "se puede preguntar uno si la humanidad obtiene ventajas en conocer los secretos de la naturaleza, si está madura para aprovecharse de ellas, o por el contrario, estos conocimientos le son perjudiciales". El ejemplo de los descubrimientos de Nobel es característico, las explosiones potentes han permitido a los hombres hacer trabajos admirables. Son también un medio terrible de destrucción en las manos de los grandes criminales que conducen los pueblos a la guerra. Yo soy de los que piensan como Nobel, que la humanidad obtendrá más provecho que perjuicio de los nuevos descubrimientos.122

Ocurrió también este año un hecho que aunque no se refiere directamente al cáncer es importante destacar por el valor histórico que reviste en lo referente a la medicina y a la Salud Pública nacional, el día 23 de agosto, Cuba fue el primer país del mundo que creó una Secretaria o Ministerio de Salubridad o Sanidad, un departamento estatal que se ocupaba de ella exclusivamente, atendido por personal especializado, de la atención de la Sanidad del pueblo, una cosa de tan vital importancia para todos los países. En esa fecha uno de los Cuerpos Legislativos de la República, la Cámara de Representantes, aprobó un proyecto de Ley y creó ese importante organismo estatal. El proyecto de Ley fue presentado al Congreso por los representantes de la cámara doctores José A. Malberty y Gonzalo García Vieta. Pero esta beneficiosa ley no se estableció definitivamente ni se llevó a la práctica hasta el año 1909, durante la segunda intervención militar norteamericana.

Se creó en Rusia un instituto para el estudio de los tumores, el Instituto Morozov, y en Berlín, Alemania, el Instituto Charite para el estudio del cáncer.


Años 1904-1906

Se publicó un trabajo del doctor José A. Presno Bastiony sobre el cáncer del útero (AAC), en el cual el eminente cirujano y profesor, señaló las dificultades para apreciar la eficacia de las ligaduras arteriales para atrofiar y suprimir el flujo sanguíneo.123

El mismo autor, Presno Bastiony, publicó un caso de cáncer del pene donde tuvo que practicar una emasculación.124


Año 1907-1908

El académico Valdés Anciano publicó sobre cáncer del pulmón.125

Apareció una información sobre la etiología del cáncer en la revista Crónica Médica Quirúrgica de la Habana.126


Año 1909

Los AAC publicaron un artículo sobre la curabilidad del cáncer.127

Apareció un artículo sobre cáncer y micrococus.128


Año 1911

Hay un interesante trabajo en los AAC del académico Seguí sobre tabaco y cáncer laríngeo.129

Apareció en la Clínica Médico Quirúrgica de La Habana un estudio sobre cáncer experimental.130


Año 1912

El doctor Landeta publicó sus reflexiones sobre los tumores de glándulas salivales.131


Año 1914-1915

El académico Juan Santos Fernández publicó otro trabajo sobre los gliomas.132


Año 1916

El doctor Bonafonte escribió sobre cáncer y embarazo.133


Año 1917-1918

El académico Francisco María Fernández, profesor de Oftalmología, que posteriormente fue Secretario de Sanidad, escribió un artículo sobre neuropatía y cáncer.134


Año 1919

El doctor Santos Fernández traduce un artículo de la prensa médica extranjera sobre el estado actual del problema del cáncer.135


Año 1920

A dos años de terminar la I Guerra Mundial entró en Cuba el primer aparato de radioterapia profunda que compró el doctor Emilio Alamilla para su consulta privada y poco tiempo después lo hicieron los doctores A. Domínguez Roldán, que fue el segundo, Gustavo de los Reyes, Filiberto Rivero y Pedro Fariñas Mayo. Posteriormente, en Santiago de Cuba, compró un equipo el doctor A. Guernia y en Camagüey, el doctor Caballero. Estos colegas fueron los pioneros de la radioterapia en Cuba, los equipos eran de procedencia alemanana, fabricados por las casas Víctor, Wolffa, Wappolon y los tubos emisores de rayos X eran producidos por la firma Coolidge.

Por comunicación personal del doctor Pedro Fariñas Mayo conocí que el doctor R. Cabrera, en su consultorio privado, en la calle San Miguel, usaba radium en el tratamiento de epiteliomas basales, en epiteliomas del labio y en queloides en esta fecha.

Este es un año muy señalado en la historia del cáncer en Cuba, que debemos recordar porque por primera vez el ojo miope del estado cubano lanzó una mirada lánguida y trasnochada al terrible asunto de la atención del cáncer. El gobierno cubano, a pesar de haber sido el primero del mundo que creó un Ministerio para atender la salud del pueblo, se ocupó muy poco de este menester, por no decir, nada. Pocos médicos han gobernado el país, solamente dos, y es bochornoso reconocer que un soldado, un sargento aupado al poder político por uno de esos movimientos de fuerza que acostumbran a ocurrir en nuestras desgraciadas tierras, haya hecho él solo por la salud pública más que los dos médicos que dirigieron los destinos de la nación. Esta fecha de la que hablamos fue aquella en que por primera vez se consignó en la Ley de Presupuestos de la República una exigua cantidad de dinero para la atención del cáncer. La fecha fue la del 28 de julio del año 1920.

¿Cómo ocurrió este parto de los montes? Por la importancia histórica que tiene, vamos a copiarla textualmente. Fue publicada en la Gaceta Oficial de la República en la fecha antes señalada, pero no empezó a regir hasta cuatro años después, en 1924. Pasó igual que con la creación de la primera secretaría de Sanidad, que no empezó a regir hasta seis años más tarde de su gestación, en 1909, durante la segunda intervención militar norteamericana.

La Ley que comentamos creaba un departamento para la prevención y cura del cáncer. Fue votada por el Congreso de la República y presentada por el representante de la Cámara Doctor Enrique Casuso, notable médico cubano, que fue el primer director del citado centro anticanceroso que funcionó en el Hospital "Reina Mercedes" de la Habana. La Ley fue sancionada por el Presidente de la República General Mario García Menocal y por el Secretario de Instrucción Pública y Bellas Artes, Doctor Gonzalo Arostegui, oncólogo notable, participante infatigable en las luchas contra esta enfermedad en la Liga Contra el Cáncer y posteriormente en la Sociedad Cubana de Cancerología. A mi juicio, el doctor Aróstegui, como Secretario de Despacho del Gabinete del Presidente Menocal, tuvo mucho que ver con la promulgación de esta Ley.

Textualmente la Ley dice:

Artículo I. Se crea en el Hospital Mercedes de la Habana un departamento para la prevención y cura del cáncer, estando dicho departamento adscripto a la Escuela de Medicina de la Universidad, para el cual se adaptará uno de los departamentos del citado hospital.

Artículo II. Este pabellón constará de una sala para 40 enfermos, 20 hombres y 20 mujeres, un gabinete de rayos X y radium, un laboratorio de investigación y diagnóstico y un dispensario para enfermos no hospitalizados.

Artículo III. El antedicho departamento quedara bajo la dirección general del Director del Hospital como una de sus dependencias y los créditos necesarios para su sostenimiento, se incluirán en los presupuestos anuales del citado Hospital.

Artículo IV. Se concede por una sola vez un crédito de 100 000 pesos para la instalación del departamento que se invertirán de la siguiente manera: 30 000 pesos para la adquisición de radium; 7 000 pesos para la instalación de Rayos X; 5 000 pesos para el laboratorio y el resto para el equipamiento de la sala, para la instalación de un dispensario y adaptación de la sala.

Artículo V. El jefe del departamento será el jefe del laboratorio de Anatomía e Histología Patológica de la Escuela de Medicina.

Artículo VI. Además del médico Director del Departamento, se crean los siguientes puestos:

Un médico residente................................................. 1 500 pesos (anuales).

Un médico jefe del laboratorio.................................... 1 500 pesos

Un médico interno.................................................... 1 000 pesos

Un enfermero jefe....................................................    900 pesos

Dos enfermeros para las salas ...................................    600 pesos

                                                                             1 200 pesos

Un ayudante de laboratorio (estudiante de Medicina)......   600 pesos

Tres sirvientes a 300 pesos ...................................... 1 080 pesos

                                                                          ____________________________

                                                                                             8 380 pesos


Artículo VII
. Se concede un crédito anual de 7 814.50 pesos para el sostenimiento del departamento que se invertirá en la siguiente forma: manutención de 40 enfermos a 40 centavos diarios 876 pesos; manutención de 3 empleados a 30 centavos diarios 328.50 pesos; material de laboratorio y Rayos X 1 000 pesos; equipos y otros gastos 500 pesos.

Artículo VIII. Los empleados a que se refiere el artículo sexto, serán nombrados en la forma que fijan las leyes y los créditos que se conceden por esta ley, serán invertidos en la misma forma que se emplean los fondos de la Universidad de la Habana.

Artículo IX. En el departamento para la prevención, el tratamiento del cáncer será administrado a aquellos enfermos que a juicio del jefe del mismo, puedan ser curados o por lo menos mejorados.

Artículo X. No serán admitidas a tratamiento en el departamento personas que tengan bienes de fortuna y no se puede cobrar en lo absoluto por las aplicaciones de radium o rayos X.

No obstante a nadie será negada la aplicación del radium si se demuestra que no existen en la nación establecimientos de particulares que lo posean en cantidad suficiente para el tratamiento del cáncer.

Articulo XI. Los créditos serán incluidos en los presupuestos anuales del Hospital Mercedes, y en tanto no se incluyan se abonaran con cargo a los tesoros no afectados de otras obligaciones.

Artículo XII. Esta ley regirá desde su publicación en la Gaceta Oficial de la República. (Julio 28 de 1920).


Disposición transitoria: Los empleados a que se refiere el artículo VI, gozan del aumento de sueldo en las mismas condiciones que los demás empleados del Estado según dispone la ley en todas sus partes.

Dado en el Palacio de la Presidencia de la Habana, a 26 de julio de 1920.

 

______________________               ______________________
Mario G. Menocal.                        Dr. Gonzalo Aróstegui.
Presidente.                                 Secretario de Instrucción Pública y Bellas Artes.
                                                (Gaceta Oficial, julio 28 de 1920).


A las salas del Hospital Mercedes, destinadas a cáncer, se les dio el nombre de San Ramón a la de hombres y Santa Magdalena a la de mujeres.


Año 1921

El notable y famoso radiólogo doctor Pedro Leandro Fariñas Mayo, una de las más legítimas, gloria de la Radiología cubana, publicó un trabajo en los AAC sobre la radioterapia en aquellos momentos, trabajo muy documentado que recomiendo leer a todos los radioterapeutas cubanos.136

El doctor Emilio Martínez y Martínez ingresó en la ACC con un trabajo sobre la anestesia en el cáncer laríngeo.137

El doctor Alfredo Domínguez Roldán publicó en el mismo volumen de este año sobre la radioterapia profunda en Europa.138

El doctor Harris publicó en Laringoscope, revista norteamericana 11 casos de cáncer laríngeo curados por radioterapia y Radium, tres de ellos con una supervivencia de tres años.


Año 1922

Quick y Johnson publicaron en Annales des Maladies de l'Oreille, 17 carcinomas de laringe curados de cáncer en 156 casos laríngeos.

El doctor Alfredo Domínguez publicó un trabajo sobre radiología donde señalaba que el primer médico que instaló un equipo de radioterapia profunda en Cuba fue el doctor Alamilla, en su consulta privada. Después le siguieron el propio Alfredo Domínguez y el tercero fue el doctor Pedro Fariñas.139

El discurso de contesta al ingreso del doctor Emilio Martínez en la ACC le correspondió al doctor Seguí.140


Año 1923

Apareció un trabajo sobre la citología en las neoplasias pleuropulmonares.141

Empezó a funcionar un gran centro anticanceroso latinoamericano, el Instituto de Medicina Experimental para el Estudio del Cáncer, en Buenos Aires, Argentina, bajo la dirección del Profesor Ángel Roffo. Esta institución se había creado en 1912, pero abrió sus puertas 11 años después. Paso peor que en Cuba. Esto demuestra que en cualquier sitio de Nuestra América las cuestiones relacionadas con el avance de las ciencias y la atención a la población siempre se postergaban.

En los AAC se publicó una contribución para el estudio de las neoplasias renales.142


Año 1924

En el tomo LI de los AAC, página 36, el distinguido bibliógrafo cubano Carlos Trelles publicó un extenso e interesante artículo con el título "La Contribución de los Médicos Cubanos al Progreso de la Medicina", donde aparecieron algunos datos que queremos destacar: El doctor Francisco Domínguez Roldán introdujo en Cuba los RX a principios de siglo; en 1911 publicó un artículo "Radiología, radioterapia y electricidad médica" que le valió para su nombramiento de miembro de la American Electrotherapeutic Association y para miembro de la Sociedad Médica de Francia. Ideó un aparato porta-tubos, sondas, tubos de plata para tratar lesiones de útero y cilindros para intubaciones de aplicaciones de radium. El doctor Pedro Fariñas publicó tres monografías muy comentadas, "Estudios radiológicos", en Vida Nueva (1918) y otros dos, "La radiología pulmonar" y "Estudio radiográfico del corazón", presentados en el Congreso Médico Nacional del año 1921. El doctor Francisco Escoto escribió el artículo "Terapéutica del radium, mi experiencia personal" (1921). El doctor Alamilla escribió "La radioterapia en el fibroma uterino" (1917). Este médico tuvo el primer gabinete de Radioterapia en Cuba, alrededor de 1918.También publicó una frase de un profesor francés, Mathe, quien dijo que La Habana tenía mejores gabinetes de radiología que Francia, lo que dudo, me parece fue una frase de cumplido.

Le Roy publicó datos sobre muertes por cáncer en La Habana. En 1923 hubo 455 muertes por esta enfermedad y en 1924 hubo 488, cifras solo superadas por las muertes por enfermedades cardiovasculares, que fueron 646 y 717, respectivamente.143

Este año de 1924 es memorable para la historia del cáncer en Cuba porque se creó el primer centro anticanceroso del país, oficialmente, con requerimientos científicos y profesionales considerados óptimos para diagnosticar y tratar el cáncer. Se fundó el prestigioso Instituto del Radium "Juan Bruno Zayas", en el Hospital "Nuestra Señora de las Mercedes" de La Habana. Institución dirigida y atendida por un grupo de profesionales distinguidos, con conocimientos y entrenamiento sobre cáncer y aureolados de una gran moral personal. Recordaremos que en el año 1920 el Presidente de la República Mario García Menocal y el Secretario de Instrucción Pública y Bellas Artes, doctor Gonzalo Arostegui, habían sancionado una ley aprobada por el Congreso que asignaba la cantidad de 100 000 pesos para crear un centro anticanceroso en el Hospital "Nuestra Señora de las Mercedes". Pues bien, esta ley no se cumplió hasta cuatro años después de su publicación en la Gaceta Oficial de la República.

Esta ley apareció firmada por el Secretario de Instrucción Pública y Bellas Artes y no por el Secretario de Sanidad, porque el citado centro anticanceroso se colocaba bajo la jurisdicción universitaria y la Universidad entonces pertenecía a dicha Secretaria de Instrucción Pública.

Esa ley había sido propuesta al Congreso por el representante a la Cámara por la provincia de La Habana, Enrique Casuso, prestigioso médico, que fue profesor de la Escuela de Medicina y el primer director del Instituto del Radium, hasta su muerte ocurrida en 1928. Le sustituyó el doctor Filiberto Rivero, profesor de Radiología, hasta 1930, en que ocupó la dirección el profesor de Anatomía Patológica doctor Nicolás Puente Duany. Este fue un prestigioso oncólogo cubano, con entrenamiento en el extranjero, publicó un buen texto de Anatomía Patológica y fue uno de los escritores sobre cáncer más fecundo de su época. Fue un director dinámico y honesto.

La LCC dotó al Instituto del Radium de tres equipos de Radioterapia profunda, aumentó la cantidad de radium, facilitó una subvención mensual para socorrer a los enfermos muy pobres, amplió el Servicio de Laringología, creó una pequeña sala de niños, la biblioteca, el Servicio Social, un servicio de correspondencia para conocer la evolución de los casos tratados. En 1942 se empezó a publicar una excelente revista Archivos Cubanos de Cancerología, bajo la dirección del doctor Puente Duany.

El Instituto del Radium gozó de gran prestigio en América y recibió varios becados extranjeros que venían a ampliar conocimientos y práctica oncológica a Cuba. Entre estos: José Soba (República Dominicana), Alfonso Gómez (Profesor de la Universidad de Monterrey), Alberto Colomé (México), Luis Villarino (Panamá), Montes Loredo (México), Miguel Capetillo (México), A. de Lara (México), entre otros.144


Año 1925

En la Crónica Médico Quirúrgica de La Habana se publicó un artículo sobre la relación entre la tuberculosis y el cáncer.145

En este año ocurrió un hecho extraordinario: la fundación de la Liga Contra el Cáncer de Cuba (LCC). Institución benemérita que ante la orfandad estatal sobre la atención del cáncer, asumió la paternidad del problema oncológico y desarrolló una labor encomiástica. Fue la organización social no gubernamental más notoria de su clase que existió en Cuba en sus primeros 59 años de República. Fue reconocida por el Estado como institución de utilidad pública por un decreto oficial. Como es casi desconocida, no solo por el pueblo cubano actual, sino también por muchos médicos y oncólogos, creemos que el tema merece cierta extensión y haremos una incursión histórica sobre el asunto.


Datos históricos sobre la creación de las ligas contra el cáncer

El cáncer parece ser tan antiguo como la misma humanidad y siempre debió constituir un problema serio de salud pública. Como se desconocía su causa, que aún permanece oscura, y no tenía tratamiento específico, la enfermedad progresaba conduciendo al enfermo a sufrir dolores y deformaciones horribles, considerándose estos enfermos como apestados, los aislaban de la sociedad y en muchos casos hasta de su misma familia. No los recluían en los hospitales existentes, eran abandonados a su suerte. La enfermedad afectaba mayormente a los pobres, pero también a personas acomodas y ricos y a los niños.

Esta terrible y espantosa situación influyó en personas caritativas, piadosas y solidarias, que se unieron y crearon agrupaciones o sociedades tratando de ayudar a resolver esta penosa realidad. Se produjeron uniones y movimientos en algunas esferas sociales y religiosas que fueron creciendo y organizándose en casi todos los países del orbe y devino un movimiento internacional, surgieron asociaciones protectoras de los cancerosos que se conocieron con el nombre de Ligas Contra el Cáncer, que contaron con las simpatías de los pueblos y lograron penetrar las esferas políticas.

Francia fue pionera de estos movimientos como lo fue en otras actividades del saber humano como la filosofía, la literatura, las ciencias, la libertad y la fraternidad humana.


Surgimiento y desarrollo de las ligas contra el cáncer

Los datos que ofrecemos nos permiten una visión histórica de las LCC de su época en el mundo.

El primer asilo para cancerosos se creó en Reims (Francia) en el año 1740 por el canónigo Godinet.

En 1842, Madame Garnier Chabat fundó en Lyon (Francia), la Asociación de Damas del Calvario con dos finalidades: 1. Reunir a las damas viudas para consolar a los enfermos pobres. 2. Cuidar en los Hospicios a las mujeres pobres que padecían de cáncer incurable.

Después se crearon varios Calvarios en París, Marsella, St. Etienne y Burdeos, como sociedades de caridad, de carácter social, no científicas.

Uno de los primeros médicos que trató de estudiar científicamente el cáncer y operarlo fue el doctor Recamier, en el siglo pasado, en el Calvario St. Vincent. Tenía 20 camas para cáncer. Posteriormente, se creó la Asociación Francesa para el Estudio del Cáncer.

En 1917, en plena Primera Guerra Mundial, Madame Fabre, esposa de un médico, inició los primeros pasos para la creación de la LCC de Francia.

Por esa fecha, la guerra unió a varias naciones, los Aliados. Se fundó la Liga Contra el Cáncer con el nombre de Liga Anglo-Franco-Americana. Posteriormente se llamó LCC de Francia. La Liga Anglo-Franco-Americana se fundó el día 14 de mayo de 1918, en una reunión celebrada en la Facultad de Medicina bajo la presidencia de Justin Gordart, Subsecretario de Estado del Servicio de Salud del Ministerio de la Guerra de Francia. Se crearon cuatro centros anticancerosos: dos en París, uno en Lyon y el otro, en Montpelier.


¿Cómo funcionaba la LCC en Francia?

Constaba de:

1. Un Comité Científico formado por profesores universitarios presididos por Justin Gordat y tres vice-presidentes.

2. Un Comité de Damas presidido por la Duquesa d'Uzes y tres vice-presidentas.


En esa época ya había armas para luchar contra el cáncer, la anestesia y los descubrimientos de Pasteur, también existían los rayos X y el radium. Se podían observar muestras de tumores en el microscopio para determinar si eran malignos o no. Pero para curarlo había que describirlo, estudiarlo, conocerlo.

El público lo desconocía, le temía, le aterraba. Los médicos conocían poco sobre él, no sabían tratarlo. Había que hacer propaganda para el público y para los médicos. Esta meritoria e inmensa labor le correspondía a las LCC y a los Comités de Damas.


Necesidades para atender el cáncer

Se necesitaban:

- Hospitales especializados para atender el cáncer.

- Conocimientos: libros especializados, elementos diagnósticos.

- Preparar médicos para su tratamiento.

- Dinero, la atención del cáncer era y es muy costosa.

- Recaudar fondos.

- La solidaridad de todos.


¿Qué se hizo?

Se divulgó un Manual sobre Cáncer escrito por los profesores Proust y Nabias.

La lucha contra el cáncer la dirigió Paw Strauss.

Se crearon centros anticancerosos dotados de cirugía, radium, rayos X y laboratorios.

El centro más importante radicó en París bajo la dirección del profesor Gustav Roussy. Se crearon además otros centros: L'Hotel Dieu, Lariboisier, Necker, Saint-Antoine, Salpatiere y Tenon.


Dotación de los centros anticancerosos

Estos centros estaban dotados de:

- Departamentos de Clínica y Anatomía Patológica.

- Salas de Cirugía.

- Departamento de Radioterapia.

- Departamento de vigilancia y control de los equipos o instrumentos.


Además de los centros citados existieron otros muy importantes como el Instituto del Radium, dependiente de la Universidad de París y del Instituto Pasteur con laboratorio para investigaciones físicas dirigido por los Curie y el Laboratorio de Radioterapia, dirigido por Regaud. En cada centro funcionaba una LCC.

Otros centros importantes fueron el Hospital H. Leopold Bellan y Doctor Martin, H. Dt. Michel (Doctor Duval), dotados de radium, tres aparatos de radioterapia y 40 camas.


Lema del Comité de Damas de la LCC

- Aliviar las miserias y sufrimientos del enfermo canceroso.

- Auxiliar al canceroso en su desgracia.

- Dedicar dos semanas cada año a actividades de propaganda y recaudación de fondos.


¿Cómo se luchaba contra el cáncer en diferentes países?

- Estados Unidos de América

En Nueva York, en 1898, murió de cáncer George Parsons Lathroy, su viuda abrió una casa para albergar cancerosos. Después fundó las Hermanas Dominicas para auxiliar a los cancerosos. Vistió hábitos religiosos y luchó a favor de los cancerosos hasta su muerte. En Nueva York, la Asociación Contra el Cáncer adquirió un edificio de 27 pisos por 3,5 millones de pesos para un centro anticanceroso. Tenía 400 camas y atendía 500 pacientes diariamente. Tuvo un departamento dedicado a propaganda sobre la prevención del cáncer.


- Suecia

En 1909 se fundó el Instituto del Radium (Radiumhemmet), en Estocolmo, dirigido por el profesor Forsell. Los primeros años se sostuvo por la iniciativa personal de Forsell, que por sus éxitos fue ayudado por la universidad y por el gobierno. En 1928, en la clínica atendía 2 000 pacientes anuales y en el dispensario 4 000 pacientes. El personal que manipulaba el radium trabajaba dos meses, más dos meses a medio sueldo y dos meses de vacaciones.

La especialidad de Radioterapia la hacían los médicos graduados que debían trabajar tres años en radioterapia en cursos de postgrado.


- España

En 1910 se empezó la construcción del Instituto Príncipe De Asturias, en Madrid, por iniciativas del Doctor Pulido. El doctor Goyanes logró una subvención estatal de 100 000 pesetas. En 1914, el Comité de Cáncer becó dos médicos jóvenes (los doctores Rodríguez Illesca y Coa) en el Instituto Pasteur y en el Samariter - Haus de Heilderberg, pero tuvieron que interrumpir la beca a causa de la guerra. El Instituto Príncipe de Asturias tenía 28 camas, 14 para hombres y 14 para mujeres, una sala de operaciones y una de curaciones. Consulta externa gratuita, rayos X, un equipo de radioterapia, electrocoagulación, laboratorio de anatomía patológica y bacteriología y laboratorio de experimentación animal. Se pagaban los ingresos y los rayos X. La radioterapia y los rayos X los atendíanGarcía Fernández, Navat, Gutiérrez y Noya. Era jefe de Anatomía Patológica y Bacteriologia, Rodríguez Illesca.


- Francia

El Instituto del Cáncer pertenecía a la Facultad de Medicina de París. Se fundó el 30 de diciembre de 1925. Se creó por iniciativa del profesor G. Roussy, profesor de Medicina, y de Jean Verenne, Consejero del Sena. Sus objetivos eran: coordinar y centralizar los trabajos sobre investigación y asistir y hospitalizar a los enfermos de cáncer indigentes. Obtuvieron una donación de dos hectáreas de tierra anexas al Hospicio P. Brousse de Villeyvif para construir la LCC y una subvención anual de 150 000 francos para el Instituto del Cáncer; se instaló, provisionalmente, en el Laboratorio de Anatomía Patológica de la Facultad de Medicina a propuesta de G. Roussy, secundado por la Facultad. Tenía dos secciones, una científica, con Laboratorio de Anatomía Patológica, Química y Física, Química Biológica, Citología y Serología, Museo y Biblioteca; y otra sección hospitalaria, con consultas, salas de enfermos, radioterapia, rayos X y radium.


- Argentina

En 1912, el profesor Ángel Roffo fundó el Instituto de Medicina Experimental para Estudiar el Cáncer, en Buenos Aires, pero no empezó a prestar servicio hasta 1923. Tenía un pabellón clínico de dos plantas, cuatro salas de 20 camas cada una. Estaba bien dotado. Salas de Cirugía, de Radium, Ginecología, Cabeza y Cuello y Urología. Atendía 100 casos diarios.


- Italia

En marzo de 1926 se creó el Instituto Nacional Vittorio Enmanuele para el Estudio del Cáncer. Fue canalizado a través de la Cruz Roja y la LCC. Lo fundó el alcalde de Milán, Luigi Mangugalli (10 millones de liras). Estaba controlado económicamente por el Ayuntamiento milanés, la Casa Gasparini, la Banca Italiana, la Seroterapia milanesa y la Colonia Italiana de Sao Paulo. Contaba con 200 camas, entre sus médicos estaban los profesores Peper y Rondoni. Lo dirigía el profesor Fichera. La radiotrapia la realizaba Perusi.


- Grecia

En 1928, la LCC Panhelénica consiguió crear el Instituto del Cáncer. En el año 1922, durante el IV Congreso Médico Suramericano celebrado en Buenos Aires, el profesor C. Pineiro Chagas propuso la creación de una LCC Suramericana. Los Centros Anticancerosos Franceses se crearon en 1922 por el Ministro de Salud Pública Paul Strauss a petición de la Comisión del Cáncer que se fundó en ese año. La proposición fue hecha por el profesor Bereoin de Burdeos. La Comisión mencionada estaba formada por médicos del Instituto Pasteur, de la Facultad de Medicina, por el Gobierno y la presidía el profesor Quenn. El radiobiólogo Bergonié pertenecía a la Comisión. Este notable cancerólogo murió de un cáncer radioinducido. Hubo que amputarle un brazo. Bergonie propuso a la Comisión las siguientes medidas de higiene:

1. Era necesario adoptar medidas para disminuir la frecuencia de cáncer y los peligros del alcohol y el tabaco y la sífilis y las enfermedades crónicas que podían producir cáncer.

2. Medios para tratar las lesiones precancerosas antes de que se convirtieran en malignas.

3. Medidas para diagnosticar las neoplasias prontamente para tratarlas con éxito.