CUADERNOS DE HISTORIA DE LA SALUD PÚBLICA

 

 

FUNDACIÓN DE LA LIGA CONTRA EL CÁNCER EN CUBA

 

1925

En este año surgió la benemérita institución que se llamó Liga Contra el Cáncer de Cuba que logró mantener una lucha tenaz contra la enfermedad; consiguió atender decorosamente y con éxito ayudar al enfermo de cáncer, contribuir al conocimiento de la enfermedad entre los médicos y divulgarlo en el pueblo. Todo esto en momentos en que la República estaba aquejada de una depauperación económica marcada, una crisis crónica de la moral política y una gran miopía estatal sobre los problemas fundamentales de la nación.


¿Cómo nace la Liga contra el Cáncer en Cuba?

En 1925 se celebró el VI Congreso Medico Nacional de Cuba y en su sesión plenaria se acordó la creación de la Liga Contra el Cáncer en Cuba (LCC), de acuerdo con la corriente médica mundial que existía sobre esta enfermedad. Estaba en el tapete internacional la creación de las LCC. A ese efecto se formó en el Congreso una comisión146 presidida por el doctor Emilio Martínez y compuesta por los doctores Ramiro Carbonell, Gonzalo Aróstegui, Alfredo Domínguez Roldán, José Casuso y Manuel Viamonte con la encomienda de constituir la LCC de Cuba, que actuaría sobre toda la República. El 11 de marzo del propio año se reunió la Comisión en el Círculo Médico de La Habana, se acordaron sus estatutos que se enviaron al Gobierno Provincial de La Habana, que los aprobó el 13 de marzo. Se eligió una Junta de Gobierno que tomó posesión inmediatamente y estaba constituida de la siguiente forma:

Presidente: Emilio Martínez Matínez.

Vicepresidente: Gonzalo Aróstegui del Castillo.

Secretario: Alfredo Domínguez Roldán.

Tesorero: Ramiro Carbonell.

Vocales: Francisco María Fernández, José Casuso y Manuel Viamonte.


Programa general de la LCC

La LCC tenía tres lineamientos programáticos esenciales:

1. Reunir, difundir y propagar por toda la República la mayor cantidad de datos posibles referentes al cáncer.

2. Fomentar el estudio de las causas del cáncer, creación de laboratorios, becas de viaje, publicaciones de casos clínicos, estadísticas, cooperando así con el gran movimiento sobre el estudio de la enfermedad.

3. Contribuir al tratamiento del cáncer en las clases pobres, creación de centros para el diagnóstico precoz, salas en los hospitales para ingresar a los pacientes que venían de lejos a recibir tratamiento y dar asilo a los incurables.


La LCC hizo mucho luchando porque se realizaran estos lineamientos programáticos. Se crearon dos organismos colaterales muy importantes, la Junta de Patronos y el Comité de Damas.


Junta de Patronos

Se creó el 25 de julio de 1925 y su primer presidente fue el doctor Diego Tamayo Figueredo, hasta 1927, año en que falleció. La Segunda Junta de Patronos estuvo integrada por Víctor Morales, presidente, y como vices, la Sra. Amelia Selberg de Hoskins, los doctores Ricardo Núñez Portuondo, Armando Montes y Esteban Cacicedo; tesorero, Enríque Núñez López y 20 vocales.


Facultades y atribuciones de la LCC

La LCC era una organización privada que manejaba cantidades de dinero de alguna consideración acumuladas en colectas públicas y donaciones privadas. Era muy saludable ejercer control sobre su administración. Los estatutos de la Junta de Patronos le conferían facultades de inspección y fiscalización de los fondos económicos de la LCC, además de asesoramiento en todos los asuntos que estimara conveniente, desarrollar actividades para adquirir fondos, solicitar la cooperación de la prensa, el comercio y la industria y todo aquello que pudiera brindar apoyo a la LCC. La Junta de Patronos cumplía sus obligaciones cabalmente como lo demuestra la acogida sincera y la ayuda que le ofreció la sociedad, la banca, los industriales, comerciantes y el pueblo en general.


Comité de Damas

Este se creó en 1925 y estuvo presidida por Maggie Orr de Aróstegui, su secretaria fue Luisa Carlota Párraga. En 1927, quedó constituida así:

- Presidentas de honor (Se nombraron a las primeras damas o esposas de los Presidente de la República).

Elvira M. de Machado.

Mariana Seva de Menocal.

Maria Jaen de Zayas.

América Arias de Gómez.


Algunos vieron esto como un acto de adulación, yo no lo veo así, creo más bien que tenía la intención de mantener influencias en las altas esferas del gobierno del país, para lograr apoyo a sus fines.

- Presidenta efectiva: Maggie Orr de Aróstegui.

- Vice-Presidentas: María Herrera de Seva, Amalia Rivero de Domínguez, María A Mendoza de Arellano, Gabriela Cabrero de Ortiz Cano, Mrs. F. C Zirteman, Rosa Castro viuda de Castro y Ángela Elvira de M. de Obregón.

- Tesorera: Rosa Perdomo de del Valle; vice Abigaíl de Lima.

- Secretaria: Luisa Carlota Párraga.

- Vocales: en número de 26.


Funciones del Comité de Damas

Sus funciones eran puramente sociales. Estaban divididas en dos secciones: Damas Visitadoras y Damas de Propaganda. Las primeras desempeñaban una labor generosa y altruista, visitaban semanalmente las salas de cáncer del Hospital "Calixto García", llevaban un mensaje de consuelo y esperanza a los numerosos enfermos allí ingresados, a la vez que les procuraban elementos para su comodidad y bienestar. Les llevaban alimentos, golosinas y regalos. Las Damas de Propaganda atendían a los asociados y obtenían nuevos socios y a ellas se debió el éxito del primer baile de caridad que recaudó varios miles de pesos y permitió a la LCC salir de la penuria económica que tenía.

En 1926, la LCC estaba ubicada en una oficina del Circulo Médico (Malecón No. 13) y en este año se mudó para la Cruz Roja, que le ofreció gratuitamente un local más amplio. En 1929 se trasladó para el edificio recién construido del Instituto de Cáncer y, por último, en 1949, se mudó para el nuevo edificio del Hospital "Curie" donde ocupó un piso completo, con una biblioteca formidable. Esta fue su última morada, hasta 1959 en que fue disuelta.


La prensa y la LCC

La prensa prestó una amplia cooperación a la LCC y muchas veces gratuitamente mediante gestiones de la Junta de Patronos y del Comité de Damas. El Diario de la Marina mantuvo, gratuitamente y permanentemente, un anuncio en la segunda plana. El doctor Aróstegui fue nombrado vocal de la Junta de Sanidad y Beneficencia por el Presidente de La República, por mediación de él la LCC hacía llegar al Gobierno su labor y sus aspiraciones.


Baile de caridad

El Comité de Damas junto al Comité de Damas de la Fundación Varona Suárez organizó un baile de caridad, presidido por la hija del Presidente Gerardo Machado, que recaudó 19 418 pesos, que ella completo a 20 000 pesos. Este fue el despegue económico de la LCC.


Relación con LCC extranjeras

Por intermedio del Boletín de la LCC y del doctor Aróstegui se establecieron relaciones con las LCC de Francia y de España; se intercambiaron los Boletines.

Mediante el profesor Vicente Pardo Castelló se estableció intercambio con la American Society for the Control of Cancer. La LCC francesa publicó una página completa con noticias de la LCC de Cuba. Con la LCC italiana se estableció comunicación desde 1928.


Publicaciones de la LCC

La LCC Publicó dos Boletines, uno científico y otro social y de propaganda.

En 1925 imprimió 2 000 carteles que distribuyó en tranvías y centros de gran concurrencia de público, Secretaria de Sanidad, Centros Regionales, el Gobierno Provincial lo enviaba a las Alcaldías. Este cartel fue la primera manifestación pública de la LCC.

Publicó, también, varias circulares (Folletos #1, #2, #3) de propaganda contra el cáncer. A partir de 1926 se editó un Boletín Mensual para socios y centros de lectores, para la educación del pueblo.

Aparece entre las publicaciones de la LCC el Boletín Científico trimestral que se distribuía entre los médicos. La hija del Presidente Machado contribuyó con 100 000 hojas de propaganda para casas de comercio que se mandaban por correos.

Por último, se hallan el libro "Diagnóstico del cáncer" redactado por los médicos cancerólogos, de 156 páginas y la exhibición de películas científicas sobre cáncer.


Nuestras aspiraciones

La LCC, como sabemos, se fundó en el año 1925 por recomendaciones del VI Congreso Médico Nacional celebrado en La Habana; dos años después, al celebrarse el VII Congreso Médico Cubano, la LCC envió un mensaje a este Congreso que tituló "Nuestras esperanzas" y que decía:

Aspiramos a fundar un centro anticanceroso. Un establecimiento que servirá no solamente para hospitalizar enfermos de cáncer pobres y que tenga además un dispensario capaz de hacer el diagnóstico precoz y dotado de los medios necesarios para su tratamiento.

Se necesitan salas de cáncer para hombres y mujeres, con instalaciones de Radioterapia y Radiumterapia para auxiliar a la Cirugía y un laboratorio de Anatomía Patológica para el diagnóstico y para investigaciones experimentales.

Entretanto esto no sea posible la LCC pide al Ejecutivo que provea a los cancerosos pobres de un local por lo menos tan bueno como el que disfrutan los demás enfermos, equipos para el tratamiento de estos enfermos, ya que contamos con un personal profesional gratuito, lo más que puede hacerse es dotarlo de medios para que trabajen. Esto lo pide la LCC para los enfermos de toda la República.


Todas estas cosas para las que la LCC tenía proyectos y pedía ayuda se vieron realizadas pocos años después.


Algunos logros de la LCC

1926 - Donación de la familia López Oña de 150 miligramos de radium.

1927 - La LCC puso esa cantidad de radium en manos del doctor Emilio Martínez para el tratamiento de los enfermos pobres ingresados en el Hospital "Calixto García".

1927 - La LCC adquirió 100 miligramos de radium a un costo de 3 500 pesos.

1928 - Por gestiones del doctor Emilio Martínez, la LCC destinó 300 pesos para crear la biblioteca de cáncer que se estableció en el pabellón de Garganta, Nariz y Oídos del Hospital "Calixto García", después en el Instituto del cáncer, posteriormente en el Hospital "Curie". Es la actual Biblioteca del Instituto Nacional de Oncología y Radiobiología. Contribuyó a la construcción del Instituto del Cáncer.

1929 - Adquirió 150 miligramos de radium.

1931 - Adquirió 10 miligramos de radium.

Debido a la crisis económica que tenía el país, el Gobierno pretendió cerrar el Instituto del Cáncer. La LCC consiguió que industriales y personas solventes se comprometieran a costear el sostenimiento de varias camas y no se cerró el Instituto.

1935 - Por gestiones de la LCC, el Gobierno incluyó en los presupuestos de la nación la asignación para 200 camas para cáncer en todos los hospitales de la República.

La LCC compró dos equipos de radioterapia a crédito a la General Elerctric. Compró un dosímetro Victoreen.

1938 - Compró dos equipos de radioterapia, uno para el Instituto del Cáncer y otro para la Clínica del Cáncer de Santiago de Cuba.

1939 - Compró un equipo de radioterapia para la Clínica de Cáncer de Santa Clara.

1941 - Compró un equipo de radiotrapia Para el Instituto del Radium.


Resumiendo, hasta 1941, en 15 años transcurridos desde su fundación, había hecho las siguientes adquisiciones:

- 9 equipos de radioterapia.

- 1 equipo de radiodiagnóstico.

- 1 dosímertro Victoreen.

- 1 microscopio.

Una inversión total de 102 166 pesos.


Además, para la inauguración del Hospital "Curie", la LCC compró un equipo de radioterapia de 400 KV GE, dos años después compró un equipo de radioterapia a la empresa Keleket, de 280 KV, dos equipos de radioterapia superficial de 100 y 140 KV. Cuando apareció la cobaltoterapia, compró dos máquinas a la casa alemana Gammmatron; inversiones del nivel de 250 000 pesos cubanos que en esos tiempos tenía un valor similar al dólar. Además, obtuvo una donación de la familia Falla Bonet de 100 000 pesos para la construcción del Dispensario del Hospital "Curie".


Fin de la LCC

¿Cómo la LCC vio los resultados de su campaña de divulgación que empezó inmediatamente a su fundación?:

Hemos logrado despertar el interés público sobre un problema que le atañe muy directamente. La generosa cooperación que hemos recibido de todos los elementos de la sociedad cubana demuestra su deseo de ayudarnos en nuestros propósitos. Un hecho importante es haber logrado hacer desaparecer la sombra fatídica que seguía siempre a la palabra cáncer. Hoy se discute el cáncer en todas partes, no se le teme porque se ha despertado la esperanza de poder curarlo. Los enfermos o los que se creen enfermos acuden presurosos a sus médicos solicitando ayuda.


La LCC, después de una vida fecunda, dejó de existir; se disolvió en 1959, tras 34 años de existencia. Con el advenimiento de la Revolución se disolvió la LCC, ya que el Estado cubano se comprometió a resolver el problema de la salud pública, de la educación, de los deportes y de la recreación y otras actividades que habían permanecido huérfanas de la atención oficial desde la fundación de la República.


Año 1926

Se produjo un notable hecho científico, la aparición del Boletín de la Liga Contra el Cáncer de Cuba, que tanto contribuyó al desarrollo de la lucha contra esta enfermedad y a divulgar conocimientos al respecto.

El doctor A. Domínguez Roldán ingresó en la Academia de Ciencias con el trabajo "El estado de la radiología en Cuba."

Se publicaron datos sobre la importancia que tenía la divulgación y las campañas de propaganda sobre el cáncer. El doctor Winte, en Alemania, refirió que antes de estas campañas publicitarias, en ese país, se trataba solamente el 55 % de los casos de cáncer y después de estas lo hacían el 72 %.

En Inglaterra se enfatizaron los logros de estas propagandas. Bumm y Mackenrodt refirieron que trataron alrededor del 90 % de los enfermos después de estas campañas. El pueblo perdió el miedo a la enfermedad y acudía tempranamente a los centros anticancerosos.

En Cuba, los doctores Emilio Martínez, Casuso, Grande Rossi y Cabrera Fajardo, entre otros, reportaban hechos similares. Se publicaron estadísticas cubanas que señalaban sobrevidas de 66 % a 3 años y 38 % a 5 años.

Las estadísticas de atención del cáncer en el Instituto del Radium, de este año, refieren se inscribieron 680 caso. Entre los médicos del instituto se destacaron en esta etapa, Nicolás Puente Duany, Ernesto Font Abreu, Enrique Casuso,Federico Fusté, los hermanos Cañizares Verson. Posteriormente, Elizondo Martel, Zoilo Marinello Vidaurreta, Eugenio Torroella, W. Figueras, Ricardo Portilla, O. Daumy, López Fernández y otros.

En este año 1926 ocurrió un hecho muy importante para la divulgación del cáncer y para la cultura médica cubana, me refiero a la fundación del Boletín de la LCC. Esta revista se publicó rigurosamente, durante 33 años, con una periodicidad trimestral. Fue una revista de categoría igual a las mejores de su género que se publicaban en el mundo. Su contenido, su impresión, sus ilustraciones, las traducciones de lo que se publicaba internacionalmente en aquellos tiempos, los editoriales y los trabajos y las preocupaciones del doctor Emilio Martínez, son admirables. En sus primeros tiempos la dirigió este notable médico y posteriormente, cuando se retiró, el doctor José Gross.

A propuesta del doctor Emilio Martínez, la LCC aportó 300 pesos para la creación de su Biblioteca.

El doctor Enrique López Oña, a nombre de su familia, donó 50 mg de radium a la LCC.


Año 1927

El doctor Emilio Martínez fue nombrado por el Secretario de Sanidad y Beneficencia, Jefe del Servicio de Cáncer del Hospital "Calixto García". Por este cargo no recibía remuneración. Existían dos pabellones para el cáncer, uno de mujeres a cargo del doctor Alfredo Domínguez Roldán (pabellón # 2) y el de hombres, a cargo del doctor Emilio Martínez (pabellón # 4).

Emilio Martínez publicó un interesante trabajo sobre la mortalidad del cáncer en Cuba en los primeros 20 años de República (1902-1921), que es el primero escrito sobre ese tema. En el año 1902, Cuba tenía 1 751 365 habitantes y la mortalidad por cada 100 000 habitantes por cáncer era 30,77. Ver cuadro estadístico en los gráficos.147

El autor hizo los siguientes comentarios:

Las deducciones que emanan de las estadísticas son erróneas si no se valoran cuidadosamente los términos de comparación y las fuentes de origen. Una Orden Militar del Gobierno Interventor, de fecha 16 de julio de 1901, hizo obligatoria en Cuba la certificación de las defunciones por la clasificación internacional de Bertillon; esta circunstancia nos ha permitido conocer la mortalidad de cáncer para un período de veinte años, desde 1902 a 1921, ambos inclusive. Las cifras aportadas a este trabajo proceden de los datos oficiales del Departamento de Sanidad y Beneficencia.

En primer lugar no se debe comparar nuestra mortalidad con la de los países viejos porque estos tienen una población que crece exclusivamente por la natalidad, mientras que en Cuba no es solo la natalidad sino una inmigración joven la que aumenta la población y no es lógico compararla sino con países similares de América.

En todos los países europeos, excepto en Suiza, se observa un notable aumento en la mortalidad por cáncer en estos últimos 40 años. Suiza desde 1880 tenía una elevada mortalidad por cáncer y la ha conservado hasta la fecha sin aumento alguno, mientras que en Inglaterra y Gales que tenían la mitad de Suiza hoy están a su nivel. Lo mismo puede decirse de Suecia y Holanda; Dinamarca que a fines del siglo pasado igualaba a Suiza hoy la pasa.

Se atribuye este aumento a los mejores métodos de diagnóstico de que disponemos actualmente comparados con los que antes teníamos, el uso del cistoscopio y de los rayos X nos descubren casos que antes pasaban inadvertidos. Esto pudiera ser verdad para los cánceres inaccesibles o internos; pero no se aplica a los accesibles, boca, mama, piel, etc., que se diagnosticaban antes con la misma exactitud que hoy; porque si bien es verdad que pudiera haber error en los principios de su evolución, al final, cuando ocasionan la muerte se impone el diagnóstico. En cambio estos casos superficiales son los que se operan con mayor éxito y por lo tanto disminuye la mortalidad. A pesar de nuestros métodos modernos la autopsia descubre que hay un 25 % de casos que no se descubren en vida.

Para establecer verdaderos promedios nos ha parecido más justo comparar el promedio del primer quinquenio con el del último, porque operando sobre cifras altas disminuye el margen de error. Así podremos investigar si ha ocurrido una disminución o aumento en el periodo de veinte años que se analiza.


El Boletín de la LCC publicó en la página 99: Estadísticas sobre mortalidad por cáncer en Cuba (1902-1921), en los primeros 20 años de República y 12 de sus localizaciones más frecuentes con su tasa por 100 000 habitantes. También apareció la población de Cuba en cada uno de esos años.

Se promulgó un decreto sobre la declaración obligatoria del cáncer.

Se celebró en Inglaterra la Conferencia Internacional del Cáncer, con la asistencia del Rey.


Año 1928

El doctor Emilio Martínez publicó unas estadísticas sobre las aplicaciones de radium practicadas por él en el Hospital "Calixto García". Nosotros copiaremos las del mes de enero (de 1927), después comentaremos las realizadas durante el año. Estas estadísticas tienen un valor histórico extraordinario, pues son las primeras aplicaciones de radium practicadas en Cuba y publicadas, de esa modalidad terapéutica tan importante en el cáncer.


Aplicaciones de radium

Hechas en el Hospital "Calixto García", con el radium de la Liga Contra el Cáncer, durante el primer trimestre de 1927.

Enero


Hemos copiado textualmente solamente el mes de enero, para no hacer muy tedioso el relato, pero el doctor Martínez publicó la estadística todos los meses de ese año en la misma forma meticulosa, señalando el nombre del enfermo, la sala, la localización y la cantidad de radium aplicada. El promedio mensual de aplicaciones fue de 30, las localizaciones en que lo empleó fueron las siguientes: piel, orejas, labio, ganglios, velo, maxilar, mama, oído, párpado, encía, rodilla, laringe, faringe, lengua, leucoplasias, boca, parótida, etc. Las dosis por aplicación variaron desde 40 Mgh hasta 2 400 Mgh.148

A continuación vamos a copiar la técnica que usaba el doctor Emilio Martínez Pérez Vento que apareció en el Boletín de la LCC (1927):

Radiación externa de ambos lados de la laringe con 2000 mch a 3 cm de la piel con filtro de plata de 0,5 mm y bronce de 2 mm. Implantación en el tumor de tubos capilares conteniendo radium emanación de 1 mc de potencia usando una semilla por cada cc de tumor. La dosis que emitía una semilla mientras dura su actividad es de 132 mc/hr. Se deja transcurrir 2 semanas entre la radiación externa y la implantación de semillas.149


Concluyó que en ninguno de los casos observó curación.

En este año 1928, los doctores Emilio Martínez, que trataba a los hombres, y Alfredo Domínguez Roldán, que trataba a las mujeres: publicaron los resultados del tratamiento del cáncer en el Hospital "Calixto García": hombres curados 58, fallecidos 58, en tratamiento 90; mujeres curadas 22, fallecidas 12, en tratamiento 5.

La LCC fue declarada por el Gobierno de la República institución de utilidad pública.150


Decreto presidencial

POR CUANTO: La Liga Contra El Cáncer se encuentra legalmente constituida e inscripta conforme determinan los preceptos que regulan las asociaciones e instituciones.

CONSIDERANDO: La solicitud presentada al Gobierno de la República por la Junta de Gobierno de la Liga Contra el Cáncer.

CONSIDERANDO: La verdadera eficacia de la obra realizada por dicha Liga auxiliando a la Secretaría de Sanidad y Beneficencia, no solo aportando elementos científicos para controlar la propagación del cáncer, sino también divulgando entre las clases profesionales las medidas a seguir en evitación de su desarrollo.

POR TANTO: En uso de las facultades que me están conferidas por la Constitución y las Leyes y a propuesta del Sr. Secretario de Sanidad y Beneficencia


RESUELVO:

Declarar a la Liga Contra el Cáncer de utilidad pública en reconocimiento a los servicios prestados al Gobierno en asuntos sanitarios profesionales, dando carácter oficial a la citada Liga para que emita informes en los asuntos que en su consideración y estudio sometieran los organismos del Gobierno.

Dado en el Palacio Presidencial, en la Habana, a los 26 días del mes de junio de 1928.


_____________________________               _____________________________
(f). Gerardo Machado Morales.                  (f). Dr. Francisco María Fernández.
      Presidente.                                           Secretario de Sanidad y Beneficencia

En este año se decidió la obligatoriedad de la declaración del diagnóstico del cáncer, veremos a continuación el decreto:



Declaración obligatoria del cáncer

Secretaria de Sanidad y Beneficencia
Decreto No. 1814.

POR CUANTO: La Junta Nacional de Sanidad y Beneficencia ha venido prestando atención al Cáncer en el territorio de la República, así como a los diferentes procedimientos científicos que se vienen poniendo en práctica para el tratamiento de esta enfermedad.

POR CUANTO: Se hace necesario completar una estadística de morbilidad y mortalidad por el Cáncer, de la manera más completa posible, clasificándolo por raza sexo, edad, estado civil, naturalidad, profesión y localidad donde se encuentra el caso.
CONSIDERANDO: Que la Junta Nacional de Sanidad y Beneficencia, con la sanción del Secretario, acordó recomendar se incluyera el Cáncer entre las enfermedades de declaración obligatoria a los efectos de lo establecido por el artículo 238 de las Ordenanzas Sanitarias vigentes, en uso de las facultades que me están conferidas por la Constitución y por la Leyes, oída la recomendación de la Junta Nacional de Sanidad y Beneficencia y a propuesta del Secretario de Sanidad y Beneficencia,



RESUELVO:

1º. Incluir el Cáncer entre las enfermedades de declaración obligatoria a que se refiere el artículo 238 de las Ordenanzas Sanitarias vigentes.

2º. Que los Señores Médicos al dar el parte correspondiente de cada enfermo de Cáncer, especifiquen claramente el nombre y apellido del paciente, así como la raza, edad, estado civil, sexo, naturalidad, profesión y dirección, con objeto de precisar esos datos en las estadísticas correspondientes.

3º. La Secretaría de Sanidad y Beneficencia facilitará a los señores Médicos los impresos correspondientes para dar estos partes oportunamente.

4º. La Oficina Central de Demografía, a cuyo cargo estará la estadística del Cáncer, remitirá periódicamente a la Liga contra el Cáncer, la relación de todos y cada uno de los casos que reciban.

5º. A los infractores de esta disposición se les aplicaran las penas establecidas en las Ordenanzas Sanitarias vigentes.


Dado en el Palacio Presidencial, en la Habana a los 5 días del mes de noviembre de mil novecientos veinte y ocho.

 

_____________________________               _____________________________

Gerardo Machado                                      Dr. F.M. Fernández
Presidente.                                              Secretario de Sanidad y Beneficencia.151


La LCC estimó que el Decreto que antecede, inspirado por la Junta Nacional de Sanidad y Beneficencia, constituyó un gran paso de avance para el estudio de la causa del cáncer en nuestro país. No existía en ese momento una estadística de morbilidad de cáncer porque en ningún país era obligatoria la declaración de la enfermedad. Había muchos casos de cáncer incipientes que se curaban por la cirugía y el radium y no aparecían en ninguna estadística. Otros tenían una larga duración y no conocíamos tampoco la relación entre la morbilidad y la mortalidad de esta enfermedad; son todos estos problemas que se irían resolviendo a medida que se completara la información que exigía el Decreto.

Otro punto de vista de mucha importancia era la gran responsabilidad que recaía sobre el médico que por primera vez veía un cáncer incipiente y que por la Ley tenía que declararlo, para tomar después las medidas conducentes a su curación. En este punto, los Jefes Locales de Sanidad prestaban un eficaz auxilio a la Comisión de Estadísticas, aconsejando a los enfermos pobres la asistencia en los Hospitales que tengan centros anticancerosos.

El Decreto estaba encaminado a un propósito científico en el estudio de las causas del cáncer y en manera alguna molestaba al enfermo puesto que, no eran necesarias la implantación de rigurosas medidas de profilaxis, como ocurre en otras enfermedades; pero hacía posible un intercambio confidencial entre la Sanidad y el médico de asistencia.

La LCC agradeció a las autoridades sanitarias la cooperación que se ofreció en el Decreto y no escatimó medios para que esta orden redundase en beneficio del enfermo y de la ciencia.

En el Boletín de la LCC de este año 1929, apareció un artículo firmado por el doctor Nicolás Puente Duany sobre un epitelioma cutáneo en un batracio.152