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Desarrollo histórico de los hogares maternos de Cuba

En el desarrollo histórico de los hogares maternos en Cuba se puede identificar 3 etapas bien determinadas, una primera, corta, que abarca los años comprendidos de 1962 a 1969, caracterizada por la fundación de los 15 primeros hogares maternos, en la que se gana experiencia en cuanto a sus posibilidades como factor importante en el aumento del parto institucional en los lugares más aislados del país y se prueba su factibilidad económica, sin que todavía responda a un plan nacional bien vertebrado; una segunda etapa, larga, que comprende los años de 1970 a 1989, caracterizada por su desarrollo continuo en extensión, durante la cual los hogares maternos llegan a todas las provincias del país y el municipio especial Isla de la Juventud, se consolidan como institución, ganan en calidad científica y amplían sus primitivos objetivos, y una tercera que comienza en 1990 con la crisis económica que vive el país, en la que se mantiene su crecimiento numérico si se compara con los 4 quinquenios de la etapa anterior y se hacen grandes esfuerzos para mantener el desarrollo logrado en la institución, principalmente con medidas locales que determinan las posibilidades en recursos de toda índole en los municipios.

Primera etapa

En su primera etapa, los hogares maternos fueron creados con el objetivo fundamental de aumentar el parto institucional en los municipios que por sus condiciones geográficas principalmente, se imponía su rápida apertura, así el caso de Baracoa, rodeado de intrincadas zonas montañosas y boscosas, con difíciles vías de comunicaciones o de Imías, de muy similares condiciones, ambos en la antigua provincia de Oriente, hoy provincia de Guantánamo, o en ciudades donde se lograba con mayor facilidad la obtención de un local adecuado, como en Camagüey y Santiago de Cuba, cabeceras provinciales, hacia donde se trasladaban, incluso desde lejanos municipios, a las embarazadas más aisladas geográficamente.

Los locales de los hogares maternos eran en estos primeros tiempos en su totalidad casas de vivienda de buenas condiciones generales, amplias y bien ventiladas, como la ya citada de Camagüey o antiguas clínicas particulares, como la de Baracoa. El criterio de ingreso en ellos estaba dado exclusivamente por vivir en lugares de difícil acceso geográfico y su área de atracción comprendía por lo regular varios municipios.

Administrativamente, dependían del hospital al que remitían sus embarazadas, pues en todos los casos estaban situados en lugares muy cercanos, como el hogar materno del poblado de Imías, que estaba frente al hospital. Los atendía el personal médico de dichas unidades y su plantilla solo contaba con algún personal administrativo, el de enfermería o comadronas y de auxiliares de limpieza, pues en la casi totalidad de los hogares los alimentos se preparaban y se lavaba la ropa en los hospitales de que dependían.

Fig. 11. Plano del hogar materno de Majibacoa, provincia Las Tunas.

Desde un principio se realizaron en ellos entrenamiento de psicoprofilaxis, ejercicios físicos y se ofrecieron charlas educativas sobre el embarazo, el parto, cuidados del recién nacido y, en general, sobre educación para la salud. Las visitas familiares eran diarias con amplios horarios que abarcaban la mañana, la tarde y horas tempranas de la noche, lo que daba a los hogares maternos un verdadero ambiente familiar muy alejado de la disciplina hospitalaria.

En la literatura médica cubana ha quedado plasmado el objetivo fundamental de los hogares maternos en su primera etapa. El Dr. Benito N. Ramos Domínguez y colaboradores43 exponen que consistían en:

“[…] aumentar el indicador de parto institucional en el territorio mediante el alojamiento de las embarazadas que residían en zonas rurales, o distantes de los centros asistenciales y que se encontraban en las últimas semanas del período de gestación, por lo que facilitaba su traslado al hospital.”

El propio autor y colaboradores agregaban sobre las actividades de las ingresadas:

“Durante su estancia en el hogar materno la embarazada recibía atención médica, de enfermería y educación sanitaria en general, además de reposo y tratamiento higiénico dietético, por lo que fueron considerados como verdaderas escuelas populares de salud.”

El Dr. Juan Castell Moreno,38 sobre los objetivos de dicha institución en los primeros años de creada, afirma:

“El hogar materno, tal como se concibió, fue para ser situado en las regiones montañosas que imposibilitaban a la mujer embarazada trasladarse rápidamente al hospital cuando tenían los primeros síntomas de parto, hecho que traía como consecuencia el parto extra institucional y una tasa alta de morbimortalidad materno-fetal. Esto, que indiscutiblemente proporcionó una mejor atención a la mujer embarazada –pues le permitía estar en el hogar materno días antes del parto y ser trasladada a un hospital y tener un parto atendido por una persona calificada– disminuyó la morbimortalidad materno-fetal y al mismo tiempo permitió a los hospitales, fundamentalmente los pequeños, hacer un mejor uso de las camas de que dispone y eliminar en gran parte el ingreso geográfico, que produce un aumento de la estadía sin razón alguna, así como aumenta el índice ocupacional.”

El Dr. Ubaldo Farnot Cardoso y colaboradores44 afirman que se incrementaron “fundamentalmente en las provincias orientales, como unidades de apoyo a los hospitales”. La describen como una “institución sencilla que permite albergar en forma no dispendiosa 25 a 30 gestantes sin enfermedad” y abundan en los objetivos de sus primeros años con las siguientes palabras:

“Al inicio de los hogares maternos ingresaban gestantes normales próximas al término de su gestación, a quienes por ciertas condiciones geográficas (zonas apartadas, de difícil comunicación, etc.) había que asegurar la cercanía al hospital en el momento del parto.”

El Dr. José A. Gutiérrez Muñiz y colaboradores45 nos dicen, a su vez, sobre la fundación de los hogares maternos y sus primeros objetivos lo siguiente:

“Los hogares maternos se crean en Cuba, por el Ministerio de Salud Pública, en los inicios de la década de los años 1960, con la finalidad de lograr el parto institucional en aquellas embarazadas que por habitar en lugares de difícil acceso y con limitaciones de medios de transporte se les dificultaba concurrir al hospital en el momento del nacimiento […]. Los hogares maternos surgen y se desarrollan al calor de la dinámica que originan los cambios que se producen con el nuevo sistema socioeconómico instaurado en Cuba a partir de 1959. Se crean por la necesidad de mejorar rápidamente las condiciones del embarazo, el parto y la atención neonatal, en los casos de mujeres que habitan en condiciones de aislamiento geográfico, con necesidad de mayores estadías de hospitalización, en una etapa en que simultáneamente existía gran limitación de camas de obstetricia […]. Estas unidades fueron instaladas, la mayor parte de las veces en edificaciones de mediano tamaño construidas para otros fines, pero frecuentemente en casas de vivienda medianas o grandes, con la condición de que estuvieran situadas cercanas a un hospital materno o servicio hospitalario gineco-obstétrico, requisito básico, ya que era necesario el traslado fácil en el momento del parto. Se tenían en cuenta también razones económicas fundamentales, pues habitualmente, los alimentos, los materiales y el personal médico y de enfermería, provenían de la institución hospitalaria, quedando para el presupuesto de la unidad solamente una pequeña plantilla para personal de administración y servicios así como financiamiento para gastos menores.”

Segunda etapa

Se caracteriza principalmente por el desarrollo numérico constante de los hogares maternos que de 15 en 1969 aumentaron un año más tarde a 24 y 5 años después alcanzaron la cifra de 56. De 1976 a 1978 su desarrollo fue lento, solamente se inauguraron 6, pero la década de los años 1980 vuelve a ser de aumento rápido pues en el último año su número llegó a 150.

Cada provincia según sus necesidades fue fundando los suyos, así en 1989, final de la etapa, en Pinar del Río había 15; en La Habana: 18; en Ciudad de La Habana: 4; en Matanzas: 9; en Villa Clara: 2; en Cienfuegos: 5; en Sancti Spíritus: 8; en Ciego de Ávila: 3; en Camagüey: 11; en Las Tunas: 10; en Holguín: 23; en Granma: 15; en Santiago de Cuba: 15; en Guantánamo: 11 y en el municipio especial Isla de la Juventud: 1.

Los hogares maternos se consolidaron en esta etapa como institución indispensable para asegurar la atención a la mujer embarazada en todo el país. Para lograr institucionalizar todos los nacimientos, desde los primeros años después del triunfo revolucionario se aumentó el número de hospitales obstétricos así como su dotación de camas, la que llegó a 3 700 en 1968, año en que el parto institucional alcanzó el 85 % del total de nacimientos del país. A ello contribuyó notablemente, en los lugares más apartados de la isla, el auge numérico de los hospitales rurales, los que tenían como una de sus principales actividades la atención a las embarazadas y al parto de la población campesina. Poco tiempo después se lograría casi el 100 % de los nacimientos institucionalizados.

Por esos mismos años, al mejorar las comunicaciones y en alguna medida disminuir las diferencias entre la población rural y la urbana, el factor geográfico en muchos lugares hasta entonces apartados fue perdiendo importancia, aunque en otros todavía la mantuvo.

El hogar materno, durante toda esta etapa, continuará ingresando a las gestantes normales en las últimas semanas de su gestación procedentes de lugares que presentaban condiciones de aislamiento, pero irá agregando un criterio de prevención de complicaciones del embarazo y el parto que abarca las siguientes causas, recogidas en nuestra investigación al visitar dichas unidades: bajo peso materno, baja estatura, obesidad, primeriza añosa, maternidad precoz, cesarizada anterior, óbito fetal previo, antecedentes de abortos, riesgo de bajo peso al nacer, riesgo de prematuridad, desnutrición, anemia marcada, generalidad, macrofeto, incompetencia cervical, polihidramnios, antecedentes de macrosomía fetal, preeclampsia, hiperemesis gravídica, hipertensión arterial discreta no toxémica gravídica, sepsis urinaria, asma no en crisis, antecedentes de epilepsia y problemas sociales como madre soltera con rechazo del hogar, depresión psíquica, estrés, vivienda en malas condiciones y hacinamiento familiar.

Sin embargo, en algunos hogares maternos no se siguió este criterio de ingreso de riesgos obstétricos, como ocurre con el del municipio de San Juan y Martínez, en la provincia de Pinar del Río. En los hogares que están situados muy cerca de los hospitales a que remiten sus gestantes, por lo general se ingresa gran variedad de riesgos obstétricos.

En los hogares maternos de la provincia de Ciego de Ávila se ingresaron embarazadas solamente por factor geográfico hasta 1976. Un año después, de 1 176 ingresos 5 fueron por riesgo obstétrico y ya en 1982 correspondían 809 a los geográficos, 225 a riesgo y 4, a otras causas.

Fig. 12. Hogar materno de Imías, provincia Guantánamo.

Sobre esta amplitud de criterio de ingreso en los hogares maternos se recogen algunas opiniones en la literatura médica cubana. En 1976, el doctor Castell Moreno38 escribía:

“No obstante la concepción original, para evitar o disminuir el ingreso geográfico en los hospitales y aumentar el parto institucional, hoy en día algunas regiones, producto de la intensificación de la atención a la mujer gestante, y como parte fundamental en el programa de reducción de la mortalidad infantil, se ingresaban en los hogares maternos algunas embarazadas que necesitan fundamentalmente reposo, por ejemplo: la mujer que presenta un embarazo múltiple, mujeres a las que se les ha practicado el cerclaje, etc.”.

En el mismo año, 1976, el doctor Farnot Cardoso y colaboradores44 afirmaban que:

“Actualmente hay el criterio de utilizar [los hogares maternos] para ingresar a gestantes normales, pero con otras condiciones de riesgo como son: primíparas precoces, grandes multíparas, embarazos múltiples, partos de bajo peso previo, etc.”.

El doctor Gutiérrez Muñiz y colaboradores,45 en 1990, escribían sobre la evolución de los objetivos de los hogares maternos:

“Posteriormente fueron utilizados también para el encamamiento precoz, necesario en diversas enfermedades y condiciones obstétricas y en menor número de gestantes como solución ante determinados casos con problemas sociales durante su embarazo.”

Y mencionan un objetivo de dichas instituciones que no había sido señalado por otros autores:

“[…] la mayor parte de las mujeres que utilizan el hogar materno proceden de un medio en el que están sometidas a una intensa carga de trabajo y responsabilidades junto con su embarazo. Esta institución atendida por personal técnico y dotado de características sanatoriales, las sitúa desde su ingreso en un ambiente que concurrentemente con muchos aspectos favorables, debe contribuir además a la reducción de su stress.

Casi la totalidad de los hogares maternos del país continuaron ocupando locales de viviendas adaptadas, pero en algunos lugares las edificaciones se construyeron expresamente para ellos como en los municipios de San Juan y Martínez y San Luis en Pinar del Río, Colón en Matanzas, uno de los de Majibacoa en Las Tunas, Guáimaro en Camagüey e Imías en Guantánamo, entre otros.

Pocos, sin embargo, se han mantenido como casos anómalos por su ubicación dentro de otras unidades, ejemplos los encontramos en el del poblado La Salud, municipio Quivicán, provincia La Habana, que ocupa una parte del policlínico; el de la localidad Carrera Larga, municipio El Salvador, provincia Guantánamo, en la planta alta del policlínico y el del municipio Güines, provincia La Habana, en una sala del Hospital Materno Infantil “Manuel Fajardo”.

Aunque la característica general de crecimiento que se observó durante la etapa que estudiamos en toda la Isla fue de que cada municipio contara con un hogar materno y que su extensión superficial constituyera el área de atracción de dicha unidad, el número de ellas y el de sus camas guarda una estrecha relación con los accidentes geográficos, el desarrollo de las vías de comunicaciones y la población.

Así, el municipio Puerto Padre con 1 178 km2 de superficie, 99 655 hab y difíciles vías de comunicaciones posee 3 hogares maternos en las localidades de Puerto Padre, Vázquez y Guiteras (Delicias), con 12, 20 y 12 camas, respectivamente. El de Majibacoa, de la misma provincia Las Tunas, con 621 km2, 33 658 hab y también malas comunicaciones, tiene 2 hogares en los poblados de Comunidad Majibacoa y La Posta, con 12 y 6 camas, respectivamente. El de Consolación del Sur, provincia Pinar del Río, con 1 125 km2, 76 412 hab y buenas vías de comunicaciones cuenta con uno de 23 camas. El de Ciénaga de Zapata, provincia Matanzas, el más grande de Cuba, con 4 230 km2, pero el más despoblado, 8 068 hab, con zonas muy cenagosas, no posee ninguno y remite sus embarazadas por buenas vías de comunicaciones al de Jagüey Grande. El de Caimanera, provincia Guantánamo, con 365 km2 y 8 112 hab, a solo 20 km de distancia de la ciudad de Guantánamo y con buenas vías de comunicaciones tampoco tiene y remite al de dicha cabecera provincial. El de Guáimaro, provincia de Camagüey, con 2 112 km2 de superficie llana y 46 684 hab posee uno de 20 camas. Y Candelaria, provincia Pinar del Río, con 265 km2 y 16 368 hab dispone de uno con 15 camas.

El de la ciudad de Guantánamo, el mayor de Cuba, con 120 camas, es el único con carácter provincial en toda la isla, pues si bien la provincia mantiene en activo otros 11 hogares maternos, la circunstancia de que en la ciudad cabecera converjan las mejores vías de comunicaciones y esté ubicado el Hospital Clinicoquirúrgico Docente “Agostino Neto”, con amplio servicio ginecoobstétrico, hace que al referido hogar concurran gestantes de buena parte de los municipios.

Ya en esta segunda etapa, la mayoría de los hogares maternos constituyen unidades independientes administrativamente con presupuestos propios. Son muy escasos los que incluyen en su plantilla médicos, que aparecen en la de hospitales y policlínicos, pero siempre han contado con enfermeras generales, algunas comadronas en los primeros años y después con enfermeras obstétricas y licenciadas en enfermería. El resto de su nómina de personal comprende, aunque varía su número y estructura, plazas de: administrador, almacenero, dietista, auxiliar de contabilidad, cocineras, auxiliares de cocina, lavanderas, auxiliares de limpieza y jardinero.

El hogar materno de Guantánamo tiene una plantilla de 112 trabajadores, pero el de Bayate, en la misma provincia, que depende del hospital al que remite y que está situado frente a él, tiene solamente 4. Sin embargo, el promedio de personal de las plantillas de los hogares maternos de la provincia La Habana es de 14; el de Matanzas, 19 y el de Las Tunas, 12. Para el traslado de las gestantes al hospital cuentan con las ambulancias del municipio y en algunos casos con turnos permanentes de taxis.

Fig. 13. Plano del Hogar Materno de Imías, provincia Guantánamo.

Las actividades de asistencia y promoción de salud en la etapa que estudiamos ganaron en calidad en todos los hogares. Al pase de visita médica realizado en su mayoría por especialistas en ginecoobstetricia se agregó la interconsulta con otros médicos de especialidades, una vez por semana. La práctica de la psicoprofilaxis se generalizó en todas las provincias, atendida en algunas unidades por licenciados en psicología y profesores de educación física.

Se mantuvieron y enriquecieron en contenido y frecuencia las actividades de educación para la salud realizadas por médicos y enfermeras sobre métodos anticonceptivos, la gestación y el parto, la lactancia materna, la ablactación, los cuidados del recién nacido, el esquema de vacunación y la dietética, esta última expuesta por dietistas en los lugares en que se disponía de ellos. Algunos hogares cuentan con consultas de psicólogos y podólogos.

Tercera etapa

Se inicia con la crisis económica que vive el país desde 1990 y aunque su desarrollo numérico en unidades y camas en algunas provincias es discreto, como en La Habana, donde no se ha inaugurado ningún hogar materno en estos años y se han incrementado solamente 5 camas en el municipio Alquízar, en esa misma provincia ha comenzado la modalidad de ingresos de día, principalmente, para mejorar la alimentación de las embarazadas, para lo cual en el de San Nicolás de Bari, a sus 12 camas de ingresos permanentes se han agregado 10 canapés, que se recogen de noche, y en el de Alquízar.6

En otras provincias, el aumento ha sido variable. En Matanzas se inauguró uno en el municipio Pedro Betancourt en 1992, con 10 camas y otro en Calimete en 1994, con 9 camas, pero no se incrementó el número de estas en los otros 9 hogares existentes. En Pinar del Río solamente se ha fundado uno en la etapa que estudiamos, en Puerto Esperanza, Viñales 1993, con 6 camas, pero se incrementó en 3 camas el de Candelaria, en 1992 y al siguiente año en 6, en 10 el de Mantua y en 8 el de Guane.

En Ciego de Ávila, de 3 que poseía la provincia en 1989, en esta tercera etapa su número se ha triplicado a 9. En 1991 se inauguraron hogares maternos en los municipios de Bolivia y Primero de Enero. En 1992, en Gaspar, municipio Baraguá y en el de Chambas. En 1993, en los de Florencia y Majagua, todos de 10 camas. En el de Morón se disminuyeron las camas en 6, para totalizar la provincia un incremento de 6 hogares y 54 camas, además de estar en construcción uno en el municipio Ciro Redondo de 12 camas (1993).

Guantánamo es una de las provincias en las que se han cerrado hogares maternos por poco uso de sus camas, como ocurrió con los de La Catalina, de 10 camas y Jamaica, de 8, que dejaron de funcionar en 1993. En muchas ocasiones, cuando mejoraron las vías de comunicación, dejaron de hacerse partos en hospitales rurales, con lo cual dejó de ser necesario el hogar materno cercano y las embarazadas comenzaron a utilizar otro hogar más próximo al hospital provincial de la ciudad. Por otra parte, se ha incrementado su número con 3 unidades, en 1992 uno en la localidad de La Yaya, municipio Niceto Pérez, de 10 camas y otro en San Antonio del Sur con 19, que en 1993 se aumentaron a 23 y ese mismo año se inauguró el hogar de Carrera Larga, municipio El Salvador, con 10 camas.

El presupuesto anual de los hogares maternos depende en gran medida del número de sus camas y del personal de su plantilla, pues su acápite mayor es salarios. De ahí que el de Bejucal, con 10 camas y 8 trabajadores tenga $13 500 de presupuesto anual (1993) y el de Guantánamo, con 120 camas y 112 trabajadores, cuente con $331 200 (1993). Estos, sin embargo, son casos extremos, lo común es que oscilen entre $46 000 como el de Güira de Melena (1993), provincia La Habana, con 13 camas y 11 trabajadores y $ 79 500 el de Colón (1994), provincia Matanzas, con 24 camas y 22 trabajadores.

Un presupuesto anual típico de hogar materno puede ser el de Guane, provincia Pinar del Río (1994):

* (1 peso $= 1 US dólar).

A pesar de la crisis económica, los hogares maternos no solo han mantenido sus presupuestos sino que en la mayoría de los casos han experimentado ligeros aumentos. En la provincia Ciego de Ávila, el de la ciudad capital, Ciego de Ávila, en 1985 tenía un presupuesto de $60 811 y en 1992 ascendió a $66 426. El de Morón, en igual provincia, en 1985 era de $50 286 y en 1992 alcanzó la cifra de $56 930. Aún dentro de la crisis económica se notan estos aumentos, aunque muy discretos. En el hogar materno de Alquízar, provincia La Habana, su presupuesto era en 1990 de $ 63 479 y en 1993 ascendió a $ 64 100.

En la presente etapa se ha puesto en vigor el ingreso de día no solo por desnutrición, sino también por motivos sociales y de todo riesgo obstétrico. Sobre ello han escrito el Dr. Benito N. Ramos Domínguez y colaboradores.43

“[…] la tendencia actual es la de ampliar el universo de embarazadas tributarias de ser albergadas en estas unidades e incluso de ser alojadas durante el día, en los casos en que esto sea factible, regresando a su casa en la noche; así evita su exposición a situaciones de riesgo que pudieran comprometer la normal evolución de la gestación.”

El actual modelo de atención primaria o médico de la familia que comenzó en los años finales de la pasada etapa, en la presente se ha extendido a todos los municipios del país, en muchos de ellos completa su cobertura, para constituir una causa imprescindible de fortalecimiento de la institución de los hogares maternos, pues desde cada uno de los consultorios se controla el seguimiento de la embarazada y su ingreso en el hogar materno.

En todas las unidades se han mantenido las actividades asistenciales y de promoción de salud que se consolidaron en las etapas anteriores.

Pero, seguramente, la característica más importante de la institución en estos años, la constituyen las medidas tomadas por las direcciones municipales de salud, en la búsqueda de otras fuentes de alimentación para las embarazadas normales desnutridas, estas últimas motivadas principalmente por la crisis económica. Dichas actividades se realizan en todo el país y han sido precisamente a partir del hogar materno, donde se han hincado y constituyen el eje central alrededor del cual se han desenvuelto la mayor parte de estas iniciativas, de las cuales describiremos más adelante, como ejemplos, las de mayor interés.

En lo referente a los problemas de la alimentación de la embarazada, Eveleth46 ha señalado que la malnutrición puede comenzar en la vida intrauterina y en algunos países subdesarrollados el peso al nacer es altamente dependiente de la nutrición materna, en tales poblaciones suplementando las dietas de las embarazadas con extras de calorías y proteínas se puede incrementar el peso al nacer en alrededor de 60 a 200 g. Kennedy y Korelchak47 en un estudio de casos y controles del Programa para mujeres, lactantes y niños de los Estados Unidos, mediante el cual se les da un suplemento de alimentos, a las madres en estado de pobreza, encontraron que se produjo un incremento en el peso al nacer en aproximadamente 100 g.

Así, a lo largo del país, en nuestra investigación hemos encontrado muy diversos ensayos en busca de soluciones, que pasamos seguidamente a describir. En algunos municipios de la provincia La Habana, como ya dejamos escrito, se han incrementado las camas para ingresos de día y garantizarles una adecuada alimentación a las embarazadas desnutridas que viven en la localidad donde está situada la unidad.

En el hogar materno de Jovellanos, provincia Matanzas, a las embarazadas desnutridas se les da ingreso de día, pero algunas de ellas van solamente a realizar las 3 comidas.

En el municipio Candelaria, Pinar del Río, diversos organismos municipales como el Plan Porcino, el Plan Avícola y otros, dan cuotas adicionales de sus productos alimenticios para el hogar materno.

En el municipio pinareño de San Luis, las gestantes vinculadas al hogar, solo hacen en él las 3 comidas. En el de Guane de igual provincia, las embarazadas desnutridas de la localidad cabecera están vinculadas para las 3 comidas al hogar, además el 10 % de las normales del municipio están asociadas a centros laborales y numerosos organismos colaboran con cuotas de sus productos alimenticios al hogar materno, como el Plan Porcino, Matadero, Plan Avícola, Plan Forestal y otros.

En el municipio Matanzas, provincia de igual nombre, gran número de gestantes están adscritas para almorzar, en comedores obreros. Existe un restaurante, en la ciudad capital provincial llamado de orientación nutricional donde pueden concurrir las embarazadas en forma rotativa una o más veces por semana.

En la ciudad de Cárdenas, de la misma provincia, hay también un restaurante exclusivo para las gestantes, al que las desnutridas pueden concurrir todos los días.

En Perico, municipio matancero, las gestantes están adscritas a comedores obreros. A las que presentan desnutrición discreta en las áreas rurales se les da 1 L de leche adicional diariamente y las de la población cabecera almuerzan en el hogar.

Una experiencia de interés se ha iniciado en el municipio de Sibanicú, provincia de Camagüey, donde se ha creado una institución de nuevo tipo, con el nombre de Casa de la Embarazada. En ella se reúnen las gestantes correspondientes a una parte del municipio, una vez por semana, en la sesión de la tarde. El médico y la enfermera de la familia les dan entrenamiento en psicoprofilaxis, y las atienden en los programas de salud. En la Casa de las Embarazadas, también se realizan otros servicios como los de peluquería y manicura y se aprovechan las reuniones para la celebración de cumpleaños colectivos y se practican diversos entretenimientos. Otro servicio que se ofrece a las embarazadas durante su reunión, es la venta de los alimentos de su dieta, así se les asegura su entrega en cantidad y calidad, además de facilitarles su adquisición. Esta institución está situada en un local independiente, al lado del hogar materno, lo cual favorece que tanto la administradora del hogar como las otras trabajadoras puedan colaborar en la actividad de la Casa de la Embarazada.

Recientemente, el nivel central del Ministerio de Salud Pública ha puesto en vigor algunas iniciativas acerca de la institución, como las orientaciones metodológicas sobre Estructura y Funcionamiento del Hogar Materno, del 16 de agosto de 1994, donde entre otras disposiciones se establecen las normas de la asistencia médica de estas unidades.

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