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Textos cubanos sobre el empacho*

 

 

D.J. A.F. y C. (Farmacéutico):
Prontuario medical y colección de los principales medicamentos que debe contener un botiquín…
Imprenta de la Real Sociedad Económica.
Barcelona, 1821.
Pag. 7

Cólico por indigestión

El cólico por indigestión procede por haber comido mucho de una vez o cosas indigestas o mezclas nocivas como agrios y leche o alimentos mal cocidos; es excelente el agua clara tibia, la infusión ligera de flor de manzanilla o de flor de sauco, o de té bebiéndola mucho, y si el dolor continúa se seguirá el plan antecedente.

Por lo común, algunos pocos prácticos son muy propensos a suministrar al instante la Teriaca, aguas cálidas aromáticas, el vino, a fin de detener las evacuaciones, pero no hay práctica tan perjudicial.

 

Raspail, F.V.:
Manual de la salud para 1851 o
Medicina y Farmacia domésticas.
Librería de Sanz.
La Habana, 1851.
Pp. 162-163

Indigestiones, digestiones penosas y lentas

Causas.-  La cualidad, la privación y los excesos de los alimentos contribuyen igualmente a la frecuencia y gravedad de las indigestiones, a la dificultad de la digestión ordinaria y a la falta de ejercicio e irregularidad en la distribución de las horas del día. El hombre, lo mismo que los animales, solo digiere lo digerible en la cantidad que puede elaborar la capacidad individual de su estómago. La digestión tiene sus períodos y su duración, que se hallan en razón directa de la fuerza de la constitución y de la impulsión impresa por los ejercicios corporales. La elaboración del cerebro no pudiera ser simultánea a la elaboración del estómago; pues la digestión del pensamiento, si puedo expresarme así, sólo se verifica a beneficio de la digestión estomacal. Por último, siendo el estómago un órgano digestivo, debe ejercer sus funciones en tanto lo anima la vida; porque un órgano cualquiera debe obrar supuesto es órgano, y si no tuviera de que alimentarse se alimentaría de sí mismo y se suicidaría. La dieta tiene sus indigestiones, cuando no es hambre o envenenamiento lento.

Fig. 12.  Texto de FV.  Raspail que contiene remedios para curar el empacho.

Medicación preventiva.- Nada tengo que indicar al hombre dedicado al trabajo del campo, puesto que este se encuentra digámoslo así en su estado natural, y no enferma de indigestión sino cuando quiere aproximarse al grado de nuestra civilización. Así que tan solo me dirijo a los habitantes de las grandes poblaciones diciéndoles: haced todos los días un ejercicio moderado que obligue a bajaros y comprimir por lo mismo la vejiga de la hiel, tales como los juegos de bolos, pelota, etc., para acostumbraros a esta ocupación empezad a dedicaros a ella 5 minutos el primer día aumentando sucesivamente de otros 5 hasta llegar a una hora. Finido este ejercicio, frotaos bien, por 20 minutos, con pomada alcanforada, luego una loción de un minuto, de agua sedativa; después un amasamiento en todas las extremidades y por último, quitad la grasa por medio de una loción de alcohol alcanforado. Además, tiene que someterse el individuo al régimen higiénico completo.

El agua azucarada basta comunmente para activar una digestión penosa, y he aquí por que la aconsejamos con frecuencia y en particular al acostarse. No puede negarse que el azúcar es una sustancia que sirve de complemento a la digestión.

Medicación curativa contra la indigestión.- En el momento en que la digestión se hace penosa, lociones de agua sedativa en el hueco del estómago. Acibar al momento, lavativa alcanforada con adición de una onza de aceite de ricino; borraja y luego aceite de ricino por arriba, caso que la indigestión no cediera a los medios arriba indicados.

 

Chateusalins, Honorato Bernardo de:
El Vademecum de los Hacendados Cubanos o Guía Práctica para curar la mayor parte de las enfermedades.
La Habana, Cuba, 1854.
Pp. 99-103 y 223-224

Empachos de los niños

Apenas se despecha a los niños, cuando ya las madres se apresuran a darles alimentos con tanta profusión o de tan mala calidad, que ocasionan los empachos o indigestiones: así se llama la indisposición causada por el peso inútil de los alimentos que no ha digerido el estómago perfectamente.

Cuando este achaque se repite a menudo, los niños padecen ya vómitos continuos, ya pujos frecuentes, y por fin mueren sino se ha procurado prevenirlo; en algunas fincas prevalece en tanto grado esta dolencia que es la causa segunda de la mortandad entre los criollos.

Se reconoce el empacho en el hipo, extrema palidez de los negritos, y a veces en los accidentes que les dan.

Método preservativo y curativo

Todo hacendado que quiera conservar los criollitos, debe más bien procurar prevenir las indigestiones, que curarlas, y lo conseguirá vigilándolos cuidadosamente; se asegurará personalmente de cuales son sus alimentos y cuales sus cualidades; no permitirá que les den de comer sino a horas arregladas, y sobre todo no cargar sus débiles estómagos de frutas como mangos, aguacates, mameyes, etc., etc. evitando de este modo las principales enfermedades que resultan de indigestiones, cuales son las lombrices, pujos, obstrucciones mesentéricas o del vientre, vómitos, convulsiones y algunas veces la muerte.

Cuando se manifiesta una indigestión violenta, lo primero que se ha de hacer es provocar la evacuación de las materias no digeridas; dicha indigestión se origina en el estómago o en los intestinos; la más peligrosa es la de alimentos que todavía están en el estómago, y especialmente cuando no pueden vomitar los niños. Se declara por lo regular con un dolor de cabeza muy fuerte, lágrimas continuas, gritos, dolores, inflamación, hinchazón del vientre; se dará prontamente la ipecacuana en dósis de diez o doce granos mezclada con un poco de agua tibia; el vómito de las sustancias que todavía están por digerir, producirá inmediatamente un alivio bien notable, y dos horas después se podrá dar al enfermo una taza de té.

Si la enfermedad fuere envejecida y en los intestinos, se presentará con calentura, estreñimiento, cólicos, algunas veces pujos, y en este caso es cuando a este mal se da el nombre de empachos.

Para calmar los dolores se harán en la barriga unturas con aceite, se echarán algunas lavativas de malva y leche, y sin dilación se dará una purga ligera de aceite de palma Christi en dosis de media cucharada, y una entera si pasa el niño de año y medio, observando por algunos días una dieta de caldo solo.
Las indigestiones, o el empacho de los niños se curan muy bien con algunas cucharaditas de pulsatilla, 6 glóbulos 12, en 6 cucharadas de agua.

Si a la criatura le hubiesen dado una infusión de manzanilla, como vulgarmente suele hacerse, entonces se le darán cucharaditas de coffea, 2 glóbulos 3, en 3 cucharadas de agua. Y si esto no bastare se dará ignatia 3 glóbulos 12, en 4 cucharadas de agua.

Si la indigestión de la criatura proviene de que la madre ha tenido un acceso de cólera, o una grande alegría, o un gran susto, entonces se le podrán dar cucharaditas de los remedios siguientes: colocynthis y staphságria, ensayando uno después de otro, y en dósis de 3 glóbulos 6, en cuatro cucharadas de agua.

Obstrucciones mesentéricas

La obstrucciones mesentéricas llamadas por los franceses carreau son únicamente el síntoma de otros achaques; así es que las lombrices, la dentición dificultosa, y las indigestiones frecuentes, producen las obstrucciones mesentéricas.

Así se llama una enfermedad señalada por la inflamación y la hinchazón del vientre; los niños atacados de este mal tienen la barriga gorda y las demás partes flacas, las carnes blandas, los ojos por lo común chispean y están hundidos y colorados, el aliento fuerte y oliendo a agrio, y la lengua casi siempre sucia.

CURA. Si la causa de dicho mal fuere producida por enfermedades venéreas, indigestiones, dentición o lombrices, será preciso recurrir a los medios indicados en cada uno de estos artículos; pero si no se percibiere ninguna causa conocida, sera bueno dar a los niños alimentos ligeros, así como legumbres y arroz, verduras, sobre todo la leche; cada ocho días se le dará una purga de jarabe de achicorias compuesto; la dósis es una cucharada. Se usará de la tintura espirituosa de genciana administrándola en un poco de vino legítimo de Burdeos, es decir que se pondrán treinta gotas en cada cucharada de vino, pudiéndose repetir dos veces al día.

Esta enfermedad es de difícil curación aunque la homeopatía cuenta con más recursos que la medicina antigua.

Los remedios más convenientes son: sulphur, calcarea carbónica, hepar sulphuris, baryta carbónica.

Se echan 6 glóbulos 6, de uno de estos medicamentos en doce cucharadas de agua, y se van dando algunas al enfermo, variando la sustancia medicamentosa, según los efectos que se vayan notando.

Indigestión

Esta enfermedad que consiste en la inacción del estómago para digerir los alimentos, reconoce por causa eficiente no sólo la debilidad, sino en la mayor parte de los casos la inflamación causada por la sangre, la bilis, linfa, etc. en el primer estado, se hará guardar la dieta al enfermo, y en los otros dos se usarán algunos días una de las tisana num. 44 y después se dará al paciente el num. 53, en el mismo ataque del mal. Se emplearán las tazas de té, de manzanilla con algunas gotas de éter, el agua con azúcar en grande cantidad, pero si sigue el mal, se dará sin demora el num. 53 con el fin de provocar los vómitos.

Cuando el estómago está sobrecargado de alimento, o si no ha podido digerirlos, se originan unos trastornos que hacen padecer mucho, y se pueden remediar con facilidad, empleando los remedios siguientes: antimonium, árnica, ipecacuana, nux vómica y pulsatilla. Después de elegido el medicamento se echarán 6 glóbulos 6, en seis cucharadas de agua, y las va tomando poco a poco el paciente hasta que logre mitigar los síntomas.

 

Bramón, Joaquín:
El instructor.
Opúsculo de medicina homeopática doméstica.
Imprenta El Ferrocarril,
Matanzas, Cuba, 1860.
Pag. 60

Indigestión

Síntomas.- Desgano, aborrecimiento a la comida, náuseas y vómitos; eruptos a huevos podridos y algunas veces diarrea.

Tratamiento.- Pulsatilla

 

Grosourdy, Renato:
El médico botánico criollo.
Flora médica y útil de las Antillas.
Librería Brachet,
París. 1864,
pp. 83, 167-168 y  257

Embarazo gástrico-estomacal.- Afección ordinariamente de poca consideración, que consiste en un trastorno en las fuerza digestivas, con náuseas, vómitos, a veces cólicos y diarrea. El embarazo gástrico-estomacal se manifiesta por una cefalalgia más o menos fuerte, con pérdida del apetito más o menos pronunciada o anorexia; boca pegajosa y con mal gusto; lengua saburral o con una capa amarillenta o blanquecina; gusto más o menos amargo; náuseas y a veces vómitos biliosos; sensibilidad epigástrica más menos pronunciada.

Embarazo gástrico-intestinal.- Además de los síntomas enumerados ya para caracterizar el estomacal, hay fatiga o cansancio espontáneo, erutos, ventosidades, borborigmos, tensión más o menos notable del abdomen, dolores vagos por las piernas y por los muslos y especialmente en las rodillas.

Cura.- Dieta más o menos severa y prolongada, según la intensidad de los síntomas; la ipecacuana en dósis vomitiva; las  tisanas purgantes; los amargos legítimos.

Anona con escamas, anón.- Anona Squammosa, L.; A. cinerea, Dun.; A. bullata, Rich.- Corosolier à fruit, écalleux, cachiment, pomme canalle, hattier ou hatte.- Sweet sop custard- apple.

Las hojas, corteza y frutas verdes de esos árboles frutales, así como las de las otras especies del mismo género que se crian bastante en las Antillas y en el continente vecino, tienen propiedades astringentes algo pronunciadas y diariamente se prepara con un poco más o menos de un manojo, según la circunstancia, de ellos y una botella o cuartillo de agua, un cocimiento o decocción que se administra por tasas en el término del día contra las afecciones atónicas del canal gastro-intestinal, las diarreas y las disenterías crónicas y rebeldes y sale bien.

La infusión de las hojas y pimpollos de esos árboles y especialmente del guanábano tiene además virtudes antiespasmódicas y estomáticas bastante pronunciadas y constituye un remedio vulgar muy útil contra las indigestiones o empachos, facilita las digestiones penosas y desvanece los accidentes que les acompañan con tanta frecuencia como diarrea, etc.

Gengibre

El gengibre constituye un estimulante poderoso del estómago, pero que sólo está bien apropiado a los linfáticos y también a los que tienen digestiones trabajosas. Se junta frecuentemente con los purgantes para disfrazar su gusto poco agradable ordinariamente y además para favorecer su acción entonando el estómago que los tolera mejor, y disminuye mucho los cólicos que acompañan a algunos como las hojas de sen verbi gracia.

Se prepara con un puñado fuerte de esa sustancia machacada y una botella de agua hirviente, una infusión o té que se administra vulgar y diariamente a los dolores del estómago que acompañan a las malas digestiones y también contra los empachos leves y sin gravedad. Se hará con él un jarabe muy bueno del modo siguiente: se echará una botella de sirop o lamedor de azúcar hirviente sobre un manojo de gengibre machacado y se dejará todo junto sobre cenizas calientes durante un par de horas o hasta que se haya enfriado así poco a poco y después de pasado por una franela ya estará listo; podrá utilizarse para endulzar las bebidas de los enfermos o se administrará por cucharadas repetidas dos o tres veces por día, es muy agradable.

Capraria de dos flores; té del país o de las Antillas; fregosa, Vzla.- Capraria biflora, L. Xuaresia biflora, Ru. Pav.- Capraire à deux fleurs, thé d´Amèrique, de la Martinique, des Antilles, etc. 

Esa mata que se halla con tanta abundancia en todas las Antillas y en continente Americano es un remedio vulgar diariamente empleado; sin embargo, como es bastante poderoso no se le debe administrar a pasto, como se hace algunas veces; en efecto, tomada su infusión muy cargada y en dosis fuerte puede producir una debilidad general, el sueño, la rigidez y aún la parálisis, una especie de embriaguez, debilidad de la memoria y hasta vértigos; porque deja el sistema nervioso como estupefacto; pero tomada en dosis regulares su acción, tiene al contrario, mucha analogía con la infusión de té de China; estimula ligeramente los nervios, entona los intestinos, facilita las digestiones y proporciona un bienestar general. Las hojas desecadas con cuidado a la sombra han de emplearse con preferencia a las frescas y se preparará con un manojo de ellas y una botella de agua hirviente la infusión de que estamos hablando, la cual después de endulzada, se toma por tazas en el término del día; se hace uso de ella en las indigestiones y las diarreas que son su consecuencia, o en los empachos de los niños; se toma también como muy buen sudorífico. Las hojas aplicadas a los dolores, flatulentos o ventosos, los desvanecen pronto, según dicen en Venezuela.

 

Callejas y Asencio, Wenceslao:
 Manual de Homeopatía.
Instrucción con la cual en los partidos rurales, pueblos del interior y demás puntos donde se carezca de facultativos
pueden los padres y jefes de familia prestar los primeros socorros a sus enfermos
y aún curarlos sin apelar a medios violentos ni a medicinas para ellos desconocidas y peor administradas.

Tomo II.
Imprenta de Espinal y Díaz,
Santiago de Cuba. 1868.
 Pp. 166-170

Hay una clase de dolores agudos en este importante órgano, los cuales por el mal tratamiento empleado en combatirlos, han ocasionado muchas víctimas o crueles padecimientos que los acompañan hasta la tumba a donde al fin descienden rodeados de martirios. El dolor a que nos contraemos, es el que llaman comunmente “ dolor de pasmo” o pasmo del estómago, el cual se presenta con una punzada aguda en este órgano, vómitos y diarreas no pocas veces, frialdad general, sudores fríos y copiosos, con bastante frecuencia calambres y otros síntomas semejantes a los del cólera. Este alarmante estado es determinado casi siempre por una de las tres causas siguientes:

1a. Por estar planchando u ocuparse en un largo ejercicio al fuego y beber agua fría, bañarse o comer frutas.

2a. Por beber agua fría arriba de un líquido o alimento que se acaba de tomar caliente como café, chocolate, arroz, etc.

3a. Por comer frutas y beber agua fría después de una larga insolación o trabajo estando agitado y sudado.

También suele atraer con todos o algunos de los síntomas dichos por sobrecargar el estómago de alimentos pesados e indigestos como el caro, las huevas de lisa, la carne de cerdos y los amasijos de pastelería y otras sustancias farináceas que además de no asimilarse a todos los estómagos son de dificilísima digestión aún para los más robustos. […]

[Tratamiento con] Arsenicum y pulsatilla.

Aquí añadiremos por lo que pueda convenir, una observación del Dr. Teste en las indigestiones de los niños. Dice éste sabio profesor que cuando la indigestión de estos pequeños seres es ocasionada por el pan, galletas u otras preparaciones farináceas, el Lycopodium, es superior a la Pulsatilla para combatirlas. No teniendo hecha ninguna observación sobre el particular, nos limitamos a consignar la opinión de éste eminente práctico.

 

Navarro y Villar, José Joaquín:
Manual popular de medicina homeopática.
Ravelo y Hermanos Editores.
Santiago de Cuba, 1881,
pp. 147-152

Indigestión

Llámase indigestión una perturbación pasajera de las funciones digestivas. Es una de las afecciones más comunes y están sujetas a ella aún las personas que gozan de la mejor salud. Varias son las causa que pueden producir la indigestión, y entre ellas la introducción en el estómago de una cantidad excesiva de alimentos, especialmente alimentos de difícil digestión; el comer o beber cuando se está haciendo la digestión de la comida anterior; o hacer ejercicios violentos, o incomodarse, o una emoción viva, sobre todo un pesar, un susto, un dolor, el trabajo intelectual intenso o prolongado, cualquier cosa en fin, que perturbe el trabajo del estómago.

Se siente ordinariamente plenitud, molestia, pesadez y algunas veces dolor en el estómago; después vienen eruptos ácidos, algunas veces con el sabor de los alimentos, otras un olor a huevos podridos; dolor de cabeza, malestar, opresión, sudor frío en la frente, náuseas y por fin se arrojan por el vómito los alimentos indigestos, más o menos alterados con lo que concluye generalmente la indigestión. Otras veces la perturbación se manifiesta en la parte inferior del tubo digestivo; y entonces hay dolores de vientre con abultamiento, se arrojan gases fétidos por el ano, y por fin se presenta la diarrea, compuesta en su mayor parte de alimentos a medio digerir. Este es el cuadro de síntomas de una indigestión común; pero puede también ser tan benigna que se limite a un ligero malestar, o tan grave que llegue a ocasionar otras enfermedades, como la apoplejía.

El mejor remedio para la indigestión es la Pulsatilla, sobre todo, en las producidas por la carne, especialmente la de puerco, los alimentos grasientos, pastelería o las frutas.

El ARSENICUM, indigestiones producidas por el pescado, los helados y las frutas heladas.
NUX VÓMICA.- Cuando la indigestión proviene del abuso del vino o de las bebidas alcohólicas.
ANTIMONIUM CRUDUM.- Es muy eficaz en las indigestiones producidas por los ácidos; y está muy indicado cuando los eruptos tienen el gusto de los alimentos, pero ya ácidos.

CARBO VEGETABILIS.- Indigestiones en que hay gran desarrollo de gases, o que provienen de haber comido pescados o carnes ya descompuestas.
IPECACUANA.- Cuando hay muchos vómitos que no cesan después de haber arrojado los alimentos indigestos.
CALCAREA CARBONICA.- Es el medicamento por excelencia para las indigestiones producidas por la leche, sobre todo, en los niños; y particularmente los de pecho.

DISPEPSIA

Dispepsia significa propiamente dificultad de digerir; asi es que puede definirse la dispepsia que es una indigestión crónica.

Las causas que pueden producir la dispepsia son: los alimentos demasiado suculentos o mal preparados, el abuso de las bebidas alcohólicas; la dieta demasiado severa o demasiado prolongada; el abuso de los baños; los trabajos excesivos, bien sean físicos o intelectuales; las pérdidas debilitantes, los sufrimientos morales, el abuso de los placeres; en las mujeres el corsé demasiado ajustado, en fín, todo lo que pueda producir digestiones frecuentes.

Los síntomas de dispepsia son: indigestiones tardías y lentas; todo lo que se come sienta mal; hay continuamente gran desarrollo de gases en el estómago y en el vientre; desgano unas veces, hambre canina otras; unos dispépticos están muy estriñidos, otros tienen diarreas y la mayor parte, alternativos de estreñimiento y diarreas; somnolencia e unos, desvelos en otros; sueños desagradables, pesadillas; tristeza, abatimiento, mal humor, disgusto de la vida; dolores de cabeza, mareos, palpitaciones de corazón, etc., etc.

La dispepsia puede ser continua pero por lo general es intermitente y en los intervalos el enfermo parece gozar de cabal salud.

Nada logrará el tratamiento medicinal en la dispepsia, si el enfermo no adopta un plan higiénico apropiado; regularidad en las horas, calidad y cantidad de las comidas; tranquilidad de espíritu, etc.

No debe hacerse uso del vino, la cerveza y otras bebidas, permitiéndose sólo un poco de agua con ron a las personas acostumbradas a tomar vino en las comidas. No debe tampoco usarse la soda, magnesia, pepsina, etc., que cuando más obran sólo como paliativos, y la mayor parte de las veces hacen más mal que bien.

Las frutas de la estación maduras o por lo menos en buen sazón, son convenientes, siempre que no sean naturalmente ácidas o de difícil digestión.

Los medicamentos más indicados son: ANTIMONIUM CRUDUM, ARNICA, ARSENICUM, BRYONIA, CALCAREA CÁRBONICA, CARBO VEGETABILIS, CHAMOMILLA, CHINA, CINA, IGNATIA, IPECACUANA, LYCOPODIUM, MERCURUS, NUX VOMICA, PULSATILLA, SEPIA y SILICEA.

Los principales medicamentos para el dolor de estómago son: ARSENICUM, BELLADONA, BRYONIA, CARBO VEGETABILIS, CHAMOMILLA, IGNATIANUX VOMICA y PULSATILLA.

 

Seguí, Domingo Hernando:
Ojeada sobre la flora médica y tóxica de Cuba.
La propaganda literaria.
La Habana, Cuba, 1900,
pp. 27-28

Dicotiledóneas

Dialipétalos

La familia Anonaceas está representada en Cuba por los géneros Oxandra, Xilopia, Guanabanus (anona) y Uvaria. (…)

En el género Guanabanus se encuentra G. muricatus M (Anona muricata, L.): Guanábana, de fruto comestible y hojas pectorales, antidiarréicas; el G. Palustris M (Anona Lin.) Bagá, Palo bobo, de frutos muy fétidos reputados venenosos y hojas aromáticas; el G. Squamosus, M (Anona squamosa; Lin.): Anón, cuyas hojas y semillas encierran un aceite aromático, parasiticida débil, su fruto es comestible usándose el epicarpio verde como astringente. Con las hojas tiernas de esta planta, sal y aceite, preparan los curanderos un cocimiento que consideran un específico para la cura del empacho.

 

 Martínez-Moles, Manuel:
Contribución al Folklore.
 Vocabulario espirituano, refranes, frases proverbiales, dichos y dicaharachos usados en Sancti-Spíritus.
Ed. Cultural,
La Habana, Cuba, 1928.
Pp. 135-136

 Empacho. Dolor de estómago, a veces con fiebre que ataca generalmente a los niños por ingerir comidas de difícil digestión // Quebrar el empacho. Operación que hacen las brujas y gentes ignorantes, consistente en tender al enfermo boca abajo y estirarle la piel del lomo por tres o cuatro veces, con los dedos o con los dientes.

 

Martínez-Moles, Manuel:
Contribución al folklore.
Tradiciones, leyendas y anécdotas espirituanas. Tomo III
 Ed. Cultural,
La Habana, Cuba, 1931.
Pp. 85-86

Supersticiones espirituanas

Si superstición hemos de entender que es la creencia extraviada de una cosa que no existe o que se exagera, aquí en Sancti-Spíritus tenemos gran acopio de estas creencias…

La supestición, que siempre se ha considerado como producto de la ignorancia, en muchos casos es más bien producto de un hábito que inconscientemente se realiza, sin que se llegue a discutir el por que de tal hábito o preocupación.

Pero por lo general, es en las gentes del campo en las que más acentuadamete se observan las más groseras supersticiones (…) [como] el mordisco o pellizco en la piel del lomo para quebrar el empacho.

 

Martínez Martínez, Ramón:
Oriente folklórico.
Glosario de palabras demóticas,
frases demosóficas y de valor histórico…
Imprenta Ros,
Santiago de Cuba, 1936.
Pag. 36

Empacho

El Sr. Esteban Pichardo, en su Diccionario de Voces Cubanas describe el empacho del modo siguiente: “Aquí” tiene por principal acepción la indigestión, o ahito o ahitera.

Quebrar el empacho” y también “sobar el empacho”.. Vulgarmente y entre curanderos no es curar el empacho por los medios terapéuticos, sino privarle su malignidad, destruirle repentinamente con sus pamenas y aparatos pellizcando en las espaldas o vientre hasta “quebrar un huesito”, o como ellas dicen: ei Empacho.

¡Quebrar el empacho! Curar una indigestión (o creer que la ha curado) con masajes, pellizcos, etc.

 

Santamaría, Francisco J.
Diccionario General de Americanismos
Editorial Pedro Robredo
México, 1942
Pag.  592

-QUEBRAR EL EMPACHO, se dice en Cuba y parte de México (Tabasco), a la operación de curarlo por medio de la maniobra especial de restirar a uno el cuero del espinazo hasta la rabadilla.

 

Roig y Mesa, Juan Tomás:
Plantas medicinales, aromáticas  o venenosas de Cuba.
Ministerio de Agricultura.
La Habana, Cuba, 1945,
pp. 116-118, 120-122, 237-238, 263-265, 395-396, 433-434.  

ANÓN

Annona squamosa Lin. Fam. Anonáceas.
SINÓNIMOS.- Anona cinerea Dunal
OTROS NOMBRES VULGARES.- Sweet sop, Sugar apple (Florida); Anón (P. Rico); Pomme cannelle (Antillas francesas)
HABITAT Y DISTRIBUCIÓN.- Arbolito originario de las Antillas, cultivado por sus frutos en todas las regiones tropicales. Es uno de los árboles más comunes de Cuba; pero sólo cultivado comercialmente en pequeña escala, para el consumo local. Se encuentran plantas de Anón, en fincas, bateyes y en muchos patios de los pueblos de campo. Existe también en las demás Antillas y en las Islas Vírgenes.

DESCRIPCIÓN BOTÁNICA.- Árbol más bien pequeño ocasionalmente de 10 m. de altura, con las ramillas densamente pubescentes. Hojas de elíptico-lanceoladas a oblongas, de 6 a 12 cm. de largo y 3 a 4-5 cm. de ancho, a veces más grandes, pubescentes al menos cuando jóvenes, algunas veces lampiñas cuando viejas, agudas o cortamente acuminadas en el ápice, estrechadas u ocasionalmente redondeadas en la base, con puntos diminutos; los peciolos de 5 a 12 mm. de largo. Flores perfectas, varias en un un grupo, ocasionalmente solitarias. (…)

PARTES EMPLEADAS.- Las hojas, la corteza y las frutas.

APLICACIONES.- En Cuba se usan los retoños del anón en cocimiento para los resfriados y descomposiciones de vientre, bien solos o junto con yerba buena.
(…)
De la Guanabana dice Grosourdy que sus hojas y pimpollos tienen propiedades antiespasmódicas y estomáquicas y constituyen un remedio vulgar muy útil contra lasa indigestiones o empachos, facilitan las digestiones penosas y desvanecen los accidentes que les acompañan con frecuencia.

APASOTE

Chenopodium ambrosioides. L. Fam. Quenopodiáceas
SINÓNIMOS.- Chenopodium antihelminticum L.
OTROS NOMBRES VULGARES.- Pasote, Semen contra de las Antillas. Wormseed (Estados Unidos); West Indian goose foot (Antillas inglesas).
HABITAT Y DISTRIBUCIÓN.- Es una hierba anual que se encuentra no muy abundantemente en terrenos yermos y cultivados y mucho más comúnmente cerca de las costas bajas de toda la Isla. Crece también en Puerto Rico y en varias de las Antillas Menores. Está ampliamente distribuída en las regiones templadas y tropicales de ambos Mundos.

DESCRIPCIÓN BOTÁNICA.- Es una hierba anual lampiña o ligeramente glandular pubescente. con olor muy fuerte y peculiar, aromático; tallos y hojas de 60 cm a 1 m de altura, angulosas y asurcadas. Hojas alternas, pecioladas, oblongas y oblonga-lanceoladas, estrechadas hacie el corto pecíolo, repando-dentadas, onduladas o las superiores enteras, de 2 a 9 cm de longitud, las superiores numerosas y mucho más pequeñas. Flores perfectas, sésiles, sin brácteas, verdes; en pequeñas espigas axilares densas (...)

PARTES EMPLEADAS.- Toda la planta, sumidades floridas, las semillas y el aceite extraido de éstas.

APLICACIONES.- Es muy conocida esta planta como vermífugo eficaz, usado con ese fín en muchas partes del mundo.
En Cuba, se le usa como vermífugo desde hace muchos años y se le vende al menudeo por los yerberos de la Habana y Santiago de Cuba.

Fig. 13.  La obra de Juan Tomás Roig y Mesa tiene varias plantas curativas relacionadas con el empacho.

"La infusión teiforme y el aceite etéreo que contienen estas yerbas muy aromáticas, son digestivas, ligeramente estimulantes y diaforéticos. Se usan en casos de histeria. Empacho, indigestión, dolores cólicos, catarro del estómago, disentería, (...) Hieronymus.” [“Plantas diafóricas", Flora Argentina].

COPAL

Protium cubense (Rose) Urban. Fam. Burseráceas.
SINÓNIMOS.- Icica cubensis, Rose, Icica copal A. Rich; Tetragastris cubensis Urb.
HABITAT Y DISTRIBUCIÓN.- Arbol indígena, algo común en la provincia de Oriente, por Baracoa, Banes y Mayarí, y raro en la provincia de Pinar del Río y en Isla de Pinos.

DESCRIPCIÓN BOTÁNICA.- Arbol lampiño, las ramas cilíndricas, lampiñas. Hojas grandes, coríaceas, pennadas; foliolos 3 a 7, elípticos, acuminados, enteros. brillantes de 5 a 8 cm. de largo, algo desiguales en la base. Inflorescencia axilar, en cortos racimos paicifloros. Flores perfectas (...).
PARTES EMPLEADAS.- La resina.

APLICACIONES.- Esta resina se llama en las farmacopeas Resina Elemi, y en Cuba se usa mucho en el campo, para hacer parches que se aplican a las sienes o a las vértebras cervicales contra el dolor de cabeza y el aire. Esta especie no es el verdadero copal que es una especie mexicana. (...)

Otra especie de Schinus, Schinus molle L., algo propagada en Cuba como ornamental y llamada en México Pimienta  y Racimo  de Rubíes, se llama en el Brasil Aroeira. (...)

Molle.- Árbol terebintáceo, que despide un olor parecido al de la pimienta. Por incisiones, da un jugo pegajoso que, medio desecado, tiene consistencia de cera y que es muy apto para fortificar las encías, usándose contra la piorrea. Sus hojas son empleadas en la Argentina, Brasil y Perú, que es donde más abunda, contra el empacho gástrico.- J.B. Gutiérrez.
["Cura con yuyos"].

Curbana

Canella winterana (L.) Gaertn. Fam. de las Caneláceas.

SINÓNIMOS.- Winterana canella L., Canella alba, Murray.

OTROS NOMBRES VULGARES.- Canela blanca, Malambo, Corteza de Winter falsa; Barbasco (Puerto Rico); Wild Cinnamon, White good bark, Pepper Cinnamon; Winter bark (Antillas inglesas, Bahamas y Florida).

HABITAT Y DISTRIBUCIÓN.- Es un árbol común en las costas altas de toda la Isla, principalmente en la costa Norte; en bosquecillos y matorrales. No es abundante en ninguna parte actualmente. Es indígena además de Puerto Rico y las demás Antillas Mayores y en muchas de las Antillas Menores y en la Florida.Suministra una madera dura y pesada, de corazón oscuro, pardo rojizo.
Florece al empezar la primavera y los frutos maduran en abril y mayo.

DESCRIPCIÓN BOTÁNICA.- Es un árbol hasta de 15 m. de altura, comúnmente es mucho más pequeño, un arbusto; el tronco alcanza hasta  25 cm. de diámetro, la corteza es gris, aromática, de sabor aromático. Las hojas son lampiñas, coríaceas, oblanceoladas o espatuladas, de 3 a 10 cm. de largo, verde oscuras y algo brillantes en la cara superior, más bien mate en la cara inferior, redondeadas u obtusas en el ápice, con los nervios no prominentes; los pecíolos delgados cortos de 1 cm. de largo; flores en corimbos terminales (...)

PARTES EMPLEADAS.- La corteza, usada también como condimento y como tónico.
APLICACIONES.- Figura en diversas farmacopeas como droga oficial con el nombre de Canela Blanca o Canela Winterana.
En Las Villas y en Camagüey se usa la corteza, macerada en alcohol, en fricciones contra el reumatismo.
También se usa el cocimiento de la corteza para el estómago, el empacho y contra el pasmo de las mujeres de parto.

Jengibre

Zingiber zingiber (L.), Karst. Fam. Zingiberáceas.

SINÓNIMOS.- Amomum zingiber, L.; Zingeber officinale, Rosc.
OTROS NOMBRES VULGARES.- Ajengibre (Cuba); Jengibre dulce (Puerto Rico); Ginger (Estados Unidos); Gingembre (Antillas francesas).
HABITAT Y DISTRIBUCIÓN.- Planta nativa del Viejo Mundo y vuelta espontánea después del cultivo. En la actualidad se cosecha poco jengibre en Cuba pero hace unos 50 años se le exportaba en cantidad apreciable. Se le cultiva extensamente en las Antillas, en la América tropical continental y en los trópicos del Viejo Mundo.

DESCRIPCIÓN BOTÁNICA.- Hierba con tallo hojoso, de 6 a 9 dm. de altura y rizomas horizontales ramificados, aromáticos. Hojas dísticas, lanceolado-lineales o lanceoladas de 18 1 28 cm de largo y 1.2 a 2.5 cm de ancho, sésiles, gradualmente estrechándose hacia un ápice acuminado, estrechándose en la base; pecíolos envainadores. Pedúnculos de 15 a 25 cm de largo. Espigas elipsoideas de  de 4 a 6 cm. de largo. Brácteas persistentes (...)

PARTES EMPLEADAS.- Los rizomas.

APLICACIONES.- Además de sus aplicaciones industriales y como condimento se emplea mucho como medicinal. En Cuba se le emplea como tónico y estomáquico en los resfriados y descomposiciones del vientre. (...)

Según Grosourdy, el rizoma de jengibre, después de reducido a polvo, se usa como revulsivo para combatir las pleuresías y el reumatismo, juntándolo casi siempre con pimienta.

Agrega dicho autor que el jengibre constituye un estimulante poderoso del estómago, pero que sólo está bien a propiado a los linfáticos y también a los que tienen digestiones trabajosas. Se prepara, dice Grosourdy, con un puñado fuerte de esa sustancia machacada y una botella de agua hirviente, una infusión o té que se administra vulgar y diariamente contra los dolores de estómago que acompañan a las malas digestiones y también contra los empachos leves y sin gravedad.

Majuito


Capraria biflora L. Fam. Escrofulariaáceas.

SINÓNIMOS.- Capraria biflora pilosa Griseb.

OTROS NOMBRES VULGARES.-  Escabiosa, Esclaviosa, Magüiro, Viuda (Cuba); Te del país (Puerto Rico); Goat-weed (Estados Unidos); Fregosa (Venezuela); thé d´Amérique (Martinica); The du pays (Guadalupe); Escobo (Colombia): Claudiosa (México).

HABITAT Y DISTRIBUCIÓN.- Es una hierba silvestre, muy común en toda la Isla, preferentemente en lugares húmedos y cerca de las costas. En terrenos yermos y cultivados. Crece también las demás Antillas Mayores y Menores, en Florida, Texas, la Bermuda, en México y la América tropical continental.

DESCRPCIÓN BOTÁNICA.- Hierba perenne, con tallos de 3 a 9 dm de altura, ramificada, a veces pubescente. Hojas alternas, más largas que anchas, oblanceoladas, cuneiformes u oblongas, de 1 a 4 cm de largo, agudas, agudamente cerradas por encima de la parte media. Flores sobre pedicelos axilares. (...)
PARTES EMPLEADAS.- Las hojas.

APLICACIONES.- Se usa como astringente en las heridas y como diaforética.
"Esta mata es un remedio vulgar diariamente empleado, sin embargo, como es bastante poderoso no se le debe administrar a pasto, como se hace algunas veces; (...).

Las hojas desecadas con cuidado a la sombra han de emplearse con preferencia a las frescas, y se preparará con un manojo de ellas y una botella de agua hirviendo la infusión de que estamos hablando, la cual después de endulzada, se toma por tazas en el término del día; se hace uso de ella en las indigestiones y las diarreas que son su consecuencia, o en los empachos de los niños; se toma también como un buen sudorífico¨... (Grosourdy)

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 Seone Gallo, José:
Remedios y supersticiones
en la Provincia de Las Villas [Santa Clara].
Universidad Central de Las Villas.
La Habana, Cuba, 1962, 
pp. 71-73 y 276

EMPACHO

El empacho viene cuando se come mucha cantidá de algún alimento, porque el estómago digiere más fácilmente mucha cantidá de muchas cosas diferentes que mucha cantidá de una misma cosa. Pa curarlo, se palpa bien en la barriga y en la boca del estómago, pa hallar la pelota del empacho. Después de hallarla se unta aceite y se va pasando la mano pa que se vaya desbaratando la bola. Cuando está desbaratá se le pone a la persona un lavao de hojas harvías  de cundeamor, aguantando mucho rato pa que el agua de cundeamor entre bien toa las tripas y saque el empacho pa fuera. Con este remedio sale hasta el empacho de ajonjolí, que es el más malo de sacar.
Barbero, Santa Clara

Pal empacho es muy bueno ponerse un empalsto de papa cruda rallá. Se pone sobre la pelota y la rebaja en seguida.
Adela. Campesina, Santa Clara.

Se coge una molleja de pollo y se tuesta al sol o en la candela y después se pulveriza. Se hace un cocimiento de manzanilla y se le echa una cucharadita rasa de polvo de molleja. Se toma caliente.
Isabel. Campesina. Yaguajay.

Pal empacho se da masaje con aceite caliente y sal, pa bajar la pelota. Después se toma cocimiento de ruda, bien caliente, pa que se arrastre el empacho. A la media hora ya lo ha cagao.
Luz María. Ama de casa. Santa Clara.

Pal empacho se coge la semilla de un mamey colorao grande; se le saca la almendra que tiene dentro y se pica en nueve trozos y se pone a hervir en tres tazas de agua. Se bota esta agua. Después se pone a hervir en taza y media de agua y cuando se ha gastao más o menos media taza, se baja de la candela y se toma caliente.
Marina, Ama de casa. Sancti Spíritus.

La pelota del empacho se desbarata tomando mucho cocimiento de cebolla colorá. Así me curé yo un empacho de coco.
Feliciana. Campesina. Falcón.

Se coge una cuchará de aceite de recino y una de aguardiente y se mezclan bien. Después se le echa una pizquita de sal y se toma. Destruye la pelota del empacho.
Cirilo. Campesino. Placetas.

Se arranca una tirita de cuero seco y se hace cocimiento. Sirve pa desbaratar el empacho, tomao caliente.
Florentino. Campesino. Miller.

Yo curo el empacho, porque he nacío con esa gracia, acostando al empachao, pasandole la mano por la barriga y diciendo la oración de San Bartolomé:

San Bartolomé se alevantó
un ajito se encontró
y el muy bueno se lo dio
a Fulano, como yo.

Este bocado te arranco
sin cuchillo y sin puñal,
con el Santísimo
Sacramento del Altar.

La oración se dice una sola vez, pero se sigue pasando la mano un buen rato. Después se le da de comer un ajo, el ajo de San Bartolomé.
Rafaela. Ama de casa. Santa Clara.

Se coge un empacho cuando se come algo indigesto, entonces se forma una pelota en la barriga. Pa curar el empacho, yo acuesto al enfermo, le unto aceite caliente en la barriga y le empiezo a pasar la mano, pa desbaratar la pelota, rezando tres veces seguías la oración de San Bartolomé, que dice:

Sacramento del Altar.
San Bartolomé se alevantó
por un camino cogió
y por su bien se encontró
a Fulano como yo.

Este empacho te arrancamos
sin cuchillo y sin puñal
con el Santísimo
Sacramento del Altar.

Si el que está haciendo la cura, sabe curar de verdá –porque pa eso hay que haber nacío pa la obra espiritual- , dispué de rezar tres veces la oración, la pelota ha bajao pa las tripas y al poquito rato se ensucia.
Malvina. Lavandera. Caibarién.

 [La salud depende del estómago]

La salú es lo más precioso que hay en la vida. El que tiene salú lo tiene todo. Hay mucha gente rica que por estar enferma no sabe que hacer con el dinero. Hace muchos años mi madre me contaba que allá por El  Purial en una finca fradísima vivía un hombre riquísimo que estaba enfermo del estómago y no podía comer na, ni carne de puerco, ni jutía, ni güevo, ni na. El probe hombre vivía a base de leche y puré y sin embargo tenía dinero pa comprar la mejor de las comías. Yo soy probe y vieja pero tengo salú y de vez en cuando me las doy de peligrosa y como lo mismo costilla de puerco que potaje de garbanzos, y no me pasa na.

La salú depende del estómago y no se debe de abusar de las comías fuertes, lo mismo el que tiene buen estómago quel que lo tiene flojo. Hay una cosa que es fatal pal estómago y por consiguiente pa la salú: comer frutas que no están en sazón. El que se come una fruta verde está comprando noventa y nueve papeletas pa la rifa de la enfermedá. Las frutas hay que comerlas cuando están en su punto, de lo contrario viene la mala digestión, los vómitos, la cagalera, la intosicación…
Marina. Campesina. 67 años. Itabo.

 

López Ojeda, María:
“Remedios caseros de ayer”
en Islas (Revista de la Universidad Central de Las Villas).
Santa Clara, Cuba, 1965.
 Pp. 349-352

(…) los remedios caseros todavía abundan. Y lo mismo el tilo, que la manzanilla y la yerba-buena, siguen campeando por su respeto muy a pesar de los sedantes, las pastillas efervescentes y los laxantes de moderna y científica aplicación.

La muy relativa y discutible eficacia de algunos remedios, por una parte, y las descabelladas ocurrencias que a manera de “fórmulas benditas” enriquecen la farmacopea popular, por la otra, hacen que nuestro folklore tenga un nutrido recetario que evidencia un atraso tan pernicioso como lamentable.

En uno de esos días en que mi hígado rebelde me permite tomar las cosas con calma, me dí la tarea de averiguar, por boca de mi madre, algunos de estos remedios. Ella nació en la ciudad de Matanzas en 1895 y hasta que se casó vivió con su familia en el barrio de Versalles (…) Era un barrio humilde, de gente que vivía del trabajo en el campo, cuando no de pesca. Allí se crió mi madre. Y ella  -que a pesar de su edad hace alarde de una memoria prodigiosa, recuerda con exactitud los remedios que su abuela conocía y recomendaba para cualquier contingencia.

Muchos de ellos son harto conocidos. Otros, son practicados de acuerdo con las variantes de la región de donde provienen. Por suerte, la mayoría se ha perdido en el tiempo y en los antibióticos. Pero ahí están dispuestos a delatar una época ingenua que ya no podrá recuperarse. (…)

INDIGESTION: buscar restos de la comida que haya hecho daño y tostarla hasta que quede como café y dárselo a tomar a la persona después que le hayan quitado el empacho.

 

Feijóo, Samuel:
 “Humor, fantasía y superstición
en los remedios populares cubanos”
en Signos, julio-diciembre  1982.
Pp. 91 y 96

Los decimistas populares cubanos han escrito muchas sátiras sobre los excesos, los errores y las fantasias grotescas de los remedios populares (nunca contra sus verdaderas virtudes).

El empacho
Mujer, tráeme un cocimiento
de cabo de hacha con cuero
porque creo que me muero
si de esta no me reviento;
yo que estaba tan contento,
tan ágil y vivaracho,
ahora cuando me agacho
me siento un retorcijón
y es porque la digestión
se me convirtió en empacho.
(José R. Calvo)

Pero donde hemos hallado una cantidad grande de remedios barbarosos ha sido en el trabajo que nos enviara recientemente el camagüeyano Andrés A. Carreras Padrón (Carreras Padrón, Andrés: “Remedios empíricos recogidos en la antigua provincia de Camagüey” en Signos, julio-diciembre 1982, p. 111). Los recogió en la antigua provincia de Camagüey, en 1979: una gran cosecha de remedios caseros, bajo el título agraciado y justo de “Remedios empíricos”. Sus raros remedios trabajamos. Seleccionamos asombrados las siguientes fantasias y supersticiones. Pedimos resistencia.
(…)

Contra el empacho.  Hágase que el pacente se coloque ambas manos en la nuca. Estando en esa posición levántesele en peso por los codos y déjesele caer de pie al suelo. Tómese una cinta roja y mídase tres veces la distancia que hay entre el hueso de la parte inferior del codo y el dedo mayor de la mano, es decir, la punta, cortando la cinta por ese lugar. Dígasele al paciente que sostenga una de las puntas de la cinta sobre su ombligo y la otra llévese al extremo del brazo estirado. Si hay empacho, el brazo resultará más largo que la cinta, y no lo hay en caso contrario.

Indigestiones

 

Cabrera, Lydia:
La medicina popular cubana.
 En: Revista de la Universidad de México 
37(9):36-37, 1982

Para los males de intestinos y estómago: el anón (Anona squamosa). El anón es muy astringente y sus hojas, corteza y fruto verde se daba a los enfermos del estómago o intestinos y a los que padecían de diarreas crónicas y disentería. Como las hojas y pimpollos son antiespasmódicos y estomáticos, se aconsejaba la infusión en indigestiones y empachos.

En polvos, los frutos secos se administran en pequeñas dosis  -dos cucharaditas de café-  en lavativas que deberá retener todo el tiempo que pueda el enfermo.

 

 Castellanos Jiménez, Israel:
“El curanderismo en Cuba”
en El militante comunista.
La Habana, Cuba, septiembre 1987,
pp. 82-90

 Recuerdo que cuando yo era niño, cada vez que tenía dolores de estomacales, avisaban a la “abuelita” Carmen. Era una viejita africana “de nación”, de ascendencia posiblemente mandinga, quien pese a sobrepasar los ochenta años aún andaba muy dispuesta para los trajines de la curandería, principalmente para ejecutar el “pasado de mano” con la finalidad de curar el “empacho.”

Fig. 14.  Artículo de Israel Castellanos Jiménez que describe los diversos tratamientos para el empacho en Cuba.

Se suponía que el malestar era provocado por “algo pegado en el estómago”. Ese “algo”, residuo de una mala digestión  -según argumentaban-  debía ser desprendido para que el enfermo se pusiera bien. En tales casos se imponía pasar la mano o sobar el vientre del afectado. Ella oprimía fuertemente el abdomen, después procedía a agarrar entre sus dedos índice y pulgar secciones, lo más gruesas posibles, de la piel de la espalda, dando pellizcos y estirones.

Las tenazas de sus dedos repetían la operación una y otra vez, hasta que “el pellejo sonara”, pues era el aviso de que el empacho se había desprendido. Mientras no sonara, el suplicio continuaba, y yo mentalmente, sin pretenderlo, pasaba revista a todos los ancestros de la caritativa anciana.

Logré salir airoso de aquellas desagradables pruebas en las que tanto mis parientes como la curandera pretendían hacerme un bien.

Al cabo del tiempo he logrado conocer que pese a toda aquella buena voluntad, esos “pasados de mano” podían haberme provocado serios daños si hubiese padecido de úlcera estomacal, de apendicitis y quizás pudieran haberme lastimado los intestinos, el hígado, el baso u otro de los órganos que se agrupan en el vientre y que resultan tan sensibles, sobre todo en los niños.

El sobado abdominal se ejecuta con ciertas variantes, según las regiones del país. En una investigación realizada por los compañeros del Departamento de Estudios Socio-Religiosos de la Academia de Ciencias de Cuba, se pudo comprobar que por ejemplo en Sancti Spíritus y Cienfuegos se acostumbra poner al enfermo una cebolla sobre el vientre, mientras se reza. En Camagüey es común hacer una cruz sobre el abdomen con una yema de huevo en la mano.

También en la provincia de “Los Tinajones” se estila otra peculiaridad en el pasado de mano: se dan pellizcos o estirones (en forma de cruz o no) en la piel de la barriga, en los músculos de las pantorrillas o en las plantas de los pies. Pueden agregarse estirones de los dedos de los pies, con el fin de hacerlos “traquear”, pues ese es el aviso de que el “empacho” está curado.
Tales procedimientos pueden ir –no siempre- acompañados de rezos.

En diferentes lugares, antes de pasar la mano, se suele averiguar si la persona tiene realmente “empacho”. Para precisar esto, se realizan mediciones desde cierta distancia hasta el ombligo del enfermo, en la que debe caber tres veces un tramo escogido. Si la medición no da exacta, “hay empacho”.

En algunos sitios, esta medición se ejecuta con una toalla; otros curanderos prefieren una soga o una sábana.

 

Seone Gallo, José:
El folclore médico de Cuba.
Provincia de Camagüey.
Editorial de Ciencias Sociales.
La Habana. 1988,
pp. 313-328 

Empacho

El empacho proviene de una pelota que se hace en la barriga a consecuencia de algo que no se digiere. Da falta de apetito y dolor de cabeza y uno se siente muy mal. Se cura tomando agua con sal y acostando a la persona y pasándole la mano por la barriga hacia abajo para que la pelota baje. Cualquiere alimento que se come en exceso produce el empacho, pero hay algunos que tienen predestinación como el ajonjolí, el maní y el arroz, cuando no está bien cocinado. A mi me dio un empacho de un arroz medio crudo que me tuve que comer en Sagua de Tánamo en una fonda chirripienta, y me lo cure con el remedio que le di, después de haber tenido la pelota de arroz crudo por tres días en el estómago. A la hora de haber hecho el remedio fui al servicio y eché la pasta blanca que formaba la pelota. ¡Tenía una peste horrible!
Emma, campesina, Minas.

 

Fig. 15.  Libro de José Seoane Gallo que contiene múltiples remedios rurales para curar el empacho.

Para curar el empacho hay que sobarlo y rezarle la oración de la Santísima Trinidad. Cualquier persona no lo puede sobar, porque hay que tener gracia especial de nacimiento para hacerlo, una gracia que el Todopoderoso le da a uno al nacer. A mi una señora que me venía observando con prevención, me dijo que creía que yo tenía la gracia, y que iba enseñarme a sobar y la oración. Entonces, cada vez que ella curaba un caso, me avisaba y yo iba a verla trabajar. Cuando se presentó un caso de empacho en  mi barrio, la señora y yo fuimos a la casa del enfermo y yo le hice la cura tal como la había aprendido. Esperamos media hora y enseguida el hombre fue al servicio y echó la pelota. Yo le voy a decir como es la cosa. Yo acuesto a la persona y la reconozco para saber si en realidad es empacho lo que tiene. Desde el primer momento le voy pasando las palmas de las manos por la barriga; si encuentro una pelota que al apretársele al enfermo le duele, es que está empachado de a viaje. Una vez determinado que hay empacho, le unto aceite de comer en la barriga y voy pasándole la mano en cruz. Yo uso la derecha porque no soy zurda, pero creo que cualquiera de las dos sirve. Según voy pasando la mano, voy rezando la oración de la Santísima Trinidad, que dice:

Enfermedad, yo te curo [y se le hace una cruz al enfermo en la barriga con la mano], y en el nombre de Dios [y se hace ora cruz], del Padre [y se hace otra cruz], del Hijo [otra cruz] y del Espíritu Santo [otra cruz]. La Santísima Trinidad[otra cruz] es al mismo tiempo Dios, Padre, Hijo y Espíritu Santo [otra cruz] porque el propio Dios es el Padre [otra cruz], es el Hijo [otra cruz] y es el Espíritu Santo [otra cruz]. Amén [y se hace la última cruz]
           
Entonces se le dice al enfermo que se vire bocabajo y se le hala bien duro el pellejo de la cintura tres veces, y traquea, haciendo un traquido que hay que oirlo para creerlo, porque es un ruido que parece un latigazo. Si el pellejo no traquea, puede estar seguro de que el empacho no ha bajado todavía. Uno mismo, cuando falla, no debe repetir la cura; debe buscarse otra persona para que sobe al enfermo. Eso pasa porque la gracia de una persona no tiene por qué ser efectiva en todos los casos. A mí nunca me ha pasado, pero hay a quien le falla la gracia en un caso difícil. El empacho se diferencia de la mala digestión en que lo que hizo daño se niega a salir como vómito o como diarrea y se forma una pelota en la barriga. Normalmente lo produce el comer mucha cantidad de una misma cosa o el comer frutas que no están en sazón.
Aurora, Camagüey.

Un empacho es una mala digestión de algún alimento que no baja del estómago y se queda formando una pelota; también lo puede producir una digestión interrumpida por un susto o una impresión fuerte. Se cura sobándolo, que quiere decir localizar la pelota y pasarle la mano como si se estuviera amasando algo, para deshacerla. Cuando se siente que ya la pelota no está, se dice: !En la gracia de Dios Padre, de Dios Hijo y de Dios Espíritu Santo¡ Y se le halan los diez dedos de las manos al enfermo, como señal de que la pelota bajó. Así me enseñaron a curarlo y así lo he curado a muchísima gente, desde que yo tenía unos catorce años. Que yo sepa, no hay que tener ninguna gracia especial para sobar un empacho. Lo que hay que saber es sobarle la pelota al empachado sin darle mucho dolor, porque deshacer la pelota duele. ¡Pregúntele a cualquiera que lo haya sufrido, para que vea! Cuando la pelota está deshecha, baja para el intestino y se acabó el empacho.
Iluminado, 70 años, campesino, central "Noel Fernández".

El empacho no es otra cosa que algo que se come y no se digiere, y que se atraviesa en el estómago formando una bola que cuando se toca duele. Para desbaratar la bola lo único que hay que hacer es tomar cocimiento de cayaya, preferiblemente del retoño de la mata. A veces un solo cocimimiento basta. Yo me he curado así varios empachos que me han dado. ¡En los años que tengo y con lo glotona que soy, calcule usted los empachos que he tenido!
Luisa, 70 años, campesina, Minas.

Desde chiquito yo tengo la gracia de curar el empacho. Mi madre, que también la tenía, me la descubrió y me enseñó lo que hay que hacer y decir. Cuando el paciente se encuentra frente a mí, lo miro fijamente a los ojos y le pregunto si tiene fe en que yo lo puedo curar. Si me responde que sí, le digo que se acueste y digo esta oración: ¡En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo!  Entonces empiezo a rezar el credo y lo rezo siete veces y, mientras, voy haciendo cruces con las manos en el estómago del enfermo, tocándole la piel con suavidad. Eso es todo. No he fallado en un solo caso de los que he tratado hasta hoy. La pelota que forma el empacho no se debe desbaratar con la mano porque puede producirse una hemorragia interior y el caso se agrava. La oración sola debe desbaratarla.
Abelardo, campesino, Camagüey.

¡Ay, el empacho, alma mía! ¡Que cosa tan jodida es el empacho! ¡Uno cree que se ahoga por causa de una pelota que tiene en la barriga! ¡Eso es peor que estar preñada!  Andreita conoce cómo se cura. Se cogen tres cogollos de anón y se hace un cocimiento bien cocinadito con un poco de sal, y se le da al empachado con una cucharada de aceite, para que lo tome caliente, entonces se le dice que se acueste y se le echa otra cucharada de aceite en la barriga y se le empieza a pasar la mano con fuerza hacia abajo, para hacer que la pelota vaya bajando mientras se reza el Credo.. Primero, antes de empezar, el que va hacer la cura tiene que pasarse las manos por la cabeza para recoger en las manos la fuerza del pensamiento. Luego, al terminar, no se puede lavar las manos hasta que el enfermo vaya al servicio y ensucie la pelota; si se las lava, la pelota no baja. Una enfermera que había cuando la Guerra de Independencia me enseñó este curado y desde entonces yo se lo hecho a muchísima gente. Cuando la guerra se deban muchos casos de empacho, porque la gente alzada contra España tenía que comer de lo que hubiera, y a veces lo que había era fruta de monte, que muchos ni sabían si se podía comer ni si estaba en sazón; en otros casos era al revés, había que comérsela casi podrida, porque no había otra cosa. La enfermera que le dije y yo teníamos que curar todos los días varios casos de empacho.
Andrea, 80 años, campesina, Vertientes.

El empacho lo da algo que no se digiere y que se queda en el estómago; entonces se cría una pelota que duele muchísimo. Es una mala digstión que no pasa para el intestino. Lo único que hay que hacer para curarlo es tomarse una cucharada de vino seco y más atrás dos cucharadas de aceite de comer; entonces la pelota se deshace y al poco rato da una diarrea muy apestosa. Después queda un asco en el estómago que se quita con tres cocimientos de mejorana. Hacer lo que la gente llama sobar el empacho es peligrosísimo, porque puede producir un sangramiento interior. Sobar el empacho es desbaratar la pelota a base de amasijo intestinal.
Victoria, campesina. Vertientes.

El empacho es una pelota que se forma en la barriga, de una mala digestión por comer algo indigesto o por una digestión interrumpida por un disgusto. La gente acostumbra sobarlo destruyendo la pelota con la mano, pero tratando de destruir la pelota se puede dañar algo por dentro, y yo conozco varios casos de sobado que han parado en hemorragias y ha habido que salir corriendo para ver al médico. La cura que yo conozco y recomiendo no tiene nada que ver con eso. Consiste en coger al enfermo por los codos y alzarlo todo lo que se pueda, para dejarlo caer parado. Se hace tres veces seguidas  la pelota baja sola, sin sobado ninguno.
Hilda, campesina. Vertientes.

La cura que yo conozco para el empacho es sobarlo, pasándole la mano por el vientre hacia abajo, para que la pelota baje, y diciendo la oración del Padre Valencia, que dice:

Jesucristo vencedor,
que en la cruz el mal venciste,
quita pronto este dolor,
por la muerte que tuviste.
La muerte de cuerpo y alma
te pido señor se acabe,
poniendo de antecesora,
a tu Santísima Madre.

Al terminar se dice:

¡Que vivan los pecadores! ¡Misericordia! ¡Sálvame, Sálvame, Virgen Pía!

Mi abuelo, que fue quien me enseñó la oración y la cura, me contaba que en el siglo pasado hubo una gran peste, que así llamaban entonces a las epidemias, de cólera y de viruela rabiosa, que eran las dos peores pestes que se daban entonces, y había familias que sacaban de la casa hasta diez muertos en un solo día, porque antes las familias eran muy grandes y tenían muchos hijos, no como ahora, que a veces los matrimonios ni tienen hijos. Entonces fue cuando el padre Valencia, para fortalecer los ánimos, sacó la oración que le dije por inspiración divina. Cuando aquello mi abuelo se la aprendió, igualito que todo el mundo. La oración se decía continuamente y la peste se acabó, gracias a Dios, porque de lo contrario Camagüey, que fue la región más afectada, hubiera quedado sin habitantes. A esta peste se debe que Camagüey sea hoy en día la provincia que menos negros tiene, porque como estaban en una situación muy mala y nadie se preocupó por ellos, se murieron casi todos. Los que hay hoy son casi todos hijos y nietos de haitianos y jamaiquinos que vinieron después de la peste.. Mi abuelo sufrió mucho cuando aquello, porque entre el cólera y la viruela se le murieron diez hijos. Eran una cosa nunca vista, porque eran dos pestes juntas lo que había. Él me contaba que le pasaba lo que a muchísima gente, que después de llegar a la casa, luego de enterrar un hijo, se encontraba con que se le había muerto otro. Lo que yo no le sé explicar ahora es como vino a usarse esta oración que le dije para el empacho, si al principio era para el cólera y la viruela. Debe haber sido que alguien, ante una situación difícil de empacho rebelde, se decidió a probarla y le dio resultado; entonces se lo diría a otro y así iría corriendo la voz.
Juana, 75 años, campesina, Pajones.

El empacho es una mala digestión de una comida que no baja y se queda jodiendo en el estómago. Produce mucho malestar general, dolor de cabeza y destemplanza. Conozco casos que no se han atendido debidamente y han durado hasta una semana. Hay una cosa en la que mucha gente, la mayoría diría yo, no se ha fijado, y es que cuando hay empacho se inflaman unas glandulitas que hay en las corvas; se han fijado nada más en la bola que se forma en la barriga. Pero no vaya a creer que se inflaman las dos glandulitas; se inflama una sola, la que está al lado opuesto al empacho. A mi me enseñó a curarlo una viejita que decía que es muy peligroso sobar el empacho en la barriga, porque da hemorragia del interior. Lo que hay que sobar es la bolita de la corva, que es la glandulita que le decía, que ahora me acuerdo que la llaman ganglio. Para sobarla se le unta cualquier grasa, aceite o manteca de puerco, y se le pasa a mano apretando un poco, hasta que se sienta rodar la glandulita hacia abajo. Entonces el enfermo pega un grito terrible, porque el dolor es espantoso, y al poquito rato tiene deseos de ir al baño, porque la pelota del estómago bajó también. Yo le doy el remedio como cosa segura, porque lo he probado yo misma curando a otras personas.
Mercedes, 47 años, Morón.

El empacho es una mala digestión que se estanca en la barriga produciendo una pelota dolorosa hecha de la comida que hizo daño. A pesar de la mala fama que tiene de que hace falta una oración secreta para curarlo y de que hay que tener gracia especial para decirla y para sobar, se cura de la manera más sencilla que se pueda imaginar: tomando tres cocimientos fuertes y calientes de anón. Con esto yo no estoy diciendo que las otras curas no sirven, porque cuando la gente las hace es porque le resuelven; lo que yo digo es que no hace falta tanta complicación. Además, aunque no conozco ningún caso donde se haya dado, he oído decir que el sobar puede producir hemorragia.
Pedro, 61 años, campesino, Camagüey.

El empacho es una pelota que se forma en la barriga con algún alimento que no cayó bien en el estómago. La pelota se deshace facilito tomando un poquito de agua con ceniza de leña.. Se hace tres veces, cada una hora, y ya está.
Campesino, 67 años, Jimaguayú.

Para curar el empacho se acuesta al empachado, se le unta aceite de comer en las pantorrillas y se va frotando con los dedos hasta encontrar una pelotica que es un ganglio inflamado, que se inflama nada más cuando hay empacho; entonces, ya localizado,se frota duro hasta hecerlo ceder. Oígame, yo lo visto hacer y me lo han hecho, y de verdad que cede, que se siente ceder, pero cuando cede, duele una enormidad y la pobre persona da un grito tremendo. Luego de hecho esto, se le da a tomar una cucharada de aceite de mesa, para que el empacho baje. Al poco rato tiene que ir al sevicio, porque le da un dolor da barriga muy grande. La pelota que se forma en el estómago me la explico, pero la de la pantorrilla no me la puedo explicar. Y no es ningún cuento de caminos, porque yo lo he tenido.
Juan, 60 años, Morón.

En el campo donde mi madre nos crió, nos curaba todas las dolencias pasándonos la mano y dándonos cocimientos de yerbabuena, mientras iba diciendo en voz muy baja un rezo; si veía que la cura no adelantaba, nos daba un purgante al otro día. Cuando ella murió ya yo tenía más de treinta años, pero desde que era niña ya a mi me hibiera gustado poder curar igual, pasando la mano y con un rezo. Pero siempre que le preguntaba me decía: "¡A ti no tiene porque importarte esto, si tu no tienes a nadie a quien curar! ¡Aquí quein cura soy yo!" Ella curaba al vecindario entero y siempre lo hacía de la misma manera, con lo de las manos y el rezo, pero hablaba tan bajito que era como un abejeo y yo no le pude coger nunca ni una sola palabra. La mayoría de la gente iba a verla para que le curara el empacho o la erisipela, pero curaba cualquier cosa igual y nunca fallaba. Y no había manera alguan de oir las oraciones. Po fin, un día ella se puso medio matunga y dio la casualidad de que vino una vecina para que la curara de algo que no me acuerdo. Ella le pasó la mano y le hizo el rezo y la vecina se fue. Entonces yo aproveché la oportunidad y le dije: "Mamá, ya usted está vieja  ¿Por qué no me enseña las oraciones? Cuando usted falte, ¿quién va a curar a la gente?" Ella se quedó pensativa un rato y luego me dijo: "¡Pero si no hay ninguna oración que enseñar, hija mia! ¡La mente me la da en el mismo momento de hacer la cura! Lo que yo hago es encomendarme al Todopoderoso, para que me ilumine y me permita hacer lo que Jesús andaba haciendo por este mundo, curando al enfermo sin medicinas y sin ser médico, y ayudando al necesitado. Yo no puedo ayudar al necesitado de dinero porque no soy rica ni soy gobernante, así que tengo que conformarme con pedirle que me ilumine y me permita curar. Yo lo que hice siempre fue tener fe en que Él me había dado la facultad de curar al enfermo. Esa fe que yo tengo en Él y la que el enfermo tiene en mí es la que cura. ¿Ya tú ves?  Tanto misterio durante años que tú creíste que había y no había ningún misterio. ¡No hay oración ninguna que enseñar! Pero esto no se le puede decir a la gentem porque pierde la fe en que se va curar conmigo."  Y como yo tenía el deseo de ayudar a la humanidad y como nunca fui bonita y ningún hombre se interesó nunca por mí y sabía que me iba quedar soltera, cuando murió mi madre decidí hacer lo mismo que ella, inventar un rezo cualquiera cuando me encuentro frente al enfermo y pasarle la mano por la cabeza y por la parte que le afecta. Aunque he tratado de curar solamente el empacho y la erisipela, porque son las enfermedades que más abundan por aquí y porque les tengo antipatía especial, atiendo a toda persona que venga. Así he curado cientos de casos de muchas personas enfermas que le pueden hablar muy bien de mí, sin cobrar un solo centavo, igual que mi madre.
Curandera, 69 años, campesina, Camagüey.

A mí me han dicho varas veces una cosa que nunca he podido comprobar porque no he estado empachado ni nadie de mi casa tampoco, y quiero aprovechar que usted está aquí para que me diga si es verdadm si lo sabe. Dice la gente que para curar un empacho se rompe un termómetro, se le saca el líquido que tiene adentro, que tiene color de plata, y se toma con un poco de agua tibia. ¿Es verdad eso?
Gerardo, 62 años, campesino, Tamarindo.

El empacho forma dos bolas, una grande y una chiquita; la grande es en la barriga y la chiquita es en una corva. La de la corva es debida a que allí hay una válvula que existe para que la sangre pueda circular de la rodilla para abajo; parece que la bola de la barriga congestiona la sangre y hace que la vávula se inflame. Al bajar para el intestino la bola de la barriga, la válvula se descongestiona y desaparece la bola chiquita. La cura que yo conozco es una oración que me enseñó una viejita cuando yo era niño. Puede usted vivir plenamente convencido de que al empacho que se le diga esta oración desaparece. Primero hay que acostar a la persona y después se dice la oración, que es para decir entre los dos, el que cura y el enfermo. El enfermo debe decir:

Al principio de los tiempos
San Gregorio se empachó,
y en el nombre de su hijo
la Virgen se lo curó.

Y el que está curando debe decir:

Con mi mano pecadora,
que Dios, el Padre, creó,
a tí, empacho de dos bolas
he de curarte yo.

Y se hace una cruz con la mano en la barriga y otra en la corva mientras los dos van diciendo: ¡En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, Amén Jesús! Todo esto que le he dicho hay que hacerlo tres veces. A la media hora debe bajar. Si no baja, se le da al enfermo un purgante de piñón de purga.
Celedonio, 71 años, campesino, Camagüey.

Yo nada le puedo decir de esos empachos de que habla la gente, de pelotas en el estómago, de halar el pellejo, de sobar la pelota, porque nunca en mi vida he visto nada de eso, a pesar de que se habla bastante, y yo no soy muy dado que digamos a creer en lo que no veo. Ahora bien, hay un tipo de empacho del que la gente no habla, pero que yo lo he padecido; como tengo experiencia en eso, puedo hablar. Cuando uno está muy sofocado y toma agua de pronto con mucha rapidez, coge lo que se llama un empacho de agua. Para curarlo se ponen a hervir tres tazas de agua, se dejan gastar hasta que quede una sola, se baja de la candela el jarro, se deja que se ponga completamente al tiempo, se toma, y se quita el empacho de agua, el único del que puedo hablar. El síntoma que da es una llenura muy grande en el estómago, como si uno hubiera comido dos toneladas de comida, aunque no tenga nada en el estómago; esto, como usted comprenderá, quita el apetito por varios días, y como uno no come, se siente muy débil.
Manuel, 69 años, campesino, Mabuya.

El empacho es una mala digestión encabronada que no quiere bajar para el intestino. Que yo sepa, todas esas cosas de las que habla la gente, las pelotas en la barriga, el sobado del pellejo, la oración de la Trinidad, son pamplinas basadas en ideas que se hace la gente. Como la comida que hizo mala digestión se queda en el estómago, la gente se cree que se forma una pelota dura. Lo único que hay que hacer para curarse es una cosa facilita, tomarse un cocimiento doble de hojas de algodón y de pendejera. Deben tomarse tres cocimientos en una hora, sin azúcar ni sal. A la media hora ya se sienten deseos de r al excusado.
Julia, 50 años, campesina, Mabuya.

El empacho con pelos es un empacho retrasado, un empacho viejo que cría pelos, por viejo.Es el más malo que hay, porque es el único que da fiebre. El remedio que conozco es coger una porquería de perro que sea blanca, hervirla en agua por tres minutos, colar la hervidura con una telita y tomarla caliente y sin azúcar. Se hace una sola vez al día por tres días. Yo tuve un empacho bastante malo, me dieron el remedio, lo hice y me bajó. La porquería blanca de perro se debe a que el animal ha comido hueso; la prieta se debe a que ha comido carne o vianda.
Gabriela, 67 años, campesina, Santa Cruz del Sur.

El empacho se debe a que se come con mucho apuro y no se mastica bien; entonces se forma una bola en la barriga, porque lo que se comió no se puede digerir. Fíjese en que no es lo mismo que una mala digestión, porque en la mala digestión la comida baja y se tiene diarrea, o no baja y se vomita. Para curar el empacho el remedio que conozco es irse pasando la mano por el estómago hacia abajo mientras se va diciendo esta oración:

En el nombre de Dios Todopoderoso,
empacho, baja de lugar,
como la virgen que bajó,
de su santísimo altar.

Esta oración es muy buena y la cura que da es positiva. Me la enseñó mi abuela hac muchísimos años. Con ella he curado yo a muchísima gente. No hace falta tener gracia ninguna en el que la dice, y el mismo empachado la puede decir, pasándose él mismo la mano. Como la gente es muy cómoda, le gusta que se la digan, por eso es que vienen a verme a mí.
Leopoldina, 67 años, campesina, Camagüey.

Lo malo que tiene el empacho es la pelota que se forma, que hasta que uno la hace bajar se está empachado. El remedio que conozco es que otra persona se embarra una mano con aceite y se la va pasando al empachado por la barriga para localizar la pelota. Cuando la tiene localizada, la otra persona dice la oración: Padre, Hijo y Espíritu Santo. Amén.Y hace una cruz en la pelota. Esto lo hace y lo dice tres veces. Después, con las dos manos empuja la pelota hacia abajo, para hacerla bajar para el intestino, y dice la oración:

Igual que Pilatos a Jesús empujó
A este empacho maldito lo empujo yo.

Entonces se le da al enfermo una taza de agua con sal y una cucharada de aceite de comer. Yo no se muy bien quién fue Pilatos, pero parece ser que fue un judío malo, como son casi todos, que empujó a Jesucristo cuando iba cargando la cruz, porque usted sabe que cuando iba camino del Calvario con la cruz a cuestas, tres judios malos le metieron tres empujones y las tres veces Jesucristo cayó al suelo, con la cruz arriba. Yo supongo que Pilatos debe haber sido uno de esos tres judíos; si de verdad lo empujó, le aseguro que ahora debe andar por el infierno.
Flora, 83 años, campesina, Camagüey.

El empacho es una pelota antiestomacal que se forma en la barriga a consecuencia de una mala digestión. Estomacal es lo que se digiere con facilidad y antiestomacal es lo contrario, lo que no se digiere. El mejor remedio que hay es irse orinando en una mano para irla pasando por la barriga con fuerza y moviédola hacia abajo, para desbaratar la pelota y hacerla bajar. Yo no he hecho nunca el remedio porque nunca he estado empachado, pero lo he oído recomendar continuamente. Y yo digo que el remedio sirve, porque si no la gente no lo recomendara.
José Ramón, 66 años, campesino, Florida.

El empacho no es otra cosa que una mala digestión pasmada, debido a una comida que no se puede digerir y que no baja, que forma una pelota. Para curarlo hay que tener gracia. A mi me dijeron cuando era niña que yo la tenía y me enseñaron a curarlo. Yo voy pasando las manos suavemente, embarradas con aceite de comer, por las ancas de las costillas y por el medio de la barriga. El anca de la costilla es, yendo de abajo para arriba, el lugar donde empieza el costillar. Esto tiene que ser naturalmente, con el enfermo acostado. Después viro al enfermo y le paso las manos por la espalda y por las pantorrillas, porque ahí también se forma una pelotica. Después de todo esto el enfermo se siente muy mal, porque las pelotas comienzan a desbaratarse por efecto del amasijo y es lógico que eso moleste. La molestia dura tres días; al tercero, el empachado ya quiere ir al servicio.
María, 78 años, campesina, Puerto Tarafa.

Cuando se cocina con carbón de leña o con la misma leña se producen dos clases de ceniza, una que es finita finita y otra que es gordita gordita, que es como una boruguita que se siente garrasposa cuando usted echa un poquito en la palma de una mano y le pasa los dedos, y que antiguamente se le decía la flor de la ceniza. Hoy en día no se le dice ningún nombre, porque la gente ya no sabe nada de lo que vale la pena saber; sólo saben de lo que no sirve para nada…Para curar el empcho se usa la flor de la ceniza. Se coge un jarro, se le echa una taza de agua y se pone a la candela hasta que rompa a hervir. Entonces se baja de la candela, se le echa una cucharada amplia de la flor de la ceniza y se tapa el jarro, igualito que cuando se hace té. Cuando ya el agua está tibia, se destapa el jarro, se mueve un poco con una cuchara y se toma, sin echarle azúcar. A la medi hora ya la bola del empacho se disolvió y se sienten ganas de ir a hacer caca. El agua con ceniza es como una lejía que disuelve la bola.
Balbina, 99 años, Camagüey.

El empacho es una mala digestión pasmada, que no es lo mismo que paralizada; pasmada quiere decir que se paró, pero que no es de gravedad la cosa, mientras que paralizada quiere decir que uno se puede morir de embolia. El empacho de fruta se coge por comer fruta fuera de sazón o de sazón pasmada. El remedio que yo conozco es para ese tipo de empacho y es la cosa más sencilla de hacer: se coge la cáscara de la misma fruta que le hizo a uno daño, se echa en la candela para que se queme, se recoge la ceniza, se hace un cocimiento con ella, o mejor se echa la ceniza en un poquito de agua caliente y se toma sin azúcar.
María, 100 años, Hogar de Ancianos "Padre Valencia", Camagüey.

El empacho proviene de una bola que se forma en la barriga debido a un alimento que no quiso caminar para abajo. Antiguamente se lo curaba con aceite de comer, sal de mesa y un ajo. Se coge una cucharada grande de aceite, se echa en una tacita vacía de las de café y se añade la cantidad de sal que se usa para un huevo frito, moviendo bastante con el cabo de una cuchara para que la sal se disuelva; entonces se echa el ajo dentro y se aplasta con el fondo de un pomito que quepa dentro de la tacita, para que se junte bien con el aceite salado; se recoge con una cuchara y se toma. Al poquito rato ya hay ganas de ir al servicio, lo que quiere decir que la bola bajó.
Elio, 92 años, campesino, Júcaro.

El empacho se debe a una pelota de comida sin digerir. El remedio que conozco es decir la oración de San Bartolomé:

San Bartolomé se levantó,
sus pies y manos lavó,
y su gallito cantó.
Su cordón de oro colgó.
de su cuello con gran maña;
el caminito cogió
y con Cristo se encontró.
-¿Donde vas, Bartolomé?
-Señor, a tu casa o tu mesón.
-Vuelve atrás, Bartalomé,
que yo te daré un gran don
igual que te di el perdón:
casa o lugar en que fueres
sólo tres veces mentado,
no muera mujer de parto
ni enferme nadie de empacho.

La oración la aprendí cuando yo era niña y me la enseñó mi madre. Hay que decirla tres veces.
Tila, 72 años, campesina, Santa Cruz del Sur.

Yo he oído decir que los guajiros se curan el empacho cortando un pedazo de cuero de suela de zapato en forma de luna nueva, haciendo un cocimiento con él, echándole sal y tomándoselo, colgando por la noche el pedacito de suela en un lugar donde le dé la luna por tres noches seguidas. Yo no sé si el remedio sirve; más bien me parece una brutalidad debida a la ignorancia de los guajiros.
Guadalupe, 60 años, Morón.

Los empachos más malos son los de coco y los de ajonjolí, porque los dos son muy difíciles de digerir. Cuando uno los come en gran cantidad se digiere una parte y queda en el estómago un resto que forma una bola, la bola del empacho. Uno se palpa la barriga y le duele, y siente que tiene una bola adentro. Yo, como gusta tanto el coco, siempre estoy empachada, porque la verdad es que lo como como una desaforada. Y me lo curo de una manera muy sencilla. Cojo bastante hoja de chamico y la pongo a hervir en un cubo lleno de agua; cuando ha hervido un rato, echo el agua en una palangana grande de hojalata que yo tengo y añado agua fresca hasta completar tres cuartos de palangana. Entonces me meto adentro, en el agua tibiecita, y me voy pasando las manos por la barriga, inclinándome hacia alante para que el agua sola me la agarre. A la media hora, cuando ya el agua está fría, tengo ganas de ir al servicio y allí es donde le digo adiós al empacho.
Rosario, 62 años, campesina, Sola.

El empacho no existe, es un invento de la gente de campo que no sabe curarse una mala digestión, les dura mucho y luego dicen que están empachados. He oído decir que se lo curan tomándose un litro de agua de mar en un día. Lo que no sé es cómo consiguen el agua.
Carmelo, 63 años, obrero, Camagüey.

El empacho se debe a un alimento que se come y se le ocurre no bajar debido a que el estómago no está bien entonado. Se da mayormente cuando uno come mucho de una cosa, pero hay cosas que tienen tendencia perniciosa a empachar, como el maíz, la carne de puerco, el mamey amarillo de Santo Domingo, las rositas de maíz…El remedio que conozco es coger una molleja de gallina si el empachado es un hombre, o una molleja de gallo si la empachada es una mujer, picarla en trocitos y ponerla a hervir. A los cinco minutos se cuela, se le echa un poco de aceite de comer, un poco de sal y se toma como un caldo consomé. En media hora destruye la pelota.
Caridad, 58 años, campesino, Piedras.

Mi abuelo me contaba que aquí, a la salida de Camagüey, había hace muchos años una finca de un señor llamado Don Gener, cuya finca tenía un batey bastante grande. Como Don Gener les pagaba muy poco a los guajiros que le trabajaban la tierra, ellos no tenían un solo centavo para ir al médico cuando se enfermaban, y se ponían a protestar. Para contentar a los guajiros Don Gener mandó a buscar a un curandero negro que curaba cualquier diciendo una oración. Y en tres ocasiones el hombre se puso a curar el empacho apretando la barriga y lo que hizo fue provocar hemorragias. Los pobres guajiros tuvieron que salir corriendo para el pueblo, para ir al hospital. Entonces varias personas serias del batey fueron a ver a Don Gener para plantearle que el curandero no era tal curandero, sino un ignorante y un estafador, porque el verdadero curandero cura. Esa misma madrugada salió para Oriente, escondido, el curandero, con un dinerito que le dio Don Gener. Usted sabe que el guajiro es muy malicioso, y cuando aquello alguno del batey sacó un versito llamado "El curandero", que decía:

Aquí no puedo decir
yo que el heroe de mi historia
haya tenido su gloria,
si realmente no fue así.
¿Qué gloria puede tener
un negro viejo y mierdero
con fama de curandero
y amigo de Don Gener,
si huyendo hubo de correr
de noche por un sendero?
Don Gener era el abuelo
de los dueños de esta tierra
y apadrinó al curandero
para el guajiro contentar
y no dejarlo protestar
contra la injusticia cierta,
si tenía que habitar
en esta población muerta
donde ni cables ni luz
lo podían alegrar.

Campesino, 74 años, Camagüey.

El empacho casi siempre se debe a comer una sola cosa en mucha cantidad; eso hace que se quede una parte en el estómago haciendo una pelota que duele muchísimo cuando se toca. El remedio que conozco es coger cuatro o cinco papas, molerlas con cáscara y todo y poner a calentar la masa molida en baño de María, sin dejar que se cocine; cuando está bastante caliente, se quita la candela, se acuesta la persona, sin ropa, y se le pone la moledura en la barriga como una guataplasma, hasta que sienta que el intestino se le está revolviendo, que quiere decir que la pelota se le está bajando. En una hora, a más tardar, la pelota se ablanda y hay que ir al servicio.
Estelvina, 65 años, campesina, Florida.

El mejor remedio para el peor empacho que haya es el que yo le voy a decir ahora. Se le cortan seis tiras largas al cuero de chivo de un taburete viejo, se ponen a hervir en una cantidad de agua de seis tazas y media y se espera hasta que el agua se haya gastado hasta tres tazas; entonces se sacan las tiras de cuero, se le echa un poco de sal al agua y se toma una taza cada una hora. Rara vez se da el caso de que haya que tomar la tercera taza, porque con la segunda ya el empacho baja.
Daniel, 52 años, campesino, Nuevitas.

En una ocasión yo cogí un empacho malísimo de melón. Habían pasado tres días y yo me sentía la barriga llena de melón, eructando el sabor a cada momento. El apetito se me quitó y, como no comía, me sentía muy débil y sin ganas de trabajar ni hacer nada. Lo único que podía comer sin asco era un poquito de caldo de gallina, y se me daba el caso de que el caldo bajaba pero el melón no, de donde vine a sacar la cuenta clara de que lo que tenía era un empacho rebelde. Entonces pregunté a todo el mundo lo que se podía hacer para quitarme un empacho tan rebelde, y tres personas distintas me dieron el mismo remedio, cocimiento de hojas y flores de manzanilla de la tierra hecho con una cebolla entera picada, adentro. Entonces yo hice el cocimiento y me lo tomé sin azúcar, como me dijeron que lo hiciera, y me puse a esperar. A las dos horas me dio una diarrea y se me quitó el empacho.
Campesino, 63 años, Sibanicú.

La diferencia que hay entre un empacho y una mala digestión es que el empacho hace que se tranque en el estómago lo que hizo daño y forme una pelota. Hay dos clases de empacho, el benigno y el rabioso. El benigno es cuando no se forma pelota, y se cura poniéndose en el estómago una toalla mojada en agua caliente, estando acostado. El rabioso es cuando se forma la pelota. El remedio que se hace es coger una semilla de mamey colorado, romperle la cáscara dura que tiene, sacarle la masa, que es como una almendra grande olorosa a yodo, picarla en pedazos y ponerla a hervir con flores de manzanilla. A los tres minutos se quita de la candela, se cuela y se toma tibio y sin dulce. Con un solo cocimiento basta para destruir la pelota. No se le vaya a ocurrir poner que se toma con sal, porque con sal ese cocimiento da una vomitera que dura una semana.
Campesino, 67 años, central "Patria Libre".

Para curar un empacho lo único que hay que hacer es destruir la pelota; el mejor remedio es coger un poco de resina de manzanillo de costa, ponerlo a calentar por cinco minutos con un poco de agua en baño de María; luego se le echa azúcar blanca, se toma, y el empacho no dura media hora más, porque produce una tremenda diarrea que lo deja a uno tan débil, que hay que tomarse después un caldo fuerte de gallina. El empacho viene a ser una mala digestión que se queda, que no se va.
Lázaro, 43 años, campesino, Camagüey.

Para curar a un empachado se coge una tirita de tela blanca que esté limpia y se le toma al empachado la medida que tiene desde la punta del dedo del medio hasta el codo, con la medida bien tomada se va al fogón, se tira la tirita a la candela, para que se queme, y se dice la oración:
¡Igual que esta medida se quema y se destruye, que se destruya el empacho!

Esto tiene que hacerlo otra persona. Luego se le da al enfermo una pildorita hecha con   resina de guaguasí, que hace efecto de purgante.
Campesino, 74 años, central "Patria Libre".

 

Martínez, Florentino:
Creencias populares.
Publicigraf.
Santa Clara, Cuba, 1993,
pp. 15-16

Remedios caseros

Aunque excluimos del asunto que venimos tratando los llamados remedios caseros, porque estos son dados de buena fe  -y si no matan, engordan-  mencionaremos algunos que rozan con la brujería, y carecen de toda lógica…
(…)
Eran [ las santiguadoras] una señoras que acudían a santiguar un chico indigesto cuando no ahíto de parásitos, y mientras musitaba un rezo, le pasaba la mano por el estómago, o por el vientre…y ya está: se curaba o no.

 

Santiesteban, Argelio:
Uno y el mismo. (Notas de folklore cubano…)
Ediciones Unión,
La Habana, Cuba, 1995
pp. 97-98

Empacho.- Síndrome folklórico, identificable con trastornos digestivos. El empacho se “cura” sobando al paciente. Algunos curanderos soban el abdomen, pero otros recurren a las piernas. Sí logran éxito, afirman que han quebrado el empacho.
El empacho y su peligroso tratamiento han sido descritos en Uruguay, Argentina y entre los chicanos.

Cárdenas Molina, Gisela; Tristá Pérez, Antonia María y Werner Reinhold
Diccionario del español de Cuba
Editorial Gredos
Madrid, 2000
Pag. 229

empacho:  curar el-  
                   quebrar el-
                   sobar el- 

coloquial. Curar una indigestión, especialmente tirando de la piel en el estómago o a lo largo de la columna vertebral {alguien le cura el empacho << a alguien>>} (Cu: quebrar el empacho, sobar el empacho).

 

Coronel Carbajal, Carlos
Problemas identificados en el manejo de la enfermedad diarreica aguda
Rev Cubana Med Gen Integr 2000;16(4):340-5
bvs.sld.cu/revistas/mgi/vol16_4_00/mgi05400.pdf
(Consulta: 14 nov 2006)

Se realizó un estudio retrospectivo de corte transversal en el Hospital "Armando E. Cardoso" [Guáimaro, Camagüey] en el período de 1 año (mayo 98-febrero 99).

Este estudio consistió en encuestar a 256 madres de niños con diarreas agudas con el objetivo de identificar las costumbres inapropiadas que aún persisten en el manejo ambulatorio de las enfermedades diarreicas.

Al concluir el estudio se pudo apreciar cómo en el 56,3 % de los pacientes hubo mal manejo alimentario, además solo el 12,1 % de las madres buscaron orientación médica en las primeras 24 horas. En este estudio se pudo conocer que el 100 % de las madres saben que las soluciones de rehidratación oral (SRO) forman parte del tratamiento de la EDA, pero solo el 42 % conoce que previenen la deshidratación, además solo un 25 % conoce de otros líquidos que reemplazan el uso de las soluciones de rehidratación oral.

(…) Las causas de las enfermedades diarreicas atribuidas por las madres más frecuentemente fueron la infección con el 23,4 %, seguida del empacho con el 21,5 % y la dentición en un tercer plano con el 16,8 % (tabla 4).

Tabla 4. Causas según las madres

Causas

No. de pacientes

%

Infecciones

60

23,4

Empacho

55

21,5

Dentición

43

16,8

Resfriado

39

15,3

Intolerancia a la leche 

32

   13,5   

Parásitos

25

10,5

Total

256

100

Fuente: Encuesta

Otro aspecto recogido en la encuesta se muestra en la tabla 5, donde se aprecia el tratamiento empleado por iniciativa materna en 109 pacientes, siendo lo más frecuente la utilización de cocimientos en 43 casos.

Tabla 5. Tratamiento utilizado

Tratamiento

No. de pacientes

Cocimientos

43

Novatropín

25

Entoparásitos  

7

Antibacterianos

16

Metoclopramida

23

Total

109

Fuente: Encuesta.

(…) De esta forma se puede concluir que hay costumbres que deben ser erradicadas de inmediato mediante el accionar de la atención primaria, y para lograr este objetivo es necesario insistir en las siguientes medidas:

 Recomendaciones

Recomendamos que el Médico y Enfermera de la Familia desarrollen un accionar con vistas a enseñar en la población los conocimientos necesarios para prevenir y enfrentar las enfermedades diarreicas agudas.


Cervantes Baute, Isidra de la Caridad (1) Bosch Govea, Mariela (2) y Graciela Armero Pérez (3)
1 Licenciada en Enfermería. 2 Licenciada en Educación, Especialidad en Lengua Inglesa. 3 Dra. Especialista de I Grado en Pediatría.
Valoración del conocimiento de las madres sobre las diarreas y su prevención
Rev Cubana Enfermer  17(1):  2001
http://scieloprueba.sld.cu/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0864-03192001000100010&lng=pt&nrm=iso&tlng=es
Consulta: noviembre de 2006

Resumen

Se realizó un estudio descriptivo y transversal con la finalidad de evaluar el conocimiento sobre la enfermedad diarreica y su prevención en 260 madres de niños menores de 1 año, pertenecientes al Policlínico Docente "Victoria de Girón" de Palma Soriano, durante el período comprendido de enero de 1998 a igual mes de 1999, a éstas se les aplicó una encuesta previamente elaborada al efecto. Entre los principales resultados sobresalieron que la mayor parte de ellas consideraban que el parásito era la causa fundamental de las diarreas y que menos de un cuarto del total la relacionó con la falta de higiene, que ninguna restringió la lactancia materna y que casi todas conocían la forma de preparación, administración y uso de las sales de rehidratación oral. La información al respecto les fue brindada siempre en el nivel primario de atención.

(...) Muchos procesos morbosos y defunciones se evitan cuando las madres dominan, cumplen y propician buenas costumbres higiénicas en la familia; razón por la cual y convencidas de esta necesidad, nos dimos a la tarea de valorar el conocimiento que en la práctica diaria se suministra a las progenitoras en el nivel primario de atención, con el fin de contribuir a su perfeccionamiento y, por tanto, al logro de cambios positivos en el modo y estilo de vida de la población cubana.

Métodos

Se hizo un estudio descriptivo y transversal para evaluar el conocimiento que sobre la enfermedad diarreica y su prevención tenían 260 madres de niños menores de 1 año, pertenecientes al área de salud del Policlínico Docente "Victoria de Girón" de Palma Soriano, durante el período comprendido de enero de 1998 a igual mes de 1999.

Para lograr lo anterior se les aplicó una encuesta previamente elaborada, que contenía las variables de interés para la investigación, a saber: conocimiento sobre las causas de las diarreas, signos de deshidratación, restricción de alimentos a niños con EDA, tratamiento que consideraban útil, forma de preparación, administración y uso de las sales de rehidratación oral, así como procedencia de la información recibida.

Resultados

Del total de madres encuestadas, casi la mitad (41,9 %) creían que las diarreas eran causadas fundamentalmente por algún tipo de parásito (tabla 1), seguido por el empacho y la falta de higiene.

Tabla 1.Opinión de las madres sobre las causas de las diarreas

Causas

No.

%

Parásitos

109

41,9

Ingestión de alimentos en mal estado

3

1,3

Falta de higiene             

62

23,8

Empacho por alimentos/ Desconocida

86

33,0

Total 

260 

100,0

Fuente: Planilla de encuesta.  

Ninguna de las integrantes de la serie consideró necesario restringir la lactancia materna, más de las tres cuartas partes limitaron la administración del huevo y hubo algunas incluso que no retiraron ningún alimento de la dieta. (...)

Para un elevado número de progenitoras (78,4 %), las sales de rehidratación oral (SRO) constituían el tratamiento más útil en la EDA, aunque también se formularon criterios sobre antiparasitarios y té. (...)

De la casuística investigada, 99,2 % conocían la forma de preparación, administración y utilización de las sales de rehidratación oral y sólo la baja cifra restante no sabía nada al respecto.

Todas las madres obtuvieron información sobre esos temas en el nivel de atención primaria y 3,5 % la recibieron en los hospitales; sin embargo, fue muy llamativo que ninguna de ellas reconociera haberse documentado en ese sentido a través de los medios de difusión masiva (radio, prensa o televisión).

Discusión

Lamentablemente, muchas progenitoras tienen aún el concepto erróneo de que la causa fundamental de las diarreas es el parasitismo, particularmente la amebiasis, y restan importancia a la falta de higiene; hechos que atentan negativamente contra su prevención y, en caso de presentarse, devienen un obstáculo para su buena evolución y tratamiento, puesto que las madres que así piensan, automedican a sus hijos con antiparasitarios como el metronidazol, cuyo uso y abuso puede conducir a una diarrea persistente. (...)

Aunque más de las tres cuartas partes de las madres estimaban que las sales de rehidratación oral son útiles cuando se producen diarreas, por cuanto evitan o corrigen los desequilibrios hidroelectrolíticos provocados por éstas, se impone perfeccionar las técnicas de intervención educativa para que todas las progenitoras conozcan la eficacia de ese compuesto. En los niños con cuadros diarreicos debe proscribirse la utilización de té, puesto que ello duplica o triplica la ocurrencia de ese trastorno.

Es importante que las actividades de educación para la salud en la atención primaria, sean reforzadas por los medios de difusión masiva, por lo que el médico y la enfermera de la familia deben insistir en que las madres lean, escuchen y vean los programas destinados a estos temas y luego se amplíen y debatan en la comunidad, debido a que toda la información al respecto la habían obtenido en el nivel primario de atención.

[Pese a que las autoras describen el empacho como segunda causa de diarreas según las madres de familia entrevistadas, no hacen ningún comentario al respecto, salvo la explícita prohibición de utilizar cocimientos de plantas medicinales durante el evento morboso]

 

Puello, Andrés:
Cubanerías.
Notas de costumbres y humor cubanos
hhtp://www.adpuello.com/cubanerias.htm
(Consulta en abril de 2005)

Enfermedades cubanas

(Para mi amigo "Panchito" San Pedro)

Siempre ha habido muy buenos médicos en Cuba. Finlay, Albarrán, Chelala, Castellanos, por citar a algunos de los más eminentes. Sin embargo, hay enfermedades cubanas que jamás nuestros médicos han podido diagnosticar por los nombres por los que las conoce la gente. Por ejemplo:  (…)

Empacho: Problema digestivo después del consumo de una gran comida cubana, como lechón asado, arroz y frijoles negros, yuca con mojo, ensalada, plátanos, pollo, pescado, vino tino, vino blanco, principalmente en nochebuena. Se cura estirando la piel de la espalda que cubre la columna vertebral, mientras se dice una oración y se frota con aceite de oliva.

 

Maria de los Reyes Castillo Bueno
Reyita: The Life of a Black Cuban Woman
in the Twentieth Century.
http://archive.salon.com/health/books/2000/10/19/cuba/print.html
Consulta: 1 noviembre 2006

An elderly Cuban woman reveals her herbal techniques for restoring virginity, inducing pregnancy and curing pimples and diarrhea.

(Maria de los Reyes Castillo Bueno was a warm and feisty woman whose fascinating experiences form the heart of "Reyita: The Life of a Black Cuban Woman in the Twentieth Century." This touching, evocative oral memoir, to be published next month by Duke University Press, explores Bueno's personal, family and political struggles from her birth in 1902 until her death three years ago.

Bueno - Reyita was her nickname - recounted her life story to her daughter Daisy, one of her eight children, who recorded and preserved her mother's memories. And how lucky for us that she did. This revealing document offers a lively portrait of the life of a self-proclaimed "ordinary person" both before and after the Cuban Revolution. In plain but poetic language that radiates intelligence and dignity, Reyita discusses her life of poverty, her experiences with racial discrimination in Cuba, her spiritual beliefs, her decision to join the revolution, her 118 descendants and, in the following excerpt, her role as the community's practitioner of folk remedies.)

(Maria de los Reyes Castillo Bueno was born in Cuba in 1902 and died three years ago. "Reyita: The Life of a Black Cuban Woman in the Twentieth Century" is an oral account of her experiences.)

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In 1952 Rubiera had a duodenal ulcer which burst, despite the treatment he'd received. When I saw him with that huge hemorrhage, I went crazy. And before taking him to the hospital, I knelt down and begged for his life and his health, but not to my Virgencita, but rather to Saint Lazarus, a saint who frightens me with his sores and flies. I promised him if he saved my old man I'd put him in the front hall of my house facing the street sharing the position with the Virgin of Charity of El Cobre. An awesome pledge, if you take into consideration that he wasn't the saint of my devotion! That's why I had faith he would help me. Your dad was saved and I fulfilled my promise when I moved to Bayamo a little while after the old man's illness ...

A long time before, I'd already had experiences as a healer with people other than my own family; I took my first steps when we lived in Cristina, here in Santiago, in about 1950 or 1951. Four or five houses away from mine, a Dr. Portuondo had his consultancy; he was always telling me: "Maria, don't get mixed up in all these cases, it'll only bring you trouble."

Since my neighbors would come to my house for me to sobar un empacho for their kids, bless them, cut an erysipelas -- what they call lymphangitis these days -- give them remedies for asthma, colds or diarrhea, Portuondo told me that not actually to keep me from getting into trouble, but because I was taking clients away from him, who charged money or in kind. I, on the other hand, didn't want anything from anybody; I did it as an act of charity. Another thing Portuondo lost was the commission from the pharmacists, for the medicines he prescribed-shameless, they were!-sometimes they'd recommend more medicine than the patients needed, without taking into consideration their poverty.

Once a neighbor came to get me to look at her husband who had a bad stomachache. I went with her, looked at the man, asked the Virgin to inspire me to alleviate his suffering and at that moment I had an idea: I told the woman to go get a bit of corn silk and I made an infusion. When she came back I gave it to the man. As soon as he took it he vomited up a ball that looked like the seed of a toledo mango - black with white fuzz - and fainted. The woman, seeing her husband unconscious, began to scream:

"You killed him, you killed him!"

Not knowing what to do, I went to get Dr. Portuondo.

When he came and examined the man, he said he was alive, and asked what I'd given him, and I explained. He put the ball into a glass vial to send to a laboratory. I never found out the result; the fact is, the man didn't die for another five or six years, when we didn't live in that neighborhood anymore ...

I began using home remedies, or herbal medicine, after I had you children. At that time health care in Cuba was very neglected: if you didn't have money to pay a doctor and buy medicines, then you could easily die, it was each to his own! Things were revealed to me in dreams, I had this grace or gift; that's how I received the knowledge to cure some pains. These cures always had some spiritual aspect: a bath with leaves or flowers or something.

You know I don't believe in miracles, but in the curative properties of the herbs and roots I used for those remedies, plus the faith and good will with which I made them: they were what really did the healing; I never worked with spirits, just with my inspirations; nor did I ever charge for what I did. I was born with this but I never considered myself a special person.

Now that I'm old I still attend whoever comes to my house looking for help. Mostly mothers who bring me their children so I'll rub out an empacho, or bless them because someone's put an 'evil eye' on them. Doctors don't recognize the empacho. This is nothing more than something they've eaten, that's given them indigestion and stuck in their stomach. It's easy to fix: you pass your hand -- smeared with a bit of oil -- from the pit of the stomach downwards, but gently; then you pull the skin of the back, over the spinal column. If the person is really empachado, you crack it three times, then they have to drink three mouthfuls of water, and the problem is solved.

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* Se han respetado todas las formas de presentación de los originales.

 

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