CUADERNOS DE HISTORIA DE LA SALUD PÚBLICA No. 107

 

Cátedra de Clínica Quirúrgica



1. Breve recuento de la enseñanza de la Clínica Quirúrgica de 1842 a 1900. La asignatura Clínica Quirúrgica en los planes de estudio de 1919, 1924, 1928, 1934 y 1937 y cátedras que constituyeron. Las asignaturas de Clínica Quirúrgica en el plan de estudio de 1941. Cambio de nombre en 1959. 2. Locales en que se impartieron. 3. Frecuencia y horarios de clases. 4. Profesores titulares. 5. Profesores auxiliares. 6. Ayudantes graduados y profesores agregados. 7. Alumnos ayudantes. 8. Adscriptos, instructores y asociados. 9. Servicios anexos a las cátedras. 10. Cambios de profesores de 1959 a 1962. 11. Programas de las asignaturas. 12. Libros de texto y de consulta extranjeros recomendados durante el período estudiado. 13. Bibliografía docente producida por los profesores de las cátedras. 14. Consideraciones finales. Referencias bibliográficas y documentales.

1. Con la gran reforma universitaria de 1842 la antigua cátedra Cirugía General quedó dividida en dos asignaturas, la de Patología Externa y Medicina Operatoria y la de Clínica Externa o Quirúrgica, esta última se impartía en el quinto y sexto años del período del Bachillerato en Medicina y en el año de la Licenciatura o séptimo de la carrera. En el plan de estudios de 1863 la asignatura Clínica Externa o Quirúrgica quedó reducida a dos cursos con los nombres de Clínica Quirúrgica, 1er. curso, correspondiente al primer año de la Licenciatura y Clínica Quirúrgica, 2do. curso, al segundo año de igual período.

En los planes de estudio de 1880, 1887 y 1899, suprimido el período del Bachillerato en Medicina, las asignaturas Clínica Quirúrgica, 1er. y 2do. cursos, se impartieron en el quinto y sexto años, respectivamente, del período de la Licenciatura. Al implantarse el plan de estudios de 1900 o Plan Varona la enseñanza de la Clínica Quirúrgica quedó reducida a un solo curso en el quinto y último año de la carrera, como Cátedra No.8.1

Esta cátedra contó también desde ese momento con los cursos complementarios de Clínica de Vías Urinarias ½ curso y Clínica de Piel y Sífilis ½ curso, impartidos por el profesor titular de Clínica Quirúrgica, hasta que por Orden Militar No. 233 de 29 de octubre de 1901 quedó la Cátedra No.8 solamente con la asignatura Clínica Quirúrgica.2

En el plan de estudio de 1919 la asignatura se mantuvo en el quinto curso de la carrera, pero en el de 1924 ascendió al sexto, para regresar al quinto en el de 1928 y mantenerse en él en los planes de estudio de 1934 y 1937.

Por una nueva reagrupación de cátedras en 1909 a la de Clínica Quirúrgica le correspondió el número 9 y con él se mantuvo hasta que por Ley del Congreso de la República de 29 de marzo de 1927 se creó una nueva cátedra de Clínica Quirúrgica con el número 9 A y se dio el caso, poco frecuente, de que una asignatura tuviera dos cátedras.3

Esta situación se mantuvo hasta la implantación del plan de estudios de 1941 en que cada cátedra tuvo su asignatura, Clínica Quirúrgica 1er. y 2do. cursos, impartidas respectivamente en el sexto y séptimo años de la carrera.

Con estas denominaciones continuaron hasta la reapertura de las actividades de la Universidad, caída la dictadura del Mayor General Fulgencio Batista y Zaldívar (1953-1958), en que por acuerdo del claustro de la Facultad de Medicina de 25 de mayo de 1959, aprobado por el Consejo Universitario el 18 de junio siguiente, las dos cátedras se unieron con el nombre de Cirugía, 2do. curso, explicadas en el sexto año de la carrera y por muy poco tiempo se le llamó cirugía No. 12.

2. Desde inicio del período estudiado la cátedra Clínica Quirúrgica contó para su enseñanza con las salas "San Salvador" y "San Ramón", del Hospital "Nuestra Señora de las Mercedes", en el corredor de la izquierda, entrando por el frente de la calle L, ambas de 20 camas, para mujeres y hombres por separados.4

Además de las citadas salas contaba con "[…] un salón de curaciones con todos los aparatos necesarios, así como los de exploración y cámara oscura, donde se haya establecido un aparato completo para el examen de enfermos por medio de los rayos X. Un laboratorio de microscopía clínica y análisis de orina. Un salón de autopsias y, finalmente, un salón de operaciones con todos los materiales, aparatos y accesorios exigidos hoy por la ciencia para la práctica de la cirugía".2

A partir de la fundación de la segunda cátedra número 9 A de Clínica Quirúrgica, esta radicará en las salas y servicios ya citadas del Hospital "Nuestra Señora de las Mercedes" y la número 9 en el Hospital "General Calixto García", pabellón "Bustamante"(1*) con sus dos plantas: en la baja las salas "Plasencia"(2*) y "San Martín"(3*) y en la alta las dos salas "Costales"(4*), cada una con 20 camas. También contaba en el sótano del pabellón con un salón de operaciones, aula de clases y un local de consultas externas, además del pabellón "Menocal"(5*) o Salón Central de Cirugía.5

3. Desde el principio del período estudiado las clases eran diarias, teórico-prácticas, de 9:30 a 11:30 a.m., así como las operaciones que se practicaban y a las que estaban obligados a asistir los alumnos.

Los sábados se dedicaban a conferencias sobre los casos más interesantes que se observaban durante el curso, o sobre casos similares. Estas conferencias se impartían con demostraciones en la pizarra y láminas microscópicas.2

Al dividirse la enseñanza en dos cursos, la misma se continuó con igual frecuencia de clases teóricas, una vez por semana, con sesiones de práctica en la mañana, ya que estas asignaturas eran eminentemente prácticas.3

4. Por Orden No. 250 del Gobernador Militar de 28 de diciembre de 1899 fueron nombrados catedráticos de Clínica Quirúrgica, 1er. y 2do. cursos, los doctores Raimundo García-Menocal y García-Menocal y Gustavo Gallet-Duplessis y Aizpuru, los que tomaron posesión el 1 de enero de 1900. Al ser reducida a un solo curso, como cátedra No. 8, con la implantación del Plan Varona fue ratificado en él el doctor Raimundo García-Menocal por Orden No. 280 del Gobernador Militar de 12 de julio de 19006 y cesó el doctor Gallet-Duplessis.

El doctor García-Menocal era miembro de una ilustre familia asentada en Cuba desde finales del siglo XVII. El ingeniero Aniceto García-Menocal Martín fue de los proyectistas y constructores del Canal de Panamá; Armando García-Menocal Martín, uno de los inmortales de la plástica cubana y Comandante del Ejército Libertador; el ingeniero Mario García-Menocal y Deop, Mayor General del Ejército Libertador y presidente de la República (1913-1921). Con él fueron a la guerra independentista de 1895-1898 sus hermanos Pablo, Tomás Guatimoc (médico) y Juan Manuel, que alcanzaron el grado de Coronel, Gustavo el de Comandante y Fausto el de Capitán y su padre Gabriel García-Menocal Martín combatió en la Guerra de los Diez Años (1868-1878); Augusto García-Menocal y Córdova, destacado pintor y profesor de la famosa Academia de "San Alejandro", de La Habana, y otros.

En la Real y Literaria Universidad de La Habana cursó el doctor García Menocal parte de la carrera de medicina, para graduarse en la Universidad de Zaragoza de Licenciado en Medicina y Cirugía (1876) y alcanzar el Doctorado en la Universidad habanera (1881) con la tesis "Teoría sobre la patogenia de la infección purulenta y verdadera utilidad práctica de las llamadas curas asépticas", para obtener en dicho grado el Premio Extraordinario.7

 


En el Hospital "San Felipe y Santiago", de La Habana, después Hospital "Nuestra Señora de las Mercedes", realizó una brillante labor en la cirugía que lo llevó a ser considerado el mejor cirujano cubano de todos los tiempos. Solo basta decir que fue el primero que practicó en la Isla con éxito las siguientes operaciones: nefrectomía transparietal, nefrolitotomía, apendicetomía, operación de Boltini, prostatectomía perineal, osteoplastia, escarificación de la túnica interna de un saco aneurismático u operación de Mac Ewen, resección del ganglio de Gasser, laringectomía, gastronomía, operación de Whitehead o escisión de la mucosa rectal para tratar las hemorragias, láparo-miomectomía y otras, así como un procedimiento propio para la decorticación de la piel en la elefantiasis de miembros inferiores. Inició en Cuba la asepsia y la antisepsia y los estudios de micología médica.8

Ferviente patriota, al comienzo de la guerra independentista de 1895-1898 emigró a Estados Unidos donde realizó una importante labor reinterviniendo quirúrgicamente a los heridos que se sacaban de la Isla. Fue Decano de la Facultad de Medicina (1900-1901) y Secretario de Sanidad y Beneficencia (1916-1917); perteneció a la Academia de Ciencias Médicas, Físicas y Naturales de La Habana, a la Sociedad de Estudios Clínicos de La Habana y a numerosas instituciones quirúrgicas de Europa y América.

Como catedrático titular de Clínica Quirúrgica, un curso, se mantuvo el doctor García- Menocal hasta su fallecimiento, ocurrido en la finca "Durañona", Marianao, La Habana, el 1 de agosto de 1917. Se declaró, por el Poder Ejecutivo de la República, duelo oficial mientras estuviera insepulto el cadáver y se expuso éste en el Palacio Presidencial.7

Por Decreto Presidencial número 1637 de 19 de octubre de 1917 fue nombrado profesor titular el doctor José Enrique Ferrán y Farrulla, en virtud de derecho expectante por ser profesor auxiliar por oposición.9

El doctor Ferrán y Farrulla era natural de la isla de Puerto Rico, donde se graduó de Bachiller. En la Real y Literaria Universidad de La Habana alcanzó los títulos de Licenciado (1892) y Doctor en Medicina y Cirugía (1899).10 Realizó estudios de posgrado en París, donde fue director del Instituto Aerotherapique, así como miembro titular de la Sociedad de Estudios Clínicos de La Habana y laboró en varios hospitales civiles y militares y casas de salud de la capital de la Isla. Por la labor realizada en los hospitales militares mereció la Cruz de 1ra. Clase del Mérito Militar con distintivo blanco (1898).

Hasta su fallecimiento en La Habana el 2 de agosto de 1921 ocupó su cargo el doctor Ferrán y Farrulla. Para sustituirlo fue nombrado por Decreto Presidencial de 26 de diciembre de 1921, en virtud de ejercicios de oposición, y tomó posesión cinco días después el doctor Rafael García-Menocal y del Cueto.11

El doctor García-Menocal y del Cueto era hijo del doctor Raimundo García-Menocal y por la línea materna sobrino del doctor José A. del Cueto y Pazos, una de las más eminentes figuras de las ciencias jurídicas en Cuba, profesor y Decano de la Facultad de Derecho y Rector de la Universidad de La Habana, Presidente del Tribunal Supremo de Justicia de la República y asesor legal de la Junta Superior de Sanidad y Beneficencia.

Graduado de Doctor en Medicina (1905) en la Universidad de La Habana, el doctor Rafael García-Menocal era miembro de número de la Academia de Ciencias Médicas, Físicas y Naturales de La Habana, miembro fundador de la Sociedad Nacional de Cirugía y correspondiente de numerosas instituciones científicas extranjeras, entre ellas el American College of Surgeons. Ocupó importantes cargos como: Director Nacional de Beneficencia y presidente de la Junta de Gobierno del Hospital Universitario "General Calixto García".12

Al crearse una segunda cátedra de Clínica Quirúrgica con el número 9 A, el doctor Rafael García-Menocal optó por la número 9 con fecha 1 de abril de 1927 y en ella se mantuvo hasta 1959.

En la cátedra número 9 A se nombró al doctor Francisco Leza y López, por Decreto Presidencial de 4 de abril de 1927, profesor titular de esta, por derecho de ascenso, pues era profesor auxiliar de la cátedra número 9, por ejercicios de oposición.13

El doctor Leza y López se graduó de Doctor en Medicina en la Universidad de La Habana (1915) con el mejor expediente de su curso. En 32 asignaturas alcanzó 29 sobresalientes y 23 premios ordinarios, para merecer ser declarado Alumno Eminente con el Premio Extraordinario de Beca de Viaje,14 lo que le permitió ser cirujano residente del Woman's Hospital de New York, alumno del Curso "Carrell" de Cirugía de Guerra en el Rockefeller Institute y asistente a la Clínica del doctor Bensande en el Hospital "Saint Antoine", de París. Fue miembro de número de la Academia de Ciencias Médicas, Físicas y Naturales de La Habana, miembro fundador de la Sociedad Nacional de cirugía, titular de la Sociedad de Estudios Clínicos de La Habana y de no pocas instituciones quirúrgicas de Europa y América, como el American College of Surgeons. Desempeñó la cátedra hasta 1959.

5. En los ejercicios de concurso-oposición celebrado en los primeros días del mes de octubre de 1900 obtuvo el doctor José E. Ferrán y Farrulla la plaza de profesor auxiliar Jefe de Clínica "C" de la cátedra de Clínica Quirúrgica número 8. Estos ejercicios de concurso-oposición son considerados los más escandalosamente injustos y en ellos se le despojó de esa cátedra a su verdadero ganador, el doctor Enrique Fortún André.15

El doctor Ferrán y Farrulla desempeñó la plaza hasta el fallecimiento del doctor Raimundo García-Menocal, en que por Decreto Presidencial No. 1637, de 19 de octubre de 1917, fue nombrado profesor titular, por derecho de ascenso o expectante adquirido por los citados ejercicios de concurso-oposición.

Por Decreto Presidencial No. 2086 de 29 de diciembre de 1917 fue nombrado profesor auxiliar Jefe de Clínica de la ya entonces cátedra de Clínica Quirúrgica No. 9, el doctor Rafael García-Menocal del Cueto, en virtud de ejercicios de concurso- oposición y tomó posesión el 21 de enero de 1918.

Por fallecimiento del doctor Ferrán y Farrulla y ocupar su cargo de titular, por nuevos ejercicios de oposición, el doctor Rafael García-Menocal, el doctor Francisco Leza y López, en virtud de ejercicios de concurso-oposición, fue nombrado profesor auxiliar Jefe de Clínica de la cátedra por Decreto Presidencial No. 312 de 28 de febrero de 1922 y tomó posesión el 3 de marzo siguiente. Por enfermedad del doctor Ferrán, el doctor Leza y López había sido nombrado "para que en comisión y con el carácter de interino" desempeñara la plaza de profesor auxiliar, por Decreto Presidencial No. 164 de 10 de febrero de 1921.

En Junta de Catedráticos efectuada el 16 de mayo de 1923, previo concurso y en votación secreta fue aprobada la designación de los doctores Eugenio Torroella Mata y Ricardo Núñez Portuondo para los cargos de profesores auxiliares honorarios de la cátedra. Dicha designación fue también aprobada por el Consejo Universitario el 7 de junio siguiente.16

El Consejo Universitario nombró al doctor Torroella Mata profesor auxiliar interino el 19 de enero de 1925 y cesó el doctor Núñez Portuondo como honorario.

Al crearse una segunda cátedra de Clínica Quirúrgica No. 9 A y ascender a profesor titular de ella el doctor Leza y López, quedan vacantes las dos plazas de profesores auxiliares, una de nueva creación.

Por Decreto Presidencial de 7 de junio de 1927 fue nombrado el doctor Manuel Costales Latatú profesor auxiliar interino, por concurso, de la cátedra No. 917y por Decreto Presidencial del siguiente día fue ratificado en igual cargo, también por concurso, el doctor Torroella Mata.

El doctor Torroella Mata por ejercicios de concurso-oposición obtuvo la nueva plaza de profesor auxiliar de la cátedra No. 9 A, para la que fue nombrado por Decreto Presidencial de 28 de diciembre de 1928, y en ella se mantuvo hasta su ascenso a profesor titular de la nueva cátedra Cirugía 2do. curso No. 12 por Decreto Rectoral de 15 de julio de 1959.16

El doctor Torroella Mata fue una de las grandes figuras de la cirugía en Cuba. Se graduó de Doctor en Medicina (1918) en la Universidad de La Habana con el mejor expediente de su curso —28 sobresalientes en 32 asignaturas y 20 premios ordinarios— pero no pudo aspirar al premio extraordinario Beca de Viaje, pues la imperiosa necesidad de ayudar a su familia le obligó a comenzar inmediatamente el ejercicio de su carrera.18 Ocupó la plaza, por oposición de ayudante facultativo de la cátedra Trabajos de Análisis de Microscopía y Química Clínica (1918-1920) de la Facultad de Medicina y durante tres años se desempeñó como oficial médico del Ejercito Nacional y comenzó la práctica de la cirugía.

En los años de la década de 1930 realizó numerosos viajes de estudio a Estados Unidos de Norteamérica: Hospital "Baylor", Houston; Clínica de los Hermanos Mayo, Rochester; Clínica "Lahey", Boston; Hospital "John Hopkins", Baltimore y los hospitales de New York: "Bellevue", "Mont Sinaí", "Prebisterian" y "Metropolitan". Fue cirujano de la asociación de Damas de la "Purísima Concepción" y de la Casa de Salud del Centro Castellano. Perteneció a la Academia de Ciencias Médicas, Físicas y Naturales de La Habana, a la Sociedad de Estudios Clínicos de La Habana, la Sociedad de Urología, vicepresidente de la Sociedad Nacional de Cirugía, Presidente de Honor de la Sociedad Cubana de Historia de la Medicina y miembro de numerosas sociedades científicas nacionales y extranjeras. Presidió el Consejo Científico del Ministerio de Salud Pública y mereció, entre otras, la Orden Nacional "Carlos J. Finlay", la más alta condecoración científica cubana actual.19

El doctor Costales Latatú, también por ejercicios de concurso-oposición, alcanzó la plaza de profesor auxiliar de la cátedra No. 9 y fue nombrado por Decreto Presidencial de 29 de junio de 1928.17

El doctor Costales era hermano del doctor Fernando Costales Latatú, una gran promesa de la medicina cubana que tronchó la muerte tempranamente y sobre el que escribimos al historiar la cátedra Terapéutica con aplicación a la Clínica.

El doctor Manuel Costales fue un destacado cirujano. Recibió las enseñanzas primaria y secundaria en el exclusivo Colegio de Belén, de La Habana, de los Hermanos de la Compañía de Jesús. Se graduó de Doctor en Medicina (1914) en la Universidad de La Habana.20 Por Decreto Presidencial de 22 de febrero de 1924 fue nombrado profesor auxiliar interino de la cátedra Operaciones con su Clínica y tomó posesión el siguiente 6 de marzo, cargo del que pasó a la cátedra de Clínica Quirúrgica No. 9 tres años después.

Otras plazas que ocupó antes y con sus cargos docentes fueron: alumno y médico interno del Hospital "Número Uno", Jefe de Internos y cirujano residente del Hospital "General Calixto García", ginecólogo y cirujano del propio hospital y su director en dos ocasiones, Secretario de Educación (1933-1934) en el Gobierno Revolucionario del doctor Ramón Grau San Martín a la caída de la dictadura del General Gerardo Machado Morales (1925-1933) y Secretario de Sanidad y Beneficencia (1938-1939). Como profesor auxiliar en propiedad se mantuvo el doctor Costales Latatú hasta su renuncia, por razones de salud, en 1959.

Por acuerdo del Consejo Universitario en sesión celebrada el 25 de abril de 1934, por ausencia del doctor Costales, se nombró al doctor Vicente Banet Pina, por concurso, profesor auxiliar interino de la cátedra No. 9 y tomó posesión al día siguiente.21

Por Resolución del Decano de la Facultad de Medicina, doctor Angel A. Aballí Arellano, de 7 de mayo de 1937, se considera al doctor Banet Pina profesor auxiliar de la cátedra No. 9 "independientemente del cargo que desempeña el doctor Manuel Costales Latatú". De esta forma se creaba oficialmente una segunda plaza de profesor auxiliar para dicha cátedra.21

Por Decreto Rectoral de 15 de septiembre de 1938 se ratifica al doctor Banet en su cátedra y por acuerdo del Consejo Universitario de 6 de noviembre de 1946 se le reconoce el derecho de ascenso. Se mantuvo en el cargo hasta la desaparición de la cátedra y creación de la nueva con el nombre de Cirugía 2do. curso No. 12, en la que se le nombró profesor titular (1959).

El doctor Banet Pina fue uno de los más eminentes cirujanos de su época en Cuba. Nació en Coruña, Galicia, España, pero muy niño se trasladó su familia a Cuba. Se graduó de Doctor en Medicina (1922) en la Universidad de La Habana. Cirujano del Hospital "General Calixto García" y del Instituto Clínico de La Habana. Académico de número de la Academia de Ciencias Médicas, Físicas y Naturales de La Habana. Presidente de la Asociación de Antiguos Médicos del Hospital Universitario "General Calixto García", presidente de la Sociedad Cubana de Cancerología y de la Sociedad Nacional de Cirugía y miembro correspondiente de numerosas sociedades científicas de Estados Unidos de Norteamérica, Latinoamérica y Europa. Presidió la Federación Médica de Cuba y el Colegio Médico Nacional y por su incansable labor de defensa del gremio médico recibió la medalla "Fernando Oms Molina", del Colegio Médico de Camagüey.22

Por acuerdo del Consejo Universitario de 26 de junio de 1950 se creó otra plaza de profesor auxiliar en la cátedra No. 9 A. Por Resolución Rectoral de 10 de julio de 1950 y por derecho de ascenso fue nombrado en ella, en propiedad, el doctor Armando Fernández Fernández, profesor agregado propietario de la cátedra, que en esos momentos se desempeñaba como profesor auxiliar interino de la de Patología Quirúrgica. Se mantuvo en su cátedra hasta 1959.23

El doctor Fernández Fernández procedía de una familia de comerciantes asturianos y se graduó de Doctor en Medicina (1922) con un magnífico expediente de estudios; en 32 asignaturas alcanzó 27 sobresalientes y 6 premios ordinarios, lo que facilitó su temprano ingreso en la carrera docente.24 Fue miembro titular de la Sociedad Nacional de Cirugía.

6. Por la reforma universitaria de 1923, al igual que en la cátedra de Clínica Médica, se crearon tres plazas de ayudantes graduados en la cátedra de Clínica Quirúrgica No. 9. Por Resolución Rectoral de 31 de enero de 1924 fueron nombrados en esas plazas, en virtud de pruebas de oposición, los doctores Ricardo Machín Álvarez,25 Armando Fernández Fernández y Ovidio Alonso Cartaya.26

Como estas oposiciones debían repetirse cada dos años para mantener las plazas, los mismos docentes las realizaron y fueron nombrados por Resoluciones Rectorales de 8 de julio de 1925 y de 21 de julio de 1927.

Al crearse una segunda cátedra de Clínica Quirúrgica en 1927 con el No. 9 A se le asignaron dos plazas de ayudantes graduados y se le aumentó otra a la No. 9, por lo que fueron nombrados por Decreto Rectoral de 15 de octubre de 1928 los doctores Armando Cabrera Girela27 y José J. Iglesias de la Torre28 ayudantes graduados interinos de la No. 9 A y por Decreto Rectoral de 13 de abril de 1928 el doctor Vicente Banet Pina en la No. 9, también como interino.

El doctor Alonso Cartaya cesó en su plaza el 30 de septiembre de 1929 al no repetir el ejercicio de oposición y fueron ratificados por nuevas pruebas, por Resolución Rectoral de 1 de octubre de 1929, los doctores Machín Álvarez, Fernández Fernández y Banet Pina en la cátedra No. 9 y los doctores Iglesias de la Torre y Cabrera Girela en la No. 9 A.

Por clausura de la Universidad de 1930 a 1933 no se repitieron los ejercicios a los dos años. El doctor Machín dejó su plaza vacante el 9 de marzo de 1934 al ser nombrado profesor auxiliar interino, por concurso, de la cátedra Clínica Terapéutica Quirúrgica y Técnica Operatoria, y la ocupó interinamente en noviembre de ese año el doctor Roberto Varela-Zequeira Rodríguez,29 por nombramiento del Consejo Universitario y en febrero de 1935, por concurso, fue ratificado como interino.

Por acuerdo del Consejo Universitario de 29 de abril de 1934 fue nombrado, por concurso, el doctor Banet Pina profesor auxiliar y dejó vacante la plaza de ayudante graduado, la que fue ocupada por Resolución del Señor Comisionado Universitario de 6 de abril de 1936, mediante concurso, por el doctor Julio C. Pineda Margarit.30

Por Ley Docente de 8 de enero de 1937 fueron considerados los ayudantes graduados como profesores agregados interinos y así ocuparon sus nuevas plazas los doctores Fernández Fernández, Varela-Zequeira Rodríguez y Pineda Margarit en la No. 9, y Cabrera Girela e Iglesias de la Torre en la No. 9 A.

Tres años más tarde el doctor Cabrera Girela renunció su cátedra por las razones aducidas en la siguiente carta:

La Habana, Diciembre 1 de 1940

Sr. Decano de la Facultad de Medicina

Muy Señor mío:

El que suscribe, doctor Armando Cabrera y Girela, Profesor de la Cátedra de Clínica Quirúrgica No. 9 A de la que es titular el doctor Francisco Leza, a UD. respetuosamente expongo que:

Teniendo un trabajo excesivo en mi Gabinete, atendiendo a mi clientela particular, me es imposible el seguir desempeñando la plaza de Profesor Agregado, por lo que ruego de por presentada mi renuncia al cargo de Profesor Agregado que desempeño, a partir del día 1 del próximo mes de Diciembre.

Es con verdadera pena que le presento a UD. mi renuncia ya que tanto de alumno como de Profesor, he tenido gran amor y respeto a nuestra Universidad.

De UD. atte.

Firma

Dr. Armando Cabrera Girela

Prof. Agreg. Cat. No. 9 A"27

Por Decreto Rectoral de 17 de diciembre de 1940 se le aceptó la renuncia, la plaza nunca se cubrió y fue anulada.

Por Resolución Rectoral de 3 de diciembre de 1939 había sido ratificado como profesor agregado en propiedad el doctor Pineda Margarit; por Resolución Rectoral de 21 de junio de 1944 lo fueron los doctores Fernández Fernández e Iglesias de la Torre, y por Resolución Rectoral de 18 de diciembre de ese año también lo fue el doctor Varela-Zequeira Rodríguez. Como este último no había realizado pruebas de oposición, pidió hacerlas y las efectuó el 12 de enero de 1945.

El doctor Fernández Fernández, por Resolución Rectoral de 10 de julio de 1950, por derecho de ascenso, fue nombrado profesor auxiliar de la cátedra No. 9 A y su plaza de profesor agregado se anuló.

Quedaron entonces como profesores agregados de la cátedra No. 9 los doctores Pineda Margarit y Varela-Zequeira Rodríguez y de la cátedra No. 9 A el doctor Iglesias de la Torre, los que las desempeñaron hasta 1959.

7. Por la reforma universitaria de 1923 en que fueron creadas las plazas de alumnos ayudantes, se destinó una a la cátedra Clínica Quirúrgica No. 9 y por Decreto Rectoral de 17 de marzo de 1924 fue nombrado en ella, por prueba de oposición, el señor Asuero Rosell Franco, quien la mantuvo hasta su graduación de Doctor en Medicina el 10 de julio de 1925.31

El 15 de julio de 1926 fue nombrado, por prueba de oposición, el señor Jesús L. Cornide Salvá, años más tarde eminente profesor de Anatomía Descriptiva, quien también ocupó la plaza hasta su graduación el 17 de julio de 1926.32

Para sustituirlo se nombró, por prueba de oposición, al señor Rafael J. Cowley Campodónico, de destacada labor posteriormente en la cátedra Terapéutica con aplicación a la Clínica, en la que se desempeñó hasta el 31 de agosto de 1917 en que alcanzó el título de Doctor en Medicina.33

Creada la cátedra No. 9 A se destinó a ella otra plaza de alumno ayudante y ocuparon las dos, por pruebas de oposición, los señores Luis Barroso Ortega la de la No. 9 y Antonio Rodríguez Díaz la de la No. 9 A, este último más tarde una de las mas eminentes figuras de la cirugía cubana de su época, los que las desempeñaron hasta la graduación de ambos, respectivamente, los días 10 y 13 de agosto de 1928.34 Desde entonces las plazas permanecieron vacantes y desaparecieron oficialmente a partir de 1934.

8. Al ponerse en vigor la carrera profesoral, el Claustro Pleno de la Facultad de Medicina en sesión de 17 de mayo de 1940,35 a propuesta de la Comisión Permanente de Adscripción, acordó el ingreso como adscripto en la cátedra Clínica Quirúrgica No. 9, del doctor Antonio Martín y R. del Castillo.

En sesión de 22 de octubre de 1941,36 la Junta Superior de Gobierno de la Universidad, a propuesta de la Comisión Permanente de Adscripción, acordó el ingreso, en la cátedra No. 9, de los doctores Rogelio Barata Rivero, Manuel Iriondo Aragón, Humberto Reyes Castro, Bienvenido Benach Carreras y Rogelio Fernández-Rojo González.

El claustro de la Facultad de Medicina, a propuesta de la Comisión Permanente de Adscripción, acordó en sesión de 27 de abril de 1944,37 el ingreso en la cátedra No. 9, de los doctores Leopoldo Alvaré Caiñas, Alfredo Pérez González y José R. Canut Aveille, y en la No. 9 A, de los doctores Eugenio Torroella Martínez-Fortún, Mariano Sánchez Vicente, José A. Mijares Rodríguez, Alfredo Crucet Bernal y José García Tojar.

En sesión de 14 de agosto de 1946,38 en la cátedra No. 9, de los doctores Roberto Guerra Valdés, Julio San Martín Aballí, Raúl E. Pina Tous y Alfredo G. Antonetti Muñiz, y en la No. 9 A, de los doctores Jorge Cuéllar de León y Rafael Adolfo Ruiz de Soignie.

En sesión de 25 de noviembre de 1948,39 en la No. 9, del doctor Raúl A. G. Trillo Gómez. En sesión de 3 de noviembre de 1950,40 en la No. 9, de los doctores José F. M. Roque Pulido Pérez, Alonso Díaz Valdés, Juan A. E. Pérez Enríquez, Oscar A. P. Sánchez Beltrán, Domingo J. Dieguez Pérez y Ambrosio H. de Armas Díaz, y en la No. 9 A, de los doctores Felipe Knopka Schechter, Ricardo J. Horta Téllez y Nilo A. Fernández Rodríguez. Y en sesión de 5 de febrero de 1953,41 en la No. 9, de los doctores Serafín M. I. Domínguez y Quesada, Esteban Gutiérrez Estarlí, Armando Seuc Chiu y Frank Pedroso Galguera y en la No. 9 A, del doctor Jorge G. J. Echenique González.

Al crearse los cargos de instructores en la Facultad de Medicina y Farmacia, por Decreto del Decano de 30 de octubre de 1928, fue nombrado al siguiente día en la cátedra de Clínica Quirúrgica No. 9 el doctor Pedro P. Nobo Gelats.

A pesar de que estos cargos eran por dos años, al clausurarse la Universidad en 1930, los instructores continuaron trabajando en los servicios de las cátedras y, al reabrirse esta, permanecieron en ellos sin nuevas pruebas de oposición, por lo que la Junta de Gobierno de la Universidad, en sesión de 5 de octubre de 1938,42 acordó abonar o reconocer el trabajo total de los antiguos instructores, entre ellos al de la cátedra No. 9 doctor Nobo Gelats.

Por acuerdo del claustro de la Facultad de Medicina, en sesión de 14 de agosto de 1946,43 se le otorgó el certificado de aptitud, al finalizar su labor, a los instructores de las cátedras de Clínica Quirúrgica, sin precisar sus números, doctores Pablo Amezaga Fors, Juan Levy Boladeres, Ricardo de la Flor González y Carlos Miyares Ibarra, este último desempeñaba el cargo desde 1934. Por este mismo acuerdo se consideró al doctor Nobo Gelats como instructor indefinido hasta que se determinara su cesación.

El claustro de la Facultad de Medicina en sesión ordinaria de 25 de julio de 1947,44 otorgó certificado de aptitud como instructores, en la cátedra No. 9, a los doctores Bienvenido Benach Carreras y Manuel Iriondo Aragón. En sesión de 15 de marzo de 1948,45 en la cátedra No 9 A, al doctor Manuel Fernández Estévez. En sesión de 8 de febrero de 1949,46 en la cátedra No. 9 A, a los doctores Eugenio Torroella Martínez-Fortún, José A. García Tojar y Alfredo Crucet Bernal. En sesión de 18 de marzo de 1949,47 en la cátedra No. 9, al doctor Leopoldo Alvaré Caíñas, y en la No. 9 A, al doctor Mariano Sánchez Vicente.

En sesión de 12 de julio de 1951,48 en la No. 9 A, al doctor Jorge Cuéllar de León. En sesión de 4 de diciembre del propio año,49 y en la misma cátedra, al doctor Rafael A. Ruiz de Soignie. En sesión de enero de 1954,50 en la No. 9, a los doctores Julio San Martín Aballí y Raúl E. Pina Tous. En sesión de 4 de marzo siguiente,51 en la No. 9, a los doctores Alfredo G. Antonetti Muñiz y Raúl A. Trillo Gómez. En sesión de 24 de agosto de 1959,52 en la No. 9 A, al doctor Felipe Knopka Schechter. En sesión de 23 de octubre siguiente,53 en la No. 9, a los doctores Frank Pedroso Galguera y Esteban Gutiérrez Estarlí, y en la No. 9 A al doctor Jorge M. J. Menéndez Roque.

La Junta de Gobierno del Hospital Universitario "General Calixto García", en sesión de 22 de noviembre de 1945,54amparada en la transitoria XXV de la Ley Docente de 1937, consideró como médico asociado con carácter permanente en los servicios hospitalarios de la cátedra No. 9, a partir del 1 de enero de 1946, a los doctores Pedro P. Nobo Gelats e Ignacio Calvo Tarafa.

Es posible que muchos de los adscriptos e instructores continuaran, una vez finalizados sus respectivos períodos, como médicos asociados; pero solo nos consta documentalmente que lo fueron en la cátedra No. 9 los doctores Abdo Hernández González y Emilio Camayd Zogbe, ambos más tarde Maestros de generaciones de cirujanos cubanos.

9. Desde el comienzo del período estudiado, la entonces cátedra de Clínica Quirúrgica No. 8 contó como servicio de clínica con las salas "San Salvador" y "San Ramón", del Hospital "Nuestra Señora de las Mercedes", e igualmente contaba para sus intervenciones quirúrgicas con los salones de cirugía del hospital y los servicios citados en el acápite 2 de este capítulo.

Cuando se creó la segunda cátedra de Clínica Quirúrgica No. 9 A, esta contó con los servicios ya mencionados y la No. 9 pudo disponer en el Hospital "General Calixto García" con las dos plantas del pabellón "Bustamante": en la baja las salas "Plasencia" y "San Martín" y en la alta las dos salas "Costales", cada una con 20 camas. En el citado pabellón, en los bajos contó con salón de operaciones, aula de clases y un local de consultas externas, además del pabellón "Menocal", o Salón Central de Cirugía, que también utilizaban las otras cátedras quirúrgicas.

10. Al reanudar sus actividades docentes la Facultad de Medicina en enero de 1959, el profesorado en las cátedras de Clínica Quirúrgica era la siguiente: en la No. 9, profesor titular doctor Rafael García-Menocal del Cueto; auxiliares los doctores Manuel Costales Latatú y Vicente Banet Pina, y agregados los doctores Roberto Varela-Zequeira Rodríguez y Julio C. Pineda Margarit, y en la No. 9 A, profesor titular, doctor Francisco Leza y López; auxiliares, doctores Eugenio Torroella Mata y Armando Fernández Fernández, y agregado, el doctor José J. Iglesias de la Torre.

Por razones de salud el doctor Costales Latatú presentó su renuncia para acogerse a jubilación en las siguientes dos cartas:

La Habana, febrero 10 de 1959.

Sr. Rector de la Universidad de la Habana.

Por conducto reglamentario del Sr. Decano de la Facultad de Medicina.

Señor.

Tengo el honor de dirigirme a usted para poner en su conocimiento que desde hace algunos meses mi salud se encuentra quebrantada por una molesta afección que me obliga a someterme próximamente a los resultados de una indispensable intervención quirúrgica.

Haciendo un gran esfuerzo he estado asistiendo puntualmente a los últimos claustros de la Facultad para contribuir con mi modesta, pero decidida, cooperación a la necesaria unidad de los profesores que en estos momentos se requiere para la mejor superación de la crisis universitaria.

Cumplo en estos días precisamente 35 años en el desempeño de mi cátedra de Clínica Quirúrgica donde he rendido el cumplimiento de mis deberes ofreciendo a varias generaciones de jóvenes médicos lo más que he podido de mi capacidad docente y de mi vocación pedagógica para la enseñanza de la cirugía.

Pero es lo cierto, Sr. Rector, que al calor de esos largos 35 años comienzo a sentir el cansancio físico y moral que como falta de estímulo habría de impedirme cumplir plenamente con todos mis deberes como lo he satisfecho desde el año 1924 en que obtuve, para mi honor, la cátedra que hasta ahora he desempeñado por riguroso concurso-oposición.

En consecuencia, y según comunicación que a usted dirigí el día 9 y que entregué personalmente al Sr. Secretario de la Universidad, estoy activando los trámites legales para el proceso de mi expediente de jubilación civil voluntario que es mi patrimonio adquirido en favor de mi familia.

En el más breve plazo y en el momento mismo en que sea notificado de la instancia judicial concediéndome esa jubilación a la que tengo derecho por la Ley de Retiro Civil presentaré de inmediato la renuncia de mi cargo de profesor en el que me complacerá verme sustituido por un compañero que tenga mayores merecimientos pero difícilmente mas amor a la Universidad.

Soy de usted respetuosamente

Firma

Dr. Manuel Costales Latatú17

 

 

La Habana, febrero 28 de 1959.

Sr. Rector de la Universidad de la Habana.

Por conducto del Sr. Decano de la Facultad de Medicina.

Ilustre Rector.

En el día de hoy 28 de febrero se cumplen exactamente 35 años durante los cuales he venido desempeñando mi cargo de profesor de Clínica Quirúrgica que en aquella fecha obtuve cumpliendo los requisitos de ejercicios de concurso-oposición que a esos efectos exige la Ley.

Esa actividad magistral a través de tan largo tiempo me ha permitido la íntima satisfacción de haber educado varias generaciones de jóvenes médicos en la difícil ciencia y bello arte de la cirugía, cuya especialidad disfruta de tan destacada reputación en nuestro propio país y en el extranjero. Y de esos mis discípulos conservo el grato recuerdo espiritual de haber correspondido a mis esfuerzos docentes ofreciéndome distintos homenajes que siempre fueron mi mejor estímulo para superar cada vez más mis enseñanzas.

Al cumplirse esta fecha de 35 años de labor docente continuada he revisado mi conciencia en una serena autocrítica, y, en consecuencia, me siento satisfecho de haber cumplido mis deberes docentes con dignidad y desinterés así como también haber ofrecido a la Universidad en épocas de dolor y de tragedia, durante la Dictadura de 1930 a 1933, el sacrificio de mi propia libertad compartiendo las prisiones con sus hijos mas heroicos y abnegados.

Dejo grabada en la historia de la Universidad el honroso privilegio de haberle otorgado, por primera vez, el derecho a su amplia Autonomía, que hoy disfruta con mayor razón, como resultado de mi gestión como Ministro de Educación en el Gobierno Revolucionario de 1933.

Y así, Sr. Rector, para facilitar la creación de una Universidad nueva después de la epopeya libertaria de 1958, estimo conveniente declinar mis deberes como profesor para poder dedicarme exclusivamente al ejercicio activo de mi profesión de cirujano. Motivo por el cual ruego a usted, por este medio, se sirva aceptar mi renuncia, con carácter irrevocable, de la cátedra que desempeño.

Respetuosamente de usted

Firma

Dr. Manuel Costales Latatú17

 


Se le aceptó la renuncia en reunión celebrada por el Consejo Universitario el 6 de marzo de 1959.


El doctor Iglesias de la Torre, acusado de colaborar con la dictadura del Mayor General Fulgencio Batista, presentó la renuncia en la siguiente carta:

Marzo 3 de 1959

Sr. Decano de la Facultad de Medicina

Presente

Señor

En mi condición de Profesor Agregado de la Cátedra de Clínica Quirúrgica No. 9 A presento a Ud. la renuncia irrevocable de mi cargo de Profesor, lo cual pongo en su conocimiento.

De Ud. muy atentamente

Firma

Dr. José Iglesias de la Torre28

El Consejo Universitario en sesión de 4 de marzo de 1959 le aceptó la renuncia.

Para sustituir al doctor Costales Latatú por Resolución Rectoral de 20 de abril de 1959 fue nombrado, por derecho de ascenso, el doctor Varela-Zequeira Rodríguez profesor auxiliar de la cátedra No. 9. Tomó posesión ese día.

Para acogerse a jubilación presentó su renuncia el doctor Rafael García- Menocal del Cueto en los siguientes términos:

La Habana, 31 de mayo de 1959

(Por conducto del Sr. Decano de la Facultad de Medicina)

Sr. Rector Magnífico de la Universidad de la Habana

Señor

El que suscribe, Dr. Rafael Menocal y Cueto, natural de La Habana, ciudadano cubano, mayor de edad, casado, Profesor Titular de la Cátedra de Clínica Quirúrgica de la Facultad de Medicina de esa Universidad, y vecino de la calle 60 esquina a Ave 5º B en Marianao, tiene el honor de dirigirse a Ud. para exponerle.

Que a fin de acogerse a la jubilación voluntaria que le fue otorgada por Auto de la Audiencia de La Habana de 18 de abril de 1940, viene por el presente escrito a presentar a Ud. la renuncia de su cargo de Profesor Titular de la Cátedra de Clínica Quirúrgica de la Facultad de Medicina, que desempeña en la Universidad, rogándole se sirva aceptarle dicha renuncia.

Ruego a Ud. que este asunto sea tratado a la mayor brevedad posible así como que sea expedida una certificación de mi renuncia y otra del Secretario, de que he cesado en mi expresado cargo, y del último haber percibido.

De Ud. con la mayor consideración y respeto

Firma

Dr. Menocal y Cueto11


Por Decreto Rectoral de 9 de junio de 1959 se le aceptó la renuncia con fecha 15 de junio siguiente.

En desacuerdo con la nueva situación en la Universidad presentó su renuncia el doctor Francisco Leza López:

La Habana 8 de junio de 1959.

Sr. Rector de la Universidad

(Por conducto del Sr. Decano de la Facultad de Medicina)

Señor:

Por así convenir a mis intereses, tengo a bien presentar a Ud. la renuncia de mi cargo de Profesor Titular de Clínica Quirúrgica (9A) de la Facultad de Medicina.

De Ud. atte.

Firma

Dr. Francisco Leza13

Por Decreto Rectoral de junio 15 de 1959 se le aceptó la renuncia.


El doctor Armando Fernández Fernández, para acogerse a jubilación, también presentó la renuncia:

La Habana 10 de junio de 1959.

Sr. Rector de la Universidad de La Habana

(Por conducto del Sr. Decano de la Facultad de Medicina)

Señor:

A fin de acogerme a los beneficios de la Ley de Jubilación, suplico a Ud. me acepte la renuncia como profesor de la cátedra de Clínica Quirúrgica 9 A

De Ud. atte.

Firma

Dr. Armando Fernández23


Por Decreto Rectoral de 16 de junio de 1959 se le aceptó la renuncia.


El claustro de la Facultad de Medicina, por acuerdo de 25 de mayo de 1959, aprobado por el Consejo Universitario el 18 de junio siguiente, puso en práctica un plan de estudios provisional, en el cual las dos cátedras de Clínica Quirúrgica quedaron unidas como Cirugía, 2do. curso, con el número 15; pero ambas conservaron su independencia académica, así como los servicios hospitalarios y los profesores mantuvieron sus categorías docentes.

Para cubrir las plazas vacantes de profesores titulares, ya de la cátedra Cirugía, 2do. curso, con el número 12, por Decreto Rectoral de 15 de julio de 1959 se nombró a los doctores Eugenio Torroella Mata y Vicente Banet Pina como profesores titulares por derecho de ascenso.

El doctor Varela-Zequeira Rodríguez, ya como profesor auxiliar en propiedad, en desacuerdo con la situación de la Universidad, presentó la renuncia a su cargo el 31 de agosto de 1959, la que ratificó el 26 de noviembre siguiente y le fue aceptada por Resolución Rectoral de 1 de diciembre del propio año.29

Con el fin de cubrir las ausencias que se iban produciendo, por Decreto Rectoral de diciembre de 1959 fueron nombrados, por concurso, profesores agregados interinos de Cirugía, 2do. curso, los doctores Armando Núñez Núñez, Hilario Anido Fraguio y Rogelio Barata Rivero, este último antiguo instructor en la cátedra No. 9.

El doctor Pineda Margarit, alegando motivos de salud, presentó la renuncia en la siguiente carta:

La Habana, Enero 27 de 1960.

Sr. Rector de la Universidad de la Habana

(Por conducto reglamentario del Sr. Decano de la Facultad de Medicina)

Señor:

Con el mayor respeto y consideración a Ud. expongo que por motivo de quebranto en mi salud, me veo obligado a renunciar a mi cargo de Profesor Agregado de Cirugía, de esta Facultad, a los 68 años de edad, me veo impedido de trabajar, como fueran mis deseos, lo que pongo en su conocimiento, para los fines oportunos.

Agradecido por las atenciones prestadas, quedo de Ud. atento y S.S.

Firma

Dr. Julio C. Pineda Margarit
Profesor Agregado de Cirugía30


Por Resolución Rectoral de 1 de febrero de 1960 se le aceptó la renuncia.


En desacuerdo con los hechos que se producían en la Universidad, el doctor Banet Pina también presentó la renuncia en esta breve carta:

La Habana, Julio 27 de 1960.

Sr. Rector de la Universidad de la Habana

(Por conducto del Sr. Decano de la Facultad de Medicina)

Señor:

Por este medio elevo a Ud. la renuncia irrevocable de mi puesto de Profesor Titular de Cirugía que desempeño en la Escuela de Medicina.

Atte.

Firma

Dr. Vicente Banet21

Dos días después (julio 29) se produce la borrascosa reunión del claustro de la Escuela de Medicina, en que una gran parte del profesorado se declara en rebeldía contrarrevolucionaria al no aceptar la sustitución del Consejo Universitario por la Junta Superior de Gobierno de la Universidad, la creación de las Juntas de Gobierno de las Facultades y del establecimiento del cogobierno de profesores y alumnos, por lo que el 1 de agosto la Junta Superior de Gobierno de la Universidad suspendió de empleo y sueldo y sometió a expediente disciplinario a todos los profesores en rebeldía, entre ellos a los nuevos docentes, los doctores Núñez Núñez, Anido Fraquio y Barata Rivero, los que presentaron sus renuncias y se les aceptaron el 12 de agosto siguiente.

A pesar de tener presentada la renuncia a su cargo, el doctor Banet Pina se solidarizó con los profesores en rebeldía, por lo que la Junta Superior de Gobierno de la Universidad en la sesión de 1 de agosto lo suspendió de empleo y sueldo y lo sometió a expediente disciplinario.

Teniendo en cuenta su brillante labor científica y docente, la Junta Superior de Gobierno de la Universidad en sesión de 12 de agosto resolvió aceptarle la renuncia y no juzgarlo disciplinariamente. Años más tarde falleció en La Habana.

El doctor Fernández Fernández, no obstante haber cesado como profesor, también se solidarizó con los profesores en rebeldía, por lo que se le inició expediente disciplinario, que no se continuó por estar ya jubilado.

De los antiguos profesores de las cátedras Clínica Quirúrgica No. 9 y No. 9 A solo quedó activo el doctor Eugenio Torroella Mata, quien había sido electo Vice-Decano de la Facultad de Medicina el 18 de septiembre de 1959 y tomó posesión al siguiente día. La Junta Superior de Gobierno de la Universidad le concedió la jubilación el 29 de septiembre de 1960 y cesó como profesor titular el 30 de noviembre de ese año.

La Junta de Gobierno de la Facultad de Medicina recomendó y la Junta Superior de Gobierno de la Universidad aprobó el 25 de mayo de 1961 su nombramiento como Profesor Consultante y se mantuvo en este cargo hasta acogerse a la jubilación definitiva el 31 de julio de 1976.

El 15 de noviembre de 1977 fue investido en el Aula Magna de la Universidad como Profesor de Mérito y con este cargo honorífico, el más alto de la docencia universitaria, falleció en La Habana el 23 de noviembre de 1984, como una de las más altas personalidades de la cirugía cubana.19,55

Para cubrir las plazas vacantes en la cátedra Cirugía, sin precisar número, fueron nombrados por concurso, por la Junta Superior de Gobierno de la Universidad, profesores por contratación, el 11 de septiembre de 1960 los doctores: Raúl Trillo Gómez, Gilberto Pardo Gómez, Julio San Martín Aballí, Emilio Camayd Zogbe, Alejandro Carrió Caballero, Julio Noel González Jiménez y José M. Vidal Yebra.56

Al proclamarse la gran reforma universitaria el 10 de enero de 1962, en la nueva estructura de la Escuela de Medicina de la Facultad de Ciencias Médicas, el Subdepartamento de Cirugía, del Departamento de Cirugía, quedó integrado por los siguientes docentes en sus nuevas categorías: como profesores consultantes, los doctores Eugenio Torroella Mata y Carlos M. Ramírez Corría; como profesores (equivalente a los antiguos titulares), los doctores Roberto Guerra Valdés, José A. Presno Albarrán, Enrique J. Hechavarría Vaillant, Eugenio Torroella y Martínez-Fortún, José Cambó Viñas, Alejandro García Gutiérrez, Julio Noel González Jiménez, Gilberto Pardo Gómez, José M. Vidal Yebra, Jorge Mc Cooks Martínez, Julio A. San Martín Aballí y Emilio Camayd Zogbe y como profesores auxiliares los doctores Adolfo Diéguez González, Carlos Miyares Ibarra, Eugenio Selman-Hussein Abdo, Fabio T. Vázquez Rosales, Juan L. Vidal Ramos, Juan Rodríguez Loeches, Alejandro Carrió Caballero, Gerardo de la Llera Domínguez, Esteban Gutiérrez Estarlí, Ricardo Horta Téllez y Mariano Sánchez Vicente. Ellos tendrán la honrosa misión de iniciar las nutridas generaciones de cirujanos cubanos en el período histórico de Revolución Socialista.

11. La enseñanza de la clínica quirúrgica, como la de la clínica médica, era fundamentalmente práctica al lado del enfermo, por lo que no seguía un programa a desarrollar que comprendiera el estudio metódico de las enfermedades por aparatos y sistemas como lo era en otras cátedras.

El profesor Raimundo García- Menocal describía, para el curso 1901-1902, cómo era esta docencia:

"Las clases son diarias, así como las operaciones que se practican y a las que están obligados á asistir los alumnos.

La enseñanza de esta asignatura se limita, dado su carácter practico, solo á los casos de los enfermos que se estacionan en las salas durante el curso completo y el Profesor explica á la cabecera del enfermo todos los detalles que puedan interesar a los alumnos sobre la historia clínica de la enfermedad que le aqueja, sobre el diagnóstico, pronóstico y tratamiento. Y al practicarse el tratamiento, de cualquier clase que sea, ya de aplicación de curas, aparatos, aparatos ortopédicos u operación, se explica la técnica que á juicio del Profesor es la mejor.

La enseñanza se extiende también á algunos casos que acuden á la consulta y que no necesitan ocupar cama.

Los alumnos están obligados a llevar, y así se ha establecido por un reglamento para el servicio interior de las salas, una historia clínica detallada, diaria, con todos los análisis necesarios de los enfermos a su cargo, y cuyo número, asciende por lo general á tres, dado el cuadro de distribución. Están obligados también, á practicar las autopsias de los enfermos que fallecen. Además, los alumnos asisten como ayudantes en los casos operados á su cargo.

Los sábados se dedican á conferencias sobre los casos más interesantes que se observan durante el curso, ó sobre casos similares. Estas conferencias se hacen con demostraciones en la pizarra y microscópicas".2

Esta misma forma de enseñanza de la clínica quirúrgica se repite textualmente en todas las Memorias Anuarios correspondientes a los cursos académicos de los años de las décadas de 1910, 1920 y 1930. En los años de las décadas de 1940 y 1950 se describen de la siguiente forma:

"Las Cátedras de Clínica Quirúrgica en su aspecto de actividad docente, tiene por objeto llevar a cabo la enseñanza practica de la cirugía clínica, de acuerdo con el plan vigente en la Facultad de Medicina.

Los cursos de estas asignaturas no tienen programa teórico. Los alumnos deberán asistir, cada curso a las salas y consultas de que disponen las cátedras […] con el objeto de estudiar casos variados de las enfermedades y afecciones quirúrgicas de los diferentes aparatos y sistemas más frecuentes […] en nuestro país.

La enseñanza […] es eminentemente práctica y comprende:

a) Presentaciones clínicas generales, de casos o series de casos, por los Profesores. Estas demostraciones son colectivas, al lado de la cama del enfermo, a los grupos de alumnos correspondientes.

b) Trabajos clínicos por los alumnos, con estudio y presentación de los casos que les fueren asignados y pruebas clínicas especiales. Estos trabajos se llevaran a cabo en los servicios de que disponen las cátedras. Serán efectuados directamente por los alumnos bajo la supervisión de los profesores e instructores de las mismas.

c) Sesiones clínicas conjuntas bajo la dirección de los Profesores., estas reuniones se llevarán a cabo en el local general disponible y a ellas deberán asistir todos los alumnos. Las presentaciones serán, todas, de carácter clínico y de naturaleza variada".57

El profesor Eugenio Torroella Mata, en 1926, en su libro "Lecciones de Clínica Quirúrgica". Ed. Moderna Poesía, La Habana, recogió 18 de sus conferencias dictadas en el Hospital "Nuestra Señora de las Mercedes" y tomadas en clase por el doctor Armando Fernández Fernández y el alumno ayudante señor Jesús L. Cornide Salvá, las que cito para dar una idea de los temas tratados: 1. Apendicitis aguda. 2. Hernia crural. 3. Cáncer de la lengua. 4. Osteomielitis crónica del maxilar inferior. 5. Úlcera gástrica. 6. Perforación aguda de la úlcera gástrica. 7. Cáncer del recto. 8. Hernia estrangulada. 9. Gangrena diabética. 10. Labio leporino. 11. Cáncer del labio. 12. Aneurisma de la arteria axilar. 13. Estados elefantiásicos. 14. Úlcera del duodeno. 15. Hemorroides. 16. Cáncer del estómago. 17. Litiasis biliar. 18. Absceso hepático.

En la tercera edición de su anterior libro (1951) el profesor Torroella Mata, con la colaboración de su hijo el doctor Eugenio Torroella Martínez-Fortún, entonces instructor de la cátedra No. 9 A, recopiló 56 de sus conferencias que también cito a continuación: 1. Absceso pulmonar. 2. Tumores de la vejiga. 3. Cáncer del labio. 4. Tumores del corpúsculo carotideo. 5. Bocio simple. 6. Flegmon perinefrítico. 7. Riñón poliquístico. 8. Fístula sacro-coccígea pilonidal. 9. Síndrome esplenomegálico de Banti. 10. Cáncer de la mama. 11. Lesiones e infecciones de la mano. 12. Cáncer primitivo del pulmón. 13. Tumor mixto de la parótida. 14. Apendicitis aguda. 15. Elefantiasis. 16. Hernia crural. 17. Bocio tóxico. 18. Cáncer del pene. 19. Hidrocele de la vaginal. 20. Tumores ganglionares del cuello. 21. Várices. 22. Varicocele. 23. Cáncer del estómago. 24. Hernia inguinal. 25. Litiasis renal. 26. Litiasis vesical. 27. Litiasis uretral. 28. Hipertrofia prostática. 29. Melanoma. 30. Úlcera crónica del estómago. 31. Absceso hepático amebiano. 32. Púrpura trombocitopénica. 33. Enfermedad de Basedow. 34. Hemorroides. 35. Estrechez uretral. 36. Apendicitis crónica. 37. Úlcera del duodeno. 38. Cáncer del cólon. 39. Hemorragia gastroduodenal por úlcera. 40. Cáncer del recto. 41. Colescitis calculosa. 42. Absceso apendicular y plastrón. 43. Linfogranuloma inguinal. 44. Perforación aguda de ulcus duodenal. 45. Hernia inguinal estrangulada. 46. Gangrena juvenil. 47. Empiema agudo. 48. Fístulas ano-rectales. 49. Tuberculosis renal. 50. Tétanos. 51. Obstrucción intestinal. 52. Ántrax de la nuca. 53. Quemaduras. 54. Gangrena diabética. 55. Shock. 56. Séptico-piohemia estafilocóccica.

El profesor Vicente Banet Pina, en 1959 —ya las cátedras con su nuevo nombre de Cirugía, 2do. curso— publicó ocho de sus conferencias tomadas con grabadora en clase y revisadas por el en su libro "Cirugía", en edición estarcida para alumnos, que igualmente cito: 1. Pancreatitis aguda hemorrágica. 2. Infarto intestino mesentérico. 3. Apendicitis aguda. 4. Apendicitis crónica primitiva. 5. Cáncer del recto. 6. Tumores benignos del seno y mastopatías hormonales. 7. Cáncer de la mama. 8. Tumores cerebrales.

12. En ningún momento del período estudiado los profesores de las cátedras de Clínica Quirúrgica recomendaron libros de texto y de consulta extranjeros y se recalcaba en el reglamento de las mismas en los años de las décadas de 1940 y 1950 que "[…] los conocimientos adquiridos por los alumnos en otras disciplinas conjuntamente con las consultas de los textos de cirugía y revistas que existen en la biblioteca de la Facultad de Medicina, les darán el bagaje necesario junto a la cama del enfermo. La enseñanza de la clínica tiene que ser fundamentada esencialmente en la observación y estudio del enfermo […]".57

No obstante lo expuesto anteriormente, el profesor Torroella Mata, en su "Primer Informe Quinquenal rendido ante el Decano de la Facultad de Medicina",58 el que fue registrado en la Secretaría de la Facultad de Medicina con fecha de 25 de julio de 1942, en su acápite C. Memorias sobre la bibliografía de sus materias, da una lista de la bibliografía que recomienda a sus alumnos como fuente de consulta y que incluye 43 libros y monografías, 5 revistas europeas y 5 revistas norteamericanas.

13. Al igual que apuntamos sobre la enseñanza de la clínica medica, por ser fundamentalmente practica la enseñanza de la clínica quirúrgica y no recomendarse libros de texto alguno, la producción de literatura docente fue escasa entre los profesores de esta importante materia médica, salvo el doctor Torroella Mata, como veremos después, pero no así en cuanto al resto de la bibliografía científica que, en algunos de ellos, es numerosa e importante.

El doctor Raimundo García- Menocal, la más eminente personalidad docente y científica de estas cátedras, quizás por la razón apuntada, no produjo libro de texto; sin embargo, para la otra cátedra que desempeñaba en la propia Facultad y de la que fue fundador, primero como curso complementario, Enfermedades de la Piel y Sífilis, publicó dos libros: "Tratado de Enfermedades de la Piel y Sífilis" (1907), volumen de 565 páginas, y "Manual de Enfermedades de la Piel y Sífilis" (1911), en verdad una segunda edición corregida y aumentada de 660 páginas. En estas obras hace un detallado estudio de las miosis en Cuba e introduce la histopatología en el estudio de muestras dermatosis.

Su importante y numerosa obra científica comprende, además, 13 artículos publicados en revistas cubanas, norteamericanas y europeas,59 entre los que se distinguen: "Contribución al estudio de la funiculitis hipo-tóxica en los países cálidos" (1905), publicado en el Journal de Urologie, París, y en los que aportó técnicas originales como su método para el tratamiento de la elefantiasis de las extremidades (1889), y la osqueoplastia para lesiones elefantiásicas (1910). Fue uno de los que más contribuyó a introducir los métodos de anestesia en nuestro país y a pesar de la importancia de las intervenciones que realizaba, su mortalidad era muy baja y basta decir que de 1893 a 1894 en que practicó 284 operaciones quirúrgicas no hubo fallecidos.

No fue así el doctor Ferrán Farrulla —quien publicó poco, no de cirugía y lo más importante en sus primeros años de ejercicio médico, como sus artículos: "La seroterapia en el cáncer" (1895), "Contribución al estudio clínico de las diarreas infantiles" (1895), "Fiebres eruptivas anómalas en los niños" (1896), entre otros, y al final de su vida publicó "La anestesia en la operación de urgencia y una nueva técnica operatoria para la elefantiasis de las piernas" (1919).

El doctor Rafael García- Menocal, a pesar de la influencia bienhechora de su padre, publicó poco y también al principio de su práctica profesional, así sus artículos: "Úlcera del estómago. Gastroenterostomía posterior. Curación" (1908), "Epitelioma del pene en un hombre de 26 años. Emasculación total. Curación" (1909), "Ectopia testicular doble. Sinorquidia artificial (Operación de Manclaire)" (1910), "Hipertrofia difusa de ambas mamas" (1913) y "Un caso de varix simple comunicans" (1924). Es de destacar que en sus trabajos académicos, como "Elogio del Dr. Juan Santos Fernández", discurso de ingreso como miembro de número de la Academia de Ciencias Médicas, Físicas y Naturales de La Habana (1924); "Discurso de contestación al de ingreso del Dr. Angel A. Aballí, como Académico de Número" (1926) y "Discurso de contestación al de ingreso del Dr. Francisco Leza como Académico de Número" (1938- 1939), demuestra facilidad para la redacción.

El doctor Leza y López publicó dos libros no docentes: "Derrotemos la muerte", Imp. Ucar, García Cía, La Habana, 1938, en el que recoge una parte de sus trabajos, y "Vías Digestivas. La historia clínica como base del diagnóstico diferencial", Imp. Maza, Caro & Co., La Habana, sin fecha, obra no quirúrgica de 1 017 páginas, ilustrada con 194 figuras originales. El resto de su obra científica no es numerosa. En sus inicios dio a la imprenta la monografía "La constante de Ambard en la clínica", Imp. G. A. Casanova, La Habana, 1916, a la que siguió ese mismo año el artículo "Dilatación del duodeno", reproducido por el Journal of the American Medical Association en 1918. Otros artículos suyos de calidad lo son: "Leontiasis ósea" (1915), "Infecciones tíficas en Cuba" (1916) con el que obtuvo el Premio "Clín", "Conducta del cirujano frente a un diarreico" (1925), "Nueva posición para la apendicectomía" (1932) y "Nuevo casquillo protector en la cirugía gastroduodenal. Reporte de un caso de colectomía" (1940).

Importante excepción lo fue el doctor Torroella Mata, quien publicó a lo largo de su brillante carrera docente cuatro libros de texto: "Lecciones de Clínica Quirúrgica. Explicadas en el Hospital Mercedes", Ed. Moderna Poesía, La Habana, 1926, 197 páginas; "Lecciones de Clínica Quirúrgica. Explicadas en el Hospital Mercedes", Cultural S. A., La Habana, 1944, 986 páginas; "Lecciones de Clínica Quirúrgica. Explicadas en el Hospital Mercedes", Cultural S. A., La Habana, 1951, 1 271 páginas, en colaboración con su hijo el doctor Eugenio Torroella Martínez- Fortún, y "Cirugía", Ed. Pueblo y Educación, La Habana, Tomo I (1967), Tomo II (1971) y Tomo III (1976), en colaboración con los profesores del Departamento de Cirugía de la Escuela de Medicina, Facultad de Ciencias Médicas, Universidad de La Habana.

Su bibliografía quirúrgica no solo es extensa sino de gran valor; basta citar sus artículos: "Aneurisma de la arteria axilar tratado quirúrgicamente" (1925), "Nuestra experiencia en raquianestesia" (1925), "Resección de adenoma prostático por vía endouretral" (1926), "Sobre un caso frecuente de tumor renal" (1935), "Forma tumoral de la tuberculosis pulmonar tratada con éxito por la neumectomía de Graham" (1940), "Algunas consideraciones críticas sobre la cirugía de las vías biliares" (1944), "Tratamiento quirúrgico de las esplenomegalias crónicas" (1949), "Estado actual del tratamiento del cáncer de la vejiga" (1957), "Nuevo enfoque para el tratamiento de las fístulas vesico-rectales" (1962) y es de gran valor historiográfico su ensayo "Historia de la Cirugía en Cuba" (1965).

Otra importante excepción la constituye el doctor Banet Pina, quien publicó tres libros: "Clínica y Terapéutica Quirúrgica", Imp. Ucar, García Cía., La Habana, 1938, volumen de 363 páginas en el que reúne 12 de sus mejores trabajos quirúrgicos; "Cirugía de Urgencia", Imp. Ucar, García Cía., La Habana, 1931, 189 páginas, en colaboración con el doctor José S. Lastra Camps y el único verdaderamente docente, "Cirugía", edición estarcida, para estudiantes, La Habana, 1959, 128 páginas, en el que recoge ocho de sus conferencias de clase.

El resto de su bibliografía es también de gran valor y muy numerosa; solamente citaré: "Fractura complicada del maxilar inferior" (1929); "Tratamiento y herida del cráneo" (1931); "Casos de amputación de la mama" (1932); "Una modificación de la técnica en la colectomía derecha" (1934); "Examen clínico de una herida y un nuevo proceder operatorio" (1935); "Cura radical de una espina bífida" (1936); "Revisión de 5 000 casos de cáncer de cuello del útero" (1940); "Tumores quirúrgicos del mediastino" (1954), trabajo de ingreso como miembro de número de la Academia de Ciencias Médicas, Físicas y Naturales de La Habana y "Cirugía suprarradical del cáncer del seno" (1957). En su "Discurso de contestación al trabajo de ingreso en la Academia de Ciencias del Dr. Vicente Banet Pina" (1954), el profesor Torroella Mata situó de manera magistral al doctor Banet en el lugar principal que le corresponde en la historia de la cirugía cubana.

Los doctores Costales Latatú y Fernández Fernández publicaron poco. Al primero corresponden, entre otros, los artículos: "Contribución al estudio de las complicaciones quirúrgicas de naturaleza ósea de la fiebre tifoidea. Tres casos" (1917), "El nuevo procedimiento de Begowin para las fibrosis uterinas de polo inferior enclavado y fijo" (1919) y "La cirugía de las complicaciones gastro-duodeno-cólicas de la ptosis renal derecha" (1921) y al segundo, "Litiasis renal biliar" (1930), en colaboración con el doctor Arturo García Casariego, y "Tratamiento quirúrgico del cáncer de colon" (1937), en colaboración con el doctor Torroella Mata.

Entre los profesores agregados constituye la excepción el modesto doctor Pineda Margarit, quien publicó su folleto "Bibliografía del Dr. Julio César Pineda", Imp. Hnos. Domínguez, Marianao, 1936, en el que recoge sus artículos científicos aparecidos hasta ese año, que ascienden a 67, algunos reproducidos en revistas de Estados Unidos de Norteamérica, Francia y España, como: "Fístula uretra-vésico-vaginal. Tratamiento" (1919), "Pleuresía purulenta gripal. Tratamiento" (1920), "Gran Hematemesis. Tratamiento quirúrgico. Casos clínicos. Observaciones" (1928), y otros.

14. Las cátedras de Clínica Quirúrgica no llegaron a alcanzar el prestigio de las de Clínica Médica, no obstante, la labor docente y la producción científica en general de sus profesores es digna de reconocimiento.

Su enseñanza eminentemente práctica, si bien contó desde un principio con servicios de clínica adecuados en el Hospital "Nuestra Señora de las Mercedes", que se extendieron a partir de 1923 al Hospital Universitario "General Calixto García", se vio afectada como las de todas las cátedras de la Facultad de Medicina que tenían servicios de clínica por la plétora de alumnos, que fue en aumento después de la reforma universitaria de 1923.

Aunque todos sus profesores son en mayor o menor escala destacadas figuras de la cirugía cubana de su tiempo, indiscutiblemente que el doctor Raimundo García Menocal fue quien más profunda huella dejó en sus discípulos y en la historia de la cirugía en nuestro país.

El doctor Bernardo Escobar Laredo, quien lo conoció antes de que el Maestro iniciara su carrera docente, lo describió con las siguientes palabras:

"Viste siempre limpio, correcto; usa el clásico chaquet y no abandona el blanco pañuelo. Escudriña cuando os mira y es de los que os estudia cuando habla. Y habla poco, lentamente; con excesiva parquedad cuando habla científicamente".60

El historiador médico doctor José A. Martínez-Fortún Foyo, alumno suyo al inicio de su labor docente, dijo de él lo siguiente:

"El doctor Menocal es un hombre grande, fuerte, de porte distinguido, de aspecto y carácter nórdico, serio, reservado, de pocas palabras, habla bajo, algo rudo en sus maneras y considerado como un gran Maestro. Su clase es completamente práctica y clínica, a la cabecera del enfermo. Cada alumno atiende a su caso. Hacemos diariamente la visita con él y es raro el día que no pregunta y lo hace con la cabeza baja, sin mirar al alumno y solo hace una señal de disgusto cuando no se le responde bien. Todo lo que se le contesta le parece poco, pide más y más […]. Hizo numerosas y arriesgadas operaciones. Parece le gustan las intervenciones grandes y cruentas. Nos admiraba su rapidez, su sangre fría y su técnica propia […].

Su auxiliar Ferrán lo ayuda en las operaciones, pero parece `borroso' al lado del Maestro".4

El doctor Torroella Mata, que lo conoció en los años finales de su magisterio, que no pudo ser su alumno y que más tarde fue uno de sus continuadores más brillantes en la cátedra, nos dijo:

"La enseñanza de la Clínica Quirúrgica estuvo bajo la responsabilidad del Profesor Raimundo Menocal, modelo ejemplar de competencia, experiencia y laboriosidad. Fue una gran pérdida para nosotros que al año anterior de matricularnos en su asignatura, Menocal dejara la Universidad para hacerse cargo de la Secretaría de Sanidad y Beneficencia.

Lo sustituyó el Profesor Ferrán, catedrático auxiliar de la asignatura durante breve tiempo, para ser remplazado por el doctor Rafael Menocal, hijo del Maestro, después de obtener el cargo por oposición.

Rafael Menocal, a quien en el argot estudiantil llamábamos `Menocalito', daba sus lecciones de Clínica Quirúrgica como mejor podía y gozaba de buena técnica operatoria. Tuvimos ocasión de beneficiarnos con su aprendizaje ayudándolo en múltiples operaciones".55

Otro destacado médico y pedagogo, el doctor Mario Dihigo Llanos, que le tocó en suerte asistir a su último curso, se lamentaba de este modo:

"El doctor Raimundo Menocal, modelo de profesor en años anteriores, se vio abrumado por el trabajo excesivo que representó el desempeño de la Secretaría de Sanidad y Beneficencia. El, que asistía al hospital los domingos y exigía la asistencia a los alumnos esos días, comenzó a faltar a clases con frecuencia y se exasperaba ante nuestra ignorancia.

A los alumnos nos conocía por el nombre de la afección del caso que teníamos en nuestra cama. Por algún tiempo me llamó `epitelioma'. Cuando un alumno había estudiado el caso que ocupaba la cama que le estaba asignada, disertaba sobre el mismo. El doctor Menocal le oía inmóvil, con sus brazos cruzados a la espalda, sin levantar la vista del suelo y sin contraer un músculo de su cara que denotara la impresión que en el causaban las palabras del disertante. Cuando terminaba el alumno, decía sencillamente `bien' (si le parecía así), o `ha dicho usted muchas tonterías' (si lo había encontrado mal). Era un temperamento verdaderamente quirúrgico […]. En el mes de febrero, el doctor Menocal no concurrió más a clases. Lo sustituyó el doctor Ferrán, que era hombre de palabra fácil y emotiva. Recuerdo su improvisación en el día de su santo en que, como era costumbre, concurrimos sus alumnos a felicitarlo en su sanatorio.

No existe para mí en todo el año un día mas feliz que este, en que mis alumnos se reúnen a mi alrededor para felicitarme, y al pensar que vosotros, próximos a recibíos, habéis de caer de lleno en el torbellino de la vida, para sufrir no se sabe que suerte, os hago la siguiente declaración: si conseguís cuanto os proponéis, si nada turba el hilo de vuestra existencia, si vuestras ilusiones y vuestros ideales se convierten fácil y rápidamente en palpables realidades, si, en una palabra, sois felices, no os acordéis de mí; pero si sois desgraciados, si todo se acumula en contra vuestra, si el porvenir se presenta como un cielo cubierto de negros nubarrones, venid a mí y encontrareis al maestro que os aconseje, al hermano que os consuele y al amigo que os tienda sus brazos y os abra su pecho".61

Por último, transcribo la opinión del Profesor Banet Pina, quien no tuvo la suerte de ser su alumno, pero que se formó como cirujano y profesor al lado de su hijo el doctor Rabel García Menocal y que es su biógrafo:

"Raimundo Menocal fue un cirujano, de quien cabe decir con entera equidad, que practicaba el noble arte quirúrgico, no como especialidad aislada, sino como complemento de sus múltiples conocimientos médicos; a él le cuadra en su mas amplio sentido la célebre frase de `Hertzler' era un internista que poseía el arte de operar. La Clínica en general, las enfermedades de la Piel y Sífilis, la Urología, la Anatomía Patológica, la Anatomía Descriptiva, la Técnica Quirúrgica, no tenían secretos para su devoción científica; ni la técnica operatoria maniobra que escapara a su perspicacia y que no empleara con toda la maravillosa habilidad de una mano generosa dirigida por una privilegiada inteligencia".8


Referencias bibliográficas y documentales

1. Delgado García G. Historia de la enseñanza superior de la medicina en Cuba. 1726- 1900. Cuad. Hist. Sal. Púb. No. 75. Ed. Cien. Med. La Habana. 1990: 76-110.

2. Universidad de La Habana. Memoria Anuario correspondiente al curso académico de 1901 a 1902. Imp. M. Ruiz y Cia. La Habana. 1903: 115-6.

3. Universidad de La Habana. Memoria Anuario correspondiente al curso académico de 1926 a 1927. Imp. y Papeler. Rambla, Bouza y Cia. La Habana. 1929:420-1.

4. Martínez- Fortún Foyo JA. La enseñanza de la Medicina en la Universidad de La Habana a final del siglo XIX y principios del XX. Ed. Estarcida. La Habana. 1949:31.

5. Universidad de La Habana. Memoria Anuario correspondiente al curso académico de 1936 a 1937. Imp. Cárdenas y Compañía. La Habana. 1938: 143-4.

6. Universidad de La Habana. Archivo Histórico. Exped. Adm. No. 85 (Dr. Raimundo García- Menocal y García Menocal).

7. Núñez Portuondo R. Menocal y la Cirugía en Cuba. En: Cursillo de Historia de la Medicina. Publicaciones del Ateneo de La Habana. Ed. Selecta. La Habana. 1944: 371-94.

8. Banet Pina V. A la Memoria del Dr. Raimundo Menocal. En: Banet Pina V. Clínica y Terapéutica Quirúrgica. Imp. Ucar, García Cía. La Habana. 1938: 21-5.

9. Universidad de La Habana. Archivo Histórico. Exped. Adm. No. 153 (Dr. José E. Ferrán Farrulla).

10. Ferrán Farrulla, José Enrique (Minibiografía). En: Diccionario Hispano- Americano. Estos Últimos Años. Edición Corregida y Aumentada. M. Jackson, ING (Editores). EE. UU. 1936. Tomo I. pp 614-5.

11. Universidad de La Habana. Archivo Histórico. Exped. Adm. No. 8381 (Dr. Rafael García-Menocal del Cueto).

12. Ortega Bolaños L. Discurso de contestación al de ingreso en la Academia de Ciencias de La Habana, del Dr. Rafael Menocal y Cueto (febrero 8 de 1924). Anal. Acad. Cien. Med. Fís. Nat. Habana. La Habana. 1929; 60:713-5.

13. Universidad de La Habana. Archivo Histórico. Exped. Adm. No. 9481 (Dr. Francisco Leza y López).

14. Universidad de La Habana. Archivo Histórico. Exped. Est. No. 5237 (Dr. Francisco Leza y López).

15. Universidad de La Habana. Archivo Histórico. Exped. Adm. No. 6016 (Dr. Enrique Fortún André).

16. Torroella Mata E. Expediente Laboral No. 2013538.

17. Universidad de La Habana. Archivo Histórico. Exped. Adm. No. 9570 (Dr. Manuel Costales Latatú).

18. Universidad de La Habana. Archivo Histórico. Exped. Est. No.5297 (Dr. Eugenio Torroella Mata).

19. Delgado García G. Documentos para la biografía del profesor Eugenio Torroella Mata. En: Torroella Mata E. Historia de mi vida y otros trabajos. Cuad. Hist. Sal. Púb. No. 71. Ed. Cien. Med. La Habana. 1986:98-145.

20. Universidad de La Habana. Archivo Histórico. Exped. Est. No. 5573 (Dr. Manuel Costales Latatú).

21. Universidad de La Habana. Archivo Histórico. Exped. Adm. No. 9565 (Dr. Vicente Banet Pina).

22. Torroella Mata E. Discurso de contestación al trabajo de ingreso en la Academia de Ciencias del Dr. Vicente Banet y Pina. Anal. Acad. Cien. Med. Fís. Nat. Habana. La Habana. 1950;89:31-40.

23. Universidad de La Habana. Archivo Histórico. Exped. Adm. No. 8344 (Dr. Armando Fernández Fernández).

24. Universidad de La Habana. Archivo Histórico. Exped. Est. No. 6348 (Dr. Armando Fernández Fernández).

25. Universidad de La Habana. Archivo Histórico. Exped. Adm. No. 9345 (Dr. Ricardo Machín Álvarez)

26. Universidad de La Habana. Archivo Histórico. Exped. Adm. No. 3914 (Dr. Ovidio Alonso y Cartaya).

27. Universidad de La Habana. Archivo Histórico. Exped. Adm. No. 6032 (Dr. Armando Cabrera Girela).

28. Universidad de La Habana. Archivo Histórico. Exped. Adm. No. 9476 (Dr. José J. Iglesias de la Torre).

29. Universidad de La Habana. Archivo Histórico. Exped. Adm. No. 8408 (Dr. Roberto Varela-Zequeira Rodríguez).

30. Universidad de La Habana. Archivo Histórico. Exped. Adm. No. 6120 (Dr. Julio C. Pineda Margarit).

31. Relación de graduados de Doctores en Medicina en la Universidad de La Habana. Año 1925. En: Directorio Médico- Social de Cuba. Imp. Ucar, García y Cia. La Habana. 1937:562-5.

32. Universidad de La Habana. Archivo Histórico. Exped. Est. No. 11513 (Dr. Jesús L. Cornide Salvá).

33. Universidad de La Habana. Archivo Histórico. Exped. Est. No. 21413 (Dr. Rafael J. Cowley Campodónico).

34. Relación de graduados de Doctores en Medicina en la Universidad de La Habana. Año 1928. En: Directorio Médico- Social de Cuba. Imp. Ucar, García y Cia. La Habana. 1937:572-6.

35. Bol. Ofic. Univ. 7 (4). Julio 1 de 1940.

36. Bol. Ofic. Univ. 8 (16). Octubre 31 de 1941.

37. Bol. Ofic. Univ. 11 (7). Mayo 15 de 1944.

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55. Torroella Mata E. Historia de mi vida. En: Torroella Mata E. Historia de mi vida y otros trabajos. Cuad. Hist. Sal. Púb. No. 71. Ed. Cien. Med. La Habana. 1926:11-97.

56. Designan Profesores. Periódico Revolución. Septiembre 14 de 1960.

57. Universidad de La Habana. Escuela de Medicina. Cuyrso 1950-51. Carnet de Sexto Año. Reglamento de las Cátedras de Clínica Médica y Clínica Quirúrgica. Imp. Universidad de La Habana. La Habana. 1950:12-5.

58. Torroella Mata E. Primer Informe Quinquenal rendido ante el Decano de la Facultad de Medicina. En: Torroella Mata E. Historia de mi vida y otros trabajos. Cuad. Hist. Sal. Púb. No. 71. Ed. Cien. Med. La Habana. 1986:118-24.

59. Le Roy Cassá J. Bibliografía del Dr. Raimundo Menocal y Menocal. Anal. Acad. Cient. Med. Fís. Nat. Habana. La Habana. 1918;54:219-31.

60. Escobar Laredo B. Nuestros Médicos. Tipografía de "La Lucha". La Habana. 1893:17-8.

61. Dihigo Llanos ME. Recuerdos de una larga vida. Cuad. Hist. Sal. Púb. No. 60. Ed. Orbe. La Habana. 1974:67-9.



(1*) En honor al Dr. Juan José M. Sánchez de Bustamante y García del Barrio (1818-1882) destacado profesor de Anatomía y Disección y defensor de los estudiantes de medicina fusilados en 1871.
(2*) En honor al Dr. Ignacio Plasencia y Lizaso (1843-1913) notable cirujano cubano del siglo XIX y principios del XX.
(3*) En honor al Dr. Julio San Martín y Carriere (1834-1905) eminente profesor de Histología Normal.
(4*) En honor al Dr. Fernando Costales Latatú (1894-1928), prometedor internista y profesor, fallecido prematuramente.
(5*) En honor al Dr. Raimundo García-Menocal y García-Menocal (1856-1917), eminente profesor de Clínica Quirúrgica y fundador de la cátedra de Enfermedades de la Piel y Sífilis.