CUADERNO DE HISTORIA DE LA SALUD PÚBLICA 108

 

Integración del Sistema Nacional Único de Salud

 

Por el Dr. Francisco Rojas Ochoa

Editor de la Revista Cubana de Salud Pública

 

 


 

 

Parafraseando al bardo debo hacer una advertencia:1

Dijo el poeta,
no os asombréis, es Santiago,
yo le digo es la Revolución


La Revolución que nos ha dado el sistema de salud que comenzó a forjarse en las ideas del Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz cuando en La Historia me Absolverá denunció que:

"De tanta miseria sólo es posible liberarse con la muerte; y a eso sí los ayuda el Estado: a morir. El noventa por ciento de los niños del campo está devorado por parásitos que se les filtran desde la tierra por las uñas de los pies descalzos. La sociedad se conmueve ante la noticia del secuestro o el asesinato de una criatura, pero permanece criminalmente indiferente ante el asesinato en masa que se comete con tantos miles y miles de niños que mueren todos los años por falta de recursos, agonizando entre los estertores del dolor, y cuyos ojos inocentes, ya en ellos el brillo de la muerte, parecen mirar hacia lo infinito como pidiendo perdón para el egoísmo humano y que no caiga sobre los hombres la maldición de Dios. Y cuando un padre de familia trabaja cuatro meses al año, ¿con qué puede comprar ropas y medicinas a sus hijos? Crecerán raquíticos, a los treinta años no tendrán una pieza sana en la boca, habrán oído diez millones de discursos, y morirán al fin de miseria y decepción. El acceso a los hospitales del Estado, siempre repletos, sólo es posible mediante la recomendación de un magnate político que le exigirá al desdichado su voto y el de toda su familia para que Cuba siga siempre igual o peor".2


En la misma ocasión el Comandante en Jefe Fidel nos diría también:

"El problema de la tierra, el problema de la industrialización, el problema de la vivienda, el problema del desempleo, el problema de la educación y el problema de la salud del pueblo; he ahí concretados los seis puntos a cuya solución se hubieran encaminado resueltamente nuestros esfuerzos, junto con la conquista de las libertades públicas y la democracia política".3


Una proyección más definida del pensamiento salubrista de Fidel Castro la conocimos en 1959 cuando el médico y comandante del Ejército Rebelde Julio Martínez Páez publicó su relato "Médicos en la Sierra Maestra".4

El autor nos refiere una conversación de él con el Comandante en Jefe una noche tranquila de 1958, en la Sierra, donde el combate tenía un breve receso, y cito:

"No es posible, decía el Dr. Fidel Castro, que esta población campesina, alma pura de nuestra tierra continué abandonada, hambrienta, sin asistencia médica, sin educación, destruidos sus organismos por los parásitos o por el paludismo. Hay que traer la salubridad al campo, hay que sanear estas montañas como todas las zonas rurales."

"Hay mucho que hacer. Después del triunfo será mayor el trabajo a realizar. No podemos defraudar la confianza que el pueblo de Cuba a puesto en nosotros. Hay que establecer, y tú de eso sabes más que yo, porque eres médico, medidas a fondo para darle más bienestar y salud al pueblo. No hay que esperar que las enfermedades lleguen con su amenaza tétrica, hay que prevenirlas, hay que evitarlas. Desde ahora hay que ir elaborando los planes sanitarios, como los económicos, los sociales y educacionales y coordinarlos todos con eficiencia funcional reivindicadora".5


Estas son, en síntesis, las ideas de Fidel Castro en la Sierra, pensamiento que ha guiado la salud pública cubana en su desarrollo revolucionario, el que abriría el camino a un sistema de salud solidario, socialista, que establecería a pocos meses del triunfo revolucionario el servicio médico rural, el pensamiento que daría prioridad adecuada a la medicina preventiva y que trazó la política que integralmente abordó la construcción de un sistema de salud sobre bases políticas y económicas socialista en clara correspondencia ideológica de este sistema con la ideología de la revolución y con pleno respaldo del pueblo, que percibió de inmediato su justeza y beneficios.

La sabia nutricia de estas ideas llegó a la Sanidad Militar del Ejército Rebelde, continuadora de la Sanidad Militar Mambisa. Esto lo podemos conocer en los testimonios de combatientes recogidos en entrevistas que publicó el diario "Granma" entre el 25 de noviembre de 1967 y el 18 de enero de1968, recogidas posteriormente en el Cuaderno de Historia de la Salud Pública No. 64 de 1982.6

En su testimonio, el comandante guerrillero Faustino Pérez Hernández dice: "Yo creo que tiene una gran importancia, una gran significación, que la Revolución antes del triunfo se estuviera preocupando ya tan seriamente en la atención a los campesinos, pudiéramos decir que es el antecedente, el preámbulo del Servicio Médico Rural".7

El también combatiente médico del Ejercito Rebelde José R. Balaguer Cabrera expresó en su entrevista: "En aquel momento nosotros nos dimos cuenta del enorme papel que jugaba el médico con respecto al campesinado. El efecto que producía en ese campesino el hecho que hubiera médicos que eran del Ejercito Rebelde y que atendieran de la forma que atendían. Prácticamente, aunque en Sagua de Tánamo tenían accesibilidad y había unos cuantos médicos la mayor cantidad de los campesinos no iban a Sagua de Tánamo, sino que se atendían en el hospital rebelde. Algo que yo considero muy importante durante la guerra nuestra fue el papel que jugamos con respecto al campesinado. Nosotros pensábamos que nuestro papel más importante era el del médico de la guerrilla entre el campesinado, que por primera vez tuvo asistencia médica.8

¿No es esta enseñanza lo que luego confirmó el Servicio Médico Rural con la total aceptación y apoyo de nuestros campesinos? ¿No es acaso la base de los logros de Barrio Adentro en Venezuela o del Programa Integral de Salud en Centro América? ¿No es solidaridad la palabra clave de esta política?

Otro testimonio relevante es el del comandante y médico José Machado Ventura, que abordando otro tema nos dice: "Yo llevaba también el control en los hospitales para que no aumentara la burocracia, porque había tendencia a aumentar la burocracia sobre todo, porque el hospital era el lugar donde casi todos los compañeros querían resolver sus problemas. Llegaba, por ejemplo, una persona que no hallaban dónde ponerla, decían: 'mándala para el hospital'. Entonces yo peleando, mándela para otro lado, pero para el hospital no, porque eso no es una casa de huéspedes. Eso nos facilitó evitar que se llenaran los hospitales; mucha gente querían ir allí, y salvo que estuviera justificada la presencia ahí no permitíamos que hubiera gente sin hacer nada en los hospitales".9

Este es el primer ejemplo de lucha contra el burocratismo y las "plantillas infladas" que he encontrado documentado en el período revolucionario contemporáneo, y es el momento de la lucha guerrillera. Mucho habría después y tuvo mucho que hacer el Co. Machado en el Sistema de Salud, en su mandato como Ministro de Salud Pública.

Así se llega al 1ro de enero de 1959. Cuando se definía a Cuba como un país neocolonial, agrícola, monoexportador y, por tanto, dependiente. Dependencia de los Estados Unidos de América (EUA): controlaban la principal industria del país, poseedores del 25 % de las mejores tierras agrícolas, la producción de energía eléctrica, las comunicaciones telefónicas, la importación y distribución de combustibles, lo más importantes de la banca, del transporte marítimo y la minería. Así como de la provisión de medicamentos y equipos médicos.10

El desempleo y subempleo alcanzaban hasta el 25 % de la fuerza de trabajo.

En este contexto, la Revolución adoptó la concepción ideológica marxista en todo lo referente a las transformaciones políticas, económicas y sociales. Y existió correspondencia entre el modelo económico implantado y el sistema de salud que se creaba.

Todo lo anterior estuvo presidido por la principal característica de la Salud Pública cubana revolucionaria: la voluntad política de transformar la crítica situación encontrada y todo lo que atenta contra la salud de la población, esta voluntad política toma su expresión más concreta y visible en la atención que el Jefe de Estado y Gobierno dedicó al sector de la salud y su personal intervención en la solución de los problemas más transcendentales en este campo.

Cronológicamente, la primera acción revolucionaria en torno a la gestión en los servicios de salud fue la erradicación de la corrupción que en la historia del país era asunto de larga data, la colonia, la ocupación militar estadounidense, la república burguesa, la dictadura de 1952-1958. Al mismo tiempo, la depuración de los dirigentes y funcionarios adictos al régimen derrotado, en su mayoría también corruptos.

La primera decisión de gran alcance en lo que a servicios de salud se refiere fue la creación del servicio Médico Social Rural, según Ley 723 (Gaceta Oficial de 1 de febrero de 1960) con posterior ampliación al servicio dental. Estas leyes fueron la expresión jurídica del servicio surgido en el seno de la lucha armada en las sierras, llevado ahora a la nueva situación. Fue pieza central en la política de extensión de cobertura, ya que alcanzaba a toda la población rural, con servicios totalmente gratuitos en puestos médicos, dispensarios u hospitales rurales, en montañas o llanos, sin limitaciones legales. Servicios entonces, y hasta donde conocemos, únicos en el mundo, de profundo valor social, singularmente solidarios.

 

Para los médicos y estomatólogos representó fuente de trabajo seguro, inmediato, al graduarse. Oportunidad de madurar en el ejercicio profesional que ejercían ahora con autonomía y fuente de alto valor en su formación política e ideológica, al acercarse y conocer íntimamente la situación económica y social de los pobres del campo. Se alcanzó un fecundo diálogo entre trabajadores intelectuales de cultura urbana y la población del profundo medio rural, beneficioso para ambos, a mi juicio más importante para los profesionales.

Los médicos aprendieron a ser integrales, prevenían, curaban, educaban, alfabetizaban, realizaban trabajo voluntario y hacían de veterinarios. Una hermosa página de la Revolución.

Otras medidas de beneficio popular se producían aceleradamente: rebaja de precio de los medicamentos (2 veces en menos de un año), la implantación de gratuidad en todos los servicios de salud, incluidos los ingresos en hospitales estatales que pasaron todos al Ministerio de Salud Pública, la nacionalización de los laboratorios farmacéuticos propiedad de empresas de los EUA, de las droguerías cubanas y, finalmente, de los laboratorios cubanos.

Otra decisión temprana se dirigió a la formación de los recursos humanos. El Ministerio de Salud Pública asumió la formación de auxiliares y técnicos, así como las de posgrado de profesionales con la implantación del sistema de residencias para médicos y estomatólogos. El éxodo de profesionales auspiciado por los opositores a la revolución determinó un fuerte apoyo del gobierno a las universidades para la ampliación de la educación de pregrado.

Se fundó el Instituto de Ciencias Básicas y Preclínica "Victoria de Girón" el 17 de octubre de 1962, las escuelas de Medicina de Santiago de Cuba y Santa Clara en 1962 y 1966, respectivamente. Esto permitió aumentar la formación de médicos y estomatólogos. Se crearon, en universidades estatales, 2 escuelas de psicología en 1962, fueron las de la Universidad de La Habana y de Las Villas.

Una referencia obligada debe hacerse para la formación de auxiliares y técnicos. Los servicios crecían a un ritmo acelerado, pero era escaso el personal calificado y se producían pérdidas por abandono del país. En el campo de la enfermería se decidió crear los cursos de auxiliares, con sexto grado de escolaridad y 6 meses de duración. El primero se inaugura el 23 de agosto de 1961. Crecieron y se extendieron rápidamente a provincias. Esto permitió la ampliación y apertura de nuevos hospitales y policlínicos. Sin este recurso no hubieran sido exitosos los 27 hospitales rurales y algunos grandes en ciudades como el "Enrique Cabrera" en La Habana, el "Lenin" en Holguín, el "Manuel Ascunce" en Camagüey. Iniciativa audaz, que resolvió un gran problema.

Con auxiliares y técnicos se dio cobertura también a las necesidades de laboratorio clínico, del sistema de información estadística, de trabajadores sanitarios y otros. Años más tarde se escalaría hasta la formación de licenciados para desempeñarse en estas labores.

En 1962 se implantó la Reforma de la Enseñanza Superior. Las Leyes 717 de 1960 y 959 de 1961 dotaron al Ministerio de Salud Pública de toda la autoridad estatal para la dirección del sector; fueron la base jurídica para la creación del sistema único. En diciembre de 1992 se integraron al Ministerio las unidades privadas y mutualistas, estas últimas conservando autonomía como empresa. En 1964 se definió el policlínico como unidad integral para la atención primaria de salud, en 1965 se definieron las áreas de salud y en 1968, los sectores.

Todo lo relatado, en muy pocos años, advertí ya: no os asombréis; es la Revolución.

Los hechos alcanzan su dimensión histórica cuando se analizan en su contexto. En este relato, el contexto adquiere relevancia ya que se examina un proceso que se origina y es parte de una revolución, a la que todo se somete. Por otra parte, se afirma que la práctica médica está ligada a la transformación histórica del proceso de producción económica, en otras palabras, la estructura económica determina el lugar y la forma de articulación de la medicina en la estructura social. La concepción de la medicina estará dada, por consiguiente, por las relaciones que establece con las diferentes "instancias" que integran la estructura.11

Veamos entonces algo de lo que ocurría en la sociedad revolucionaria cubana de donde emergía la salud pública revolucionaria.

La orientación clara de la política revolucionaria se define con fuerza al promulgarse la Ley de Reforma Agraria en mayo de 1959, que liberó del pago de rentas al 85 % de los arrendatarios (pequeños agricultores), elevó su poder de compras y aumentó la ocupación en la agricultura en 208 000 plazas, lo que contribuyó a una mejor redistribución de ingresos.12

La política de empleo permitió reducir el número de desocupados permanentes de 700 000 a 376 000 entre 1958 y 1960 y a 215 000, en 1962. Entre 1958 y 1970, el desempleo se redujo de 12,5 % a 1,3 %.13

La tasa promedio anual de crecimiento ocupacional fue para el lapso 1960-1965 de 11,2 % para mujeres y de 1,2 % para hombres; en 1965-1970, de 7,1 % para mujeres y 2,3 % para hombres

Se adoptaron de inmediato medidas protectoras de la economía popular: rebajas de tarifas telefónicas (marzo/1959) rebajas de alquiler (marzo/1959, de 30 a 50 %), rebajas de libros de texto (25 % en julio/1959), rebajas de tarifas eléctricas (30 % en agosto/1959).

En marzo de 1960 se creó la Junta Central de Planificación, el Ministerio de Salud Pública creó su unidad de planificación poco después, con esto nos anticipamos un año a la Declaración de los Pueblos de América proclamado en Punta de Este, que recomendó crear unidades de planificación en los ministerios de salud, y donde de las 12 acciones propuestas en dicha Declaración ya Cuba había realizado 8 y una no era aceptable: estimular inversiones privadas para promover el desarrollo.15

En agosto de 1960 se nacionalizan 36 centrales azucareros, las refinerías de petróleo, las empresas eléctrica y telefónica, todas norteamericanas, entre ellas las muy conocidas United Friut Company, Standard Oil Co., Internacional Telephone Co. y Electric Bond and Share. En octubre del mismo se añadieron los bancos, los restantes centrales azucareros, los ferrocarriles y otras empresas cubanas o extranjeras.16

En mayo de 1960 habían llegado a las montañas del oriente del país los primeros maestros voluntarios, en diciembre 22 de 1961 se proclamaba a Cuba país Libre del Analfabetismo, luego sería la campaña para el 6to grado y después, para el 9no.

En 1962 se disponía la prohibición del deporte profesional, se creaba la Comisión Nacional de la Academia de Ciencias, que luego devendría Academia de Ciencias de Cuba. En 1963 se promulgaba la Segunda Ley de Reforma Agraria y la Ley de Seguridad Social de aplicación a todos los trabajadores, en un régimen de carácter no contributivo, asumiendo el Estado su financiamiento.

Estos hechos son parte del desarrollo de la salud pública. En cualquier texto sobre la materia se explica que el nivel de ingreso (económico) está en relación directa con el nivel de salud, y este ingreso depende para la casi totalidad de la población del empleo; para los hombres del campo, de la propiedad de la tierra. En la educación, los grados de escolaridad se asocian al nivel de salud. En 1972 encontramos que la mortalidad perinatal por 1 000 nacimientos era de 33,2 en hijos de mujeres de menos de 3er. grado de instrucción primaria y de 18,0 en las de más de 6to grado.17 Por esto considero un gran beneficio a la salud el hecho de haber logrado la alfabetización y luego, el 6to grado.

La rebaja de tarifas de los servicios públicos y del alquiler de viviendas fue notable en elevar el nivel de ingresos. La protección de la seguridad social hecha universal para trabajadores y familiares, extendió sus beneficios a la asistencia social y fortaleció más la economía popular. Esto lo completó la gratuidad de los servicios de salud y de la educación a todos los niveles, con amplios planes de becas.

De modo más específico, el establecimiento de la medicina rural se pudo hacer más rápido y mejor por el apoyo material y moral del Instituto Nacional de Reforma Agraria.

Creo oportuno recordar lo que ya dije desde el comienzo. No os asombréis, es la Revolución.

Pero hay que comunicar otras conquistas. Este fue el período más intenso del desarrollo de la organización de los servicios. La exagerada centralización administrativa del Ministerio de Salubridad y Asistencia y de los organismos autónomos que fueron integrados al ministerio (hospitales del seguro de maternidad obrera, Organización Nacional de Dispensarios Infantiles -ONDI-, Organización Nacional de Rehabilitación de Inválidos -ONRI- y otros, dio paso al proceso de descentralización, iniciado con la creación de las direcciones regionales de Salud Pública (después provinciales) en 1960-1961 y los distritos sanitarios en 1962 (después regionales). En las unidades de base habían surgido los policlínicos, que integraban asistencia y prevención en una sola unidad, se fueron integrando los dispensarios de especialidad como los de piel y sífilis, tuberculosis y los dispensarios infantiles. Estas medidas fueron un notable acierto organizativo, que se ha sostenido hasta hoy, con pocas variantes.

El desarrollo del policlínico pasó por varias etapas, incluyendo acciones y relaciones diversas como fueron su trabajo con los Comités de Defensa de la Revolución (CDR), la Federación de Mujeres Cubanas, la integración de servicios de estomatología y otras. Al nivel nacional coordinaba la participación de las organizaciones de masa, la Comisión Nacional de Salud del Pueblo, con sus delegaciones territoriales. Expresiones de este desarrollo fueron las Brigadas Sanitarias de la Federación de Mujeres Cubanas (voluntarias), los Responsables de Salud de los CDR y de los sindicatos. Esta institucionalización impulsó la participación social, de importancia y resultados notables, sobre todo por su trabajo en los programas de vacunación, la pesquisa del cáncer cérvico uterino y la búsqueda de febriles por paludismo. Fue en este campo que se avanzó mucho en educación y toma de conciencia de la población, en relación con las causas y soluciones de los principales problemas (diarreas agudas, parasitismo, cuidado de embarazadas y recién nacidos, vacunación), así como en la promoción y participación en las campañas y programas de donaciones de sangre. Recuérdese la cifra de 104 594 donaciones logradas en 10 días para los afectados por el terremoto del valle de Huaylas, en Perú en 1970.18

En cuanto a extensión de cobertura, ya se expuso lo alcanzado por el Servicio Médico Social Rural, pero debe añadirse el rápido crecimiento del número de camas en hospitales de 28 356 en 1958 a 41 019 en 1968, y su mejor distribución en La Habana, el 61,7 % en 1958 se redujo a 44,4 en 1973. En estos años no se construyó ningún hospital en La Habana, algunos aumentaron su número de camas.

Fue en estos años que se crearon los Programas Básicos del Área, de aplicación desde los policlínicos. Estos eran basados en el daño: tuberculosis, infección diarreica aguda, infección respiratoria aguda, inmunizaciones. Más adelante se aplicaron programas según grupos vulnerables, como el Materno Infantil.

Por los excelentes resultados inmediatos merece mencionarse el programa de inmunizaciones, que desde la primera campaña contra la poliomielitis dejó erradicada la enfermedad, en 1962; la reducción de la difteria de 1 419 casos en 1962 a 7 en 1970. El tétanos del recién nacido se redujo de 99 casos en 1965 a 1 en 1970 (tasas de 1,3 y 0,0/100 000 hab, respectivamente). El programa de inmunización con vacuna triple (difteria, tos ferina, tétanos) se inició el 15 de octubre de 1962. En febrero de ese año se habían iniciado las campañas anuales contra la poliomielitis.

Otras enfermedades transmisibles eran objeto de programas específicos. Uno de resultados exitosos fue el de la erradicación del paludismo, su fase de ataque fue iniciada el 2 de enero de 1962, registró el último caso autóctono (erradicación en esa fecha) el 28 de junio de 1967.19

Las defunciones por enfermedades diarreicas agudas se redujeron de 4 157 en 1962 a 1 510 en 1970 (tasas de 5,8 a 1,7/100 000 hab).20

Estos resultados están en estrecha relación con la creación de los Centros Provinciales de Higiene y Epidemiología en enero de 1962 y las medidas y programas surgidos del Primer Forum Nacional de Higiene y Epidemiología, probablemente la más trascendental reunión del sector salud durante el período que se comenta. El forum sesionó del 19 al 22 de septiembre de 1962.21

Una vez más les digo: no os asombréis, es la Revolución.

Lo referido es parte de lo ocurrido en los 10 primeros años de Salud Pública revolucionaria cubana, puede añadirse mucho más, pero un recuento exhaustivo sería demasiado extenso, enumeramos algunos hechos relevantes adicionales de esta etapa.

Los elementos conceptuales y organizativos que ya se expusieron sobre el Servicio Médico Social Rural y el Policlínico Integral relativos a la atención primaria de salud se adelantaron más de una década a los acuerdos de la Conferencia de Alma Atá, un notable esfuerzo de la Organización Mundial de la Salud basado en principios que Cuba ya aplicaba y que no ha abandonado nunca, ya que luego en el orden internacional fueron desvirtuados y abandonados, hasta hoy que aparecen esfuerzos por rescatarlos. En Cuba hemos visto que Salud Para Todos sí es posible.22

En fecha temprana dentro de los 50 años de salud pública revolucionaria, 1960, se produjo la primera misión de ayuda internacional en caso de desastre, cuando una modesta brigada cubana llegó a Chile, víctima de un devastador terremoto. Tres años después (1963), se daría inicio a la colaboración con los servicios de salud de un país que necesitaba esta ayuda, la recién liberada del colonialismo Argelia. Estaba surgiendo el más importante proyecto de cooperación internacional en salud que se ha conocido, política y principio de la Salud Pública revolucionaria cubana, propuesto y conducido por Fidel Castro.23

La investigación científica encontró un fuerte impulso con la fundación del Centro Nacional de Investigaciones Científicas (CENIC), en 1965. Un año después se creaban 8 institutos de investigación por el Ministerio de Salud Pública, que además de su compromiso con la investigación resultaron una fuerza importante en la asistencia de más alta calificación y en la educación de posgrado. Esto fue una audaz decisión en momentos en los que se confrontaban dificultades por la aguda escasez de personal calificado provocada por el éxodo de médicos, inducido por los enemigos de la revolución y los efectos del bloqueo ya impuesto por el Gobierno de los EUA.

En 1961 se había creado el Consejo Científico del Ministerio de Salud Pública.

En 1966 se definieron las categorías de Especialista de I y II grados, con lo que se perfeccionó la formación de este personal, cuando empezaba a elevarse el número de residentes en planes de especialización. Ese mismo año se aprobó la especialidad en medicina deportiva, estrechamente vinculada a los éxitos notables de nuestros deportistas aficionados. También comenzaron a recibirse becarios extranjeros para especialización. Todo lo anterior facilitado por la subordinación al Sistema de todos los hospitales estatales. Un impulso adicional en este sentido sería la asimilación de las clínicas mutualistas como hospitales, en 1969, que poco después devendrían hospitales docentes.

Algunos indicadores estadísticos ilustran los resultados del Sistema. La mortalidad infantil se redujo en 1970 a 37,5/1 000 nacidos vivos (se estimó la tasa previa de 1959 en 60). La mortalidad materna fue de 71,5/100 000 nacidos vivos (la informada en 1959 fue de 115,5). La mortalidad por tuberculosis descendió de 16,8 a 7,3/10 000 hab entre 1959 y 1970.; similar a lo ocurrido con enfermedades diarreicas agudas cuyas tasas descendieron de 58,1 a 18,2 entre 1962 y 1970. La difteria registró 1 solo fallecido, el paludismo y la poliomielitis ninguna defunción, en 1970.24

La extinción del mutualismo en 1969, parte de la ofensiva revolucionaria propuesta por el Comandante en Jefe, el 13 de marzo, en discurso en la escalinata de la Universidad, es el momento que marca la incorporación al presupuesto estatal de todos los servicios de salud del país, consagrándose así el Sistema Nacional de Salud; único centralmente planificado y dirigido, financiado por el estado, descentralizado en su gestión, de cobertura total, eficaz con participación social satisfactoria, científicamente fundamentado, económicamente sustentable, abierto a su perfeccionamiento constante y también sostenido por la voluntad política, expresada en la concertación entre gobierno, entidades sociales y comunidad, que han aplicado la nueva política y asegurado su desarrollo estable, con las necesarias innovaciones durante los años posteriores.

Este Sistema ha aplicado, desde su establecimiento, el trabajo intersectorial, como corresponde a la complejidad del sector salud, ha buscado la equidad en todas sus acciones y se ha apoyado siempre en la participación social.

Todo lo anteriormente expuesto se ha hecho día a día, frente a la política agresiva del imperialismo, que ha recurrido a la guerra (invasión que terminó en nuestra Victoria de Girón), sabotaje y terrorismo (como la voladura de la motonave "La Coubre" en la bahía de La Habana y de un avión civil frente a las costas de Barbados), asesinatos (como los del alfabetizador Manuel Ascunce y su alumno el campesino Pedro Lantigua), sostenimiento de bandas armadas en todo el país y bloqueo económico y comercial desde los primeros años de poder revolucionario. Los resultados expuestos en beneficio de la salud del pueblo se han obtenido frente a estos obstáculos, frente a las agresiones que empezaron a acumular víctimas mortales y discapacitados desde 1959 y que hoy suman 3 478 y 2 099, respectivamente.25

Como resumen de todo lo expuesto sobre estos años puede decirse que:

- El más importante resultado ha sido la creación del sistema nacional único de salud, fuente de todos los logros mencionados.

- Se ha logrado la cobertura total de la población por los servicios de salud, de calidad adecuada.

- Se estableció la formación ideológica, ética, humanística y profesional de los cuadros administrativos y técnicos del sistema.

- La política de equidad fue aplicada a todo tipo de servicios.

- Se alcanzó la extinción paulatina, ya casi lograda al final del período analizado, de la práctica profesional privada.

- Se logró la desaparición del desempleo profesional en salud.

- Surgieron los programas de salud dirigidos a promoción de salud y prevención de enfermedades, además de lo asistencial.

- Se avanza en la creciente participación popular en las acciones de salud.

- Se desarrolló el trabajo intersectorial e interdisciplinario en el sistema.

- Se inició la colaboración internacional en salud.


Todo este período ha sido de combate revolucionario, resistiendo estoicamente el pueblo cubano, como ejemplo luminoso de dignidad, la guerra que le impone el imperialismo, la desaparición del "Campo Socialista", el "Período Especial" y la complicidad de los aliados del imperio. Así se han sostenido las banderas de la independencia y la soberanía, de la patria y el socialismo, conducidos por el estratega militar, pensador político, líder y conductor de masas más notable de la historia patria, el Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz.

Por todo esto, no os asombréis, es la Revolución. La Revolución de Fidel.

 

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

1. Navarro Luna M. Deja que los muertos entierren a sus muertos (Manzanillo, agosto de 1957). En: http://www.bohemia.cu/2008/12/23/historia/deja-muertos.html

2. Castro F. La historia me absolverá. Ediciones Políticas. Instituto del Libro. La Habana, 1967. p. 31.

3. Ibidem: 29.

4. Martínez Páez J. "Médicos en la Sierra Maestra". Cuadernos de Historia Sanitaria, No. 14. La Habana, 1959.

5. Ibidem.

6. Sarabia N. (compiladora) Médicos Guerrilleros. Testimonios. Cuad Hist Salud Púb. No. 64. La Habana, 1982.

7. Ibidem.

8. Ibidem.

9. Ibidem.

10. Rodríguez JL, Carriazo Moreno G. Erradicación de la pobreza en Cuba. Editorial Ciencias Sociales. La Habana, 1987.

11. García JC. La medicina y la estructura social. En: García JC, Conti L, Foucault N, Navarro V, editores. Medicina y sociedad. Editorial Alfa y Omega. Santo Domingo, 1977: p. 11-21.

12. Ob. cit. 10:71.

13. Ob. cit. 10:61-63.

14. Ob. cit. 10:62-64.

15. Rojas Ochoa F, López Serrano E. Revolución Social y Reforma Sanitaria: Cuba en la década de los 60. Concursos Regionales. Reforma Sanitaria en perspectiva histórica. No. 30. Organización Panamericana de la Salud. Washington, 2000:16-17.

16. Editora Política. Cronología 25 años de Revolución. Editora Política. La Habana, 1987: 10-20.

17. Instituto de Desarrollo de la Salud. Investigación Perinatal. Editorial Científico-Técnica. La Habana, 1981: 114-5.

18. Ob. cit. 16:90.

19. del Puerto Quintana C, Ferrer Gracia H, Toledo Curbelo G. Higiene y Epidemiología. Apuntes para la historia. Editorial Palacio de Convenciones. La Habana, 2002:189.

20. Ministerio de Salud Pública. Anuario estadístico 1974. Editorial Orbe. La Habana, 1974:140-2.

21. Ob. cit. 19:23 y 79-87.

22. de la Torre E, López Pardo C, Márquez M, Gutiérrez Muñiz JA, Rojas Ochoa F. Salud Para Todos Sí es Posible. Editado por Sociedad Cubana de Salud Pública. La Habana, 2004: 35-89.

23. Ibidem: 239-85.

24. Ministerio de Salud Pública. Anuario Estadístico. Editorial Orbe. La Habana, 1975: tablas V-1, V-28, V-30, V-32 y V-35.

25. Castro R. Entrevista. Juventud Rebelde. Sábado 3 de enero de 2009:3-6.