CUADERNO DE HISTORIA DE LA SALUD PÚBLICA 108

 

Consolidación del Sistema Único de Salud, 1969-1984

 

 

Por el Dr. José R. Ruiz Hernández

Especialista de II Grado en Salud Pública. Director Provincial de Salud de Villa Clara. Jefe de la Brigada de Colaboración Médica en Guatemala.

 

 


 

 

Hemos visto anteriormente, como a partir del triunfo revolucionario de 1959 y hasta 1969 se produjo un desarrollo del Sistema de Salud cubano que lo convirtió en el primer Sistema de Salud Único y Socialista en el hemisferio occidental, pero su desarrollo integral nunca se ha detenido y ha seguido impetuosamente como parte intrínseca de la Revolución Cubana avanzando hacia resultados superiores, como veremos a continuación en la etapa que nos corresponde describir.

A partir de 1970 comenzó en el país un proceso de rectificación de los errores cometidos en los años precedentes, iniciándose de manera ininterrumpida un proceso de avance en todos los frentes de trabajo de la Revolución.1

Se dieron pasos encaminados a vincular el salario a la norma y la producción, se comenzaron a introducir normas de producción en las empresas industriales y agrícolas, este proceso se acompañó además de un conjunto de medidas para mejorar la organización del trabajo y la disciplina laboral.

Comienza a darse mayor utilización a las reservas de la producción, se acentúan las medidas de ahorro de materias primas, combustibles y energía eléctrica; se fortalece la lucha por mejorar la disciplina laboral, adoptándose nuevas leyes que coadyuvan a este proceso; se va a una política de reducción de las gratuidades indebidas y otras medidas con el objetivo de sanear las finanzas internas; se robustece el movimiento obrero y aumenta el papel de la emulación como motor impulsor de la producción; se va a una recuperación de los controles económicos haciéndose énfasis en la contabilidad de los costos y su reducción; se inicia el proceso de liquidación del exceso de circulante mediante el incremento de la producción de bienes de consumo y elevación del precio de algunos artículos no esenciales; se fortalece el Partido y se delimitan sus funciones con el Estado y las organizaciones de masas y se va a un fortalecimiento del aparato estatal.1

En 1972 se reorganiza el Consejo de Ministros y es creado su Comité Ejecutivo. En febrero de 1973 se amplió la composición del Secretariado del Comité Central del Partido. Se inició también la tarea tendiente a mejorar la composición social del Partido, priorizando el ingreso al mismo de los obreros y campesinos de vanguardia. Aunque el bloqueo económico subsistió y aún subsiste, hubo un relativo clima de paz y esto permitió que en los primeros años de la década de 1970, el país pudiese consagrarse a los problemas del desarrollo económico, unido esto a una reducción de más de 150 000 hombres en la defensa del país y una creciente mecanización y productividad en las cosechas de caña, que ahorraron fuerza de trabajo, permitió un mejor desarrollo de las construcciones, la agricultura y la industria, lo que se unió a las medidas políticas y económicas anteriormente señaladas e hizo posible que se progresase aceleradamente en esos años. Así, entre 1971 y 1975, el Producto Social Global creció a un ritmo de más del 10 % anual.2

En diciembre de 1975 se celebró el Primer Congreso del Partido Comunista de Cuba que resumió los resultados de la larga lucha del pueblo cubano por su independencia y trazó las tareas de la nueva etapa de la Revolución. Este evento dio término a la formación del Partido, aprobando sus estatutos, la Plataforma Programática y eligiendo los órganos superiores de dirección. Significó, además, para el país, la confirmación de la madurez, la seguridad y la fuerza de la Revolución Cubana; el pueblo acogió con gran entusiasmo las líneas principales aprobadas acerca del Plan de Desarrollo Económico y Social para el quinquenio 1976-1980, lo cual fue de enorme significado para la continuación de la construcción del socialismo.

El congreso definió también las orientaciones fundamentales del nuevo rumbo de la dirección de la economía, el cual tenía en cuenta la acción de las leyes objetivas del socialismo y la experiencia de la economía socialista. Por ello fue aprobado el nuevo Sistema de Dirección y Planificación de la Economía, que era el instrumento indispensable en la construcción del socialismo en Cuba. Este sistema estableció la planificación como eslabón fundamental de la economía, el uso de las palancas económicas del socialismo y consideró la empresa y su gestión como la base para elevar la eficiencia del trabajo económico.

En conformidad con la Resolución del Primer Congreso del Partido, el 15 de febrero de 1976 fue refrendado, al nivel nacional, el proyecto de la Constitución y aprobado por el 97,7 % de los votantes, en un plebiscito en el que concurrió a las urnas el 98 % de los electores. La Constitución fue promulgada en forma oficial el 24 de febrero de ese mismo año.

También, a lo largo de 1976, se puso en vigor la nueva división político administrativa del país, se constituyeron 14 provincias y un municipio especial subordinados al nivel central y 169 municipios que sustituían a los 407 existentes, se eliminaron, además, 58 regiones que existían como eslabón intermedio entre el municipio y la provincia. Esta nueva división permitió acercar más los niveles de dirección a la base y facilitar las tareas de organización, dirección y control por parte del Estado.3

En el mes de noviembre se celebraron elecciones de delegados a los órganos del Poder Popular en todo el país, se constituyeron las asambleas municipales, provinciales y la Asamblea Nacional, máximo órgano de poder estatal en el país. A los órganos locales del Poder Popular fueron subordinadas las principales actividades de servicios referidas a la educación, la salud pública, los deportes, la cultura, la recreación, los servicios comunales, así como el acopio de productos agropecuarios, el comercio minorista, la alimentación pública, los servicios de reparaciones, el transporte local y numerosas actividades de producción industrial.

Todo este proceso de consolidación de la Revolución, en todos los órdenes, hizo posible lograr grandes avances en el quinquenio 1976-1980 entre los cuales pueden señalarse:4

• El Producto Social Global creció a un ritmo del 4 % anual.

• La productividad del trabajo se elevó a 3,4 % anual y el gasto de salario por peso de producción se redujo en 2 centavos.

• Las inversiones ascendieron a 13 000 200 millones de pesos.

• La producción de azúcar se incrementó en 25 % en relación con el quinquenio anterior, la capacidad industrial ascendió en 5 %.

• La mecanización mediante combinada creció a 4,5 %. Aproximadamente, 75 000 macheteros pasan a otras labores.

• La producción agropecuaria aumentó a un ritmo del 3,5 % anual.

• La producción de la Industria Básica se elevó 5 % anual.

• Se ejecutaron construcciones por 7 mil millones de pesos.

• La actividad del transporte creció un 31 %.

• Se mejoraron notablemente las comunicaciones, todas las capitales de provincias y otras ciudades se comunican desde entonces automáticamente con Ciudad de La Habana.

• La Industria Ligera ascendió un 23 %.

• La producción fundamental de los renglones de la Industria Alimenticia crecieron en 14 %.

• La actividad científico-técnica se realizó a un costo anual de unos 8 millones de pesos, con la participación de cerca de 23 000 trabajadores, de ellos 5 300 graduados universitarios.

• Los servicios de salud se incrementaron y perfeccionaron.

• Los niveles de educación continuaron mejorando. Se creó el Ministerio de Educación Superior y los círculos infantiles se integraron orgánicamente al proceso docente de la educación.

• En la cultura se evidenció un clima altamente creador, se mantuvo una coherencia en la política cultural, el movimiento de aficionados se consolidó y todas las manifestaciones culturales, en general, avanzaron.

• El movimiento deportivo continuó incrementándose en este quinquenio.

• La participación de la mujer en el trabajo creció de 27 % en 1975 a 32 % en 1980.

• Se dictaron la Ley de Protección e Higiene del Trabajo y la Ley de Seguridad Social.

• Se continuó fortaleciendo la disciplina laboral, se dictaron los Decretos Leyes 32 y 36.

• La aplicación gradual del Sistema de Dirección y Planificación de la Economía, permitió crear mecanismos que nos han ayudado a ser más eficientes y utilizar mejor nuestros recursos.


Estos avances en la sociedad analizados en el Congreso del Partido, así como la aprobación del Plan Quinquenal 1980-1985, hicieron posible que en los primeros años de la década de 1980 se continuase avanzando y se consolidaran los programas iniciados en el quinquenio anterior.

Esta etapa de la Salud Pública, teniendo en cuenta los logros generales de la Revolución, se va a caracterizar por continuar su avance progresivo y, aunque va a persistir un desarrollo extensivo del sistema (infraestructura y red de instituciones), ocurrirán aquí también profundos cambios cualitativos que consolidarán aún más la cobertura alcanzada en años anteriores y harán que predomine el desarrollo intensivo y se alcance mayor eficiencia en las unidades de salud, se desarrollen nuevos y mejores procedimientos de trabajo, introducción de las técnicas modernas en el trabajo preventivo asistencial, desarrollo de las investigaciones y su aplicación práctica y, por último, que se incremente la planificación como función rectora de dirección.

Estructuralmente, a fines de 1969 y 1970, el Sistema Nacional de Salud estaba integrado por un Nivel Central, 7 direcciones provinciales, 40 regiones y una red de servicios compuesta por unas 2 500 unidades de las cuales una tercera parte eran instituciones de atención directa a la población.5

Al nivel central, la estructura estaba conformada por el Ministro, 2 viceministros (uno a cargo de la Asistencia y la Docencia y otro de la Higiene y Epidemiología) y 6 direcciones nacionales dependientes directamente del Ministro (Planificación y Estadísticas, Medicamentos y Equipos Médicos, Cruz Roja, Relaciones Internacionales, Servicios y Administración). Esta estructura ponía énfasis en la integración de la docencia con la asistencia y destacaba la importancia que debían tener las actividades de Higiene y Epidemiología, no obstante, es evidente que la misma traía consigo algunas contradicciones, ya que el Ministro tenía que atender un gran cúmulo de tareas, por el peso de las actividades que tenía directamente subordinadas, además, la integración de la asistencia y la docencia trajo consigo algún retraso en esta última ya que este viceministerio tenía que atender múltiples tareas, a las cuales se agregaban también las de investigación.

Es por ello que, a partir de 1973, la estructura sufre cambios notables, se organizan 5 viceministerios y la Dirección General de Economía, a uno de estos viceministerios se le da categoría de Viceministerio Primero, los demás serían los de Asistencia Médica y Social, Docencia e Investigaciones, Higiene y Epidemiología y el de la Industria Farmacéutica. Con esta nueva estructura se fortalece la actividad docente e investigativa y la pone en condiciones de enfrentar las transformaciones que se producen en esta etapa.

En el año 1976, al concretarse la nueva división política administrativa, la instauración de los Órganos Locales del Poder Popular y la implantación del Sistema de Dirección y Planificación de la Economía, se producen cambios radicales en la organización y estructura del Sistema Nacional de Salud. El Ministerio de Salud Pública, como órgano central, quedó subordinado al Estado y al Gobierno de la República; y las direcciones provinciales y municipales, a las Asambleas del Poder Popular, de sus instancias respectivas. Son eliminadas las direcciones regionales y sus cuadros pasan a reforzar las direcciones provinciales y municipales recién creadas.

Estos cambios determinan, además, que el proceso de descentralización ejecutiva y centralización normativa que el Ministerio venía desarrollando desde la década de 1960, alcanzase ahora su plenitud, al asumir el organismo central sólo funciones de tipo normativo metodológicas y estar subordinadas las direcciones provinciales y municipales, administrativamente, al Poder Popular en cada nivel respectivo.

Como resultado de este proceso, el Ministerio asume entonces, con respecto al resto del Sistema Nacional de Salud las funciones y atribuciones siguientes:5

• Dirigir, ejecutar y controlar la política del Estado y el Gobierno en cuanto a la atención de los problemas de salud del pueblo.

• Elaborar el sistema de normas que regirá las actividades de salud.

• Planificar la producción o actividades de las empresas y demás dependencias de la rama aunque no le estén directamente subordinadas.

• Ejercer la inspección y control de todas las actividades que correspondan a la rama de la salud.

• Llevar a cabo la política científica y tecnológica única para las actividades de salud.

• Ejercer las facultades y responsabilidades que se determinen y velar por la aplicación de lo establecido en cuanto a normas, procedimientos y principios metodológicos, formación de cuadros especializados y ubicación de personal técnico en falta, investigaciones, planificación, finanzas, estadísticas y sistema de contabilidad en las Empresas y demás dependencias del aparato central y de los Órganos Locales del Poder Popular.


Quedaban así bien definidas las funciones del organismo central de la salud y los Órganos Locales del Poder Popular; surgía entonces la doble subordinación que va a caracterizar el desarrollo del sistema a partir de 1976.

En el orden estructural, desde ese año, los viceministerios desaparecen como unidades organizativas y se sustituyen por viceministros dirigentes que forman parte del Consejo de Dirección del Ministro y a quienes éste delega las funciones de atender grupos de unidades organizativas constituidas por direcciones nacionales y departamentos independientes. Queda así la estructura conformada por el Ministro, un Viceministro Primero y 5 viceministros.5

En esta estructura, el Viceministro Primero era el que atendía la actividad docente a pesar de no ser ésta la actividad principal del organismo, otro elemento negativo era la atención por un mismo viceministro de las actividades de Asistencia Médica e Higiene y Epidemiología, lo cual representó un freno al desarrollo de esta última; por otro lado se dio un paso positivo al separar la actividad investigativa de la docente, lo que permitió adaptar la estructura a los avances que tendrían lugar en el campo de las investigaciones.

La existencia de una política estatal para el sector de la salud y el desarrollo de un proceso a través de programas integrales y otros de tipo vertical, dirigidos a erradicar o reducir la morbilidad por diferentes enfermedades, hizo realidad la integración y efectividad del sistema de salud. A partir de 1970, los programas se fueron perfeccionando, en 1973 se elabora un documento que recogía el sistema de normas, modelos, instructivos y métodos para la ejecución y evaluación de los Programas Básicos del Área de Salud y ya en 1974 se pone en práctica.

A partir de 1971 se ponen en vigor las indicaciones del Ministro, que renovadas cada año, dictan las pautas principales de obligatorio cumplimiento en todas las instancias para el desarrollo del Sistema Nacional de Salud.

La actividad de planificación en la esfera de la salud adquiere en esta etapa mayor dimensión, ya que en la primera década del proceso revolucionario, esta labor había estado en función del desarrollo de los servicios de salud y, sobre todo, en las tareas vinculadas a la extensión de cobertura a todo el país, que era el elemento fundamental para el logro de una adecuada accesibilidad. En este sentido, la planificación desempeñó un papel relevante en la adecuada distribución de los recursos y medios que el Estado ponía en manos del organismo rector de la salud, con el propósito de conformar y elevar la eficiencia del sistema. El primer intento objetivo de planificación integral a largo plazo, en la esfera de la salud, se produce a finales de 1969 con la elaboración del Plan de Salud 1970-1980, que abarcaba un período de 10 años, en este documento se pusieron en evidencia muchas inconsistencias, sobre todo las relacionadas con la información y coordinación necesarias tanto dentro como fuera del organismo; la Junta Central de Planificación (JUCEPLAN) no propuso una verdadera y completa metodología a aplicar, ni estableció parámetros en función del desarrollo económico y social esperado. Los resultados de esta planificación no fueron utilizados como instrumento directivo en el sector de la salud.6

No estaban creadas aún las condiciones para lograr una planificación integral del sistema y por ello se siguió utilizando la misma en determinados campos y programas donde de forma independiente era posible aplicarla.

 


La situación existente en el orden estructural dentro del organismo, durante toda la etapa, que motivaba la división de la actividad de planificación en 2 áreas diferentes, una dedicada a la planificación de los recursos humanos, técnicos y profesionales, al igual que con los distintos programas de Salud (Dirección de Política de Salud) y otra área responsabilizada de planificar todo lo relacionado con los recursos técnico materiales que demandaban los servicios de salud para el cumplimiento de sus funciones (subordinada al área de economía), creó situaciones que no favorecieron una visión integral del proceso de planificación en su conjunto.

A partir de 1977, a la Dirección de Política de Salud se incorporan asesores extranjeros con experiencia en la planificación y se desarrolla una labor de gran utilidad que permitió, entre sus principales logros, la elaboración del "Sistema de Normas, Patrones e Índices para el Desarrollo de la Salud Pública hasta 1985", este documento fue aprobado en 1979 para su aplicación inmediata, el primero de este tipo que se aprobaba en el organismo y constituyó una herramienta fundamental en todas las actividades de planificación realizadas a partir de la fecha de su aprobación y específicamente para la elaboración del II Plan Quinquenal de Salud 1981-1985.6

En relación con las Estadísticas Sanitarias, se produce la consolidación de los avances logrados en los años precedentes, en los que se formaron y desarrollaron las estadísticas de salud, se logró una cobertura con personal calificado de la red preventivo-asistencial en todo el territorio nacional. Se continúa trabajando por mantener la formación de personal calificado en esta esfera, a partir del año 1971 se agrega el inicio de la formación de especialistas en Bioestadísticas. Cada año se van perfeccionando los registros primarios en las unidades y los sistemas de información establecidos, lo que permitió el reconocimiento de los organismos internacionales por la calidad que se logró en las Estadísticas de Salud en Cuba.

Por último, la creación a partir de 1976 del Comité Estatal de Estadísticas, introdujo cambios en los mecanismos de información, por ser este organismo el rector de toda la información estadística que se manejaría en el país, esto conllevó que el Ministerio de Salud Pública coordinase con dicho comité la información a rendir por las unidades de salud de acuerdo con el Sistema de Información Nacional que se estableció, esto motivó además la creación de un Sistema de Información Complementario que permitió concretar y continuar ejecutando la información propia que necesitaba el organismo para su proceso de análisis y toma de decisiones en el campo de la salud.

Los recursos financieros para la salud continúan en esta etapa su incremento sistemático, dando muestra así de la continuación de la política del Estado de seguir desarrollando la Salud Pública en nuestro país. Así, en 1980, el gasto total ascendió a 440 174 800 pesos lo que representó 22 veces el gasto anual anterior a la Revolución y más de 2 veces el gasto de 1968, ya en 1984, el presupuesto alcanza la cifra de 740 484 500 pesos.7,8

El sostenido incremento de los recursos que el Estado Socialista dedica cada año al desarrollo de la salud, hace posible que se mantenga su avance y se siga consolidando el sistema. También influyen en este avance los acuerdos y resoluciones del Primer Congreso del Partido Comunista de Cuba, destacándose entre ellos las directivas para el desarrollo futuro recogidas en la Plataforma Programática, el Informe Central, el Primer Plan Quinquenal y la reorganización económica a través del Sistema de Dirección y Planificación de la Economía. En la tesis sobre las Directivas para el Desarrollo Económico y Social en el quinquenio 1976-1980 se señaló, sobre el desarrollo de la Salud Pública:

"El objetivo fundamental en este campo durante el quinquenio consiste en continuar la elevación de los niveles de salud de la población, mediante el desarrollo y mejoramiento del Sistema Nacional de Salud."9

El fortalecimiento y perfeccionamiento de la Atención Médica Primaria es uno de los hechos más importantes que ocurren en esta etapa. A partir de la integración total del mutualismo al Sistema Nacional de Salud, toda la atención primaria recayó sobre los policlínicos integrales que se crearon en la etapa anterior y que desempeñaron un importante papel en aquel momento. No obstante, ya en estos años la situación no era la misma, pues aunque los principios en los cuales se había basado la creación de los policlínicos integrales aún estaban vigentes, los procedimientos existentes para aplicarlos no cumplían los objetivos para los que habían sido creados y otros debían modificarse para mejorar la calidad de la asistencia médica y aumentar el grado de satisfacción que nuestro pueblo percibía al recibir estos servicios.10

Hay que tener en cuenta que en estos años el sistema de salud había ido adquiriendo un mayor nivel de complejidad, los programas de salud eran de mayor amplitud y se habían multiplicado las actividades a desarrollar en los policlínicos, para lo cual realmente no estaban preparados ni estructural ni funcionalmente, además que existía un importante déficit cualitativo en los recursos humanos que en ellos laboraban y esto comenzó a generar dificultades con el servicio que se prestaba a la población, lo cual motivó que fuese necesario buscar un nuevo camino y dar un salto cualitativo en la estructuración del modelo de atención primaria que era la base sobre la cual se sustentaba el sistema.

Tomando como base la situación objetiva que se había creado en junio de 1974, el Ministerio toma la decisión de crear una comisión que analizaría toda esta problemática, dicha comisión trabajó intensamente hasta mayo de 1975 y en su informe final expone la existencia de una serie de dificultades ooriginadas en los policlínicos integrales que comprendían:10

• El policlínico mantenía la integralidad en su conjunto, pero las actividades estaban muy compartidas entre los integrantes del equipo de salud, lo que motivaba falta de interrelación.

• En la actividad del médico predominaban las acciones curativas o de recuperación de la salud.

• No se había logrado constituir verdaderos equipos ni se había podido adoptar ese estilo de trabajo.

• Existía gran inestabilidad del médico en estas unidades, lo que conspiraba contra una adecuada relación médico-paciente.

• Existía un uso excesivo de la remisión de casos al nivel secundario de atención.

• La formación del médico en un ambiente hospitalario lo alejaba de las realidades que tenía que enfrentar en el nivel primario de atención, donde debía resolver la mayoría de los problemas de salud de la población.


Estos aspectos señalados determinaron que la comisión propusiese la necesidad de producir cambios en los métodos y procedimientos existentes, lo que definiría el salto cualitativo que se daría al crearse el nuevo modelo de atención primaria que se denominó "Medicina en la Comunidad". Esto no constituía solamente un cambio de nombre sino un cambio conceptual que trazaba el camino que seguiría nuestra salud pública a lo largo de estos años y que sentaba las bases para transformar el sistema, fundamentadas en la transformación cualitativa de la Atención Primaria de Salud, lo que se ha visto a través de la historia de nuestra Salud Pública hasta llegar al Médico de Familia y sus nuevos retos con las nuevas tecnologías, el Policlínico Universitario y la Universalización de las Ciencias Médicas.

Conjuntamente con la creación de la comisión nacional que analizaba la situación creada, se inició además en 1974, una experiencia en el Policlínico de Alamar de Ciudad de La Habana donde se comenzaban a aplicar los nuevos conceptos y procedimientos para el trabajo en la Atención Primaria de Salud que traerían como resultado el surgimiento del nuevo modelo de Medicina en la Comunidad. En 1975, este modelo se extendió a otros 2 policlínicos y, sobre la base de la experiencia adquirida y la satisfacción manifiesta de la población, se decidió llevar este modelo a todos los policlínicos del país, ya en 1977, el 60 % había adoptado este tipo de forma de atención y en 1979, el 73 %.

En esta etapa, Cuba participa activamente en la Conferencia Internacional Sobre Atención Primaria de Salud que se celebró entre el 6 y 12 de septiembre de 1978 en Almá-Atá, República de Kazajstán, en la antigua Unión Soviética bajo el lema "Salud para todos en el Año 2000", donde presenta un valioso informe con los resultados logrados con el desarrollo de la Atención Primaria de Salud como eje conductor del sistema y en el cual se precisaba el nuevo modelo de Medicina en la Comunidad, sus fundamentos y sus perspectivas, sin olvidar la colaboración con los países hermanos pues al final del informe se le dedica un capítulo con el título "Sugerencias para un programa de carácter mundial".11

Esta conferencia acordó un grupo de metas a lograr por los países para el año 2000, en los cuales Cuba ya tenía un importante avance dada la prioridad que la Revolución había dado a la atención de los problemas de salud de la población y el desarrollo socioeconómico alcanzado, factores todos que determinaron el logro de esas metas en 1983 y que reafirmaron la claridad y objetividad de las propuestas de Cuba en dicho evento y la voluntad política existente en el país para hacerlas realidad.

Precisamente, para demostrar al mundo los logros de la Salud Pública Cubana en función de los propósitos de la Conferencia de Almá-Atá, la dirección del país decidió realizar en julio de 1983 un evento de carácter internacional que se denominó "Salud para todos, 25 años de experiencia cubana", este evento demostró cómo Cuba había logrado ya las metas propuestas por la OMS. La amplia participación internacional en dicho evento, que contó con la presencia de más de 1 300 delegados de 100 países y de importantes personalidades de la Salud Mundial, consolidó el prestigio alcanzado por nuestro país y demostró que estábamos preparados para afrontar nuevos retos para el desarrollo.

El enfoque comunitario de atención también se desarrolla en la Estomatología, se crea una comisión que elaboró, de marzo a octubre de 1978, los elementos conceptuales para la aplicación del modelo en las clínicas dentales y servicios de Estomatología de los policlínicos, así se dio un salto cualitativo evidente en los servicios de estas instituciones en la medida que iban adoptando los nuevos procedimientos.

Unido a estos cambios cualitativos en el nivel primario de atención, se produce además una orientación de recursos materiales y humanos hacia el mismo, que permitieron fortalecer aún más los servicios que se brindaban. Así vemos que los policlínicos que en 1962 eran 161, se incrementan en 1968 a 260 y en 1980 alcanzan la cifra de 386 en todo el país. A ello se añade que a partir de 1976 se comenzaron a construir modernas instituciones de este tipo muy bien concebidas desde el punto de vista constructivo, en total, se inauguraron 37 en el quinquenio. Las clínicas estomatológicas llegan en 1980 a 134, se unen a ellas los departamentos de 9 sillones con los que contaban los nuevos policlínicos que se inauguraron en esos años.12

Todos estos factores se ven reflejados en el incremento de los servicios a la población en dichas instituciones, se aprecia un crecimiento de las consultas externas que de 21,5 millones llevadas a cabo en 1970 se elevan a 30,0 millones en 1980 y 36,0 millones en 1984, aumenta el índice de consultas por habitantes de 2,1 a 3,6.12,13

La asistencia hospitalaria avanza en forma cualitativa desde inicios de la etapa, al dedicársele mayor cantidad de recursos materiales y adquirirse nuevos y modernos equipos que van sustituyendo la vieja tecnología que se utilizaba. Se profundiza el trabajo de los Comités de Actividades Científicas, que se relacionaban directamente con la calidad de la atención y la calidad de los procesos y se perfecciona el Reglamento Hospitalario, al ser analizado con profundidad el que existía desde 1963, en la Primera Jornada de Administración Hospitalaria celebrada en 1972. En virtud de esto, el 2 de julio de ese mismo año es puesto en vigor un nuevo reglamento, que había sido aprobado en dicha jornada.

El desarrollo de la docencia, el incremento del número de especialistas y el crecimiento de la actividad científica e investigativa fueron factores que influyeron también en el mejoramiento del trabajo de los hospitales.

La red hospitalaria se amplía al comenzarse la construcción de nuevos hospitales, concebidos con los últimos adelantos técnicos, se decide, además, que los mismos tengan como mínimo una capacidad de 300 camas, lo cual, según los modernos conceptos técnico administrativos en la esfera, resultaban los más apropiados. El 23 de marzo de 1979 es inaugurado en Cienfuegos el hospital "Gustavo Aldereguía Lima"con una capacidad de 630 camas, fue el primero de su tipo en el país; en el acto de inauguración habló el Comandante en Jefe Fidel Castro y resaltó las cualidades de este nuevo tipo de obras que había emprendido la Revolución para la salud del pueblo. También son inaugurados, con la presencia del Comandante en Jefe, la ampliación del Hospital "Frank País", en Ciudad de La Habana, el 4 de abril de 1980 y el combinado de la salud de Las Tunas el 13 de junio de ese mismo año. Al cierre de la etapa, el 3 de diciembre de 1982, es inaugurado el Hospital "Hermanos Ameijeiras", el cual estaba dotado de la tecnología más moderna y representó, sin dudas, la demostración práctica de que el propósito de convertir a Cuba en una potencia médica mundial sería una realidad, como se ha demostrado años más tarde.

El incremento del número de estas instituciones es notable, en 1958 existían en el país sólo 97 hospitales, en 1968 la cifra había ascendido a 195, en 1980 llega a 256 y en 1984, a 270. Las camas de asistencia médica crecen entre 1958 y 1984 en 1,6 veces (de 28 536 a 51 872), este recurso a su vez se distribuye de forma más homogénea, ya que en 1958 el 54,7 % estaba en la capital del país, esta cifra se reduce al 43,8 % en 1968 y en 1984 al 42,3 %. El indicador de camas por 1 000 hab crece de 4,8 a 6,3.

En cuanto a los patrones básicos de organización por niveles para los servicios hospitalarios, que fueron creados en la etapa anterior, se mantienen vigentes en ésta, pero han sido modificados con los cambios de la división político administrativa del país, desaparecen los hospitales regionales y pasan a las categorías de provinciales, intermunicipales o municipales, según su ubicación, los servicios que brindaban y el área que atendían.

La Asistencia Social se completa con la incorporación al organismo, a partir de 1975, de los Balnearios Minero Medicinales y de otras instituciones asistenciales que eran atendidas por organizaciones privadas. Entre 1970 y 1977 no se realizan construcciones de este tipo, pero a fines de la etapa comienza a materializarse el primer plan elaborado en el país para la construcción de Hogares de Ancianos e Impedidos Físicos y Mentales. Estas nuevas instalaciones proyectadas especialmente para el desarrollo de esta actividad y además muy bien equipadas, permiten darle un gran impulso a la asistencia social. De 49 hogares de ancianos existentes en 1976 se incrementan a 61 en 1980 y a 78 en 1984, los hogares de impedidos físicos y mentales aumentan de 6 a 18 y las plazas, en ambas instituciones, crecen de 7 945 en 1975 a 11 143 en 1984.12,13

Los cambios que ya señalamos en la tecnología de los programas de salud tienen su máxima expresión en la implantación, a partir de 1970, del Programa para la Reducción de la Mortalidad Infantil, que se convirtió en un factor aglutinante del trabajo de la Salud Pública, los éxitos en los logros que el mismo alcanza se confirman al reducir la tasa de mortalidad infantil de 46,7/1 000 nacidos vivos en 1969 a 19,6 en 1980, o sea una reducción de más del 50 % en el decenio. El trabajo en este sentido tuvo así un desarrollo cualitativo notable, esto unido a la necesidad de que el programa tuviese una profundidad mayor en su alcance y abarcara la atención integral de la madre, del pre-escolar y el escolar, e incluyese no sólo evitar las muertes en estos grupos de población, sino también preservar su salud, hizo que se convirtiera en un programa de mayor alcance y complejidad en sus acciones que se denominó Programa Nacional de Atención Materno Infantil, el cual se implantó a partir de 1980 y representó un paso de avance importantísimo en este tipo de atención. Ya en 1984, la tasa de mortalidad infantil del país alcanzaba la cifra de 15,0/1 000 nacidos vivos.12,13

El Servicio Médico Rural que había logrado en 1970 un sólido desarrollo, sufre -en comparación con el desarrollo intensivo de los servicios de salud- un cierto estancamiento, pues aunque la cobertura se mantiene y en cierto sentido se incrementa, la atención no da el salto cualitativo necesario para adaptarse a las nuevas necesidades de salud de la población de estas áreas, lo cual se refleja en la tendencia decreciente que va a tener la utilización de las camas en los hospitales rurales y el flujo de pacientes que demandan atención en áreas de mayor complejidad.

En esta situación influyeron también las transformaciones sociales que se iban produciendo, ya que disminuye de forma importante la población rural, el grado de urbanización alcanza el 64,1 % en 1977 y el 68,4 % en 1980; la existencia de mejores y más rápidas vías de comunicación que acercan las unidades de salud a las zonas rurales anteriormente muy alejadas e incomunicadas y el mejoramiento del estado de salud de la población; unido también a que en esos años se descuidó en parte la atención a las instituciones rurales, muchas de las cuales tenían problemas estructurales, déficit de equipamiento y otras dificultades materiales y, en muchas ocasiones, el personal médico que brindaba sus servicios en las mismas no era el idóneo.

Esta situación motivó un análisis por la dirección del Gobierno y el Partido y se determinó reforzar el programa de atención a estas instituciones, integrándolas como unidades de atención primaria al nuevo modelo de atención comunitaria, así muchos de los antiguos hospitales rurales adoptaron el modelo de Policlínico Comunitario y a partir de 1982, se elabora un programa de revitalización del Servicio Médico Rural que incluyó no sólo la labor asistencial, sino también la labor docente, se comenzó la formación de médicos internos en estas instituciones, se constituyó el contingente "Manuel 'Pity' Fajardo" con 274 internos, fueron acreditados docentemente 98 de los 117 hospitales rurales existentes y se le dio un vuelco total a esta actividad.

En el año 1983 se pusieron en vigor el Reglamento General de Hospitales Rurales, las indicaciones para la atención médica en estas instituciones, el Plan de Actividades del Hospital Rural y resoluciones ministeriales que daban cumplimiento a los aspectos que se debatieron en el encuentro del Servicio Médico Rural que se efectuó en La Mícara y que dejó sentadas las pautas del definitivo resurgir de este subsistema en todo el país.

El desarrollo de la docencia en los hospitales rurales, así como el desarrollo del internado municipal, que también se instituyó en esta etapa sentaron las bases de la universalización y municipalización de la docencia universitaria no sólo en la esfera de las Ciencias Médicas, sino también en lo que hoy apreciamos en todo nuestro país que se ha convertido en una gran Universidad, desde luego todas estas ideas certeramente trazadas por nuestro Comandante en Jefe fueron el precedente del proceso que hoy se desarrolla en todo el país, pues la formación de alumnos del último año de la carrera de medicina en municipios y hospitales rurales demostró la capacidad y grandeza del Sistema de Salud que había creado la Revolución a lo largo de estos años.

Durante el primer semestre de 1972 comienzan a apreciarse, a través de criterios recogidos por las organizaciones de masas, una serie de insatisfacciones con los servicios de salud, que tenían que ver directamente con trato no satisfactorio en las unidades, extravío de documentos e informes, suspensiones de consultas, necesidad de mejorar las condiciones de las unidades, insuficiente rigor en hacer cumplir las ordenanzas sanitarias y otras deficiencias.14

Todas estas cuestiones planteaban a las claras que los logros y avances alcanzados no habían sido analizados en función de la contradicción existente entre la calidad y la forma en que la población recibía los servicios y su grado de satisfacción, por lo que a fines de 1972 algunas provincias elaboraron planes de trabajo tendientes a modificar los problemas existentes, pero las prioridades y formas de control diferían de unas a otras. En marzo de 1973, el Ministerio de Salud Pública confeccionó un programa con el nombre de "Programa de Optimización del Trato a Enfermos y Familiares" cuyo objetivo inmediato era controlar y transformar las deficiencias originadas por debilidades administrativas y disminuir las motivadas por conductas inapropiadas de algunos trabajadores.

El desarrollo de este programa no trajo los mejores resultados, pues se continuaron confrontando dificultades en las unidades de salud, lo que motivó la crítica certera de nuestro Comandante en Jefe Fidel Castro en ocasión de celebrarse, el 2 de octubre de 1977, la Asamblea de Balance del Partido en Ciudad de La Habana, donde en forma clara y precisa expuso las situaciones existentes y la necesidad de erradicarlas totalmente; en relación con estos señalamientos expresó:

"Si en alguna actividad debiéramos aspirar a la perfección al máximo, esa es la de Salud Pública. Si la educación es importante, y es importante que marche bien, desde el punto de vista humano es más importante todavía que marche bien la salud".15


Y más adelante señaló:

"Pero creo que si en un frente de trabajo todos los revolucionarios tenemos obligaciones que son sagradas, es en el frente de la salud".15


Estos planteamientos hechos por nuestro máximo líder motivaron al organismo a desarrollar un amplio plan de medidas para dar solución a la problemática planteada, contando con el apoyo del Sindicato y la conducción del Partido a todas las instancias. Las medidas adoptadas en el orden organizativo, el mejoramiento de los recursos y la toma de conciencia de nuestros trabajadores, permitió que esta situación mejorase de forma ostensible en los años subsiguientes; no obstante, todo esto reflejó falta de visión oportuna por parte del organismo que hubiese permitido resolver de forma efectiva esta situación en aquellos momentos, además de que la solución no estaba en la ejecución de un programa, que no era más que el reflejo de nuestras insuficiencias, sino en perfeccionar los mecanismos de trabajo, fortalecer la disciplina laboral y establecer un vínculo estrecho con las organizaciones políticas y de masas que permitiesen educar a nuestros trabajadores en los principios éticos y revolucionarios y hacerlos partícipes de todas estas situaciones, para que con su participación directa y comprometida se les diera solución.

La ayuda médica a otros países, que representa un símbolo del carácter internacionalista de nuestra Salud Pública Revolucionaria, se incrementa notablemente en esta etapa; en 1980 más de 2 500 trabajadores de la salud prestaban servicios en 27 países de Asia, África y América Latina. Estas brigadas médicas internacionalistas brindaban, fundamentalmente, atención médica a la población y además en muchos países ofrecían sus experiencias en el desarrollo de cursos de formación de personal médico y paramédico. En 1982 ocurre un hecho de gran significación, que fue la graduación en la República de Yemen del primer grupo de médicos formados en ese país, trabajo en el cual prestaron sus servicios numerosos profesores cubanos que hicieron posible el desarrollo de la Facultad de Medicina de Adén, la primer creada con la colaboración cubana en un país hermano.

Esta Facultad fue fundada en septiembre de 1975 y en su creación y desarrollo participaron numerosos profesores cubanos que año tras año conformaban la brigada profesoral que participaba activamente en la consolidación de ese proyecto, el cual tuvo el honor de recibir, en marzo de 1977, al Comandante en Jefe Fidel Castro, en ocasión de su visita oficial a la República Democrática de Yemen. Precisamente, el 31 de julio de 1982, el diario Granma publicó un amplio reportaje que destacaba la graduación en esa Facultad de los primeros 52 médicos yemenitas fruto de la solidaria colaboración cubana.

También, como símbolo del agradecimiento a la labor solidaria de los médicos y profesores cubanos, la República Democrática de Yemen condecoró en Cuba, el 30 de agosto de 1982, a un grupo de estos profesionales otorgándoles la Medalla de la Fidelidad. Hoy esta Facultad de Ciencias Médicas se yergue como un símbolo de la obra internacionalista de la Cuba Revolucionaria y es el ejemplo del pensamiento revolucionario del Comandante en Jefe Fidel Castro, que se multiplica en muchas otras facultades en varios países del mundo subdesarrollado. Sin duda, esta Facultad fue el antecedente histórico de la obra actual de una nueva etapa de desarrollo de la Salud Pública Revolucionaria a partir de 1984 y en la década de 1990.

Esta experiencia docente también se aplicó posteriormente en Angola, Etiopía y Nicaragua y sentó las bases del futuro desarrollo de una nueva forma de colaboración médica que hoy es un ejemplo para el mundo, dado el proceso que se ha desarrollado en numerosos países del tercer mundo en el campo de la formación médica, en lo cual Cuba ha sido un factor decisivo y que abarca no sólo la formación de sus profesionales en los propios países en los que se colabora, sino la formación de profesionales en Cuba, para luego multiplicar esa experiencia en sus propios países, la máxima expresión de esta cooperación es la Escuela Latinoamericana de Medicina.

La Higiene y la Epidemiología se continúan desarrollando y los programas de esta actividad se consolidan, lo que repercute en forma positiva en el mejoramiento del nivel de salud de la población. Como resultado del trabajo desarrollado en la etapa anterior en el Programa de Erradicación del Paludismo, se mantiene el país sin informe de casos autóctonos desde 1967 y el Ministerio de Salud Pública, en septiembre de 1970, solicita oficialmente a la Organización Panamericana de la Salud que se hiciesen los estudios necesarios para determinar la inclusión del área originalmente malárica de Cuba, en el registro de esa organización como área malárica erradicada, esta evaluación tuvo resultados satisfactorios al igual que las realizadas en los años 1968 y 1969 y determinó la oficialización de la erradicación de esa enfermedad del cuadro de salud cubano.

En 1970 se desverticaliza el Programa de Tuberculosis, se integra al policlínico y en 1971 se establecen nuevas bases técnicas en el mismo, se sustituye el tratamiento sanatorial por el ambulatorio y se varián los criterios diagnósticos, lo cual representó un paso de avance notable en la lucha contra esta enfermedad.

El Programa de Lepra es descentralizado e incorporado también a los policlínicos a partir de 1972 y se varían los criterios de control y tratamiento. En mayo de 1977, teniendo en cuenta la existencia de un medicamento con propiedades bactericidas para combatir la enfermedad, se realizan nuevamente modificaciones al programa y se incluye la utilización de dicho medicamento, que aunque en muchos países se señalaba su alto costo como limitante para su utilización, esto no constituyó impedimento alguno para su aplicación en nuestro país, donde la salud de la población es una responsabilidad del Estado y la administración de los medicamentos de este programa se realiza en forma gratuita a todos los pacientes.16

Los programas de inmunización se consolidan y se siguen desarrollando en forma sistemática en las unidades de salud, continuando además el apoyo de las organizaciones de masas en esta actividad. Este trabajo influye directamente en los descensos de la incidencia de las enfermedades prevenibles por vacunas que se continúa produciendo en esta etapa.

La atención al trabajador, que no había tenido un desarrollo significativo, mejora ahora con la creación, en 1971, del Servicio Médico de Industria y Trabajo con el objetivo de dotar de atención priorizada la salud de los trabajadores, los centros laborales con más de 500 empleados en todo el país. Se crea así el primer dispensario médico para estos fines en la Empresa Cervecera "Guido Pérez" de El Cotorro. En 1984 se beneficiaban con este tipo de servicio 721 centros de trabajo que contaban con 203 médicos, 596 enfermeras y 23 estomatólogos.

Como parte del sistema de atención a los trabajadores es creado el Instituto de Medicina del Trabajo en 1976 y fue promulgada en octubre de 1977 la Ley 13 de Protección e Higiene del Trabajo, estos factores unidos a la creación del Grupo Nacional de Medicina del Trabajo en 1978, fueron cuestiones que incidieron en el mejoramiento de este tipo de atención.

En el mes de septiembre de 1974 se celebró el Segundo Forum Nacional de Higiene y Epidemiología con 667 participantes, el evento realizado a 12 años del primero, tiene gran repercusión en el desarrollo ulterior de las citadas especialidades, pues perfeccionó los métodos, procedimientos y normas vigentes en todas las actividades, sentando las bases sobre las que se sustentaría el trabajo de este frente en los próximos años. Entre sus señalamientos más importantes podemos destacar:17

• Se informó sobre la nueva legislación sanitaria actualizada acorde a la problemática nacional y se recomendó su promulgación.

• Se propuso la formación de especialistas de nivel universitario en las especialidades de Higiene y Medicina del Trabajo.

• Se insistió en la necesidad de desarrollar la atención médica al trabajador y dado el incremento de la investigación en este campo, se planteó la creación del Instituto de Medicina del Trabajo.

• Se hacen modificaciones en la notificación, registro y control de las enfermedades transmisibles y cambios en la metodología de vacunación.

• Se plantea difundir el programa de vigilancia de las enfermedades objeto del Reglamento Sanitario Internacional.

• Se propusieron modificaciones a los programas y métodos de control de enfermedades como las diarreicas agudas, hepatitis viral, fiebre tifoidea, tuberculosis, lepra, venéreas y otras.

• Se plantea por primera vez con un criterio epidemiológico, los estudios sobre la incidencia y la prevalencia de enfermedades crónicas no infecciosas como las enfermedades cardiovasculares, cerebrovasculares, la diabetes y el cáncer; se señala también la necesidad de realizar estudios epidemiológicos sobre los factores que intervienen en los accidentes.

• Se señaló la necesidad de ampliar la red de laboratorios de Higiene, Epidemiología y Microbiología, e incrementar las actividades de Educación para la Salud y la participación popular mediante las organizaciones sociales y de masas.


Como se aprecia en estos señalamientos, hay avances en sentido general, pues el estado de la salud de la población continúa mejorando, pero indudablemente los cambios estructurales anteriormente explicados que conllevaron la disolución del Viceministerio de Higiene y Epidemiología a mediados de 1977 y su integración a las actividades de Atención Médica, debilitó el trabajo en este frente, situación que pudo apreciarse al enfrentarse las epidemias de dengue que ocurrieron en el país en 1977 en Santiago de Cuba y a mediados de 1981, para lo cual no estábamos suficientemente preparados.

La epidemia de dengue de 1977 se concentró en la provincia de Santiago de Cuba y se caracterizó como dengue tipo I y se resolvió mediante acciones, fundamentalmente sobre el mosquito adulto, que permitieron cortar la transmisión sin mayores consecuencias. La epidemia de dengue hemorrágico comenzó por Ciudad de La Habana en 1981, con casos de hemorragia grave e incluso shock y muerte y se extendió hasta el mes de octubre en todo el país. Se notificaron 341 203 casos de los cuales 10 312 se catalogaron de graves y los fallecidos fueron 158 (57 adultos y 101 niños). Toda la organización de salud y el país en su conjunto se movilizaron en función de combatir la epidemia y el Estado destinó cuantiosos recursos para controlar la situación y resolver el problema, a pesar del alto costo material y humano.

Años después se pudo demostrar que dicho brote fue provocado por la actividad enemiga, en este caso el agente etiológico fue introducido deliberadamente por el gobierno de los Estados Unidos, como parte de las agresiones (en este caso biológica) que ha mantenido contra Cuba a lo largo de estos años. Declaraciones posteriores del contrarrevolucionario utilizado en esta criminal acción y la desclasificación de documentos secretos que se produjo años después hicieron posible demostrar lo que nuestro país denunció desde el primer momento.18

El combate a estas epidemias, lejos de debilitarnos, nos fortaleció y la respuesta del país no se hizo esperar, se delimitó una estrategia de fortalecimiento de la Higiene y Epidemiología que conllevo la creación nuevamente, en 1981, del Viceministerio y un fortalecimiento de la red de instituciones de esta esfera en todo el país, unido a un fortalecimiento también en la esfera de la Atención Médica en especial el surgimiento de las Salas de Terapia Intensiva Pediátricas en todo el país, por sólo citar un ejemplo.

Por todos estos elementos, el análisis no sería justo si dejásemos de precisar que aun cuando hubo dificultades y limitaciones en esta esfera, en sentido general se continuó avanzando, es así que en 1979 se produce el fortalecimiento del Instituto de Medicina Tropical y en 1980 se celebra el Primer Congreso Nacional de Higiene y Epidemiología, ambos son hechos que influyen en el desarrollo de la Higiene y Epidemiología y marcan una pauta en el desarrollo científico del país y de la Salud Pública en particular.

Con respecto a la formación de recursos humanos, se continúa avanzando, la docencia superior completa su descentralización a las provincias de Villa Clara, Santiago de Cuba, Camagüey y Matanzas, donde se realiza la formación completa de médicos y a partir del tercer año, en Pinar del Río y Holguín. Se forman estomatólogos en Ciudad de La Habana y Santiago de Cuba y se comienza en el curso 1976-1977 la formación de licenciados en Enfermería.19

En medio de este proceso se producen cambios organizativos y estructurales al promulgarse, el 28 de julio de 1976, las leyes 1306 y 1307 que determinaron la creación del Ministerio de Educación Superior, que dirigiría metodológicamente todo el subsistema de enseñanza superior, y se adscriben al Ministerio de Salud Pública los institutos superiores de Ciencias Médicas de La Habana, Villa Clara y Santiago de Cuba, las Facultades de Holguín, Camagüey, Matanzas y Pinar del Río quedan adscritas al Ministerio de Educación Superior; estas facultades serán incorporadas al organismo rector de la salud en 1979, subordinadas a los correspondientes institutos superiores. También se agrega en 1979 el inicio de la formación de estomatólogos en Villa Clara. Se completaba así la integración de todas las actividades relacionadas con la salud en el Ministerio de Salud Pública, proceso que se había iniciado desde la etapa anterior.

Todos estos cambios determinan la necesidad del incremento de las áreas docentes, con vistas a enfrentar el trabajo planteado, por ello, a partir del curso 1970-1971, los policlínicos comienzan a participar en la docencia de alumnos de medicina en el tiempo dedicado al estudio-trabajo y en 1974 comenzó a funcionar el primer Policlínico Docente en Alamar, aunque en sus inicios realizó fundamentalmente docencia de posgrado; ya en 1984, el número de policlínicos docentes alcanzó la cifra de 14 en todo el país y las clínicas dentales llegaron a 12. En relación con los hospitales docentes también hay un incremento sustancial, pues en 1968 eran 32, llegan a 57 en 1977, a 68 en 1980 y a 254 en 1984.

La apertura de nuevas áreas docentes significó un esfuerzo extraordinario de la organización de Salud Pública, de las escuelas de Medicina y los propios profesores; y se alcanzaron los objetivos propuestos de tener áreas prácticas adecuadas al número de estudiantes y mayor número de hospitales docentes, con la incidencia positiva que esto tiene en la asistencia a la población. Por todo lo cual se logró, hasta 1984, formar 25 174 médicos y 3 455 estomatólogos.

No obstante, al final de la etapa se comienza a perfilar el salto cualitativo que habrá de darse en lo referente a la formación médica, bajo la guía certera del Comandante en Jefe Fidel Castro que participa activamente en el proceso transformador que se estaba preparando. Es así que unido a la revitalización del Servicio Médico Rural y al desarrollo de la docencia en hospitales rurales y municipales, se crea el Destacamento de Ciencias Médicas "Carlos J. Finlay" y la Avanzada Estudiantil "Mario Muñoz" que revolucionan el proceso de captación de estudiantes para las carreras de la salud y la selección de estudiantes destacados para tareas del desarrollo futuro del Sistema de Salud.

La participación activa del máximo líder de la Revolución se hace evidente en este proceso que sentará en la esfera de la docencia las bases para otra etapa de desarrollo del Sistema de Salud, se realizan profundos estudios por parte de expertos seleccionados sobre la formación médica en diferentes países del mundo y se hacen análisis profundos sobre el tema en importantes reuniones con profesores y estudiantes y que tienen su máxima expresión en la celebración del Claustro Extraordinario del Insituto Superior de Ciencias Médicas (ISCM) de La Habana, el 12 de junio de 1982 y el Claustro Nacional celebrado el 15 de abril de 1983, que contaron con la asistencia de 2 400 profesores y con la participación activa del Comandante en Jefe Fidel Castro quien precisó los principios para enfrentar los nuevos retos en la formación de los recursos humanos para la salud.

Los análisis realizados permitieron sentar las bases para la formación de un nuevo especialista, el Médico General Integral que conformaría el profesional clave en el desarrollo futuro de la Medicina Familiar, sobre este tema el Comandante en Jefe se refirió en varias intervenciones trascendentales no sólo en los claustros de Ciencias Médicas sino también en actos públicos como el del 26 de Julio de 1982 en Bayamo, la inauguración del Hospital "Hermanos Ameijeiras" el 3 de diciembre de ese mismo año y en la inauguración del Combinado Textil "Celia Sánchez Manduley" de Santiago de Cuba el 27 de julio de 1983.

La formación de especialistas se incrementa considerablemente, lo cual repercute en forma cualitativa en la docencia y la asistencia. A partir de 1970 se crean nuevas especialidades en función del desarrollo científico técnico alcanzado, así de 27 especialidades existentes en 1966 se llega a 34 en 1970 y a 54 en 1984, formándose un total de 8 419 médicos y estomatólogos como especialistas entre 1970 y 1984.


La calificación de estos profesionales demuestra que el sistema formal de especialización llega a su pleno desarrollo y garantiza la formación de un personal con características propias, que obedece a un programa único para cada especialidad, el cual se ejecuta en todo el país en igualdad de condiciones.

En relación con los técnicos medios de la salud, a partir de 1970, en su formación se producen cambios cualitativos y cuantitativos que comprenden:20

• Creación de nuevas especialidades para responder a las demandas que reclamaba el desarrollo de los servicios de salud.

• Supresión de la mayor parte de los cursos de auxiliares, quedan sólo los de asistentes dentales y de enfermería, por considerarse aún necesarios.

• Incremento del número de centros docentes y su descentralización a provincias y regiones del país.

• Revisión de los planes de estudio y su articulación con la enseñanza general.

• Captación de nuevos ingresos a través del plan de becas del Ministerio de Educación.

• Mejoramiento de la base material de estudio y de la calidad del personal docente.

• Calendario escolar ajustado a las normas del Ministerio de Educación.


Sobre la base de estos postulados se establecen estrechas vinculaciones con el Sistema Nacional de Educación, que permitieron articular los planes de estudio a la enseñanza general y se eleva el nivel cultural de los estudiantes; también, al asegurarse las matrículas anuales de estos centros procedentes de las escuelas secundarias básicas, a través de los planes de orientación vocacional, se favoreció la motivación, selección y captación de candidatos de calidad.

El sistema de docencia médica se fortalece, se crean nuevos centros docentes y se reglamenta nacionalmente su estructura y funcionamiento. Se crean nuevas especialidades para responder a las necesidades del desarrollo de los servicios de salud como: Bibliotecología Médica, Citogenética, Banco de Sangre y Transfusiones, Logopedia y Foniatría, Química Sanitaria, Prótesis Dental, Ergoterapia, Trabajadora Social y Psicometría. Se prolongan los planes de estudio a 3 años en la mayoría de los cursos técnicos.

A partir de 1976 se inicia un plan de construcciones de politécnicos de la Salud y de Enfermería, que surge como solución de situaciones críticas relacionadas con los servicios de salud, entre los cuales estaban los déficit en calidad y cantidad del personal de enfermería y su máximo inspirador fue el Comandante en Jefe Fidel Castro, quien una vez más ponía de manifiesto la preocupación y el interés de la Revolución, y el suyo propio, por mejorar el trabajo de salud en el país.

Así, a partir de 1977, se establecieron requisitos adicionales para el ingreso a las especialidades de enfermería y fue considerada además como una carrera priorizada, lo que conllevaba que los alumnos captados para la misma eran excluidos del escalafón municipal establecido por el Ministerio de Educación para la continuación de estudios de los graduados de Secundaria Básica.

El plan de construcciones de las nuevas unidades docentes se comienza a materializar a partir de 1978; en el mes de septiembre es inaugurado por el Comandante en Jefe el Politécnico de la Salud "Octavio de la Concepción y de la Pedraja" en Camagüey, con capacidad para 800 alumnos, en un acto que sirvió para dar inicio al curso escolar de ese año. En ese mismo día se inauguraba otro Politécnico de Enfermería en Bayamo con una capacidad para 500 alumnos.

Ya en 1984 existían en el país 11 escuelas politécnicas, 33 institutos politécnicos de la Salud y 21 politécnicos de Enfermería, que hacían un total de 66 unidades para la formación de técnicos medios lo que comparado con las 7 existentes en 1958, da una muestra evidente del avance logrado en estos años. Las graduaciones también se incrementan de forma notable, mientras que en 1958 se graduaban sólo 51 técnicos medios ya en 1980 se llega a la cifra de 11 134, sin incluir el personal auxiliar.

Todos estos hechos que hemos reflejado a lo largo de esta etapa, han determinado grandes cambios en el estado de salud de nuestra población que pueden resumirse así:21

1. La natalidad que en 1959 era de 28,9/1 000 hab aumenta en 1962 hasta 36,9 y luego desciende a 16,7 en 1984.

2. La expectativa de vida al nacer se incrementa de 58 años en 1959 a 73 en 1984.

3. La mortalidad general desciende de 6,4/1 000 hab en 1959 a 5,7 en 1980.

4. La mortalidad infantil que en 1958 se estimaba en más de 60/1 000 nacidos vivos, desciende a 15,0 en 1984.

5. El índice de Swarrop (mortalidad proporcional de más de 50 años) se incrementa de 59,7 % en 1960 a 78,6 % en 1980.

6. La estructura de la población cubana varía de una población joven al triunfo de la Revolución, a una población con tendencia al envejecimiento, con una disminución porcentual de los menores de 16 años y un aumento de personas en edad laboral y ancianos.

7. La urbanización de la población se incrementa de 57 % en 1953 a 67,1 % en 1984, lo que muestra una tendencia evidente a la urbanización, con el consiguiente cambio en el modo de vida de las personas.

8. Las enfermedades diarreicas agudas y la tuberculosis, que eran la tercera y novena causas de muerte en 1958, han desaparecido de las 10 primeras causas de muerte.

9. De forma similar a la situación de los países desarrollados, las 5 primeras causas de muerte en Cuba en 1984 eran: enfermedades del corazón, tumores malignos, enfermedades cerebrovasculares, influenza y neumonía y accidentes.

10. En la mortalidad infantil, las enfermedades diarreicas agudas eran la primera causa de muerte en los primeros años de la Revolución con una tasa de 10,4/1 000 nacidos vivos en 1962 y las 3 primeras causas de muerte eran: principales afecciones perinatales, anomalías congénitas y otras causas de mortalidad perinatal; la mortalidad, en 1980, se redujo a 0,7.

11. Se han erradicado ya en esta etapa las siguientes enfermedades: poliomielitis (1963), paludismo (1967), difteria (1971), tétanos del recién nacido (1973).

12. La tuberculosis desciende de una tasa de 39,4/1 000 hab en 1962 a 8,8 en 1984; la fiebre tifoidea, de 14,8 a 0,2 y el tétanos, de 9,0 a 0,4.

13. El estudio de crecimiento y desarrollo realizado en 1972 puso en evidencia una aceleración del crecimiento que pudiera combinarse con factores genéticos y ambientales.


Como se aprecia, el salto cualitativo es enorme, pero el conocimiento del estado de salud de la población en esta etapa adolece aún de no tener un conocimiento completo y exhaustivo de toda la morbilidad de la población y sus cambios, lo que es una limitante para el logro de una planificación científicamente fundamentada del trabajo de la salud.

El impetuoso avance que se ha venido observando en el desarrollo científico técnico en el país y que está condicionado por la conjugación de los resultados de la Revolución Científico Técnica con los logros de la Revolución, unido también al incremento de la colaboración internacional y los cambios producidos en el estado de salud de la población, posibilitan el auge de estas actividades en la esfera de la salud y hacen que el mismo desempeñe el papel que le corresponde en el salto cualitativo que da la salud en estos años.

Los institutos de investigaciones dan un gran impulso al desarrollo de la docencia de posgrado y a la investigación aplicada, esta última se incrementa cada vez más, hasta llegar a ser en algunas de estas unidades su actividad fundamental.

En 1972 es creado el Viceministerio de Docencia e Investigaciones y en 1973, la Dirección Nacional de Investigaciones, que centralizó la jerarquización de estas actividades y cuya primera tarea fue coordinar el trabajo de los institutos de investigación que les fueron subordinados.

El 24 de febrero de 1974, el Ministerio de Salud Pública dicta la Resolución No. 13 mediante la cual fue creado el Comité Nacional de Investigaciones en Salud (CONIS), como órgano asesor del ministro para la formulación de la política de investigaciones en el sector salud.

Todo este esfuerzo organizativo condujo a la elaboración de un Plan Quinquenal de Investigaciones para el período 1976-1980, en el cual se confirmaron las orientaciones contenidas en la Tesis del Primer Congreso del Partido sobre la Política Científica. A través de este plan se establecieron las 7 principales líneas de investigación en la esfera de la salud que fueron: morbilidad y mortalidad, reproducción humana, ambiente y salud, población y salud, gestión en salud, ensayo clínico y desarrollo tecnológico. Estas líneas agruparon 35 problemas diferentes que comprendían más de 500 temas y los institutos de investigaciones asumían la mayor y más compleja parte de las tareas investigativas derivadas de estos problemas y temas.

Otro aspecto de importancia fue el inicio de la participación sistemática de las unidades de Ciencia y Técnica del Ministerio de Salud Pública en las tareas de los problemas complejos de investigación de la rama de salud del Consejo de Ayuda Mutua Económica (CAME), organismo de cooperación de los antiguos países del campo socialista de Europa y que tenían un desarrollo importante en la esfera, esta actividad se concretó a partir de 1976.

Todo este trabajo, que permitió consolidar estructuralmente y organizativamente la actividad investigativa en el nivel central, se acompañó de la creación de estructuras correspondientes en los demás niveles del sistema, lo que motiva la creación de los Comités Provinciales de Investigación en Salud (COPIS); esto representó la base estructural para la aplicación de las normas metodológicas relacionadas con las investigaciones, así como para impulsar la ejecución de las tareas a los diferentes niveles de la organización.

La incorporación al Ministerio de Salud Pública de los Institutos Superiores de Ciencias Médicas, de las Unidades Investigativas del Subsistema de la Industria Farmacéutica con su contenido de trabajo investigativo, así como la creación en noviembre de 1976 de los Institutos de Desarrollo de la Salud y Medicina del Trabajo, fortalecen aún más el subsistema de investigaciones.

La creación, el 1 de julio de 1976, del Premio Anual al Mejor Trabajo Científico y la constitución, el 19 de enero de 1977, de la Comisión de Grados Científicos adscripta al Ministerio de Educación Superior, son otros 2 factores que estimulan el desarrollo de la actividad investigativa en esta etapa; no obstante, en el campo de la formación de doctores en Ciencia, el organismo no concretó una política ágil y flexible lo que unido a una mayor prioridad a la especialización motivó que, teniendo un alto potencial científico, se formasen pocos doctores en Ciencias.

A finales de la etapa, también en esta esfera de las investigaciones y el desarrollo científico, comienzan a perfilarse nuevos planes de desarrollo que sentarán las bases del incremento de centros de investigación de nuevo tipo, como son los que hoy constituyen el prestigioso Polo Científico. La visión futurista del máximo líder de la Revolución, quien expresara que el futuro del país estaba en el desarrollo de hombres de ciencias, se demuestra aquí en la prioridad que da al impulso de este frente y tiene su expresión en el inicio de las investigaciones en la esfera de la Biotecnología que se materializa con la realización en La Habana, entre el 4 y el 6 de agosto de 1983, del I Seminario Cubano sobre Interferón que contó con amplia participación internacional y permitió demostrar que nos dirigíamos hacia un futuro promisorio.

La Industria Farmacéutica, después de concluir un proceso de integración al Ministerio de Salud Pública de todas sus actividades y de lograr una organización que le permitió enfrentar la importación, producción y distribución de medicamentos, equipos médicos y otros productos, inicia en esta etapa un desarrollo cualitativo en todos los órdenes que le permitirá modernizarse, elevar la producción para ir logrando el autoabastecimiento en muchos renglones, mejorar la calidad de los productos y desarrollar la investigación en esta esfera.

A partir de 1970 se adquieren nuevos equipos para ir sustituyendo los viejos, con los que se venía trabajando desde la nacionalización de los laboratorios en la década de 1960. Las inversiones que se realizan estuvieron dirigidas en lo fundamental a los propósitos siguientes:

1. Concentrar capacidades y luego ampliarlas.

2. Automatizar y mecanizar procesos.

3. Racionalizar y armonizar los flujos de producción.

4. Sustitución de importaciones.

5. Mejoramiento de la calidad de las producciones y su presentación.

6. Desarrollo científico técnico.


Este desarrollo permite que la industria nacional aporte el mayor volumen de medicamentos que se consumía en el país (81 % en términos de valor en 1980), el resto se importaba fundamentalmente del campo socialista.

Se logran también avances con la incorporación de nuevas presentaciones y mejoras de algunas de las formas farmacéuticas existentes. En 1971 comienza a funcionar una nueva planta productora de inyectables de gran volumen (sueros), en 1973 inicia su producción un laboratorio de tabletas en Santiago de Cuba; en 1977, una planta industrial para la producción de medicamentos liofilizados con un plan de 7 productos que anteriormente se importaban, así como fue mecanizada la producción de almohadillas sanitarias y en 1978 fue inaugurada la planta de vendas enyesadas de Santiago de Cuba.

Se da un gran paso de avance en el control de la calidad, se recibe asesoría extranjera, becas en otros países, así como el ingreso de nuevos graduados universitarios y técnicos medios con nuevos perfiles de trabajo. A fines de 1977, los laboratorios centrales técnicos fueron categorizados como Unidades de Ciencia y Técnica lo que posibilitó una mayor planificación de las investigaciones y los servicios científico técnicos, así como programar la formación de especialistas y candidatos a doctores en Ciencias, se inicia, además, el proceso de categorización de los investigadores, todo lo cual repercutió positivamente en el desarrollo de la actividad.

En el año 1972 es inaugurada la Estación Experimental "Dr. Juan Tomás Roig", la cual se ha dedicado a las investigaciones sobre plantas medicinales en nuestro país, el centro sentó las bases no sólo de la investigación en este campo, sino que permitió sustentar los conocimientos populares sobre el uso de esta modalidad terapéutica sobre bases científicas y ha permitido el desarrollo de la producción de fitofármacos y apifármacos en todo el país, no sólo ya como una medicina alternativa, sino como parte de nuestro cuadro básico de medicamentos.

En relación con las farmacias, a partir de 1970 son establecidas las normativas técnicas que permitieron uniformar nacionalmente los aspectos de almacenamiento, organización y producción dispensarial. Se le dio además un fuerte impulso al trabajo de los Comités de Terapéutica de los hospitales y se intensificó la participación de estos en la vigilancia contra el uso y abuso de los medicamentos y la notificación de reacciones adversas, lo que conjuntamente con la creación, en septiembre de 1976, del Centro de Vigilancia Farmacológica Nacional, adjunto a la Comisión Nacional del Formulario, permitieron profundizar en el estudio de la incidencia de los medicamentos en el tratamiento y las enfermedades que puedan producir.

En la actividad de ópticas, debe señalarse que en 1971 se pone en marcha una nueva fábrica de armaduras en La Habana y es modernizada la de Placetas, lo que posibilitó que se incrementara la producción nacional y se cubriera una parte importante de la demanda, aunque estas producciones dependían en gran medida de la importación de toda la materia prima, lo que posteriormente se convertiría en un problema para el país. También se inicia la producción de armaduras metálicas en 1977.

No obstante los avances y las dificultades, la Industria Farmacéutica logró un desarrollo notable en esos años, lo cual permitió resolver innumerables dificultades motivadas en lo fundamental por el criminal bloqueo que ha impuesto el imperialismo norteamericano a nuestro país. Sin lugar a dudas, si no hubiese logrado avanzar como lo hizo, esto hubiese sido una restricción de gran envergadura al desarrollo que se estaba produciendo en la esfera de la salud en general.

Hemos visto hasta aquí cómo ha evolucionado la Salud Pública Revolucionaria en estos años. El Coloquio por el Centenario del Ministerio de Salud Pública se ha denominado de "Consolidación del Sistema Único de Salud" y en él se dejan claramente abiertas las puertas para un nuevo salto cualitativo con los cambios que se producirán a partir de 1984 por el surgimiento de la Medicina Familiar y que indudablemente sentaron las bases de una nueva etapa de desarrollo que ha hecho y hace grandes aportes al país y es un ejemplo para el mundo, pues esa nueva forma de atención médica en el nivel primario de salud ha permitido que el Sistema de Salud Cubano continúe su desarrollo y mantenga e incluso mejore sus indicadores de excelencia aún en las más duras condiciones que nos impuso años después la situación económica del país y el llamado Período Especial.

Sin la Medicina Familiar no hubiese sido posible continuar el avance de la Salud Pública por ello es que, a nuestro criterio, con su surgimiento determina la culminación de una etapa y el comienzo de otra, la cual debe estudiarse por las actuales y las futuras generaciones para continuar fundamentando esta histórica conquista de la Revolución cuyo máximo inspirador y constructor ha sido nuestro Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz, quien ha estado presente a lo largo de estos años en todo el proceso transformador de nuestra Salud Pública Revolucionaria.

 

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21. Los datos que se exponen han sido obtenidos de las siguientes fuentes:

a . Diez Años de Revolución en Salud Pública. La Habana. 1969.

b. Plan de Salud 1970-1980. Ministerio de Salud pública. La Habana. 1969.