CUADERNO DE HISTORIA DE LA SALUD PÚBLICA 108

 

La lucha por el mantenimiento y desarrollo de los logros alcanzados (1990-2009)

 

 

Por el Dr. Joaquín García Salabarría

Doctor en Medicina. Viceministro para la Asistencia Médica y Social

 

 


 

 

Al finalizar la década de 1980, la Salud Pública Cubana había alcanzado un importante nivel de desarrollo y ya constituía un referente en el ámbito internacional.

El III Congreso del Partido Comunista de Cuba en su sesión diferida había aprobado el Programa del Partido y en el capítulo de la política social definió los lineamientos para el desarrollo de la Salud Pública.

La base para el cumplimiento de esos lineamientos estaba en lo realizado hasta ese momento, por lo cual el Comandante en Jefe Fidel Castro había señalado, el 19 de julio de 1989, en la inauguración de Obras de la Salud en el Reparto "Guiteras":

"Sí, seremos una potencia médica. Ya no queda más remedio que ser una potencia médica. Ya no queda más remedio que ser una potencia médica, no por lo que se haya dicho, sino por lo que se ha hecho; ya eso nos conduce a ese sitial de potencia médica".


La década de 1990 llegaba a nosotros con una clara estrategia de perfeccionamiento de la Atención Primaria como base del Sistema y con un reto muy importante: enfrentar con éxito las enfermedades no transmisibles. Entre otras cosas por eso surge un documento trascendental: "Los Objetivos, Propósitos y Directrices de la Salud Pública Cubana para el año 2000".

Sin embargo, esta década nos trajo un duro golpe para nuestro país en general y para la Salud Pública en particular.

La desaparición de la Unión Soviética y la caída del campo socialista en Europa del Este no fueron suficientes, a ello se sumó el endurecimiento del bloqueo imperialista con la promulgación de las leyes Torricelli y Helms Burton para rendir al país por hambre y enfermedades.

El país se vio sumido en una profunda crisis económica y el pueblo conducido por el Comandante en Jefe y el Partido se aprestó a enfrentarla mediante una estrategia política: El Período Especial.

Para ilustrar con algunos datos la magnitud del problema les comento lo siguiente:

1. Desaparición súbita de los mercados con los que manteníamos cerca del 85 % de nuestro comercio.

2. De 1989 a 1993 el PIB decreció en 34 %.

3. La producción de azúcar se redujo a 4,3 millones de toneladas, 3 millones menos de lo alcanzado en 1991.

4. El exceso de circulante superó los 11 mil millones de pesos.

5. La moneda cubana perdió el valor y llegó a cotizarse en una relación de 150 pesos por dólar.


En la Salud Pública el impacto fue colosal, a pesar de la voluntad política del Partido y el gobierno expresada en la Directiva del Comandante en Jefe para el Período Especial que indicaba: "Mantener y preservar los indicadores de salud de la población cubana".

La capacidad importadora de Salud Pública se redujo de 221,3 millones de dólares en 1989 a 66,3 millones en 1993. Tengan en cuenta que aquí se incluían las importaciones para la industria farmacéutica.

Hoy es de aproximadamente 236 millones de USD al cambio con el CUC sin contar las importaciones de la industria farmacéutica.

Todo esto trajo como consecuencia la disminución de los volúmenes de servicios, déficit de medicamentos, deterioro de las instituciones y salida de servicio de una buena parte de la tecnología médica.

Un dato que puede dar idea de ello es lo ocurrido con el total de intervenciones quirúrgicas: de 777 737 realizadas en 1990 cayó a 509 198 en 1993. Hoy se hacen 868 822.

Los indicadores de salud de la población fueron afectados. Con frecuencia se ha dicho que no hubo afectaciones, pero eso es cuando se analizan los indicadores de mortalidad que, como se afirma, mantuvieron un ritmo a la disminución.

Otro tanto ocurre si analizamos la morbilidad, pongo 4 ejemplos:

1. En 1993, el país se vio afectado por una epidemia de neuropatía que afectó a 52 568 personas, de ellos 31 305 a forma periférica y 21 265 a forma óptica.

2. El índice de bajo peso al nacer fue de 7,3 % en 1989, se elevó a 90 % en 1993, hoy es de 5 %.

3. Se incrementó la incidencia de tuberculosis.

4. Se incrementó la incidencia de ectoparásitos.


En contraposición con todo lo anterior, con el liderazgo del Comandante en Jefe y el Partido, el pueblo cubano tramontó los sitiales más altos del heroísmo y el sacrificio.

Fueron los propios trabajadores los que contribuyeron a la búsqueda más eficiente a problemas como la inflación, el déficit presupuestario, el desequilibrio financiero y otros males asociados a la crisis. En Cuba no hubo recetas neoliberales ni terapia de choque.

En el Sistema Nacional de Salud se implantaron importantes medidas, algunas de ellas trascendentes, para perfeccionar la eficiencia y la calidad de la atención médica y que, por su valor, hoy las conservamos.

Ejemplos de ellas son:

1. El desarrollo de la medicina natural y tradicional.

2. El Programa Nacional de Medicamentos.

3. La introducción y desarrollo de la cirugía ambulatoria que era desconocida en 1989 y hoy significa casi el 70 % del total de la cirugía mayor.

4. Se variaron los conceptos de utilización de las camas hospitalarias. De un criterio de ingreso para ocupar las capacidades a otros más científico y racional.


En esta etapa, entre 1990 y 2000, se graduaron 39 681 médicos y se alcanzó la cobertura del 100 % de la población con el modelo El Médico y la Enfermera de la Familia.

Cuando los historiadores escriban esta etapa de la Salud Pública, seguro estoy que reconocerán que si los índices de salud de la población cubana no sufrieron afectaciones en correspondencia con la magnitud de la crisis fue por:

1. La existencia de un sistema político de justicia social y equidad que permitió compartir entre todos los escasos recursos de que disponía priorizando a los más vulnerables.

2. Por el nivel educacional alcanzado por la población cubana que propició una activa participación en la protección de su salud.

3. Por la capacidad institucional y resolutiva del Sistema Nacional de Salud que inició el período especial con importantes problemas sanitarios superados.

4. Por el sacrificio y entrega de los trabajadores de la salud.


La década de 1990 tuvo también en la Salud Pública un significado especial en el campo de la colaboración internacional.

En el año 1998, 244 colaboradores formando parte de Brigadas Emergentes, parten en ayuda a países de Centroamérica y el Caribe que habían sido devastados por los huracanes Mitch y George.

Un año después en 1999 surge el Programa Integral de Salud que hoy cuenta con 7 312 colaboradores que han brindado 414 009 774 consultas médicas y han salvado 2 129 874 vidas.

En esta etapa, también surge la Escuela Latinoamericana de Medicina (ELAM) que hoy cuenta con 8 063 estudiantes y ha graduado 5 960 médicos de 35 países en sus 4 graduaciones.

El siglo XXI abre un nuevo escenario para la Salud Pública en Cuba.

La Batalla de Ideas, encabezada por nuestro Comandante en Jefe, se constituyó en el principal escenario socio político para su desarrollo y al mismo tiempo actuó como catalizador de importantes procesos.

En este contexto histórico, el Ministerio de Salud Pública, a finales del 2005, trabajando sobre bases científicas, diseñó y puso en vigor las Proyecciones de la Salud Pública hasta el año 2015 que consideran, de manera integral, todos los componentes y determinantes del Estado de Salud de la Población, con un enfoque de riesgo.

Estas Proyecciones de la Salud Pública hasta el año 2015, constituyen un valioso instrumento estratégico y programático del camino que debemos seguir en los próximos años, pues define no sólo los propósitos y las metas a alcanzar, sino que precisa la organización y el funcionamiento, sobre la base de las prioridades del sistema.

Los programas de la Revolución en la Salud Pública, tienen como propósito: integrar conceptos, proyecciones, estrategias y acciones concretas encaminadas a mejorar la salud y el bienestar de la población; prolongar su esperanza de vida con mayor calidad; introducir tecnologías y formas de atención novedosas; mejorar los servicios de salud y sus condiciones estructurales y de confort; hacerlos más accesibles e incrementar la satisfacción de la población.


Por su importancia, resulta imprescindible mencionar estos programas:

1. Programa de perfeccionamiento del capital humano.

2. Programa de reparaciones de instituciones de salud, mediante el cual se han reparado 266 de los 498 policlínicos, 12 hospitales y 26 otras obras de la salud.

3. Programa de óptica.

4. Programa de oftalmología

5. Programa de informatización, que ha permitido asimilar 28 025 computadoras y enlazar a la red 756 unidades las 24 horas.

6. Programa de nefrología y hemodiálisis, con 47 servicios de hemodiálisis.

7. Programa de cardiología.

8. Programa de ortopedia y ortopedia técnica.

9. Programa de policlínicos, que se caracterizó por un proceso de transferencia tecnológica que amplió sensiblemente su capacidad resolutiva.

10. Programa de hospitales, donde se destaca la instalación de 75 tomógrafos, 4 aceleradores lineales, 35 mamógrafos, 8 angiógrafos, 11 RMN, 19 densitómetros óseos, 14 gamma cámaras y 24 Eximer láser.

11. Programa de áreas intensivas municipales, con la creación de 121.

12. Programa de incremento y modernización del transporte sanitario con la introducción de 422 nuevas ambulancias, de ellas, 83 de Terapia Intensiva.

13. Programa de genética y discapacitados, que ha permitido la creación de 13 laboratorios de citogenética y la formación de 718 Máster en Asesoramiento Genético.

14. Programa de rehabilitación, con la apertura de salas de rehabilitación en todos los policlínicos.

15. Programa de estomatología.


En esta etapa del año 2003, se inicia la colaboración masiva con Venezuela, con 11 000 colaboradores que hoy llegan a 33 768.

Y se inicia el 10 de julio del 2004 la Operación "Milagro" que hasta la fecha ha realizado 1 389 234 operaciones a pacientes de 32 países en Cuba y en 59 Centros Oftalmológicos donados por Cuba en 15 países.

En septiembre del 2005 se crea el Contingente Internacionalista "Henry Reeve" que ha cumplido misiones en Guatemala, Pakistán, Bolivia, Indonesia, Perú, Belice, México, Ecuador y China.

Por último, destacamos un hecho trascendente por su carácter revolucionario e innovador: las transformaciones producidas en el terreno de la formación de los recursos humanos con el traslado del escenario docente al policlínico y el surgimiento del modelo del Policlínico Universitario.

En este proyecto se materializa el principio de la integración de la práctica médica, con la docencia y la investigación y ha dado paso a la creación de 169 sedes municipales y 2 292 sedes universitarias y la formación de 21 408 jóvenes junto a nuestras brigadas médicas en Venezuela, 5 africanas y 1 asiática. Su abordaje y explicación es tema para otro coloquio.

 

RESUMEN

Compañeras y compañeros, 100 años después de la creación del Ministerio de Salud Pública en Cuba, nuestro país se ha convertido en una Potencia Médica Mundial.

Los indicadores de salud alcanzados por la población cubana, el Sistema Nacional de Salud que ha creado, la capacidad desarrollada para la formación de recursos humanos, el capital humano desarrollado, el uso masivo de las más altas tecnologías, la industria farmacéutica, biotecnológica y de equipos médicos de que disponemos y nuestra capacidad de brindar servicios médicos a otros países dan fe de ello.

Ha sido un largo camino de síntesis de la praxis con la teoría y sin lugar a dudas, 2 han sido los pilares fundamentales del nivel alcanzado:

1. La calidad del médico y otros profesionales que formamos.

2. Los principios organizativos sobre los cuales se creó el Sistema Nacional de Salud Único.

El pensamiento de los más ilustres hijos de esta nación como Martí, el "Che" y Fidel le han dado a este proceso un profundo contenido ideológico.

"La Salud Pública en Cuba -como ha dicho nuestro Ministro el Comandante Balaguer- no es un simple servicio administrativo del gobierno, sino la esencia de la ideología de la Revolución, contenida en las ideas de Fidel".


Por tanto, podemos afirmar que la salud pública no forma parte de la obra de la Revolución, sino que es parte de la Revolución misma. La verdadera obra de la Revolución son el hombre y la mujer revolucionarios, dignos, cultos, laboriosos y sanos que ha creado.


Compañeras y compañeros:

La jornada de hoy ha sido una jornada de homenaje por el centenario de la creación del Ministerio de Salud Pública, pero el MINSAP no se rinde homenaje a si mismo.

Rinde homenaje a:

Carlos J. Finlay, Guiteras y otras personalidades como ellos de la Salud Pública prerrevolucionaria.

A los médicos guerrilleros que sembraron la semilla de la Salud Pública Revolucionaria.

A los 3 000 médicos que no abandonaron a su pueblo cuando un número igual lo hicieron atraídos por los cantos de sirena del imperio.

A los que fundaron el Servicio Médico Rural para que fuera posible comenzar a cumplir el programa del Moncada.

Los que se graduaron en 1965 en el Pico Turquino junto a Fidel y renunciaron para ellos y las generaciones subsiguientes al ejercicio de la práctica privada.

A los que cayeron cumpliendo misiones internacionalistas.

A los trabajadores que cumplieron y cumplen misiones internacionalistas.

A los que aquí en Cuba, suplen el trabajo de los que no están.

A los que antes, durante y después de los huracanes que azotaron a nuestro país este año, trabajaron intensamente sin abandonar su puesto de trabajo, incluso los miles que perdieron sus viviendas.

A todos los que como el "Che" han entendido que para ser médico revolucionario, primero hace falta hacer Revolución.

Muchas gracias