CUADERNOS DE HISTORIA DE LA SALUD PÚBLICA 109

 

Servicio Médico Social Rural. Escambray. Año 1963. Reseña histórica

 

Por el Dr. Otto Pantoja Baldaquín

 

 

 


 

A finales del mes de junio de 1963, un grupo de médicos recién graduados y militantes de la UJC fuimos ubicados en los hospitales rurales situados dentro del sistema montañoso del grupo de GuhamuayaEscambray, con el objetivo fundamental de reforzar el Servicio Médico Social Rural -SMSR- y, por ende, la Revolución y cumplir con la meta planteada por nuestro Comandante en Jefe en su alegato de defensa "La historia me absolverá", de resolver el estado desastroso de la salud del campesinado cubano en aquella época.

En 1963 ya la Revolución había construido un grupo de hospitales rurales y de dispensarios en el macizo montañoso, independientemente del grupo de unidades asistenciales que estaban funcionando dentro de las poblaciones situadas alrededor del Escambray, en las ciudades de Cienfuegos, Sancti-Spiritus, Placetas, Santa Clara, Fomento, Manicaragua, Cumanayagua, entre otras.

Esas unidades son:

 

 

Ciudad de Trinidad

Esta ciudad disponía, en el año 1963, de un hospital general y una unidad de la antigua Organización Nacional de Dispensarios Infantiles (ONDI) donde se realizaban las consultas externas del hospital general.

 

Policlínico "Dr. Lara Cantero": Origen antigua unidad de la ONDI

En el año 1964, el local de la unidad de la ONDI dedicado a la consulta externa del hospital se integró a los recursos situados en la Dirección Zonal de Higiene y se fundó el primer Policlínico Integral, convertido hoy en el Policlínico Universitario "Dr. Lara Cantero".

Este policlínico no disponía de recursos básicos como: laboratorio clínico, rayos X, electrocardiograma, ni recursos de rehabilitación. Se brindaban las consultas externas del hospital y se comenzaron a ejecutar actividades comunitarias como trabajos asistenciales los domingos y así se ejecutó la segunda campaña antipoliomielítica, tanto en el área urbana como en la rural.

Este policlínico integral desempeñó una primera función con los albergados del ciclón Flora con actividades de saneamiento ambiental y asistencia médica en los albergues creados en la ciudad de Trinidad.

 

Hospital General de Trinidad

A este hospital nos integramos un equipo quirúrgico conformado por un cirujano, un ortopédico y un anestesista, en junio de 1963, para reforzar las actividades quirúrgicas de este hospital que además de atender su población separada de las comunicaciones centrales del país; se estaba desarrollando la segunda limpia del Escambray y este hospital le daba cobertura asistencial a esa actividad, junto con la cruz roja de Sancti-Spíritus. También sirvió de relevo a otros 2 posgraduados de las especialidades de ortopedia y cirugía y un incremento en la especialidad de anestesia.

Las operaciones militares, que en su mayoría giraban alrededor de Trinidad, evacuaban sus bajas sanitarias a este hospital y ello engendraba una sobrecarga quirúrgica difícil de soportar y que nos fortaleció a los posgraduados que fuimos ubicados en los hospitales rurales recién construidos por la Revolución en esta zona montañosa del Escambray.

La experiencia vivida en estos 2 años del SMSR fue única por la presión quirúrgica a que fuimos sometidos, con un solo equipo quirúrgico que una vez que llegaban los camiones del ejército repletos de heridos de guerra, dentro de la propia cama del camión, realizaba la clasificación para poder dar una atención medica priorizada dentro de los salones de operaciones.

Yo clasificaba los heridos, operaba con un solo ayudante empírico, hacía el preoperatorio y el posoperatorio solo con una auxiliar de enfermera y como eran heridos de guerra, me complicaba más con la evolución durante su posoperatorio por no disponer de otras especialidades quirúrgicas ni de terapia intensiva en el hospital. El resto del personal se limitaba a 2 auxiliares de enfermeras generales, una rotando en el salón y otra como enfermera intrumentista.

Este hospital brindaba servicios de pediatría con un solo pediatra general y 2 salas de hospitalización, había otras 2 salas de medicina interna, una de hombres y otra de mujeres atendidas por un clínico empírico también. El único obstetra de Trinidad era muy viejo y empírico, no tenía experiencia quirúrgica ni ginecológica.

Apenas en la plantilla llegábamos a 10 médicos para la población civil y las operaciones militares. El médico forense tenía como característica personal que desaparecía cuando había que participar en los levantamientos de cadáveres en las áreas rurales con la presencia de las autoridades legales y esto me correspondía a mí por ser, además, vice-director del hospital y director del primer policlínico integral de Trinidad, independientemente de la responsabilidad quirúrgica.

Los medios de diagnóstico solo eran: un equipo, de 100 mA, de rayos X, un laboratorio clínico con auxiliares de laboratorio y un equipo de electrocardiograma sin técnico ni cardiólogo.

En resumen, pude realizar 422 intervenciones quirúrgicas principalmente de abdomen y algunas exploraciones quirúrgicas entre las planificadas y las urgentes, principalmente heridas de proyectiles de guerra en un período menor de 24 meses ya que fui trasladado hacia el hospital de Sancti-Spíritus.