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Período de 1840 a 1849

Ojeada histórica

Sigue el progreso de la medicina y especialmente de la cirugía con el descubrimiento de la anestesia general. Se aislaron la enfermedad del sueño y la parálisis infantil. Se conoció el principio de la conservación de la energía y el proceso de la fecundación. Se adelantó en el estudio de las afecciones del corazón. Se estableció la entidad clínica del tifo, de la fiebre tifoidea y de la fiebre recurrente. Se inició la química biológica. Se descubrió y aplicó la anestesia general con gas, éter y cloroformo. Se conoció la contagiosidad de la fiebre puerperal y su causa. Mateusi vislumbró el electrocardiógrafo. Se conoció el protoplasma celular. Se hicieron los primeros trasplantes tuberculosos. Se señaló el hematocele pelviano uterino y la neuritis periférica. Se hizo el primer diagnóstico clínico de cáncer pulmonar. Los primeros estudios relativos a la diabetes y se señalaron las reacciones de Heller y Felling (albúmina y azúcar en la orina). Se ideó el espirómetro, se usó por primera vez el hilo incandescente y la electroterapia. Se aislaron el escleroma, mieloma, absceso nefrítico y la corea eléctrica. Se empezó a usar la muy importante jeringuilla hipodérmica. Primeros estudios sobre el pus. Se dieron a conocer los ganglios cardíacos de Remak, Vidder y Ludwig y se descubrió la digitalina. La función glucogénica del hígado (C. Bernard) y se hicieron los primeros estudios sobre el calor animal. Se aisló la enfermedad de Addison, la atrofia muscular progresiva   y la esclerosis en placas. Se hizo la separación de ambos chancros. La cirugía progresó desde el punto de vista de ligaduras de gruesas arterias, primeras enucleaciones de fibromas uterinos y ovariotomías. Primeras esplenectomía (Quintembaun, 1846) y gastrotomía (Sedillot, 1849). Cesáreas. Primeras apendicetomías. Diversas y grandes resecciones óseas y aparatos de extensión de fracturas. Ligaduras del tronco braquio-cefálico. Velpeau hizo florecer la anatomía quirúrgica. Se publicaron magníficos atlas de anatomía. Se fundaron colegios y academias médicas. Se conocieron los primeros especialistas y la medicina científica y experimentadora fue pasando de Francia e Inglaterra hacia Alemania. En Europa ocurrieron revoluciones y guerras: Francia hizo grandiosos funerales a Napoleón, fortificó París, hizo la guerra en Marruecos, abdicó Luis Felipe, república y después vuelve la monarquía con Luis Napoleón, ocupación de Roma, etc. En 1848 revoluciones en casi todos los estados europeos; guerra en los ducados dinamarqueses, guerras en   Hungría, guerra de Austria con Piamonte, etc. En Cuba agitación por la conspiración de los negros y se hicieron muchas obras de utilidad pública. Al bondadoso Jerónimo Valdés sucedió el duro O'Donnell. Intensísima sequía en 1844 y terribles ciclones. Gran incendio en Matanzas. Castro inició la anestesia general, temores a Narciso López, etc.

Doctrinas médicas imperantes

Con el progreso de la ciencia la medicina va dejando atrás el fanatismo y empieza a basarse en las ciencias naturales. A mediados del siglo XIX se va alejando el fantasma de los contemplistas que todo lo dejaban a la naturaleza. Los polifármacos que creían que solo se obtenía la curación con la mezcla de infinitos remedios. Los nosologistas que recogían síntomas y aglomeraban entidades ficticias. Los metodistas que se burlaban de los nosólogos y sostenían que la verdadera medicina solo reconocía dos principios. Los teóricos con su errónea verborrea. El ecléctico desconfiaba de todos y no resolvía nada. Unos no veían mas que espasmos; otros abatimiento; otros con Broussais no veían mas que sangre, irritación e inflamación y llevaban la muerte con la lanceta sangradora. Erraban los mecánicos químicos tratando de llevar las leyes patológicas al cálculo matemático. Los hipocráticos continuaban creyendo que era infalible el gran maestro. Algunos galenistas que relacionaban la enfermedad con los cambios de la luna y esperaban cambios en días determinados. Los Boerhaavistas no veían más que sangre comprimida. Los Stellistas todo lo relacionaban con el hígado. Los solidistas siempre veían la influencia de los líquidos. Los empíricos, fermentistas, etc. (Ayerza). En fin todos los errores de dos siglos cayeron ante los trabajos de Bichat, Magendie y C. Bernard que declaraban ridículas y tontas las antiguas teorías. Trousseau aseguraba que cada enfermo es un experimento creado por la naturaleza. Magendie llegó al extremo de pedir “hechos”, solo “hechos”. El microscopio empieza a dar sus primeros frutos, así como también la fisiología celular, la histogenesis y la patología celular de Virchow. En Cuba se empezaron a publicar las primeras revistas médicas. Alonso, Gutiérrez, Arzuro, Castro (primero en emplear la anestesia general en 1847), A. Valdés, González del Valle, realizaron grandes intervenciones quirúrgicas. Se reformó el viejo plan de estudios que regía en la universidad, etc.

Fig. 1. Dr. Carlos J. Finlay Barrés (1833-1915). Benefactor médico cubano de la humanidad.

La universidad y la enseñanza de la Medicina

En 1840 el cuadro de profesores de medicina era el siguiente: Rector, fray José M. Miranda; Vice, fray Remigio Cernadas; Fiscal, José Navarro; Tesorero, Fernando González del Valle; Maestro de ceremonias Carlos L. Bernal; Sinodales de latín, Esteban González del Valle, Miguel Céspedes y Vicente A. Castro. Claustro de   Medicina: T. Romay, Bernal (Prodecano), N. Vicente del Valle, Hevia, MI. Machado, Rosain, E. de Abreu, Reyes, Fernando González del Valle (Cirugía) Ángel J. Cowley (Terapéutica), Alonso, Peláez, Morales, Fossaty, fray Luis del Castillo, Nicolás J. Gutiérrez (Vísperas) Chaple Herrera, Rodríguez Cunero, Cordobés, González Palacio, Blanco de la Torre, Noval, P. Valdés, Pinelo, Castro (Anatomía desde 1837), Humanes, Esteban González del Valle (desde 1838) y Bernal. Fuera del recinto universitario daban clases prácticas de anatomía, cirugía e higiene los doctores Pinelo, Nicolás J. Gutiérrez y José de la Luz Hernández. En 1841 se dictaron grandes reformas para el centro. 1842, desaparece el nombre de Pontificia, se seculariza y se declara Establecimiento Nacional. Nuevo plan de estudios por decreto del 24 de agosto siendo Capitán General D. Jerónimo Valdés. Queda en el mismo Convento de Santo Domingo, O'Reilly entre Mercaderes y San Ignacio. Cesa la influencia religiosa. Se regirá por el plan propuesto por Jaime Salas, Vicente Vázquez, José Lletor Castroverde y Gaspar Palacios con gastos sufragados por el Estado. El 15 de octubre entró como Rector José M. Serra. La cátedra de Patología Externa que desempeñaba Fernando González del Valle se une a la Universidad. El 19 de noviembre quedó instalada en Santo Domingo. Cuadro de profesores: Decano José Lletor de Castroverde, catedrático de Medicina Legal; Nicolás J. Gutiérrez, de Anatomía; Ángel J. Cowley, de Terapéutica; Joaquín Guarro, de Obstetricia; Vicente A. Castro, de Patología y Clínica Médicas; Fernando González del Valle, de Patología Externa; Julio J. Le Riverend, de Fisiología; José Benjumeda, Disector y Moderante de la Academia Dominical; José Fernández, supernumerario y también Manuel Sanjurjo. Las clases empezaron el 22 de diciembre.

En 1844 figuraba como Rector Domingo López Somoza, sucesor de Serra, desde el 19 de junio. Celebrada con brillantez las fiestas reales por haber sido declarada mayor de edad la Reina Isabel II. Se estudió el nuevo plan de estudio. El 4 de julio empezaron los exámenes de Doctor y Licenciado. En 1845 y por merced de la reforma contaba con dos clases de catedráticos-propietarios y numerarios. En agosto se estudió la nueva manera de efectuarse los exámenes: cédulas a la suerte. En septiembre guardó luto por la muerte del doctor ManueI Echevarria, exrector, a su entierro se le entenó un responso en el Aula Magna. Según el nuevo plan la carrera de medicina consta de siete años. Para ingresar se requiere el título de Bachiller en Filosofía y haber aprobado la Química General , Mineralogía, Zoología y Botánica. Primer año: Física y Química Médicas, Anatomía Humana General y Descriptiva. Segundo, Historia Natural Médica, Fisiología e Higiene Privada. Tercero, Patología General, Anatomía Patológica y Terapéutica, Materia Médica y Arte de Recetar. Cuarto, Anatomía Quirúrgica, Patología Quirúrgica y Operaciones y Vendajes. Quinto, Patología Médica, Obstetricia, Enfermedades de Niños y Mujeres y Clínica Quirúrgica. Sexto, Clínica Médica, Clínica Quirúrgica y Medicina Legal y Toxicología. Séptimo, Moral Médica, Higiene Pública, Clínica Médica, Clínica de Partos, Niños y Mujeres. Si sólo se estudia 5 años se obtiene el título de Bachiller en Medicina, si 7 el de Licenciado. Más estudios para el Doctorado. En marzo de 1846 asistieron varios profesores de medicina al solemne acto de la inauguración de los locales destinados a las   clases prácticas del arte de curar en el Hospital de San Juan de Dios: Mariano Lassaletta fue padrino de las Salas de Clínica y el Rector habló sobre el acto en la Sala de Conferencias. Antes se daban estas clases en San Ambrosio. El 11 de abril asistieron varios profesores al entierro del doctor Pablo Marín que fue profesor de medicina en la antigua universidad. El edificio universitario sufrió algunos daños con el ciclón de los días 10 y 11 de octubre y el Rector Somoza y varios profesores contribuyeron con dinero para las víctimas del huracán. En 1847 se notaba el buen resultado del nuevo plan de estudios. Asistían a la Universidad 395 alumnos de los cuales 47 pertenecían a medicina. Se celebraron grandes festejos e iluminaciones con motivo de los Reales Enlaces en Madrid en enero. D. Ramón Zambrana obtuvo el primer título de Doctor de la Universidad Reformada el 7 de diciembre de 1846. D. José de Benjumeda fue nombrado catedrático de Anatomía Descriptiva. El 4 de agosto se dispuso que para ingresar en los estudios de medicina era necesario poseer el título de Bachiller en Filosofía y constancia de haber aprobado dos años de Química General, Mineralogía, Zoología y Botánica. Conmovió al cuerpo médico y a la Universidad el empleo de la anestesia general por éter iniciada por el doctor Vicente A. Castro el día 11 de marzo. En abril honras fúnebres por las muertes de los profesores de Física P. A Auber y Feliciano Carreño. En 1848 la apertura del Instituto de Investigaciones Químicas de Casaseca, Escobar No. 166, favoreció la práctica   a los estudiantes de medicina. Grandes reformas se hicieron en el Aula Magna en 1849 y se colocó un gran retrato de la Reina Isabel II, bajo dosel. Se mejoró la Biblioteca situada en los altos sobre el Aula Magna. Se inauguró el alumbrado de gas. Se instaló en San Juan de Dios un Museo de Anatomía para ayudar a las Clínicas. El 31 de marzo fue llevado a la iglesia contigua de Santo Domingo el cadáver del médico y gran patricio doctor Tomás Romay y Chacón y allí se le rindieron tributos por los profesores universitarios. Por último, el 11 de noviembre, también se tributaron recuerdos al doctor Simón V. de Hevia, que como Romay, había sido catedrático de la vieja Universidad, y que también fue un profesional destacado. Figuraban este año como profesores: Castroverde, Ángel J. Cowley, Guerra (obstetricia), Vicente A. Castro, F. González del Valle, J. Le Riverend, José Benjumeda y supernumerarios: I. Sánchez Rodríguez, José M. González Morillas y el polifacético y talentoso Ramón Zambrana.

De los Facultativos

Calculamos que en este período ejercían en Cuba unos 800 facultativos de todas clases. Se iba restringiendo el número de cirujanos y aumentando el de médicos-cirujanos. Progresa la cultura entre ellos y con la anestesia general se obtuvo un gran progreso para la cirugía. Decayeron los partidarios de Broussais y de Brown. Casi todos bebían ciencia francesa, muchos sabían traducir el idioma galo y otros usaban libros españoles, pocos norteamericanos o utilizaban libros franceses traducidos al español. Lentamente desaparecían las ideas atrasadas y empezó a dar gran impulso al adelanto el sabio publicista y propagador D. Ramón Zambrana. Eran los más conocidos en La Habana: Romay, muerto en 1849; Bernal, Hevia, Pérez Carrillo, Gutiérrez, Cowley, Andreu, Castro, Noval, Marín, Alonso Fernández, Rozain, Fernando González del Valle, Fossaty, Chaple, Blanco, Cortéz, Pinelo, J. A. Valdés, Esteban González del Valle, Le Riverend, José de la Luz Hernández, Marichal, Morado, Eduardo Finlay (Oculista), Fustier, Valdés Castro, Govantes, etc. Existían en La Habana 96 médico-cirujanos, 54 cirujanos romancistas y otros. En el Interior eran más conocidos: doctores Juan Bautista Pujol, Langenhein y Quiles en Pinar del Río. Carbonell, Ferrer y Aragón en Guanabacoa. Calcagno, Havas, Sarmiento y Casas en Güines. Carbonell, Escoto, Pintado, Ulmo, Michelena, Susunsegui, Aguabella y Nicolás del Valle en Matanzas. Ortega, Hevia y Biart en Cárdenas. Larralde, González y Valdés en Santa Clara. Comas, Heras y Hondares en Cienfuegos. Torrado, Urquiola y Gallo en Trinidad. Cuervo, Cepeda y Valdés en Sancti Spíritus. Sariol, Portuondo, Porro, Zayas Bazán y Marín en Puerto Príncipe. Bertrand, Fernández Cruzado, Fernández Celis y Ferrer en Santiago de Cuba.

Juntas Superiores de Medicina y Cirugía y de Sanidad

La primera en 1841 estaba presidida por Romay con Bernal, Hevia, Corral y varios suplentes: prestó atención a los numerosos casos de fiebre amarilla que se presentaron en el verano. En 1842, la presidía Romay con los antes citados. En 1843 publicó un nuevo Reglamento sobre vacunación, aconsejó médicas contra la fiebre amarilla y fiebres intermitentes del verano; sobre el sarampión en la Casa de Beneficencia y el vómito en Santiago de Cuba. En 1844 la Junta Superior de Sanidad que era presidida por el Capitán General con el Administrador de Aduana, Capitán de Puerto, Regidores y los médicos Romay, Horta y Cowley (Secretario). Sus subdelegados en Provincias eran: Pinar del Río, Manuel Langenhein, Matanzas, J. M. de Castro. Trinidad, N. Gallo. Sancti Spíritus, Sebastián Cuervo. Camagüey y Santiago de Cuba varias altas autoridades con el médico Díaz Páez. La de Remedios la formaba el Teniente Gobernador Cor. Antonio López Valdés, Eusebio Tiscar, Joaquín de la Torre (Regidor), Cirera (Comerciante), Reyes, médico y Agustín Vidal, médico Secretario. La de La Habana tomó serias medidas para evitar pestes después del ciclón del 4 y 5 de octubre.

A principios de 1845 multó a los facultativos Pascual Fernández, José Galván y Agustín Valdés Sánchez por no declarar los enfermos contagiosos. Tomó medidas contra el brote de escarlatina del mes de mayo. A fin de año dispuso el Capitán General que la Junta Superior de Sanidad sólo cobrará derecho por un puerto a los barcos que lleguen de travesía. En enero de 1846 impuso multas a J. A. Ayala, J. García Zamora, J. de la Luz Hernández, y Domingo Guarro por no declarar los enfermos contagiosos; el importe de las multas lo recibe Francisco J. de Orta, Vocal Tesorero. Luchaba especialmente con la fiebre amarilla, intermitentes, tifoidea, difteria, etc. Aconsejó medidas contra los efectos del gran huracán del 10 y 11 de octubre. En 1847 se suspendió en España la Junta Superior de Sanidad. En Cuba se activó la vacunación de los primeros chinos que llegaron de Cantón y Macao. En enero de 1848 dispuso que la Junta Local de Oriente tomase medidas por el terrible temporal de agua que causó grandes daños en esa apartada región. En junio medidas contra una epidemia desconocida que afectó a los caballos (¿encefalomielitis?). En el verano combatió una afección cutánea que se extendió en La Habana y contra las calenturas malignas reinantes. En diciembre se dio a conocer el nuevo Reglamento de Sanidad con los deberes de la Junta Superior y Subalternas. Por último en 1849 el sostenimiento de la vacunación quedó a cargo de la Junta Superior quitando así esta carga a los Ayuntamientos. Medidas contra el cólera. Luto por la muerte de Tomás Romay. En guardia todo el año por la presencia del cólera en Estados Unidos La Junta Superior Gubernativa de Medicina y Cirugía sucesora del Protomedicato en 1833, parece dejó de funcionar a partir de 1842, no tenemos más datos.

Vacunación

La viruela continuaba como endemia y de vez en cuando se presentaban brotes y epidemias. Se atendía a la vacunación y las operaciones se practicaban en las iglesias y salas capitulares. Las subalternas estaban reguladas por los Secretarios: Tomás Pintado, en Matanzas; José Felipe Fernández, en Santa Clara; Joaquín de Estrada, en Trinidad; José León Valdés, en San Juan de los Remedios; N. Almansa en Puerto Príncipe; E Díaz Páez en Santiago de Cuba, etc. Estas Juntas fueron suspendidas por Real Orden de 3 de agosto de 1841 e incorporadas a la Junta Superior. En el verano de 1841 causó algún estrago la viruela. En 1843 figuraban como vacunadores: Romay, Pérez Carrillo y Rosain cuyos sueldos pagaba el Ilustre Ayuntamiento. La Junta Superior de Sanidad dio a luz un nuevo Reglamento sobre la Vacuna. En 1844 varios brotes de viruela en Santiago de Cuba. Se repitieron tres años después en esa misma región. Desde 1849 el sostenimiento de la vacunación en La Habana pasó del Ilustre Ayuntamiento a la Junta Superior de Sanidad. El 30 de marzo murió el doctor Tomás Romay   y Chacón, la figura médica más destacada de la época: fue Presidente de la Junta Superior Gubernativa de   Medicina y Cirugía hasta su extinción en 1842; introductor de la vacuna; catedrático; médico de Cámara; médico de la casa de Beneficencia; de la de Dementes; de hospitales; Miembro de   la Real Sociedad Patriótica; periodista; literato; poeta; censor de teatros y orador.

Facultativos de Semana

En la imposibilidad de citar a todos, los más destacados y los más modestos, que sirvieron en este período, daremos una relación de estos últimos ya que los otros han sido citado varias veces en estas páginas: Acosta, Ariza, Álvarez Buldalin, Andreu, Betancourt, Domingo Busquet, A. Báez, Jacobo Barro, José Bellido, Antonio Barreiro, Pedro Chamarelo, Jesús Chávez, Francisco Coronado, Justo Crespo, Francisco de la Cruz, Juan Díaz, Francisco Escarrá, Francisco Escofet, Juan Fajardo, Pablo Fernández, Pascual Fernández, Jerónimo Fernández, José Hidalgo, Sotero Formes; varios de apellido González, Benito García, Ramón Gavilán, José Calban, Pedro Menéndez, José Galeana, Juan Gallardet, Luis Granados, Antonio Gaytan, Pedro Girald, Francisco Hidalgo, Juan H. Huan, Manuel Ibarrola, Gonzalo Jorrín, José Foncubierta, Hernán Leuchsenring, Ramón Lamela, Joaquín Larrusea, Nicolás Masini, J. Madruga, Gabriel Morales, B. Melgares, Luis Marques, Antonio Noval, J. Núñez Villavicencio, F. Olavaria, Francisco Pujol, Manuel Quibús, los Quintanal, Narciso Roig, Manuel Suárez, R de los Santos, Francisco Serrano, Felipe Suárez, J. P. Ureña, Claudio Unamuno, varios apellidados Valdés, J. Verdaguer, J. B. Villodres, Ramón Vila, J. M. Vélez, José Varela, Ramón Vila Ferrer, Luis Varona y muchos más.

Hospital de San Ambrosio

El día 1º de septiembre de 1838 se inició en este Hospital el Curso de Anatomía que estuvo a cargo del doctor Pinelo, y el de Clínica Quirúrgica y Grandes Operaciones por Nicolás J. Gutiérrez. Falleció Ignacio Dedin de la Torre que fue suministrador de efectos. En 1841 sufrió mejoras y se le construyó un departamento anexo al Hospital de San Isidro ”para descanso de San Ambrosio especialmente en los meses de junio a septiembre en que aumenta la fiebre amarilla”. La clase de Anatomía Práctica y de Fisiología continuaba en el establecimiento bajo la protección de los Superintendentes del Ejército y de la Hacienda como también el Museo de Anatomía y su Biblioteca Médica. Se empezaron a usar las primeras máquinas eléctricas en los enfermos nerviosos. En el mes de julio entraron en "San Ambrosio" y su auxiliar de San Isidro 559 casos de fiebre amarilla, en total entraron en el mes 1 584 enfermos y solo murieron 47. El doctor Gutiérrez realizó numerosas operaciones quirúrgicas (hernia, ligadura de femorales, sección del tendón de Aquiles, etc.). En todo 1840 entraron 400 enfermos de fiebre amarilla, 580 de fiebre catarral y 346 de gonorrea. En febrero del 41 ingresaron 136 casos de medicina como fiebres catarrales, remitentes, intermitentes y sífilis y de cirugía 284, de ellos 77 soldados con oftalmías. El promedio de enfermos diarios en marzo fue de 468 y en mayo 443. En junio ingresaron 53 con fiebre amarilla, en julio 559, en agosto 330 “en forma más frecuente este año que en los anteriores”. En septiembre 173 y luego fue disminuyendo. El promedio de todos los enfermos fue de 500. En el mes de junio de 1842 entraron 455 enfermos, curaron 371, murieron 14 y quedaron 417. El 1º de septiembre se hizo el traslado de los enfermos del viejo caserón de San Isidro al hermoso edificio de la Factoría quedando el primero para cuartel de tropas. El nuevo edificio tiene 100 varas de largo por 110 de ancho y el hospital ocupó menos de la mitad de la parte baja y alta pudiendo contener 700 a 900 camas. Es alegre y ventilado, no triste y lóbrego como el de San Isidro. En los bajos se instalaron la Inspección, Capilla, habitaciones para capellanes y médicos de guardia, botica, almacén, etc. En los altos las salas para enfermos, anfiteatro de anatomía, salón para clases, museos, etc. El traslado de los enfermos se hizo con pompa, en coches y diversos carruajes, sin faltar el del Capitán General. Este los recibió, con otras altas autoridades, en la puerta de entrada, etc. En el mes de agosto habían entrado en el viejo edificio 734 enfermos, murieron 47 y quedaron 395. En el nuevo edificio y en el mes de septiembre entraron 543 enfermos y murieron 25. Del 25 de septiembre al 25 de octubre entraron 33 casos de fiebre amarilla de los que murieron 4.   A final de año quedaban 345 enfermos.

En el mes de enero de 1843 se hicieron en el hospital 894 operaciones de sangría. En septiembre entraron 965 enfermos, salidos 829, fallecidos 109 y quedaron en 1º de octubre 495. En este año se hicieron oposiciones para el cargo de Practicante Mayor de Cirugía, lo que no se hacía desde 1836. En el mes de abril de 1844 ingresaron 471 enfermos, salieron 433 y murieron 6, quedando el día 30, 416. Se concedió la jubilación al doctor Romay de su cargo de médico principal, lo sirvió 36 años desde que lo nombró auxiliar D. Alejandro Ramírez, sucedió al doctor Romay el doctor Agustín Encinoso de Abreu. Continuaban los cursos de Anatomía del doctor Gutiérrez el que operó con éxito un caso de herida de la cabeza con lesión del cerebro que curó. El doctor José Benjumeda, cirujano mayor, hizo una operación de hernia crural estrangulada con éxito. Le causó poco daño el ciclón de octubre. En 1845, menos fiebre amarilla. Murió el doctor Francisco Alonso Fernández que fue cirujano del establecimiento. Ramiro Martínez figuraba como Inspector y el doctor Nicolás J. Gutiérrez operó y curó un caso de fístula antigua. 1846, se trasladaron a San Juan de Dios las Clases Prácticas del Arte de Curar que se daban en San Ambrosio. Nicolás J. Gutiérrez hizo la ligadura de la ilíaca interna en un joven con aneurisma de la arteria glútea. En 1846 trabajaban en el hospital: Francisco de Orta, Agustín E. de Abreu, Nicolás J. Gutiérrez, José Benjumeda y Agustín Fossaty. Ángel J. Cowley ya no trabajaba allí. La ligadura de la ilíaca fue en Empedrado. Pocos daños el ciclón del 10 y 11 de octubre. En 1847 se empezó a usar el éter que introdujo Vicente A. Castro para operar en San Juan de Dios. Poca fiebre amarilla. En 1848 tenía un promedio mensual de unos 487 enfermos. Se trataron muchos casos de fiebre intermitentes. Por último, en el año 1849 se trataron más casos de fiebres intestinales que amarilla. Sentimiento por la muerte de Tomás Romay.

Hospital de “San Felipe y Santiago” o de "San Juan de Dios"

En 1840 continuaba su vida habitual. Dijo el doctor Vicente A. Castro “que la sangre de enfermos muertos en este hospital por hepatitis y encefalitis estaba poco o nada coagulada”. El 16 de abril de 1841 pidió Mariano Lassaletta, síndico del Hospital al Ilustre Ayuntamiento “aumento de las cuotas de enfermos por estancias”. Más enfermos de fiebre amarilla que en el año anterior. En 1842 el hospital tenía el No. 211 de la calle de Aguiar. El oculista Bodmann practicó la operación de la catarata a un religioso. El 10 de abril efectuó el doctor Vicente A. Castro la ligadura de la ilíaca externa por aneurisma a presencia de Gutiérrez, Fernando González del Valle, Anastasio Valdés y Francisco Horta. En el mes de junio ingresaron 197 enfermos, salieron 158, murieron 31 y quedaron el día 30, 221. El doctor Gutiérrez practicó, el 19 de febrero la “talla vesical” a un paciente que curó, presenciaron la operación: J. A. Valdés, N. Pinelo, Fernando y Esteban González del Valle, F. Alonso Fernández, J. de J. Gutiérrez, Manuel Chamorro y Gonzalo Jarrín. En junio se asistieron 34 casos de fiebre amarilla con 4 muertes. En agosto entraron 210, salieron 151, murieron 48 y quedaron 203. Del 15 de julio al 15 de agosto ingresaron 45 casos de fiebre amarilla   con 8 muertos (En San Ambrosio, 140 y 32).

En enero de 1843 se asistieron muchos casos de fiebres, disenterías, diarreas, afecciones respiratorias, digestivas y tisis. Castro operaba en este hospital y Gutiérrez en San Ambrosio. El cuadro de facultativos estaba formado en el año 1844 por Luis del Castillo y Odoardo, primer médico; Lcdo. Gaspar Palacios, 2º; Lcdo. ManueI Ibarrola, 3º; doctor Vicente A. Castro, primer cirujano; Francisco Escarrás, 2º; y Francisco R. Fuentes, farmacéutico. Fray   Francisco Pacheco, prior del Convento anexo de San Juan de Dios. Entraron en abril 155 enfermos, salieron 132, murieron 30 y quedaron 148. El terrible huracán de octubre causó algunos daños. El hospital alojaba en 1845, diariamente más de 150 enfermos. En este año se establecieron en sus salas las Clínicas que estaban en San Ambrosio para la enseñanza y se le dotó de un anfiteatro. En el último día del mes de febrero de 1846 se efectuó la apertura de las clases Clínicas y la bendición de los locales destinados a ese fin con asistencia del Rector Somoza y los catedráticos Vicente A. Castro y Fernando González del Valle. El gran ciclón del 10 y 11 de octubre causó daños en el hospital, iglesia y convento. En enero de 1847 el cuadro facultativo lo componían: Luis O. del Castillo, médico primero; ManueI Ibarrola; 2º, Vicente A. Castro, primer cirujano y Francisco Pacheco 2º. Contaba con dos clínicas modernas, una de medicina y otra de cirugía, para la enseñanza donde daban lecciones diarias Fernando González del Valle (medicina) y Vicente A. Castro (cirugía). El 11 de marzo empleó por primera vez en Cuba la anestesia general por el éter el doctor Vicente A. Castro al operar a un negro a presencia de Fernando González del Valle y otros facultativos. En enero de 1848 tenía el hospital un promedio de 150 enfermos diarios. Hizo Castro varias ligaduras arteriales y en 1849 se fundó un Museo de Anatomía. Se hicieron mejoras y se guardó luto por la muerte de Tomás Romay que dio allí clases de Clínica Médica.

Hospital de Mujeres de San Francisco de Paula

Continuaba prestando buenos servicios en 1840 y 1841. Este año sufrió mejoras. En marzo entraron 42 enfermas y murieron 12. Se asisten algunos casos agudos pero más ancianas con afectos crónicos. En junio entraron 35, salieron 12 y murieron 8. Continuaba en el mismo lugar de la bahía en un bello edificio de dos plantas con un portal al frente sostenido por seis columnas y a su izquierda la Iglesia. En 1842 tenía un promedio de 119 enfermas. En junio entraron 29, salieron 15 y murieron 15. En septiembre entraron 38, salieron 13 y murieron 18. En noviembre entraron 35, salieron 13 y murieron 19. En marzo de 1843 entraron 43, salieron 48 y murieron 11 y quedaron 169. Llegaban muchas enfermas moribundas. En junio entraron 39, salieron 19, murieron 14 y quedaron 140. En 1844 continuaba atendido por Fernando González del Valle y Nicolás J. Gutiérrez. En abril entraron 30 enfermas, salieron 10, murieron 14 y quedaron 155. El edificio sufrió daños con el ciclón del día de San Francisco, del 4 al 5 de octubre. En 1846 estaba administrado por Juan Antonio Cadalso. Seguían los mismos facultativos en 1847. Celebraron los festejos de los Reales Enlaces como en todas partes. Reparaciones por los daños que causó el huracán del año 1846. El 26 de marzo empleó por primera vez el éter en el hospital el doctor Fernando González del Valle para hacer una extracción de una uña a presencia de los facultativos Esteban González del Valle, José Benjumeda, Eduardo Finlay, Nicolás J. Gutiérrez, Ambrosio G. del Valle, José Villate, Manuel Rodríguez Ayllón y Nicolás Gordillo. “Fernando González del Valle y Eduardo Finlay hicieron aspirar el éter, en tanto que Benjumeda observaba con su reloj el tiempo transcurrido durante el cual el doctor Esteban G. del Valle arrancaba la uña del dedo grueso del pie, con su matriz, en dos minutos, según el procedimiento de Dupuytren, la mujer no se quejó y no sintió nada, se empleó el aparato de Jackson, no el ideado por Vicente A. Castro”. En enero de 1848 se asilaban 95 mujeres. Se empezó a usar el cloroformo en ciertas operaciones. Finalmente en 1849 continuando su marcha normal se asoció a la pena general causada por la muerte del doctor Tomás Romay y Chacón.

Hospitalidad de Belén. “Hospital de San Lázaro”

El primero, en 1840, se convirtió en cuartel de tropas y después pasó a los Jesuitas donde fundaron un gran colegio. El “Hospital de San Lázaro” continuaba frente a “La Caleta” de su nombre en el litoral del norte. Lo atendía el doctor Juan J. Hevia que fue el primer médico de niños en Cuba . Tenía un promedio 85 enfermos que hacían una vida lánguida. En su departamento de “San Florentino” se alojaban hombres dementes. Sufrió desperfectos con los huracanes de 1844 y 1846. Su mayordomo Antonio Neyra. En enero de 1848 tenía 77 lazarinos. Repartió a censo varios solares que tenía por la Calzada de Belascoain. A final de 1849 continuaba su triste vida.

Casas de Salud

La titulada “San Carlos” fue fundada por el doctor Carlos Belot que se inició en los altos del Hospital de San Juan de Dios y de allí pasó al litoral de la bahía, cerca de Regla, donde se asistieron muchos de los expedicionarios a Tampico en 1831. El doctor Belot fue a Europa y la dejó a cargo del doctor Eduardo Jorg. En 1835 ingresaron en ella 439 enfermos y murieron 38; en 1837, 600 y murieron 41; En 1839 ingresaron 569 y murieron 51, ingresaron 12 suecos y 2 rusos, solo murió un sueco. En 1842 los médicos Gorg. y Holl usaban la sangría y la quinina en el tratamiento de la fiebre amarilla. En 1849 continuaba en el litoral de Marimelena. Existían también ese año en La Habana las Quintas de "Garcini", del Rey y la del “gallinero”.

La “Casa Hospital para Extranjeros” de Juan Malles Norwann: Se estableció en 1828. Diez años después vivía con el nombre de San Francisco de Regla. A su frente el doctor Norwann. Desde el 15 de enero de 1848 al 15 de julio del mismo año, entraron en ella 309 enfermos, casi todos extranjeros: 260 blancos y 52 de color.

La Casa de Salud “Buenos Aires”, se fundó en 1838 en terrenos de la Quinta de Garcini y por eso se le llamaba por este último nombre. En 1841 se encontraba en buenas condiciones y pertenecía a los Señores Camillery y Rochet. Entraron desde el 1º de diciembre de 1840 a 30 de septiembre de 1843, 601 enfermos, de ellos 312 de fiebre amarilla; total de entrados en salas de medicina 681, de cirugía 45; total general 726. Se hacían operaciones de hidrocele, fístula anal, labio leporino, luxaciones, etc. En 1844 figuraba el doctor Diego Govantes como médico de la casa. En 1845 tenía tres salas para gente de color, tres departamentos para fumigaciones, sala de mujeres independiente de los hombres, una sala en el centro del edificio para la familia del fundador del establecimiento que dirigen los doctores Marín y Beltrán, residiendo el Lcdo. Gali-Menéndez en la casa. Estaba en muy buenas condiciones. En 1846 tenía un promedio diario de 46 enfermos. En 1848 la dirigía Pablo Humanes, conocido y estimado médico, que tenía aislado en los altos a “los enfermos del pecho” (tisis). En 1849 continuaba a su frente Pablo Humanes.

La Casa de Salud de “San Leopoldo”, llamada el “Gaefemberg Habanero” (por ser una imitación de la casa de salud de ese nombre situada cerca de Nuremberg, Alemania). Estaba situada en la última casa de la derecha yendo de Belascoaín para San Lázaro. Residía en la casa A. Castier y la dirigía el médico M. Dupierris. Tenía muchas duchas. Se abrió por el mes de septiembre de 1845. Tres años después “se le llamaba Casa Sanitaria de Marcial Dupierris situada a un costado de la Casa de Beneficencia y conocida por San Leopoldo”, estaba muy bien instalada. Ya empleaba el doctor Dupierris el cloroformo y en enero de 1848 lo empleó “para abrir un bubón y para operar un cáncer de un ojo a un negro”.

A principios de 1847 estableció D. José Camillery   una nueva casa de salud titulada “Quinta del Rey” en Calzada de Cristina, barrio Pila del Horcón, su administrador Fermín Pardiñas. Se inauguró en abril y admitía socios. Tenía un departamento para “la gente de Color”. Suscripción anual $ 18.00 y se trataban muchos casos de fiebre amarilla. Entraron del 1º de marzo al 30 de junio de 1849, 410 enfermos: 104 de vómito, 61 de fiebres y 97 de cirugía; solo murieron 9 y de ellos 7 de fiebre amarilla.

A mediados del año 1845 abrió el doctor Juan José Hevia un establecimiento sanitario llamado “La Caridad del Cobre”.

La Casa de Salud de “Pablo Roig” estaba situada en 1847 en Santa Clara No. 21 esquina a San Ignacio. Los casos de fiebre amarilla los asistía el doctor F. P. Escofett.

La Casa de Salud “El Gallinero” existía en 1849 (El Diario)

Operaciones quirúrgicas

En 1840 Nicolás J. Gutiérrez practicó la litotricia y L. F. Arzuro operó el 3 de diciembre de hernia estrangulada a un anciano que curó a los 24 días. Se inicia una era de progreso quirúrgico por Gutiérrez, Fernando González del Valle y Vicente A. Castro. El doctor Juan J. Rosell, de Guanabacoa operó a un negro esclavo de una herida de vientre con salida de los intestinos: redujo estos, aproximó los bordes de la herida con seda y pellejero, se puso al herido a solo pocos de agua de cebada y curó. En 1841, Chaple, extracción de cuerpos extraños en la vejiga. En 1842, Rodmann, operaciones de estrabismo y cataratas. 1844, doctor Fernando González del Valle, extracción de un tumor de la cara. En 1845 el doctor Nicolás J. Gutiérrez embalsamó el cadáver del Obispo Casasus para trasladarlo a Nicaragua. El mismo Gutiérrez operó un aneurisma de   la poplítea, y Benjumeda hizo un ano artificial. En 1846, en 28 de febrero Gutiérrez, auxiliado por José Atanasio Valdés, hizo la ligadura de la arteria ilíaca interna, en 50 minutos y en la casa Empedrado No. 26, a un individuo a quién el doctor Fernando González del Valle había diagnosticado un aneurisma de la arteria glútea (primera operación de esta clase que se hizo en Cuba y tercera mundial, la primera la practicó el doctor Stevens) asistieron al acto varios médicos distinguidos de La Habana que contaba entonces con 70 cirujanos, 50 cirujanos romancistas y 88 flebotomianos. También Gutiérrez inició el tratamiento del hidrocele con el yodo y el de las fracturas con vendajes inamovibles de dextrina. Ramón Torrado Quiroga, de Trinidad, con el doctor Sotolongo, realizó la quelotomía a Pedro Sotolongo que curó (en el post operatorio se le administraron calomelanos, agua de seltz y se le aplicaron sanguijuelas). Gutiérrez hizo la talla vesical. Vicente A. Castro ligó la arteria ilíaca externa. Fernando González del Valle primera extirpación de parte del maxilar superior. José Atanasio Valdés y el francés Vergue, operaban el estrabismo. Ambrosio González del Valle, cataratas. Arzuro cura una herida de vientre por operación. Fontinay, cataratas. Le Riverend y Dupierris, traqueotomía en crup. Justino Valdés Castro extirpó un pólipo fibroso de cuatro onzas a Caridad Yera, curada. Rafael Hondares, inyecciones iodadas abdominales en ascitis por hidropesía. El 11 de marzo de 1847 emplea Vicente Antonio Castro el éter como anestésico general en cirugía, en San Juan de Dios, en un moreno y el 15 en un caso de hidrocele. En 1848, Vicente A. Castro, liga la arteria subclavia izquierda en San Juan de Dios y el 10 de abril la ilíaca externa. Dupierris emplea el cloroformo en una operación por bubón y en otra por cáncer de la cara en “San Leopoldo”; hacía también extracciones de cataratas. Fernando González del Valle, extirpa medio labio inferior por cáncer y en Paula reseca parte del maxilar inferior bajo la anestesia de cloroformo. Su hermano Esteban operó un tumor escirro de la mama. Atanasio Valdés, ligó, el 6 de marzo, la arteria femoral por aneurisma de la poplítea. Justino Valdés Castro, ligó la humeral y la radial por aneurisma. Ambrosio G. del Valle practicó una operación de enterocele. Hasta la fecha solo se había ligado en Cuba, una vez, la arteria ilíaca interna y cuatro veces la externa. Juan Arteaga resecó parte de la tibia con anestesia por cloroformo. Por último en 1849 el doctor Gonzalo Jorrín practicó la talla hipogástrica.

Médicos destacados de este período

Ángel J. Cowley, Francisco Alonso Fernández, Juan A. Pérez Carrillo, Fernando González del Valle, Nicolás José Gutiérrez, Vicente A. Castro, José Atanasio Valdés, Esteban González del Valle, Juan J. Hevia, Carlos Belot, José de la Luz Hernández, Carlos L. Bernal, Encinoso de Abreu, Francisco León Arzuro, J. M. González Morillas, Nicolás Pinelo, Gonzalo Jorrín, el oculista Vergue, Julio J. Le Riverend, José Benjumeda, Joaquín Guarro, Domingo Rosain, J. Pérez Carrillo, ManueI A. Chaple, L. Costales, M. V. Miranda, José Aniceto de Ayala, Pablo Marín, Ramón Zambrana, Luis del Castillo Odoardo, Manuel Blanco Gallardo, Pablo Humanes, Eduardo Finlay, Rafael Cortés, Manuel Valdés Miranda, Dupierris, Tomás Romay, Antonio L. Valdés, Ambrosio G. del Valle, Jacobo Cortázar y otros. En un segundo plano, entre 1840 y 1845: Rafael Valdés, médico de la cárcel; Manuel Sanjurgo, médico de Cámara de Su Majestad; Mr. Reed, médico inglés, Eduardo Jorg, alemán, ayudante de Belot, fue el introductor de la ortopedia en Cuba en 1838. Doctor Miguel Pinet, de sanidad militar. Basilio García, condecorado en 1833 con la Cruz de Epidemias por sus servicios cuando el cólera. Entre 1846 y 1849: Diego Castellanos, Francisco Obregón, 2º cirujano de la armada, superviviente del incendio del vapor Genil. En 1846 se recibieron de médicos: J. M. Mas, Calixto Acosta, ManueI Pastor, Tomás Fernández, José Morales Pacheco, Lucas Girón, Nicolás Menéndez y San Pedro, Ramón Elías Ortega, Pablo Salvador, Antonio Suárez, Francisco Vázquez, M. Rodríguez y Ayllón, Juan Marques Sellas, Carlos Reina, Joaquín Uribe y Rafael Cortés este recibió la Cruz de Carlos III. Eugenio de Herrera con varios títulos de Barcelona, Madrid, etc. Juan Cardona Medina, en Mercaderes No. 76; Pedro Montalvo López, recién graduado embarcó para España donde murió al poco. J. R. Fresneda. El doctor Caro que hizo embalsamamientos. ManueI Foncubierta, médico de los bomberos. Herrera y Escofett, homeópatas. Joaquín M. Quintana, médico del colegio de H. Ramón. En 1849 hizo la reválida el mexicano José Matilde Sansores que ejercía en Cuba desde 1834 y residía en O'Reilly No. 99. Ramón de la Piña y Domingo Gamboa, estudios sobre sitios apropiados para tuberculosos en Cuba. El francés Celestino Lacazzett en Lamparilla No. 72; el oculista belga Carrons de Villiers y el médico militar Ramón Peña. Daniel Reed, inglés, en la calle de Tacón. El alemán Bodmann, en Obispo No. 65. El norteamericano Mr. Morrison. José ManueI Casas, etc.

Dentistas

Ejercieron en este período: H. Cook, en 1841 se trasladó de Tacón a Aguiar No. 31 y luego a Lamparilla No. 17. Mario F. Koth, Obrapía No. 115. Llegó Guillermo Arnold en 1841 para sustituir a Falconieri en Lamparilla No. 90. Cayetano Fustier, en 1841. Juan Fustier, en 1842, en calle Habana No. 171. C . B. Both, Obispo No. 46. En 1847, abril, llegó el doctor Beaugeraud de Estados Unidos. Pierce en O'Reilly No. 7. En 1848 se instaló J. M. Bonelle en extramuros.

Boticas

Las más citadas: la de Esteban J. Castro, Mercaderes No. 75, vende máquinas eléctricas. “Santa Catalina”, “Santo Domingo”, “San Agustín”, “La Merced”, “La Salud”, “El Peñón”, “El Águila de Oro” y la situada en Reina y Campanario. La de “San Felipe” en Obrapia No. 78 vende el Bálsamo de Peitcheli. La de Joaquín Almeller en Jesús del Monte. Tomás Yorca en San Ignacio No. 42. De Hernández en San Ignacio y Obispo. La de Francisco Valdés Gálvez abierta en 1846 en Jesús María y las de Cabezas, Márquez, Domero, Le Riverend, Godoy y de Leguiburo en Reina.

Librerías

Figuraban: “Alegría” y “Charlon”, Habana entre Obispo y Obrapía. “La Nueva”, Cuba No. 110. La de Ramos en el Boquete. En 1845, las de Graupera, Soler, Más, Cova y “La Pluma de Oro” de Charlain, antes de Alegre, Obispo No. 119. En 1847 la de Boix en O'Reilly No. 103. En 1849 continuaba “La Pluma de Oro” de Charlain en la calle de Obispo. Libros, circulaban: Patología de Roche y Sam y Clínicas de Rostand y Tamermeil. Anatomía de Bougeris y Neurología de Swan. Anatomía de Bocasa. Terapéutica de Trousseau. Patología General, Chomel. Partos, Moreaux. Fisiología de Brackest y Fenilou. Cirugía de Cerelius, Vidal y Bejin. Anatomía de Bayle y de Mendoza. Terapéutica de Bejin. Partos, Maygrier. Obras de Malcaigne, etc. El Instituto de Investigaciones Químicas de Casaseca en Escobar No. 166, desde 1848.

Bibliografía Médica

En 1840 se empezó a publicar la revista “Repertorio Médico” por Nicolás J. Gutiérrez, Ramón Zambrana, Fernando González del Valle y otros. Nicolás J. Gutiérrez, Breve Manual de Medicina Operatoria, primero impreso en Cuba. Fiebres Remitentes por Ramón Zambrana. Felipe Poey, Historia Natural de Cuba. Le Riverend, Fisiología. Reglamento sobre Vacuna. José Atanasio Valdés, traducciones del francés. En 1842, Nicolás J. Gutiérrez, Memoria sobre el Cólera . 1844, se empezó a publicar la revista “Observador Habanero” de Le Riverend con muchos trabajos sobre fiebre amarilla. En 1845, “Tablas de Anatomía” por Fernando G. del Valle, reimpresas en 68 hojas en la imprenta de Bolonia. Plano de Matanzas de Pichardo. “Reglamento de Medicina y Cirugía”. 1846, “Lecciones de Anatomía” de Nicolás J. Gutiérrez. Traducción de la obra de Velpeau titulada “Investigaciones anatómicas, fisiológicas y patológicas”. Artículo póstumo del doctor Francisco Alonso Fernández, “Importancia y Progresos de la Cirugía”. Libro de “Higiene Privada” de Le Riverend. De 1847, Ramón Zambrana, “Memoria sobre las Fiebres en La Habana”. “Reglamento de Sanidad de la Armada ”. ManueI Roig y Rafael Hondares, traducción de la obra de Velpeau “Investigaciones en las Cavidades Cerradas de la Economía”. Casaseca, sobre Caña de Azúcar. 1848, Morillas, “Monografía sobre Enfermedades de los Ojos”, contiene 4 láminas, impresa en La Habana. “Lecciones de Higiene” por Ramón Zambrana con preguntas y respuestas. Fernando G. del Valle y Ramón Zambrana, “Memoria sobre el Tétanos”. M. Kolt. libro sobre Oftalmología. Justino Valdés, trabajo sobre el Éter y Mariano Cortés, Plano Topográfico de La Habana. Fiebres y Sarampión. Fiebres malignas en Sancti Spíritus y Epidemia de una Afección Cutánea especial en Puerto Príncipe. Algunos trabajos sobre las Fiebres que abundaron en Cuba en 1845 y sobre la Epidemia de fiebre amarilla de Puerto Príncipe del año 1846.

Epidemiología

En 1840, brote de viruela en Remedios y epidemia grave de escarlatina de Puerto Príncipe. 1841, brote de fiebre amarilla en La Habana. 1842, a fines de año brotes de fiebres catarrales, anginas y fiebres en distintos lugares, más en Sancti Spíritus. Mucha fiebre amarilla y escarlatina en Santiago de Cuba. 1843, brotes de fiebre amarilla. 1844, epidemia de sarampión en toda la isla y cruz en La Habana. Epidemia de viruela en Santiago Cuba y fiebres en Santa Clara y Bayamo. 1845, fiebres en toda Cuba, más en Bayamo. 1846, brote de fiebre amarilla en Puerto Príncipe. 1847, viruela en Manzanillo, fiebres en muchos lugares y en el verano mucha fiebre amarilla en Puerto Príncipe. 1848, fiebres y sarampión, fiebre maligna en Sancti Spíritus y “epidemia de una afección cutánea especial en Puerto Príncipe”. 1849, que siempre predominan en toda la isla de Cuba fiebres intestinales y catarrales, mucho tétanos y brote de disentería en Remedios.

Algunos Médicos fallecidos

Mariano Esquivel, médico hacendado de Güines. Francisco Torbine, Oriente. Francisco Alonso Fernández, destacado, nació en Cádiz, llegó a La Habana en 1820 y era subinspector de sanidad militar, cirujano, operador, mejoró el Anfiteatro establecido por Romay y Tasso, animó al doctor Gutiérrez para establecer la Academia de Ciencias, protegió la instrucción pública, dio cursos de cirugía y grandes operaciones, etc. Ángel Valenzuela, Francisco Valdés Vítores, Francisco Oyarbide. Juan Camerán. José de Jesús Estalaella, asesinado por un negro. Francisco Sandoval, F.B. Delané, Francisco D. Tagle, José Aniceto Ayala, Pedro Montalvo López, J. M. Moraterrer, ManueI Sánchez Chamorro, José Núñez Bustamante, Rafael de Aragón y Juan Zulueta, ambos de Regla. Eduardo Raiclo y José del Monte, en Cayajabos, ManueI Blanco Gallardo, Francisco B. Delané Lanuse, nació en España en 1766, estudió en Montpellier, recorrió Francia, España y Estados Unidos y vino a morir en La Habana , Pablo Marín, catedrático de Patología de la Universidad. Tomás Romay, citado muchas veces y Simón Vicente de Hevia (1788-1849), nació en La Habana, combatió los remedios secretos, protomédico, catedrático de Fisiología, de gran prestigio y primer paidópata.

Fig. 2. Dr. Claudio Delgado Amestoy (1843-1916). Colaborador del Dr. Carlos J. Finlay en sus investigaciones.

Cárcel, Recogidas y Baños

La cárcel tenía su enfermería y prestaba servicios en todo este período. “La Casa de Baños” alojaba a las mujeres recogidas y se encontraba en mal estado en 1841, se hacía el hospicio para las dementes, en Trinidad. En 1845 ya se encontraban las recluidas o reclusas en la “Casa de San Juan Nepomuceno”. Se abandonó la casa de baños después de trasladadas. A la “Casa de Recogidas” pertenecía el terreno donde estuvo el Teatro Principal.

Cementerio de Espada

Entierros en 1840: enero 347, febrero 320, marzo 379, abril 391, mayo 283, junio 452, julio 460, agosto 477 y septiembre 477. En 1843 funcionaba el del Cerro, en Ciénaga. En noviembre de 1845 se enterraron en el Espada 346 personas y en diciembre 342. En 1846 se hicieron nuevos nichos, en agosto se sepultaron 416   y en noviembre 419. En febrero de 1847 se enterraron 458, 242 blancos y 216 de color. En mayo 428, blancos 195 y de color 233. En junio 377 (163 y 213). En julio 443 (193 y 250). En agosto 471 (209 y 262). En septiembre 387 (192 y 195) y en octubre 405, blancos 179 y de color 226. Hasta finales de 1849 el promedio de enterramientos fue de 4 800 al año. Se efectuaron menos inhumaciones en 1848 (4 298) y más en 1836 (5 569). Total de cadáveres enterrados en este cementerio de Espada, calle de San Lázaro, desde su apertura en febrero del año 1806 hasta el día 31 de diciembre del año de 1849, 191 646 muertos. En el mes de noviembre del año 1849 se sepultaron en el mismo camposanto 352 cadáveres.

Noticias de las poblaciones del interior

En Matanzas vivía la “Casa Curativa” fundada por los catalanes en 1838. El 1º de noviembre se inauguró el Cementerio. Facultativos: doctores, José M. Carbonell, Tomás Pintado, Ramón Piña, Martín Bonaplata y Honorato Bernard. Licenciados: Antonio Escoto, Juan Michelena, José M. Sánchez Sunsusegui, ManueI Estard, ManueI Roquet Vidal, Carlos Ortega, Antonio Ducrós, José Terradas, F. C. Bomin, ManueI F. Entralgo, ManueI Aguabella, Antonio Luna, Juan Cerra, Nicolás y José Elías Valdés y Miguel Gafas. En 1841 se enterraban en el cementerio un promedio de 90 cadáveres mensuales. El Hospital de “Santa Isabel” con $800.000 mensual y está bien atendido. El hospital de caridad se fundó en 1838.   En noviembre muchas calenturas. 1847, ejercían: ManueI Arrate y Perales, José de la Luz Hernández, Manuel de Armas y M. Porro. A principios de 1846 el doctor Juan V. Hevia recibe la primera máquina eléctrica para reuma, dolores, etc. El cura de Guamutas D. Ramón de la Paz Morejón enviaba animales y pájaros al Museo de Historia Natural de La Habana y de Madrid. “Pronto prestará servicios el Hospital de Mujeres (junio) de 'San Nicolás' que brotó del pensamiento del Pbro. Nicolás G. Chávez”. En 1847, grandes progresos en Cárdenas. En 1848 el doctor Bonifacio Carbonell practicó, el 9 de junio, la operación del empiema bajo cloroformo sin que el paciente sintiera nada. Muchas muertes por tétanos en Cárdenas. Se efectuó en Matanzas el bautismo del “Médico chino”.

Santa Clara: en 1840 residían cinco facultativos en medicina. En 1841 ejercían: doctores. José Felipe Fernández, José M. Valdés, José Larraldo, Elías Wolf; Lcdo. Miguel Soria, D. José Aday, D. José Lleonard, D. Antonio González Chávez, D. ManueI Mendoza, D. ManueI Jorro, D. ManueI Pagés, D. Alejandro Lagarted y D. Ramón Rodríguez. Funcionaba el Hospital de   San Juan de Dios y se construía el de San Lázaro y un Lazareto. El segundo se inauguró a mediados de año en cuyo tiempo el doctor Vergue visitó la población y realizó muchas operaciones sobre el ojo. En agosto de 1842 reinaron fiebres y se hizo la primera talla, por la que extrajeron a un joven de veinte años, 27 piedras del tamaño de avellanas (ignoramos el nombre del cirujano que lo operó). En la prensa local se publicaba una sección titulada Boletín Sanitario que trataba de asuntos relacionados con la medicina. En el año 1841 se hicieron 996 bautismos, 89 matrimonios y 618 entierros. En 1843 ejercían José Sarralde, Eligio de la Puente, José Felipe González, José M. Valdés, Miguel Soriano y en la Colonia de Santo Domingo D. José González Chávez. En junio de 1844 reinaron calenturas intestinales y mucha disentería en agosto y septiembre. En octubre se hicieron 105 entierros y en noviembre reinó epidemia de escarlatina. Ejercían en Sagua, Alejandro Lagartet; en Esperanza, José Aday, José Lleonard y Antonio González Chávez. En Cienfuegos, Miguel Planas. La escarlatina continuaba a final de año. En 1846, en Santa Clara, nacieron 957, murieron 466 y se efectuaron 100 matrimonios. En 1847, se instaló el alumbrado público. En 1849, en el verano sarampión y disentería y bastante fiebre amarilla más en Cienfuegos.

Trinidad: en 1841 ejercían doce facultativos y funcionaban los Hospitales de San Juan de Dios con su médico Lcdo. Urquiola y el de Mujeres de Paula. En septiembre de 1842 se colocó la primera piedra de la ermita de Santa Cruz. En 1844 ejercían: doctores Nicolás Gallo, Ramón Torrado, Faustino Argil, Andrés Iglesia y Lcdos. Melchor Echevarria, José M. Urquiola, Juan B. Entenza, Francisco Mascord, Jerónimo de las Casas, Rafael Valdés y Canuto Solís. A principios de 1846 curó el doctor Torrado un enterocele previa operación. Por el mes de mayo de 1848 se usó por primera vez el cloroformo para hacer dos amputaciones. A principios de 1848 epidemia de sarampión y en junio fue operado un recién nacido de encefalocele, por el procedimiento de Velpeau de 1844, y estuvieron en el acto todos los médicos locales entre ellos el doctor Cantero. A principios de 1849 continuaba el sarampión.

Sancti Spíritus: en el año 1840 entre los facultativos locales figuraba el cirujano latino D. José Well y siete más con los Hospitales de San Juan de Dios y de Paula, de mujeres. En 1842 se trató de fundar una escuela de parteras. En 1843 se acabó de construir el Cuartel de Infantería. En 1844 ejercían los doctores Sebastián Cuervo Álvarez, y Faustino Argil y los Lcdos. Francisco P. Valdés Guillot, Francisco Almansa (Morón), D. Domingo Martínez, D. Salvador Barceló, D. Juan Rafael Perin, Lcdo. Joaquín de Cepeda, Lcdo. Juan Quirós, Br. José Jenaro Díaz (en Loma de la Cruz ) y Br. Felipe Taboada, Hospitales, de San Juan de Dios, su director Salvador Barceló; el de los Dolores y el de Mujeres de San Francisco de Paula erigido en 1831 y que todavía estaba sin organizar y sin enfermos. En el verano de 1848 muchos casos de calenturas malignas.

San Juan de los Remedios: en 1848 ejercían Juan Martín de Rojas, José León Valdés, Ramón Reyes, Agustín Vidal y Miguel Brú. Reyes era Secretario de la Junta de Vacuna. Ocurrió un brote de viruela y se tomaron medidas con algunos lazarinos que andaban por las calles. En 1841 llegó José González Chávez que había ejercido en Santo Domingo, La Esperanza y en Cienfuegos. En 1842 se hicieron obras en el hospital y hubo epidemia de paperas. En 1843 brote de calentura cerebral. Terrible sequía en 1844 con epidemias de catarro, de sarampión y casos de viruela. En 1845 figuraba D. Ignacio Carnicer como sangrador y flebotomiano: difteria, alferecía, viruela, tisis y calentura tifoidea. Legó el nuevo sangrador pardo José García. El 24 de junio se colocó la primera piedra del edificio Ejido Oeste (donde esta hoy el patio del Cuartel) para Hospital En 1846 D. Agustín Vidal fue nombrado vacunador en lugar de Reyes. Ejercían: Reyes, Vidal, Brú, Rojas, el Subdelegado Vidal y cirujanos José Agustín Varona y Chávez. Existía un pequeño Hospital Militar. En 1847 se remató el edificio del viejo Hospital para emplear el dinero de la venta en terminar el que se edificaba. Antonio Jiménez Nonato abrió una farmacia. Llegó para ejercer el médico remediano Juan Francisco del Río que dejó grato recuerdo. Vidal presidía la Diputación patriótica local. Continuaban las obras del hospital. En 1848 fiebre amarilla en los soldados de la guarnición. Llegó el médico Delfín Vidal. Epidemia de sarampión. Viajes de vecinos a Morón a consultar al “Médico chino” allí residente. En 1849 medidas contra el cólera, se formaron Juntas de Caridad, se dividió la villa en cuartones pero el enemigo del Ganges no se presentó. Epidemia de cámaras en Las Vueltas. En agosto llegó el cirujano ministrante y sangrador Pedro Díaz (para detalles sobre la Historia de la Medicina de Remedios, véase mi libro, dos ediciones están en la Academia de Ciencias en la Universidad , etc.)

Puerto Príncipe: en 1841 se encontraban en la ciudad los facultativos doctores José de la Cruz Castellanos , D. Sariol, J. F. Proensa, Lcdos. José Vicente de la Cruz, Subdelegado; Juan Lachicot, José R. Simón, Francisco Fontanills, Francisco Montejo, J. Porro, Felipe Santiago de Moya, Vicente Sánchez, Antonio Sauret, ManueI del Monte, Miguel de Zayas, Francisco Torres, José M. Rodríguez, ManueI de Zayas Bazán, Fidel Barrera, Pedro Nolasco Marín, Miguel Araújo, José M. Corcho, D. Pedro Nolasco de Almansa, D. José R. Guillén, D. Ignacio Porro, D. José Herrera, D. Francisco P. Valdés, D. José Abreu, D. Juan Antonio Moya, D. José R. Peláez, D. José Montero, D. Diego Agüero y D. Pedro T. Saldívar. Funcionaban los Hospitales de San Lázaro, fundado en 1749; el de Mujeres llamado “Ciriaca Varona” y el de “San Roque” fundado en 1834 para peregrinos, contiguo al de "San Lázaro", que atienden el fraile José Espín (Padre Valencia) y Esteban Riverón. El de San Juan de Dios figuraba a mediados del siglo XVIII y el de “Ciriaca Varona” desde 1730 (Datos de la Guía del Forastero. Véase el Cuaderno de Historia de la Salud Pública número 6 del estudioso René Ibáñez Varona titulado Historia de los Hospitales y Asilos de Puerto Príncipe o Camagüey, La Habana, 1954).

En 1842 estuvo en la localidad el oculista Vergue que hizo muchas operaciones. Se hicieron gestiones para construir un pequeño hospital en Santa Cruz del Sur. En 1843 se concluyó de hacer un gran cementerio y se colocó el retrato del Padre Valencia, en julio, en el Hospital de Caridad. A final de diciembre de 1841 se atendieron en el Hospital Militar muchas fiebres catarrales e intermitentes; entraron en el año 1842; 381 enfermos, y murieron 14; existían en 1º de enero del 43, 53 enfermos, su contralor Justo Fernández. En 1844 ejercían los doctores: José de la Cruz Castellanos; Daniel Sariol; Martín Bonaplata, del Regimiento de Barcelona, y Juan de Arteaga. Lcdos: José Vicente de la Cruz (cirujano mayor del hospital), Francisco Portuondo, Francisco Montejo, Juan Porro y Vicente Sánchez. Cirujanos latinos: Lcdo, Miguel de Zayas; Francisco Torres, del cuerpo de artillería; Lcdo. J. M. Rodríguez; Lcdo. ManueI Zayas Bazán; Lcdo. Pedro Nolasco Marín, del Batallón de Voluntarios Isabel II; Lcdo. Miguel Araujo, Lcdo., José M. Cordero y Lcdo., Gregorio Agüero. Cirujanos romancistas (todos llevan el Don): P. Nolasco Almansa, del Batallón; José Guillen, Ignacio Porro, Secundino Herrera, Francisco P. Valdés, José Salvador Arou, Juan A. Moya, Antonio Peláez, Juan F. Porro, Ramón Montero y Pedro Tomás Saldívar. En 1845 se empezó a hacer el Hospicio para Mujeres y el prior de San Juan de Dios Juan B. Molina cedió una sala del hospital al Ilustre Ayuntamiento para establecer un Hospicio para hombres. A final de año ya se encontraban las recogidas dementes “en la pieza alta atrás del hospital del Carmen y los dementes irán para 'San Lázaro'".

A principios de 1846 “continuaban las obras por cuenta del Ayuntamiento, de una sala alta en el hospital de 'San Juan de Dios' para las presas enfermas y el departamento de 'San Lázaro' para hombres dementes se llamará de 'San Florentino'”. En febrero había pocas fiebres, volvieron en el verano, continuaban en octubre y en septiembre murieron 413 personas, 229 blancos y 184 de color. Por esa fecha se colocó en el “Hospital del Carmen” el retrato del Brigadier Juan Rodríguez de la Torre, protector de la casa, se situó al lado de la efigie del padre José de la Cruz Espí. Se concluyó el Paseo de O'Donell. El 5 de diciembre se encontraban en el Hospital Militar 298 enfermos, 224 de medicina y 61 de cirugía. Declaró el médico José Vicente de la Cruz   que existían muchos casos de fiebres intermitentes benignas, no de vómito.

En 1847 utilizaban los médicos locales el Bálsamo de Poich en casos de quemaduras. Prestaban buenos servicios la Comisión de Damas que atendía el Hospital de Mujeres del Carmen. En junio se bendijo la nueva torre de Santa Ana. En ese mes se enterraron en el cementerio 377 personas, 164 blancos y 213 de color. Menos fiebre amarilla que en el año anterior. En Nuevitas figuraba Fernando Pérez como Subdelegado de Sanidad. En 1847 entraron en el Hospital Militar 215 soldados enfermos y murieron 5. En el de Nuevitas entraron 27 con 0 muertos. Pocos en el Provisional de Santa Cruz del Sur.

Se abrió en 1848 una casa de salud titulada “El Asilo” por el Lcdo. Francisco Fontanals; “llegaron un médico chino, un boticario chino y un intérprete habanero”. En junio mucho sarampión y disentería en los niños y buena salud en la tropa. Del 20 de abril al 20 de mayo ocurrieron 207 casos de disentería, muriendo 22. Se hermoseó el Hospital de "San Lázaro" con su Capilla, situado en las afueras de la ciudad. En buen estado el del Carmen al lado del Convento de las Ursulinas con departamento para dementes y hospicio; ambos edificios fueron ideados y dirigidos por el padre José Espí. Se presentó una epidemia de una afección cutánea que afectó al vecindario y que también apareció en 1714, se hicieron rogativas en las iglesias para que terminase. Murieron muchos niños de cámaras. En julio muchas fiebres remitentes y se hicieron en el mes 147 bautizos y 77 entierros. Entre las farmacias figuraba la de Tomás Porro. Medidas por temores al cólera asiático. El 17 de noviembre se observó en Nuevitas una Aurora Boreal. En los seis primeros meses del año nacieron 469, se casaron 103 y fallecieron 469.

Santiago de Cuba: en 1841 la Junta de Vacuna estaba regulada por el Secretario Lcdo. E. Díaz Páez. Trabajaban los facultativos: doctores Francisco Bertrand, Subdelegado de Medicina; Francisco Ferrer Cortés; Manuel M. Fuentes; José Fernández Cruzado; Ángel Miner; Luis Martín, Eugenio Díaz; ManueI A. Miranda. Lcdos. J. de J. Lizano, José López Grogaño, José C. Carbonell, Juan Francisco G. Touvin, Francisco Pons, Francisco Lagrange, Tomás Fernández, José Borrely, José Grimany, Br. Rafael Díaz, Br. Miguel Martínez, Br. Tomás Betancourt y D. Ignacio Usalenk. Se autorizó para ejercer al médico D. Bernardo Virgil y a la partera Laurent. En Bayamo 5 médicos, en Manzanillo 3, Baracoa 1, en Holguín 4 y en El Cobre 2. Hospitales de Consolación para Mujeres fundado en 1828 por religiosos belemitas y el de Caridad que administraba María Joaquina Rodríguez. En 1842 ejercían como dentistas Leopoldo Boherio y Pedro Pompa. Llegó el médico José Fernández Celis. En el verano muchos casos de fiebre amarilla y de escarlatina. El Hospital Militar de Bayamo contenía 37 enfermos.

En octubre de 1843 el Lcdo. Pedro C. Sabucedo recogía datos para escribir la historia de Santiago. Intensa sequía. El hospital estaba atendido por el doctor Francisco Beltrán y el Lcdo. José Elías Carbonell. El Hospital Militar tenía el 1º de octubre 22 enfermos; el de Santa Catalina 22; el de Manzanillo 10; el de Holguín 18 y el de Baracoa 33. En 1844 ejercían: doctores Francisco Beltrán, Francisco Ferrer Cortés, J. Fernández Cruzado, Manuel Martínez Núñez, Luis Martínez, José López Irogia, José Fernández Celis, doctor José Carbonell, Lcdos. Juan Toubin, Santiago Torres, Joaquín Roseal, José Martínez Aguilera y   B. Lavigne, Bachilleres: Tomás Fernández y Lucas Groni. Médico doctor E. Díaz Páez. Lcdo. Francisco Lagrande y Br. Rafael Díaz Collazo. Cirujanos latinos: doctor ManueI Antonio Aranda y Br. Tomás Betancourt. En la ciudad de Santiago se ahogó en la bahía el médico doctor, Francisco Troucha, de las minas de “El Cobre”. Arancel médico: por visita, de día un peso, de noche, dos; consulta médica de día 4 pesos (junta), de noche 17; operaciones de 4 a 50 pesos. Las parteras de 4 a 5 pesos por parto. Los dentistas de 1 a 4 pesos y los flebotomianos, las sangrías de cincuenta centavos a un peso. Muchos facultativos estaban suscriptos a la revista médica “Observador Habanero”.

En 1845 figuraba como Subdelegado de Medicina el doctor Francisco Beltrán. A principios de año tenía el hospital militar de Bayamo un promedio diario de 8 enfermos. En agosto existían en el militar de Santiago 198 enfermos, 122 con fiebre amarilla de los que murieron 27; además había calenturas gástricas y remitentes. En 1846 se inauguró el ferrocarril entre Caney y Punta Sal. En Abril fiebres y pulmonías. El 29 de junio se colocó la primera piedra para la Casa de Beneficencia. En Bayamo, septiembre, muchas fiebres biliosa e intestinales y en el Hospital Militar 16 enfermos. Ruinoso el viejo teatro de Santiago de Cuba.   A fines de año en Bayamo fiebres intermitentes y perniciosas. En 1847 se observó un Cometa a principios de año. En febrero brote de viruela en Manzanillo, allí murió Javier Caña de 115 años. Adelantada la construcción del edificio de la Casa de Beneficencia de Santiago de Cuba cuya primera piedra se colocó en junio de 1846. A fines de año terrible temporal de agua en Sagua de Tánamo y Mayarí. En 1848 se encontraba en buen estado el hospital militar, solo tenía en marzo un promedio de 18 enfermos diarios y lo atendían Franco, Beltrán y José Elías Carbonell. Brote de sarampión.   En 1849 se erigió el Hospital de Holguín. El 3 de marzo entró en puerto la fragata Victoria, procedente de Filipinas, con mucho escorbuto en la marinería y los atacados fueron aislados en el hospital “Belemita”. En abril un promedio de 22 enfermos diarios en el hospital militar. El 19 de agosto murió en Jiguaní el vecino Pablo Manso de 114 años.

Misceláneas

En 1840 gran incendio en Mantua, Pinar del Río, el 8 de mayo. Nicolás J. Gutiérrez hizo gestiones para fundar un colegio de sordo-mudos. Este médico realizaba embalsamamientos por el sistema Gannel que tiene registrado. José de la Luz Hernández, Terriles y Montes de Oca vieron la enfermedad llamada Llaguita en los campos de Cuba (flictena que suele volverse gangrenosa).

En 1841 el quiropedista H. Kinglet en Inquisidor No. 68. El médico Luis Pedroso Echevarria fundó el pueblo de Cristina en Río Calabazar, Pinar del Río en 1830.

Circulaban ómnibus del Cerro a la Habana, en 1842 por la Calzada del Monte. El oculista Vergue opera en los principales pueblos del interior. En Puerto Príncipe se inauguró el 19 de diciembre el Hospital Militar. En La Habana el doctor Hevia emplea el cuichomirohulli, planta suramericana, en la lepra.

En 1843 brote de sarampión en los niños de la Casa de Beneficencia.

Subdelegados médicos en el interior en 1845: Habana, doctor, Fernando G. del Valle. Matanzas, doctor José M. Carbonell. Pinar del Río, Lcdo. Manuel Langenheim. Villa Clara, Br. Antonio J. Martínez, Puerto Príncipe, José V. de la Cruz. Santiago de Cuba, Francisco. Beltrán. Sancti Spíritus, doctor Rafael Meneses. Trinidad, doctor Nicolás Gallo y San Juan de los Remedios doctor Agustín Vidal. A principios de mayo muchas fiebres y casos de viruela en Puerto Príncipe. José de la Luz Hernández médico de la casa de Beneficencia, La Habana y Juan J. Hevia de la de Maternidad. Ejercían en Guamutas el médico Ramón Valladares. Circulaba entre algunos médicos destacados el soberbio “Atlas de Anatomía Humana de Mase”.

En 1846 Conferencias en el Liceo de anatomía, fisiología y botánica. En Puerto Príncipe en mayo, fiebres intermitentes, anginas y disenterías, 11 casos de viruela, 17 de fiebre amarilla en los hospitales con una muerte y 48 en casas particulares con un total de 65 casos de fiebre   amarilla, más que en el año pasado. En septiembre en Bayamo, muchas fiebres remitentes, biliosas y coquelucho. El 12 de abril se inauguró la Iglesia de Cárdenas. Juan J. Michelena médico de aduana   en La Habana. Ocurrió la explosión del barco “El Genil” en la costa sur, con desgracias, y salvó D. Francisco Obregón, segundo médico de la Armada.

En el año 1847 publicó D. José M. De la Torre el Plano de La Habana. Se empiezan a inscribir los títulos de los facultativos en la Oficina de Inspección de Estudios. En junio se bendijo en Puerto Príncipe la nueva torre de Santa Ana y se concluía el tercer piso o cuerpo de la torre de San Juan de Dios. En agosto se colocó en Sancti Spíritus la primera piedra del edificio para la Casa de Beneficencia. Nuevo Reglamento para Médicos de Sanidad de la Armada, nuevo Plan para los estudios de la Segunda Enseñanza y llega de París el primer telégrafo eléctrico. Se empezaron a vacunar los chinos y se bendijo la Iglesia del Cerro el 25 de noviembre.

En 1848 se mejoró la revista “Repertorio Médico”. Se empezó a instalar el alumbrado de gas en las casas y tiendas. Preparan cloroformo en varias boticas como las de Cabeza. Se inauguró el cementerio de Regla. En junio se unieron “Observador Habanero” y “Repertorio Médico”. Ramón Quintana médico del Colegio de San Ramón. El 17 de noviembre se observó una Aurora Boreal en Sancti Spíritus, se vio también en Oriente. Se colocó la primera piedra para el gran puente de Arroyo Arenas, cerca de Marianao (se ha sustituido por uno moderno hace algunos meses). En todo el año se hicieron en Cuba 14 550 vacunaciones.

Por último, en 1849 se hicieron nuevas habitaciones para las Hermanas de la Caridad en la Casa de Beneficencia. En abril murió en Matanzas el farmacéutico Alonso Álvarez. El doctor Ramón González Palacio ejercía la homeopatía en La Habana. Trabajaba el callista austriaco Luis Kahne. Murió en Cifuentes (Santa Clara) María Vizcaíno, a los 108 años, el día 27 de abril. En julio murió de fiebre amarilla el teniente coronel D. Sebastián Lagien ayudante del Capitán General. El químico Casaseca hacía investigaciones sobre el rompesaragüey.

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