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El doctor Alberto G. Recio Forns (1885-1956) y el inicio de la vacunación antitífica y antituberculosa en Cuba*

Introducción

Con motivo de conmemorarse en el presente año (2004) el bicentenario del inicio de la vacunación en Cuba por el doctor Tomás Romay Chacón (1764-1849) y de la llegada a América de la Real Expedición Filantrópica de la Vacuna con el médico de cámara real, doctor Francisco Xavier Balmis (1753-1819), a su frente mandada por el rey de España Carlos IV (1788-1808) a sus colonias, se llevaron a cabo dos actos solemnes, uno en el Museo de Historia de las Ciencias “Carlos J. Finlay” (Julio 12) y otro en el Salón “Camilo Cienfuegos” del local central del Ministerio de Salud Pública (Julio 13) y se le dedicó una Mesa Redonda Informativa de televisión (Julio 13) con el título “Doscientos años de vacunación en Cuba”.

Tanto en mi asistencia a las dos primeras actividades como en la preparación y realización de la tercera, pude darme cuenta del desconocimiento que existe entre nuestros especialistas sobre la obra científica en general del doctor Alberto Recio Forns (1885-1956), nuestro más destacado médico laboratorista clínico y en particular sobre su notable participación en la introducción y preparación en Cuba de las vacunas antitífica y antituberculosa.

Por lo que me propongo en la presente ponencia ante este III Congreso de Historia de la Medicina en Cuba, evento dedicado igualmente a las ya citadas conmemoraciones, recordar algunos aspectos de la vida y obra científica del doctor Alberto Recio, su labor docente y en la salud pública cubana, así como destacar su participación en la historia de la vacunación en Cuba en la primera mitad del siglo XX.

Formación científica y labor docente

Alberto Guillermo Recio Forns nació en La Habana el 7 de julio de 1885, pero de ascendencia paterna camagüeyana, muy unida a ilustres apellidos de nuestras guerras independentistas como los Agramonte y los Arteaga.1 Su hermano el doctor Alfredo Recio Forns (1887-1940) se destacó en las luchas sociales del gremio médico y fue uno de los fundadores de la Federación Médica de Cuba (1925-1944).2

Alberto Guillermo se graduó de Bachiller en Letras y Ciencias en el Instituto de Segunda Enseñanza de La Habana, donde se le expidió el título el 26 de septiembre de 1902. En la Facultad de Medicina y Farmacia de la Universidad de La Habana comenzó sus estudios superiores en el curso 1902-1903, para graduarse de Doctor en Medicina, con nota de sobresaliente, el 26 de junio de 1907, ante un tribunal integrado por tres grandes personalidades de la medicina cubana: como presidente, doctor Eusebio Hernández Pérez (1853-1933); secretario, doctor José E. Casuso Oltra (1881-1928) y vocal, doctor José Varela Zequeira (1854-1938). Se le expidió el título el 28 de junio de 1907.3

Por su temprana vocación y el aprovechamiento logrado en las asignaturas relacionadas con el laboratorio clínico, recién terminados sus estudios, obtuvo por oposición la plaza de ayudante graduado de la cátedra de Trabajos de Microscopía y Química Clínica de la Facultad de Medicina y Farmacia para el curso 1907-1908, oposición que repitió, con el fin de retener el cargo, en el siguiente curso 1908-1909.

A pesar de que todo parecía augurar en él una brillante carrera docente, nuevas funciones, esta vez en la organización de la salud pública cubana, lo alejaron del ejercicio de la enseñanza médica superior.

Catorce años más tarde, con una sólida preparación en todas las ramas del laboratorio clínico, el Consejo Universitario en sesión de 25 de abril de 1923 acordó nombrarlo, con carácter interino, profesor auxiliar en la propia cátedra de Trabajos de Microscopía y Química Clínica.

Por fallecimiento ese mismo año del profesor titular, doctor Leonel Plasencia Montes (1877-1923), se convocó a ejercicios de oposición la plaza, en los que demostró el doctor Recio el gran caudal de sus conocimientos y fue nombrado en ella por Decreto Presidencial de 17 de junio de 1924.4

Comenzaba así la más brillante carrera docente dentro de la especialidad de laboratorio clínico en nuestro país. Al siguiente año publica su libro Métodos de exámenes químicos de sangre de utilidad en clínica (1925)5 y dos años más tarde sale de la imprenta el primer tomo del mejor libro de la especialidad en Cuba, su Manual de Microscopía y Química Clínica (1927),6 con la colaboración de sus dos auxiliares en la cátedra, los doctores Francisco Oscar Nodarse Nodarse (1899-?) y Moisés Chediak Ahuayda (1903-?). En 1928 aparece el segundo tomo7 completándose así tan importante obra de casi mil páginas.

Por Decreto Presidencial de 27 de enero de 1927 se creó el Instituto “Finlay”, primera Escuela Sanitaria Nacional de Cuba y ese mismo día se le nombró profesor jefe de la cátedra de Microbiología con Trabajos Prácticos de Laboratorio, un curso; director del Laboratorio y vocal de su Consejo Científico.8

Al cerrarse la Universidad de La Habana en 1930 por la dictadura del General Gerardo Machado Morales (1925-1933), se traslada a Francia en 1932, donde va a permanecer hasta 1935 como asistente del Instituto “Pasteur” y director de la “Maison de Cuba” en la Ciudad Universitaria de París.

En 1934 al reanudarse las actividades docentes en la Universidad de La Habana, con la caída de la dictadura, es acusado el doctor Recio de haber formado parte, por la Facultad de Medicina y Farmacia, del Consejo General de Disciplina de la Universidad, por lo que desde París presentó la renuncia irrevocable a su cátedra, la que le fue aceptada por el Claustro General en sesión de 27 de junio de 1934.4 Terminaba así su labor en la enseñanza universitaria, pero siempre se mantuvo unido a su cátedra en el Instituto “Finlay”.

Fig. 5. Dr. Alberto Recio Forns (1885-1956).

Cargos en la salud pública y obra científica

El doctor Recio abandonó en 1909 su cargo de ayudante graduado en la cátedra de Trabajos de Microscopía y Química Clínica para ocupar la plaza de bacteriólogo del Laboratorio de Investigaciones en la recién creada Secretaría de Sanidad y Beneficencia, donde va a estar hasta 1916. En esas funciones es que se le encarga la fundación y organización del Laboratorio Experimental de Santiago de Cuba, lo que realiza en 1914.

Dos años más tarde se le traslada al cargo de bacteriólogo del Laboratorio Nacional, del que llega a ocupar su dirección de 1917 a 1919. Por necesidades de servicio se le traslada a la Secretaría de Agricultura donde lo nombran director del Laboratorio de Epizootias (1919-1921), pero de nuevo la Secretaría de Sanidad y Beneficencia lo recupera, para que ocupe la plaza de jefe de la Sección de Investigaciones y Estudio de las Enfermedades Infecciosas (1922-1924).

Es con la experiencia y conocimientos acumulados en estos quince años de intenso trabajo científico que regresa a la cátedra universitaria para convertirse, por la obra docente realizada, en el Maestro absoluto de la especialidad de laboratorio clínico en Cuba. A su regreso a la Patria después de tres años de estudios en el Instituto “Pasteur” de París junto al profesor Pettit y de renunciar a la docencia superior, se le nombra epidemiólogo del Servicio Técnico de Salubridad Rural (1936), plaza que mantuvo siempre. En el Instituto “Finlay”, junto a los cargos citados con anterioridad, se le agregó el de director de la Sección de Epidemiología (1936) y en todos ellos se mantuvo hasta el final de su vida.

Convertido en un salubrista, cuyo prestigio traspasaba las fronteras nacionales, es que al ponerse en vigor una nueva Constitución de la República y cambiarse el nombre de la antigua Secretaría por el de Ministerio de Salubridad y Asistencia Social se le designa, el 10 de octubre de 1940, Director Nacional de Salubridad, equivalente hoy a Viceministro de Higiene y Epidemiología, puesto que ocupa con la eficiencia acostumbrada por él hasta el 7 de marzo de 1943 en que es elevado al cargo superior de la organización de la salud pública cubana, Ministro de Salubridad y Asistencia Social.

Con el cambio de gobierno efectuado el 10 de octubre de 1944, regresa a sus labores en el Instituto “Finlay” y se le nombra, además, Presidente del Consejo del Instituto Nacional de Higiene. En el desempeño de estas importantes funciones se encuentra cuando se produce el trágico golpe de estado del 10 de marzo de 1952 que dio inicio a la segunda dictadura del General Fulgencio Batista Zaldívar (1952-1958) y es entonces que nuevamente se le llama a ocupar el cargo de Director Nacional de Salubridad, el que acepta por interpretar que no debía negar sus servicios a la Patria en momentos tan difíciles como aquellos, él que nunca perteneció a ningún partido político y que sólo desempeñó funciones altamente especializadas en la organización de la salud pública cubana. El 19 de julio de 1955 culminaba su brillante carrera de salubrista con el nombramiento, por segunda vez, de Ministro de Salubridad y Asistencia Social, cargo en el que lo sorprendió la muerte el 28 de enero de 1956.9,10

La obra científica del doctor Recio consta, además de los libros ya citados, de numerosos folletos con instrucciones populares sobre rabia, poliomielitis, fiebre tifoidea, tuberculosis y otras enfermedades infecciosas y más de cien artículos reproducidos en revistas especializadas nacionales y extranjeras.

Sus primeras publicaciones fueron los artículos: “Tres casos de Poliomielitis Anterior Aguda” y “Sobre la etiología de la Lepra”, los dos de 1909. Ese propio año introduce en Cuba la Reacción de August P. Wassermann (1866-1925), sobre la que publica: “La Reacción de Wassermann en la Lepra” (1909), “Consideraciones sobre la Reacción de Wassermann” (1910), “La Reacción de Wassermann Neiser Bruck” (1910), “Datos estadísticos y algunas consideraciones sobre la Reacción de Wassermann en el Laboratorio “Duque” (1911) y “ La Reacción de Wassermann como índice del tratamiento de la Sífilis ” (1921).

Cuando la transfusión de sangre se hace más segura, después de los aportes de Karl Landsteiner (1868-1943) sobre grupos sanguíneos, la reintroduce en Cuba con tecnología moderna: “La Transfusión de Sangre. Método de Liedermann” (1922), “La Transfusión Sanguínea como método terapéutico. Nuestros esfuerzos para hacerla de utilidad práctica en Cuba” (1923), “Terapéutica de la Transfusión de Sangre” (1923) y “Transfusión Sanguínea. Estudio clínico y biológico” (1924), “La sangre en la Lepra” (1910), “Lepra. Informe de la Comisión para estudiar el llamado Plan García” (1918), “Lepra. Su tratamiento en las Islas Filipinas por el uso hipodérmico del Aceite de Chaulmoogra” (1918) y “La Rabia en Cuba” (1926).

No son menos importante sus estudios sobre la primera epidemia de poliomielitis en Cuba y posteriormente de su endemia: “Poliomielitis Anterior Aguda Epidémica (Epidemia de Cuba de 1909)” (1910), “La Poliomielitis en Cuba” (1942) y “Reseña de la última epidemia de Poliomielitis en Cuba. 1942- 1943” (1944).

El 1 de febrero de 1924 ingresó como académico de número en la Academia de Ciencias Médicas, Físicas y Naturales de La Habana con su trabajo “Breve reseña relativa al desarrollo de la Microbiología en Cuba” de obligado conocimiento para nuestros microbiólogos. En la más alta institución científica cubana presentó otros 17 trabajos.11

Por último, llama la atención en su obra científica la gran variedad de enfermedades que estudia: “La reacción de fijación del complemento en el diagnóstico del muermo” (1911), “Diagnóstico por culturas y bacterioterapia de las afecciones gonocóccicas” (1912), “Meningitis cerebro-espinal epidémica: su tratamiento por el Suero Anti-meningocóccico” (1916), “Notas sobre una enfermedad del ganado vacuno no descrita en Cuba” (1919), “Paludismo en la ciudad de La Habana. Años 1921-1922” (1923), “Sprue” (1924), “Observaciones sobre casos de Leucemia Mieloide“(1928), “Estado leucemoide en el pollo” (1931), “Brucellosis o Fiebre Ondulante” (1938), “Granulocitopenias y agranulocitosis “ (1946) y otras.12,13

Presencia en la historia de la vacunación en Cuba

No se puede escribir la historia de la vacunación en Cuba en la primera mitad del siglo XX sin mencionar muchas veces el nombre del doctor Alberto Recio, principalmente en la introducción, preparación y aplicación en gran escala de la vacuna antitífica y en la introducción y preparación de la vacuna antituberculosa BCG (bacilo Calmette-Guérin).

Los doctores Wright, Richard F. Pfeiffer (1858-?), Wilhelm Kolle (1868-1935), Beredska, Russell y otros eminentes investigadores en distintas partes del mundo, perfeccionaron la vacuna antitífica e informaron sus resultados positivos en la primera década del siglo XX. El doctor Horacio Ferrer Díaz (1876-1960), entonces miembro destacado de la Sanidad Militar cubana divulgó en nuestro medio esos estudios, lo que estimuló al doctor Mario García-Lebredo Arango (1866-1931), director del Laboratorio Nacional, quien designó al doctor Recio para que iniciara en dicho centro de investigaciones el estudio y preparación de la vacuna.

En 1911 el doctor Juan Guiteras Gener (1852-1925), Director Nacional de Sanidad, envió al doctor Recio a los Estados Unidos para que estudiara con el Coronel doctor Russell, en el Washington Army Medical School, la preparación de la vacuna antitífica. A su regreso a La Habana el doctor Recio inició su preparación en el Laboratorio Nacional y el 9 de febrero de 1912 comenzaba la vacunación en el Ejército Nacional dirigida por el doctor Ferrer. En 1917 el doctor Recio organizaba la preparación en gran escala de la vacuna antitífica en Cuba.

En julio de 1921 comienza a aplicarse en París, por primera vez la vacunación antituberculosa BCG, descubierta por los científicos franceses Charles Albert Calmette (1863-1933) y Camille Guérin (¿-1961). En Cuba el doctor Recio comenzó su preparación siete años más tarde en el Laboratorio Nacional para iniciar su aplicación poco después.14

Numerosos trabajos publicó el doctor Recio sobre estos estudios y otras vacunas como: “El diagnóstico rápido y la vacunación en la profilaxis de la Fiebre Tifoidea. Preparación de la vacuna antitífica” (1912), “Inmunización antitífica” (1915), “Vacunación anti-amarilla” (1935), “Seroterapia antipoliomielítica. El suero del profesor Pettit” (1936), “Sobre inmunización antitífica” (1938) y otros.12,13,15

Consideraciones finales

Por su casi medio siglo de intensa labor en la investigación científica y en la organización de la salud pública cubana, el doctor Recio mereció ser miembro de numerosas instituciones nacionales y extranjeras.

Entre las primeras se cuentan las: Sociedad Cubana de Medicina Tropical (1912); Sociedad de Estudios Clínicos de La Habana (1912); Sociedad Cubana de Microbiología (1938), en la que ocupó su presidencia y Presidente de Honor Fundador de la Sociedad Cubana de Médicos Laboratoristas Clínicos (1945).

Entre las extranjeras son de destacar: Societé de Pathologie Exotique de París (1923), Societé Hellenique de París (1934), American Public Health Association (1939) y American Society of Tropical Medicine (1939).

El gobierno de Cuba le confirió las dos más altas condecoraciones nacionales: la Gran Cruz de la Orden Nacional “Carlos Manuel de Céspedes” y la Orden Nacional “Carlos J. Finlay” en el grado de Gran Oficial. El gobierno de Francia le otorgó la Orden de la Legión de Honor en el grado de Officier y el Jefferson Médical College de Philadelphia, EE.UU., el Doctorado Honoris Causa en Ciencias Médicas.

Sus compañeros de profesión, por cuyas conquistas laborales fue un constante luchador, lo eligieron Presidente del Colegio Médico de La Habana (1928-1932) y Miembro del Consejo Supremo de la Federación Médica de Cuba (1936).

Su nombre hoy lo ostenta el pabellón de Laboratorio Clínico del Hospital Universitario “General Calixto García”, antigua sede de su cátedra de Trabajos de Microscopia y Química Clínica en la Facultad de Medicina y Farmacia de la Universidad de La Habana.

Referencias bibliográficas y documentales

  1. Partida de Bautismo de Alberto Guillermo Recio Forns. En: Universidad de La Habana. Archivo Histórico. Exped. Est. 5730.
  2. Fernández Conde A. Biografía de la Federación Médica de Cuba. 1925-1944. Ed. Colegio Médico de La Habana. La Habana. 1946.
  3. Universidad de La Habana. Archivo Histórico. Exped. Est. 5730.
  4. Universidad de La Habana. Archivo Histórico. Exped. Adm. 4643.
  5. Recio Forns A. Métodos de exámenes químicos de sangre de utilidad en clínica. Imp. Pap. Sainz, Herms y Cía. La Habana. 1925. 168 pags.
  6. Recio Forns A. Manual de Microscopía y Química Clínica. Tomo I. Imp. Libr. “La Moderna Poesía”. La Habana. 1927. 460 pags. (En colaboración con los doctores Oscar Nodarse Nodarse y Moisés Chediak Ahuayda).
  7. Recio Forns A. Manual de Microscopía y Química Clínica. Tomo II. Ed. Cultural S.A. La Habana. 1928. 522 pags. (En colaboración con los doctores Oscar Nodarse Nodarse y Moisés Chediak Ahuayda).
  8. Instituto “Finlay”. Decreto Presidencial que lo crea. Finlay. La Habana. 1929; 1(4-5-6):47-54.
  9. Kourí Esmeja P. Profesor Alberto Recio y Forns (1885-1956). Revista Kuba. La Habana. 1956; 12(7-12):57.
  10. Sellek Azzi A. Profesor Alberto Recio y Forns. Rev Cubana Lab Clin. La Habana. 1956; 101:2-4.
  11. Torriente Brau Z. Anales de la Academia de Ciencias Médicas, Físicas y Naturales de La Habana. Índice Analítico (1864-1958). Tomo II. Ed. Academia de Ciencias. La Habana. 1974:48-49.
  12. Trelles Govín C.M. Contribución de los médicos cubanos a los progresos de la medicina. Imp. A. Dorrbecker. La Habana.1926.
  13. Trelles Govín C.M. Bibliografía de la Universidad de La Habana. Imp. Rambla, Bouza y Cía. La Habana. 1938.
  14. Delgado García G. Algunas notas históricas sobre vacunas y otros productos preventivos y curativos. En: Delgado García G. Evocaciones del pasado médico cubano. Cuad. Hist. Sal. Pub. No. 95. La Habana. 2004. http://bvs.sld.cu/revistas/his/his%2095/hist1995.htm.
  15. Pierde Cuba a uno de sus más altos valores científicos el Dr. Recio. Diario de la Marina. La Habana. Enero 29 de 1956.

*Ponencia leída en el III Congreso Nacional de Historia de la Medicina en Cuba. La Habana. Noviembre de 2004.

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