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Presencia de los asturianos en la historia de la medicina cubana

Introducción

Consumado por los conquistadores el genocidio de los pueblos aborígenes, que llegó casi a la extinción total de latinos, siboneyes y guanahatabeyes en Cuba, la isla fue entonces repoblada por una progresiva inmigración de españoles de todas las regiones de la península que incluía, preferentemente, castellanos, gallegos, asturianos, navarros, vascos, catalanes, andaluces, canarios, baleares y en menor proporción extremeños, leoneses, aragoneses, valencianos, cantábricos y murcianos.

A ella se agregaría desde el principio de la conquista la importación forzosa, como mano de obra esclava, de etnias africanas, tales las lucumí, arará, aschanti, yoruba, conga y zulú principalmente. A mediados del siglo XIX llegarían los colonos chinos importados con contratos engañosos que los ataban casi de por vida a sus contratantes, en su mayoría de la provincia de cantón, que después se mantendría como inmigración espontánea. Y en aumento progresivo en los dos últimos siglos la inmigración de judíos, procedentes principalmente de Europa y el Cercano Oriente y árabes, de Siria, Líbano y Palestina.

Con todas estas raíces se formó nuestra nacionalidad, pero es innegable que de ellas, las procedentes de España, por sólidas razones históricas, culturales, religiosas, económicas, políticas y sociales, fueron el yunque en que se forjaron todas las demás para dar lo que hoy es reconocida universalmente, como la Nación Cubana.

En el presente estudio solo me ocuparé de la influencia asturiana en general en Cuba y en particular en nuestra medicina, a punto de partida de las numerosas notas que tomé al preparar mi breve exposición para la película-documental Historia de una migración, que me fue filmada en la biblioteca de mi hogar el 31 de octubre de 1994.

Le he agregado como preámbulo una muy breve reseña histórica del pueblo asturiano, en que cito nombres, fechas, lugares y hechos imprescindibles para la mejor comprensión del resto del estudio, que no constituye por demás, sino unos apuntes ligeros sobre un tema sumamente interesante y extenso.

Asturias y los asturianos

Antes de la Era Cristiana, Asturia o Astura fue una de las grandes regiones de la Hispania Citerior, poblada por los Celtas, Asturianos o Astures, que le dieron nombre, así como al río Astura a Esla. Limitaba dicha extensa región al Norte con el Océano; al Sur con los Vacceos, probablemente hasta Carrión, los Vettones y Lusitanos, siendo su límite el río Esla; al Este con la Cantábria cuyo límite lo constituía la ría de Villaviciosa y al Oeste con los Galaicos.

Los Astures se dividían en varios pueblos o tribus, como eran: los Brigecios, Bodunenses, Orniacos, Langones, Soelinos, Superacios, Amacos, Pésicos, Tiburos y Gigurros, y los geógrafos antiguos citan 22 ciudades astures, de las que las más importantes eran Lucus Asturum, Interamnium, Lancia, Legio Séptima Gemina, Artúrica y Nemetóbriga.

Pueblo muy belicoso, los Astures o Asturianos se unieron a los Cántabros para hacer frente a los romanos en tiempos del emperador Octavio Augusto (29 a.C- 14 d.C) y resistieron heroicamente hasta ser vencidos por tres de sus mejores generales, Carisio, Furnio y Antistio, en las batallas del río Asture, en Brigecio (Villaquejida), en Lancia y en el monte Medulio o Sierra de San Memed.1

Pasaron los asturianos a formar parte, entonces de la tarraconense, una de las regiones en que los romanos dividieron a la península Ibérica y se subdividían a su vez en Transmontanos al norte de las montañas con capital en Lucus Asturum, actual Oviedo y en Augustanos con capital en Artúrica Augusta, después Astorga en León. El Conventus de los Astures comprendía también a Lancia y Legio Séptima Gemina, actual León.2

Pero en realidad los rebeldes asturianos permanecieron en sus montañas casi independientes de los romanos. Con la invasión de los visigodos, que llegaron a conquistar casi toda la Iberia y establecer su reinado, en tiempos de Teodoredo (419-451) la Asturia era una de las 9 provincias de España.

Convertidos al catolicismo a fines del siglo VI, los visigodos fueron debilitándose por sus luchas internas y esta situación facilitó a los árabes la invasión de la península y después de la victoria de Tarik sobre Rodrigo, último rey visigodo, en los campos de Jerez (711), les fue fácil apoderarse de su reino.

Fig. 18. Dr. Fernando González del Valle Cañizo (1803-1899).

Los astures, con algunos visigodos que con ellos se refugiaron, organizaron la resistencia desde el año 713 con el heroico príncipe visigodo Pelayo a su frente, quien derrotó a los árabes en la inmortal jornada de Covadonga y fue proclamado rey sobre el propio campo de batalla en 718, comenzando así la monarquía asturiana, cuna de la monarquía española.3

El reino de Asturias comprendía en aquel tiempo, también, a la Cantabria, es decir, a todo el territorio que se extiende al Norte de la cordillera Cantábrica y que incluía: Asturias de Sancta Illama, que era el valle de Liébana; Asturias de Sancto Anderio, el territorio comprendido entre el mar y los ríos Saja y Miera; Asturias de Transmera, la región entre el Miera y el Ason, también llamada Asturias de Casteio y más adelante Asturias de Sancta María del Portu.

Sucedieron a Pelayo (718-737) como reyes de Asturias: Favila (737-739) y Alfonso I, el Católico (739-757). Los historiadores españoles suelen considerar como monarcas exclusivamente de Asturias a estos tres reyes. A partir de Fruela o Froila I (757-768), que les sucedió, cuando el nuevo Estado comprendía parte de León, comienza el reinado Asturiano- Leonés, que alcanzaba la Asturias propiamente dicha, la Cantabria, la Vasconia, gran parte de la Galicia y el norte de las actuales provincias de León y Palencia.

Cangas fue la capital de los primeros reyes de Asturias y después Oviedo, desde Fruela I. Cuando abdicó Alfonso III en virtud del reparto que hizo entre sus hijos, correspondió el señorío de Asturias a Fruela II, que al suceder a Ordoño II, reunió todos los Estados que fueron de su padre. García fue quien estableció su corte en León y a sus sucesores indistintamente se les llama reyes de Asturias o de León.

Los reyes que sucedieron a Fruela I como monarcas de Asturias- León fueron: Aurelio (768-774); Silo (774-783); Mauregato (783-788); hijo de Alfonso I con una esclava mora; Bermudo I (788-791); Alfonso II, el Casto (791-842); Ramiro I (842-850); Ordoño I (850-866); Alfonso III, El Grande (866-910); García (910-914); Ordoño II (914-923); Fruela II (923-924); Alfonso IV, el Monje (924-927); Ramiro II (927-950); Ordoño III (950-955); Ordoño IV (955- 960); Sancho I, El Gordo (960-967); Ramiro III (967-982); Bermudo II (982-999); Alfonso V (999- 1027) y Bermudo III (1027-1037). 1,2

A partir de Fernando I de Castilla, que sucede a Bermudo III se constituye el reinado de Castilla y León, en virtud de que Fernando I se casó con doña Sancha, hermana de Bermudo III.

En las cortes de Briviesca (1388), fue nombrado Príncipe de Asturias don Enrique, hijo de Juan I de Castilla y León, título que en lo sucesivo adoptaron los herederos del trono español hasta nuestros días. Este príncipe fue después Enrique III cuando pactó su enlace con doña Catalina, hija del duque de Lancaster y nieta de don Pedro de Castilla.

Cuando la invasión napoleónica a España en 1808, un asturiano Gaspar Melchor de Jovellanos (1744-1811), como ha sido siempre en la historia de España desde los tiempos de Pelayo, junto a otros, salvó la dignidad nacional desde la presidencia de la Junta Central creada contra la monarquía extranjera impuesta de José Bonaparte. Jovellanos, jurista y enciclopedista eminente nació en Gijón y a él se deben numerosas monografías sobre cuestiones políticas y jurídicas, poemas y obras de teatro.4

En 1874 el Principado de Asturias, provincia de Oviedo, tenía una superficie de 10 596 km2, más población de 590 000 habitantes, capital Oviedo, villas principales: Gijón, Navia, Luarca, Avilés, Lastres, Ribadesella y Llanes y formaba la audiencia e intendencia de Oviedo, dependientes de la Capitanía General de Castilla la Vieja.1

En el presente siglo Asturias ha mantenido casi su misma extensión superficial pues en la actualidad cuenta con 10 565 km2, pero región históricamente de una gran emigración a otras provincias de España y a América, su población ha crecido muy lentamente. En 1950 contaba con 836 642 habitantes, en 1979 aumentó a 1 099 418 5 y en 1992 había ascendido a 1 134 772 habitantes.5,6

El Principado Honorario de Asturias al abolirse la monarquía en 1931 pasó a ser solamente Provincia de Oviedo.7 Al restablecerse la monarquía, a la muerte del generalísimo Francisco Franco Bahamondes, en noviembre de 1975, retoma la región su antiguo título honorario y bajo la nueva constitución española de 29 de diciembre de 1978 se aprueba, en 1981 su estatuto autonómico y se inicia un proceso de organización administrativa que culmina en 1985 con la transferencia total, desde el Estado central, de las funciones y servicios inherentes a las competencias asumidas por el Principado.8

El gobierno autónomo se estructura en torno a la Junta Central y al Consejo, como órganos centrales de gobierno, así como a 10 consejerías.8 Territorialmente Asturias se organiza, como desde el pasado siglo en 79 municipios o antiguos consejos, cuyos nombres son: Allande, Aller, Amieva, Avilés, Bimanes, Boal, Cabrales, Cabranes, Candamo, Cangas de Onís, Cangas de Tineo, Caravia, Carreño, Caso, Castrillón, Castropol, Coaña, Colunga, Corvera, Cudillero, Degaña, El Franco, Gijón, Gozón, Grado, Grandas de Salime, Ibías, Illano, Illas, Laviana, Langreo, Leitariegos, Lena, Llanera, Llanes, Mieres, Miranda, Morcin, Muros, Nava, Navia, Noreña, Onís, Oviedo, Parres, Peñamellera Alta, Peñamellera Baja, Pesoz, Piloña, Ponga, Pravia, Proaza, Quirós, Las Regueras, Ribadedeva, Ribadesella, Ribera de Arriba, Riosa, Salas, San Martín del Rey Aurelio, San Martín de Oscos, Santa Eulalia de Oscos, San Tirso de Abres, Santo Adriano, Sariego, Siero, Sobrescobio, Somiedo, Soto del Barco, Tapia, Taramundi, Teverga, Tineo, Valdés, Vega de Ribadeo, Villanueva de Oscos, Villaviciosa, Villayón y Yernes y Tameza. Estos municipios a su vez se agrupan en 17 partidos judiciales: Avilés, Belmonte, Castropol, Cangas de Onís, Cangas de Tineo, Gijón de Occidente, Gijón de Oriente, Infiesto, Laviana, Lena, Luarca, Llanes, Oviedo, Pravia, Siero, Tineo y Villaviciosa.9

Pero es en su zona central donde se asientan los principales núcleos de población. Oviedo, la capital, esta casi en el centro geográfico de la región. Gijón la ciudad más poblada, es costera y combina lo rural con lo industrial y lo turístico. Avilés es la de mayor densidad geográfica, caracterizada por sus industrias. Mieses y Langreo, son ciudades de la cuenca minera de mayor producción de la región. Otras ciudades de importancia lo son: Luarca, Villaviciosa y Llanes.

Fig. 19. Dr. Ambrosio González del Valle Cañizo (1822-1913).

En 1985 Asturias representaba el 2,80 por ciento del Producto Interno Bruto de España y es, además, una de las principales regiones españolas productoras de acero, laminados, arrabio, carbón, energía eléctrica, cemento, aluminio, zinc, leche y carne de bovino.6

La religión de la inmensa mayoría de los asturianos es la Católica, Apostólica y Romana, organizada en el Arzobispado de Oviedo, cuya Patrona es Nuestra Señora de Covadonga, con su famosa capilla en la cueva, junto a las aguas del Deva, no lejos de Cangas de Onís. Lugar de peregrinación de todos los asturianos del mundo no solo por su valor místico sino porque además en ella se encuentran los sepulcros de Pelayo y Alfonso I.9

La lengua autóctona de Asturias es el bable, dialecto del castellano. La Universidad de Oviedo, fundada en 1317 7, posee en el presente 8 facultades, 1215 profesores y en 1992 tenía matrícula de 28 670 alumnos. 6 Su facultad de Medicina se fundó en 1969 y en el curso 1975-1976 contaba con 92 profesores, 2 169 alumnos y en 1976 graduó 112 médicos.10

Los periódicos más importantes del Principado lo son: “El Comercio” (Gijón), fundado en 1878, actualmente con tiradas diarias de 32 714 ejemplares; “La Voz de Asturias” (Oviedo), fundado en 1923, con 23 500 ejemplares diarios y “Hoja del Lunes” de Oviedo, fundado en 1949, con 31 095 ejemplares.6

Los asturianos en Cuba

Llevados por las penurias económicas de su región y por su innegable espíritu de aventuras, los asturianos estuvieron presentes en Cuba, como en el resto de las América hispana, desde los comienzos de la conquista y colonización.

Los apellidos de sus nobles casas solariegas aparecerán unidos a la administración civil, militar y el comercio en los primeros siglos del período colonial de nuestra historia, tales: los González del Valle,11 González Condal, Suárez Solís, Rodríguez Mireyes, García Barbón, Villaverde, Bances, Iglesias, Flores, este último de profundas raíces asturianas, que según el genealogista español Altamira, ha adoptado las siguientes variantes en nuestro idioma: Frola, Frolia, Froila, Fruela (nombre de reyes), Fruila, Fruia, Fruola, Froillo, Froga, Ferga, Fruga, Frue, Fruille, Frolle, Froge, Froyle, Frole, Flores, Fores, Folez, Floris, Frolaz, Frorráz, Froiles, Froileta, Frogazi, Frogaiz, Froiaz, Froilain, Frogianiz, Froganes, Forganis, Frolidi, Froilán, Frolan, Floranes y Frolián.12

Pero su influencia mayor la alcanzaran a partir del siglo XIX cuando lograron dominar gran parte del comercio de La Habana y los trabajadores asturianos de esta rama económica se van a unir junto a sus patronos para formar instituciones de beneficencia, instrucción, recreo, deportes, protección y cultura, no solo en su provecho, sino también, en algunos casos, para prestar ayuda económica o educacional (fundamentalmente construir escuelas) a sus aldeas, villas o municipios de origen.

Con solo leer la relación de estas instituciones, que aumentaban en los momentos de auge de nuestra economía, nos podemos dar cuenta del poder económico de los asturianos en Cuba, los que casi llegaron a agruparse en ellas según la totalidad de sus municipios de procedencia. Así en 1932 eran, junto a las gallegas, las más numerosas de origen español en nuestro país. A continuación las relaciono, haciendo constar sus funciones y las fechas de fundación de gran parte de ellas:13

Sociedad Asturiana de Beneficencia, fundada en septiembre 8 de 1877, la más antigua, con 2 330 asociados. Llegó a poseer panteón con 98 bóvedas y sus correspondientes osarios en el Cementerio de Colón y sobre el mismo se levanta aún una escultura en mármol de la Virgen de Covadonga, patrona de Asturias.

Centro Asturiano de La Habana, fundado el 2 de mayo de 1886. Contaba con lujoso palacio frente al parque Central de la capital, con una extensión superficial de 3 767 ms2. Proporcionaba a sus socios e hijos instrucción en su plantel, “Jovellanos”, situado en el propio edificio. Se ofrecían bailes y veladas y disponía de salones de juegos de billar, tresillo y damas y su biblioteca “Labra-Parajón”, llegó a contar con cerca de 30 000 volúmenes,14 para los asociados y familiares. A su casa de salud dedicaremos un acápite a parte. En Centro poseía 112 delegaciones en todo el país y delegaciones en Asturias. En Tampa y Key West, Estado de Florida, EE.U.U., tenía también delegaciones con más de 4 000 socios rigiéndose autonómicamente, con edificio social y casa de salud propios.

Construyó escuelas en Valduno Bienes y Ania.

Fig. 20. Dr. Clemente Inclán Costa (1879-1965).

Numerosos asturianos se destacaron en Cuba, sobre todo, como grandes comerciantes y hombres de negocios, entre ellos: Antonio González Prado; Francisco González del Valle; Manuel Valle Fernández; Ramón Argüelles Alonso, marqués de Argüelles, acaudalado banquero; los hermanos Juan y Francisco Bances Conde, el último de ellos suegro del mayor general José Martí Zayas- Bazán, hijo del Apóstol de la Independencia de Cuba; José Martínez Álvarez; Benjamín Menéndez y muchísimos más; un músico eminente, Benjamín Orbón, fundador propietario del conservatorio “Orbón”, en el que bajo sus enseñanzas se graduaron generaciones de músicos cubanos; el muy original y talentoso pintor José Luis Posada; escritores como el poeta Saturnino Martínez Martínez, el costumbrista Manuel Álvarez Marrón, los ensayistas Juan González Pumariega y Rafael Suárez Solís; el culto poeta y narrador Luis Amado Blanco (1903- 1975), el biógrafo de José Martí y erudito historiador Manuel Isidro Méndez Rodríguez (1882- 1972) y los periodistas Francisco García Méndez, Manuel Méndez Suárez y Candido Posada, todos colaboradores del periódico La voz de Asturias editado en La Habana.15

La Casa de Salud Covadonga del Centro Asturiano de La Habana

El desarrollo de las ciencias médicas hacia imposible en Cuba, desde principios del siglo XIX, que el médico pudiera brindar una atención facultativa eficiente en las casas de los enfermos. En aquellos tiempos los hospitales del Estado eran instituciones de caridad, para personas muy pobres, asistidos por la Iglesia Católica y la atención médica primaria y la hospitalaria la recibía el paciente, con posibilidades económicas, en su propia casa.

Para remediar esta situación se fundan en Cuba, a partir de 1821 en que se crea en Regla la primera casa de salud destinadas a dar atención médica superior. Así, la ya mencionada inaugurada por el doctor Charles Belot (1795?-1889) en Regla, la “Quinta del Rey”, la Casa de Salud “Garcini”, “La Benéfica”, “La Integridad Nacional”, “Santa Rosa”, “La Marina”, “La Nacional” y otras, organizadas y dirigidas por médicos. Ya entre 1845 y 1863 había en La Hababa 11 de estas casas, en el Departamento de Occidente 14 y en el de Oriente 216 y poco tiempo después llegan a constituir dentro del sistema de salud colonial, dos subsistemas, uno privado, integrado por las casas de salud sin asociados y otro mutualista con asociados.

Las instituciones regionales españolas que lo eran, fundamentalmente, de instrucción, recreo y beneficencia, para cumplir con éste último aspecto comenzaron a contratar, primero, los servicios de dichas casas de salud y más tarde, a comprarlas o construirlas. Así la Asociación de Dependientes del Comercio de La Habana, integrada en su casi totalidad por españoles de todas las regiones, adquirió la casa de salud “La Purísima Concepción” en junio de 1884 y la inauguró como suya el 3 de agosto del propio año; el Centro Gallego la casa de salud “La Benéfica” el 28 de diciembre de 1893 y la sociedad “Hijas de Galicia”, continuadora de “Solidaridad Pontevedresa”, compró muchos años después la clínica del doctor Luis Ortega Bolaños, en la barriada de Luyanó, en agosto de 1929 e inauguró en ella, el 12 de octubre de ese año, la casa de salud para mujeres y niños “Concepción Arenal” conocida como “Hijas de Galicia”; el Centro Castellanos construyó el sanatorio “Santa Teresa de Jesús” o “Quinta Castellana”; el Centro Balear estableció su sanatorio en la “Quinta de Salud del Rey”, situada en Calzada de Cristina, que denominó “La Balear” y años después la trasladó a la carretera de San Miguel del Padrón y los canarios fabricaron el Sanatorio “Nuestra Señora de la Candelaria”, conocido por “Quinta Canaria”.16

Los asturianos que eligieron la primera Junta que eligieron la primera Junta Directiva del Centro Asturiano en junio de 1886, un mes más tarde contrataban para sus asociados los servicios de tres casas de salud de La Habana: la “Quinta del Rey”, “La Benéfica” (antes de que la adquiriera el Centro Gallego) y “La Integridad Nacional”. En septiembre de ese año le agregaban la Casa de Salud “Garcini”, además de pagar a dos médicos, los doctores Claudio Delgado Amestoy (1843-1916), brillante colaborador del sabio doctor Carlos J. Finlay Barrés (1833-1915) y Faustino Prendes Alonso, los cuales estaban obligados a visitar diariamente los centros de salud en que hubieran asociados ingresados y a su vez dar consultas y visitas a domicilio, despachándose sus recetas en las farmacias “San Julián”, “La Alianza” y “La Fe”, a lo que hay que agregar servicios dentales a cargo del doctor Taboadela, y todo por una modesta cuota de $3.00 mensuales por asociado.

Diez años más tarde, en abril de 1896, el Centro Asturiano colocaba la primera piedra de su propia casa de salud, a la cual darían por nombre “Covadonga”, en recuerdo a la victoriosa batalla de la que surgiría la monarquía asturiana. Un año más tarde en marzo de 1897, quedaba inaugurado con tres pabellones, “Valle”, “Argüelles” y “García Marqués”, a los que se agregaría un cuarto, “Saturnino Martínez”, cuyos nombres recibieron en homenaje a sus más generosos benefactores: Manuel Valle Fernández, quien hizo tanto por su fundación que en el centro del sanatorio se le erigió un hermoso monumento, que todavía existe; Ramón Argüelles Alonso, marqués de Argüelles; Rafael García Marqués y Saturnino Martínez Martínez, este último, ilustre poeta, todos presidentes del Centro Asturiano.17

Su primer director lo fue el doctor Manuel Bango León (1844-1928), eminente cirujano cubano, profesor de Clínica Quirúrgica, Decano de la Facultad de Medicina de la Universidad de La Habana y académico de número de la Academia de Ciencias Médicas, Físicas y Naturales de La Habana, quien lo dirigió hasta 1909.18 El doctor Bango León es descendiente de asturianos, pues su padre Cayetano Bango Prado nació en la villa de Pravia19 (Universidad de La Habana. Archivo Histórico. Exped. Est. Antig. 1 235). El primer cuerpo facultativo de la institución estuvo integrado por los doctores José Casariego Landa (1868-1903), Abraham Pérez Miró (1857-1930) y Manuel Varona Suárez (1868-1928), como médicos de visita; Francisco González y Miguel Armona Armona, como médicos internos y Manuel Lariot, José A. Presno Bastiony, José J. Ferrán Farrulla, Juan Pujols y Agustín Varona González del Valle, como médicos externos.

Nuevos pabellones se le construirán en años posteriores con los nombres de los presidentes del Centro Asturiano o de los médicos directores de la casa de salud, hasta quedar constituida una verdadera ciudad hospitalaria con avenidas, jardines y varios hermosos parques.

En 1900 se inaugura el pabellón “Asturias”, más tarde dedicado a la dirección del sanatorio; en 1901 el “Dr. Bango” (doctor Manuel Bango León) con salones de operaciones; en 1903 el “Segundo Álvarez” (Segundo Álvarez González) para hidroterapia y electroterapia; en 1904 el “Ramón Pérez”, (Ramón Pérez Rodríguez) con medicina interna; en 1905 el “Manuel García” (Manuel Antonio García) como asilo de ancianos; en 1906 el “Juan Bances” (Juan Bances Conde) dedicado a tisiología; en 1908 el “Celorio” (Benito Celorio) a enfermedades nerviosas y mentales; en 1908 el “José García” (José García García) a enfermos cancerosos; en 1910 el “Maximino Fernández” (Maximino Fernández Sanfelíz) el más bello y original, a medicina interna, al que se le agregará en 1921 el Departamento de Electrocardiografía, uno de los dos primeros de Cuba y en 1944 el Departamento de Pediatría; en 1911 el “José Inclán” (José Inclán Galán) destinado a pacientes pensionistas; en 1913 el “José María Villaverde” (José María Villaverde García) a enfermedades infecciosas; en 1914 el “Fernández Riaño” (Vicente Fernández Riaño) a medicina interna; en 1915 el “González Prado” (Antonio González Prado) a cirugía; ese mismo año el “Fernández Llano” (Ramón Fernández Llano) a enfermedades de la piel y sífilis y angiología; en 1925 el “Pedroarias” (Genaro Pedroarias Villoslada) para el Departamento de Radiología; el propio año el “Fernández González” (Maximino Fernández González) primero para laboratorio clínico y después para anatomía patológica; en 1926 se construyen dos pabellones, el “Antonio Suárez” (Antonio Suárez) para medicina y proctología y el “Agustín Varona” (doctor Agustín Varona y González del Valle) para medicina interna de mujeres; en 1927 otros dos nuevos pabellones, el “Peón Cuestas” (Dionisio Peón Cuesta) para la cocina y una fabrica de ladrillos y madera y el “Manuel Muñiz” (Manuel Muñiz Díaz) a mayordomía, cocina y comedor; por último en 1929 el “Simón Corral” (José Simón Corral) dedicado a enfermedades nerviosas y mentales.17

La Casa de Salud “Covadonga” llegó a tener una extensión de 241 000 m 2 y su costo total se calcula fue de $5 000 000. A finales de los años de la década de 1930, para los asociados de la delegación que allí tenía establecida, se construyeron dos pabellones en el Monte Naranco, Asturias, para atender no solo los asociados de la península sino a los de Cuba que necesitaran aquel clima como parte de sus tratamientos.13

Desde su fundación hasta 1932 dirigieron la casa de salud tres grandes personalidades de la medicina cubana, el ya citado doctor Bango León a quien sustituyó el doctor Agustín de Varona y González del Valle (1867-1934), de importante ascendencia asturiana (un miembro de su familia, don Diego González del Valle, fue el primer presidente del Centro Asturiano), ocupó altos cargos médicos, profesor de Clínica Quirúrgica de la Universidad de La Habana y académico de número de la Academia de Ciencias Médicas, Físicas y Naturales de La Habana,20 y fue su sustituto el doctor José A. Presno Bastiony (1876-1953), figura mayor de nuestra cirugía, Profesor de Mérito, Decano de la Facultad de Medicina y Rector de la Universidad de La Habana, presidente fundador de la Sociedad Nacional de Cirugía, director fundador y propietario de la “Revista de Medicina y Cirugía de La Habana”, Ministro de Salubridad y Asistencia Social y Presidente de la Academia de Ciencias Médicas, Físicas y Naturales de La Habana, quien llegó a ser persona tan querida y representativa en la “Covadonga” que se le conocía con el sobrenombre de “Príncipe de Asturias”.21 En 1932 renunció a su cargo en solidaridad con sus compañeros de la Federación Médica de Cuba, entonces en lucha feroz por mejoras laborales contra las casas de salud de los centros regionales españoles.22

La Casa de Salud “Covadonga” va a llegar a ser el principal centro médico mutualista de Cuba con servicios de cirugía, medicina interna, cardiología, hidroterapia, oftalmología, laboratorio clínico, anatomía patológica y tisiología de muy alta calidad científica y en ella laborarán, además de los ya citados, numerosos médicos cubanos eminentes como los doctores Juan Santos Fernández Hernández (1847-1922), sabio oftalmólogo de prestigio internacional; Luis Ortega Bolaños (1872-1948); Octavio Montoro Saladrigas (1891-1960) y Ramón Grau San Martín (1882-1969), internista de renombre; Alberto Recio Forns (1885-1956), el más sobresaliente laboratorista clínico cubano; Nicolás Puente Duany (1899- ?), patólogo de reconocimiento internacional y Gustavo Aldereguía Lima (1895-1970), uno de las más destacadas figuras de la tisiología cubana.

Descendientes de asturianos en la medicina cubana

He encontrado solamente un asturiano que ejerciera la carrera de medicina en Cuba, el doctor Julio Fernández de la Arena Fernández (1899-1977), natural de la villa de Tapia, pero que en nuestro país realizó todos sus estudios. Se graduó de bachiller en letras y ciencias (1920) en el Instituto de Segunda Enseñanza de La Habana y en la Universidad de la propia ciudad alcanzó los títulos de doctor en medicina (1928) y doctor en ciencias naturales (1934).23 Colaborador del Maestro de la Pediatría Cubana, profesor Ángel A. Aballí Arellano, fue de los iniciadores de los estudios de genética médica en Cuba. En la Facultad de Ciencias de la Universidad de La Habana ocupó por muchos años la cátedra titular de Biología y Anatomía y Embriología Comparada y fue de los fundadores y primer Decano de la Escuela de Ciencias Biológicas (1961) de la propia Universidad.24

Muchos descendientes de asturianos, sin embargo, lograron destacarse en la medicina cubana. A continuación expongo una relación comentada de las personalidades más importantes.

Los hermanos González del Valle Cañizo dejaron una huella luminosa en la cultura nacional en general, pero muy particularmente en la medicina. Manuel (1802-1884), uno de los principales maestros de la filosofía en Cuba en el siglo XIX, ocupó el rectorado de la Universidad de La Habana; José Zacarías (1820-1851), hombre asombrosamente enciclopédico en sus conocimientos, que abarcaban las diferentes ramas de la ciencias, las letras y la filosofía, fue poeta y novelista destacado y falleció con solo 31 años de edad cuando ocupaba cátedras en la Universidad de La Habana con prestigio de sabio; Fernando (1803-1899), fundador de la cátedra de Cirugía Médica en la propia Universidad, fue maestro de generaciones de cirujanos cubanos en sus más de 60 años de carrera docente, en los que ocupó los cargos de Decano de la Facultad de Medicina y Rector de la Universidad de La Habana; Esteban (1813-1876), médico, también brilló en la cátedra universitaria y Ambrosio (1822-1913), sanitarista eminente, se le considera como el Padre de la Bioestadística en nuestro país. Estos y otros hermanos hasta el número de 22 son hijos de Francisco González del Valle, natural del Concejo de Castrillón, Asturias. Uno de sus nietos, el doctor Manuel Vargas Machuca y González del Valle (1834-1886), químico eminente, fue discípulo predilecto del célebre profesor de química Carlos Adolfo Wurtz en París y a su bisnieto el doctor Agustín de Varona González del Valle, ya lo hemos citado como segundo director de la Casa de Salud “Covadonga”.20,25

El doctor Francisco Díaz Vivó (1853-1916),26 médico, coronel del Ejército Libertador de Cuba y delegado a la Asamblea de Representantes del Ejército Libertador, es hijo de Juan Díaz Rubio, asturiano, quien llevó a su familia a Asturias por algunos años y allí aprendió el futuro patriota cubano las primeras letras. Un nieto de éste último, el doctor Rafael Pérez Díaz (1909-1997), fue un destacado cardiólogo de larga trayectoria científica en el Departamento de Cardiología del Hospital Universitario “General Calixto García” y en la Sociedad Cubana de Cardiología.

El fundador de la cátedra de Enfermedades Nerviosas y Mentales en la Universidad de La Habana y médico de cultura enciclopédica doctor José A. Valdés Anciano (1867-1923) es hijo de Juan Manuel Valdés Valle, natural de Asturias,27 cuyo nieto el doctor José R. Valdés-Anciano Mac Donald (1895-?), al igual que su padre, ocupó la cátedra de Enfermedades Nerviosas y Mentales.

Uno de los grandes maestros de la clínica médica de nuestro país, profesor de Patología General por más de cuatro décadas en la Universidad de La Habana, poeta y escritor admirable, doctor Federico Grande Rossi (1866-1942),28 su padre Claudio Grande Alonso nació en Muros de Pravia, Asturias. Nieto de éste e hijo de aquel, el doctor Federico Grande Armas (1893-¿?), fue alumno eminente de la Facultad de Medicina de la Universidad de La Habana y profesor en ella de Patología General por más de 35 años.29

Uno de los sanitaristas más eminentes de Cuba en todos los tiempos, José a. López del Valle Valdés (1875-1937), profesor de Higiene y Legislación Sanitaria y de los fundadores de la organización de la salud pública en el período republicano de nuestra historia, es hijo de José López, natural de San Esteban de Molledo, natural de Asturias.30

El doctor José A. Presno Bastiony,31 de cuyos grandes méritos hemos hecho anteriores menciones, es hijo de Antonio Presno Bedia, asturiano, cuyo nieto el doctor José A. Presno Albarrán (1916-1978),32 fue como su padre una de las glorias de nuestra cirugía, maestro de generaciones de cirujanos e iniciador en Cuba de la cibernética aplicada a la medicina.

Profesor de Anatomía Descriptiva de la Facultad de Medicina durante 60 años el doctor Francisco Suárez Gutiérrez (1875-¿?) es hijo de José Antonio Suárez Prieto, asturiano.33

La familia de Rafael Inclán, rico asturiano radicado en La Habana, dio a Cuba médicos notables. Sus hijos, el doctor Clemente Inclán Costa (1879-1965),34 fue prestigioso pediatra, profesor de Patología Experimental durante 60 años, Rector de la Universidad de La Habana durante 18 años y presidente de la Academia de Ciencias Médicas, Físicas y Naturales de La Habana y el doctor Alberto Inclán Costa (1890-1965),35 profesor fundador de la cátedra de Ortopedia y personalidad mayor de la ortopedia en Cuba. Sus nietos, el doctor Rafael Inclán Guas (1903-?),36 célebre deportista, considerado inmortal del baseball amateur cubano y profesor de Clínica Médica; el doctor Alberto Barba Inclán (1904-?), prestigioso cirujano ortopédico y el doctor Rafael Guas Inclán (1896-?), abogado de brillante carrera política, que fue presidente de la Cámara de Representantes, delegado a la Asamblea Constituyente de 1940, Gobernador de la provincia de Habana, Senador y Vicepresidente de la República.

Clínico notable, profesor titular de Fisiología, académico de número de la Academia de Ciencias Médicas, Físicas y Naturales de La Habana y autor de numerosos libros de fisiología, el doctor Ramón Grau San Martín, que además fue uno de los políticos más populares y discutidos de su época en Cuba, es hijo de la asturiana María del Pilar San Martín y del Collado.37

El doctor Arturo García Casariego (1885-1935), médico destacado, profesor de Enfermedades de las Vías Urinarias con su Clínica de la Facultad de Medicina y que falleció cuando más se esperaba de su brillante talento, su padre Juan García Lavandera era natural de Castabio, Coaña, provincia de Oviedo, Asturias.38

Hombre de carácter muy modesto, el doctor Rodolfo Pérez de los Reyes (1896-1962) fue un destacado cardiólogo y culto historiador médico, cuyo padre José Pérez Sánchez nació en Llanes, Oviedo.39

Presidente de la Federación Médica de Cuba y Secretario de Sanidad y Beneficencia, el doctor Victoriano Rodríguez Barahona (1890-¿?) es hijo de Rafael Rodríguez Vigil, natural de Gijón, Oviedo.40

El doctor Facundo Díaz y Fernández Rocés (1894-¿?) laborioso profesor de Fisiología de la Universidad de La Habana durante casi tres décadas, su padre Facundo Díaz Tuero, nació en Villaviciosa, Oviedo.41

Descendiente por línea materna de miembros distinguidos del Ejército Libertador en Pinar del Río, el doctor Juan M. González Hernández (1901-¿?), profesor de Química Biológica de la Facultad de Medicina por 35 años, es hijo de Celestino González Rodríguez, natural de Oviedo.42

El doctor Juan R. Antuña Abio (1923-¿?), destacado oftalmólogo, profesor de Enfermedades en los Ojos con su Clínica de la Universidad de La Habana, es hijo de Fulgencio Antuña Canga, asturiano.43

Médico internista muy notable y querido en Pinar del Río y Ministro de Gobernación, el doctor Tevelio Rodríguez del Haya (1906- ¿?) es hijo de José María Rodríguez Fernández, natural de Villa Alegre, Oviedo.44

Maestro de generaciones de obstetras cubanos, el doctor Celestino Álvarez Lanjochere (1917-1999), profesor de Obstetricia y Ginecología de la Universidad de La Habana y el Instituto Superior de Ciencias Médicas de La Habana, su padre Celestino Álvarez Muñiz es asturiano.45

Ganador de la Orden Carlos J. Finlay, Decano de la Facultad de Medicina “General Calixto García” y maestro de generaciones de cirujanos cubanos, el doctor Alejandro García Gutiérrez (1925) es hijo de Manuel García Suárez, natural de Oviedo, quien llevó a su familia a Asturias y el hijo cubano, durante algunos años, recibió la enseñanza primaria en la tierra en que nació su padre.46

El doctor Manuel Artime Buesa (1932), médico del Ejército Rebelde en la Sierra Maestra, después uno de los líderes contrarrevolucionarios que dirigió la fracasada invasión a Playa Girón, es hijo de Manuel Artime Fernández, que nació en Luarco, Oviedo.47

Profesor de Enfermedades Tuberculosas con su Clínica, durante muchos años Secretario de la Facultad de Medicina y Ministro de Salubridad y Asistencia Social, el doctor Manuel Ampudia González (1898-¿?), es nieto de Manuel Ampudia, asturiano.48

El doctor Enrique Llanio del Castillo (1891-1974)49 parasicólogo destacado y profesor fundador de la cátedra de Parasitología y Enfermedades Tropicales es nieto de Francisco Llanio Fernández, natural de Corradas, Oviedo. Otro de sus hijos Pedro Llanio del Castillo, médico y doctor en farmacia, profesor de Química Biológica, presidió por muchos años el Colegio Nacional Farmacéutico y su nieto el doctor Raimundo Llanio Navarro (1920), es gastroenterólogo eminente de prestigio internacional, director fundador del Instituto Nacional de Gastroenterología y autor de obras fundamentales sobre su especialidad.50

Médico revolucionario, veterano de la Guerra Civil Española y uno de los mejores directores de hospitales que ha tenido Cuba, el doctor Luis Díaz Soto (1905-1958) es nieto de Jesús Soto Acebo, asturiano.51

El doctor Orfilio Suárez de Bustamante (1905- ¿?), destacado tisiólogo, profesor de Patología Clínica e Higiene Terapéutica de las Enfermedades Tuberculosas, su abuelo Marcelino Suárez es asturiano y el nieto cubano, ya viejo y ciego, fue a morir a España.52

Uno de los cirujanos de mayor habilidad quirúrgica que ha dado nuestro país, de prestigio internacional, el doctor Antonio Rodríguez Díaz (1904-¿?), sus abuelos maternos Pedro Pablo Díaz y María Alonso Díaz, son asturianos.53

Otro tisiólogo destacado, Ministro de Salubridad y Asistencia Social y Senador de la República, doctor Octavio Rivero Partagas (1902-¿?) y su hermano César, médico y político, Representante a la Cámara por Pinar del Río, son nietos de Octavio Rivero Fiallo, natural de Asturias.54

El doctor Armando J. Coro de la Cruz (1901-¿?), profesor de Fisiología de la Universidad de La Habana, luchador contra la dictadura del general Gerardo Machado y Ministro de Salubridad y Asistencia Social, es nieto de José Coro, asturiano.55

Hijo del doctor Luis Ortega Bolaños, Maestro de la Clínica Médica en Cuba, el doctor Luis Ortega Verdes (1901-¿?), profesor de Clínica Médica durante tres décadas de la Facultad de Medicina y director muchos años del Hospital “Nuestra Señora de las Mercedes”, es nieto por línea materna de Saturnino Verdes, natural de Mondoñedo, Asturias.56

Jefe de la Sanidad Militar del Ejército Rebelde en la Sierra Maestra y primer Ministro de Salubridad y Asistencia Hospitalaria del Gobierno Revolucionario, el doctor Julio Martínez Páez (1908 -2000), gloria de la ortopedia cubana, su abuelo paterno Agapito Martínez nació en Asturias.57

El doctor Juan Rodríguez –Loeches Fernández (1921-2002), cirujano destacado, profesor de Cirugía de la Universidad de La Habana y del Instituto Superior de Ciencias Médicas de La Habana, coronel de la Sanidad Militar de las Fuerzas Armadas Revolucionarias y autor de importantes libros de cirugía, su abuelo Casimiro Fernández Grande, nació en Villa Alegre, Oviedo.58

Maestro indiscutido de la ortopedia cubana en las últimas décadas, de prestigio internacional, el profesor doctor Rodrigo Álvarez Cambras (1934), es hijo de Rodrigo Álvarez y Collar, natural de Asturias.59

Y el destacado clínico y profesor titular de Medicina Interna del Instituto Superior de Ciencias Médicas de La Habana, doctor José Fernández Sacasas (1939), es nieto por línea paterna de Manuel Fernández Fernández, natural de Oviedo.60

No quiero, por último dejar de citar a dos de los ocho estudiantes de medicina fusilados en La Habana el 27 de noviembre de 1871, por patriotas, que son hijos de asturianos: Alonso Álvarez de la Campa y Gamba (1855-1871), de Alonso Álvarez Galán, natural de Castrillón y José de Marcos y Medina (1851-1871), de José de Marcos y Llera, natural de Oviedo.61

Baste esta escueta relación para dar una pálida idea de la gran influencia de los descendientes de asturianos en las diferentes ramas de la medicina cubana.

Consideraciones finales

Presentes en Cuba desde los inicios de la conquista y la colonización, los asturianos se hicieron sentir en la Isla como hombres laboriosos de grandes aptitudes para el comercio, que llegaron a dominar en las mayores ciudades del país, principalmente en La Habana, en que a partir de la segunda mitad del siglo XIX su poder económico les permitió organizarse en instituciones de instrucción, recreo y beneficencia, las que irán en aumento en la primera mitad del pasado siglo.

Su amor a la patria lejana los hizo fundar sociedades que agrupaban a los asturianos según sus municipios o concejos de origen, para ayudarse mutuamente, mantener las tradiciones culturales y contribuir desde aquí al desarrollo de sus lugares de nacimiento, con la construcción principalmente de escuelas.

Como una manifestación de la beneficencia de estas instituciones el Centro Asturiano de La Habana fundó la Casa de Salud “Covadonga”, de profunda huella en la historia del mutualismo médico en Cuba, la que sentaría pautas en la atención hospitalaria y en la atención médica ambulatoria entre nosotros, pero también sería escenario de enconadas luchas del gremio médico por alcanzar mejoras salariales a lo largo de dos tristes décadas.

El espíritu patriótico de los asturianos, no impidió que constituyeran en el país familias profundamente cubanas, cuyos miembros supieran cumplir con su deber en las luchas por nuestra independencia, así como en las más difíciles etapas del resto de nuestra historia y que muchos de ellos brillaran en general en la cultura del país y en particular en el desarrollo de las diferentes ramas de la medicina cubana.

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