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Cuaderno de Historia No. 81, 1996

Conferencia Tres

La salud pública en Cuba durante el periodo colonial español

Real Sociedad Patriótica de Amigos del País de La Habana: Su importancia en la Salud Pública Colonial. Juntas Central y Subalternas de Vacunación. Juntas Superior, Provinciales y Locales de Sanidad. Juntas General y Municipales de Beneficencia y Caridad. En las conferencias anteriores explicamos cómo dentro de la estructura administrativa de la colonia fueron los cabildos o ayuntamientos los encargados de regir las actividades de salud pública que se llevaron a cabo en Cuba durante los siglos XVI, XVII y primera década del XVIII; como esta dirección fue compartida en lo tocante a hospitales, asilos y cementerios con la Iglesia Católica hasta el primer tercio del siglo XIX y por último, cómo se inició la enseñanza superior de la medicina dos años antes de la inauguración de la Real y Pontificia Universidad de La Habana en 1728, regida desde ese año hasta su secularización en 1842 por la Orden religiosa católica de los Dominicos, para finalizar con breves consideraciones sobre el plan de estudios y la calidad de la enseñanza.

En la presente conferencia explicaremos, siguiendo un orden cronológico de fundaciones, la importancia que para la salud pública de la colonia representó el traslado a Cuba de la principal Institución de la floreciente burguesía manufacturera española, la Real Sociedad Patriótica de Amigos del País y tres organismos específicos de la administración de salud pública que funcionaron en un principio conjuntamente con el Real Tribunal del Protomedicato y que después lo llegaron a sustituir, las Juntas Central y Subalternas de Vacunación, las Juntas Superior, Provinciales y Locales de Sanidad y las Juntas General y Municipales de Beneficencia y Caridad.

REAL SOCIEDAD PATRIOTICA DE AMIGOS DEL PAIS DE LA HABANA: SU IMPORTANCIA EN LA SALUD PUBLICA COLONIAL

El desarrollo alcanzado en España por la burguesía manufacturera determina que ésta se organice en toda la península en Sociedades Económicas de Amigos del País. Esta nueva clase social que acababa de nacer en Cuba como resultado de la transformación de las relaciones económicas de producción en la isla, siente también la necesidad de la creación de instituciones de este tipo y así el 13 de septiembre de 1787 se establece la primera en Santiago de Cuba y seis años después por Decreto de Carlos IV de 6 de junio de 1792 se instala el 9 de enero de 1793 la Real Sociedad Patriótica de Amigos del País de La Habana.

Esta corporación que tenía como principales miras el promover la educación pública, mejorar la industria y la agricultura y ofrecer medidas para aumentar el comercio, al decir de don Fernando Ortiz, va a ayudar a "los países a convertirse en patrias" desvinculándolos de la personificación monárquica. La Sociedad va a actuar como una institución predominantemente cubana, siempre dispuesta a la defensa de los intereses de la isla, en contra si era preciso de los privilegios peninsulares y de las imposiciones del gobierno hispano.

Así, desde sus primeros años se preocupa sobremanera por los dos problemas principales de la epidemiología del país: la viruela y la fiebre amarilla.

Sobre esta última enfermedad, endémica desde 1649, encargaría un estudio al miembro de número doctor Tomás Romay Chacón, que fue leído ante ella el 5 de abril de 1797 y que al ser publicado ese año con el largo nombre de Disertación sobre la fiebre amarilla llamada vulgarmente Vómito Negro, enfermedad endémica de las Indias Occidentales dio inicio a la literatura médica científica cubana.

La labor realizada por la Sociedad en el conocimiento e introducción de la vacunación antivariólica en nuestro país es de capital importancia. El 4 de febrero de 1802 la institución encarga al doctor Romay que emita su opinión sobre una Memoria impresa en Madrid, acabada de recibir, sobre el uso y propagación de la vacuna. El informe favorable del doctor Romay dio inicio a activas acciones que condujeron en 1804 al comienzo de la vacunación antivariólica en Cuba y a la fundación, por la Sociedad ese mismo año, de la Junta Central de Vacunación de La Habana.

Esta Junta Central de Vacunación actuó siempre en estrecha dependencia con la Sociedad y sus gastos fueron sufragados totalmente por ella a falta de la adecuada subvención por el gobierno colonial.

El estudio de las aguas medicinales y las enfermedades del campo fueron también serias preocupaciones de la Sociedad en las que tomó participación muy destacada el doctor Romay.

Lo defectuoso de la enseñanza médica en la Real y Pontificia Universidad de La Habana hizo que la Sociedad tratara de remediarla en todo cuanto pudo. Así logró obtener que por Real Orden se le autorizara la creación de una cátedra de Anatomía Práctica, de que carecía la Universidad, en el Hospital Militar de "San Ambrosio" en La Habana, la que se inauguró en 1797.

Figura 2
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Cerrada esta cátedra, se logró reabrir en 1819 y unirle en 1825 una de Obstetricia, cuyo estudio no se había tratado entre nosotros, con demostraciones en cadáveres, esqueletos y un maniquí construido al efecto.

Esta nueva cátedra daría paso a que el 7 de junio de 1828 y bajo el patronato de la propia Sociedad se inaugurara una Academia de Parteras en el Hospital de Mujeres de San Francisco de Paula, con la que se logró una notable mejoría en la asistencia a las parturientas pobres de La Habana y sus alrededores, lo que motivó que en el año 1833 se fundara otra en Puerto Príncipe, para tratar de remediar en dicha ciudad el mismo mal, al tomarse como muy bueno el ejemplo de la capital.

Por la época en que fueron explicadas las cátedras de Anatomía Práctica y de Obstetricia del Hospital de San Ambrosio por quien llegaría a ser después una de las máximas figuras de la medicina cubana, el doctor Nicolás J. Gutiérrez y Hernández, se le agregaron a partir de 1839, otros dos cursos sobre Clínica Quirúrgica y Grandes Operaciones de Cirugía con demostraciones en los cadáveres.

Desde 1816 la Sociedad estaba interesada en la creación de una cátedra práctica de Clínica Médica en el propio Hospital Militar para lo que encargó al doctor Romay en 1818 redactar el plan de ejecución, lo cual realizó y presentó éste a la institución ese mismo año; no obstante lo cual, por las dilaciones del gobierno colonial no se pudo inaugurar hasta 1834, explicada por el propio doctor Romay.

Un hecho importante para la salud pública de la época lo fue, también promovido por la Real Sociedad Patriótica, la fundación del Jardín Botánico de La Habana el 30 de mayo de 1817, en los terrenos que hoy ocupa el Capitolio Nacional, sede de nuestra actual Academia de Ciencias.

En esta institución se establecieron cursos de botánica, a los cuales concurrieron estudiantes de medicina y graduados, pues después de haber introducido Carlos de Linneo radicales transformaciones en el campo de las ciencias naturales y de haberse aplicado esos conocimientos a la medicina, principalmente como botánica médica, se hacían éstos indispensables a los que ejercían esta profesión.

En 1817 la Sociedad nombró una comisión que promovió en el Jardín Botánico los estudios y la siembra de plantas medicinales que pudieran ser destinadas al tratamiento de los enfermos en los hospitales.

JUNTAS CENTRAL Y SUBALTERNAS DE VACUNACION

No se sabe con exactitud cuándo y por quién se introdujo en nuestro país el método de inoculación, pero sí se puede afirmar que ya en 1795 era conocido, pues una duda acerca de la eficacia e inocuidad de éste se planteó en el Papel Periódico de La Habana en ese año, y fue contestada por el doctor Romay.
Figura 3
Figura 3
El inmortal trabajo en el que Edward Jenner en 1798 anunció al mundo el descubrimiento de la eficaz inoculación preventiva contra la viruela, avalado con su experiencia de veinte años de trabajo, no fue conocido por los médicos cubanos hasta 1802, quienes lograron por sus propios medios bajo la dirección del doctor Romay, después que éste obtuvo pus vaccinoso de unos niños vacunados procedentes de Puerto Rico, comenzar su distribución a distintas poblaciones de la isla desde febrero de 1804.

Por eso al llegar a La Habana el 26 de mayo de ese año la expedición mandada por el rey Carlos IV a traer vacuna a sus colonias de América, a cuyo frente venía el Cirujano de Cámara Real Francisco Xavier y Balmis, éste quedó gratamente sorprendido al encontrar propagada la vacuna en la Isla.

El 13 de julio de 1804 se estableció en La Habana la Junta Central de Vacunación, de la que fue nombrado el doctor Romay Secretario Facultativo y figura principal durante toda la existencia de la institución.

Esta Junta cuya formación fue propuesta por el doctor Balmis fue creada como ya dejamos dicho por la Real Sociedad Patriótica de Amigos del País de La Habana.

Su estructura estaba dada por un Director que lo era el propio de la Sociedad Patriótica, un Secretario Económico que lo sería quien ocupara el mismo cargo en la Sociedad, cuatro vocales facultativos de los que uno era elegido para Secretario Facultativo y tres vocales no facultativos ya que el cuarto correspondía al Secretario Económico.

La Junta debía reunirse una vez al mes para deliberar y dos veces a la semana se llevarían a cabo vacunaciones gratuitamente en la Casa Capitular o Ayuntamiento.

Entre sus funciones estaba la de obtener, conservar y aplicar la vacuna, remitir el pus vacuno entre cristales a las distintas poblaciones del país y llevar el control estadístico de toda esta labor, la que sería informada anualmente ante la Real Sociedad Patriótica de La Habana.

Otra función de esta junta era la de vacunación obligatoria a todos los esclavos llegados al puerto de la ciudad antes de permitirse su venta por el gobierno, a quien debían informar del estado en que llegaban.

Si alguno hubiera padecido de viruelas naturales durante el viaje se hacía observar a todos los tripulantes y esclavos la más rigurosa cuarentena.

Desde su fundación esta Junta Central de Vacunación contó para conservar el virus vacuno con Juntas Subalternas en algunas de las principales ciudades del país como: Santiago de Cuba, Trinidad, San Felipe y Santiago (Bejucal), Santa María del Rosario, Sancti-Spíritus, Santa Clara, Puerto Príncipe y San Juan de los Remedios, así como vacunadores en muchos pueblos menores.

La existencia de este organismo de la administración de salud pública de la colonia llegó hasta el año 1849 en que pasó a formar parte de la estructura y funciones de las Juntas Superior, Provinciales y Locales de Sanidad.

Como podemos apreciar en esta breve exposición la Junta Central de Vacunación estuvo estrechamente unida a la Real Sociedad Patriótica de Amigos del País de La Habana, a la cual se debió su fundación y mantenimiento económico, pues el gobierno colonial no empleó en ella ningún recurso material durante toda su existencia y es preciso decir que los cargos desempeñados por todos sus miembros fueron con carácter honorario tanto en la Junta Central como en las Subalternas.

JUNTAS SUPERIOR, PROVINCIALES Y LOCALES DE SANIDAD

Las Juntas de Sanidad fueron creadas en España con la finalidad de auxiliar al Real Tribunal del Protomedicato cuyas múltiples funciones le impedían atender con asiduidad las cuestiones sanitarias. En 1807 se establece esta institución en Cuba con una Junta Superior en La Habana y Juntas Subalternas en Remedios, Puerto Príncipe y Santiago de Cuba. En 1812 al suspenderse en la metrópoli, por decreto de las Cortes de Cádiz, se suprimieron también en Cuba las Juntas Superior y Subalternas de Sanidad.

Un año después por decreto de estas Cortes, el 23 de junio de 1813 se instala nuevamente este organismo de la administración de salud pública en La Habana, ahora con el nombre de Junta Provincial de Sanidad, cuyas actividades dan comienzo el 13 de octubre de ese año.

En su reglamento, aprobado un día después y que constaba de ocho artículos, se especificaban sus funciones, que entre otras serían: celebrar sesiones ordinarias cada quince días y las extraordinarias que se requiriesen; obligar a los facultativos, bajo su jurisdicción territorial, informar de los enfermos contagiosos a la Junta y esta a su vez comunicárselo al Capitán General; disponer desinfecciones, aislamientos, cordones sanitarios e inspeccionar las embarcaciones que entraran al puerto.

La Junta estaría presidida por el Alcalde Primero y un facultativo como secretario, además de otros seis vocales de los cuales sólo dos eran médicos. Un año después se dió entrada en la Junta como vocal al Protomédico Primero con lo que se estrecharon más las relaciones entre ambas instituciones.

En 1813 se instala otra Junta Provincial en Santiago de Cuba y en 1814 se crean Juntas Locales en las principales poblaciones de la isla.

Por Real Orden de 20 de septiembre de 1838, que tuvo efecto el 9 de enero de 1839, se creó en La Habana la Junta Superior de Sanidad por lo cual pasaron las demás a ser subalternas de ésta.

Por Decreto del Capitán General José Gutiérrez de la Concha de 25 junio de 1857 se creó la Junta Subalterna de La Habana, por cuyo motivo la Superior quedó solamente como Consultiva, lo que fue aprobado por Real Orden de 7 de mayo de 1859.

Por estas leyes la organización de la sanidad colonial quedaba estructurada de la siguiente manera: una Junta Superior, integrada entre otros por dos facultativos de gran calidad científica, encargada de asesorar sobre medidas sanitarias de todo tipo a aplicar en la isla y de recibir la información estadística; Juntas Provinciales en Pinar del Río, La Habana, Santa Clara, Puerto Príncipe y Santiago de Cuba y Juntas Locales en los principales pueblos.

A partir de 1833 en que cierra sus puertas el Real Tribunal del Protomedicato, éste delega sus pocas funciones sanitarias (en esa época no eran más que consultivas) en la organización que estudiamos. Sus funciones de fiscalizador del ejercicio médico, de examinador de médicos, de cirujanos latinos (los romancistas cesaron ese año), de comadronas, de flebotomianos, de boticarios, dentistas y otros, así como supervisor de farmacias, pasaron a las Reales Juntas Superiores Gubernativas de medicina y cirugía y de farmacia, creadas ese año, las que estudiaremos en la próxima conferencia.

En 1842 al cerrarse estas últimas instituciones, sus funciones fiscalizadoras de farmacias y del ejercicio médico pasaron a las Juntas de Sanidad al igual que toda la responsabilidad de la vacunación a partir de 1849, cuando después de la muerte del doctor Romay, ese año, la Junta Central de Vacunación quedó disuelta.

Como podemos apreciar a lo largo de esta exposición, paso a paso se va a centralizar toda la administración de la salud pública en las Juntas Superior, Provinciales y Locales de Sanidad y al reorganizarse éstas después de terminada la guerra de los Diez Años por nuestra independencia (1868-1878), en que se agregan secciones de higiene, veterinaria y otras, sus funciones se harán numerosísimas. Las de higiene y epidemiología abarcarán: orientaciones de medidas en epidemias y epizootias; supervisión del Hospital de Higiene de La Habana y de los leprosorios; control de barcos, puertos, cementerios, fuentes de aguas minero-medicinales, mataderos, albeiterías o herradurías y otros. Y las administrativas comprederán: aprobación de los reglamentos de las instituciones de salud; aprobación de apertura de laboratorios y casas de salud; nombramientos de médicos y farmacéuticos de los ocho distritos de la ciudad de La Habana, de los médicos de Casas de Socorro (fundadas a partir de 1871), de los vacunadores, los de puertos, forenses, municipales, inspectores de higiene, veterinarios y otros; fiscalización del cumplimiento de la labor de los facultativos de semana a partir de 1825 (médicos y cirujanos de guardia para la asistencia a pacientes pobres en los distritos de La Habana) y otras muchas.

Esta institución, que contó con muy escasos recursos económicos del gobierno colonial en sus distintos niveles, realizó, no obstante, labor meritoria durante las epidemias que nos azotaron a lo largo de toda su historia, pero principalmente en la epidemia de cólera de 1833.

Su endeblez, sin embargo, se puso de manifiesto principalmente durante las dos guerras por la independencia, sobre todo en la de 1895-1898, en que después de la reconcentración de campesinos en las poblaciones urbanas, decretada por el sanguinario Capitán General Valeriano Weyler, fue incapaz con sus pobres recursos, disminuidos aún más por la guerra, de hacer frente a los gravísimos problemas higiénicos y epidemiológicos planteados por tan cruel medida.

Así, completamente desorganizadas llegaron las Juntas de Sanidad al final de la dominación española en Cuba, para ser sustituidas por una nueva organización sanitaria durante el primer gobierno de ocupación norteamericano (1899-1902).

JUNTAS GENERAL Y MUNICIPALES DE BENEFICENCIA Y CARIDAD

El segundo período constitucional impuesto a la monarquía absoluta española va a traer como consecuencia en la colonia cambios de gran importancia en los campos político y docente, que tendrán repercusión también en la medicina al tratar de sacar del dominio escolástico y religioso de la Iglesia Católica la enseñanza universitaria y las instituciones de beneficencia pública.

Así en septiembre de 1822 es electo el primer rector no religioso en la Universidad de La Habana, el profesor de Fisiología doctor Antonio Viera e Infante, y se propugna un plan de reforma de la enseñanza de la medicina.

Al año siguiente se funda en La Habana (1823) una Junta Local de Beneficencia con la que se pretendió iniciar una organización que reuniera a todos los establecimientos de beneficencia (hospitales y asilos) fuera del control de la Iglesia.

Con la abolición del gobierno constitucional y el restablecimiento de la monarquía absoluta en España por Reales Decretos de 3 y 20 de octubre de 1823, recibidos en Cuba el 9 de diciembre de ese año, cesan todos los cambios llevados a cabo dentro de la Universidad, se restablecen los privilegios de la Orden de los Dominicos en dicha institución, se cierra la Junta Local de Beneficencia y continúa la Iglesia con su control absoluto sobre hospitales y asilos.

Diez años después, 1833, la llegada del cólera a la Isla estremecería de tal modo la organización de salud pública colonial que determina el cierre definitivo del ya en ese momento obsoleto Real Tribunal del Protomedicato; será sustituido por las Reales Juntas Superiores Gubernativas de Medicina y Cirugía y de Farmacia, se reestructurarán las Juntas de Sanidad, como dejamos dicho con anterioridad y se creará nuevamente, ahora de manera definitiva, la organización de la beneficencia pública, que aunque compartida con la Iglesia, no tendrá ya su dominio completo sobre ella.

La organización de beneficencia pública estará dada por una Junta General en La Habana, que dispondrá como sede de un local en el edificio del obispado; su presidente lo será el Gobernador General de la Isla y su vicepresidente el Obispo de La Habana; contará además con tres secciones, Gobierno, Administración y Contabilidad, de las que formarán parte destacados médicos, junto a religiosos y delegados de la Universidad, la Real Sociedad Económica de Amigos del País y el gobierno colonial.

Se crearán Juntas Municipales en La Habana y en las principales ciudades y pueblos de la Isla, posean o no hospitales, presididas en general por los alcaldes municipales, pero en las que invariablemente figurarán profesionales de la medicina. También se fundarán en muchos pueblos y ciudades, como parte de esta organización, Asociaciones de Beneficencia Domiciliaria, integradas casi en su totalidad por mujeres, encargadas de atender y suministrar recursos a los enfermos pobres de solemnidad.

Además de todos los hospitales de la Isla, de los que se separarán a partir de 1837 los hospitales militares al ser creada la Sanidad Militar, estarán también a su cargo como establecimientos de beneficencia la Real Casa de Beneficencia y Maternidad de La Habana, la Casa de Beneficencia de Niños Pobres de Matanzas, la Casa de Beneficencia de Mujeres de Sancti-Spíritus, la Casa de Beneficencia de Santiago de Cuba y la Casa de Recogidas de San Juan Nepomuceno de La Habana.

Con las Juntas Superior, Provinciales y Locales de Sanidad y las Juntas Generales y Municipales de Beneficencia y Caridad como estructura de la organización de la administración de salud pública en Cuba y con una ínfima parte del presupuesto económico del gobierno colonial, se llegará hasta el final de la dominación española en la Isla el 1o. de enero de 1899.

BIBLIOGRAFIA RECOMENDADA

  1. Cowley-Valdés R. Breves noticias sobre la enseñanza de la Medicina en la Real y Pontificia Universidad del Máximo Doctor San Gerónimo. Imp. y Librería de A. Pego. La Habana, 1876.
  2. Delgado García G. Desarrollo Histórico de la Administración de la Salud Pública en Cuba en su etapa colonial española. Cuad Hist Sal Pub No. 72. Publicación del Consejo Nacional de Sociedades Científicas, La Habana, 1987, p. 7-22.
  3. ---: El doctor Antonio Viera e Infante y la Revolución Universitaria Habanera de 1821 a 1823. Cuad Hist Sal Pub No. 72. Publicación del Consejo Nacional de Sociedades Científicas. La Habana, 1987. p. 161-68.
  4. Guía de Forasteros en la Siempre Fiel Isla de Cuba para el año de 1864. Imp. Gob. General, La Habana, 1864.
  5. Guía de Forasteros en la Siempre Fiel Isla de Cuba para el año Económico de 1880-81. Imp. Gob. General, La Habana, 1880.
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  7. ---: Tomás Romay en la Sociedad Económica. Cuad de Cultura. 8va. Serie, No. 6, Ed. Lex, La Habana, 1950.
  8. Martínez Fortún JA. Cronología Médica Cubana. Contribución al estudio de la Historia de la Medicina en Cuba. Ed. Mimeografiada, La Habana, 1947-48.
  9. ---: Historia de la Medicina en Cuba. Ed. Mimeografiada, La Habana, 1956-58.
  10. Romay Chacón T. Obras Completas. Academia de Ciencias de Cuba, La Habana, 1965, t. I.
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