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Cuaderno de Historia No. 81, 1996

Conferencia Ocho

La salud pública en cuba en el periodo republicano burgués

Secretaría de Sanidad y Beneficencia (1909-1940). La Salud Pública cubana en los organismos internacionales de salud (1902-1958). Desarrollo del mutualismo y la medicina privada. Las luchas sociales del gremio médico. Penetración de la industria farmacéutica extranjera, principalmente norteamericana, en Cuba. La enseñanza de la medicina de 1900 a 1958. En la última conferencia después de explicar muy brevemente los rasgos principales de la evolución histórica de la república burguesa (1902-1958), en la que pusimos mayor énfasis en la composición de clases y sus luchas, pasamos a exponer el desarrollo de la sanidad cubana bajo la dirección del doctor Carlos J Finlay . Comentamos que se caracterizó por una tendencia a la centralización de su dirección, de la que había carecido durante la etapa de la primera ocupación norteamericana; aunque esta centralización no conllevó a su autonomía dentro de la estructura del Estado, ya que al inaugurarse la Junta Superior de Sanidad en 1903, con su adaptación a la nueva Constitución de la República, no quedó como organismo independiente, como estaba en la ley original, sino adscripta a la Secretaría de Gobernación, como ya venían los ramos de la sanidad y la beneficencia desde el mismo día de inaugurada la república.
 
Figura 11
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Figura 12 
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Este mal continuó durante la segunda ocupación, agravado al nombrarse un Consultor Sanitario norteamericano, con poderes omnímodos dentro de la organización sanitaria cubana; aunque se logró un paso de avance al crearse en 1907 el Departamento Nacional de Sanidad en el que quedarían unidas las sanidad terrestre y la marítima.

Hicimos destacar en nuestra explicación como la honestidad y rectitud de carácter, unido a su gran prestigio científico, le permitieron al doctor Finlay mantener la sanidad cubana fuera de los rejuegos políticos de la época, aún en la difícil etapa de duplicidad de poderes creada en la segunda ocupación norteamericana.

Terminamos la conferencia con la explicación del ramo de la beneficencia durante la etapa de 1902 a 1909 que comprende desde el inicio de la república burguesa hasta el final de la segunda ocupación norteamericana.

En la presente conferencia expondremos cómo se llevó a cabo la unificación de ambos ramos de la administración de salud pública, el de sanidad y el de beneficiencia, en un organismo estatal único de categoría ministerial, la Secretaría de Sanidad y Beneficencia; por lo que Cuba fue el primer país del mundo en que se realizó. Explicaremos cual fue su estructura hasta 1940, año en que al ponerse en vigor una nueva Constitución en el país se le cambió de nombre y de estructura.

También hablaremos de la presencia de Cuba en los organismos internacionales de salud de 1902 a 1958; de cómo paralelo a la organización de la administración de la salud pública estatal se van a desarrollar el mutualismo y la medicina privada, como consecuencia, en gran parte, de lo insuficiente del sistema estatal y cómo penetrará también en forma cada vez mayor durante todo el período republicano burgués la industria farmacéutica extranjera en Cuba, principalmente norteamericana; para concluir haremos una breve explicación de la enseñanza de la medicina en nuestra única Facultad Médica y en el Instituto Finlay, desde 1900, en que se implantó el segundo y último plan de estudios de la primera ocupación, hasta el final de la república burguesa en 1958.

SECRETARIA DE SANIDAD Y BENEFICENCIA (1909-1940)

Desde los comienzos del período republicano burgués se hizo evidente para muchos médicos cubanos, preocupados por los asuntos de la salud pública, la necesidad de unificar todos los servicios de la administración de salud en un solo organismo con categoría ministerial. De ahí que dos médicos legisladores, los doctores José A. Malberty Delgado y Gonzalo García Vieta, aprovecharon que el Senado de la República había aprobado un proyecto de Ley sobre las Secretarías de Despacho que debía ser discutido y aprobado también en la Cámara de Representantes, a la cual pertenecían, para presentar el 5 de noviembre de 1902 un proyecto de enmienda a esa ley en el cual pedían se incluyera entre las Secretarías de Despacho una de Sanidad y Beneficencia.

El proyecto fue discutido por la Cámara el 28 de abril de 1903 y aprobado por 29 votos a favor y 18 en contra. Es interesante decir que de los diez médicos legisladores presentes en la sesión siete votaron a favor y tres en contra. El doctor Pedro Albarrán Domínguez, notable cirujano urólogo, hermano del eminente profesor de la Facultad Médica de París doctor Joaquín Albarrán, consumió un turno a favor y pronunció un discurso lleno de sólidas razones para su creación, llamándole, como más apropiada denominación, Secretaría de Higiene Pública.

La Ley con esta y otras enmiendas referentes a distintas Secretarías, pasó de nuevo al Senado donde fueron rechazadas las mismas el 28 de mayo de 1903; por lo que fue llevada su discusión y aprobación a una Comisión Mixta de ambas cámaras legislativas, integrada por cinco senadores y cinco representantes; la que también las rechazó después de discutirlas ampliamente en sesiones de los días 6 y 9 de junio del propio año.

No fue hasta la etapa de la segunda ocupación norteamericana que la Comisión Consultiva, organismo creado por el gobierno interventor en sustitución del Congreso de la República, al discutir y aprobar la Ley Orgánica del Poder Ejecutivo, incluyó entre las Secretarías de Despacho la de Sanidad y Beneficencia. Esta ley fue promulgada por Decreto No. 78 del Gobernador Provincial y apareció publicada en la Gaceta Oficial el 26 de enero de 1909, para entrar en funciones dos días después al restaurarse en esa fecha la república burguesa.

De esta forma quedaba nuestra organización de la salud pública unificada, independiente y elevada a categoría ministerial para tener Cuba la prioridad de hacerlo en todo el mundo, ya que otros países lo lograron años después. Así, Austria elevó la suya en 1917; Checoslovaquia en 1918; Rusia después de la Revolución de Octubre; Gran Bretaña en 1919; Francia en 1920; República Dominicana y Líbano en 1921; Turquía en 1923, entre los primeros. Los Estados Unidos de Norteamerica creó su ministerio después de 1940 y muchos países importantes como Alemania Federal, China, Dinamarca, Suecia, Noruega, Finlandia, España, Italia y Suiza tienen su organización de salud pública adscripta a otros ministerios.

Por la Ley Orgánica del Poder Ejecutivo, el Departamento Nacional de Sanidad y todas sus dependencias municipales, así como la Junta Superior de Sanidad, el Departamento de Beneficencia y la Junta Central de Beneficencia con sus juntas municipales e instituciones dependientes, pasaban a formar parte de la nueva Secretaría.

Figura 14
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Esta novel institución ministerial quedaba integrada por dos direcciones nacionales, una de Sanidad y otra de Beneficencia y por una Junta Nacional de Sanidad y Beneficencia.

La dirección de Sanidad a su vez la constituían seis Negociados: Central; Servicios Sanitarios de La Habana; Servicios Generales y de Cuarentenas; Higiene Especial; Estadísticas, Correspondencia y Archivos; y Personal, Bienes y Cuentas.

El Negociado Central tenía a su cargo los asuntos relativos a la inspección de los servicios sanitarios municipales de toda la República, con excepción de los de la Ciudad de La Habana; los relativos a los laboratorios; al Hospital "Las Animas" y otros de enfermedades infecciosas; a los dispensarios y sanatorios de tuberculosis; a las estaciones de vacunación y al personal pericial de la Secretaría.

Al Negociado de Servicios Sanitarios de La Habana, dirigido por el Jefe Local de Sanidad de la Ciudad, correspondían los asuntos referentes en el término municipal de La Habana a las infracciones de las Ordenanzas Sanitarias, a la imposición de multas; a la aprobación de los planos para la construcción de edificios en instalaciones sanitarias de todo lo referente a Ingeniería Sanitaria y a lo relacionado totalmente con las obras de desinfección y control de mosquitos.

Al Negociado de Servicios Generales y de Cuarentenas le correspondían los asuntos referentes al cumplimiento de las profesiones de medicina, veterinaria, farmacia, cirugía dental, obstetricia, embalsamiento, agentes funerarios, así como el de las leyes que regulaban las industrias y ocupaciones peligrosas y nocivas y además, los asuntos que le encomendara el Director de Sanidad. En lo referente a Cuarentenas tendría a su cargo todo lo relativo al servicio de cuarentenas marítimas de la República, de acuerdo con las leyes vigentes.

La Dirección de Beneficencia estaba integrada por cuatro Negociados: de Administración e Inspección; de Hospitales y Asilos; de Menores; y de Personal, Bienes y Cuentas.

El Negociado de Administración e Inspección tenía a su cargo la supervisión de los asuntos administrativos y legales de las instituciones de beneficencia dependientes de la Secretaría, así como la reglamentación de los bienes de beneficencia pública.

Al Negociado de Hospitales y Asilos le correspondían los asuntos de carácter técnico referentes a hospitales y escuelas de enfermeras, además de la inspección técnica de asilos y establecimientos de beneficencia.

El Negociado de Menores se encargaba del cuidado y corrección de menores desamparados y delincuentes y procuraba la colocación en hogares de familias particulares, respetables y con medios suficientes para su sostenimiento a los que se hallaban en sus unidades.

La Junta Nacional de Sanidad y Beneficencia, organismo de carácter consultivo y asesor dentro de la Secretaría, estaba integrada por el Director de Sanidad, como presidente; el Director de Beneficencia, como vicepresidente y en su ausencia el vocal de mayor edad; el Jefe de Servicio de Cuarentenas; el Presidente de la Comisión de Enfermedades infecciosas; el Decano de la Facultad de Medicina y Farmacia de la Universidad de La Habana; el Presidente de la Liga contra la Tuberculosis; el Presidente de la Sociedad Económica de Amigos del País; el Jefe Local de Sanidad de La Habana; el Presidente de la Comisión de Higiene Especial y cuatro miembros más designados por el Presidente de la República, de los cuales uno debía ser abogado capacitado para ejercer en la República y otro, ingeniero civil.

En esta forma se mantendrá la Secretaría hasta la puesta en vigor de la Constitución de 1940 en que se le dará una nueva estructura y cambiará su nombre por el de Ministerio de Salubridad y Asistencia Social.

El primero que ocupó la dirección de la Secretaría de Sanidad y Beneficencia lo fue el doctor Matías Duque Perdomo, coronel del Ejército Libertador, con una sólida preparación científica que puso de manifesto en originales trabajos de investigación sobre el tratamiento de la lepra por el mangle rojo, pero muy comprometido en la política de la época; sólo ocupó el cargo poco menos de un año, para dar paso al doctor Manuel Varona Suárez, quien en su período, que abarcó el final del gobierno del general José Miguel Gómez (1909-1913), puso su mayor atención en las instituciones de beneficencia pública, pero atento siempre mucho más a su carrera política en la que llegaría a ser con posterioridad Representante a la Cámara, Alcade de La Habana y Senador de la República.

Fue durante los ocho años del gobierno del general Mario García- Menocal Deop (1913-1921), época de bonanza económica por el alza del precio del azúcar con motivo de la Primera Guerra Mundial, que la Secretaría alcanza mayor esplendor, dirigida sucesivamente, por los notables cirujanos, profesores universitarios Enrique Núñez Palomino y Raimundo García-Menocal y el doctor Fernando Méndez Capote. Este período se completa con los dos primeros años del gobierno del doctor Alfredo Zayas Alfonso (1921-1925), en que bajo la dirección del doctor Juan Guiteras Gener, que con este cargo cerraba su brillante carrera de sanitario y administrador de salud pública, la Secretaría dio muestras de una honesta y ejemplar dirección sanitaria del país.

Figura 13
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Pero, ya a mediados de 1922, sumido el país en la crisis económica mundial de la pos-guerra y con la mayor injerencia norteamericana de nuestra historia, personificada en el enviado especial del presidente de Estados Unidos de Norteamérica, general Enoch H. Crowder, hace este cesantear al doctor Guiteras en represalia por la patriótica y digna actitud del cubano ante los turbios negocios amparados por el diplomático extranjero que comprometían la salud del pueblo cubano.

Comienza entonces una época para la Secretaría de creciente deterioro que si bien tiene momentos de recuperación aparente, estará siempre permeada por la politiquería de la época durante todo el gobierno dictatorial del general Gerardo Machado Morales (1925-1933).

En los años posteriores a la caída de este dictador, caracterizados por la inestabilidad política, se suceden nueve presidentes en siete años. La Secretaría a pesar de haber contado en su dirección con destacadas figuras de la medicina cubana como los profesores universitarios y académicos José A. Presno y Bastiony, Carlos E. Finlay Shine, Emilio Martínez y Martínez y Manuel Mencía García, no logra nada beneficioso en su organización, sino que por el contrario se deteriora aún más.

LA SALUD PUBLICA CUBANA EN LOS ORGANISMOS INTERNACIONALES DE SALUD (1902-1958)

La II Conferencia Internacional de los Estados Americanos celebrada en Ciudad México en enero de 1902 aprobó un informe presentado por su X Comité llamado de Política Sanitaria Internacional. Basado en dicho informe se redactó una proposición formal la cual ordenaba la celebración de la I Convención Sanitaria Internacional en Washington en diciembre del propio año, en la que se consideraría la notificación internacional de las enfermedades, la convocatoria de convenciones sanitarias periódicas de todas las repúblicas de América, y el establecimiento de una Oficina Sanitaria permanente que tendría como sede la propia capital norteamericana.

Arribada formalmente a su independencia el 20 de mayo de 1902, Cuba pudo enviar una delegación a la I Convención Sanitaria Internacional de Washington celebrada del 2 al 4 de diciembre de ese año y en la que fue fundada modestamente la Oficina Sanitaria Internacional.

La dirección de la Oficina quedó integrada por un presidente, un secretario y cinco vocales; uno de los cuales lo fue el gran sanitarista cubano doctor Juan Guiteras Gener, jefe de nuestra delegación en la Convención y una de las principales figuras de la oficina en sus próximos veinte años. De esta primera delegación también formaría parte el doctor Carlos J Finlay.

El doctor Guiteras representó a Cuba en las II y III Convenciones celebradas en Washington (1905) y México (1907) respectivamente. En 1909 se le cambió el nombre de Convención Sanitaria por el de Conferencia y así a la reunión llevada a cabo en San José de Costa Rica del 25 de diciembre de 1909 al 3 de enero de 1910, se le llamó IV Conferencia Sanitaria Internacional.

La V Conferencia se celebró en Santiago de Chile (1911), pero los trastornos internacionales provocados por la I Guerra Mundial interrumpieron la periodicidad de éstas hasta 1920, en que se celebró la Sexta en Motevideo, Uruguay. En todas ellas nos representó el doctor Juan Guiteras quien fue siempre reelecto vocal de la Oficina Sanitaria Internacional, llamada a partir de entonces Panamericana, junto a figuras cimeras de la medicina continental como los doctores Eduardo Liceaga (México), Juan J. Ulloa (Costa Rica), Carlos Chagas (Brasil) y Luis Razetti (Venezuela) entre otros.

Figura 15
Figura 15.

Con el nombre de Conferencia Sanitaria Panamericana se celebró la séptima en La Habana del 5 al 15 de noviembre de 1924, con delegados de diez y ocho repúblicas del continente, representantes de la Oficina Sanitaria Panamericana y de la Sección de Higiene de la Liga de las Naciones. Durante la Conferencia se obtuvo la ratificación del Código Sanitario Panamericano y se eligieron entre los funcionarios de la Oficina Sanitaria Panamericana como Presidente de Honor al doctor Mario García Lebredo y como Secretario al doctor Francisco M. Fernández Hernández, ambos de Cuba.

En 1926 se inició una nueva actividad periódica de la Oficina con las Conferencias de Directores de Sanidad de las Repúblicas Americanas, a celebrarse en intervalos de las Conferencias Sanitarias. La primera se llevó a cabo ese año en Washington.

La representación de Cuba la tuvo el doctor García Lebredo, quien en la VIII Conferencia Sanitaria Panamericana (Lima, Perú, 1927) fue electo vicedirector de la Oficina, cargo que ocupó hasta su fallecimiento en 1931. Fueron los doctores Guiteras y García Lebredo dos de las más importantes figuras de la Organización Sanitaria Panamericana durante sus primeros treinta años.

Al crearse en 1920 la Liga de las Naciones y con ella su Sección de Higiene, Cuba como miembro de la Liga cuya Asamblea General llegó a presidir en 1923, envió delegados a las reuniones de la Sección de Higiene hasta el cierre de dicho organismo internacional en 1939 por motivo del inicio de la II Guerra Mundial.

Terminado tan terrible conflicto bélico en 1945 y establecida como sustituto de la Liga, la Organización de Naciones Unidas (ONU), en mayo de 1948 se creó como su institución sanitaria internacional, la Organización Mundial de la Salud (OMS), con sede en Ginebra, Suiza.

En enero de 1947 se celebró en Caracas, Venezuela, la XII Conferencia Sanitaria Panamericana; en la cual se acordó la reorganización de la sanidad continental en un organismo, la Organización Sanitaria Panamericana constituida por: la Conferencia Sanitaria Panamericana, su escalón supremo; el Consejo Directivo, integrado por un representante de cada uno de los Estados miembros de la Organización; el Comité Ejecutivo, formado por siete representantes electos por el Consejo Directivo entre sus miembros, por períodos escalonados de tres años y la Oficina Sanitaria Panamericana.

Por acuerdo de mayo de 1949 entre la organización Mundial de la Salud y la Organización Sanitaria Panamericana se estipuló que la Oficina Sanitaria Panamericana sirviera como Comité Regional de la OMS para las Américas; se determinó además que el director de la Oficina Sanitaria Panamericana fuera el director Regional de la OMS, así como que el Consejo Directivo actuara también como Comité Regional de la OMS.

En 1952 se reunió el Consejo Directivo en La Habana y se conmemoró el cincuentenario de la Oficina en nuestra capital con la celebración del I Congreso Internacional de Higiene, en el que se le rindió homenaje continental al doctor Carlos J. Finlay.

DESARROLLO DEL MUTIALISMO Y LA MEDICINA PRIVADA. LAS LUCHAS SOCIALES DEL GREMIO MEDICO

A medida que se consolidan en el período republicano burgués las fuerzas sociales que constituían la oligarquía nacional dominante: los latifundistas, la gran burguesía azucarera, la gran burguesía comercial importadora y el sector más rico de la burguesía agraria, sus necesidades de asistencia médicas van a ser cada vez más difíciles de llenar por el ejercicio privado individual del médico (ejercicio secular de la medicina como lo había sido en el período colonial) todo ello unido al rápido desarrollo de la tecnología médica en este siglo, determinan un auge tanto del mutualismo como de los centros médicos o clínicas privadas, que aumentan en número muy rápidamente, con respecto a los heredados de la colonia.

De ahí que figuras notables de la medicina en Cuba fundaran instituciones en el primer tercio del presente siglo que harán crecer en número y calidad el subsistema de salud privado; así el notable cirujano y profesor Raimundo García-Menocal funda la clínica "Cuba"; el ginecólogo, profesor Gabriel Casuso Roque, la clínica de su nombre; los cirujanos, profesor Enrique Fortín André y doctor Benigno Souza Rodríguez, la "Fortún-Souza"; los gineco-obstetras, profesores Enrique Nuñez Palomino y Alberto Sánchez de Bustamante, la "Nuñéz-Bustamante" y las suyas los profesores Luis Ortega Bolaños, Ernesto Aragón Muñoz, Tomás V. Coronado Interían y los doctores Nicolás Gómez Rosas, Luis Huguet, Oscar Ledón Uribe y otros en La Habana y en el resto del país.

El subsistema de salud mutualista aumentado también con importantes fundaciones como las Quintas Regionales de Salud "La Balear", "La Castellana" y "La Canaria", con delegaciones y unidades en toda la Isla, que llegaron a tener mutualizado en la década de los años treinta en el 90 % a los inmigrantes españoles. Este alcanzaba también a los miembros de las fuerzas sociales integrantes de nuestra burguesía nacional (comprendida por la burguesía industrial no azucarera y la burguesía agraria media), va a crear con ello una situación difícil al gremio médico, el cual, mal pagado su trabajo en esas instituciones, une todas sus organizaciones dispersas en la Federación Médica de Cuba, que se funda en 1925, estableciéndose una titánica lucha de intereses que se extenderá de 1926 a 1944.

Esta confrontación agravada por la crisis económica mundial, la crisis política de la dictadura machadista y la de los años sucesivos a su caída, va a dar como consecuencia la creación de cooperativas médicas privadas, propiedad de grupos de médicos de la alta burguesía, que darán una nueva forma de explotación del médico por el médico.

Serán años de luchas sociales dentro del gremio de la medicina que madurarán a muchos de sus profesionales, procedentes de la pequeña burguesía en su mayoría, acercándolos al dolor de las grandes masas obreras y campesinas pobres que sólo contarán con el subsistema estatal de salud para su asistencia médica; que como hemos dejado expuesto se deteriora por estos años en manos de la peor política y que los llevará dentro de la Federación primero y después de 1944 en el Colegio Médico Nacional a integrar partidos gremiales de ideas progresistas. Algunos de sus miembros, en la política nacional, van a formar filas dentro del partido de la clase obrera y otros, que representarán en su momento grandes ansias del pueblo cubano.

El carácter esencialmente económico reinvindicativo que planteó la organización nacional médica frente a la crisis profesional que sufría, no respondió a los verdaderos objetivos que debía trazarse en interés de las necesidades de la salud pública y de los propios profesionales. A esta limitación contribuyeron, en lo político social entre otros factores, las frustaciones de los movimientos revolucionarios de 1933 y 1935 y la correlación de las fuerzas ideológicas que componían la dirigencia de la Federación, la mayoría de cuyos miembros pertenecían económicamente a la capa más alta de los médicos y muchos de ellos componían la oligarquía dominante.

Paradigma, como líder de estas luchas, lo fue el doctor José Elías Borges Carreras, joven médico que había sido expulsado de la Universidad de La Habana, en su época de estudiante en 1927, por sus actividades en contra de la dictadura del general Machado. Borges en su exilio en Francia y Bélgica se vinculó a los partidos comunistas de esos países y de regreso a Cuba, graduado ya, a la caída del dictador, se convierte en activo líder político del gremio médico y militante del primer Partido Comunista Cubano, para morir asesinado el 20 de enero de 1934 en defensa de la huelga médica de esa fecha, de la que había sido uno de sus principales organizadores.

PENETRACION DE LA INDUSTRIA FARMACEUTICA EXTRANJERA, PRINCIPALMENTE NORTEAMERICANA, EN CUBA

La diversidad de productos medicamentosos que se preparaban en las farmacias de la segunda mitad del siglo XIX y que por lo tanto, hacía que cada vez se importara más materia prima para su preparación en las farmacias cubanas, principalmente por la de La Habana; y que se empezaran también a importar preparaciones farmacéuticas completamente elaboradas desde Europa, determinó que por el monto de las mismas, a partir de 1870, comenzara a regir el Arancel de Aduana para la entrada de dichos productos.

A principios de la última de nuestras guerras independentistas contra España (1895) ya existían importantes farmacias que preparaban sus propios productos para venderlos a otros establecimientos, tales como la "Sarrá", del doctor Ernesto Sarrá Valdejuli; la "Johnson", del profesor universitario doctor Manuel Johnson Larralde; la de "San José" del culto doctor Antonio González Curquejo, director de la revista La Enciclopedia; la "Santa Rita"; "El Aguila de Oro" y "La Fe" todas en La Habana y algunas fuera de la capital como "La Francesa", fundada en 1882 en Matanzas por los doctores Ernesto Triolet Lelievre y Juan F. Figueroa Véliz. Este establecimiento fue convertido por nuestra Revolución en el primer Museo Farmacéutico de Cuba y conserva maravillosamente su estado original.

Desde la primera ocupación norteamericana comienza un ascenso, que se hará cada vez mayor, de las importaciones de productos extranjeros completamente elaborados principalmente procedentes de los Estados Unidos, y en menor escala, de otros países europeos como Suiza, Gran Bretaña, Alemania e Italia.

Ya a finales de la república burguesa el mercado de las medicinas en Cuba estaba controlado en el 70 % por firmas extranjeras, las cuales podían separarse en dos grupos: uno integrado por sucursales de laboratorios foráneos, principalmente norteamericanos, los que lograban las mayores ventas y sólo tenían en nuestro país almacenes para recibir y distribuir los productos que llegaban totalmente terminados de sus casas matrices, y otro grupo formado por representaciones de laboratorios extranjeros que importaban productos completamente elaborados fuera del país y los distribuían en el mismo.

La industria farmacéutica cubana servía al resto del mercado nacional, en el 30 %; pero debemos aclarar que la materia prima usada por los laboratorios que la integraban era en más del 90 % de importación, por lo que el abastecimiento de medicinas en Cuba estaba totalmente controlado por firmas extranjeras, fundamentalmente norteamericanas.

La rentabilidad elevada de esta industria explica el gran número de laboratorios que proliferaron en el país, llegándose a situaciones de alarmante falta de ética en la preparación de los productos farmacéuticos que se vendían, así como en el manejo de la propaganda con la que se estimulaba la auto-receta y la aceptación por el pueblo de medicamentos "maravillosos" que estaban muy lejos de poseer las propiedades terapéuticas que se les atribuían.

Este hecho, unido al poco o ningún control estatal de la calidad, en medio de una competencia feroz por el mercado determinaron la multiplicación de nuevos productos, que aproximadamente alcanzaba el número de 40 000 en circulación en el país,lo que junto a la más completa penetración extranjera, como ya dejamos expuesto, caracterizó a la industria farmacéutica de Cuba en las últimas décadas de la república burguesa.

LA ENSEÑANZA DE LA MEDICINA DE 1900 A 1958

Con la implantación del plan de estudios de 1900, durante la primera intervención norteamericana, orientado por el sabio filósofo positivista doctor Enrique José Varona, a la sazón Secretario de Instrucción Pública, la enseñanza superior de la medicina en Cuba, que se seguirá impartiendo durante todo el período republicano burgués solamente en la Universidad de La Habana, ganará mucho en el aspecto práctico al crearse servicios hospitalarios en las diversas cátedras de clínicas y multiplicarse las asignaturas de ciencias básicas como Física y Química. Se fundan otras de laboratorio médico como Microscopía y Química Clínica (actualmente Laboratorio Clínico), Bacteriología y Patología Experimental; pero se limitará a una sola cátedra la enseñanza de la Higiene, que llegó a tener en la colonia tres asignaturas después de 1887, con cuya restricción el nuevo plan graduaba médicos que estaban bien preparados para el ejercicio individual o privado de la medicina, pero no para el desempeño de cargos en la administración de salud pública en ninguno de sus niveles de organización. En los sucesivos planes de estudio que lo continuarán, los de 1919, 1924 (resultante de la reforma universitaria de 1923 encabezada principalmente por Julio A. Mella) y 1928, esta tendencia se acentuará para dar el médico que necesitan los subsistemas de salud mutualista y privado. La enseñanza de la medicina colabora indirectamente a la decadencia del subsistema de salud estatal, el cual poco podía atraer con sus cargos mal retribuidos a un facultativo formado para la consulta particular y para ejercer en centros bien equipados para la ciencia de curar, pero ajeno a los grandes problemas de la salud pública del país.

A la caída de la dictadura machadista los planes de estudio de transición no contemplaron tampoco las necesidades de la organización de la salud pública cubana. Ni siquiera en 1940 cuando se estableció un nuevo plan permanente y se llevó a cabo en los dos hospitales universitarios ("General Calixto García" y "Nuestra Señora de las Mercedes") un intento de establecer la carrera hospitalaria (alumnos internos y médicos internos, residentes y asociados) y la carrera docente en peldaños inferiores (adscriptos e instructores), cuyos cargos se obtenían por méritos académicos y rigurosos ejercicios de concurso-oposición, no se tuvo en cuenta la formación de higienistas, epidemiólogos ni administradores de la salud pública.

Un débil intento para remediar este mal lo fue la creación en 1927 del Instituto "Finlay", primera escuela de administradores de salud pública en Cuba; organismo dependiente de la Secretaría de Sanidad y Beneficencia, cuyos objetivos serían: organizar y dirigir la Escuela Sanitaria Nacional y todas las enseñanzas higiénicas de interés a la Secretaría para ser impartidas a sus funcionarios de todos los niveles de su organización y a personas ajenas a la misma que desearan cursarlos; emprender estudios e investigaciones relacionados con la higiene, en especial la medicina preventiva y actuar como organismo técnico consultivo de la Secretaría.

Para lograr estos fines el Instituto quedó constituido por cuatro secciones que serían: Escuela Sanitaria, Sección de Investigaciones Científicas, Sección de Relaciones Médicas y Sanitarias Nacionales e Internacionales y Sección de Publicaciones, Biblioteca y Museo.

La Escuela Sanitaria impartiría cursos de dos años, dividido el plan de estudio en cuatro semestres, donde se brindarían asignaturas de la importancia de Ampliación de Higiene Pública, Saneamiento Urbano y Rural, Profilaxis Específica y Epidemiología, Homicultura y Eugenesia, Inmunología, Sanidad Marítima, Patología Esperimental, Microbiología, Parasitología, Bromatología, Estadísticas Sanitarias, Administración Sanitaria, Desinfección y Biología. Fueron sus clases dictadas en su etapa inicial, en su mayoría, por profesores de la Facultad de Medicina de la Universidad y por especialistas de renombre en nuestro medio.

A pesar de sus nobles propósitos el Instituto no pudo cumplir cabalmente los objetivos para los que fue creado. Aún cuando a la caída de la dictadura de Machado se le declaró como organismo autónomo y le fue anexado el Hospital "Las Animas" de enfermedades infecciosas. Esta institución llegó a ser en las décadas finales de la república burguesa una Dirección General del Ministerio de Salubridad y Asistencia Social, que contó con servicios de vacunación antirrábica e investigaciones. En él no obstante, sus limitaciones, se graduaron no pocos médicos sanitarios, oficiales sanitarios y enfermeros especializados que desempeñaron sus funciones en los distintos niveles de la orga-nización de salud pública.

BIBLIOGRAFIA RECOMENDADA

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  10. Rojas Ochoa F. El proceso de la socialización de los servicios de salud en Cuba. (Libro inédito). Oficina del Historiador del MINSAP.
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