Indice Anterior Siguiente
Cuaderno de Historia No. 81, 1996

Conferencia Nueve

La salud pública en Cuba en el periodo republicano burgués

Ministerio de Salubridad y Asistencia Social (1940-1958). Organismos autónomos de la salud pública estatal. La sanidad militar durante la república burguesa. Sociedades científicas e institutos de investigaciones. La prensa y la bibliografía médicas. Decadencia del sistema de salud estatal, de la Academia de Ciencias Médicas, Físicas y Naturales de La Habana y de la enseñanza superior de la medicina. Auge de los sistemas de salud mutualista y privado. La sanidad militar del Ejército Rebelde. Las dos últimas conferencias brindadas las hemos dedicado a explicar el desarrollo de la administración de salud pública en la república burguesa, en ella hemos expuesto brevemente los rasgos principales de su evolución histórica. Pasamos después a describir la salud pública antes de la creación de la Secretaría de Sanidad y Beneficencia, centramos la atención en la Junta Superior de Sanidad y en el Departamento de Beneficencia de la Isla de Cuba, así como en el papel jugado por el doctor Carlos J. Finlay al frente de la Jefatura Nacional de Sanidad en este período.

A la fundación y desenvolvimiento, hasta 1940, de la Secretaría de Sanidad y Beneficencia dedicamos una más detallada explicación; pasamos algo más de prisa por el desarrollo del mutualismo y la medicina privada en este período histórico. Así como a las luchas por reivindicaciones laborales del gremio médico dentro del sistema mutualista y a la penetración de la industria farmacéutica extranjera, principalmente norteamericana, en Cuba, para terminar con una ligera explicación sobre las características de la enseñanza superior en nuestro país de 1900 a 1958.

La presente conferencia será la última que dedicaremos a la salud pública en el período de la república burguesa, por lo que en forma breve explicaremos los puntos más importantes que aún nos faltan por tratar, como son el sistema de salud estatal a partir de la Constitución de 1940 en que la antigua Secretaría de Sanidad y Beneficencia cambió su nombre por el de Ministerio de Salubridad y Asistencia Social; el papel negativo que jugaron los organismos autónomos en el desarrollo del sistema estatal de salud; la sanidad militar durante la república burguesa; las sociedades científicas, los institutos de investigaciones, la prensa y la bibliografía médicas durante este mismo período; continuaremos con un breve análisis de las causas que provocaron la decadencia del sistema de salud estatal, la Academia de Ciencias Médicas, Físicas y Naturales de La Habana y la enseñanza superior de la medicina; esto trajo como consecuencia el auge de los sistemas de salud mutualista y privado, para terminar exponiendo cómo se organizó la sanidad militar del Ejército Rebelde verdadera heredera de la tradición gloriosa de la sanidad militar del Ejército mambí.

MINISTERIO DE SALUBRIDAD Y ASISTENCIA SOCIAL (1940-1958)

Al promulgarse una nueva Constitución de la República, publicada en la Gaceta Oficial el 8 de julio de 1940, pero que no va a entrar en vigor hasta el 10 de octubre de ese año cuando toma posesión el nuevo gobierno electo, la denominación de Secretaría de Despacho será sustituida por la de Ministerio pasando a ser la antigua Secretaría de Sanidad y Beneficencia, Ministerio de Salubridad y Asistencia Social.

La Dirección de Sanidad cambia entonces su nombre por el de Dirección de Salubridad, la Dirección de Beneficencia por el de Dirección de Asistencia Social y la Junta Nacional de Sanidad y Beneficencia por el de Junta Nacional de Salubridad y Asistencia Social; y aunque se trató de estructurar una nueva organización sanitaria para el país elevada como proyecto de ley orgánica al Congreso de la República, donde fue aprobada por la Cámara de Representantes, la misma se vió frustrada al no aprobarla el Senado. No obstante, se llevaron a cabo algunos cambios organizativos como fueron la creación de la Subsecretaría de Salubridad y Asistencia Social y la incorporación de los organismos autónomos de la salud pública como el Instituto "Finlay"; el Centro de Orientación Infantil; la Corporación Nacional de Asistencia Pública; el Consejo Nacional de Tuberculosis; el Instituto Técnico de Salubridad Rural y el Patronato para la Profilaxis de la Lepra, Sífilis y Enfermedades Cutáneas, los que al funcionar fuera de la jurisdicción de la Secretaría de Sanidad y Beneficencia, con evidentes bajos fines políticos, habían debilitado considerablemente el sistema estatal de salud pública.

Aunque la nueva Constitución en su artículo 160 especificaba que el Ministerio de Salubridad y Asistencia Social, junto a los de Educación, Agricultura y Obras Públicas, actuaría exclusivamente como un organismo técnico, la característica de la organización de salud pública estatal en esta etapa, que se extiende desde la promulgación de la Constitución de 1940 hasta el final de la república burguesa en 1958, va a ser precisamente lo contrario a dicho precepto constitucional, pues la misma quedará a merced de todos los rejuegos políticos de la época y esto se pondrá de manifiesto en los frecuentes cambios de dirección nacional que impedirán desarrollar planes de salud pública efectivos a largo plazo.

Así durante el gobierno del general Fulgencio Batista (1940-1944) se suceden seis ministros, en el del doctor Ramón Grau San Martín (1944-1948) se llevan a cabo cinco sustituciones ministeriales y en el del doctor Carlos Prío Socarrás (1948-1952) cuatro. Esta situación se agudizará aún más en la segunda dictadura del general Batista (1952-1958) en que en algo más de seis años ocurren ocho cambios ministeriales.

ORGANISMOS AUTONOMOS DE LA SALUD PUBLICA ESTATAL

Uno de los males que más influyó en el debilitamiento organizativo del sistema de salud pública estatal lo constituyeron los organismos autónomos que actuaron independientemente de la Secretaría de Sanidad y Beneficencia, primero y del Ministerio de Salubridad y Asistencia Social, después.

A la caída de la dictadura del general Machado es que va a aparecer esta anomalía que permanece casi ininterrumpidamente hasta el triunfo de nuestra Revolución.

La prioridad corresponderá en 1934 al Instituto "Finlay" a quien por decretos-leyes de ese año se le anexa el hospital "Las Animas", adquiere autonomía y recae su dirección en un consejo técnico directivo.

El recién estrenado nuevo dictador, entonces coronel Fulgencio Batista, con intenciones de mejorar su trágica imagen pública con la creación de organismos que le llevaran algunas ventajas sanitarias y educacionales al país, a la vez que le permitían, por su autonomía económica, malversar sus fondos con manifiesta impunidad, determinó la fundación a partir de 1936 del Consejo Nacional de Tuberculosis; de la Corporación Nacional de Asistencia Pública; del Instituto Técnico de Salubridad Rural; del Centro de Orientación Infantil y el Patronato para la Profilaxis de la Sífilis, Lepra y Enfermedades Cutáneas los que se agruparían con otros organismos educacionales en el tristemente célebre Consejo Corporativo de Educación, Sanidad y Beneficencia.

Al entrar en vigor la Constitución de 1940 todas estas instituciones pasaron a formar parte del Ministerio de Salubridad y Asistencia Social, pero por muy poco tiempo, pues ya a partir de 1942 comenzarán a desprenderse de éste, para constituir nuevamente organismos autónomos, como el Consejo Nacional de Tuberculosis y el Patronato para la Profilaxis de la Sífilis, Lepra y Enfermedades Cutáneas o semiautónomos como el Instituto Finlay.

Con la segunda dictadura batistiana, a partir del golpe militar del 10 de marzo de 1952, a los organismos autónomos ya existentes se les agregarán la Organización de Dispensarios Infantiles (ONDI) y la Organización de Rehabilitación de Inválidos (ONRI), que junto con el Consejo Nacional de Tuberculosis sentarán pautas delictivas en la malversación de los presupuestos asignados a ellos por el Estado.

LA SANIDAD MILITAR DURANTE LA REPUBLICA BURGUESA

La sanidad militar en la colonia, que como dejamos expuesto en conferencia anterior, llegó a constituir un verdadero cuarto subsistema de salud en aquel período de nuestra historia, no va a tener la misma importancia durante la república burguesa.

La Guardia Rural fundada en 1899 no contará con médicos, pero en su lugar tendrá un exiguo cuerpo de sanidad por cada uno de sus tres regimientos, hasta 1903. El cuerpo de artillería fundado en 1901, dispondrá al siguiente año de una enfermería con un médico en la fortaleza de "La Cabaña", en La Habana; la cual será trasladada en 1904 fuera de este lugar y ubicada en un pequeño hospital de madera en las proximidades del castillo de "El Morro". Los soldados enfermos ingresaban entonces en los hospitales civiles del Estado.

Después de la guerra civil de agosto de 1906 y de la segunda ocupación norteamericana, se crea el Ejército Permanente. A él se integra el Cuerpo de Artillería con su sanidad. Permanece entonces la Guardia Rural como un núcleo militar independiente hasta 1915 en que se agrupa en un mando unificado y en una sola sanidad militar, para adoptar ésta como suyo el primer Reglamento de Sanidad que había sido puesto en vigor en 1909 por la Guardia Rural.

El hospital fundado por el ejército norteamericano, junto al campamento militar de Columbia durante la segunda ocupación, constituirá después de su retirada, el "Hospital General de Ejército". El cual reconstruido con pabellones de mampostería y modernizado durante la dictadura del general Machado se inaugurará en 1927 con el nombre de "Hospital Militar Doctor Arístides Agramonte".

Este hospital y el dedicado a la atención de los familiares de los miembros del ejército y la marina de guerra, construido en los años iniciales de la primera dictadura batistiana con el nombre de "Clínica-Hospital 4 de Septiembre", serán unidos en un moderno y amplio hospital inaugurado en 1944 que llevará hasta la actualidad el nombre de "Hospital Militar Carlos J. Finlay". Años después se construyeron en Santiago de Cuba el "Hospital Militar Doctor Joaquín Castillo Duany", una "Clínica Militar" en Matanzas y el "Hospital 4 de Septiembre" en Camagüey.

En estos hospitales se atenderán los miembros del ejército y la marina de guerra hasta el triunfo de nuestra Revolución, pues el que comenzó a edificarse al final de esta etapa para la marina no se llegó a inaugurar hasta 1962, con el nombre del médico marxista, combatiente internacionalista en la guerra civil española de 1936-1939, doctor Luis Díaz Soto. La policía nacional contó desde 1943 con su propio hospital en La Habana.

La sanidad militar, en todo el período republicano burgués, dispondrá también de enfermerías de pocas camas en cada uno de los regimientos del ejército.

SOCIEDADES CIENTIFICAS E INSTITUTOS  DE INVESTIGACION

De las sociedades científicas médicas del pasado siglo solamente va a sobrevivir la Sociedad de Estudios Clínicos de La Habana; la cual llegaría hasta los primeros años de nuestro actual período revolucionario socialista y patrocinaría los nueve congresos nacionales celebrados durante la república burguesa.

La primera en fundarse en el presente siglo será la Sociedad de Medicina Tropical de la República de Cuba, la que inició sus actividades en 1908, debido al entusiasmo por esta importante rama de la medicina del eminente tropicalista profesor Juan Guiteras Gener, pero que lamentablemente se sostendrá pocos años.

Después aparecerán en número cada vez mayor, muchas de ellas con muy pocos años de existencia, hasta pasar de cuarenta en todo el período que estudiamos. Destacándose entre ellas por su largo tiempo de duración y las actividades que desarrollaban, la Sociedad Cubana de Pediatría, fundada en 1928 por el creador de la Escuela Cubana de Pediatría, el profesor Angel A. Aballí y Arellano, la cual celebró jornadas nacionales anuales en distintas ciudades del país; la Sociedad Nacional de Cirugía, que fue inaugurada en 1929 por el eminente cirujano profesor José A. Presno Bastiony y que a partir de 1944 llevó a cabo reuniones científicas anuales alternas entre La Habana y otras ciudades, principalmente capitales de provincias; la de Obstetricia y Ginecología creada en 1939, que desde 1947 celebró congresos bienales; la de Dermatología y Sífilografía fundada en 1928 y la de Cardiología, por citar sólo las más importantes.

Varias de estas sociedades contaron con publicaciones propias o pudieron disponer de algunas que les sirvieron como tales. Ejemplo fehaciente de ello es el caso de la revista Anales de Cirugía cuyo comité de redacción lo integraban todos los miembros titulares de la Sociedad Nacional de Cirugía.

Correspondientes al campo de la salud pública también existieron sociedades afines como la Sociedad de Salubridad Pública, fundada en 1937 por el ilustre sanitario, clínico y funcionario doctor Antonio Díaz Albertini; la de Medicina Preventiva creada en 1942 por el profesor universitario de Higiene y Legislación Sanitaria doctor Alejandro Casuso Hernández; la de Medicina del Trabajo inaugurada en 1949 por el doctor Oswaldo Morales Patiño y la Sociedad Cubana de Administradores de Hospitales, Sanatorios y Clínicas la que celebró su primer congreso nacional en 1951.

Así como crecieron en número las sociedades científicas, en algunos casos llegaron a existir varias de la misma especialidad debiéndose esto más que a una verdadera necesidad de la ciencia a separaciones por desavenencias de grupos de miembros de la sociedad inicial, no ocurrió lo mismo con los institutos de investigaciones los cuales fueron pocos y mal dotados en general.

El primero en fundarse, en 1927, lo fue el Instituto "Finlay" el que además de sus funciones docentes desarrollaba algunas líneas de investigaciones en el campo de la medicina tropical. En él llegaron a ser notables los estudios realizados por el profesor germano-cubano doctor Wilhelm H. Hoffmann sobre fiebre amarilla.

Los trabajos de investigación de esta institución verían la luz en el órgano publicitario oficial de la organización de la salud pública estatal, primero con el nombre de Boletín de la Secretaría de Sanidad y Beneficencia y después con el de Boletín del Ministerio de Salubridad y Asistencia Social.

En 1937 el eminente profesor de Parasitología y enfermedades Tropicales de la Universidad de La Habana, doctor Pedro Kourí Esmeja, fundó unido a su cátedra y auxiliado por los notables profesores doctores José G. Basnuevo Artiles y Federico Sotolongo Guerra el Instituto de Medicina Tropical. Este Instituto fue el único en alcanzar renombre internacional por sus notables investigaciones. La institución contó como órgano de publicidad con la Revista Kuba de Medicina Tropical y Parasitología.

En 1944 se inaugura el Instituto Nacional de Higiene; en 1947 el Instituto Nacional de Hidrología y Climatología Médicas y el Instituto Nacional de Alimentación; en 1953 el Instituto Nacional de Cardiología y en 1955 el Instituto de Investigaciones del Consejo Nacional de Tuberculosis los que no llegaron a realizar labor de investigación de alguna importancia.

Ya a finales del período que estudiamos la Universidad de La Habana, con muy escasos recursos, se dará a la tarea de unir a algunas de sus cátedras institutos de investigaciones relacionados con ellas. Así se aprueba en 1954 el reglamento del Instituto de Medicina Legal y en 1956 el de Neuro-Psiquiatría y el de Fisiología "Solano Ramos", los que salvo este último, que realizó algunos trabajos experimentales, los demás no pasaron de nobles proyectos.

LA PRENSA Y LA BIBLIOGRAFIA MEDICAS

Las principales revistas médicas del pasado siglo van a continuar durante casi todo el período de república burguesa; así los Anales de la Academia de Ciencias Médicas, Físicas y Naturales de La Habana llegará hasta 1958; la Crónica Médico-Quirúrgica de La Habana hasta 1944; los Archivos de la Sociedad de Estudios Clínicos de La Habana hasta 1954 y la Revista de Medicina y Cirugía de La Habana, que se fundó a finales de la dominación española, en 1896, por el profesor José A. Presno Bastiony, alcanzará el año 1951.

Durante todo el período aparecerán en La Habana y en diversas ciudades del país más de ciento cincuenta revistas médicas, muchas de ellas de corta duración y algunas de verdadero prestigio dentro y fuera de Cuba. A tales efectos podemos citar: Revista Médica Cubana(1902-1960), órgano oficial de la asociación de médicos de la casa de salud mutualista "Covadonga"; Revista Vida Nueva (1909-1958), fundada por el profesor Diego Tamayo; Revista Cubana de Pediatría (1929-hasta el presente), fundada por el profesor Angel A. Aballí; Archivos de Medicina Infantil (1931-1960), órgano del servicio de pediatría del Hospital Universitario "General Calixto García" fundada por el profesor Clemente Inclán Costa; Cirugía Ortopédica y Traumatología (1933-1956), del profesor Alberto Inclán Costa; Archivos de Medicina Interna (1935-1958) dirigida por los profesores Pedro A. Castillo, Luis Ortega y Clemente Inclán; Revista Cubana de Cardiología (1938-1960), iniciada por el profesor José M. Martínez Cañas; Revista Cubana de Obstetricia y Ginecología (1939-1960), órgano oficial de la sociedad de esas especialidades; Revista Kuba de Medicina Tropical y Parasitología (1945-1960), creada por los profesores Pedro Kourí y José G. Basnuevo; Archivos del Hospital Universitario (1949-1961), órgano oficial del Hospital Universitario "General Calixto García" y la Revista de la Confederación Médica Panamericana editada en La Habana desde su fundación en 1954, con tiradas de cincuenta mil ejemplares, repartidos en todo el continente y cuya dirección la ostentaba el doctor José A. Bustamante O'Leary.

La organización de la salud pública estatal contó con un importante órgano publicitario desde la fundación de la Secretaría de Sanidad y Beneficencia, el Boletín de la Secretaría de Sanidad y Beneficencia (1909-1940), el que después de la promulgación de la Constitución de 1940, cambió su nombre por el de Boletín del Ministerio de Salubridad y Asistencia Social (1940-1959). Esta revista que constituye una fuente inapreciable de información para la historia de la administración de salud pública en Cuba recoge, con excepción de pocos años, las estadísticas oficiales del sistema de salud estatal desde 1909 hasta 1958; así como las leyes, resoluciones y circulares que regularon administrativamente la Secretaría primero y el Ministerio después, durante todo este período.

Otras revistas oficiales lo serán el Boletín del Centro General de Vacuna (1901-1907), Boletín de la Liga contra la Tuberculosis en Cuba (1902-1917), Boletín Médico Municipal de La Habana (1913-1915) y Sanidad y Beneficencia Municipal (1941-1957), como las más importantes.

La publicación de libros se circunscribió principalmente, durante este período a obras de texto. Son de gran valor los editados sobre parasitología y medicina tropical, neuroanatomía, dermatología y sifilografía, obstetricia, clínica quirúrgica y bacteriología respectivamente por los profesores Pedro Kourí, Jesús L. Cornide Salvá, Vicente Pardo Castelló, José M. Ramírez Olivella, Eugenio Torroella Mata y Arturo Curbelo Hernández.

En las últimas décadas del período que estudiamos varias editoriales comenzaron la publicación de colecciones de libros médicos de autores cubanos, así Cultural S.A. en 1933, dio inicio a su Biblioteca del Médico Práctico; Ucar, García y Cía. en 1941, su Biblioteca Médica de Autores Cubanos y en 1952 la Editorial Faro su Monografía de Biología y Medicina.

La Secretaría de Sanidad y Beneficencia publicará buen número de folletos de divulgación popular y otros que contienen trabajos científicos principalmente sobre higiene y epidemiología de las más importantes figuras de la organización de salud pública como los doctores Juan Guiteras, Enrique B. Barnet, Arístides Agramonte, Mario García Lebredo, Jorge Le Roy, Wilhelm H. Hoffmann y José A. López del Valle. Este último historiará en distintos trabajos el sistema de salud estatal.

Sobre organización hospitalaria se publicará en La Habana en 1943, el libro Bases para la organización de un hospital general de los doctores Pedro. L Fariñas, Alfredo M. Antonetti y Victor Santamarina.

DECADENCIA DEL SISTEMA DE SALUD ESTATAL, LA ACADEMIA DE CIENCIAS MEDICAS, FISICAS Y NATURALES DE LA HABANA Y LA ENSEÑANZA DE LA MEDICINA. AUGE DE LOS SISTEMAS DE SALUD MUTUALISTA Y PRIVADO

A partir de la crisis económica surgida internacionalmente como consecuencia de la Primera Guerra Mundial (1914-1918), que va a hacer sentir sus efectos en Cuba en los primeros años de la década del veinte, todos los males de la república burguesa irán en aumento.

Los largos períodos de gobiernos antidemocráticos, como las dictaduras de Machado (1925-1933) y Batista (1933-1944 y 1952-1958) y de gobiernos corruptos como los de Zayas (1921-1925), Grau (1944-1948) y Prío (1948-1952) que facilitan la penetración económica norteamericana, llevan a la república burguesa a una crisis política y social de la que sólo saldrá el país con el triunfo revolucionario del 1 de enero de 1959 y la implantación del sistema socialista en Cuba.

La organización de la salud pública estatal irá deteriorándose aceleradamente a lo largo de estos años debilitada por los peores rejuegos de la política de partidos, al uso en las democracias burguesas, lo que le llevará la inestabilidad a su personal dirigente hasta impedir el desarrollo de planes de salud de verdadero beneficio al país y la corrupción administrativa que permitirá alcanzar niveles increíbles de enriquecimiento ilícito a personajes sin escrúpulos de la dirección política de la república.

Esta decadencia alcanzará también a las más altas instituciones oficiales de la ciencia, la cultura y la docencia nacionales como lo eran principalmente, la Academia de Ciencias Médicas, Físicas y Naturales de La Habana y la Universidad de La Habana, única del país con Facultad de Medicina.

La Academia pierde su papel directriz de la ciencia y de asesora de la salud pública que había mantenido en el período colonial, para convertirse en una verdadera sociedad de conferencias; menos concurrida que las demás sociedades médicas y alejada de las pocas investigaciones que se llevaban a cabo en el país; con sus sillones de académicos ocupados indefinidamente por científicos cuyo prestigio se había alcanzado, en general, con trabajos realizados antes de su ingreso y que después desarrollaban muy escasa o ninguna labor en sus especialidades.

La Universidad de La Habana con la reforma de la enseñanza llevada a sus facultades por el doctor Enrique José Varona en 1900 ocupa en la república el papel preponderante en las ciencias que tuvo la Academia durante la colonia.

Nuevos laboratorios y servicios de clínicas mejorarán su enseñanza en la Facultad de Medicina, pero esta va a formar un médico, como dejamos dicho en la conferencia anterior, más preparado para la medicina curativa que para la medicina preventiva y social. Esto trae como resultado que sólo beneficiará más a los sistemas de salud privado y mutualista que al estatal.

Con presupuestos insuficientes, con laboratorios ya pequeños y mal dotados, con sólo dos hospitales dedicados a la enseñanza de miles de estudiantes y un solo verdadero instituto de investigación, llegará la única facultad médica universitaria del país al final de la república burguesa.

Frente a este abandono del Estado Cubano por la salud pública, la investigación y la enseñanza de la medicina, paradójicamente crecerán la medicina privada y el mutualismo como solución médico-asistencial del sistema capitalista para una parte de la población del país.

Después de 1944, en que se llegan a acuerdos entre la Federación Médica de Cuba y las organizaciones mutualistas, se multiplican las instituciones de este tipo fundadas en todo la isla, principalmente, por grupos médicos que logran mutualizar la casi totalidad de la pequeña burguesía y los núcleos de mayores ingresos dentro de la clase obrera en todo el país, pero quedan fuera de este sistema la mayoría del proletariado y la clase campesina, los que sólo pudieron contar con lo que les brindaba el sistema de salud estatal, hasta donde éste llegaba, y los que vivían en los lugares más apartados del país lo hacían frente a esta caótica situación con la práctica de la medicina tradicional heredada de las culturas indias y africanas.

En resumen podemos decir que al final de la república burguesa las clases que integraban la oligarquía gobernante contaban con un sistema de salud privado, que les brindaba una excelente medicina asistencial en instituciones como las clínicas "Miramar", "Sagrado Corazón", "Antonetti" y "Centro Médico Quirúrgico", por citar solamente las más importantes de La Habana y en muy bien equipadas consultas, laboratorios y gabinetes de radiología de los más eminentes médicos cubanos de la época; la burguesía media y los grupos de mayores ingresos de la clase obrera, que arribaron al triunfo revolucionario de 1959 con un sistema mutualista, contaban con 242 unidades repartidas por provincias en la siguiente forma: 112 en La Habana, de ellas 96 en la parte metropolitana y 16 en el resto de la provincia; 8 en Pinar del Río; 15 en Matanzas; 33 en Las Villas; 16 en Camagüey y 58 en Oriente, cuya calidad era muy variable, pero buena en general en las principales; la inmensa mayoría del proletariado y el campesinado con el sistema estatal, cuyas 97 unidades hospitalarias, en que se incluyen las dependientes directamente del ministerio, los municipios y las autónomas, estaban mal equipadas y con un presupuesto para gastos asistenciales y preventivos insuficiente y para colmo esquilmado por los desfalcos administrativos. Por último el campesinado de las zonas más apartadas del país, quien ni siquiera con eso pudo contar, se atendía con la medicina tradicional en manos de personas incultas y llenas de ideas mítico-mágicas.

Esta tragedia social de la medicina cubana no impidió que muchos médicos cubanos adquirieran una sólida formación científica en Cuba o en el extranjero y que algunos alcanzaran renombre internacional, para llegar a ser la medicina la rama de las ciencias más desarrolladas en el país.

LA SANIDAD MILITAR DEL EJERCITO REBELDE

Con el desembarco de los expedicionarios del Granma, lideriados por el Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz, se inicia la guerra que llevará al poder la Revolución Socialista por primera vez en América.

Queda desde ese día, 2 de diciembre de 1956, fundado el Ejército Rebelde y con la presencia en él de los dos médicos revolucionarios doctores Ernesto Guevara de la Serna y Faustino Pérez Hernández y del técnico en radiología Santiago L. Hirzel González, su incipiente cuerpo de Sanidad Militar, verdadero heredero de la tradición heróica de la Sanidad Militar Mambisa en nuestras guerras independentistas.

Ha sido el propio Guerrillero Heroico, su primer jefe, quien ha identificado en su libro La guerra de guerrillas (1960), las etapas por las que hubo de pasar la sanidad militar del Ejército Rebelde y que pueden ser por extensión aplicadas al desarrollo de todo cuerpo sanitario en este tipo de guerra.

Así dejó escrito el Comandante Guevara que existen tres fases en el desenvolvimiento de una guerrilla en las cuales su sanidad militar ha de cumplir determinadas funciones. Estas tres fases son: una primera nómada, una segunda seminómada y una última sedentaria.

En la fase nómada el o los médicos que hubieran, viajan siempre con sus compañeros y no sólo actúan como tales, sino también como soldados, cumpliendo todas las funciones del guerrillero.

En la segunda fase o seminómada a la que lleva el propio desarrollo de la guerrilla, van estableciéndose campamentos más estables y se conocen casas de colaboradores en las que se pueden atender algunos heridos.

Y en la tercera fase o sedentaria existen ya zonas que son del dominio absoluto de la guerrilla y en las que se organiza una adecuada estructura para la sanidad militar, que llega a tener distribuida la atención médica en tres escalones diferentes: uno primero en la línea de combate, uno segundo más alejado del frente, donde pueden trabajar cirujanos especialistas y uno tercero, en lugares muy bien protegidos, inaccesibles prácticamente para el enemigo, donde se establecen los hospitales; en los que los pacientes, heridos o enfermos pueden permanecer largas jornadas hasta recuperarse nuevamente para el combate y en los que pueden instalarse laboratorios y equipos de radiología.

El Ejército Rebelde, al subdividirse en diferentes frentes de combate en las provincias de Oriente y Las Villas, se incorporan a él los doctores Julio Martínez Páez, que sustituye al doctor Guevara como jefe de la sanidad rebelde, Sergio del Valle Jiménez, José R. Machado Ventura, Vicente de la O Gutiérrez, René Vallejo Ortiz (que lleva a su hermano Rolando como técnico de anestesia, lo que mejoraría la calidad de la cirugía de campaña), Manuel Fajardo Rivero, Oscar Fernández Mell, Bernabé Ordaz Ducungé (primer médico anestesiólogo en incorporarse), Humberto Castelló Aldana y otros médicos, estomatólogos, enfermeros, técnicos y estudiantes de medicina, que fundarán hospitales. Los principales serán los situados, en el primer frente oriental José Martí: en Puerto Malanga, la Pata de la Mesa, Pozo Azul, el Jigüe, Cabezas de la Plata y otros; en el Segundo Frente Oriental Frank País: en Casimba, Soledad de Mayarí, Majimiana, Calabazar de Sagua y otros; en el Tercer Frente Oriental Mario Muñoz: en La Anita, Limoncitos, La Lata y otros y en el Escambray: en Dos Arroyos, El Algarrobo, Güinia de Miranda y otros.

En algunos momentos, causas estratégicas del desarrollo de la guerra, harán que coincidan estas fases, como lo fue al llevarse a cabo la invasión a occidente en que las dos columnas que la realizaron adoptaron nuevamente la fase nómada.

Es importante anotar, que el 28 de octubre de 1958 por la Orden No. 49 del Comandante Raúl Castro Ruz, se le dio una nueva organización al Segundo Frente y se funda por ella su Departamento de Sanidad, único creado mediante ley.

Esta sanidad militar no sólo prestó sus recursos al Ejército Rebelde, sino también a la población campesina de esas apartadas zonas rurales, lo que puso a la avanzada médica revolucionaria en contacto real con la tragedia médico-social del campesinado.

El cuerpo de sanidad del Ejército Rebelde, continuador de la Sanidad Militar Mambisa como ya dejamos expuesto, será también el punto de partida del futuro Servicio Médico Social Rural que establecerá la Revolución a los trece meses de haber triunfado, como primera medida contra dicha tragedia campesina. El constituirá el preludio de las grandes transformaciones que ha de experimentar la salud pública cubana en el próximo período de nuestra historia y que la convertirán en ejemplo a imitar para todos los pueblos del llamado Tercer Mundo.

BIBLIOGRAFIA RECOMENDADA

  1. Castillo Guzmán A. La Sanidad Militar del Ejército Rebelde. Su organización y trascendencia histórica (1956-1958). Trabajo para optar por el título de especializado en Administración de Salud, Ciudad de La Habana, 1986.
  2. Delgado García G. El ciento quince aniversario de la fundación de la Academia de Ciencias Médicas, Físicas y Naturales de La Habana. Cuad Hist Sal Pub No.66 Ciudad de La Habana, 1986.
  3. Guevara de la Serna E. La guerra de guerrillas. Imprenta del INRA, La Habana (no recoge la fecha de edición).
  4. Le Roy Cassá J. La prensa y la bibliografía médica cubana. Rev Med Cir Hab 1914;19(5):130-34.
  5. Le Roy Gálvez LF. La Universidad de La Habana en su etapa republicana: Síntesis histórica. Empresa Consolidada de Artes Gráficas. La Habana, 1966.
  6. López Serrano E. Prensa Médica en Cuba. Publicaciones del siglo XIX. Rev Cub Adm Sal 1984;10(4):364-71.
  7. Portuondo de Castro JM. Las Sociedades Científicas Médicas Cubanas. Arch Hosp Univ 1958;10(2):103-13.
  8. Rodríguez Expósito C. La Sanidad en cincuenta años de República (1902-1952). Copia mecanografiada en archivos del Historiador del MINSAP.
  9. Sarabia N. Médicos Guerrilleros. Testimonios. Cuad Hist Sal Pub No.64. Publicación del Consejo Nacional de Sociedades Científicas. Ciudad de La Habana, 1982.
  10. Sección de Sanidad del Ejército de Cuba: La Sanidad Militar Cubana (1902-1927). Talleres Tip. del Ejército de Cuba. La Habana, 1929.
  11. Trelles Govin CM. Contribución de los médicos cubanos a los progresos de la medicina. Imp. A. Dorrbecker. La Habana, 1926.
Indice Anterior Siguiente