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Cuaderno de Historia No. 81, 1996

Conferencia Diez

La salud pública en Cuba en el periodo revolucionario socialista

Etapas del desarrollo histórico de la revolución cubana. Transformaciones de la salud pública en la etapa democrática, popular, agraria y antimperialista. El Servicio Médico Social Rural. Campañas epidemiológicas. Transformaciones de la enseñanza superior y media de la medicina. La lucha ideológica en el Colegio Médico Nacional. En las nueve conferencias anteriores hemos bosquejado el desarrollo histórico de la salud pública en sus períodos colonial y republicano burgués, incluyendo en este último los dos paréntesis dolorosos de ocupaciones norteamericanas. Con la presente conferencia comenzamos la explicación del actual período, revolucionario socialista, el cual a pesar de ser el más corto en tiempo es el de mayor importancia histórica, pues en sus treinta años de impetuoso desarrollo se ha logrado convertir la salud pública cubana en ejemplo para los países del llamado Tercer Mundo y alcanzar un lugar priorizado entre las naciones más desarrolladas del planeta.

En esta primera conferencia expondremos brevemente las etapas en que se divide en general el desarrollo histórico de la Revolución Cubana, para pasar a explicar entonces los cambios producidos en la primera etapa, llamada democrática, popular, agraria y antimperialista, para continuar con la explicación del más importante de los organismos de la salud pública en Cuba creado en ella, el Servicio Médico Social Rural, para finalizar con las principales campañas epidemiológicas llevadas a cabo en el país, las transformaciones de la enseñanza superior y media de la medicina y la lucha ideológica en el Colegio Médico Nacional.

ETAPAS DEL DESARROLLO HISTORICO DE LA REVOLUCION CUBANA

Uno de nuestros principales pensadores políticos actuales, el doctor Carlos Rafael Rodríguez y Rodríguez, en su importante ensayo Cuba en tránsito al socialismo (1959-1963) ha precisado que fue en los meses de septiembre y octubre de 1960 cuando se produce la nacionalización de la gran industria, las principales firmas comerciales y la banca, que las relaciones de producción capitalista fueron sustituidas por relaciones de producción socialista, ya que los fundamentales medios de producción pasaron a manos del pueblo, en particular del proletariado, a través de la constitución del poder político de la clase obrera.

Tomando como punto divisorio este importante momento histórico, en la Plataforma Programática del Partido Comunista de Cuba, documento rector e instrumento ideológico para el trabajo del Partido y la Revolución Cubana, se divide el proceso histórico de nuestra Revolución en dos etapas fundamentales, una primera denominada Democrática, Popular, Agraria y Antimperialista, que comprende de enero de 1959 a octubre de 1960 y una segunda, denominada de Construcción del Socialismo, que abarca desde la última de esas fechas y que concluirá cuando estén creadas las condiciones económicas, políticas y sociales que nos permitan arribar a la primera fase de la Sociedad Comunista.

Aunque pensamos que la salud pública, como fenómeno sistémico presenta peculiaridades propias que la hacen no coincidir completamente con esos períodos, a pesar de estar subordinada al proceso general de desarrollo de la Revolución, en nuestras conferencias expondremos brevemente los cambios ocurridos en la salud pública en la etapa democrática, popular, agraria y antimperialista y dividiremos la segunda o de Construcción del Socialismo, en dos subetapas muy acorde con las peculiaridades propias del desarrollo de la salud pública como fenómeno sistémico. Estas subetapas son: una primera que abarcaría la integración del sistema nacional de salud único, hecho histórico que se llega a completar en el año 1970 con la incorporación de las últimas unidades mutualistas; y una segunda que comprendería la consolidación de dicho sistema en la década de 1970 a 1979 y el despegue hacia la consecución del nivel de potencia médica mundial para nuestro país en la década de los años 80 con el establecimiento de la dispensarización de acciones de salud a la totalidad de la población nacional a través del modelo del médico de la familia, la incorporación de las más modernas técnicas de la medicina contemporánea y el desarrollo de la investigación en centros científicos con grandes recursos.

TRANSFORMACIONES DE LA SALUD PUBLICA EN LA ETAPA DEMOCRATICA, POPULAR, AGRARIA Y ANTIMPERIALISTA

Los principales cambios que se van a producir en el corto período democrático, popular, agrario y antimperialista, como es de suponer, se van a llevar a cabo en el sistema de salud estatal.

El 5 de enero de 1959 se nombra la primera dirección revolucionaria al frente del Ministerio de Salubridad y Asistencia Social con la designación como ministro del profesor de ortopedia de la Universidad de La Habana doctor Julio Martínez Páez, comandante jefe de los servicios médicos del Ejército Rebelde y veinte días después por resolución ministerial quedaban fuera de la organización todos los funcionarios corruptos o vinculados a la dictadura del general Batista.

El 6 de febrero siguiente se crea el Ministerio de Bienestar Social el cual va a contar con una Dirección de Asistencia Social para la Salud que agrupará las instituciones de tipo asistencial como creches, hogares de niños, asilos de ancianos, instituciones de impedidos físicos, preventorios, colonias infantiles, casas de beneficiencia y otras, pertenecientes al Estado, y supervisará las instituciones privadas, paraestatales o religiosas similares. Desde ese momento la organización de salud pública estatal cambiará su nombre por el de Ministerio de Salubridad y Asistencia Hospitalaria sin que se extienda para ello ningún documento legal que lo acredite.

Figura 16
Figura 16.

En este mismo mes se inicia la preparación de las campañas sanitarias que se llevarán a cabo en el país al firmarse convenios con la Oficina Sanitaria Panamericana para la ejecución de los Programas de Erradicación del Paludismo y de Control del Aedes aegypti. De esta forma comienza también lo que será el cambio de enfoque de la organización que de puramente asistencial y poco preventiva se orientará fundamentalmente a la prevención.

Por Decreto 709 del 23 de marzo de 1959 se establece la rebaja del precio de los medicamentos, en un 15 % los de producción nacional y en un 20 % los extranjeros. Esta medida conmovió a los productores y comerciantes de fármacos, los cuales comenzaron a sabotear el proceso revolucionario, al disminuir sus importaciones o cerrar sus dependencias con la intención de crear una crisis con la escasez de éstas en el país.

En agosto son incorporados todos los hospitales de los municipios, de organismos autónomos o subvencionados por el Estado al Ministerio de Salubridad y Asistencia Hospitalaria y se crea una comisión técnica asesora para la organización de los hospitales.

Como primer paso para llevar la asistencia médica calificada a los campesinos de las zonas más apartadas del país se promulga la Ley No.100 de 23 de febrero de 1959 que crea el Departamento de Asistencia Técnica, Material y Cultural al campesino, del Ejército Rebelde, heredero de la labor médica asistencial realizada por la Sanidad Militar de este ejército entre los campesinos de las zonas montañosas donde se había llevado a cabo la guerra de liberación. Fue precursor del organismo de la salud pública más importante creado en esta etapa, el Servicio Médico Social Rural, fundado por Ley No.723 de 22 de enero de 1960, a través del cual llegará el sistema de salud estatal a los lugares más apartados del país.

Ese mismo día en que se deja creado el Servicio Médico Social Rural, por Ley No. 717 se cambia el nombre del ministerio por el de Ministerio de Salud Pública y se establece una nueva estructura en éste. Poseerá a partir de entonces una Subsecretaría (Viceministerio), tres Direcciones generales en el nivel central y seis Direcciones Regionales Ejecutivas, correspondientes a las antiguas provincias, con lo que se le daba una sólida estructura al sistema de salud estatal en todo el país.

Al llegar al final de esta etapa las unidades privadas y mutualistas se mantenían funcionando como en el período de la república burguesa, pero el sistema de salud estatal había sufrido grandes transformaciones e iniciado desde marzo de 1960, con la ayuda prestada a Chile a causa del terromoto que asoló a grandes zonas de dicho país, la característica que será dominante, como uno de los principios de la salud pública socialista, en toda la siguiente etapa de construcción del socialismo, la colaboración médica solidaria y desinteresada con otros países.

EL SERVICIO MEDICO SOCIAL RURAL

Como dejamos expuesto con anterioridad por Ley No. 723 del 22 de enero de 1960 quedó establecido el Servicio Médico Social Rural en Cuba.

Dirigido en su inicio por los doctores Ramón Granados Navarro, sub-secretario de salud pública y Roberto Guerra Valdés, profesor eminente de cirugía y decano de la Facultad de Ciencias Médicas de la Universidad de La Habana, partió el primer grupo de 357 médicos en marzo de 1960, fueron distribuidos en las comunidades rurales del país de acuerdo con el criterio de hacerlo en los lugares más densamente poblados, con más difíciles vías de comunicación y con mayor importancia en producción económica.

Figura 17

En septiembre de 1960 es sustituido el primer grupo por el segundo, compuesto por 401 médicos, que también permanecerá 6 meses en sus funciones. Entre los iniciadores se escogen los coordinadores del Servicio Médico Social Rural los cuales servirán de enlace con el nivel central del Ministerio de Salud Pública nombrándose dos en Pinar del Río, uno en Matanzas, tres en Las Villas, uno en Camagüey, cinco en Oriente y uno como Coordinador Nacional en la sede central del Ministerio.

Esta primera etapa inicial de tan importante organización estará caracterizada principalmente por las dificultades materiales lógicas en un servicio tan basto que comenzaba, la ausencia de locales adecuados y el cuadro de abandono sanitario de aquellos lugares.

En marzo de 1961 con el tercer grupo de 335 médicos que permanecerán en sus cargos durante catorce meses, comienza una segunda etapa de consolidación en la que se incorporan los primeros 48 estomatólogos al Servicio Médico Social Rural, cumpliendo con la Ley No. 919 de 31 de diciembre de 1960, que estableció el Servicio Dental Rural.

En esta segunda etapa se inician las construcciones de los hospitales rurales, principalmente en las provincias de Oriente y Las Villas, así como dispensarios rurales, lo que mejora notablemente el servicio que prestan a la población.

Cuatro años después se completaba la red de unidades en las zonas más apartadas del país. A partir de entonces, los médicos que laboraban en estas instituciones contaron con exámenes de laboratorio, rayos X y ambulancias. Sus grupos de trabajos se enriquecieron con personal de enfermería y técnicos en medios auxiliares de diagnóstico.

Durante esta etapa de consolidación, el trabajo en las unidades del Servicio Médico Social Rural va a dar origen en ellas a un equipo que comienza a participar de forma integral en los planes preventivo-curativos y aunque todavía predominaban las acciones curativas, se alcanzaron logros importantes como la ejecución masiva de programas de vacunación, que incluyó de manera destacada la realización de la primera campaña de vacunación antipoliomielítica; el incremento del número de embarazadas atendidas en consultas prenatales, lo que aumentó el número de partos realizados en las unidades rurales; la educación sanitaria, que comenzó a transformar los hábitos y la conducta higiénica en la población campesina y la creación de la Cruz Roja Rural.

A finales de la década del 60 el Servicio Médico Social Rural deja de ser un organismo dentro del Sistema Nacional de Salud para entrar en la etapa de incorporación de sus unidades a los niveles regionales de organización del Ministerio de Salud Pública. El número de hospitales seguirá en aumento hasta 1970 en que alcanza la cifra de 53 y se mantiene con pocas variaciones hasta 1982, en que se informaron 57 de dichas unidades.

Durante la década de los años 70, se produjo un debilitamiento de la atención a estas unidades lo que trajo como consecuencia un deterioro en el estado de las instalaciones y en la disponibilidad de medios de diagnóstico; así como una mala selección de los postgraduados que se ubicaban en ellas.

La estrategia trazada por el Comandante en Jefe de la Revolución doctor Fidel Castro Ruz en 1982, definió no sólo la necesidad de revitalizar este servicio sino de avanzar hacia una etapa cualitativamente superior, que contemplaba una mejor selección de médicos que se debían ubicar y el incremento de su número; la introducción de la docencia del sexto año de la carrera de Medicina; el completamiento de equipos de laboratorio y de rayos X; el mantenimiento y ampliación de las unidades; el aseguramiento de la información científico-médica y el transporte necesario. Todas estas medidas han proporcionado una elevación significativa de la calidad en la atención médica a la población rural.

El Servicio Médico Social Rural ha cumplido también a lo largo de su historia misiones en la defensa de la Patria, en la lucha contra bandidos, en la liquidación de la agresión a Playa Girón, en la Crisis de Octubre y en otros acontecimientos históricos, donde tuvieron destacada participación los médicos, estomatólogos, enfermeras y técnicos medios de las unidades rurales.

Ante desastres naturales, como el ciclón "Flora", se ejecutaron hechos heroicos y se realizaron abnegados trabajos en las condiciones más difíciles, especialmente en los hospitales rurales ubicados en las zonas montañosas de Oriente.

CAMPAÑAS EPIDEMIOLOGICAS

Una de las primeras tareas del Gobierno Revolucionario en el campo de la salud pública fue la de abordar y dar fin a la endemia palúdica, que desde el pasado siglo constituía causa de elevada morbi-mortalidad en el país; sobre todo en las guerras independentistas, y que se había mantenido durante el período republicano burgués con brotes constantes y de mayor intensidad en la provincia de Oriente.

Quizás las primeras investigaciones que se realizaron en el período revolucionario socialista en el campo de la medicina cubana fueron las que se llevaron a cabo para iniciar la campaña anti-palúdica en 1959.

Ocho años después, en que se registró el último caso de malaria autóctono, se daba por erradicada una de las más graves enfermedades epidémicas que sufrió nuestro pueblo a lo largo de su historia.

Es de señalar que mientras Cuba ha estado libre de casos autóctonos desde 1967, en un solo año, 1980, en el Caribe se produjeron 13 061; en Centroamérica, incluido México, 251 292 y en América del Sur 270 579.

La difteria o garrotillo de los antiguos, estaba presente en Cuba con brotes frecuentes desde los primeros años del siglo XIX, cuya mortalidad se exacerbó durante las guerras independentistas. Esta endemia se mantuvo en todo el período de república burguesa.

Dentro de las primeras acciones de la Revolución para modificar la morbilidad general del país estuvo presente la vacunación masiva anti-diftérica en edades adecuadas, lo que logró que de 1 469 casos informados en 1962 bajara a cero en 1970, y desde entonces se ha erradicado completamente.

Al final de la dominación española el doctor Francisco Cabrera Saavedra, cirujano e internista eminente, encontró en Cuba las primeras lesiones causadas por la enfermedad de Heine-Medin o poliomielitis anterior aguda, pero no fue hasta principios de la segunda ocupación norteamericana en 1906, que se informaron los primeros casos de poliomielitis en Isla de Pinos, importados de Estados Unidos.

Tres años después, en 1909, se producirá la primera epidemia en la provincia de Las Villas con unos 200 casos y el 8 % de mortalidad.

La enfermedad desde entonces se hace endémica en toda la Isla con epidemias periódicas cada cinco años, aproximadamente, siendo las principales las de los años 1934-1935, 1942-1943, 1946-1947 y 1952-1954.

Dado el azote que constituia esta enfermedad para nuestra población infantil, el Gobierno Revolucionario una vez en el poder determinó aplicar la vacunación masiva contra ella, pues se podía contar con una vacuna altamente eficaz e inocua.

Para ello se analizó la historia de esta afección en Cuba en sus últimos 30 años, sus características, factores que incidían en la misma y otras. Se decidió vacunar a la población infantil desde el nacimiento hasta los 14 años, con una vacuna oral tipo Sabin, de fabricación soviética.

Esta campaña de vacunación fue la primera que se hizo en nuestro país en forma nacional, con la participación del pueblo por medio de sus organizaciones de masas, y se aplicó uno de los más importantes principios de la salud pública socialista, pudiéndose por ello alcanzar la vacunación del 85,4 % de la población programada.

Después de la terminación de esta primera campaña en mayo de 1962, no se informaron en el resto del año más casos de esta enfermedad; hasta ese momento se habían informado 46 con siete defunciones.

A partir de esa fecha sólo se ha registrado un caso aislado en cada uno de los siguientes años: 1963, 1964, 1970, 1971 y 1972 en niños no vacunados. A partir de mayo de 1962 esta enfermedad ha desaparecido como causa de muerte.

Con el mantenimiento de las campañas anuales de vacunación, Cuba ha permanecido como territorio libre de poliomielitis.

TRANSFORMACIONES DE LA ENSEÑANZA SUPERIOR Y MEDIA DE LA MEDICINA

La Facultad de Medicina de la Universidad de La Habana, que continuaba como única en el país desde el siglo XVIII, va a abrir sus puertas en enero de 1959, después de estar inactiva desde diciembre de 1956 por decisión del Consejo Universitario ante la brutal represión de la dictadura batistiana contra el estudiantado.

El plan de estudios vigente desde 1940 sufre entonces modificaciones, se le reduce un año a la carrera y en el curso de 1961-1962 se le agrega el año del internado, una de las más importantes conquistas de la docencia médica superior en el período revolucionario socialista.

La vieja denominación de cátedra se sustituye por la de departamento, se unen antiguas asignaturas afines para formar otras de más amplio perfil y se crean numerosas que no existían como: Psicología Médica, Metodología Estadística, Organización de la Salud Pública e Historia de la Medicina.

Se lleva a cabo una amplia depuración en el profesorado que comprende no sólo causales políticas, como colaboración con el gobierno del general Batista, sino también faltas morales en la actividad docente e incapacidad científica o pedagógica. Muchos de los profesores más antiguos se acogen a jubilación durante 1959 y primera mitad de 1960, los que son sustituidos mediante concurso de méritos.

A finales de julio de 1960 se produce un hecho de extraordinaria importancia dentro de la lucha ideológica que se lleva a cabo en la facultad de medicina, al no aceptar la casi totalidad de los profesores la nueva forma de cogobierno entre profesores y estudiantes; establecida recientemente en la Universidad y en todas sus facultades, con la consiguiente suspensión de empleo y sueldo de los mismos por parte de la dirección universitaria.

Sustituidos también, mediante concurso de méritos, por antiguos instructores, adscriptos y asociados de la docencia médica superior vinculados a la Revolución, finalmente es expulsada definitivamente de la Facultad de Medicina esa masa de profesores reaccionarios, lo que facilitó llevar a feliz término la gran reforma de estudios puesta en vigor el 10 de enero de 1962. El nuevo plan docente, producto de ella, contemplaba la formación del médico que el país necesitaba acorde con los cambios políticos y sociales que se llevaban a cabo, pero un año después el éxodo masivo de médicos al extranjero determinaba la puesta en práctica de otro sistema o método conocido como "Plan Baeza", en el cual sin perderse de vista los objetivos generales del anterior, se trataba de adecuar la carrera a una extensión de cinco cursos.

En 1966 se pone en vigor un tercer plan de estudios muy similar al de 1962, el cual va a dar paso en 1969 al plan de estudios médicos integrados, concebido teniendo en cuenta las necesidades del desarrollo de la salud pública cubana en aquel momento y las ideas más modernas sobre docencia médica en el mundo.

Conjuntamente con esas transformaciones se va a llevar a cabo un desarrollo en extensión de la enseñanza de la medicina que comprenderá todo el país. Al ponerse en vigor la reforma de la enseñanza de 1962 se funda en Santiago de Cuba la segunda Facultad de Medicina y en 1966 la tercera en la ciudad de Santa Clara.

A partir de 1976 la enseñanza de la medicina, como otras ramas de la ciencia, se independiza de las universidades al crearse instituciones propias para la enseñanza superior de la medicina, la estomatología y la enfermería. Se crea el Instituto Superior de Ciencias Médicas de La Habana, al que después seguirán la fundación de otros similares en Santiago de Cuba, Villa Clara y Camagüey; contándose en la segunda mitad de la década de los años 80 con estos cuatro Institutos, veintiuna Facultades Médicas de pregrado, una de posgrado y cuatro de Estomatología, a las que debe agregarse el Instituto Superior de Ciencias Médicas Militares, con sede en el Hospital Militar "Dr. Luis Díaz Soto", que cuenta con Facultades de Medicina y Estomatología.

Al arribar nuestra salud pública a su actual subetapa de dispensarización, con el modelo de atención primaria del médico de la familia, la enseñanza superior de la medicina se adecúa a la formación de los profesionales necesarios en ella, con tal finalidad se pone en vigor un nuevo plan de estudios en 1978, y el actual en 1986.

Las transformaciones en la enseñanza de la Estomatología van a seguir un camino muy similar al de la medicina. De una sola Facultad con la que contaba el país desde 1900 (La Habana) se crea una segunda en 1963 en Santiago de Cuba a la que la seguirán otras dos en las ciudades de Santa Clara y Camagüey.

En 1962 se establece el régimen de especialidades con la creación de las residencias en distintas ramas de la medicina y la estomatología; que si bien éste existía desde la década de los años 40, era extremadamente reducido, pues sólo lo alcanzaban menos de diez médicos por año en los dos hospitales docentes existentes entonces. Por este sistema se han graduado en Cuba de 1962 a 1987, 9 634 médicos y 989 estomatólogos. Muchos de estos profesionales han continuado su superación hasta alcanzar el segundo grado en sus especialidades y los grados científicos de Candidatos y Doctores en Ciencias Médicas, todos de nueva creación en Cuba.

La enseñanza de la enfermería va a experimentar también muy ventajosos cambios. De 7 escuelas con las que contaba en 1958, se amplían a 13 diez años después. Para suplir la gran demanda del incremento de unidades asistenciales en todo el país se crea el nivel inferior de auxiliar de enfermería para cuya preparación se fundan, a partir de 1960, 58 escuelas. Este personal auxiliar irá superándose posteriormente con estudios superiores de enfermería hasta quedar suprimida su formación en los primeros años de la década del 80.

Desde 1964 se crean las especialidades de enfermería pediátrica y obstétrica y años después los cursos posbásicos de muy diversas ramas, hasta llegar en 1977 a la creación de la carrera universitaria de Licenciatura en Enfermería de la que han egresado en sus primeros diez años 1 010 licenciados.

En 1978 las escuelas de enfermería comenzaron a ser sustituidas por Institutos Politécnicos de la Salud de los que, al final de la siguiente década, se cuenta con 25 repartidos en diez provincias.

Más de otras 23 especialidades de técnicos medios completan el personal calificado de nuestro actual Sistema Nacional de Salud cuyo incremento se ha realizado según las necesidades del país y de lo cual solamente diremos que hasta 1987 se habían graduado 54 678 en cursos regulares y 3 412 en posbásicos.

LA LUCHA IDEOLOGICA EN EL COLEGIO MEDICO NACIONAL

Al igual que la Facultad de Medicina, el Colegio Médico Nacional, creado en 1944 como continuador de la Federación Médica de Cuba, será campo donde se producirá la más intensa lucha ideológica dentro de este sector.

Esta poderosa organización gremial que agrupaba a todos los médicos del país, 6 406 registrados en 1958, contaba en su seno con partidos gremiales que representaban los intereses políticos y económicos de sus militantes.

Los médicos que habían luchado en las montañas y en las ciudades contra la dictadura de Batista y otras con ideas progresistas, fundaron el Partido Médico de la Revolución con el objetivo de enfrentarlo a los partidos Acción Inmediata y Unión Federativa, controlados ambos en esos momentos por sus miembros más reaccionarios para alcanzar la dirección del Colegio Médico Nacional.

En las elecciones celebradas por la Asamblea General del Colegio en los salones del Club San Carlos de Santiago de Cuba, los días 20 y 21 de diciembre de 1959, en un ambiente caldeado de pasiones en el que se produjo el más violento enfrentamiento ocurrido en la lucha ideológica sostenida dentro del gremio médico después del triunfo revolucionario, es electo presidente del Colegio Médico Nacional el doctor Oscar Fernández Mell, comandante del Ejército Rebelde y secretario general el doctor Jorge Aldereguía Valdés-Brito, que integraban la candidatura del Partido Médico de la Revolución.

Como consecuencia de la pérdida de su papel rector dentro del Colegio Médico Nacional y del desarrollo impetuoso de la Revolución Socialista en nuestro país, sobre todo después de las nacionalizaciones de septiembre y octubre de 1960, se produce un éxodo masivo de médicos reaccionarios al extranjero alentados por la política de los Estados Unidos contra Cuba que alcanza entre 1960 y 1961 la cifra de 1 360 de estos profesionales.

El Colegio Médico Nacional, junto al Gobierno Revolucionario, se enfrentó a la maniobra antipatriótica y desarrolló una intensa política ideológica de incorporación del médico cubano al profundo proceso político-social que vivía el país.

Por acuerdo de su Comité Ejecutivo de 18 de abril de 1966 quedó disuelto el 30 de abril de ese año el Colegio Médico Nacional de Cuba, así como los Colegios Médicos Municipales, producto del desarrollo revolucionario de la sociedad cubana, para pasar a integrar como un solo cuerpo el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Salud.

BIBLIOGRAFIA RECOMENDADA

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