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Cuaderno de Historia No. 81, 1996

Conferencia Doce

La salud pública en Cuba en el periodo revolucionario socialista

Etapa de Construcción del Socialismo. Subetapa de Consolidación del Sistema Nacional de Salud Unico y despegue a la consecución del nivel de potencia médica. Incorporación y desarrollo de alta tecnología médica en el período revolucionario socialista. La atención médica primaria en Cuba y el modelo del Médico de la Familia. La salud pública cubana en los organismos internacionales de salud. Resumen y consideraciones finales del curso. Llegamos con esta conferencia al momento actual del período revolucionario socialista de nuestra salud pública y a la terminación del curso.

En la anterior explicamos dentro de la etapa de Construcción del Socialismo la subetapa de Integración del Sistema Nacional de Salud Unico (1960-1970). Pasamos a destacar las diferentes manifestaciones de la colaboración internacional de la salud pública cubana como consecuencia de la aplicación de uno de los principios de la salud pública socialista; la fundación de la moderna Academia de Ciencias de Cuba en sustitución de la centenaria Academia de Ciencias Médicas, Físicas y Naturales de La Habana; la creación de institutos de investigaciones en el campo de la medicina; la revitalización y fundación de sociedades científicas médicas; las nuevas publicaciones periódicas y la edición de obras de medicina y terminamos con una breve síntesis sobre la historia de los congresos médicos nacionales e internacionales en Cuba.

En la presente conferencia abordaremos de la misma etapa de Construcción del Socialismo, la subetapa de Consolidación del Sistema Nacional de Salud Unico y de despegue a la consecución del nivel de potencia médica para nuestra salud pública; nos detendremos para explicar por separado las dos características dominantes de su último decenio: la incorporación y desarrollo de alta tecnología médica en nuestro medio y la implantación de una verdadera y amplia dispensarización de acciones de salud a toda la población del país con la puesta en marcha del revolucionario y novedoso plan de atención primaria del Médico de la Familia, para terminar con una breve exposición sobre la salud pública cubana en los organismos internacionales de salud y un resumen y consideraciones finales del curso.

ETAPA DE CONSTRUCCION DEL SOCIALISMO. SUBETAPA DE CONSOLIDACION DEL SISTEMA NACIONAL DE SALUD UNICO Y DESPEGUE A LA CONSECUCION DEL NIVEL DE POTENCIA MEDICA

La implantación del Sistema Nacional de Salud Unico permitió el primer intento de planificación a largo plazo en la esfera de la salud, lo que se produjo a finales de 1969 con la elaboración del Plan de Salud 1970-1980 que abarcaba un período de diez años.

Durante ese decenio la salud pública va a continuar su avance progresivo y sin abandonar su desarrollo en extensión; ocurrirán cambios cualitativos que consolidan más la cobertura alcanzada en los años anteriores y hacen que predomine el desarrollo intensivo y se comience a aplicar la planificación como función rectora del trabajo de dirección.

Estructuralmente en el año 1970 el Sistema Nacional de Salud estaba integrado por un nivel central, siete direcciones provinciales, cuarenta regionales y una red de servicios compuesta por unas 2 500 unidades de las cuales una tercera parte eran instituciones de atención directa a la población.

En el nivel central la estructura estaba conformada por el ministro, dos viceministros (uno a cargo de la Asistencia y la Docencia y otro de la Higiene y la Epidemiología) y seis direcciones nacionales dependientes directamente del ministro. En esta estructura se ponía énfasis en la integración de la docencia con la asistencia y se destacaba la importancia que debían tener las actividades de higiene y epidemiología.

A partir de 1973 la estructura sufre cambios notables, se organizan cinco viceministerios y la Dirección Nacional de Economía. A uno de estos viceministerios se le da la categoría de viceministerio primero, los demás serán los de Asistencia Médica y Social, Docencia e Investigaciones, Higiene y Epidemiología y de Industria Farmacéutica.

Con esta nueva estructura se fortalece la actividad docente e investigativa poniéndola en condiciones de enfrentar las transformaciones que se producen en esta subetapa.

En 1976 al ponerse en vigor la nueva división política administrativa, la instauración de los Organos del Poder Popular y la implantación del Sistema de Dirección y Planificación de la Economía, se producen cambios radicales en la organización y estructura del Sistema Nacional de Salud.

El Ministerio de Salud Pública, como organismo central, quedó subordinado al Estado y al Gobierno de la República y las Direcciones Provinciales y Municipales a las Asambleas del Poder Popular de sus instancias respectivas. Son eliminadas las Direcciones Regionales y sus grupos ejecutivos pasan a reforzar las Direcciones Municipales o Provinciales que recién se creaban.

Estos cambios determinan además que el proceso de descentralización ejecutiva y centralización normativa que el Ministerio venía desarrollando desde la década del 60, alcance ahora su plenitud, al asumir el organismo central sólo funciones de tipo normativo-metodológicas. Las Direcciones Provinciales y Municipales van a estar subordinadas administrativamente al Poder Popular en cada eslabón respectivo a partir de ese momento.

El nivel central quedaba entonces conformado por el ministro, un viceministro primero y cinco viceministros encargados de la Atención Médica e Higiene y Epidemiología; Desarrollo de la Salud; Docencia; Industria Farmacéutica y Economía. En esta estructura se unían en un solo viceministerio las actividades de Asistencia Médica e Higiene y Epidemiología. Error que se rectificó como consecuencia de tener que enfrentar el país la epidemia de dengue ocurrida a partir de septiembre de 1977 y se dio un paso muy positivo al separar la actividad investigativa de la docente, lo que permitió adaptar la estructura a los avances que tendrían lugar en el campo de la investigación.

En 1978 la estructura central comprendía además del ministro, el viceministro primero y seis viceministros encargados de la Atención Médica; Desarrollo de la Salud; Docencia Médica; Higiene y Epidemiología; Industria Farmacéutica y Economía. Desde 1985 los viceministros son ocho, un viceministro primero y siete viceministros encargados de la Atención Médica y Social; Higiene y Epidemiología; Docencia Médica; Ciencia y Técnica; Industria Farmacéutica y los Artículos de Uso Médico; Servicios Básicos y Administración y de Economía de la Salud.

A partir de 1977 a la Dirección de Política de Salud se incorpora un asesor soviético de elevada calificación, con experiencia en la planificación de salud. El trabajo realizado fue de gran utilidad y entre sus principales logros pueden destacarse la elaboración del "Sistema de Normas, Patrones e Indices para el desarrollo de la Salud hasta 1985", que fue aprobado en 1979 por el Ministro de Salud Pública para su aplicación inmediata.

Este documento primero en su clase que se aprobaba en el organismo, constituyó una herramienta fundamental en todas las actividades de planificación realizadas a partir de la fecha de su aprobación y específicamente para la elaboración del II Plan Quinquenal de Salud (1981-1985).

En reunión celebrada el 20 de julio de 1978, el Buró Político del Comité Central del Partido Comunista de Cuba aprobó la resolución y las directivas que establecieron la organización de los trabajos para la elaboración de la Estrategia del Desarrollo Perspectivo Económico y Social hasta el año 2000. En igual fecha, fueron aprobadas las directivas para la elaboraión del Plan Quinquenal (1981-1985).

En ambos documentos, en la sección correspondiente a "Elevación del Nivel de Vida", se trazan los lineamientos generales para el desarrollo de la salud pública y la asistencia social en el período, se fijan los objetivos en la atención ambulatoria, hospitalaria y estomatológica y se enuncian metas en relación con la disponibilidad de los recursos humanos calificados para el crecimiento del Sistema. También se definen los objetivos relacionados con los hogares de ancianos e impedidos físicos y mentales.

En el II Congreso del Partido Comunista de Cuba (1980) se aprobaron los lineamientos para el trabajo en la salud pública hasta 1985, en los que se trazó la política para el desarrollo en esos años.

Posteriormente, en sus discursos de clausura del V Congreso del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Salud, en Camagüey (1981); del Claustro Extraordinario del Instituto Superior de Ciencias Médicas de La Habana (1982) y del Claustro Nacional de Ciencias Médicas, en La Habana (1983), el Comandante en Jefe doctor Fidel Castro Ruz orientó la política de salud del país, encaminada a convertir a Cuba en una potencia médica.

Esta política se basa fundamentalmente en la importación y desarrollo de la tecnología médica más moderna, cuyos resultados de mayor relieve son logrados en los campos del diagnóstico médico y la transplantología de órganos; el incrementro cuanti-cualitativo de las investigaciones científicas en instituciones altamente especializadas; la aplicación de la dispensarización de acciones de salud a toda la población del país a través del modelo del Médico de la Familia, lo que hará de Cuba el primer país de América en lograr la más importante meta de la salud pública moderna y el perfeccionamiento del plan de formación de especialistas de medicina, con incremento del número de graduados, que permita cubrir las necesidades crecientes del Sistema Nacional de Salud y los compromisos de colaboración médica internacionales.

INCORPORACION Y DESARROLLO DE ALTA TECNOLOGIA MEDICA

En esta subetapa, como una de sus características más fundamentales, se ha acumulado y desarrollado en Cuba una destacada experiencia en el empleo de las técnicas médicas más avanzadas a escala mundial, entre ellas: la transplantología (riñón, corazón, pulmón, hígado, páncreas-riñón, médula ósea y neurotransplante); fertilización in vitro (bebé probeta); láser en cirugía; oxigenación hiperbárica; litotricia extracorpórea; resonancia magnética nuclear; angiografía por sustracción digital; ingeniería genética; técnica inmunológica y electroanalgesia.

Esta nueva tecnología ha podido ser asimilada por el desarrollo alcanzado en nuestros institutos de investigaciones y en unidades creadas en la última década, como entre otras el Hospital Clinicoquirúrgico "Hermanos Ameijeiras", unidad modelo en su clase y orgullo del desarrollo científico de la medicina en Cuba y el Centro de Investigaciones Médico Quirúrgicas (CIMEQ). En estos momentos muchas de esas técnicas son empleadas en unidades de diferentes provincias del país.

Figura 19
Figura 19.
Además se realizan investigaciones y desarrollo de tecnología médica en los Institutos de Cardiología y Cirugía Cardiovascular, Endocrinología, Nutrición e Higiene de los Alimentos, Medicina del Trabajo, Medicina Tropical "Pedro Kourí", Nefrología, Neurología y Neurocirugía, Oncología y Radiobiología, Hematología, Gastroenterología y Angiología.

Así, en el de Hematología se ha desarrollado la técnica para hacer el diagnóstico prenatal y de portadores de la hemofilia B por métodos de ingeniería genética y se trabaje en el diagnóstico de la hemofilia A.

En el de Nefrología, a partir de los transplantes renales y de páncreas-riñón, se ha desarrollado un sistema computarizado para la selección donante-receptor en los sujetos y la tira reactiva de urea, métodos de diagnóstico rápido, sin ayuda de laboratorio.

En el de Nutrición e Higiene de los Alimentos se ha desarrollado un sistema de programas para cálculos dietéticos y recomendaciones nutricionales por computación.

En el de Oncología y Radiobiología se producen anticuerpos monoclonales útiles para el diagnóstico de los tumores malignos y el tratamiento contra el rechazo de órganos transplantados; lo que sustituye a la ciclosporina A.

En el de Cardiología y Cirugía Cardiovascular, conjuntamente con el Centro Nacional de Investigaciones Científicas (CENIC), se desarrolló la sonda cardíaca nuclear, un equipo computarizado que permite estudiar la función mecánica del corazón. Además se han perfeccionado dos sistemas Pasek para el procesamiento automático de la señal electrocardiográfica; y Paiven para el procesamiento de imágenes ventriculares, para valorar la calidadd del bombeo del corazón.

Actualmente el CENIC materializa investigaciones en ramas tales como la biomedicina, la química, la biología y la instrumentación electrónica, para lo cual cuenta con departamentos especializados y laboratorios muy bien equipados. Así como dos instalaciones de cálculo. Resulta imposible enumerar todos los resultados científicos introducidos en la práctica social por esta institución, pero baste decir que en sus primeros veinte años de actividad (1965-1985) había solicitado 189 patentes de invención.

Lo mismo se puede decir del Instituto de Medicina Tropical "Pedro Kourí", revitalizado vigorosamente en 1978 con nuevos locales y amplios recursos, en sus trabajos de investigación de gran valor científico en la infectología; el Instituto de Neurología y Neurocirugía en los neurotransplantes y en el Hospital Clinicoquirúrgico "Hermanos Ameijeiras" en la transplantología en general.

En la última década se han creado también en nuestro país diferentes instituciones de amplia proyección en el área de la técnica médica, entre las que se destacan por sus resultados las siguientes.

El Centro de Ingeniería Genética y Biotecnología, donde se producen interferones, enzimas de restricción y diferentes anticuerpos monoclonales.

El Centro de Inmunoensayo, en el que se llevan a cabo investigaciones y la producción de sistemas ultramicroanalíticos (SUMA) aplicados a la medicina y al desarrollo de técnicas de inmunoensayo y laboratorio clínico. El SUMA permite el diagnóstico de malformaciones congénitas, del SIDA, de la hepatitis B, del hipotiroidismo congénito y de enfermedades alérgicas gammaglobulina específicas.

En el Centro Nacional de Biopreparados (BIOCEN) se producen vacunas, medios de diagnóstico y cultivos. Uno de sus últimos aportes, la vacuna contra la meningitis meningocóccica tipo B, ha tenido una notable acogida en los medios científicos más importantes del extranjero.

La calidad de nuestras producciones ha hecho que firmas de países altamente desarrollados del mundo capitalista como Gran Bretaña, Francia y Japón se interesen en adquirir en nuestro país, animales de laboratorio, anticuerpos monoclonales, plantas medicinales y equipos electrónicos. Ello hace que Cuba mantenga en estos momentos relaciones con firmas especializadas de más de 25 países.

Un gran paso de avance científico en la medicina cubana lo han constituido también las unidades de terapia intensiva pediátrica, la primera de las cuales construidas en el Hospital Pediátrico Centro Habana, comenzó a prestar servicios el 3 de diciembre de 1981. Hoy poseen este tipo de unidades las catorce provincias y el municipio especial de Isla de la Juventud. No menos importante lo son los cardiocentros, inaugurado el primero en noviembre de 1986, en el cual en sus dos primeros años se habían realizado 902 operaciones, 476 de ellas a "corazón abierto", utilizándose máquinas de circulación extracorpórea y el Centro de Microcirugía Ocular en Serie anexo al Hospital Oftalmológico Ramón Pando Ferrer, primero en América, inaugurado el 28 de abril de 1988.

En el campo de la administración de salud pública, en esta subetapa, se dio un gran paso de avance al autorizarse por Resolución Ministerial No. 55 A de 21 de diciembre de 1976, la creación del Instituto de Desarrollo de la Salud. Este fue inaugurado el 6 de septiembre de 1977 en el antiguo hospital antituberculoso "Doctor Joaquín García Lebredo", muy remozado, en el municipio de Arroyo Naranjo.

Los tres objetivos básicos de esta institución de la medicina social en Cuba los constituyeron: la investigación, la docencia y la gestión, y sus seis áreas principales de trabajo lo fueron en sus inicios: la administración de salud, la bioestadística, la epidemiología, la demografía, las ciencias sociales y la computación electrónica; para unírsele más tarde como departamento el Estudio de Crecimiento y Desarrollo, de importancia internacional. Su área de ciencias sociales comprendió el Departamento de Problemas Teóricos de la Salud Pública e Historia de la Medicina, en cuyo local, antiguo pabellón "Guiteras" radicó también la Oficina del Historiador del Ministerio de Salud Pública.

En el Instituto de Desarrollo de la Salud, desde el propio año de su inauguración, se inició el Primer Curso Internacional de Maestría en Salud Pública dado en Cuba (1977-1978), que se mantiene en la actualidad en la Facultad de Salud Pública. Además, en él se cursaron en forma regular las especialidades de Administración de Salud Pública, Bioestadística, Higiene y Epidemiología, cursos por encuentros de Administración de Salud Pública y cursos cortos para dirigentes del Sistema Nacional de Salud.

En la segunda planta de su edificio se instaló el primer Centro de Cálculo del Ministerio de Salud Pública y en sus diez años de existencia se aprobaron por su Consejo Científico, integrado por verdaderas autoridades de la medicina social cubana y en rigurosos análisis, más de ochenta investigaciones, en gran parte pedidas por el nivel central del Sistema Nacional de Salud. Sus tres jornadas científicas dieron a sus profesores e investigadores la oportunidad de exponer en cientos de ponencias la labor fecunda de esta institución, que en su momento recogió, sistematizó y amplió la rica experiencia cubana en las diferentes ramas de la medicina social.

Por Resolución Ministerial No. 192 de 5 de agosto de 1987 fue creada la Facultad de Salud Pública, subordinada al Instituto Superior de Ciencias Médicas, como heredera de parte de las funciones del Instituto de Desarrollo de la Salud (docencia, principalmente e investigación), para quedar adscripto al nivel central del Ministerio de Salud Pública el Centro de Cálculo y a la Facultad de Medicina "Julio Trigo", el Departamento de Crecimiento y Desarrollo.

Para estimular y reconocer el trabajo investigativo en las ciencias médicas en nuestro país, fue creado por Resolución Ministerial No. 21 de 1 de julio de 1976 el Premio Anual al Mejor Trabajo Científico, el cual consta de un primer premio y dos menciones honoríficas; iniciativa ésta que ha tenido una gran acogida por los investigadores del país. Entre los que han sido galardonados se hallan los doctores José Jordán Rodríguez, Francisco Rojas Ochoa, Sergio Arce Bustabad, Gisela Martínez Antuña (dos premios), Pedro Más Lago (un premio y dos menciones), Heriberto Vidal Rodríguez (un premio y una mención), José M. Ballester, David García Barreto, Eva Svarch, Lianne Borbolla Vacher, José A. Gutiérrez Muñiz y otros.

LA ATENCION MEDICA PRIMARIA EN CUBA Y EL MODELO DEL MEDICO DE LA FAMILIA

La forma más antigua de organización estatal de la atención médica primaria en Cuba se remonta al año 1825 cuando se puso en práctica el modelo del Facultativo de Semana; el cual consistía en nombrar semanalmente dos facultativos, un médico y un cirujano, rotándose sin excepción alguna entre todos los de la ciudad. Ellos debían atender gratuitamente a los enfermos o accidentados que se presentaran entre los pobres de solemnidad de la población, poniéndoles tratamientos en sus casas y si fuera necesario, enviándolos a los hospitales de caridad.

Realizaban también funciones de médicos forenses, inspeccionaban las condiciones higiénicas de los establecimientos públicos, se ocupaban de la higiene de los alimentos que se expedían en los comercios de la ciudad y a partir de 1829, se les agregó la responsabilidad de la atención médica de soldados y marinos enfermos.

En 1848 para su mejor servicio se dividió la ciudad en cuatro distritos, atendidos cada uno, ahora mensualmente, por dos facultativos. Con ligeras variaciones, por ejemplo en 1853 se nombró un médico militar como facultativo de semana y en 1862, al nombrarse médicos forenses se les restó esta función; se mantuvo el modelo hasta 1873 en que desaparece para ser sustituido por el de las Casas de Socorro, creado por decreto del Gobernador General de 31 de octubre de 1871.

Con las casas de socorro y los cuerpos de guardia de los hospitales a los que se les agregaron dispensarios, principalmente de enfermedades venéreas y tuberculosis, transitó la atención médica primaria estatal por el período de la república burguesa.

En los primeros años del período revolucionario socialista las antiguas casas de socorro comienzan a transformarse en policlínicos con servicios más amplios de consultas y cuerpos de guardia.

En 1964 se inicia un nuevo modelo de atención primaria capaz de llevar a cabo una medicina integral preventivo-curativa, cuyas acciones de salud se proyectarían sobre las personas y el medio, en una extensión territorial o área de salud cuya población no debía sobrepasar los 30 000 habitantes. Para lo cual se creó el Policlínico Integral "Aleida Fernández Chadiet" como unidad básica ejecutora del plan piloto en la barriada de La Lisa, municipio de Marianao en aquella fecha. Dado los resultados obtenidos se extendió el modelo a todo el país y estuvo vigente durante diez años.

El propio desarrollo de la salud pública en general y en particular de la atención médica primaria en Cuba, determinó la posibilidad de alcanzar metas superiores, por lo que se elaboró el modelo de Medicina de la Comunidad. Esta nueva forma organizativa fue ensayada de manera experimental en el año 1974 en el Policlínico Alamar. En 1975 se extendió a otros dos policlínicos en la Ciudad de La Habana y en base a la experiencia adquirida y a la satisfacción de la población, se implantó en todo el país.

La estructura del policlínico comunitario, como unidad de servicio de salud, dependía desde el punto de vista administrativo y ejecutivo de los Organos del Poder Popular Municipal. Estas unidades destinadas a una población promedio de 25 000 a 30 000 habitantes, tenían a su vez que cumplir con las normas y procedimientos metodológicos establecidos por el Ministerio de Salud Pública.

Las tareas fundamentales a desarrollar estaban encaminadas a cumplimentar los Programas Básicos del Area y las mismas se clasificaban de la forma siguiente: Programa de Atención a las Personas (comprendía los programas de atención integral al niño, a la mujer, al adulto, estomatológico y control epidemiológico); Programa de Atención al Medio Ambiente (se ocupaba de la higiene urbana y rural, de los alimentos y medicina del trabajo); Programa de Optimización de los Servicios; Programa Administrativo y Programa Docente y de Investigación.

Una década después el Sistema Nacional de Salud, bajo las orientaciones precisas y directas del Comandante en Jefe doctor Fidel Castro Ruz, se pone a la tarea de alcanzar la etapa superior del desarrollo de la atención médica primaria con la creación de un nuevo modelo capaz de dispensarizar acciones de salud a la totalidad de la población del país, dividida en grupos de familias que comprendieran no más de 700 habitantes, conocido hoy mundialmente como el plan de atención médica primaria del Médico de la Familia.

Este nuevo modelo comenzó a desarrollarse de forma experimental en el año 1984, mediante la ubicación de diez médicos en el Policlínico Lawton de Ciudad de La Habana, y poco después se extendería a toda la isla, abarcando zonas urbanas y rurales.

En esta nueva etapa del desarrollo de la atención médica primaria en Cuba el policlínico sufre modificaciones que lo convierten en base de apoyo y control de las actividades del médico de la familia; se hace posible la incorporación a éste de numerosas especialidades médicas que anteriormente eran ofertadas en los hospitales; se refuerzan los medios de diagnóstico, terapéuticos y de rehabilitación; para pasar a ser estas unidades puntos de referencia, apoyo y coordinación del trabajo del Médico de la Familia.

Figura 20
Figura 20.
Las acciones de cada uno de estos facultativos en la atención a la población están encaminadas a estudiar los factores económico-sociales y la influencia de éstos sobre el estado de salud de sus dispensarizados; así como dirigir con énfasis sus esfuerzos a elevar dicho estado, para lo cual desarrollan una amplia labor de promoción de salud y prevención de enfermedades.

La construcción de los consultorios del Médico de la Familia ha ido en aumento con una extraordinaria celeridad, basta decir que en la provincia Ciudad de La Habana se construyeron 615 en un año y en la de Guantánamo 173, de los cuales 147 fueron edificados en las montañas.

En 1987, a escasos tres años de su comienzo, ya se cuenta con 4 021 consultorios, con igual número de médicos y enfermeras, de los que 613 están ubicados en zonas montañosas del país.

Con los recién graduados del curso 1987-1988 se espera tener unos 6 057 médicos establecidos en el modelo del Médico de la Familia, lo que permite extender la cobertura del plan a 4 200 000 habitantes aproximadamente.

Para elevar la calidad de los servicios de dicho modelo se ha creado una nueva especialidad que abarca conocimientos clínicos de obstetricia, ginecología, pediatría, medicina interna y otros, denominada Medicina Integral, cuyo texto de cabecera lo constituye el Manual de Medicina General Integral, obra en seis tomos redactada por lo mejor de nuestros especialistas en esas materias, además de editarse una revista con el nombre de la nueva especialidad.
LA SALUD PUBLICA CUBANA EN LOS ORGANISMOS INTERNACIONALES DE SALUD
En el período revolucionario socialista la presencia de la salud pública cubana en los organismos internacionales ha sido muy activa y útil no sólo para nuestro país, sino también para la comunidad internacional.

En la 26o Asamblea de la Organización Mundial de la Salud (1973), el doctor Roberto Pereda Chávez, presidente de la delegación cubana, ocupó la vicepresidencia de la Comisión A. Este mismo funcionario fue elegido presidente del Comité Ejecutivo de la Organización Panamericana de la Salud en su 74o reunión celebrada en Washington de junio a julio de 1975 y en el propio año presidió la 23o Reunión del Consejo Directivo de la Organización Panamericana de la Salud efectuada también en Washington durante los meses de septiembre a octubre. Fueron estos los cargos más altos desempeñados por un cubano en los organismos internacionales de salud en el presente período revolucionario socialista.

El doctor Jorge Aldereguía Valdés-Brito presidió las Discusiones Técnicas de la 33o Asamblea de la Organización Mundial de la Salud celebrada en Ginebra en el mes de mayo de 1980. Y es preciso aclarar que estos cargos electivos se han logrado a pesar de la más tenaz oposición del gobierno de los Estados Unidos de Norteamérica.

Desde la fundación del Movimiento de Países No Alineados, con su primera reunión cumbre celebrada en Belgrado (1961), Cuba ha sido uno de sus miembros más destacados y su sexta cumbre fue llevada a cabo en La Habana (1980), presidida por el Comandante en Jefe Fidel Castro, quien también encabezó el Movimiento hasta la séptima, realizada en Nueva Delhi en 1984.

 
Figura 21.
A partir de 1978 se comenzaron a celebrar importantes reuniones anuales de Ministros de Salud de los países miembros de dicho Movimiento y la quinta efectuada en La Habana en 1982, la presidió el doctor Jorge Aldereguía Valdés-Brito.

En 1972 fue aprobado el ingreso de Cuba en el Consejo de Ayuda Mutua Económica (CAME); y en enero de 1977 se llevó a cabo en La Habana la 79o Reunión de su Comité Ejecutivo presidida por el doctor Carlos Rafael Rodríguez, vicepresidente de los Consejos de Estado y Gobierno de Cuba. A partir de entonces se ha mantenido una delegación en la Comisión Permanente del CAME en la Esfera de la Salud Pública.

Con anterioridad a su ingreso en el CAME nuestro país había participado en las Reuniones de Ministros de Salud de los países Socialistas y la décimocuarta cita se celebró en La Habana en 1973.

La presencia de Cuba en los organismos internacionales, principalmente en la Organización Mundial de la Salud y en la Organización Panamericana de la Salud, mediante la designación de asesores cubanos, utilización de becas y solicitud de consultores, ha rendido apreciables beneficios mutuos para nuestro país y los organismos señalados.

RESUMEN Y CONSIDERACIONES FINALES DEL CURSO

Llegamos así al final del curso de historia de la administración de salud pública en Cuba, en el que hemos recorrido de una manera muy general, pero particularizando en algunos aspectos, el largo camino de casi cinco siglos de experiencia cubana en esta importante rama de la medicina.

El curso lo dividimos en tres períodos históricos muy diferentes en tiempo, pero con características propias, enmarcados en el desarrollo general de nuestra historia y que son: el colonial, el de la república burguesa y el de la revolución socialista.

En el período colonial explicamos las formas elementales de administración de salud pública llevadas a cabo por los cabildos o ayuntamientos a partir de su establecimiento en la segunda década del siglo XVI. El papel de la Iglesia Católica en la fundación y administración de hospitales de caridad y otras instituciones de beneficencia pública hasta el final de la primera década del siglo XVIII. La implantación del Real Tribunal del Protomedicato, primera institución de la organización de la salud pública de la metrópoli española, con un corto inicio en Cuba de 1634 a 1637 y de forma mantenida a partir de 1711, hasta su cierre definitivo en 1833. La fundación de importantes organismos en el siglo XVIII como las Juntas de Vacunación, las Juntas de Sanidad, las Reales Juntas Gubernativas de Medicina y Cirugía y de Farmacia y las Juntas de Beneficencia y Caridad. La Sanidad Militar del Ejército Español, que por su importancia llegó a constituir en el período colonial un verdadero subsistema de salud y la heroica experiencia de la Sanidad Militar del Ejército Libertador Cubano en nuestras dos guerras independentistas contra España. El inicio de la medicina privada y del mutualismo en la colonia y de la enseñanza de la medicina. La fundación de la Academia de Ciencias Médicas, Físicas y Naturales de la Habana, las primeras sociedades científicas y la prensa médica.

Explicamos los cambios llevados a cabo en la organización de la salud pública cubana durante la primera ocupación militar de los Estados Unidos de Norteamérica para dar paso al período republicano burgués en el que se distingue en sus primeros años la labor precursora del doctor Carlos J. Finlay al frente de la sanidad cubana; lo que sentará las bases para la unificación y elevación en 1909 de todos los organismos de nuestra salud pública a categoría ministerial, con la fundación de la Secretaría de Sanidad y Beneficencia, primer país del planeta en hacerlo. Seguimos esta organización en sus logros y deterioro, a través de todo el período republicano burgués, al igual que los subsistemas privado y mutualista, la sanidad militar, las instituciones científicas, la enseñanza de la medicina, la prensa médica y la presencia de la salud pública cubana en los organismos internacionales, para terminar el período con la gloriosa Sanidad Militar del Ejército Rebelde heredera de la heroica tradición de la Sanidad Militar Mambisa.

En el período Revolucionario Socialista explicamos los cambios desarrollados en la etapa Democrática, Popular, Agraria y Antimperialista para entrar en la etapa de Construcción del Socialismo, la que dividimos en dos subetapas, una primera de integración del sistema nacional de salud único, primer país en América en hacerlo y una segunda, de consolidación del sistema nacional de salud único y de despegue hacia la consecución de nivel de potencia médica para nuestro país. En ellas destacamos el papel jugado en el desarrollo de la salud pública cubana por el Servicio Médico Social Rural; las transformaciones de la enseñanza superior y media de la medicina; las primeras grandes campañas epidemiológicas; la lucha ideológica en el Colegio Médico Nacional; las diferentes manifestaciones de la colaboración médica internacional cubana; la fundación de la moderna Academia de Ciencias de Cuba y los nuevos institutos de investigación; las sociedades científicas, las publicaciones periódicas y la edición de obras de medicina; los congresos médicos nacionales e internacionales en nuestro país; la incorporación y desarrollo de la alta tecnología médica; la atención médica primaria en Cuba y el modelo del Médico de la Familia, para finalizar con la explicación de la presencia de nuestro país en los organismos internacionales de salud.

Con el desarrollo de su Sistema Nacional de Salud, la Revolución Cubana ha logrado en sus tres décadas de vida erradicar de nuestra población enfermedades infectocontagiosas como el paludismo, la difteria, el tétanos neonatorum y la poliomielitis; alcanzar en los últimos años tasas de mortalidad de 0,0 en fiebre tifoidea, tosferina, tétanos, sarampión y bajar la de tuberculosis, que en 1955 era de 18,5 a 0,6 en 1987. La mortalidad por enfermedades diarreicas agudas que en 1962 presentaba una tasa de 57,3 desciende a 3,4 en 1987; la endemia parasitaria, que fue secularmente el azote más implacable de nuestra población rural, principalmente en los niños y cuya denuncia, en forma tan dramática, hiciera el Comandante en Jefe de la Revolución en el juicio por los sucesos del Moncada en 1953, se llegara a descender su mortalidad (enfermedades infecciosas y parasitarias) de una tasa de 94,4 en 1962, cuando las estadísticas eran ya absolutamente confiables, a 9,4 en 1987. La mortalidad materna, cuya tasa era al final de la década del 60 (1970) de 70,4 desciende en 1987 a 34,0 y la mortalidad infantil que es uno de los indicadores reconocidos internacionalmente como de mayor importancia para la medición global del nivel de salud de un país, que antes del triunfo revolucionario era superior a 70 fallecidos por 1 000 nacidos vivos, en 1987 alcance la tasa de 13,3, muy similar a la que exhiben los países más desarrollados del mundo y que como resultante de éstas y de otras tasas que nos dan el estado de salud de nuestra población, Cuba muestre hoy una esperanza de vida al nacer para ambos sexos de 73,97 años para el quinquenio de 1985 a 1990.

Y todo esto se ha logrado en medio del más férreo bloqueo de los Estados Unidos de Norteamérica, el cual nos ha privado de la obtención en los mercados de su país, desde los más imprescindibles medicamentos hasta la información científico-técnica, y ha llegado a utilizar contra nuestro pueblo el arma biológica en forma de dos epidemias de gran repercusión socioeconómica, el dengue hemorrágico y la conjuntivitis hemorrágica, acaecidas en 1981 y con un nuevo brote, de la última en 1982.

Es este a grandes rasgos el desarrollo histórico de la administración de la salud pública en Cuba y sus logros actuales. Que su conocimiento y la experiencia ganada en este estudio nos estimulen y ayuden siempre en el trabajo diario de mejorar el estado de salud de nuestro pueblo y de la humanidad en general.

BIBLIOGRAFIA RECOMENDADA

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  2. Delgado García G. El Facultativo de Semana: antecedentes histórico del Médico de la Familia. Trabajo presentado en el I Congreso Nacional de Historia de la Medicina. Cienfuegos, junio 22 de 1988.
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