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Cuaderno de Historia No. 82, 1997

Prólogo

General Antonio Maceo y GrajalesCuadernos de Historia de la Salud Pública, publicación que se ha caracterizado siempre por su profunda cubanía, no podía dejar pasar por alto efemérides de tanta significación en nuestra historia como el centenario de la caída en combate del Lugarteniente General Antonio Maceo Grajales, para rendirle tributo a quien todo lo dio por ver lograda nuestra independencia nacional.

Sin salirnos de la temática de la colección monográfica, que abarca todos los aspectos de la historia de la salud pública y la medicina cubanas, le rendimos parte de dicho tributo a través de la figura del último de sus médicos, el que tuvo el triste privilegio de asistirlo en sus postreros momentos y certificar su tan llorada muerte, el doctor Máximo Zertucha y Ojeda.

El doctor Zertucha que contó desde que conoció al General Maceo con su estimación y alta consideración, después de la muerte del héroe, el 7 de diciembre de 1896, impulsado por la profunda depresión que dejó en su ánimo tan luctuoso suceso y por injustas ofensas recibidas en el campamento mambí pocas horas después, abandonó las filas del Ejército Libertador el 9 de diciembre siguiente para acogerse al indulto del gobierno español. Esta grave determinación suscitó comentarios y sospechas que mucho daño causaron al prestigio del médico, que no lograron acallar su regreso e incorporación oficial a las tropas mambisas antes de terminar la contienda y la absolución de un consejo de guerra que lo juzgó, a pedido suyo, por su conducta pasada.

En la paz el doctor Zertucha tuvo nuevamente que defenderse desde las páginas de la prensa, de las acusaciones que siguió recibiendo de algunos de sus antiguos compañeros de armas y después de su muerte ocurrida en Melena del Sur, el 26 de octubre de 1905; la polémica continuó esporádica, pero apasionadamente entre no pocos libertadores, periodistas y estudiosos de nuestra historia hasta la publicación en 1958, en la Revista de la Biblioteca Nacional, del ensayo histórico "Máximo Zertucha y Ojeda. El último médico de Maceo" del investigador, profesor y académico, doctor Luis F. Le Roy Gálvez (1910-1978), reimpreso en folleto un año después. En dicha monografía con exhaustivo manejo de documentación y testimonios, se dejan en claro la actuación patriótica y los errores del doctor Zertucha.

En el presente Cuaderno de Historia de la Salud Pública No. 82, sin querer en modo alguno reavivar tan dolorosa polémica, deseamos reafirmar la personalidad histórica del médico mambí a la vez que rendir homenaje a su ídolo y jefe directo en la Campaña de Occidente, Lugarteniente General Antonio Maceo.

Para lograr dichos objetivos hemos dividido la publicación en cinco secciones. En la primera, con el título de "La polémica histórica", se incluyen dos artículos del profesor Gregorio Delgado Fernández (1903-1964), académico correspondiente en Melena del Sur de la antigua Academia de la Historia de Cuba (1938-1962), historiador de la provincia de La Habana (1942-1952) y reconocido estudioso, en su época, de la vida del General Maceo e incansable luchador por la reivindicación histórica del doctor Zertucha y uno del periodista Rafael Soto Paz (1909-1959) responsable de la sección de historia de la revista Bohemia, por los años de la década de 1940 y profesor de Historia de Cuba en la antigua Escuela Nacional de Periodismo "Manuel Márquez Sterling". En la segunda sección se exponen ocho opiniones sobre el médico de Maceo, emitidas por libertadores e historiadores notables. En la tercera se transcriben importantes documentos del doctor Zertucha, en los cuales se ha respetado rigurosamente la ortografía de los originales. En la cuarta se incluyen sus títulos universitarios y un extracto de su expediente de estudios en la Universidad de La Habana.

La quinta sección, con la que se cierra el Cuaderno, denominada "El Lugarteniente General Antonio Maceo y los médicos cubanos" comprende un artículo nuestro que responde al título de la sección, una carta del doctor Félix Figueredo Díaz (1828-1892) al Generalísimo Máximo Gómez en que describe las heridas recibidas por Maceo en el combate de Los Mangos de Mejías el 6 de agosto de 1877 y el informe del estudio antropológico del esqueleto de Maceo, redactado por los sabios médicos y antrópologos cubanos doctores José R. Montalvo Covarrubia (1843--1901), Carlos de la Torre Huerta (1858-1950) y Luis Montané Dardé (1849-1919). Este folleto fue publicado en 1899, cuando se hizo la exhumación de los restos y reproducido en 1934 en el periódico Ahora, de La Habana. Aunque el texto que publicamos es el que vio la luz en 1934, por una gentileza del doctor Manuel Rivero de la Calle (1926), profesor Jefe del Departamento de Antropología de la Facultad de Biología de la Universidad de La Habana, pudimos cotejarlo con la edición de 1899, ayudado por el propio eminente antropólogo, rectificándose erratas.

En su conjunto el Cuaderno aporta documentación inédita o poco divulgada, que ayuda a dar luz sobre la acción de San Pedro y las actuaciones de algunos de sus participantes; también nos muestra un aspecto escasamente conocido del General Antonio Maceo, como es el de su relación con los médicos revolucionarios cubanos y por último, se reproducen en él una carta muy poco divulgada sobre las heridas recibidas en combate por Maceo y un estudio antropológico sobre el esqueleto del inmortal héroe mambí, hasta ahora, conocido en su totalidad sólo por eruditos de nuestra historiografía.

Dr. Gregorio Delgado García
Director de los Cuadernos de Historia de la Salud Pública.
La Habana, enero de 1997

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