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Cuaderno de Historia No. 82, 1997

Opinión del Sr. Urbano Gómez Toro, hijo del Generalísimo Máximo Gómez*

*Le Roy Gálvez, L. F.: Máximo Zertucha y Ojeda. El último médico de Maceo. Separata de la Revista de la Biblioteca Nacional. Año IX. No. 1. Octubre-Diciembre, 1958. p. 61-64.

Marianao, 17 de enero de 1953

Sr. Dr. Luis F. Le Roy

Habana

Mi estimado amigo:

Amigo como soy de la verdad histórica recuerdo que hablando contigo te dije -ya afianzada nuestra amistad-, muy poco después de dirigirnos nuestras primeras cartas relativas al doloroso suceso en el ensangrentado campo de San Pedro el 7 de diciembre de 1896, que mi padre y yo -viviendo transitoriamente en Bejucal- habíamos ido al lugar dónde cayeron el Gral. Maceo y mi hermano Pancho con objeto de conocer el lugar y dejar aclarado asunto de carácter histórico, las referencias que te dí fueron útiles, pues que en contraste lo que mi padre publicó en "La Lucha" el 25 de Octubre de 1899. Ahora bien, como tú con tu carácter vivamente investigador, que no puedo ni quiero titubear en reconocerle, -como honrado y cuidadoso, me pides que te diga por escrito lo que de palabra á viva voz te he referido que allí se habló respecto al combate y sus fatales consecuencias; así lo hago, pero de manera muy breve, es decir, en síntesis.

El Gral. Nodarse confirmó allí lo que para la historia había escrito aquel bravo adalid, entonces, el Comandante Dr. Máximo Zertucha, nervioso, visiblemente, dirigiéndose directamente al Gral. Gómez le dijo en alta voz Gral., el abandono de los cuerpos del Gral. Maceo y de su hijo fué un acto de cobardía, de pánico que nos acometió -no a Nodarse, yo pensé que muerto el Gral. Maceo sería víctima de mis envidiosos compañeros... el Gral. Gómez con un ademan de la mano derecha interrumpe al Dr. Zertucha e inmediatamente dice: "está bien, no se hable más del asunto", y no se habló más hasta instantes después en que el Gral. Gómez trató sobre la cruz que él deseaba se pusiera sobre lugar tan sagrado, como se efectuó muy poco tiempo después.

Debo decirte, puesto que deseas conocer, mi opinión respecto del Dr. Zertucha, que en mi concepto se acorbadó terriblemente y por consecuencia su conducta posterior é inmediata, y puedo asegurarte, eso sí, que si mi padre lo hubiera considerado persona indigna no hubiera consentido su presencia allí junto a los demás que estábamos, ni lo hubiera tratado como lo trató.

Quedas complacido por
tu amigo

Firmado

Urbano Gómez Toro

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