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Cuaderno de Historia No. 82, 1997

Los Aulet un reparo al "diario" del Dr. Zertucha*

*Publicado en el periódico Heraldo de Melena. 6(59-60):3. Septiembre-Octubre de 1945.

por el
Capitán del E. L. Andrés Soto Pulgarón

El General Alfredo Rego, desde Santa Isabel de las Lajas, dió el grito de guerra el 9 de junio de 1895, y el día 28 de julio siguiente ya Panchito Aulet Serrano, que días después cumplía los quince años de edad, estaba a su lado sirviéndole de Ayudante y al terminarse la guerra estaba como tal, en la brigada de Cienfuegos con el grado de Capitán, y falleció hace bastantes años.

Aurelio Aulet Aymerich desembarcó por Tayabaco, en Sancti Spíritus, con la expedición de los generales Serafín Sánchez y Carlos Roloff el 24 de julio de 1895, y terminó la guerra en dicha brigada de Cienfuegos como Comandante en el regimiento de infantería "Yaguaramas", y falleció igualmente hace años.

Arturo Aulet Serrano, aventajado estudiante de Medicina, se incorporó a la revolución por Guaracabuya, Villas, con el General Juan Bruno Zayas el 6 de agosto de 1895; y Arturo Aulet Aymerich, padre de Panchito y Arturo, se incorporó a la revolución el 15 de noviembre de 1895 y terminó la guerra en la propia brigada con el grado de Teniente Coronel en el Cuartel General, siendo hermano de Aurelio, igualmente desaparecido.

Familia de patriotas, Arturito, como todos le decían, acompañó al General Zayas en la invasión, quedándose en la Provincia de Pinar del Río donde fué herido por primera vez y en esto, al ser herido en Tapia el 23 de junio de 1896 el General Antonio Maceo, como en aquel momento allí no había ningun Médico, Arturito -con gran timidez- le dijo al General: -Yo no soy Médico y sí estudiante, y si usted quiere, General, puedo hacerle la primera cura- y así lo hizo.

Después Arturito fué herido nuevamente y quedó casi paralítico, tanto del brazo como de la pierna derecha y con dificultad para hablar; y al terminarse la campaña se incorporó a la brigada de Cienfuegos junto a sus familiares y amigos.

Así es que el disgusto que dice el Dr. Zertucha tuvo con el Dr. Aulet es seguro que fue con éste, aunque debe tenerse en cuenta que sería poca cosa, puesto que Arturito era la bondad personificada. Inválido como estaba, bien que luchó para poder vivir, pero unas veces los Conservadores y otras los Liberales lo echaban a la calle y no pudo ser empleado más que unos diez años, por lo que no logró acogerse a la jubilación.

Viviendo con las mayores estrecheces, una semana antes de su fallecimiento ocurrido en La Habana el 28 de julio de 1944, lo visité en la calle Perseverancia, siempre pensando en Cuba y solícitamente atendido por su buena esposa Emilita Curbelo Curbelo, que le habían matado a sus dos hermanos Antonio y Serafín el 24 de diciembre de 1897, Teniente y Alferez respectivamente, y es sobrina de aquel Ramón Curbelo García que acompañó al Coronel Luis de la Maza Arredondo y Comandante Rafael Fernández de Cueto en su odisea por esta provincia y tuvieron fin trágico en Pozo Redondo como ya he publicado en otra ocasión.

¡Pero compañero Delgado! para qué hablar de las glorias, heroismos y vicisitudes pasadas, cuando hoy el pueblo de Cuba en general es más infeliz que antes!!!
 

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