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Cuaderno de Historia No. 82, 1997

Carta del doctor Félix Figueredo Díaz al Generalísimo Máximo Gómez sobre heridas recibidas por el General Maceo en el combate de los Mangos de Mejías el 6 de agosto de 1877

* Fotocopia en Archivo particular del profesor Gregorio Delgado Fernández hoy propiedad del doctor Gregorio Delgado García.

Agosto 11 a las 3 de la mañana

Mayor General Máximo Gómez

Querido amigo:

El estado del enfermo bastante grave y es de temerse resultado funesto si no ceden los síntomas. La noche pasada ha podido muy poco reconciliar el sueño y en los momentos en que dormitaba lo hacía delirando. La fiebre, que desde el primer día se presentó, en vez de ceder aumenta y su pulso late lo menos 110 veces por minuto. La lengua pastosa y seca. La sed es intensa. El vientre timpánico y un estreñimiento tenaz, que ayer empezó á ceder mediante lavativas emolientes que yo mismo le puse.

Las heridas del pecho no supuran y dos de ellas son penetrantes: las otras de la misma región algo inflamadas, pero éstas presentan la ventaja que sólo han ofendido la piel y que más obraron por contusión; de manera que en toda la parte anterior del pecho cuenta cinco heridas; en la mano derecha tres: una en la palma y el resto en los dedos anular y pequeño, que han presentado los primeros síntomas de gangrena, cuya estoy combatiendo con lociones cloruradas y con separar la parte esfacelada, razón por lo que se está limitando. En la cura de ayer extraje de la herida de la palma de la mano una anilla metálica del tamaño de un medio, que examinada resultó ser del revólver con que hacía fuego cuando fué herido.

Distintas veces he tratado de explorar la principal herida del pecho para saber con fijeza los órganos que interesó y dónde quedó colocado el proyectil; y aún cuando no he podido dar con éste, me he convencido perforó á su paso el pulmón derecho en su parte superior y después fué á implantarse muy cerca de la columna vertebral de donde por ahora no se le puede extraer hasta que no forme foco purulento para practicar la contra abertura.

En este estado se hace por hoy imposible moverlo y esperaremos ver si al cesar la fiebre y establecerse una supuración franca toma otro camino la enfermedad para entonces formar pronóstico más favorable.

El, sin embargo, queda despejado, tanto que ahora me llamó para decirme te dijera que no podía moverse hasta tres o cuatro días pasados que cree estará mucho mejor; y que por lo tanto podías moverte mandándole las novedades que ocurran y que puedan interesarle.

Esta carta no es la que debes mandar al Gobierno, pues por su estilo camprenderás no tiene lenguaje oficial.

La calentura reinante está aquí en su apogeo y María participa ya de la epidemia general.

Bueno es el mundo bueno, bueno.

Tu afmo.

Felix:-
Auténtica.

F. Figueredo,
Coronel

Es la firma del doctor Félix Figueredo,
Brigadier del E. L.

M. Fonseca,
Brigadier J. de E. M.

Facsimil de una carta del doctor Félix Figueredo Díaz en que se describen las heridas recibidas por
FIGURA 11. Facsimil de una carta del doctor Félix Figueredo Díaz en que se describen las heridas recibidas por Maceo en el combate de Los Mangos de Mejías
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