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Cuaderno de Historia No. 83, 1998
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La juventud y el estudio

Los estudiantes y la lucha de clases

Lo que yo no sé si se ha dicho o si se ha precisado bien claro, es que esa lucha es el reflejo de la lucha entre una clase social que no quiere perder sus privilegios, y una nueva clase o conjunto de clases sociales que están tratando de adquirir sus derechos a la cultura. Y nosotros debemos decirlo para alertar a todos los estudiantes revolucionarios, y para hacerles ver que una lucha de esa clase es sencillamente la expresión de eso que hemos tratado de borrar en Cuba, que es la lucha de clases, y que quien se oponga a que un gran número de estudiantes de extracción humilde adquiera los beneficios de la cultura, está tratando de ejercer un monopolio de clases sobre la misma.
Discurso en la Universidad de Oriente, el 17 de octubre de 1959.
Ernesto Che Guevara. Obras. 1957-1967.
Casa de Las Américas. La Habana. 1970. Tomo II. P. 31.
Los países que están en lucha por su liberación, bajo diversos regímenes y diversos momentos del desarrollo de su lucha, son muchos, pero tienen gobiernos diferentes también, y sobre todo sus capas profesionales no siempre responden a los mismos intereses. Los países capitalistas, naturalmente, tienen su propia ideología. Por todo ello nos sorprendió el tono de esas discusiones.

Pensaba, un poco mecánicamente quizá, que en general el estudiantado de una gran cantidad de países capitalistas, coloniales y semicoloniales pertenece a aquellas capas de la población que por sus recursos no es el proletariado y por lo tanto su ideología se aleja mucho de la ideología revolucionaria que nosotros sostenemos y mantenemos en Cuba.

Sin embargo, no olvidé en mi mecanisismo que también en Cuba existía una capa de estudiantes que por su extracción social no pertenecía al proletariado en su mayoría. Y, no obstante, esa capa de estudiantes participó en todas las acciones revolucionarias de los últimos tiempos en Cuba. Ha dado a la causa de la liberación algunos de los mártires más queridos por nuestro pueblo, y de sus componentes se recibieron algunos y otros todavía están en proceso de estudio integrados y apoyando totalmente la Revolución cubana.

Había olvidado yo que más importante que la clase social a que pertenezca el individuo: la juventud, la frescura de ideales, la cultura que en el momento en que se sale de la adolescencia se pone al servicio de los ideales más puros.

Después los mecanismos sociales en los diversos regímenes de opresión en que se vive pueden ir cambiando esta estructura mental. Pero el estudiantado es revolucionario en su gran mayoría. Tendrá más o menos conciencia de una revolución científica, sabrá de mejor o peor manera qué es lo que quiere y cómo lo quiere para su pueblo o para el mundo, pero el estudiantado es, naturalmente revolucionario porque pertenece a la capa de los jóvenes que se abren a la vida y que están adquiriendo conocimientos nuevos todos los días en nuestro país ha sido así. Y a pesar de que se han ido evidentemente profesionales y estudiantes hemos visto con mucha satisfacción y a veces también con sorpresa, que una gran mayoría de estudiantes y profesionales permaneció en Cuba, a pesar de todas las facilidades que tenían para irse y a pesar de todas las tentaciones que el imperialismo lanzaba sobre ellos.

Discurso resumen en el Primer Encuentro Internacional
de Profesores y Estudiantes de Arquitectura,
el 29 de septiembre de 1963. Ernesto Che Guevara. Obras.
1957-1967. Casa de Las Américas.
La Habana. 1970. Tomo II. Pág 220-221.
Publicado en: Periódico REVOLUCIÓN, 30 de septiembre, 1963:5.
VERDE OLIVO 4(41):64, 13 de octubre, 1963.
HOY 1 de octubre, 1963: 4-5.
El Comandante Dr. Ernesto Guevara en su visita al Colegio Médico Nacional el 13 de enero de 1959
Fig. 5. El Comandante Dr. Ernesto Guevara en su visita al Colegio Médico Nacional el 13 de enero de 1959. De izquierda a derecha doctores René García Mendoza, Presidente del Colegio Médico de La Habana; Ernesto Guevara; Raúl de Velasco Guzmán, Presidente del Colegio Médico Nacional y Adolfo Rodríguez de la Vega, Capitán del Ejército Rebelde y vicetesorero del Colegio Médico Nacional.

La incorporación del estudiante a la Revolución

Y cuando tratamos de buscar a quién lógicamente nos debe apoyar, a la Universidad, para que nos dé los técnicos, para que se acople a la gran marcha del Gobierno Revolucionario, a la gran marcha del pueblo hacia su futuro, nos encontramos con que luchas intestinas y discusiones bizantinas están mermando la capacidad de estos centros de estudios para cumplir con su deber de la hora.

Por eso es que aprovechamos este momento para decir nuestras verdades, quizás agrias, quizás en algunas cosas injustas, muy molestas quizás para muchas gentes, pero que transmiten el pensamiento de un Gobierno Revolucionario honesto, que no trata de ocupar o de vencer una institución que no es su enemiga, sino que debe ser su aliada y su más íntima y eficaz colaboradora, y que busca precisamente a los estudiantes, porque nunca un estudiante revolucionario puede ser, no enemigo, ni siquiera adversario del Gobierno que representamos; porque estamos tratando en cada momento de que la juventud estudiosa, aúne el saber que ha logrado en las aulas, el entusiasmo creador del pueblo entero de la República y se incorpore al gran ejército de los que hacen, dejando de lado esta pequeña patrulla de los que solamente dicen.

Discurso en la Universidad de Oriente, el 17 de octubre de 1959.
Ernesto Che Guevara. Obras. 1957-1967
Casa de Las Américas. La Habana. 1970 Tomo II. P. 33.

Los jóvenes y los beneficios de la enseñanza

Hoy estamos trabajando con todo el esfuerzo por hacer de Cuba una Cuba distinta, pero este profesor de Pedagogía que está aquí no se engaña y sabe qué de profesor de Pedagogía tiene tanto como de Presidente del Banco Central, y que si tiene que realizar una u otra tarea es porque las necesidades del pueblo se lo demandan, y eso no se hace sin sufrimiento mismo para el pueblo, porque hay que aprender en cada caso, hay que trabajar aprendiendo, hay que hacer borrar al pueblo el error, porque uno está en un puesto nuevo, y no es infalible, y no nació sabiendo, y como este Profesor que está aquí fue un día médico y por imperio de las circunstancias tuvo que tomar el fusil, y se gradúo después de dos años como comandante guerrillero, y se tendrá luego que graduar de Presidente de Banco o Director de la Industrialización del país, o aún quizás de profesor de Pedagogía, quiere este médico, comandante, presidente, y profesor de Pedagogía, que se prepare la juventud estudiosa del país, para que cada uno en el futuro inmediato, tome el puesto que le sea asignado, y lo tome sin vacilaciones y sin necesidad de aprender por el camino, pero también quiere este profesor que está aquí, hijo del pueblo, creado por el pueblo, que sea este mismo pueblo el que tenga derecho también a los beneficios de la enseñanza, que se rompan los muros de la enseñanza, que no sea la enseñanza simplemente el privilegio de los que tienen algún dinero, para poder hacer que sus hijos estudien, que la enseñanza sea el pan de todos los días del pueblo de Cuba.
Discurso en la Universidad de Las Villas en ocasión de su
investidura como Doctor Honoris Causa de la Facultad
de Pedagogía de ese centro, el 28 de diciembre de 1959.
Ernesto Che Guevara. Obras. 1957-1967.
Casa de Las Américas. La Habana. 1970. Tomo II. P. 37.
Publicado en: REVOLUCIÓN 31 de diciembre, 1959:1,2.
HOY 1 de enero, 1960:2,4.

Unidad entre los estudiantes y la Revolución

Coordinación entre los estudiantes de la Universidad de La Habana y los estudiantes de las Universidades de Las Villas y de Oriente; coordinación entre los programas de estudios de estas tres universidades y los programas de estudios de los institutos y colegios secundarios que vayan a nutrir con sus contingentes las universidades, y coordinación entre todos estos planteles estudiantiles y el Gobierno Revolucionario; coordinación para que sepan, en un momento determinado, los estudiantes, que de acuerdo con los planes de desarrollo del Gobierno, se necesitarán, en un futuro, cien ingenieros químicos, pongamos por casos y se vayan a tomar las medidas necesarias para adaptar la enseñanza a esos cien ingenieros químicos que hacen falta; coordinación para que no haya un exceso de colegas míos, de médicos, que vegeten en puestos burocráticos, sin cumplir la gran función social de la medicina y atendiendo sólo a la lucha por la vida; coordinación para que las viejas carreras, llamadas humanistas, sean reducidas en la medida en que son necesarias, solamente, para el desarrollo cultural de un país, y esa masa estudiantil se vuelque hacia las nuevas carreras que la técnica está mostrando día a día y cuya falta de hoy se notará profundamente el día de mañana.
Palabras en la Universidad de La Habana, el 2 de marzo de 1960,
a las brigadas estudiantiles «José Antonio Echeverría.»
Ernesto Che Guevara. Obras. 1957-1967.
Casa de Las Américas. La Habana. 1970. Tomo II. P. 45.
Publicado en: REVOLUCIÓN 3 de marzo, 1960:1,12.
HOY 4 de marzo, 1960:1,4.

La cultura y la técnica

La cultura es algo que pertenece al mundo, es quizás como el lenguaje, algo que pertenece a la especie humana. Pero la técnica es un arma que debe ser usada como un arma, y cada uno la usa como un arma.
Discurso resumen en el Primer Encuentro Internacional de Profesores
y Estudiantes de Arquitectura, el 29 de septiembre de 1963.
Ernesto Che Guevara.Obras. 1957-1967. Casa de Las Américas.
La Habana. 1970. Tomo II. P. 224
Publicado en: REVOLUCIÓN 30 de septiembre, 1963:2,7
OBRAS REVOLUCIONARIAS (26):11-16
9 de octubre, 1963

La tarea fundamental de los estudiantes

Quisiera agregar algo para mis compañeros los estudiantes de Cuba. Como ya esto es un poco específico, un poco provinciano para ustedes, les ruego que, sencillamente, hagan como si no hubieran oído si no les interesa el tema. Pero a nuestros estudiantes hay que atenderlos, y atenderlos todos los días. Nuestra juventud ha nacido en medio de grandes conmociones. Este es un pueblo en el que hace pocos años los marineros norteamericanos hacían necesidades en la cabeza de nuestro Apóstol Martí, y hoy es un pueblo enteramente erguido contra el imperialismo norteamericano. Se ha producido un fenómeno extraordinario de cambio total de la conciencia de las masas en pocos años de trabajo revolucionario. Pero como en todos los cambios súbitos y drásticos no todo queda claro, y no todo está claro en la mente de nuestros estudiantes, y no está la mente de nuestros estudiantes como la de nuestro pueblo, exentas de una gran cantidad de dudas.

Por eso queríamos insistir una vez más, en este momento de lucha, en el que nosotros estamos directamente colocados contra el imperialismo yanqui, en que nos amenaza todos los días, en el que es patente su agresividad, en el que la tarea del estudiantado es más importante que nunca. Tiene que acelerar sus estudios, para ser los verdaderos artífices de la sociedad nueva, pero al mismo tiempo tiene que profundizar su conciencia con objeto de saber exactamente cómo y en qué forma se debe hacer esa sociedad, para no ser un mero constructor sin ideas sino poner sus manos, su cabeza, su corazón al servicio de la sociedad que nace. Y al mismo tiempo tiene que estar también con el fusil en la mano, porque la defensa de nuestra sociedad no es una tarea que deba recaer sobre los hombres de una u otra capa de la sociedad. La defensa de la Revolución cubana es tarea continua de todos los cubanos en todos los momentos, en todas las trincheras.

La tarea de ustedes, compañeros estudiantes es cumplir al máximo las indicaciones de Lenin: « Cada revolucionario debe ser en su lugar de trabajo, de lucha, el mejor.» Y a ustedes les corresponden el lugar de lucha de la Universidad, del estudio, la preparación urgente de nuestros profesionales para suplir las faltas que teníamos, las lagunas que nos dejó el imperialismo al llevarse a nuestros cuadros, el atraso general del país, y construir aceleradamente la sociedad.

Esa es la tarea fundamental, tarea que por ser fundamental no es única, porque nunca se puede dejar de lado el estudio consciente de la teoría y no se puede dejar de lado la posibilidad de tener que empuñar el fusil en cada momento, y la necesidad permanente de defender a la Revolución con las armas ideológicas en cada minuto de la vida.

Es una tarea dura, es una tarea que pone en tensión la fuerza de nuestro estudiantado. Esta es una generación de sacrificio. Esta generación, nuestra generación, no tendrá ni remotamente los bienes que tendrán las generaciones que sigan. Y tenemos que estar claros, conscientes de eso, conscientes de nuestro papel, porque hemos tenido la inmensa gloria de ser la vanguardia de la Revolución en América, y tenemos hoy la gloria de ser el país más odiado por el imperialismo. En todo momento estamos a la vanguardia de la lucha. No hemos renunciado ni un solo de nuestros principios, no hemos sacrificado ni uno solo de nuestros ideales, y nunca hemos dejado de cumplir ni uno solo de nuestros deberes. Por eso estamos a la cabeza, por eso tenemos esa gloria que siente cada cubano en cada lugar del mundo que visita. Pero también eso exige esfuerzo.

Esta generación, que ha hecho posible el aparente milagro del surgimiento de la revolución socialista a unos pasos del imperialismo norteamericano, tiene que pagar la gloria con su sacrificio. Tiene que sacrificarse día a día para construir el mañana con su esfuerzo.

Ese que ustedes quieren, ese que ustedes sueñan, en que todos los materiales, todos los medios, toda la técnica van a estar a disposición de ustedes para que los transformen, les den el soplo vital -si me permiten esta frase un poco idealista- y los pongan al servicio del pueblo.

Por eso tenemos que construir los bienes materiales, rechazar el ataque del imperialismo y luchar contra todas las dificultades. Por eso nuestra generación tendrá un lugar en la historia de Cuba, y un lugar en la historia de América. Nunca debemos fallar a la esperanza que todos los compañeros revolucionarios, que todos los pueblos oprimidos de América y quizás del mundo, tienen puesta en la Revolución Cubana.

Además, nunca debemos olvidar que la Revolución cubana, por la fuerza de su ejemplo, no actúa solo aquí, internamente, y que sus deberes están más allá de las fronteras de Cuba: el deber de expandir la llama ideológica de la Revolución por todos los rincones de América, por todos los rincones del mundo donde se nos escuche; el deber de ser sensibles ante todas las miserias del mundo, ante todas las explotaciones y las injusticias; el deber que sintetiza Martí en una frase que muchas veces hemos dicho, y que siempre debemos tener en la cabecera de nuestra cama, en el lugar más visible, y es aquello de que «Todo hombre verdadero debe sentir en la mejilla el golpe dado a cualquier mejilla de hombre».

Esa debe ser la síntesis de las ideas de la Revolución hacia todos los pueblos del mundo. Y así debe estar siempre nuestra juventud: libre, discutiendo, intercambiando ideas, preocupada por lo que pasa en el mundo entero, abierta a la técnica de todo el mundo, recibiendo de todo el mundo lo que nos pueda dar, y siempre sensible a la lucha, a las desgracias, a las esperanzas de los pueblos oprimidos.

En esa forma iremos construyendo nuestro futuro.

Discurso resumen en el Primer Encuentro Internacional de Profesores
y Estudiantes de Arquitectura, el 29 de septiembre de 1963
Ernesto Che Guevara. Obras 1957-1967.
Casa de Las Américas. La Habana. 1970. Tomo II. Pp. 226-228.
Publicado en: REVOLUCIÓN 30 de septiembre, 1963:2,7.
OBRAS REVOLUCIONARIAS (26):11-16.
9 de octubre, 1963.
HOY 1 de octubre, 1963:4-5.

Los jóvenes y el deber de estudiar

Pero es bueno que recordemos hoy también cuáles son nuestros deberes. Y ustedes, compañeros, hoy no tienen nada más que un deber: el deber de estudiar. Con ese deber están pagando todas las deudas que puedan contraer con la sociedad, con esta sociedad presente, y con todos los héroes que se inmolaron para hacer posible esta sociedad presente; están pagando la deuda contraída por todos nosotros con aquellos pobres estudiantes que fueron a la muerte sin saber bien por qué, con los grandes héroes que forjaron nuestra nacionalidad durante una treintena de luchas incesantes, con los héroes estudiantiles de esta época presente, desde Mella y Trejo, pasando por Echeverría, por Frank País y por la multitud de jóvenes que ofrendaron sus vidas en los últimos años de vida. Lo han hecho para dignificar esta escalinata, para dignificar esta y todas las universidades de Cuba, y para hacer posible, precisamente, que se abrieran sus puertas a todo el mundo, que se abrieran sus puertas, como hoy se abren, al campesino y al obrero, al blanco o al negro, sin discriminación, a todo aquél que quiere estudiar para perfeccionarse y quiera perfeccionarse, no para medrar con sus conocimientos nuevos, sino para ponerlos al servicio de la nación, para ponerlos al servicio de la sociedad, para saldar esa pequeña deuda que cada uno de nosotros tenemos con la sociedad que nos cría, que nos viste, y que nos educa.

Ese es el único deber. Y ustedes honran así a todos los mártires y honran así a todos los compañeros que todavía tendremos que caer en estas luchas, estudiando cada día más, perfeccionándose cada día más, pensando también en cada momento de debilidad que están esperando por ustedes las fábricas y las escuelas, los talleres de arte, las universidades, que toda Cuba espera por ustedes, que no se puede perder un minuto, porque todos estamos caminando hacia el futuro, y el futuro necesita de técnica, necesita de cultura, necesita de alta conciencia revolucionaria.

Discurso en la Escalinata de la Universidad de La Habana, el 27 de Noviembre de 1961, con motivo del fusilamiento de los estudiantes de Medicina de 1871
Ernesto Che Guevara. Obras. 1957-1967.
Casa de Las Américas. La Habana. 1970. Tomo II. P. 607.
Publicado en: HOY 29 de noviembre, 1961: 7
BOHEMIA 53(49):76,3 de diciembre, 1961.

Los estudiantes de 1871 en la Cuba revolucionaria de hoy

Y eso podemos decir hoy, que no deseamos paz a sus restos que deseamos también que puedan vivir a nuestro lado el presente y que puedan fundirse con esta nueva Cuba, que avanza hacia el porvenir sin miedo a nadie ni a nada, dispuesta a trabajar cada día con más ahínco, dispuesta a perfeccionarse cada día con más ahínco, y dispuesta a ser cada día más merecedora de eso que hoy somos para toda América: ¡su faro más alto, su esperanza más grande, su ejemplo más perfecto!
Discurso en la Escalinata de la Universidad de La Habana,
el 27 de Noviembre, 1961, con motivo del fusilamiento de los estudiantes
de Medicina de 1871. Ernesto Che Guevara. Obras. 1957-1967.
Casa de Las Américas. La Habana. 1970. Tomo II. P. 608.
Publicado en: HOY 29 de noviembre, 1961:7.
BOHEMIA 53(49):76,3 de diciembre, 1961.
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