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Cuaderno de Historia No. 83, 1998
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LA MEDICINA EN EL CHE GUEVARA Y MÉDICOS EN LA GUERRILLA BOLIVIANA

Ernesto "Che" Guevara: médico revolucionario e higienista social*

Por el Dr. Gregorio Delgado García

* Palabras leídas en la inauguración de la XXI Jornada Científica Estudiantil de la Facultad de Medicina General Calixto García. Junio 6 de 1997.

Conmemoramos los cubanos en el presente año y junto a nosotros los hombres amantes de la libertad en todos los continentes, el treinta aniversario de la muerte de quien es un verdadero símbolo como médico revolucionario, el doctor Ernesto Guevara de la Serna, inmortalizado en las páginas de la historia universal como el Guerrillero Heroico Ernesto "Che" Guevara.

Sin lugar a dudas su pensamiento político proyectado principalmente en los campos de la lucha insurreccional de guerrillas, de la economía política aplicada a la hacienda pública en la construcción del socialismo, de la creativa aplicación según la historia y las características nacionales de la teoría marxista-leninista y la correcta interpretación de los más graves problemas internacionales de su época, constituye uno de los mayores aportes de la Revolución Cubana al pensamiento revolucionario moderno.

Pero no es posible comprender la génesis de ese pensamiento y su heroica conducta para aplicarlo, como no sea conociéndole al "Che" Guevara la formación médica, base real de su proyección revolucionaria.

Nacido en la ciudad argentina de Rosario, el 14 de junio de 1928, en un medio familiar económicamente bien acomodado, su crónica afección asmática padecida desde su más temprana infancia, que tanto ayudaría a forjarle el carácter y su afán incesante de conocer al hombre en todas sus dimensiones, lo llevaron a los diecinueve años de edad a matricularse en la Facultad de Medicina de la Universidad de Buenos Aires.

Durante los estudios médicos, va a unir el trabajo a su aprendizaje oficial. En el primer año labora como oficinista en la Municipalidad de Buenos Aires y en el segundo ya lo hace en el Instituto de Investigaciones Alérgicas bajo la dirección del eminente alergólogo doctor Salvador Pissani, donde se mantendrá hasta el final de la carrera. Algunas de las investigaciones en que interviene serán publicadas en la revista Alergia como "Sensibilización de cobayos a pólenes por inyección de extracto de naranja".

Su interés siempre mantenido de conocer nuevos horizontes geográficos y sociales lo induce a trabajar durante sus vacaciones como enfermero en barcos de la marina mercante en viajes por puertos nacionales. Terminado el cuarto año de sus estudios universitarios emprende con su amigo el bioquímico argentino doctor Alberto Granados un viaje de nueve meses por Argentina, Bolivia, Chile, Perú, principalmente el Amazonas peruano, Colombia y Venezuela. En este azaroso recorrido el hombre de laboratorio que ya se formaba se impregna con la tragedia médico social de los leprosorios de San Pedro, Cerritos, Diamante y General Rodríguez, en plena selva amazónica, para comprobar que esa tragedia se extendía también hasta los suburbanos de Córdoba, Posadas y Rupa Nui.

A su regreso a Buenos Aires, en septiembre de 1952, se siente ya un verdadero higienista social ansioso de comenzar su labor lo antes posible. Para ello matricula por la enseñanza libre las catorce asignaturas de los dos años que le faltan por terminar, lo que logra exitosamente y se le extiende el título de doctor en medicina el 1 de junio de 1953.

Convencido como estaba de que la función social de la medicina era lastrada por los regímenes políticos burgueses imperantes en América Latina se decide a participar en el ensayo socialista de Guatemala bajo los gobiernos de Juan José Arévalo y Jacobo Arbens. Allí trabaja en el Centro Médico de Maestros y puede vivir la experiencia del crimen imperialista sobre el sueño de libertad del pueblo guatemalteco.

En México donde se refugia labora en el Hospital Central del Distrito Federal, en el Laboratorio del Hospital Francés y en el Centro de Investigaciones Alérgicas del Instituto de Cardiología junto al eminente profesor Mario Salazar Mallén, con el que publica entre otros trabajos el titulado "Investigaciones cutáneas con antígenos alimentarios semidigeridos", publicado en la Revista Iberoamericana de Alergología, que mereció premio.

En estas funciones se encuentra cuando conoce a los revolucionarios cubanos exilados en la nación azteca y le presentan a Fidel Castro, hecho éste que cambiará el curso de su vida y le dará una dimensión histórica insospechada en aquellos momentos. Más tarde escribiría: "Entonces me di cuenta de una cosa fundamental: para ser médico revolucionario o para ser revolucionario lo primero que hay que tener es revolución". Y se dispuso a tenerla junto a sus nuevos amigos cubanos.

Su actividad en los próximos años ha sido recogida en las páginas de la historia de los pueblos libres del mundo: desembarco en el Granma, viril resistencia en las más difíciles condiciones, pasar a la ofensiva con métodos originales en la guerra de guerrillas y reeditar la gran hazaña invasora de los mambises del pasado siglo en plena época de las guerras mundiales, para entrar victorioso en La Habana y tomar la segunda fortaleza militar en importancia de la ciudad el 2 de enero de 1959.

Apenas dos semanas después de la victoria, el 13 de enero, era recibido en el Colegio Médico Nacional y se le declaraba "Médico cubano honorario". Muy diversos cargos militares y civiles, de la decisiva importancia entre estos últimos de la Presidencia del Banco Nacional en momentos de la nacionalización de las grandes empresas del país y de Ministro de Industrias en instantes en que se trataba de asentar las bases de una verdadera industria nacional, no le impidieron dar a conocer su pensamiento médico social.

En una conferencia dictada en agosto de 1960, que después ha sido titulada "El médico revolucionario", expone las bases de su concepción de una medicina de esencia social y proyección humanista. El, formado científicamente en la investigación de laboratorio, nos dirá en ella su impresión al "entrar en estrecho contacto con la miseria, con el hambre, con las enfermedades, con la incapacidad de curar a un hijo por falta de medios, con el embrutecimiento que provocan el hambre y el castigo continuo hasta hacer que para un padre perder a un hijo sea un accidente sin importancia".

Para indicarnos cómo pasar de una medicina individual y curativa a una verdadera prevención y promoción de salud en la sociedad, expresó lo siguiente: "El principio en que debe basarse el atacar las enfermedades, no es crear un cuerpo robusto con el trabajo artístico de un médico sobre un organismo débil, sino crear un cuerpo robusto con el trabajo de toda la colectividad sobre toda esa colectividad social" y nos señala certeramente el papel del médico en dicha medicina: "El médico, el trabajador médico, debe ir entonces al centro de su nuevo trabajo, que es el hombre dentro de la masa, el hombre dentro de la colectividad".

Lo imperioso de otras tareas que lo llevaron a participar en la lucha guerrillera de liberación en África y en Bolivia, hasta entregar heroicamente su vida en esta última el 8 de octubre de 1967, hace ahora treinta años, impidió que el "Che" Guevara completara el desarrollo de su pensamiento médico social y que pudiera ser aplicado en cada una de las etapas del devenir histórico de nuestra salud pública revolucionaria. Sin embargo queda lo que nos dejara sobre tan importante tema en sus discursos, conferencias y escritos, que forman parte hoy de lo más importante del pensamiento médico social cubano.

La Facultad de Medicina General Calixto García, heredera directa de la antigua Facultad de Medicina de la Universidad de la Habana, fundada en 1728, se une a los actos conmemorativos de tan importante efemérides y le rinde homenaje de recordación con esta su XXI Jornada Científica Estudiantil.

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