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Cuaderno de Historia No. 83, 1998
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OTROS TRABAJOS DE LA OFICINA DEL HISTORIADOR DEL MINISTERIO DE SALUD PÚBLICA

La revolución universitaria de 1923: su repercusión en los estudios de la Escuela de Medicina

Por el Dr. Gregorio Delgado García

Introducción

Mucho se ha escrito sobre la revolución universitaria de 1923, sus causas, sus consecuencias y repercusión en el movimiento revolucionario dentro y fuera de la Universidad de La Habana, así como haber traído a nuestro entonces único centro superior de estudios los aires de renovación que desde 1918, a punto de partida de la universidad argentina de Córdova, se extendían por casi todas las instituciones de docencia superior de América Latina.

En un trabajo anterior1 estudiamos la participación que tuvo el profesorado de la Facultad de Medicina de la Universidad de La Habana en la revolución universitaria que cien años antes (1821 - 1823) vivió la ya entonces casi centenaria real y pontificia institución, fundada por la Orden de Predicadores (Dominicos) en la capital de la Isla en 1728.

En el presente trabajo expondremos brevemente la repercusión de la revolución de 1923 en la Escuela de Medicina de la Facultad de Medicina y Farmacia de la Universidad de La Habana.

LA REVOLUCIÓN UNIVERSITARIA DE 1923

El malestar existente en el estudiantado universitario a finales de la segunda década del presente siglo ante las deficiencias de la enseñanza superior en nuestro país y la crítica situación económica nacional, agravada por la creciente penetración norteamericana en nuestros asuntos internos, no logró ser remediado en la Escuela de Medicina con la implantación de un nuevo plan de estudios en el curso 1919-1920.

Muy por el contrario este malestar se agudizaría más a finales de 1921 al pretendérsele otorgar el título de Doctor Honoris Causa al Enviado Especial de los Estados Unidos ante nuestro gobierno, general Enoch E. Crowder, lo que produjo tumultuosas manifestaciones de protesta por parte del estudiantado que impidieron tan bochornoso acto.2

Al siguiente año, 1922, del 19 al 26 de noviembre se celebró un importante evento científico en La Habana, el VI Congreso Médico Latinoamericano y al frente de la delegación argentina nos visitó el profesor titular de Clínica Quirúrgica y Rector de la Universidad de La Plata, doctor José Arce, uno de los propugnadores de la revolución universitaria de Córdova en 1918, a quien se le invitó asistir, al día siguiente, a la velada conmemorativa del fusilamiento de los estudiantes de medicina el 27 de noviembre de 1871, en el Aula Magna de la Universidad.

Al final de dicho acto un grupo de jóvenes médicos y estudiantes le pidió al doctor Arce, primero de palabra y después en una carta redactada por el doctor Gustavo Aldereguía Lima, que impartiera una conferencia sobre los cambios llevados a cabo en la enseñanza superior argentina. El 4 de diciembre siguiente se le otorgó al profesor visitante la dignidad de Rector Honoris Causa de nuestra universidad en el Aula Magna y pronunció entonces su conferencia «La evolución de las universidades argentinas» precedida por un discurso de presentación del propio doctor Aldereguía.3 Esta conferencia ha sido considerada desde entonces como el hecho que desencadenó la revolución universitaria de 1923.4,5

Dos semanas después los estudiantes del quinto año de medicina formulaban graves acusaciones contra el doctor Rafael G. Menocal del Cueto, profesor titular de Clínica Quirúrgica, las que fueron desoídas por la dirección de la Facultad de Medicina y Farmacia.

El 4 de enero de 1923 se publica en la prensa un manifiesto estudiantil pidiendo al alumnado fundar cuanto antes una Federación de Estudiantes de la Universidad de La Habana. Cinco días más tarde existía ya un Directorio de dicha Federación, el que acordaba ese día, pedir la renuncia del doctor Menocal a su cátedra y que se modificaran los Estatutos Universitarios para que las distintas asociaciones de estudiantes tuviesen representación ante el claustro universitario, así como decretar la no asistencia a clases desde el día 11 del propio mes hasta que el claustro accediese a sus dos peticiones.

La huelga decretada se produjo el 11 de enero convenido, surgiendo de esa forma a la vida pública la Federación Estudiantil Universitaria, presidida por el estudiante de ingeniería y arquitectura Felio Marinello Vidaurreta y como secretario el estudiante de derecho Julio Antonio Mella Mc. Partland.6 Al siguiente día se celebró una asamblea en el Aula Magna de la Universidad para tratar públicamente las reformas que se llevarían a cabo en dicha institución, en la cuál estuvieron presentes, en la presidencia, el Rector doctor Carlos de la Torre y Huerta, el Subsecretario de Instrucción Pública y seis profesores de gran prestigio ante el estudiantado, entre ellos los de la Escuela de Medicina, doctores Diego Tamayo Figueredo, titular de Patología Médica; Eusebio Hernández Pérez, titular de Obstetricia con su clínica y José Varela Zequeira, titular de Anatomía Descriptiva y Disección, los que pronunciaron encendidos discursos adheriéndose al movimiento revolucionario estudiantil.

Tres días después, el 15 de enero, la Universidad fue tomada por el estudiantado durante 48 horas, hasta el día 17, provocando con esta medida que se siguiera expediente contra el profesor Menocal y que se nombrara una Comisión Mixta de seis profesores y seis estudiantes, la que junto al Rector se encaminaría a resolver los problemas universitarios.7 Ya en el seno de la Comisión los estudiantes pedirían la autonomía universitaria y otras medidas de beneficio para la institución, así como depurar a los profesores que no estuvieran capacitados física e intelectualmente, formulando acusaciones contra otros nueve profesores, tres de los cuales pertenecían a la Escuela de Medicina, los doctores Francisco Leza López, auxiliar de Clínica Quirúrgica; Valentín Castanedo Sansores, auxiliar interino de Histología Normal y Anatomía e Histología Patológicas y Francisco P. Hernández Rodríguez, auxiliar de Fisiología.

El 17 de marzo de 1923, por Decreto Presidencial de esa fecha, quedaba creada a petición de la Comisión Mixta, la Asamblea Universitaria integrada por 90 miembros: 30 profesores, 30 alumnos y 30 graduados universitarios en la proporción de 10 por cada Facultad.2

Del 15 al 28 de octubre de 1923 se llevó a cabo el I Congreso Nacional de Estudiantes que presidió el presidente de la Federación Estudiantil Universitaria, en aquel momento Julio Antonio Mella, pues desde junio en que terminó sus carreras había cesado en tal cargo Felio Marinello.

En este histórico evento de marcado espíritu nacionalista, antimperialista y reivindicador de la Universidad se tomaron, entre otros, tres acuerdos de gran trascendencia: la Declaración de Derechos y Deberes del Estudiante, la creación de la Universidad Popular «José Martí» y la Confederación de Estudiantes de Cuba.2

En todos estos acontecimientos que se llevaron a cabo en la Universidad de La Habana desde finales de 1922 y durante todo el año 1923, principalmente van a tomar parte muy destacada los estudiantes del quinto año de medicina lidereados por los alumnos Gustavo A. Bock Jorge, jefe de ocupación de la Universidad el 15 de enero de 1923; Ramón Calvo Franco, presidente del quinto curso y Guarino Radillo García, vicepresidente del quinto curso, presidente del Comité 27 de Noviembre y los tres miembros, en diferentes momentos, de la Comisión Mixta.8

Con el ascenso a la presidencia de la República del general Gerardo Machado Morales el 20 de mayo de 1925, la expulsión del gran líder estudiantil Julio Antonio Mella el 14 de octubre de 1925 y su salida posterior del país a mediados de enero de 1926, comenzó la frustración de la revolución universitaria de 1923 y se necesitó la caída de la dictadura machadista el 12 de agosto de 1933 para que se pudieran lograr algunas de sus demandas más ambicionadas, como lo fue la aprobación de la Ley de Autonomía Universitaria, bajo la presidencia provisional de la República del profesor de la Escuela de Medicina doctor Ramón Grau San Martín, cuyo proyecto había sido redactado desde el 11 de febrero de 1924.

INFLUENCIA DE LA REVOLUCIÓN UNIVERSITARIA SOBRE EL PLAN DE ESTUDIOS MÉDICOS

Como consecuencia de la revolución universitaria por Ley de 15 de octubre de 1923 se puso en vigor un nuevo plan de estudios para la carrera de medicina. Este plan fue analizado largamente por el claustro de la Escuela de Medicina y acordada su estructura definitiva el 11 de octubre de 1924.

Por él se aumentó en un año el plan de seis que se había puesto en vigor en el curso académico de 1919-1920. Las asignaturas de Física en General y Química en General, dos medios cursos, que se impartían por profesores de la Facultad de Ciencias, dieron lugar a la creación de una nueva cátedra en la Escuela de Medicina con el nombre de Física y Química General, dos medios cursos, que se siguió brindando, como dos asignaturas, en el primer año de la carrera, con laboratorio propio en el Hospital General Calixto García, que todavía no era oficialmente una institución universitaria. Esta cátedra sacada a oposición la obtuvo el doctor Pedro Ramos Piloto, alumno eminente y premio Beca de Viaje de 1922.9

La asignatura de Química Médica, de triste recordación por la falta de responsabilidad y seriedad en su explicación y evaluaciones, impartida por profesores de la Escuela de Farmacia, fue sustituida por la cátedra de nueva creación Química Biológica, un curso, que continuó en el segundo año de la carrera pero ahora con laboratorio propio en el Hospital General Calixto García y la que sacada a oposición la obtuvo como catedrático titular el jefe del laboratorio y profesor auxiliar de la cátedra de Trabajos de Análisis de Microscopia y Química Clínica, doctor Francisco Solano Ramos Delgado.10

La cátedra de Anatomía Descriptiva, dos medios cursos y Disección, dos cursos, que constaba de cuatro asignaturas impartidas en primero y segundo años, se redujo a dos asignaturas, Anatomía Descriptiva y Disección, dos cursos, correspondientes a los mismos años de la carrera, continuando ambas en sus locales de la vieja Escuela de Medicina entre las calles Zanja y Belascoaín. Una de estas asignaturas continuó explicándola el antiguo profesor titular doctor José Varela Zequeira y la otra la obtuvo en reñido concurso-oposición el profesor auxiliar doctor Emilio Romero Ochandarena.11

En la cátedra de Fisiología, un curso y Física Médica, medio curso, se aumentó la asignatura de Fisiología a dos cursos ofrecidos en primero y segundo años, ahora en un local del Hospital General Calixto García y se suprimió la de Física Médica. El doctor Francisco P. Hernández Rodríguez, profesor auxiliar, a pesar de estar suspendido de empleo, seguírsele expediente desde el 12 de abril de 1923 y no haber sido absuelto por Decreto Presidencial del general Machado hasta el 21 de noviembre de 1925, fue nombrado el 27 de octubre de 1923, por derecho de ascenso, profesor titular de uno de los cursos, mediante Decreto Presidencial del doctor Alfredo Zayas Alfonso. Su situación, sin embargo, era tan difícil con los estudiantes que antes de cumplir un mes de ser absuelto se acogió a retiro voluntario, el 17 de diciembre de 1925.12 Las dos plazas de titulares fueron ocupadas, una mediante concurso-oposición por el doctor Ramón Grau San Martín, que ya era profesor auxiliar interino y otra por el joven y brillante fisiólogo, doctor Emilio Fiterre Rivera, fallecido prematuramente el 15 de agosto de 1929 y quien era profesor auxiliar por oposición.13

La cátedra de Histología Normal, un curso y Anatomía e Histología Patológicas, un curso, se dividió en dos, Histología Normal que pasó del segundo al primer año y Anatomía e Histología Patológicas que permaneció en tercero, manteniendo ambas la misma duración de un curso y continuando su explicación teórico-práctica en los laboratorios General Wood. El profesor titular doctor Guillermo Salazar y Caballero se quedó por opción con la primera y el profesor auxiliar doctor José E. Casuso y Oltra, por ascenso, con la segunda.14

La cátedra de Bacteriología, medio curso y Patología Experimental, medio curso, quedó también dividida en dos, la de Bacteriología con la extensión de un curso pasó de tercero a segundo año y la de Patología Experimental con su antigua duración permaneció en el quinto año, impartidas ambas como hasta entonces en los Laboratorios General Wood. El profesor titular, doctor Arístides Agramonte Simoni, retuvo por opción la primera y el profesor auxiliar doctor Clemente Inclán Costa logró, por ascenso, la segunda.15

Las asignaturas de Terapéutica, Materia Médica y Arte de Recetar, un curso y Farmacología, medio curso, que formaban una cátedra fueron separadas, la primera con el nombre de Terapéutica con aplicación a la Clínica, un curso, que pasó muy acertadamente del cuarto al sexto año y la segunda con igual extensión del tercero al cuarto, pero ambas continuaron explicándose en el viejo local de la Escuela de Medicina. El doctor Abraham Pérez Miró, profesor titular, optó por Farmacología y le fue concedida por Decreto Presidencial de 27 de octubre del 1923, pero siete días después se acogió a retiro voluntario por enfermedad y sacada a oposición la obtuvo el doctor Oscar Jaime Elías, profesor auxiliar interino. La de Terapéutica se le adjudicó por ascenso al doctor Antonio M. Valdés-Dapena y Victorio, profesor auxiliar en propiedad.16

Las asignaturas de Ginecología con su clínica, un curso y Patología Quirúrgica, un curso, que también formaban una cátedra, quedaron separadas. La primera pasó del sexto al séptimo año y la segunda continuó en el cuarto, impartidas en el Hospital Nuestra Señora de las Mercedes. El doctor Enrique Fortún André, profesor titular, por opción retuvo la de Patología Quirúrgica y el doctor Gabriel Casuso y Díaz Albertini, profesor auxiliar, por ascenso rigió desde entonces la de Ginecología con su clínica.17

La cátedra de Clínica Médica, un curso y Patología y Clínica Infantiles, medio curso, quedó separada y a su vez la de Clínica Médica se duplicó, explicándose un curso en sexto año y otro en séptimo, con salas en los hospitales Nuestra Señora de las Mercedes, como hasta entonces, y en el General Calixto García. La de Patología y Clínica Infantiles, con duración ahora de un curso, continuó brindándose en el Hospital Nuestra Señora de Las Mercedes. El profesor titular, doctor Enrique Saladrigas Lunar, desempeñó por opción una de las de Clínica Médica y el auxiliar, doctor Luis Ortega Bolaños, por ascenso la otra. El doctor Ángel A. Aballí y Arellano, profesor auxiliar, también por ascenso ocupó la de Patología y Clínica Infantiles, de la que ya venía encargado desde 1914.18

La Cátedra de Anatomía Topográfica y Operaciones con su clínica, un curso, que se brindaba como una asignatura en el tercer año, dio paso a dos cátedras, la de Anatomía Topográfica, un curso, que continuó su explicación en el mismo año y la de Operaciones con su Clínica, un curso, que más tarde se llamó Clínica Terapéutica Quirúrgica y Operaciones, impartida mucho más adecuadamente en el séptimo año, la primera en un local de la Escuela de Medicina y la segunda en el Hospital General Calixto García. El profesor titular doctor José A. Presno Bastiony optó por la de Operaciones con su clínica y el auxiliar doctor Elpidio Stincer González, ascendió a la titularía de Anatomía Topográfica.19

Las asignaturas de Higiene, un curso y Medicina Legal y Toxicología, un curso, que formaban una sola cátedra, explicadas respectivamente en quinto y sexto años, pasaron la primera al cuarto y la segunda al séptimo, con la misma duración, ahora como nuevas cátedras, con locales en el Hospital General Calixto García. El profesor titular doctor Tomás V. Coronado e Interían, optó por la de Higiene y Legislación Sanitaria, pero por su delicado estado de salud se acogió a retiro, obteniéndola entonces por concurso-oposición el notable higienista y funcionario de la sanidad cubana, doctor José A. López del Valle. El profesor auxiliar doctor Raimundo de Castro y Bachiller ascendió a la plaza de titular de Medicina Legal y Toxicología, asignatura que se le había encargado desde 1917.20

La asignatura de Patología General con su clínica que constituía una cátedra, con extensión de un curso, se aumentó a dos, con servicios clínicos en los hospitales Nuestra Señora de las Mercedes y General Calixto García. El profesor titular doctor Federico Grande Rossi continuó al frente de una de ellas y el doctor Domingo F. Ramos Delgado, que había ganado por oposición en 1922 la plaza de auxiliar, ascendió a titular de la otra.21

En la cátedra de Obstetricia con su clínica, un curso, que sólo contaba con una sala de 20 camas, muy unidas por falta de espacio, en el Hospital Nuestra Señora de las Mercedes, se va a producir un hecho de gran contenido revolucionario en el marco de los acontecimientos de 1923. Su profesor titular doctor Eusebio Hernández Pérez, General del Ejército Libertador, de gran ascendencia en el estudiantado, luchaba desde hacía muchos años por mejorar esta situación con la aspiración de poder instalar su cátedra en el Hospital de Maternidad e Infancia Enrique Núñez, inagurado en terrenos del Hospital General Calixto García en 1920. Con este fin había logrado que se nombrara como profesor auxiliar interino en 1922 al doctor Sergio García Marruz, tocólogo destacado y jefe del servicio de clínica obstétrica de dicho hospital.22 Con igual propósito se entrevistó con varios funcionarios del gobierno, entre ellos con el Secretario de Sanidad y Beneficiencia que le prometió dar solución a tan urgente problema y por último había convocado una asamblea con los estudiantes de medicina para que éstos también participaran en la petición.

Cansado de que la solución no llegara y aprovechando la situación creada en la Universidad, al terminar una de sus clases en el Hospital Nuestra Señora de las Mercedes, tomó revolucionariamente con sus alumnos el hospital materno infantil, instalando en él su cátedra, hecho lo cual destinó los servicios de la planta baja a su cargo y los de la planta alta a cargo del profesor auxiliar en propiedad doctor Alberto Sánchez de Bustamante y Sirvén.23 Este acto no sólo fue reconocido y legalizado por el presidente de la República doctor Alfredo Zayas, sino que por Ley de 15 de octubre de 1923 se crearon dos cátedras de Obstetricia con su clínica, a pesar de que ambas tendrían a su cargo la explicación de una sola asignatura, caso que se daba por primera vez en la Escuela de Medicina y se ascendió a titular al doctor Sánchez de Bustamante por Decreto Presidencial de 27 de octubre de 1923.24

El plan de estudios puesto en vigor creó también cinco importantes cátedras como fueron, la de Parasitología y Enfermedades Tropicales, un curso, que vino a sustituir a la de Patología de Afecciones Intertropicales, medio curso, impartida en el sexto año. La nueva cátedra se explicaría en el cuarto año en el Hospital General Calixto García y sacada a concurso-oposición la obtuvo el doctor Andrés García Rivera, competente parasitólogo.25

La de Radiología y Fisioterapia, un curso, que se brindaría también en cuarto año, en el local del Departamento de Rayos X y de Finsen del Hospital Nuestra Señora de las Mercedes, el cual se le adjudicó a la nueva cátedra, al igual que el Departamento de Radiología del Hospital General Calixto García. Sacada a concurso-oposición la plaza de titular la obtuvo el doctor Filiberto Rivero Márquez.26

La de Patología, Clínica e Higiene Terapéutica de las Enfermedades Tuberculosas, un curso, que demoró varios años en comenzar su enseñanza en el Hospital General Calixto García, sala Tomás Romay, constituida dicha sala por varios locales de madera muy pobres. Esta asignatura correspondía al quinto curso, explicada por el doctor Alfredo M. Antonetti Vivar, que la obtuvo por oposición.27

La de Enfermedades de las Vías Urinarias con su clínica, medio curso, en el séptimo año, con local en el Servicio de Urología del Hospital General Calixto García, impartida por el doctor Luis F. Rodríguez Molina, jefe de dicho servicio hospitalario, que la obtuvo por oposición y que procedía de la cátedra de Anatomía Descriptiva y Disección, donde era igualmente profesor titular por oposición.28

Y por último la de Ortopedia, medio curso, explicada también en séptimo año, con servicio en el Hospital Nuestra Señora de las Mercedes, que fue ganada por el doctor Alberto Inclán Costa, alumno eminente y premio Beca de Viaje del año 1913, con gran preparación en dicha especialidad.29

Otras cátedras que no sufrieron grandes cambios, pero que pasaron a otros años de la carrera fueron: Patología Médica, un curso, que del cuarto pasó al quinto y continuó en el Hospital Nuestra Señora de las Mercedes. Su profesor titular, el viejo maestro de la clínica y patriota doctor Diego Tamayo y Figueredo se acogió a retiro en junio de 1923 y ocupó su cargo el brillante cardiólogo doctor José M. Martínez Cañas, que la obtuvo por oposición.30

La de Trabajos de Análisis de Microscopia y Química Clínica, un curso, de cuarto pasó a tercer año, con su mismo local en el Laboratorio Estrada Palma del Hospital Nuestra Señora de las Mercedes. La muerte de su titular, el notable profesor doctor Leonel Plasencia Montes el 10 de enero de 1923, hizo posible que la rigiera como titular, por oposición, la más importante figura del laboratorio clínico en Cuba, el doctor Alberto Recio Forns.31

La de Patología y Clínica de las Enfermedades Nerviosas y Mentales, un curso, de quinto año pasó al sexto, en el mismo Hospital General Calixto García, explicada por su profesor titular doctor José A. Valdés Anciano.32

La de Enfermedades de la Piel y Sífilis con su clínica, un curso, de sexto a séptimo año en el Hospital Nuestra Señora de las Mercedes, ofrecida por su titular el doctor Braulio Sáenz y Ricart, pero ahora reforzada con una plaza de auxiliar ganada por el eminente dermatólogo doctor Vicente Pardo Castelló, explicada en un nuevo servicio de la cátedra en el Hospital General Calixto García.33

Y la de Clínica Quirúrgica, un curso, de quinto a sexto año en el Hospital Nuestra Señora de las Mercedes. Sus profesores titular y auxiliar, los doctores Rafael G. Menocal del Cueto y Francisco Leza López, respectivamente, a pesar, de estar suspendidos de empleo y pendientes de juicio por la Comisión decretada con ese fin, fueron ratificados en sus cargos pero no pudieron incorporarse a sus funciones hasta ser absueltos, disuelta ya la Asamblea Universitaria, por Decreto Presidencial de 21 de diciembre de 1925.34 Para cubrir estas ausencias el claustro de la Facultad de Medicina y Farmacia, en junta de 15 de marzo de 1923, acordó proponer como profesores auxiliares interinos, sin sueldos, a los doctores Ricardo Núñez Portuondo y Eugenio Torroella Mata, que llegarían a ser glorias de la cirugía cubana. Dichas propuestas fueron aprobadas por el Consejo Universitario, el 7 de junio del propio año.35

Las únicas cátedras que no sufrieron cambios de ningún tipo fueron las de Enfermedades de los Ojos con su clínica, un curso, y Enfermedades de la Laringe, Oídos y Fosas Nasales, un curso, correspondientes al sexto año, explicadas en los hospitales Nuestra Señora de las Mercedes y General Calixto García, la primera por su profesor titular doctor Carlos E. Finlay Shine y en la segunda, al acogerse a la jubilación su titular y fundador doctor Emilio Martínez y Martínez el 5 de julio de 1923, ascendió a titular el doctor Claudio Basterrechea Ugarte, que ocupaba la plaza de auxiliar por oposición.36

Consideraciones finales

El plan de estudios para la carrera de medicina puesto en vigor en el año 1924 como consecuencia, fundamentalmente, de las luchas del estudiantado universitario en las que descollarían los alumnos de la Escuela de Medicina y sobre todo su quinto curso, trajo indiscutibles ventajas a la enseñanza médica superior de su época en nuestro país.

A partir de este plan todas las materias de la carrera fueron impartidas en cátedras de la propia Escuela para lo cual se fundaron las de Física y Química en General y Química Biológica, con laboratorios de nueva creación, aunque muy modestos, en el Hospital General Calixto García. Este hospital que ya era utilizado extraoficialmente como universitario, desde 1923 va a comenzar a jugar un papel de gran importancia en la enseñanza médica pues en él van a instalarse las nuevas cátedras y a trasladarse otras antiguas.

Así se destina una sala para la segunda cátedra de Clínica Médica y otra para la segunda de Patología General, una para la de Operaciones con su clínica y otra para la de Enfermedades de la Piel y Sífilis que contó desde entonces con dos servicios hospitalarios. Dispusieron también de locales en dicho hospital las cátedras de Fisiología, Higiene y Legislación Sanitaria y Medicina Legal y Toxicología.

Pero la más beneficiada de todas fue la de Obstetricia con su clínica, que de una pequeña sala en el Hospital Nuestra Señora de las Mercedes pudo contar a partir de 1923 con el Hospital de Maternidad e Infancia Enrique Núñez, que unos años después desaparecería como institución independiente para formar parte del Hospital General Calixto García.

Cuatro de las cinco cátedras verdaderamente de nueva creación fueron instaladas en locales de este hospital, aunque la de Radiología y Fisioterapia se cursaba en departamentos de dicha especialidad en ambos hospitales docentes.

Antes de la revolución universitaria de 1923 la Escuela de Medicina contaba con 18 cátedras, impartidas por 18 profesores titulares, 24 auxiliares y 19 ayudantes graduados o sea 61 docentes.37 Con el nuevo plan de estudios las cátedras se duplicaron a 37, ahora mucho mejor ubicadas dentro de éste, para la secuencia lógica en el aprendizaje del alumno, explicadas por 37 profesores titulares, 40 auxiliares y 72 ayudantes graduados que sumaban 149 docentes.38 Además se crearon, las plazas de alumnos ayudantes en número de 22, en las que se iniciaría la formación de los futuros profesores de la Escuela.

La depuración docente, aunque no se pudo completar y todos los profesores juzgados fueron absueltos por la entonces comenzante dictadura machadista, hizo que mejorara en mucho el comportamiento del profesorado en general y que se acogieran a retiro los que mayores dificultades tenían para el desempeño de sus funciones docentes, dándose oportunidad con esto y con el aumento de plazas al ingreso en el claustro de la Facultad de un gran número de médicos de una sólida formación científica.

Aunque el objetivo general del plan continuaba siendo el mismo que el de los dos anteriores puestos en vigor desde comienzos del siglo, es decir, formar un médico para el ejercicio privado de la profesión con un marcado carácter curativo y casi nulo en lo preventivo, téngase en cuenta que sólo existía una cátedra con este fin, la de Higiene y Legislación Sanitaria y para ello sin recurso alguno para la enseñanza práctica, es innegable que el movimiento revolucionario de 1923 sentó las bases en la Escuela de Medicina para una mejor docencia, que no se pudo lograr sin embargo ni aún después de la caída de la dictadura machadista en 1933, por los pocos recursos aportados por el gobierno central de la República, a pesar de los esfuerzos realizados, que llevaron en 1940 a poner en vigor un nuevo plan de siete años muy similar al de 1923, de hacerse un intento de carrera docente con la creación desde 1928 de la categoría formadora de instructor, de la transformación de la de ayudante graduado en profesor agregado desde 1937, verdadero primer escalón de la carrera docente y desde 1938 la también categoría formadora de adscripto y en los dos hospitales docentes, Nuestra Señora de las Mercedes y General Calixto García, este último ya oficialmente dedicado a la enseñanza desde 1940, iniciar la carrera hospitalaria con las categorías de alumnos y médicos internos por expedientes, médicos residentes por oposición y médicos asociados por concurso de méritos.

A pesar de todas sus frustraciones y limitaciones, el movimiento revolucionario de 1923 constituyó indiscutiblemente un gran momento en el desarrollo histórico de la enseñanza médica superior en Cuba.

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS Y DOCUMENTALES

  1. Delgado García, G.: El doctor Antonio Viera e Infante y la revolución universitaria habanera de 1821 a 1823. Cuad. Hist. Sal. Pub. No. 72 1ra. Parte. La Habana, 1987. Pp. 161-168.
  2. Le Roy Gálvez, L.: La Universidad de La Habana en su Etapa Republicana: síntesis histórica. Rev. Bib. Nac. 57(3):89-104. Julio-septiembre, 1966.
  3. Aldereguía Lima, G.: Discurso leído en el Aula Magna de la Universidad de La Habana el día 4 de diciembre de 1922. Cuad. Hist. Sal. Pub. No. 68. La Habana, 1924. Pp. 24-29.
  4. Roa García, R.: La revolución universitaria de 1923. En Retorno a la Alborada. Tomo I. Universidad de Las Villas, 1964. Pp. 229-258.
  5. Rodríguez Rodríguez, C.R.: La Reforma Universitaria. Letra con Filo. Tomo III. La Habana, 1987. Pp. 495-516.
  6. Dumpierre, E.: Mella y el movimiento de reforma universitaria. Periódico Granma, enero 9 de 1971.
  7. Bock Jorge, G. A.: Quinto Curso de Medicina. 1923. Iniciadores de la Revolución Universitaria. Síntesis Histórica. En Fraternidad Médica. 1923. Bodas de Plata. 1923-1948. La Habana, 1949. Pp. 295-302.
  8. Radillo García, G.: Lo que fuimos y lo que somos. 1923-1948. En Fraternidad Médica. 1923. Bodas de Plata. 1923-1948. La Habana, 1949. Pp. 14-18.
  9. Universidad de La Habana. Archivo Histórico. Exped. Adm. No. 8394.
  10. Idem. Expd. Adm. No. 498.
  11. Idem. Expd. Adm. No. 7435.
  12. Idem. Expd. Adm. No. 4175.
  13. Martínez Fortún, J.A.: Cronología Médica Cubana. Fascículo XIII (1920-1929). La Habana, 1957.P.81.
  14. Universidad de La Habana. Archivo Histórico. Exped. Adm. No. 11.
  15. Idem. Expd. Adm. No. 5774.
  16. Idem. Expd. Adm. No. 79.
  17. Idem. Expd. Adm. No. 6016.
  18. Idem. Expd. Adm. No. 739.
  19. Idem. Expd. Adm. No. 10819.
  20. Montoro Saladrigas, O.: Raimundo de Castro y Bachiller. El profesor. Vida Nueva. 69(6):3-19,junio de 1952.
  21. Universidad de La Habana. Archivo Histórico. Exped. Adm. No. 6014.
  22. Idem. Expd. Adm. No. 6024.
  23. Ortíz Pérez, J.: Oración Anual "Eusebio Hernández" Leída en la Sociedad Nacional de Cirugía. Febrero de 1950. (Copia mecanografiada en Oficina del Historiador del MINSAP).
  24. Universidad de La Habana. Archivo Histórico. Expd. Adm. No. 6010.
  25. Idem. Expd. Adm. No. 4174.
  26. Idem. Expd. Adm. No. 5269.
  27. Idem. Expd. Adm. No. 7130.
  28. Idem. Expd. Adm. No. 9373.
  29. Idem . Expd. Adm. No. 8351.
  30. Idem. Expd. Adm. No. 84.
  31. Idem. Expd. Adm. No. 4643.
  32. Idem. Expd. Adm. No. 121.
  33. Idem. Expd. Adm. No. 8367.
  34. Idem. Expd. Adm. No. 8381.
  35. Idem. Expd. Adm. No. 4925.
  36. Idem. Expd. Adm. No. 236.
  37. Universidad de La Habana. Memoria Anuario correspondiente al Curso Académico de 1920 a 1921. La Habana, 1922. Pp. 46-49.
  38. Universidad de La Habana. Memoria Anuario correspondiente al Curso Académico de 1924 a 1925. La Habana, 1926. Pp. 52-57.
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