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Cuaderno de Historia No. 84, 1998
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La angiología en Cuba. Apuntes históricos*

* Conferencia leída en Jornada Occidental de Angiología y Cirugía Vascular. Centenario del Hospital Docente General Calixto García. Salón de Actos del Hospital Docente General Calixto García, Junio 22 de 1995.

Introducción

En nuestra comunidad primitiva el médico o behique ejercía las curaciones que sus conocimientos le permitían sin que existiera división alguna en sus funciones, más aún ejercía las actividades de sacerdote y de consejero del cacique como verdadero sabio de la comunidad.

Al producirse la conquista hispana nos va a llegar la práctica médica europea en la que ya existía una división del ejercicio médico en dos grandes ramas: la medicina, que se encargaba del tratamiento de las afecciones internas, de ahí su nombre actual de medicina interna y la cirugía que se ocupaba de las afecciones externas, por lo que durante mucho tiempo se le llamó también patología externa.

Los cirujanos a su vez se agrupaban en cirujanos latinos, porque eran graduados de bachilleres en artes o filosofía y conocían el idioma latino, que era entonces la lengua de la cultura y cirujanos romancistas a los más incultos, que sólo poseían conocimientos prácticos de la cirugía. Pero todos tenían que examinarse en el Real Tribunal del Protomedicato, pues sus títulos y no los expedidos por las universidades, eran los únicos que autorizaban el ejercicio legal de la medicina. Había también los graduados de ambas facultades y entonces como médico-cirujanos podían ejercer sin limitación alguna todas las funciones inherentes a la profesión.

A partir de las tres últimas décadas del siglo pasado el mayor conocimiento que se adquiere principalmente en las ciencias básicas y el desarrollo técnico que permite entre otros muchos aportes el perfeccionamiento del microscopio, lo que abrirá campos tan importantes como el de la microbiología médica, permiten una mayor sistematización del conocimiento de las afecciones humanas y que en las dos grandes ramas de las ciencias médicas se agrupen las enfermedades por épocas de la vida o por aparatos y sistemas y surjan, en el presente siglo, ya como verdaderas especialidades con dedicación completa a ellas por quienes las ejercen, la pediatría, urología, dermatología, neurología, otorrinolaringología, oftalmología y otras.

La Angiología es una especialidad relativamente joven en el mundo pues surgió por los años de la década de 1920 dada por el desarrollo técnico de los métodos radiológicos y en Cuba comenzó a practicarse, agrupadas y sistematizadas las afecciones vasculares periféricas, desde hace medio siglo, primero con un carácter eminentemente clínico al que poco a poco se le fue dando una mayor predominancia quirúrgica.

A pesar de reconocer esa juventud relativa de la especialidad, sostenemos que el conocimiento de las afecciones vasculares y su tratamiento quirúrgico, es muy antiguo en nuestro país y está relacionado directamente con grandes figuras de la historia de la medicina cubana.

En la presente conferencia nos proponemos, en síntesis más apretada de lo que quisiéramos, exponer el desarrollo del conocimiento de las afecciones vasculares y destacar algunos de sus precursores y forjadores en Cuba.

Inicios de la angiología en Cuba

Le tocó al doctor Nicolás José Gutiérrez Hernández ser el iniciador de la Angiología en Cuba al ligar en 1841 la arteria femoral, por aneurisma de la poplítea. De esta intervención quirúrgica dará noticias el autor en sus Apuntes autobiográficos: "1841. Ligué en el Hospital Militar en un soldado las dos arterias femorales, por dos aneurismas en las corvas, siendo ésta la primera ocasión que se empleaba en La Habana el proceder de Anel para curar las aneurismas".1 El doctor Nicolás José Gutiérrez es uno de los inmortales de la medicina cubana, introductor del estetoscopio (estetoscopio de Laennec) y de la auscultación en nuestro país (1838); iniciador de las grandes intervenciones abdominales; primer médico cubano en recibir una completa especialización en Europa (1836-1838); creador de la prensa médica en la isla con su revista Repertorio Médico Habanero (1840) y fundador de la Real Academia de Ciencias Médicas, Físicas y Naturales de La Habana (1861), por citar solamente algunas de sus grandes prioridades.

El doctor Vicente Antonio de Castro Bermúdez, iniciador de la era anestésica en la cirugía cubana al aplicar por primera vez en 1847 el método de inspiración del éter, ligó en 1842 la arteria ilíaca externa a un africano en el Hospital de San Juan de Dios o de San Felipe y Santiago.

El doctor Nicolás José Gutiérrez ligaba la ilíaca interna o hipogástrica, por primera vez en Cuba, auxiliado entre otros por el doctor José Atanasio Valdés Arango, notable cirujano y primer vicepresidente de la Real Academia de Ciencias Médicas, Físicas y Naturales de La Habana. Esta operación se llevó a cabo en 50 minutos, el 28 de febrero de 1846, en la casa de la calle Empedrado No. 26, en un paciente a quien el doctor Fernando González del Valle Cañizo, fundador de la cátedra de Cirugía Médica en la Universidad de La Habana, le había diagnosticado un voluminoso aneurisma de la glútea. Dicha intervención era la tercera realizada en el mundo, según el historiador médico cubano doctor José A. Martínez-Fortún Foyo2 y asistieron al acto quirúrgico los más distinguidos cirujanos de La Habana, ciudad que contaba entonces con 70 cirujanos latinos, 50 cirujanos romancistas y 88 flebotomianos o sangradores.

El doctor José Guillermo Díaz Marrero, académico, ligó por primera vez en Cuba la arteria carótida interna en 1856 y por esos años el doctor Nicolás José Gutiérrez había ya practicado dos veces la ligadura de la humeral; una, la cubital y la radial por herida del arco palmar; tres la crural y dos la ilíaca externa.3

La bibliografía cubana sobre Angiología comienza años más tarde cuando el notable cirujano habanero doctor Ignacio Plasencia Lizaso publicó su folleto Aneurisma de la arteria ilíaca externa derecha. Curación por la ligadura. Imp. La Antilla, La Habana, 1885. El propio año el doctor Francisco María Héctor Fernández Vega publicó su artículo "Aneurisma de la poplítea curado por la compresión digital", que fue reproducido por la revista francesa Currier Medical de París, primera bibliografía cubana sobre Angiología aparecida en la prensa médica extranjera.4

El doctor Ignacio Plasencia publica en la Revista de Ciencias Médicas en 1889 su artículo Aneurisma óseo, donde describe un caso de tan rara afección, que tres décadas después solo se conocían cinco en la literatura mundial.5 Un año más tarde el doctor Francisco María Héctor diseñó un original método manual instrumental para combatir la diátesis aneurismática y en 1897 el doctor José A. Presno Bastiony, uno de los inmortales de la cirugía cubana, publicó su tesis doctoral Tratamiento de los aneurismas externos por la compresión digital y consideraciones clínicas sobre su tratamiento quirúrgico en general, Imp. Militar, La Habana.

En la última década del siglo XIX apareció en La Habana la obra de texto médica más importante publicada en Cuba hasta ese momento el Manual de Anatomía Humana y Embriología, en cuatro tomos, del médico español doctor Francisco Millán Guillén, profesor numerario propietario de la cátedra de Anatomía Descriptiva 2o. curso de la Facultad de Medicina de la Universidad de La Habana, cuyo segundo tomo titulado Tratado de Angiología Humana, desarrollado en 390 páginas con 14 láminas en colores intercaladas en el texto y 5 esquemas, apareció en septiembre de 1891, para constituir el primer libro cubano sobre Angiología.6

Dr. Nicolás J. Gutiérrez Hernández (1800-1890)
Figura 10. Dr. Nicolás J. Gutiérrez Hernández (1800-1890). Iniciador de la angiología en Cuba al ligar en 1841 la arteria femoral de un paciente que presentaba aneurisma de la poplítea.

Del Manual en general se diría en El Progreso Médico de La Habana, septiembre de 1895:

"La obra de Millán es el primer tratado serio de Anatomía publicado en Cuba. Contiene métodos y procedimientos originales, así como observaciones propias. Ha introducido reformas importantes en las clasificaciones y ha expuesto en castellano (fueron escritos originalmente en francés) los descubrimientos de Santiago Ramón y Cajal sobre el sistema nervioso". Esta obra fue declarada por el Real Consejo de Instrucción Pública de España "meritoria y digna de elogio" y considerada de mérito para el ascenso en la carrera profesoral.

Además de la ya mencionada el doctor Millán publicó un Atlas de Angiología y Neurología Humanas, La Habana, 1892, con 32 láminas litográficas, también muy elogiado.

Con pruebas tales del conocimiento que poseían los médicos cubanos sobre angiología normal y patológica y de esta última su tratamiento quirúrgico termina el siglo XIX y comienza el XX donde se consolidará la angiología como una rama de la cirugía, practicada principalmente por sus grandes figuras.

Así, el más importante cirujano cubano de su época, el doctor Raimundo García Menocal García Menocal, fue el primero que practicó en Cuba la operación de Mac Ewen o escarificación de la túnica interna de un saco aneurismático. Las observaciones de éste y del doctor Presno Bastiony sobre aneurismas arteriovenosos y poplíteos, 1891 y 1908 respectivamente, fueron mencionados por los profesores franceses Monod y Vauvertz en su estudio sobre "Tratamiento de los aneurismas arteriovenosos" (1910)7 y el doctor Presno en 1915 publicó en su Revista de Medicina y Cirugía de la Habana el artículo "Extirpación de un aneurisma de la arteria axilar. Curación", en que describe el décimo quinto paciente de dicha afección reportado en todo el mundo.

Con este predominio quirúrgico llegará la Angiología en Cuba hasta los años de la década de 1940, sin que constituyera una especialidad independiente.

Inicio de la especialidad de enfermedades vasculares periféricas en Cuba

Era ya una realidad la especialidad de enfermedades vasculares periféricas en países de alto desarrollo médico como Estados Unidos de Norteamérica, Francia, Italia, Gran Bretaña y otros, cuando se graduó de doctor en medicina en la Universidad de La Habana, en octubre de 1941, el doctor Bernardo Milanés López.

Dicho facultativo procedía de una familia bayamesa de patriotas de nuestras guerras independentistas, en las que participaron casi todos sus miembros masculinos, su padre fue el coronel del 68 Luis Felipe Milanés Céspedes y su hermano mayor el general de brigada del 95 Luis Milanés Tamayo.8

El doctor Milanés de sólida formación clínica que lo llevó a ser adscripto de la cátedra de Clínica Médica No. 8 de la Facultad de Medicina de su Alma Mater habanera en abril de 1944 y años después instructor de la misma, siempre en la sala Landeta del Hospital Universitario General Calixto García va a abrazar esta especialidad pero con un enfoque fundamentalmente clínico. Sobre ello diría: "Jamás me he apartado de la clínica: mi especialidad es eminentemente clínica".9

En el III Congreso Interamericano de Radiología, en Chile, presentó su "Estudio radiológico de la aorta abdominal", donde aporta el método de la aortografía por vía directa. Otros trabajos suyos aparecieron en importantes revistas extranjeras como el Journal of the American Medical Association y Angiology o nacionales como la Revista Cubana de Cardiología y Archivos del Hospital Universitario y son citados en obras de autores tan importantes en la angiología como Martorell, Pratt, Wright y Haimovici.10

Al producirse el golpe de estado militar del 10 de marzo de 1952 y nombrar el dictador mayor general Fulgencio Batista como nuevo Ministro de Salubridad y Asistencia Social al doctor Enrique Saladrigas Zayas, profesor auxiliar de una de las cátedras de Clínica Médica, de las que era instructor el doctor Milanés, quien trataba en esos momentos de una tromboflebitis al nuevo Ministro, éste nombró al doctor Milanés director del Hospital Lila Hidalgo, de Rancho Boyeros.11

En este pequeño hospital es que va a tomar asiento la nueva especialidad de enfermedades vasculares periféricas en Cuba. A impulsos del doctor Milanés se crea a finales de 1952 la Unidad de Enfermedades Vasculares Doctor Enrique Saladrigas Lunar, que si bien su nombre es el del padre del Ministro, también lo es de una de las figuras más eminentes de la clínica médica en Cuba de todos los tiempos. Esta unidad fue la primera de su clase no solo en nuestro país sino en América Latina.10

Allí se nucleó un equipo médico que le daría después a Cuba días de gloria en la medicina: el doctor Roberto Guerra Valdés, profesor titular de Patología Quirúrgica de la Universidad de La Habana, como cirujano jefe; el doctor Rafael Estrada González como anatomopatólogo, después neurólogo eminente fundador del Instituto Nacional de Neurología; el doctor Jorge Mc Cook Martínez, años más tarde la máxima figura de la angiología cubana; el doctor Fernando Toledo Valdivia, laboratorista clínico de vasta experiencia y entre otros, el entonces alumno de medicina Enrique Uguet Bonet, hoy destacado angiólogo.

En 1955 el doctor Milanés importa de Estados Unidos dacrón quirúrgico que entrega al profesor Roberto Guerra, con el que éste interviene a uno de los pacientes ingresados en la sala Fortún, perteneciente a su cátedra, en el Hospital Universitario General Calixto García, para ser Cuba el segundo país del mundo en que se hacía un injerto de vasos sanguíneos con material sintético y dos meses después dicho Maestro de la cirugía cubana los realizaba en el Hospital Lila Hidalgo.12

En 1956 se funda en la propia unidad el primer Banco de Arterias de la América Latina donde laboran los doctores Estrada, Mc Cook y el estudiante Uguet, entre otros.13

La nueva especialidad de enfermedades vasculares surgía en Cuba practicada entonces principalmente en los Hospitales Lila Hidalgo y General Calixto García y se funda la Sociedad Cubana de Angiología el 16 de febrero de 1953 bajo la presidencia del doctor Milanés López.

Consolidación de la especialidad de angiología y cirugía vascular en Cuba

Con el ascenso al poder de la Revolución triunfante se van a producir grandes cambios en la medicina cubana que transformarán la próspera medicina comercializada y la débil medicina estatal en un sólido sistema nacional de salud único basado en los principios de la salud pública socialista.

En la especialidad de enfermedades vasculares periféricas van a ocurrir grandes cambios también que la llevarán a convertirse en una especialidad médico quirúrgica con el nombre de Angiología y Cirugía Vascular que alcanzará un desarrollo no sospechado por sus iniciadores.

El doctor Milanés López acusado por sus vinculaciones con el gobierno del general Batista renuncia a la dirección del Hospital Lila Hidalgo y algún tiempo después se marcha del país. La Unidad de Enfermedades Vasculares de dicha institución desaparece con la ausencia de su fundador y la Sociedad Cubana de Angiología cae en un estado de inactividad, como todas las sociedades médicas del país por esos años y de los 24 facultativos que ejercían la especialidad, 20 en la capital y 4 en otras ciudades de provincias, 16 se marchan de la isla y solamente la tercera parte se mantiene firme junto al destino mayor de su pueblo.14

Es entonces que el doctor Jorge B. Mc Cook Martínez echa sobre sus hombros la responsabilidad histórica de alzar la especialidad en nuestro país, hasta convertirla en una verdadera rama de las ciencias médicas, en la que une a su práctica médico-quirúrgica el carácter preventivo para crear una verdadera Escuela Cubana Integral de Angiología y Cirugía Vascular.

Y nadie como él estaba preparado para tal empeño. Hijo de un mecánico, inmigrante jamaicano, nació en Palma Soriano, antigua provincia de Oriente, el 10 de septiembre de 1926.15 Su brillante inteligencia le permitió graduarse de Bachiller en Letras y Ciencias en el Instituto de Segunda Enseñanza de Santiago de Cuba en 1944 con el primer expediente de su curso. En 39 asignaturas obtuvo 32 sobresalientes, 26 premios ordinarios y el premio extraordinario José María Heredia, siempre con matrícula gratis por sus notas.14

Sus estudios de medicina fueron también muy brillantes, lo que le permitió realizarlos con matrícula gratis. En 38 asignaturas obtuvo 26 sobresalientes, 5 notables y 8 premios ordinarios, para alcanzar una plaza de alumno interno por expediente durante los dos últimos años de la carrera en el Hospital Universitario General Calixto García.15 Graduado de doctor en medicina el 7 de noviembre de 1951, obtuvo en su tesis sobre Síndrome de Leriche. Clínica y tratamiento, la nota de sobresaliente y poco después, por su expediente, el cargo de médico interno por dos años en el mismo hospital, a lo que se agregó en febrero de 1953 su nombramiento, por concurso, de adscripto a la cátedra de Patología Quirúrgica, servicio de la sala Fortún, donde completó su formación como cirujano general al lado de los profesores Roberto Guerra Valdés, Enrique J. Hechavarría Vaillant y Eugenio Torroella Martínez-Fortún.

A diferencia del doctor Milanés que llegó a la especialidad de angiología por la clínica, el doctor Mc Cook va a penetrar en ella por la puerta de la cirugía. Juntos laboraron en la Unidad de Enfermedades Vasculares del Hospital Lila Hidalgo y de esta institución va a ser cesanteado el doctor Mc Cook por sus actividades revolucionarias en unión del doctor Olimpo Moreno Vázquez y los entonces alumnos de medicina Enrique Uguet Bonet, Roberto Méndez Catasús, Sinesio Freeman Santos y Arquímides Sedeño Argilagos.11

A mediados de 1960 al negarse una gran parte del profesorado de la Facultad de Medicina a aceptar la forma de cogobierno universitario, ni la creación de la Junta Superior de Gobierno de la Universidad, ni las juntas de gobierno en las Facultades, en evidente maniobra contrarrevolucionaria y ser separada finalmente de sus cargos por la Junta Superior de Gobierno, ingresa oficialmente el doctor Mc Cook en el profesorado universitario y en 1961 se le nombra profesor titular del Departamento de Cirugía.

Ese mismo año logra que el Ministerio de Salud Pública reconozca oficialmente la especialidad de Angiología y comience el período de residencia como enseñanza de posgrado en la formación de los Especialistas de I Grado. Esto representó un paso de avance cuantitativo de tal magnitud que dos décadas después existían cinco veces más angiólogos en Cuba que los que habían en 1959.

Otro paso de avance, de igual magnitud, pero esta vez cualitativo, fue la creación en 1966 del Instituto Nacional de Angiología y Cirugía Vascular en un pabellón del actual Hospital Facultad Doctor Salvador Allende. El doctor Mc Cook veía así convertido su pequeño servicio, primero en la sala Fortún y después en el pabellón 27 de Noviembre del Hospital Universitario General Calixto García, de cuya institución fue director, en un centro de investigaciones y docencia al frente del cual se mantendría hasta su fallecimiento.

Se revitaliza la Sociedad Cubana de Angiología, que preside y se crea el Grupo Nacional de Angiología del Ministerio de Salud Pública, que también dirige, cargo este último que le permite intervenir directamente en la distribución, en toda la isla y en misiones internacionalistas, de los especialistas y aún de los posgraduados que habían realizado su internado en forma vertical en angiología.

De su celo porque fueran cubiertas las necesidades en cada provincia, puedo dar fe, con una anécdota personal. Ocupaba yo la dirección del Hospital Carlos Manuel de Céspedes de Bayamo (1967-1970) cuando por necesidades del Servicio de Cirugía General tuvimos que hablar con los dos angiólogos con que contábamos para pedirles que integraran las guardias de dicho servicio, lo que se logró con la anuencia de los dos compañeros. Enterado el profesor Mc Cook en La Habana, en la primera oportunidad que tuvo me visitó en la ciudad heroica y con su proverbial caballerosidad y habitual cortesía me dijo: "Doctor, para que no falten especialistas en cada servicio que se crea en el país, estamos haciendo un esfuerzo sobrehumano los angiólogos cubanos, no tenemos la culpa de que ese ejemplo no lo imiten otras especialidades más vigorosas que la angiología". Mientras fuí director de aquel querido hospital "sus angiólogos", como él les llamaba, no hicieron guardias de otras especialidades y se mantuvieron con guardias semanales localizadas para las urgencias de angiología.

Sus muchas responsabilidades no le impidieron desarrollar una valiosa obra científica recogida en los cuatro libros de que es coautor y en más de medio centenar de artículos sobre la especialidad del que es autor principal. Por ello fue el primer Especialista de II Grado en angiología del país (1967), Doctor en Ciencias Médicas en el primer grupo de doctorados que se extendieron en Cuba en 1981 y desde esa fecha Investigador Titular. Medallas y distinciones científicas y políticas nacionales le manifestaron en vida el reconocimiento de su pueblo y la Orden del Sol del Perú, en grado de Gran Oficial, es prueba palpable de su prestigio internacional.14

En plena faena científica le sorprendió la muerte a finales de julio de 1990 en su querido Instituto, junto a su principal colaboradora y esposa doctora Delia Charles-Edouard Otrante, a dos meses escasos por cumplir 64 años de edad16 y cuando había logrado ya convertir, con sus discípulos, la Angiología Cubana en una especialidad integral, con un marcado acento preventivo y extendida a todas las provincias del país, que fue el objetivo mayor de su vida.

Hoy su obra y ejemplo viven en la labor científica de sus discípulos, los que darán brillante manifestación de ella en esta Jornada Occidental de Angiología y Cirugía Vascular que se celebra como parte de las actividades en conmemoración del centenario de nuestro querido Hospital Docente General Calixto García, donde hace cinco décadas comenzó a integrarse como especialidad la angiología cubana.

Referencias bibliográficas

  1. Gutiérrez Hernández, Nicolás J.: Apuntes autobiográficos. Ed. Academia, La Habana, 1991, p. 9.
  2. Martínez-Fortún Foyo, José A.: Contribución al estudio de la historia de la cirugía en Cuba en el siglo XIX. Imp. El Popular Cubano. Remedios, 1937, pp. 10-11.
  3. Delgado García, G.: Temas y personalidades de la historia médica cubana. Cuad. Hist. Sal. Pub. No. 72. Ed. Ciencias Médicas. La Habana, 1987, p. 189.
  4. Trelles Govín, Carlos M.: Bibliografía de la Universidad de La Habana. Imp. Rambla, Bouza y Cía. La Habana, 1938, p. 220.
  5. Trelles Govín, Carlos M.: Bibliografía Científica Cubana. Tomo II. Imp. de Juan F. Oliver, Matanzas, 1919, p. 318.
  6. Delgado García, Gregorio: Historia de la enseñanza superior de la medicina en Cuba. 1726-1900. Cuad. Hist. Sal. Pub. No. 75. Ed. Ciencias Médicas. La Habana, 1990, p. 137.
  7. Trelles Govín, Carlos M.: Contribución de los médicos cubanos a los progresos de la medicina. Imp. A. Dorrbecker. La Habana, 1926, p. 187.
  8. La Calle Zauquest, Enrique O.: Cuatro siglos de historia de Bayamo. (Sin pie de imprenta). Bayamo, 1947, p. 120.
  9. González Martín, Diego: Las enfermedades vasculares: nueva especialidad en Cuba. Rev. Bohemia. Agosto 17 de 1952, p. 31.
  10. Franchi de Alfaro, Rogelio: Los médicos recuerdan su experiencia inolvidable. Profesor Bernardo Milanés López. Diario de la Marina. Septiembre 15 de 1955, p. 7.
  11. Hace unas declaraciones el Dr. Bernardo Milanés López. Diario de la Marina. Enero 13 de 1959, p. 3.
  12. Sanabria Pérez, José: Avances científicos en Cuba. ¡Arterias! de tela que salvan vidas humanas! Revista Bohemia. Octubre 2 de 1955, pp. 20-22.
  13. González Martínez, H.: Avances de la ciencia en Cuba. El primer Banco de Arterias de la América Latina. Revista Bohemia. Agosto 26 de 1956, p. 56.
  14. Núñez Lemus, H.: Nuestros científicos. Jorge B. Mc Cook Martínez. Revista Bohemia. Febrero 25 de 1983, p. 91.
  15. Universidad de La Habana. Archivo Histórico. Expediente Est. 54971.
  16. Sepultado el Profesor Jorge Mc Cook. Periódico Granma. Agosto 1 de 1990, p. 2.
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