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Fragmentos del acta de la sesión pública ordinaria de la Academia de Ciencias Médicas, Físicas y Naturales de La Habana del 22 de marzo de 1912*

Presidente: Dr. Juan Santos Fernández

Secretario: Dr. Jorge Le-Roy

Académicos concurrentes.- De número: Dres.: A. Agramonte, J. P. Alacán, G. Alonso Cuadrado, E. B. Barnet, G. Casuso, J. A. Fernández Benítez, C. E. Finlay, J. Guiteras, F. Méndez Capote, L. Plasencia, M. Ruiz Casabó y C. de la Torre.

Leídas las actas de las sesiones del 23 de febrero y 8 de Marzo, fueron aprobadas.

Con motivo de la lectura de la primera, el Dr. Arístides Agramonte hace constar que el honor que le ha conferido la Academia proponiéndolo conjuntamente con el Dr. Finlay, en opción al Premio Nobel, constituía para él una satisfacción tan grande, que apenas si podía expresar su agradecimiento, que aparte la posible realización del objeto, el honor de la proposición por sí solo, levantaba su espíritu y lo obligaba más, si esto fuera posible, al cumplimiento fiel de los deberes que el título de Académico le imponía; por todo lo cual daba á sus compañeros académicos, las gracias más sinceras y cordiales.

El Dr. Juan Guiteras como ponente de la Comisión nombrada en 23 de febrero último para reunir los antecedentes necesarios y preparar los documentos que han de servir para la propuesta de los Dres. Finlay y Agramonte como candidatos al «Premio Nobel», da lectura al informe emitido, en que se trazan los rasgos fundamentales del descubrimiento y comprobación experimental de la teoría de la transmisión de la fiebre amarilla por el mosquito.

Al comenzar esta lectura el Dr. Agramonte se retira del salón. Sometido á discusión propusieron ligeras enmiendas los Dres. Finlay, Barnet y La Torre, que aclaraban algunos conceptos; enmiendas aceptadas por el ponente, escepto en lo que se refiere á los resultados negativos de las inoculaciones realizadas por Finlay que dejó á la Academia el modificar la frase "A esto contribuyó más que nada, indudablemente, el resultado negativo de sus originales é ingeniosas experiencias de inoculación por el mosquito".

La Academia en vista de las manifestaciones hechas por los Dres. La Torre, Casuso, Le-Roy, etc., acordó sustituir las palabras "resultado negativo" por "resultado no convincente".

Con lo cual quedó aprobado el informe, pidiendo el Dr. Casuso un voto de gracias para la Comisión, por lo bien que ha cumplido su cometido.

El Dr. Le-Roy hace constar que ese voto de gracias debe de dársele al Dr. Guiteras que ha sido el que ha redactado el informe.

El Sr. Presidente dá cuenta á su vez del desempeño de la comisión que se le confirió relativa á las entrevistas con los Secretarios del Despacho y de las manifestaciones favorables que de nuevo le hizo el Secretario de Sanidad y Beneficencia. En vista de esto se acordó elevar el informe, documentado, al Honorable Sr. Presidente de la República.

Informe sobre los candidatos Finlay y Agramonte al Premio Nobel

SECCIÓN DE MEDICINA

Ponente: Dr. Juan Guiteras

Sr. Presidente de la Academia de Ciencias

Señor:

La Comisión designada por usted1 para presentar los datos que justifiquen la moción aprobada por la Academia de Ciencias en el sentido de pedir á quien corresponda que se conceda á los Dres. Finlay y Agramonte el Premio Nobel, en la Sección de Medicina de dicha fundación, tiene el honor de hacer suya la ponencia presentada ante la Facultad de Medicina y Farmacia de la Universidad Nacional por el Dr. Guiteras á nombre de una Comisión compuesta de los Dres. Menocal y Ortega, la cual ponencia contiene los datos justificativos que se desean.

Figura
Figura 12. Dr. Juan Guiteras Gener (1852-1925)
Se analizó en la Academia de Ciencias Médicas, Físicas y Naturales de La Habana su candidatura al Premio Nobel de Fisiología o Medicina junto a los doctores Finlay y Agramonte

A los beneficios que á la humanidad reporta el descubrimiento de la transmisión de la fiebre amarilla por el mosquito, solo pueden compararse los que ha producido el descubrimiento de la vacuna por Jenner, el de la antitoxina diftérica por Behring, el de la naturaleza de las infecciosas quirúrgicas por Pasteur y Koch, y el de la transmisión anofélica del paludismo por Grassi y Ross. Si todos estos descubrimientos pueden compararse al de la fiebre amarilla en cuanto al número de víctimas que han salvado, solo el primero, el de la vacuna, puede comparársele en la tendencia manifiesta á producir la extinción completa de una enfermedad epidémica grave. La fiebre amarilla ha desaparecido de los tres grandes focos de su mantenimiento perenne: La Habana, Veracruz y Río de Janeiro.

La participación de nuestros candidatos en esta gran obra es la siguiente:

La idea genial, nunca antes imaginada por otra persona alguna, de la transmisión de la fiebre amarilla del enfermo al sano por el mosquito, es del Dr. Finlay, idea que con la de Manson sobre la transmisión de la filaria han servido de base para las nuevas doctrinas y descubrimientos sobre la transmisión de enfermedades infecciosas por insectos chupadores de sangre.

El Dr. Finlay no se conformó con enunciar simplemente su teoría, sino que procedió á dedicar todas sus energías á la propagación y á la demostración de la misma, según lo comprueba la larga serie de trabajos publicados desde la primera vez que proclamó su hipótesis en la Conferencia Sanitaria Internacional de Washington en 1881. Esta serie de trabajos acompañará á la instancia que presenten las corporaciones científicas de Cuba, formando parte del volumen de las obras de Finlay que edita el Gobierno Cubano.

Entre dichas publicaciones mencionaremos las siguientes:

La demostración del Dr. Finlay consistió en un estudio profundo de la biología del insecto, con una serie de experiencias que evidenciaban la influencia sobre la estegomia, de fenómenos meteorológicos y telúricos que resultaban incompatibles con la procreación y la actividad del insecto en circunstancias iguales á las que eran incompatibles con la propagación de la fiebre amarilla. El Dr. Finlay sometió los insectos, sus larvas y sus huevos, á alteraciones de la temperatura, de la presión atmosférica, de las condiciones del terreno en cuanto á la presencia de agua y á la operación de accidentes fortuitos de la transportación en condiciones artificiales. Nos demostró que todos estos agentes coincidían con las condiciones que afectaban la propagación de la fiebre amarilla, señalando con precisión el grado ó el nivel donde terminaban las adversas y empezaban las favorables á dicha propagación.

El único mosquito que se ajustaba á todas las condiciones era el Stegomyia calopus, el cual, según nos hacía ver el Dr. Finlay, era además un mosquito esencialmente doméstico, de vuelo de poco alcance y que se prestaba fácilmente á la picadura repetida en el enfermo y en el sano.

De todos estos datos se deducía la conclusión lógica que con tenaz empeño mantuvo el Dr. Finlay durante los veinte años que precedieron á los trabajos de la Comisión Americana; conclusión que se formulaba en estos términos: la transmisión de la fiebre amarilla del enfermo al sano por la agencia de la estegomia era la única explicación viable de los fenómenos epidemiológicos de aquella enfermedad.

Trató también el Dr. Finlay de demostrar la verdad de sus conclusiones por otros medios, por la experimentación directa, lo que dió lugar á que fuese él el primero que aplicase insectos chupadores de sangre infectados á individuos sanos para producir fenómenos patológicos de la misma infección, y á que inventase toda la técnica de tales inoculaciones.

Convencido él de la verdad de su descubrimiento, y fundándose en el mismo, inventó y propuso un plan completo de campaña profiláctica contra la fiebre amarilla, el cual aceptado más tarde, ha dado los resultados maravillosos que todos conocemos.

Aunque pudiera sostenerse, desde nuestro punto de vista de hoy, que estas demostraciones del Dr. Finlay debieron haber sido suficientes, y que su no aceptación más se debió á falta de atención y de conocimientos completos por nuestra parte, que no á deficiencia de las pruebas mismas; es un hecho que las mencionadas pruebas no llevaron el convencimiento al mundo científico, y que nada práctico resultó inmediatamente de la discusión vigorosamente sostenida por nuestro genial compatriota. A esto contribuyó más que nada, indudablemente, el resultado no convincente de sus originales é ingeniosas experiencias de inoculación por el mosquito.

La aceptación práctica de las doctrinas de Finlay se debe á la demostración concluyente producida por la Comisión de médicos del ejército americano, compuesta de los Dres. Walter Reed, James Carroll, Arístides Agramonte y Jesse W. Lazear.

En el año 1900 instaló esta Comisión sus laboratorios y su campamento de experimentación en un lugar apartado del campamento militar de Columbia, en las cercanías de La Habana; un lugar donde la presencia, con toda impunidad, de un gran número de individuos no inmunes á la fiebre amarilla comprobaba la ausencia de dicha infección. Allí se procedió á una serie de brillantes experiencias que nos dieron la demostración indiscutible de la transmisión de la fiebre amarilla por el mosquito estegomia.

Se empleó la experimentación directa con el ser humano, adaptando los conocimientos recién adquiridos sobre la transmisión del paludismo á las experiencias iniciadas por Finlay.

Se sometieron individuos no inmunes á todos los medios de contagio que la investigación más escrupulosa podía imaginar, sin que se produjese un solo caso; en cambio, la aplicación de mosquitos infectados en ciertas condiciones determinó la infección amarilla.

En un edificio dividido en dos por un tabique de tela alámbrica se colocaron, de un lado, individuos no inmunes que dormían sobre ropas manchadas con excretas y toda clase de contaminaciones procedentes de casos de fiebre amarilla, excluyéndose al mismo tiempo los mosquitos; del otro lado se colocaron individuos no inmunes, con mosquitos infectados. La fiebre amarilla se produjo solamente en este segundo grupo de individuos. Se produjeron á voluntad brotes de fiebre amarilla aplicando mosquitos infectados sin que se produjese caso alguno fuera de los sujetos á las experiencias. Se comprobó que el enfermo era infectante en los primeros días de la enfermedad solamente y que el mosquito solo se hacía infectante al cabo de doce días de haber chupado la sangre infecta. Se fijó el período de incubación de la enfermedad. Se comprobó que la fiebre amarilla podía, como el paludismo, producirse por la inyección directa, por la vía hipodérmica, de la sangre obtenida del individuo enfermo. Se comprobó que los individuos infectados de cualquiera de estas dos maneras eran capaces de producir, por el mismo método, la infección en otros; es decir, que se trataba de un parásito que en la sangre se multiplicaba ó reproducía.

Estas experiencias fueron repetidas después por Guiteras en el Hospital "Las Animas", y más tarde por comisiones nacionales y extranjeras en el Brasil y en Méjico, cumpliéndose de este modo el requisito de la comprobación experimental por otros autores, como lo exige la fundación Nobel.

Fundándose en las demostraciones concluyentes de la Comisión Americana, las autoridades sanitarias en Cuba, instituyeron el plan profiláctico propuesto por Finlay, plan que se ha ido copiando en todas las regiones contaminadas, obteniéndose el resultado portentoso de reducir progresivamente la zona de distribución de la enfermedad, de reducir á proporciones insignificantes los focos que aún existen, de salvar cientos de miles de vidas, de abrir al emigrante las regiones tropicales despobladas de América, y de hacer posible la extinción completa de la fiebre amarilla en el mundo.

La aceptación de estas doctrinas y la consiguiente aplicación práctica de ellas, se debe á la Comisión Americana. Esta Comisión estableció en las bases de su constitución que la labor que se efectuase sería colectiva y que los resultados que se obtuviesen serían estimados como producción de la labor conjunta de todos los miembros. El único sobreviviente de la Comisión es el Dr. Arístides Agramonte, cubano expatriado que, por sus méritos distinguidos fué honrado por un gobierno extranjero con misión tan delicada é importante. El sólo representa hoy la parte que aquella Comisión hubo de tomar en la resolución del problema; á él sólo corresponde el galardón que á aquella parte de la labor corresponde.

Se citan a continuación algunos de los trabajos del Dr. Agramonte, escritos por él solo ó en colaboración con sus compañeros de Comisión:

Considerando imparcialmente á los dos individuos que se mencionan en la moción presentada á la Facultad, el Dr. Finlay y el Dr. Agramonte, que representan dos fases distintas de la labor gloriosa, nos parece que ninguno de los dos hubiera alcanzado la conquista del éxito final sin la labor del otro: la doctrina de Finlay hubiera continuado en el vacío que se le había creado, y la Comisión Americana hubiera comenzado su tarea sin la base segura que le dió el triunfo.

De tal manera se interpenetran y completan los derechos de estos dos representantes y exponentes de las diversas fases por que ha pasado el problema, que se hace preciso confesar que, si hasta ahora no se ha apelado á los que pueden dar la recompensa adecuada, ha sido precisamente porque no se habían unido los intereses de ambos para la justísima demanda.

Como dijo á raíz de aquellas investigaciones uno de los que firman este informe, la gloria obtenida es bastante para coronar igualmente ambas gestiones, y así debe dividirse hoy igualmente, el galardón entre los dos que las representan.

De usted muy respetuosamente,

Dres. J. Guiteras, E. B. Barnet, Jorge Le-Roy, A. Díaz Albertini,
Enrique Núñez.
* Anales de la Academia de Ciencias Médicas, Físicas y Naturales de La Habana. 48:603-612. La Habana 1911-1912.

Se respeta la ortografía del original.

1 Véase el acta de la sesión del 23 de febrero de 1912
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